En primer lugar, la de no preparar el terreno para cuando la curva de la crisis financiera internacional ingrese en una etapa ascendente que dispare nuevamente la demanda mundial de alimentos. Ese momento llegará, más tarde o más temprano. En el camino, está perdiendo de vista realidad dispar del campo. Si las urgencias no se atienden a tiempo, pueden quedar fuera del circuito económico muchos productores que tienen serios problemas. La sequía, la caída de los precios internacionales, la inflación y la necesidad de endeudarse, en un contexto de difícil acceso al crédito, afectan en distinto grado y condición a cada vez más productores. Hasta ahora, las respuestas han sido sólo de marketing político. La ministra de la Producción, Débora Giorgi, recita una y otra vez el listado de medidas ya anunciadas como si fuera una concesión graciosa del Estado a agricultores y ganaderos. Recuerda el supuesto costo fiscal de esas decisiones sin imputar en la misma cuenta lo que el Estado recaudó del campo vía retenciones.
Los dirigentes de la Comisión de Enlace recibieron un enfático no cuando plantearon la necesidad de discutir una reducción de los derechos de exportación. Ni siquiera se pudo abrir un debate sobre la segmentación en favor de pequeños y medianos productores o el incentivo para cultivos que requieren una mayor inversión que la soja como el trigo, el girasol o el maíz.
Sobre este último, por ejemplo, la Asociación del Maíz y el Sorgo Argentinos -Maizar- advirtió que el país estará perdiendo una excelente oportunidad si no adopta una serie de incentivos para la producción del cereal. Uno de ellos, por ejemplo, es la desgravación impositiva para los fertilizantes utilizados en el cultivo. Esto permitiría aumentar los rindes por hectárea y alentaría los esquemas de rotación, según recordó el presidente de Maizar, Pablo Ogallar, durante una conferencia de prensa realizada en Expoagro.
El incentivo a la fertilización también podría beneficiar al trigo. Cuando se están empezando a tomar las decisiones de la siembra para la campaña 2009/10, el Gobierno apenas tiene para ofrecer el programa "Trigo Plus" que reduciría en un punto las retenciones si se supera un volumen total de producción de 13 millones de toneladas. Algo tan incierto como difícil de implementar.
Hasta no hace mucho, varios productores de punta, entre ellos Gustavo Grobocopatel, proponían la "triguización" del país para llegar a las 25 millones de toneladas, casi el triple de lo recolectado en la última campaña. En vez de debatir abiertamente si es posible llegar a esa meta (con la ventaja de que el mercado interno podría tener pan barato) en el Poder Ejecutivo sólo se preocupan por abrir o cerrar el registro de exportaciones sin considerar lo que sucede en toda la cadena. Hacer pronósticos apocalípticos es arriesgado, pero no son pocos los que creen que si no hay un cambio de rumbo respecto del trigo, el país seguirá perdiendo posiciones en el cereal. De hecho, los proyectos impulsados por diferentes empresas para apuntar a los programas de calidad en trigo están prácticamente paralizados.
La semana del campoOportunidades perdidas y debates pendientes
Por Cristian Mira
lanacion.com | Campo | S?do 14 de marzo de 2009

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