Por Eduardo Chaktoura
Sigmund Freud creía que el amor era la mitad de la vida de una persona. Suponía que alguien gozaba de buena salud psíquica si estaba en condiciones de amar y de trabajar. Más allá del psicoanálisis, no existe modelo o línea de pensamiento que hoy pueda oponerse a la idea de que, en definitiva, el amor es el motor de la vida.
De padres e hijos, entre los amigos, entre miembros de una comunidad. Existen distintos tipos de amor; pero el amor de pareja es el que, además de proyectarnos compartiendo la vida junto a otra persona, facilita o enmarca otro de los objetivos esenciales: los hijos (la perpetuación de la especie).
Dejando de lado toda literatura romántica, la ciencia encuentra que el amor es una emoción compleja, una construcción hipotética determinada por cientos de conexiones, posibilidades e interpretaciones. Un sentimiento que, muy a pesar del marketing, tiene sus bases orgánicas en el cerebro y no precisamente en el corazón. Estamos genéticamente programados para amar y los genes se activan gracias a la química cerebral: la oxitocina despierta las primeras instancias de la seducción, el encuentro y la permanencia.
Se cree que de la química dependen los primeros años; entre cuatro y siete, según las historias de amor investigadas. Después de la popularmente llamada comezón del séptimo año, el amor quedaría, fundamentalmente, a expensas del intelecto y la voluntad. Es decir que, más allá de los flechazos de Cupido, directo al cerebro que también late de amor, es saludable entender que este sentimiento es una construcción en el tiempo constituido por etapas, instancias o momentos.
En este sentido, el doctor Miguel Spivacow, autor del libro de La pareja en conflicto (Paidós) y de Clínica psicoanalítica con parejas (Lugar), cree que, ante todo, "es conveniente distinguir entre lo que es amar y lo que implica enamorarse.
"El enamoramiento - define el psiquiatra- es una atracción inicialmente irresistible, cuya intensidad declina con tiempo. El amor, por el contrario, puede ir creciendo con el paso de los años e implica un tipo diferente de vínculo que incluye crisis, alejamientos y acercamientos, a pesar de los cuales los protagonistas vuelven a elegirse."
Para la psicoterapeuta Clara Coria, "es un sentimiento que se vive a través del vínculo que cada pareja es capaz de construir". Esto da cuenta de que existen tantas definiciones de amor como cantidad de uniones o deseos en común puedan registrarse. Cada quien, claro está, con su cerebro, con sus conexiones químicas, con sus aprendizajes, deseos, pulsaciones, mariposas en la panza, tiempos y posibilidades de amar. Autora de El amor no es como nos contaron, Las negociaciones nuestras de cada día y El sexo oculto del dinero (Paidós), Coria es de las que creen que "el amor debería ser un acto de libertad, cuya duración esté en manos del mutuo apoyo y respeto por lo que cada uno es. En la vida humana no existen las garantías, pero sí los deseos de que aquello que nos hace feliz sea duradero".
"El amor, desde siempre, cargó con al menos tres duras tareas: organizar, proteger y dar sentido a la existencia; sostener proyectos de largo alcance y dar curso a las pasiones. El amor de las parejas es la única relación en la que estos tres aspectos deben conjugarse al mismo tiempo", explica Hugo Dovskin, psicoanalista, quien acaba de publicar El amor en tiempos de cine.
Según pasan los años
Hay que contemplar los tiempos históricos, sociales y culturales. Recién avanzado el siglo XX fue posible pensar en vínculos de más de 20 años. "El avance de la medicina y la prolongación de la vida suponen relaciones de una extensión inimaginable, en tiempos en que la inexistencia de antibióticos, las enfermedades en general, los partos o las guerras hacían virtualmente imposible pensarse en relaciones de treinta, cuarenta o cincuenta años", rescata Dvoskin, docente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. "Al extenderse -agrega el psicoanalista-, la vida en pareja nunca será la misma, pues, tal como supone Borges, no son sólo las aguas las que cambian, sino que nosotros nunca somos los mismos al bañarnos en el mismo río."
Estas apreciaciones ayudan a estimar que el amor de una pareja estará siempre en manos del compromiso y el desafío valiente que puedan asumir juntos, y en relación con las necesidades y los deseos que cada uno vaya adquiriendo a lo largo del camino. "Nos han jorobado con viejos mandatos y creencias -puntualiza la psiquiatra y sexóloga Cecilia Kurganoff-. Crecimos pensando en el amor según los cuentos de la infancia. Blancanieves, Cenicienta, la Bella Durmiente, todas, esperaban un príncipe azul joven, bello, rico y poderoso. Con el tiempo, como diría la humorista Gabriela Atcher, hemos comprobado, entre otras cosas, que el príncipe azul se destiñe en el primer lavado. No es tarea sencilla para muchos recuperarse también de otras realidades, como que nadie llegó a ser feliz comiendo perdices."
"Hoy, en el amor se reemplazó el te amo por el te estoy amando", dice Walter Riso, autor del Manual para no morir de amor (Planeta). Esta interesante observación del terapeuta da cuenta de que se puede amar para toda la vida, pero que el foco no está o debería estar puesto en el futuro, sino en el día a día, en cómo se vive y convive con la relación. El gerundio (te estoy amando) muestra que el amor nunca se acaba de construir y de reinventarse. "Es un proceso vivo y activo -define Riso-; es pragmático, directo y sin anestesia. Hoy el amor dura mientras estar con vos no implique negociar con mis principios. Así te ame, el amor se acaba porque no le venís bien a mi vida."
Si bien, por priorizar el progreso académico o económico, se ha postergado o retrasado la edad para casarse o formalizar el vínculo, el matrimonio sigue siendo una elección universal. Incluso cuando aumentaron considerablemente los divorcios, son muchos, sobre todo los hombres, quienes reinciden en esta aventura de institucionalizar el amor.
Sigue Riso, conferencista y docente, nacido en Italia, formado en nuestro país y radicado en Colombia: "Nadie entra en una relación para que se acabe. Lo que sí parece ocurrir en esta posmodernidad que vivimos es que se tira la toalla demasiado rápido. Cada día son menos los que están dispuestos a aguantar a alguien que nos hace daño o que afecte nuestra autoestima".
"Que no se trata de aguantar -redobla Clara Coria-. No se puede perdurar amando por decreto para toda la vida. Sólo es posible sostener el amor cuando son dos quienes lo alimentan."
Está claro que no nacimos para estar solos, así como que cada quien sabe hasta dónde y cómo configura o puede habilitar una relación de amor en pareja. Se puede decir que el amor es una elección con las mejores intenciones. "La libertad de elección que existe hoy es un gran estímulo para la construcción de parejas más afines", celebra Spivacow, para quien "hay que destacar que en el mundo actual las parejas están cambiando vertiginosamente. La pareja institucionalizada por la sociedad, por citar algunos ejemplos destacables, ya no es patrimonio exclusivo de los heterosexuales, así como, en virtud de la ciencia, el amor de pareja no constituye la única posibilidad de reproducirse (...). No sabemos qué pasará en el futuro -continúa el psiquiatra-, pero es evidente que, aceptando la diversidad de formatos, la pareja seguirá vigente, ya que da respuesta a la soledad de hombres y mujeres".
El amor hace bien a la salud. Reiteradas investigaciones destacan, entre otras cosas, que las personas en pareja tienden a estar más saludables física y psicológicamente que aquellas que están separadas (el efecto es más fuerte en los hombres que en las mujeres). Por ejemplo, según un artículo publicado este año en el British Medical Journal (citado por la BBC), la gente casada vive más. A partir de un estudio realizado en 7 países europeos, se reveló que las parejas casadas tienen una tasa de mortalidad entre 10 y 15 por ciento menor que el resto de la población. Pero tampoco se trata de estar juntos para acumular años como puntos en la tarjeta de crédito.
En tiempos de descarte
Conseguir el amor perfecto o ideal (¿existe?), en lugar de experimentar el placer del encuentro -donde, además de compartir, siempre, inevitablemente, y en forma alternada, alguien tiene que ceder-, ésa es una tendencia de hoy. La cultura ansiosa e intolerante del amor se da porque se vive pendiente de las exigencias, del alto rendimiento y tantas insatisfacciones más. Esto es lo efímero y descartable que destaca el sociólogo Zigmunt Bauman cuando habla de los amores líquidos que caracterizan esta época. Cuántos amores o contactos no pasan de ser virtuales por el temor a que no cumplan con las expectativas, cada día más exacerbadas y alejadas del mundo real de los abrazos o el contacto auténtico del cuerpo a cuerpo.
"Estamos viviendo tiempos donde todo se ha sobreerotizado y desafectivizado, dice la psiquiatra y sexóloga Cecilia Kurganoff, para quien "el narcisismo, el individualismo, la competencia, las exigencias, el consumo, parecen haber devaluado la importancia y los beneficios del vínculo. Como ya hemos dicho, los tiempos cambiaron y cada tiempo define un estilo. Hoy compramos y descartamos todo el tiempo y, en este hábito de consumo exacerbado, creemos que podemos hacer lo mismo con el otro. Lo compro, lo convierto en objeto, lo manipulo como quiero. No nos enseñaron, y debemos aprender -sugiere Kurganoff- que el amor es respeto, confianza, distancia; que hay que trabajar para mantener la pasión, que hay que soportar e integrar, incluso, las cosas que no nos gustan del otro. No debemos perder de vista que el otro es otro, que no debo pegotearme o entenderlo como una posesión o una parte mía".
El psicólogo Walter Riso está convencido de que "hoy fluctuamos entre la dependencia afectiva y la autonomía, que tiende a ser un valor cada vez más arraigado. Vivimos entre la idea de un compromiso inteligente y la cultura del desechable. El amor se debate entre esos extremos contradictorios y va escribiendo su propia historia; una historia sin fin, sin tiempos. En realidad, no importa cuánto y cuándo te amen, sino cómo lo hagan".
Auténtico (y duradero)
El amor es valentía, coraje, paciencia, voluntad, ilusión, respeto, confianza. (agregue todos las palabras que considere oportunas) y tantas otras fortalezas necesarias para sortear los obstáculos propios del acto de amar, compartir y acompañarse.
"Podría decirse - explica el psicoanalista Hugo Dovskin- que perduran en el tiempo quienes logran superar las dificultades. Es imposible pensar en el amor sin obstáculos ni conflictos, así como es un error pensar que los conflictos se superan gracias al amor. El amor es el resultado de esas pruebas superadas. De no haber diferencias o crisis, seguramente, la relación se está amalgamando con sumisión -al menos con resignación- y sin defender los propios valores de cada una de las partes.
"En primer lugar -puntualiza Dovskin- la pareja debe confrontar con el conflicto que surge de un encuentro cultural entre dos historias que son las de las dos familias de origen. Por otro lado, el amor de pareja debe tener la carga pasional que demanda, al menos en Occidente, alguna forma de fidelidad, más allá de lo abierta que una relación se suponga."
El amor de pareja debe generar un ámbito de protección y de cuidado donde los sujetos, ambos, depositan lo que en la vida cotidiana queda detenido por efecto de lo políticamente correcto y las buenas formas. "Ayuda saber que hay conflictos y crisis -retoma Spivacow-, que el amor implica placer y disfrute, pero también trabajo psíquico sobre las desavenencias y los desacuerdos. También ayuda saber que en los diferentes momentos de la vida la pareja busca diferentes cosas, y que realizar los ajustes necesarios puede ser la base para la continuidad. La autenticidad del amor no depende de los años que dure, sino de cómo lo sienten sus protagonistas."
Son muchas las relaciones de pareja que han atravesado la prueba del tiempo. Así como hay quienes creen que el amor es la combinación de la intimidad, la pasión y el compromiso, Riso propone pensar el amor en torno de la suma de tres aspectos: Eros (deseo) + Philia (amistad) + Agape (respeto), en proporciones por determinar, así haya tropiezos y resquemores. "Eros es las ganas de ver al otro como un postre. Philia es la compinchería, los proyectos de vida compartidos. Agape significa cuidar al otro con ternura y respeto, que su dolor te duela y su alegría te alegre", completa el autor, convencido de que "el amor es para valientes".
Parece ser que el amor dura en tanto y en cuanto elijamos y sepamos transitar el camino hacia el bienestar (físico y emocional) de uno, del otro, de los dos. De todos los que caminan con nosotros por la vereda del sol (más allá de las tormentas).
LOS VERTICES DEL TRIANGULO
Según la teoría triangular del psicólogo estadounidense Robert Sternberg, el amor es una relación interpersonal que crece en torno de tres componentes esenciales: intimidad, pasión y compromiso.
La intimidad. Es el elemento emocional, comprende la autorrevelación que conduce al vínculo, al afecto y la confianza. Es el cariño, el deseo de acercamiento, la comunicación e interés por estar con el otro. Se diferencia de la amistad porque en aquella hay reciprocidad; en el amor uno puede tener el deseo de intimar y no ser correspondido.
La pasión. Es el elemento de motivación, se basa en los impulsos interiores que transforman el deseo inicial en deseo sexual.
El compromiso. Es la decisión de amar y permanecer con el ser amado. El matrimonio o la convivencia son la formalización; aunque el verdadero compromiso lo garantiza la lealtad y el proyecto conjunto.
Según esta teoría, la clase de amor que una persona puede experimentar depende del tipo de combinación de estos tres elementos. Hay ocho tipos posibles:
Cariño: cuando sólo hay intimidad
Encaprichamiento: cuando sólo hay pasión
Amor vacio: cuando sólo hay compromiso
Amor romantico: cuando hay pasión e intimidad
Amor fatuo: cuando hay pasión y compromiso
Amor sociable: cuando hay intimidad y compromiso
Amor consumado: cuando se combinan los 3 elementos
Falta de amor: cuando no hay ni intimidad ni pasión ni compromiso
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domingo, 30 de octubre de 2011
sábado, 29 de octubre de 2011
Por qué los hombres pagan por sexo
Por Tesy De Biase | Para LA NACION
"En general, referirse a la prostitución es hablar de putas, rufianes, burdeles, mafias y proxenetas. Todo un sistema de complicidades está puesto al servicio de ocultar que en la industria del sexo no sólo participan mujeres que se ganan la vida y la muerte, sino que allí también están los clientes, en su mayoría hombres", denuncia el médico y psicoanalista Juan Carlos Volnovich.
En su libro Ir de putas realiza un análisis descarnado que pone a la vista el papel protagónico de los consumidores de la prostitución, target comercial de los avisos de publicidad sexual en los diarios que un decreto presidencial prohibió apenas unos meses atrás y que la legislación de distintos países se propone penalizar.
¿Quiénes son estos protagonistas de la prostitución ocultos en las sombras? ¿Quiénes compran sexo en cabarets, zonas rojas, casas de masajes o a través de books que exponen la mercadería VIP?
"Creer que el cliente es un sádico que se puede tipificar mediante una categoría psicopatológica no explica el enorme consumo de prostitución en todas las clases sociales", desmitifica Volnovich. Y sostiene que todo intento por reducir la cuestión a su vertiente psicológica es una forma de eliminar el carácter de abuso de poder y violación de toda ética humana del que la prostitución está impregnada.
"La explotación comercial sexual es uno de los problemas sociales, políticos éticos, culturales y psicológicos más dramáticos, más controvertidos y más escabrosos en cuanto a las relaciones entre varones y mujeres".
"Ir de putas sigue siendo un ritual para ganar respeto dentro del universo masculino. Es una práctica que sostiene la virilidad en la posesión de los genitales y el dinero, como condición para suprimir a alguien en su lugar de sujeto."
La práctica aparece enquistada en un modelo cultural hegemónico que dictamina quién y cómo se convierte en macho, con un estilo montado sobre el dominio de las mujeres. Además, el juego tétrico no excluye el montaje de la escena para espectáculo frente a los otros.
"El consumo de prostitución es una religión laica que un porcentaje importante de hombres utiliza para reforzar su identidad", comenta el autor de Ir de putas (Editorial Topía), cuya actualización acaba de ser editada.
ORGASMOS A LA CARTA
Aunque las generalizaciones siempre son infieles, los expertos sostienen que una amplia mayoría de los consumidores de prostitución son hombres que sólo pueden abrirle paso al placer sexual con mujeres a quienes no los une el amor, sino una forma del espanto: la denigración.
De hecho, entrelazar pasión y amor es una construcción a la que muchos varones no acceden. "Aunque puede parecer un fenómeno superado, todavía es muy frecuente ver que los hombres aman a quien no desean y desean a quien no aman", aclara el psicoanalista.
Pero ellos, los clientes, no lo explican de esa forma. El imaginario masculino y los intereses en juego han invertido el orden de los factores, al presentar al fenómeno como un juego de oferta y demanda que atrapa a sus víctimas por el efecto Mata Hari de las voluptuosas trabajadoras del sexo.
Al decir de Volnovich, los clientes aparecen como "seres inocentes, víctimas ante el estímulo y la facilitación de la oferta, reforzando el estereotipo de la naturaleza animal de la sexualidad masculina y justificada en el supuesto según el cual una vez que los varones hemos sido provocados y excitados ya no somos responsables por nuestros actos. Son ellas las responsables de desatar esos bajos instintos y es obligación de los varones ubicarlas en su lugar".
Lectura que lleva necesariamente a la discriminación entre una prostitución "mala" -siempre condenable por ser forzada y a beneficio del explotador- y una prostitución "buena", al servicio de la satisfacción de la naturaleza masculina. Prostitución ofertada por quienes bajo presunta libertad ejercen un oficio viejo como el mundo sobre el cual reclaman reconocimiento ante organismos como la Organización Internacional del Trabajo en función de la dignificación gremial de su oficio.
"Si a alguien dignifica esta posición, es a los varones que pagan por hacer uso y abuso de cuerpos dispuestos a ser íntimamente arrasados", se indigna Volnovich, y para derribar la hipótesis de la prostitución como profesión, relata las dificultades que la organización Whisper encontró a la hora de determinar las habilidades que necesita una mujer para desempeñar su trabajo.
A saber: "Simular placer durante la ejecución de actos obscenos, fingir orgasmos y tolerar hasta el extremo todas las formas imaginables de violencia sobre su cuerpo, de modo que pueda ser usado por el cliente sin resistencia alguna".
Sin contemplaciones, la cofundadora de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, Fabiana Túñez, desmiente: "El cliente prostituyente elige entre cuerpos y no entre personas, no sólo busca sexo, también dominio y abuso de poder. En la prostitución, el cliente tiene derecho al consumo sexual del cuerpo de la mujer no existiendo un intercambio sexual recíproco, ni paridad de derechos".
OTRO LUGAR EN EL MUNDO
El autor de The Sex Exploiter , J. Davison, describe "el espectáculo de mujeres y adolescentes alineadas en un burdel, numeradas y a disposición de cualquier hombre que las elija, dominadas y humilladas, despojadas del poder de resistir".
En su papel de esculturas vivientes que se activan cuando el cliente deposita una moneda en su caja registradora, las autodenominadas trabajadoras del sexo montan un espectáculo a pedido del comprador y ofrecen orgasmos a la carta.
El modelo no es ajeno a una cultura que promueve el paradigma hegemónico de la mujer-gato de consumo masivo, se quejan las integrantes de organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres.
Y, sumado al reclamo por control político de la prostitución y legislación condenatoria, las críticas apuntan a la divulgación de un modelo vulgar, hueco y escultural de mujeres que, en palabras de Fabiana Túñez, conforman el sector VIP de la prostitución.
Desde la Fundación María de los Angeles (fundada por Susana Trimarco, la mamá de Marita Verón, raptada por el mercado de trata), Andrea Romero sube el tono, y acusa al colectivo social: "Todos somos responsables si no resistimos este lugar de denigración y seguimos dándoles rating a quienes nos ubican en un lugar denigrante, sin proponer para las mujeres otro lugar en el mundo".
"En general, referirse a la prostitución es hablar de putas, rufianes, burdeles, mafias y proxenetas. Todo un sistema de complicidades está puesto al servicio de ocultar que en la industria del sexo no sólo participan mujeres que se ganan la vida y la muerte, sino que allí también están los clientes, en su mayoría hombres", denuncia el médico y psicoanalista Juan Carlos Volnovich.
En su libro Ir de putas realiza un análisis descarnado que pone a la vista el papel protagónico de los consumidores de la prostitución, target comercial de los avisos de publicidad sexual en los diarios que un decreto presidencial prohibió apenas unos meses atrás y que la legislación de distintos países se propone penalizar.
¿Quiénes son estos protagonistas de la prostitución ocultos en las sombras? ¿Quiénes compran sexo en cabarets, zonas rojas, casas de masajes o a través de books que exponen la mercadería VIP?
"Creer que el cliente es un sádico que se puede tipificar mediante una categoría psicopatológica no explica el enorme consumo de prostitución en todas las clases sociales", desmitifica Volnovich. Y sostiene que todo intento por reducir la cuestión a su vertiente psicológica es una forma de eliminar el carácter de abuso de poder y violación de toda ética humana del que la prostitución está impregnada.
"La explotación comercial sexual es uno de los problemas sociales, políticos éticos, culturales y psicológicos más dramáticos, más controvertidos y más escabrosos en cuanto a las relaciones entre varones y mujeres".
"Ir de putas sigue siendo un ritual para ganar respeto dentro del universo masculino. Es una práctica que sostiene la virilidad en la posesión de los genitales y el dinero, como condición para suprimir a alguien en su lugar de sujeto."
La práctica aparece enquistada en un modelo cultural hegemónico que dictamina quién y cómo se convierte en macho, con un estilo montado sobre el dominio de las mujeres. Además, el juego tétrico no excluye el montaje de la escena para espectáculo frente a los otros.
"El consumo de prostitución es una religión laica que un porcentaje importante de hombres utiliza para reforzar su identidad", comenta el autor de Ir de putas (Editorial Topía), cuya actualización acaba de ser editada.
ORGASMOS A LA CARTA
Aunque las generalizaciones siempre son infieles, los expertos sostienen que una amplia mayoría de los consumidores de prostitución son hombres que sólo pueden abrirle paso al placer sexual con mujeres a quienes no los une el amor, sino una forma del espanto: la denigración.
De hecho, entrelazar pasión y amor es una construcción a la que muchos varones no acceden. "Aunque puede parecer un fenómeno superado, todavía es muy frecuente ver que los hombres aman a quien no desean y desean a quien no aman", aclara el psicoanalista.
Pero ellos, los clientes, no lo explican de esa forma. El imaginario masculino y los intereses en juego han invertido el orden de los factores, al presentar al fenómeno como un juego de oferta y demanda que atrapa a sus víctimas por el efecto Mata Hari de las voluptuosas trabajadoras del sexo.
Al decir de Volnovich, los clientes aparecen como "seres inocentes, víctimas ante el estímulo y la facilitación de la oferta, reforzando el estereotipo de la naturaleza animal de la sexualidad masculina y justificada en el supuesto según el cual una vez que los varones hemos sido provocados y excitados ya no somos responsables por nuestros actos. Son ellas las responsables de desatar esos bajos instintos y es obligación de los varones ubicarlas en su lugar".
Lectura que lleva necesariamente a la discriminación entre una prostitución "mala" -siempre condenable por ser forzada y a beneficio del explotador- y una prostitución "buena", al servicio de la satisfacción de la naturaleza masculina. Prostitución ofertada por quienes bajo presunta libertad ejercen un oficio viejo como el mundo sobre el cual reclaman reconocimiento ante organismos como la Organización Internacional del Trabajo en función de la dignificación gremial de su oficio.
"Si a alguien dignifica esta posición, es a los varones que pagan por hacer uso y abuso de cuerpos dispuestos a ser íntimamente arrasados", se indigna Volnovich, y para derribar la hipótesis de la prostitución como profesión, relata las dificultades que la organización Whisper encontró a la hora de determinar las habilidades que necesita una mujer para desempeñar su trabajo.
A saber: "Simular placer durante la ejecución de actos obscenos, fingir orgasmos y tolerar hasta el extremo todas las formas imaginables de violencia sobre su cuerpo, de modo que pueda ser usado por el cliente sin resistencia alguna".
Sin contemplaciones, la cofundadora de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, Fabiana Túñez, desmiente: "El cliente prostituyente elige entre cuerpos y no entre personas, no sólo busca sexo, también dominio y abuso de poder. En la prostitución, el cliente tiene derecho al consumo sexual del cuerpo de la mujer no existiendo un intercambio sexual recíproco, ni paridad de derechos".
OTRO LUGAR EN EL MUNDO
El autor de The Sex Exploiter , J. Davison, describe "el espectáculo de mujeres y adolescentes alineadas en un burdel, numeradas y a disposición de cualquier hombre que las elija, dominadas y humilladas, despojadas del poder de resistir".
En su papel de esculturas vivientes que se activan cuando el cliente deposita una moneda en su caja registradora, las autodenominadas trabajadoras del sexo montan un espectáculo a pedido del comprador y ofrecen orgasmos a la carta.
El modelo no es ajeno a una cultura que promueve el paradigma hegemónico de la mujer-gato de consumo masivo, se quejan las integrantes de organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres.
Y, sumado al reclamo por control político de la prostitución y legislación condenatoria, las críticas apuntan a la divulgación de un modelo vulgar, hueco y escultural de mujeres que, en palabras de Fabiana Túñez, conforman el sector VIP de la prostitución.
Desde la Fundación María de los Angeles (fundada por Susana Trimarco, la mamá de Marita Verón, raptada por el mercado de trata), Andrea Romero sube el tono, y acusa al colectivo social: "Todos somos responsables si no resistimos este lugar de denigración y seguimos dándoles rating a quienes nos ubican en un lugar denigrante, sin proponer para las mujeres otro lugar en el mundo".
domingo, 9 de octubre de 2011
La satisfacción no depende del tamaño
Hasta ahora, la pregunta de si el tamaño del pene es importante durante el acto sexual -o, más precisamente, si existe una relación directamente proporcional entre su dimensión y la satisfacción de la mujer- no había obtenido respuestas que fueran mucho más allá del nivel de una charla de café.
La buena noticia es que esas charlas contarán ahora con información científicamente validada, y que aporta una respuesta clara: no, el tamaño no importa. O, mejor dicho, el tamaño sí importa a las mujeres, pero su satisfacción sexual es independiente de la importancia que le asignan al tamaño.
"No existía hasta ahora literatura médica en la América hispana que vincule satisfacción con valores antropométricos; en este caso, la medida del pene. Hay mucho charlatanismo", comentó a LA NACION el doctor Walter De Bonis, investigador de la División Urología del hospital Durand, principal autor del primer estudio al respecto.
Lo que De Bonis y sus colegas hicieron fue una encuesta en unas 200 mujeres, de entre 19 y 62 años, que respondieron (en forma anónima) si el tamaño del pene era importante para su satisfacción sexual, y si ellas estaban satisfechas sexualmente. La dimensión que las encuestadas consideraban normal fue otra de las variables evaluadas.
"De las 176 mujeres que respondieron la encuesta, 115 dijeron que para ellas era importante el tamaño y 61 dijeron que no. Pero lo importante es que el 98,2% de las primeras y el 95% de las segundas dijeron estar satisfechas con su vida sexual, una diferencia que no es estadísticamente significativa", comentó el doctor Amado Bechara, actual presidente de la Sociedad Argentina de Urología (SAO) y coautor del estudio presentado en el XI Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Medicina Sexual.
UNA MEDIDA PROMEDIO
Los investigadores tampoco hallaron diferencias entre quienes consideraban que un pene normal debe medir más de 15 centímetros durante la erección y quienes consideraban que la normalidad está por debajo de esa medida.
"El nivel de satisfacción sexual no estuvo relacionado con la percepción subjetiva acerca del tamaño que debe tener el pene", dijo Bechara. Su colega De Bonis aclaró que el rango de normalidad que establecen los manuales de medicina "tiene como piso los 8 centímetros, mientras que la medida promedio son los 12 centímetros".
Por último, los investigadores preguntaron a las participantes si estaban satisfechas con el tamaño del pene de su pareja. "Fueron 127 las que dijeron estar satisfechas y 49 las que no -dijo Bechara-. Pero, de nuevo, los porcentajes de satisfacción con su vida sexual no variaron significativamente."
"Aunque más no sea una cuestión de ego en el varón y de fantasía en la mujer, si uno pregunta todos elegirán un pene más grande. Pero la realidad es que eso no influye en la satisfacción sexual", concluyó.
La buena noticia es que esas charlas contarán ahora con información científicamente validada, y que aporta una respuesta clara: no, el tamaño no importa. O, mejor dicho, el tamaño sí importa a las mujeres, pero su satisfacción sexual es independiente de la importancia que le asignan al tamaño.
"No existía hasta ahora literatura médica en la América hispana que vincule satisfacción con valores antropométricos; en este caso, la medida del pene. Hay mucho charlatanismo", comentó a LA NACION el doctor Walter De Bonis, investigador de la División Urología del hospital Durand, principal autor del primer estudio al respecto.
Lo que De Bonis y sus colegas hicieron fue una encuesta en unas 200 mujeres, de entre 19 y 62 años, que respondieron (en forma anónima) si el tamaño del pene era importante para su satisfacción sexual, y si ellas estaban satisfechas sexualmente. La dimensión que las encuestadas consideraban normal fue otra de las variables evaluadas.
"De las 176 mujeres que respondieron la encuesta, 115 dijeron que para ellas era importante el tamaño y 61 dijeron que no. Pero lo importante es que el 98,2% de las primeras y el 95% de las segundas dijeron estar satisfechas con su vida sexual, una diferencia que no es estadísticamente significativa", comentó el doctor Amado Bechara, actual presidente de la Sociedad Argentina de Urología (SAO) y coautor del estudio presentado en el XI Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Medicina Sexual.
UNA MEDIDA PROMEDIO
Los investigadores tampoco hallaron diferencias entre quienes consideraban que un pene normal debe medir más de 15 centímetros durante la erección y quienes consideraban que la normalidad está por debajo de esa medida.
"El nivel de satisfacción sexual no estuvo relacionado con la percepción subjetiva acerca del tamaño que debe tener el pene", dijo Bechara. Su colega De Bonis aclaró que el rango de normalidad que establecen los manuales de medicina "tiene como piso los 8 centímetros, mientras que la medida promedio son los 12 centímetros".
Por último, los investigadores preguntaron a las participantes si estaban satisfechas con el tamaño del pene de su pareja. "Fueron 127 las que dijeron estar satisfechas y 49 las que no -dijo Bechara-. Pero, de nuevo, los porcentajes de satisfacción con su vida sexual no variaron significativamente."
"Aunque más no sea una cuestión de ego en el varón y de fantasía en la mujer, si uno pregunta todos elegirán un pene más grande. Pero la realidad es que eso no influye en la satisfacción sexual", concluyó.
viernes, 26 de agosto de 2011
Infidelidad en tiempos de Internet
Por Mori Ponsowy | Para LA NACION
"La vida es corta. Ten una aventura." Ese es el eslogan de Ashley Madison, un sitio web de origen canadiense diseñado para hombres y mujeres casados que anden con ganas de ser infieles a sus parejas. A diferencia de otros sitios que se posicionan como lugares donde solas y solos pueden encontrar un amor, Ashley Madison se anuncia abiertamente como todo lo contrario: en vez de lugar de encuentro de almas solitarias, advierte de entrada que es para personas atadas por el matrimonio; en vez de la ilusión de un amor duradero, promete aventuras fugaces y sin consecuencias. "La marca más reconocida en infidelidad", pregona otro de sus eslóganes. Por supuesto, miles de voces indignadas se hicieron sentir en cada uno de los países donde la compañía estrenó operaciones, pero esos reparos no lograron evitar que la cantidad de usuarios del sitio se multiplicara en forma vertiginosa, trepando de los 60.000 del primer año a 550.000 en el segundo, y a más de cuatro millones, siete años después.
Ashley Madison fue creada por Darren Morgenstern, un empresario que en 2000 notó que a pesar de que los sitios de encuentros en Internet dejaban ganancias millonarias, no había ninguno diseñado especialmente para adúlteros. Inauguró la página en 2002, con una inversión inicial de 10.000 dólares. Para echar a rodar el negocio, le bastó poner unos pocos anuncios en la sección de clasificados del Toronto Star. En 2007, Ashley Madison había crecido tanto que Morgenstern decidió venderlo a Avid Life Media. Al frente del grupo se encontraba Noel Biderman, un abogado que desde entonces logró multiplicar por diez los usuarios del sitio.
Biderman, un padre de familia que dice estar felizmente casado, dejó atrás los anuncios en diarios y revistas, y en su lugar lanzó una osada campaña en televisión. Uno de los spots publicitarios muestra a una pareja semidesnuda, besándose apasionadamente. En la pantalla, un cartel dice: "Ellos están casados". La pasión crece, y aparece el segundo cartel: "Pero con otras personas". En otro comercial, un hombre intenta dormir mientras, a su lado, una mujer obesa y francamente fea ronca a todo pulmón. El locutor explica: "Cualquiera puede huir de una noche con la mujer equivocada... pero huir es más difícil si es tu esposa". Un tercer comercial muestra a una chica que intenta despertar el deseo de su marido, que mira la tele con cara de idiota. "Sally no sabía qué hacer," dice un jingle alegre y contagioso. Cada vez más corta de ropas, Sally se contonea frente al marido, sin resultado. En la última escena, Sally, de lo más sonriente, sale del "Hotel 69" con un apuesto señor. Por si queda alguna duda, el jingle concluye: "Ser infiel es emocionante. ¡Ten una aventura!"
La polémica originada por semejante campaña ha contribuido al crecimiento del sitio aún más que los comerciales. Recientemente, ESPN se negó a transmitir un anuncio de Ashley Madison alegando que el canal no está a favor del adulterio. "Me sorprendió la decisión de ESPN", dijo Biderman. "Si transmite anuncios de Viagra y de cerveza, ¿por qué no puede hacerlo de Ashley Madison?" La discusión llevó miles de nuevos usuarios al sitio. Lo mismo sucedió cuando, ante la queja del dueño de un edificio, la compañía tuvo que retirar un inmenso cartel que había colocado en Times Square. En vez de contrariado, Biderman estaba feliz: 150.000 neoyorquinos se suscribieron a la página esa semana.
"¿Cómo puede vivir en paz promoviendo el adulterio? -le preguntó un periodista de CNN-. ¿Acaso no le importa deshacer matrimonios, perjudicar la vida de los hijos, destrozar familias?" Con calma, Biderman respondió: "Ningún comercial de treinta segundos lleva a cometer adulterio. La gente no es infiel porque nosotros se lo hagamos más fácil, sino porque está insatisfecha con su matrimonio". En otro programa, Biderman afirmó que Ashley Madison salva más matrimonios de los que destroza: "Ayudamos a la gente a encontrar pasión en otro lugar, sin necesidad de divorciarse", explicó.
En la Argentina, la página abrió -con otro nombre- hace unos meses. El eslogan local es "el verdadero secreto para un matrimonio duradero". Aunque no estoy casada, y sospecho que los buenos matrimonios no se basan precisamente en la infidelidad, decidí anotarme en el sitio. Tenía curiosidad por ver cómo funcionaba, la membresía para las mujeres es gratuita y, además, pensé que lo que aprendiera podría servirme para la nueva novela que estoy escribiendo.
En cuanto creé mi "perfil", empezaron a llegarme decenas de mensajes de señores que querían chatear conmigo, conocerme o invitarme a cenar. Uno de ellos se presentaba con una foto en la que se lo veía timoneando una lancha por el Delta. "Maduro, en plenitud de su vida, desea relacionarse con dama distinguida, culta, femenina, dispuesta a encuentros discretos con cierto compromiso de pareja." Otro, un arquitecto de 41 años, me ofrecía "una amistad sincera; un espacio que sólo nos pertenezca a vos y a mí". Un empresario de 48, que decía estar en una relación, pero sin sexo, me dijo: "Quiero volver a disfrutar. Me encanta mimar a las damas. Me agradan las charlas con cierto nivel. Soy romántico y apasionado, y creo ser un buen tipo".
Por cada siete u ocho mensajes similares a los anteriores, de pronto aparecía uno en el que lo único que se veía era, ¡oh, sorpresa!, fotografías censura triple X, con primerísimos planos explícitos, burdos y ofensivos. Sin embargo, la mayoría de los hombres con los que crucé e-mails me parecieron personas sensibles y con una visión de la vida bastante más romántica y compleja de la que el sitio intenta vender. Aunque algunos me dijeron que amaban a sus esposas y otros más bien parecían detestarlas, me dio la impresión de que lo que todos compartían era la sensación de que les faltaba algo fundamental..., algo sin lo cual sus vidas parecían perder sentido.
"Quisiera volver a encontrar la pasión, el entusiasmo, el humor, las ganas de mimar", me escribió uno que decía llamarse Oscar. Arturo lo expresó de esta manera: "No me gusta la promiscuidad ni saltar de una cita a otra. Sólo quiero encontrar alguien con quien pasar ratos inolvidables; si vienen de la mano de mimos y ternura, mucho mejor". Un economista que vivió muchos años en Europa, me dijo: "Busco una dama para disfrutar juntos lindos momentos: baile, cenas, tal vez algunas escapadas los finde..., en fin, disfrutar un poco, que para eso estamos aquí".
Esa última frase me dejó pensando. Apuntaba no sólo a una carencia, sino a una filosofía de vida: para eso estamos aquí, para disfrutar. Es decir, esos señores se habían anotado en el sitio porque, a pesar de haber formado familias y tener éxito profesional, sentían que sus momentos de disfrute eran tan escasos que sus vidas empezaban a perder sentido. Me pareció que esa ausencia de placer tenía que ver con algo más profundo que la insatisfacción sexual. Como me explicó Miguel: "Puede haber muchas razones para anotarse aquí, pero creo que la primera de todas es estar acompañado y sin embargo sentirse solo; la segunda, son unas ganas enormes de volver a creer y a soñar."
Las usuarias del sitio con las que pude conversar esgrimieron motivos similares: "Quiero a mi esposo -dijo Susana-. Pero algo se ha perdido entre nosotros. No se trata sólo de que no hacemos el amor desde hace meses. Es más que eso: perdimos la camaradería, el humor, la ternura." Vi repetirse las mismas palabras una y otra vez: ilusión, disfrute, complicidad, ternura. Yo les contaba que buscaba entender lo que llevaba a tantas personas a suscribirse al sitio, y las respuestas que recibía eran diversas en lo anecdótico, pero similares en lo sustancial: se sentían solos, vacíos; anhelaban llenar esa ausencia.
"No estoy en esto por deporte, ni me interesa jactarme en reunión de amigos", me dijo Miguel. "Estoy acá porque una relación en este mundo paralelo puede compensar la carencia de afectos, despertar la pasión, crear un clima en el que ambos se piensen y se contengan." Miguel me conmovió, nos escribimos bastante: hablaba de sus hijos con un afecto profundo; extrañaba al mayor, que ya no vivía con él. Le pregunté con quién conversaba sobre lo que hacía en el sitio. "Nadie, ni siquiera mi mejor amigo sabe de mi vida paralela", me confesó.
Las líneas paralelas son aquellas que, por más que se prolonguen, nunca se encuentran, nunca se tocan. Me entristeció la soledad de Miguel: nadie sabe de esta vida suya, tan verdadera, tan cerca y tan lejos de la otra, al mismo tiempo. ¿Quién conoce a Miguel, realmente? ¿Quién conoce a los millones de usuarios del sitio? Empecé a imaginar a todas esas personas casadas, viviendo juntos como extraños, llevando vidas paralelas de las que no le hablan a absolutamente nadie. Cuando cualquiera de ellos muera, ni sus amigos ni sus parejas, ni sus hijos sabrán quién era la persona que se ha ido y a la que lloran: qué la hacía sufrir, qué fondo de soledad ocultaba, qué la llevó a forjarse una identidad distinta con la esperanza de encontrar, en ese otro lado del espejo, una vida más plena, más auténtica, más feliz.
Justo antes de borrar mi perfil, me entero de que en Estados Unidos las versiones de Ashley Madison para iPhone y Blackberry figuran entre las aplicaciones de software más populares de los últimos meses. Imagino a millones de personas entrando en el sitio desde el subte, desde oficinas, desde rincones oscuros de sus casas. Entro en mi cuenta por última vez. Hay varios mensajes nuevos. ¡Tanta gente sola, aunque esté acompañada! Un señor me dice que quiere dar y recibir cariño; encontrar la magia de nuevo; sentirse deseado y plenamente vivo. Pienso que aunque él no lo sepa, lo que quiere es amar y ser amado. Borro mi cuenta. ¿No quiero yo también lo mismo? ¿No queremos todos, cada cual a su modo, lo mismo, siempre?
© La Nacion
"La vida es corta. Ten una aventura." Ese es el eslogan de Ashley Madison, un sitio web de origen canadiense diseñado para hombres y mujeres casados que anden con ganas de ser infieles a sus parejas. A diferencia de otros sitios que se posicionan como lugares donde solas y solos pueden encontrar un amor, Ashley Madison se anuncia abiertamente como todo lo contrario: en vez de lugar de encuentro de almas solitarias, advierte de entrada que es para personas atadas por el matrimonio; en vez de la ilusión de un amor duradero, promete aventuras fugaces y sin consecuencias. "La marca más reconocida en infidelidad", pregona otro de sus eslóganes. Por supuesto, miles de voces indignadas se hicieron sentir en cada uno de los países donde la compañía estrenó operaciones, pero esos reparos no lograron evitar que la cantidad de usuarios del sitio se multiplicara en forma vertiginosa, trepando de los 60.000 del primer año a 550.000 en el segundo, y a más de cuatro millones, siete años después.
Ashley Madison fue creada por Darren Morgenstern, un empresario que en 2000 notó que a pesar de que los sitios de encuentros en Internet dejaban ganancias millonarias, no había ninguno diseñado especialmente para adúlteros. Inauguró la página en 2002, con una inversión inicial de 10.000 dólares. Para echar a rodar el negocio, le bastó poner unos pocos anuncios en la sección de clasificados del Toronto Star. En 2007, Ashley Madison había crecido tanto que Morgenstern decidió venderlo a Avid Life Media. Al frente del grupo se encontraba Noel Biderman, un abogado que desde entonces logró multiplicar por diez los usuarios del sitio.
Biderman, un padre de familia que dice estar felizmente casado, dejó atrás los anuncios en diarios y revistas, y en su lugar lanzó una osada campaña en televisión. Uno de los spots publicitarios muestra a una pareja semidesnuda, besándose apasionadamente. En la pantalla, un cartel dice: "Ellos están casados". La pasión crece, y aparece el segundo cartel: "Pero con otras personas". En otro comercial, un hombre intenta dormir mientras, a su lado, una mujer obesa y francamente fea ronca a todo pulmón. El locutor explica: "Cualquiera puede huir de una noche con la mujer equivocada... pero huir es más difícil si es tu esposa". Un tercer comercial muestra a una chica que intenta despertar el deseo de su marido, que mira la tele con cara de idiota. "Sally no sabía qué hacer," dice un jingle alegre y contagioso. Cada vez más corta de ropas, Sally se contonea frente al marido, sin resultado. En la última escena, Sally, de lo más sonriente, sale del "Hotel 69" con un apuesto señor. Por si queda alguna duda, el jingle concluye: "Ser infiel es emocionante. ¡Ten una aventura!"
La polémica originada por semejante campaña ha contribuido al crecimiento del sitio aún más que los comerciales. Recientemente, ESPN se negó a transmitir un anuncio de Ashley Madison alegando que el canal no está a favor del adulterio. "Me sorprendió la decisión de ESPN", dijo Biderman. "Si transmite anuncios de Viagra y de cerveza, ¿por qué no puede hacerlo de Ashley Madison?" La discusión llevó miles de nuevos usuarios al sitio. Lo mismo sucedió cuando, ante la queja del dueño de un edificio, la compañía tuvo que retirar un inmenso cartel que había colocado en Times Square. En vez de contrariado, Biderman estaba feliz: 150.000 neoyorquinos se suscribieron a la página esa semana.
"¿Cómo puede vivir en paz promoviendo el adulterio? -le preguntó un periodista de CNN-. ¿Acaso no le importa deshacer matrimonios, perjudicar la vida de los hijos, destrozar familias?" Con calma, Biderman respondió: "Ningún comercial de treinta segundos lleva a cometer adulterio. La gente no es infiel porque nosotros se lo hagamos más fácil, sino porque está insatisfecha con su matrimonio". En otro programa, Biderman afirmó que Ashley Madison salva más matrimonios de los que destroza: "Ayudamos a la gente a encontrar pasión en otro lugar, sin necesidad de divorciarse", explicó.
En la Argentina, la página abrió -con otro nombre- hace unos meses. El eslogan local es "el verdadero secreto para un matrimonio duradero". Aunque no estoy casada, y sospecho que los buenos matrimonios no se basan precisamente en la infidelidad, decidí anotarme en el sitio. Tenía curiosidad por ver cómo funcionaba, la membresía para las mujeres es gratuita y, además, pensé que lo que aprendiera podría servirme para la nueva novela que estoy escribiendo.
En cuanto creé mi "perfil", empezaron a llegarme decenas de mensajes de señores que querían chatear conmigo, conocerme o invitarme a cenar. Uno de ellos se presentaba con una foto en la que se lo veía timoneando una lancha por el Delta. "Maduro, en plenitud de su vida, desea relacionarse con dama distinguida, culta, femenina, dispuesta a encuentros discretos con cierto compromiso de pareja." Otro, un arquitecto de 41 años, me ofrecía "una amistad sincera; un espacio que sólo nos pertenezca a vos y a mí". Un empresario de 48, que decía estar en una relación, pero sin sexo, me dijo: "Quiero volver a disfrutar. Me encanta mimar a las damas. Me agradan las charlas con cierto nivel. Soy romántico y apasionado, y creo ser un buen tipo".
Por cada siete u ocho mensajes similares a los anteriores, de pronto aparecía uno en el que lo único que se veía era, ¡oh, sorpresa!, fotografías censura triple X, con primerísimos planos explícitos, burdos y ofensivos. Sin embargo, la mayoría de los hombres con los que crucé e-mails me parecieron personas sensibles y con una visión de la vida bastante más romántica y compleja de la que el sitio intenta vender. Aunque algunos me dijeron que amaban a sus esposas y otros más bien parecían detestarlas, me dio la impresión de que lo que todos compartían era la sensación de que les faltaba algo fundamental..., algo sin lo cual sus vidas parecían perder sentido.
"Quisiera volver a encontrar la pasión, el entusiasmo, el humor, las ganas de mimar", me escribió uno que decía llamarse Oscar. Arturo lo expresó de esta manera: "No me gusta la promiscuidad ni saltar de una cita a otra. Sólo quiero encontrar alguien con quien pasar ratos inolvidables; si vienen de la mano de mimos y ternura, mucho mejor". Un economista que vivió muchos años en Europa, me dijo: "Busco una dama para disfrutar juntos lindos momentos: baile, cenas, tal vez algunas escapadas los finde..., en fin, disfrutar un poco, que para eso estamos aquí".
Esa última frase me dejó pensando. Apuntaba no sólo a una carencia, sino a una filosofía de vida: para eso estamos aquí, para disfrutar. Es decir, esos señores se habían anotado en el sitio porque, a pesar de haber formado familias y tener éxito profesional, sentían que sus momentos de disfrute eran tan escasos que sus vidas empezaban a perder sentido. Me pareció que esa ausencia de placer tenía que ver con algo más profundo que la insatisfacción sexual. Como me explicó Miguel: "Puede haber muchas razones para anotarse aquí, pero creo que la primera de todas es estar acompañado y sin embargo sentirse solo; la segunda, son unas ganas enormes de volver a creer y a soñar."
Las usuarias del sitio con las que pude conversar esgrimieron motivos similares: "Quiero a mi esposo -dijo Susana-. Pero algo se ha perdido entre nosotros. No se trata sólo de que no hacemos el amor desde hace meses. Es más que eso: perdimos la camaradería, el humor, la ternura." Vi repetirse las mismas palabras una y otra vez: ilusión, disfrute, complicidad, ternura. Yo les contaba que buscaba entender lo que llevaba a tantas personas a suscribirse al sitio, y las respuestas que recibía eran diversas en lo anecdótico, pero similares en lo sustancial: se sentían solos, vacíos; anhelaban llenar esa ausencia.
"No estoy en esto por deporte, ni me interesa jactarme en reunión de amigos", me dijo Miguel. "Estoy acá porque una relación en este mundo paralelo puede compensar la carencia de afectos, despertar la pasión, crear un clima en el que ambos se piensen y se contengan." Miguel me conmovió, nos escribimos bastante: hablaba de sus hijos con un afecto profundo; extrañaba al mayor, que ya no vivía con él. Le pregunté con quién conversaba sobre lo que hacía en el sitio. "Nadie, ni siquiera mi mejor amigo sabe de mi vida paralela", me confesó.
Las líneas paralelas son aquellas que, por más que se prolonguen, nunca se encuentran, nunca se tocan. Me entristeció la soledad de Miguel: nadie sabe de esta vida suya, tan verdadera, tan cerca y tan lejos de la otra, al mismo tiempo. ¿Quién conoce a Miguel, realmente? ¿Quién conoce a los millones de usuarios del sitio? Empecé a imaginar a todas esas personas casadas, viviendo juntos como extraños, llevando vidas paralelas de las que no le hablan a absolutamente nadie. Cuando cualquiera de ellos muera, ni sus amigos ni sus parejas, ni sus hijos sabrán quién era la persona que se ha ido y a la que lloran: qué la hacía sufrir, qué fondo de soledad ocultaba, qué la llevó a forjarse una identidad distinta con la esperanza de encontrar, en ese otro lado del espejo, una vida más plena, más auténtica, más feliz.
Justo antes de borrar mi perfil, me entero de que en Estados Unidos las versiones de Ashley Madison para iPhone y Blackberry figuran entre las aplicaciones de software más populares de los últimos meses. Imagino a millones de personas entrando en el sitio desde el subte, desde oficinas, desde rincones oscuros de sus casas. Entro en mi cuenta por última vez. Hay varios mensajes nuevos. ¡Tanta gente sola, aunque esté acompañada! Un señor me dice que quiere dar y recibir cariño; encontrar la magia de nuevo; sentirse deseado y plenamente vivo. Pienso que aunque él no lo sepa, lo que quiere es amar y ser amado. Borro mi cuenta. ¿No quiero yo también lo mismo? ¿No queremos todos, cada cual a su modo, lo mismo, siempre?
© La Nacion
domingo, 16 de agosto de 2009
La ciencia revela los rasgos excéntricos propios del hombre.
Pertenecemos a una especie notablemente extravagante. A pesar de todos nuestros esfuerzos, algunas de nuestras más extrañas flaquezas todavía resultan inexplicables. Pero a medida que la ciencia investiga más profundamente estas excentricidades ?como, por ejemplo, ruborizarse, soñar o ser supersticioso?, se vuelve más claro que conductas y atributos que parecen frívolos suelen responder al núcleo central de lo que nos define como seres humanos.
Ruborizarse. ¿Por qué los humanos desarrollan una respuesta como ésta, que nos pone en desventaja social, al obligarnos a revelar que hemos engañado o hemos mentido? Una posibilidad es que el rubor fuera, en un principio, una manera de demostrarles a los miembros dominantes del grupo que nos subordinábamos a su autoridad.
Tal vez, más tarde, cuando nuestras interacciones sociales se hicieron cada vez más complejas, este fenómeno empezó a asociarse con emociones más elevadas de autocensura, como la culpa, la vergüenza y la incomodidad. Esto parecería poner en desventaja a los individuos, pero el hecho de ruborizarse, en realidad, vuelve a una persona más atractiva o socialmente deseable.
Tras advertir que las mujeres se sonrojan más que los hombres, el neurocientífico V. S. Ramachandran, de la Universidad de California, en San Diego, Estados Unidos, sugiere que el sonrojo puede haberse desarrollado como una manera de que las mujeres demuestren su sinceridad a los hombres y puedan así conseguir su ayuda para la crianza de la prole.
"El sonrojo te dice que no puedo serte infiel. Si me preguntas si soy infiel, no puedo mentirte? el sonrojo me delata", razona Ramachandran.
La risa. "¿Tiene una gomita?" No, no es una broma, pero fue suficiente para hacer reír a una persona en un centro comercial. Es uno de los más de 2000 casos de risa natural registrados por el psicólogo Robert Provine, de la Universidad de Maryland, Estados Unidos, durante los diez años que insumió su estudio.
El hallazgo más notable de esa investigación: la risa es producida con mayor frecuencia por comentarios banales que por chistes divertidos.
Provine cree que la risa empezó en nuestros ancestros prehumanos como una respuesta psicológica a las cosquillas. Los simios modernos aún conservan su risa ancestral (pant-pant) cuando se les hace cosquillas en medio de un juego, y esa risa evolucionó hasta convertirse en el ja ja de los humanos. Más tarde, argumenta Provine, cuando nuestros cerebros se hicieron más grandes, la risa adquirió una poderosa función social: crear lazos entre las personas.
De hecho, Robin Dunbar, de la Universidad de Oxford, Inglaterra, ha descubierto que la risa aumenta el nivel de endorfinas, el opiáceo natural de nuestro cuerpo que, según se cree, contribuye a fortalecer las relaciones sociales.
Ruborizarse. ¿Por qué los humanos desarrollan una respuesta como ésta, que nos pone en desventaja social, al obligarnos a revelar que hemos engañado o hemos mentido? Una posibilidad es que el rubor fuera, en un principio, una manera de demostrarles a los miembros dominantes del grupo que nos subordinábamos a su autoridad.
Tal vez, más tarde, cuando nuestras interacciones sociales se hicieron cada vez más complejas, este fenómeno empezó a asociarse con emociones más elevadas de autocensura, como la culpa, la vergüenza y la incomodidad. Esto parecería poner en desventaja a los individuos, pero el hecho de ruborizarse, en realidad, vuelve a una persona más atractiva o socialmente deseable.
Tras advertir que las mujeres se sonrojan más que los hombres, el neurocientífico V. S. Ramachandran, de la Universidad de California, en San Diego, Estados Unidos, sugiere que el sonrojo puede haberse desarrollado como una manera de que las mujeres demuestren su sinceridad a los hombres y puedan así conseguir su ayuda para la crianza de la prole.
"El sonrojo te dice que no puedo serte infiel. Si me preguntas si soy infiel, no puedo mentirte? el sonrojo me delata", razona Ramachandran.
La risa. "¿Tiene una gomita?" No, no es una broma, pero fue suficiente para hacer reír a una persona en un centro comercial. Es uno de los más de 2000 casos de risa natural registrados por el psicólogo Robert Provine, de la Universidad de Maryland, Estados Unidos, durante los diez años que insumió su estudio.
El hallazgo más notable de esa investigación: la risa es producida con mayor frecuencia por comentarios banales que por chistes divertidos.
Provine cree que la risa empezó en nuestros ancestros prehumanos como una respuesta psicológica a las cosquillas. Los simios modernos aún conservan su risa ancestral (pant-pant) cuando se les hace cosquillas en medio de un juego, y esa risa evolucionó hasta convertirse en el ja ja de los humanos. Más tarde, argumenta Provine, cuando nuestros cerebros se hicieron más grandes, la risa adquirió una poderosa función social: crear lazos entre las personas.
De hecho, Robin Dunbar, de la Universidad de Oxford, Inglaterra, ha descubierto que la risa aumenta el nivel de endorfinas, el opiáceo natural de nuestro cuerpo que, según se cree, contribuye a fortalecer las relaciones sociales.
Informe especial de Explican diez misterios del ser humano
La ciencia revela los rasgos excéntricos propios del hombre
lanacion.com | Ciencia/Salud | Domingo 16 de agosto de 2009
domingo, 25 de enero de 2009
¿Puede existir la amistad entre el hombre y la mujer?
Las inquietudes de nuestras amigas Lina y Norma parecen insinuar que, en las relaciones entre mujeres y hombres, la amistad y el amor se enfrentan o se confunden. Se teme que no haya lugar más que para uno de estos sentimientos. Con frecuencia, cuando se trata este tema, se suele condenar a la amistad al ostracismo. A esto contribuyen arraigados mandatos culturales según los cuales la masculinidad se demuestra (además de por la capacidad de ganar, producir, proveer, aguantar, racionalizar) por la cantidad de mujeres conquistadas, y la feminidad (además de certificarse por la variabilidad emocional, la capacidad de criar, cuidar y alimentar, la receptividad, la comprensión y la tolerancia) necesita de la mirada valorativa masculina para afirmarse. En tanto estos credos persistan (y de hecho lo hacen, a pesar de cierto maquillaje en los discursos), la amistad entre hombres y mujeres correrá el riesgo de ser siempre sospechosa de no serlo. Y quedará excluida del amor. Así, muchas personas les dicen a sus amigos o amigas cosas que no hablan con sus parejas.
¿Es sólo amor, enamoramiento o pasión lo que puede haber entre una mujer y un hombre? ¿Sólo vale la amistad de varones con varones y de mujeres con mujeres? La construcción de un vínculo de amistad, con su bagaje de tiempo y vivencias compartidas, de escucha, de confidencias, de presencia, de soporte, de rituales y hábitos, es una de las experiencias humanas más conmovedoras y enriquecedoras. Cabría preguntarse si prohibirle cruzar el espacio de los géneros no es empobrecer nuestra vida, no ya como varones o mujeres, sino como seres humanos.
En su deslumbrante ensayo La amistad , el pensador italiano Francesco Alberoni señala: "No seguimos siendo amigos de quien no es nuestro amigo", puesto que la amistad se alimenta de una consciente y activa reciprocidad, mientras que "cuando está de por medio el enamoramiento es terriblemente difícil abandonar a quien se ama" (o se cree amar), aunque no haya correspondencia. Se puede odiar a quien se ama, según Alberoni, pero en la amistad no hay lugar para el odio. "Si alguien odia a un amigo, ya no es su amigo, la amistad se termina." La preocupación del amor, dice, pasa por la pasión, por la exaltación, por la entrega, pero no por la justicia. "El amor es sublime y miserable, heroico y estúpido, pero nunca justo. No se encuentra la justicia en el amor, sino en la amistad." Por eso no es amistad, aunque así se lo nombre, el vínculo que se usa para beneficiar a otro, independientemente de las capacidades de éste. Digamos al pasar que los "amigos políticos" o "económicos" pueden ser socios o cómplices, pero la amistad es otra cosa. "Los déspotas ?dice Alberoni? no tienen amigos y temen la amistad como un complot en su perjuicio. La amistad es una virtud democrática y republicana." Esto vale para hombres y mujeres también.
Amistad y amor son sentimientos que elevan nuestra condición y que se integran sin competir. Para Aristóteles, amistad es la forma suprema del amor. Visto así, entre hombre y mujer (entre humanos, en fin) hay más de una forma de amor posible. Si un hombre y una mujer no pueden ser amigos, es porque el utilitarismo lo impide (quieren que el otro sea funcional a su deseo o necesidad). El filósofo chino Confucio describía (en el siglo V a.C.) cinco tipos de relaciones entre las personas. La amistad era la única no jerárquica, de pares, sin un superior y un inferior. ¿Qué otro vínculo puede ofrecer a varones y mujeres la posibilidad de integrar sus diferencias sin sometimientos ni descalificaciones, sin luchas de poder tácitas? ¿Qué otro vínculo capacita mejor para el amor? "La amistad es deseable por sí misma", afirmaba Aristóteles. ¿Por qué temerle, entonces?
¿Es sólo amor, enamoramiento o pasión lo que puede haber entre una mujer y un hombre? ¿Sólo vale la amistad de varones con varones y de mujeres con mujeres? La construcción de un vínculo de amistad, con su bagaje de tiempo y vivencias compartidas, de escucha, de confidencias, de presencia, de soporte, de rituales y hábitos, es una de las experiencias humanas más conmovedoras y enriquecedoras. Cabría preguntarse si prohibirle cruzar el espacio de los géneros no es empobrecer nuestra vida, no ya como varones o mujeres, sino como seres humanos.
En su deslumbrante ensayo La amistad , el pensador italiano Francesco Alberoni señala: "No seguimos siendo amigos de quien no es nuestro amigo", puesto que la amistad se alimenta de una consciente y activa reciprocidad, mientras que "cuando está de por medio el enamoramiento es terriblemente difícil abandonar a quien se ama" (o se cree amar), aunque no haya correspondencia. Se puede odiar a quien se ama, según Alberoni, pero en la amistad no hay lugar para el odio. "Si alguien odia a un amigo, ya no es su amigo, la amistad se termina." La preocupación del amor, dice, pasa por la pasión, por la exaltación, por la entrega, pero no por la justicia. "El amor es sublime y miserable, heroico y estúpido, pero nunca justo. No se encuentra la justicia en el amor, sino en la amistad." Por eso no es amistad, aunque así se lo nombre, el vínculo que se usa para beneficiar a otro, independientemente de las capacidades de éste. Digamos al pasar que los "amigos políticos" o "económicos" pueden ser socios o cómplices, pero la amistad es otra cosa. "Los déspotas ?dice Alberoni? no tienen amigos y temen la amistad como un complot en su perjuicio. La amistad es una virtud democrática y republicana." Esto vale para hombres y mujeres también.
Amistad y amor son sentimientos que elevan nuestra condición y que se integran sin competir. Para Aristóteles, amistad es la forma suprema del amor. Visto así, entre hombre y mujer (entre humanos, en fin) hay más de una forma de amor posible. Si un hombre y una mujer no pueden ser amigos, es porque el utilitarismo lo impide (quieren que el otro sea funcional a su deseo o necesidad). El filósofo chino Confucio describía (en el siglo V a.C.) cinco tipos de relaciones entre las personas. La amistad era la única no jerárquica, de pares, sin un superior y un inferior. ¿Qué otro vínculo puede ofrecer a varones y mujeres la posibilidad de integrar sus diferencias sin sometimientos ni descalificaciones, sin luchas de poder tácitas? ¿Qué otro vínculo capacita mejor para el amor? "La amistad es deseable por sí misma", afirmaba Aristóteles. ¿Por qué temerle, entonces?
Diálogos del almaUna amiga, un amigo
Por Sergio Sinay
lanacion.com | Revista | Domingo 25 de enero de 2009
martes, 25 de noviembre de 2008
La libertad antes que el amor.La mitológica pareja de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir
Jean-Paul Charles Aymard Sartre (1905 - 1980), conocido como Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir (1908 - 1986) eran diferentes a la sociedad que les rodeaba es una obviedad, pero baste recordar que Sartre, el prestigioso filósofo y escritor francés, exponente del existencialismo, fue seleccionado como Premio Nobel de Literatura y lo rechazó explicando en una carta a la Academia Sueca que él tenía por regla declinar todo reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre y la cultura debían de desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones.
El padre de Sartre murió de fiebre cuando él tenía 15 meses, y su madre lo crió con ayuda de su abuelo, Charles Schweitzer, quien enseñaría matemáticas a Jean-Paul y le introduciría desde muy joven a la literatura clásica.
Estudió en París en la École Normale Supérieure, donde conoció en 1929 a Simone de Beauvoir mientras estudiaban un postgradurado de filosofía. Había mucha competencia pero el quedó el primero y ella la segunda. Sartre siempre admiró su capacidad de trabajo y le llamaba “castor” porque una de las primeras frases que dijo a Beauvoir due “usted trabaja tanto como un castor”.
Juntos combatieron las suposiciones y expectativas de la formación burguesa y se solidarizaron con los más importantes acontecimientos de su época como el Mayo Francés, la Revolución Cultural China y con la Revolución Cubana. Simone de Beauvoir fue profesora de filosofía hasta 1943 en escuelas de diferentes lugares de Francia, como Ruán y Marsella, hasta que la ocupación alemana en París, a causa de la Segunda Guerra Mundial, la alejó para siempre de la enseñanza. Durante ese periodo vivió en la ciudad tomada, e integró el movimiento de la Resistencia Francesa.
Sartre medía 1,55 y tenía estrabismo, pero sus ideas y su personalidad lo hacían muy atractivo para las mujeres. Se reconocía feo, pero argumentaba como arma suprema de sus ligues "mis bellos discursos y que soy escritor". Hasta que conoció a Simone de Beauvoir sentía frente a las mujeres una "superioridad acompañada de un sentimiento". Con Beauvoir fue distinto.
Beauvoir era más alta, 1.60 y desde muy joven decidió ignorar casi absolutamente la opinión de los demás.
Entonces empezó una relación no-monógama que no se sometería ni a la fórmula del matrimonio ni a la convivencia. Incluso acordaron que su amor sería "absoluto", de modo que su mayor valor fuese la libertad, incluso la sexual. Aunque Beauvoir declaró que Sartre fue el mayor logro de su vida, pasó a la historia como una defensora de la libertad sexual y, de paso, escandalizó a la Francia de su época con tríos y duos bisexuales.
Mientras que para unos se trataba de una amistad ampliada, para otros, eran recíprocamente el consuelo de sus decepciones amorosas con otras personas.
Sartre decía de si mismo que era un mal amante, no quería entregarse, ni tener hijos, menos aún casarse, pero a pesar eso, a veces dejó creer que se casaría. Sartre tuvo numerosísimas amantes, y cuando terminaba una relación amorosa las mujeres pasaban a formar parte de lo que llamó su “familia”.
Cada vez que ella lo trataba de machista, Sartre matizaba: "Soy machista liberal".
Beauvoir y Sartre habían acordado la plena libertad en su vida sexual y sentimental, pero convinieron en no ocultarse nada, incluso los detalles.
Como ejemplo de esta relación una carta de Beauvoir:
Querido pequeño ser:
Quiero contarle algo extremadamente placentero e inesperado que me pasó: hace tres días me acosté con el pequeño Bost. Naturalmente fui yo quien lo propuso, el deseo era de ambos y durante el día manteníamos serias conversaciones mientras que las noches se hacían intolerablemente pesadas. Una noche lluviosa, en una granja de Tignes, estábamos tumbados de espaldas a diez centímetros uno del otro y nos estuvimos observando más de una hora, alargando con diversos pretextos el momento de ir a dormir. Al final me puse a reír tontamente mirándolo y él me dijo: “¿De que se ríe?”. Y le contesté: “Me estaba preguntando qué cara pondría si le propusiera acostarse conmigo”. Y replicó: “Yo estaba pensando que usted pensaba que tenía ganas de besarla y no me atrevía”. Remoloneamos aún un cuarto de hora más antes de que se atreviera a besarme. Le sorprendió muchísimo que le dijera que siempre había sentido muchísima ternura por él y anoche acabó por confesarme que hacía tiempo que me amaba. Le he tomado mucho cariño. Estamos pasando unos días idílicos y unas noches apasionadas. Me parece una cosa preciosa e intensa, pero es leve y tiene un lugar muy determinado en mi vida: la feliz consecuencia de una relación que siempre me había sido grata. Hasta la vista querido pequeño ser; el sábado estaré en el andén y si no estoy en el andén estaré en la cantina. Tengo ganas de pasar unas interminables semanas a solas contigo.
Te beso tiernamente,
tu Castor.
Cuesta trabajo comprender como deriva una relación que empieza con las siguientes cartas de Sartre a los 10 años de conocer a Bauvoir:
"Si usted se acostara en este estrecho jergón, a mi lado, me encontraría muy a gusto y se me derretiría el corazón. Pero no será así y tendré que oír los ronquidos sonoros de alguien. Ay, amor mío, cómo la amo a usted y cómo la necesito. La amo con todas mis fuerzas” "Estoy algo nervioso, porque empiezo a esperar sus cartas con esfuerzo. Piense usted, por favor, que desde el sábado no he recibido ninguna. Hace diez años que la conozco y es la primera vez que ocurre esto. Amor mío, cómo me gustaría recibir noticias suyas. Mi encantador Castor, que ya me ha ofrecido diez años de felicidad, la amo a usted y la beso con todas mis fuerzas".
O lo escrito por la propia Beauvoir:
“Una gran suerte acaba de dárseme. Bruscamente, ya no estaba sola. Hasta entonces, los hombres que me habían interesado eran de una especie diferente a la mía. Me era imposible comunicarme con ellos sin reserva. Sartre respondía exactamente a mi voto de los quince años: era el doble en quien reencontraba, llevadas a la incandescencia, todas mis manías. Con él, podría simplemente compartirlo todo. Cuando lo conocí, supe que nunca más saldría de mi vida”.
Incluso Beauvoir reconoce que la monogamia no era propia de Sartre:
“Él no tenía vocación de la monogamia; se complacía en compañía de las mujeres, que le parecían menos absurdas que los hombres; no pensaba, a los veintitrés años, renunciar para siempre a su seductora diversidad”.
Su amor con Beauvoir era el amor necesario. Y todos los demás eran los amores contingentes. Henriette Nizan, la mujer del que fue amigo íntimo de Sartre y filósofo, Paul Nizan, cuenta: "Se quiere hacer de ellos (Sartre y Castor) una pareja mitológica. Es cierto que existió el amor, pero también hubo cadáveres". "Sartre era menos fiel por naturaleza. Seducía mucho, sobre todo desde que llegó a ser verdaderamente Sartre".
Incluso llegaron a firmar un contrato por dos años, en el que acuerdan que vivirían juntos durante ese período lo más íntimamente que ambos pudieran soportar. Después se separarían para reemprender, durante un tiempo “más o menos” largo, una vida “más o menos” en común. Además se comprometían a contarse absolutamente todo.
El contrato se enterró posteriormente de común acuerdo. En palabras del Beauvoir:
“Revisamos nuestro pacto y abandonamos la idea de un contrato entre nosotros. Nuestra unión se había estrechado y hecho más exigente que en un principio; podía admitir breves separaciones, pero no largos viajes en solitario. No nos juramos fidelidad, pero nos sabíamos el ser más importante para el otro”.
“Éramos de la misma especie, y nuestra unión duraría tanto como nosotros”. “Lo que nos ligaba nos desligaba; y por ese desligamiento nos reencontrábamos ligados en lo más profundo de nosotros”.
Sartre era proclive a los de excitantes y somníferos, fumaba y bebía en exceso café y alcohol, y no dormía más de cinco horas diarias. Nunca desayunan juntos. Sartre prefería despertarse solo, pues detestaba que le dirigiesen la palabra por la mañana. Ambos vivían en un Hotel de París, escribían en una cafetería, leían y discutían de cine, filosofía y jazz. Sus alumnos escuchaban fascinados y la lucidez de ambos se hizo mitológica en Paris. Con una de las alumnas, Olga Kozakiewicz se formó un triángulo amoroso.
Llama la atención la larga relación de Sartre con las dos hermanas Kosakiewicz, de origen ruso, primero con Olga y luego con Wanda. Se cuenta que siempre las mantuvo, lo cierto es que Sartre les conseguía papeles en sus obras de teatro.
Beauvoir, por su parte, incluyó en sus relaciones amorosas a algunas de sus alumnas, como Bianca Bienenfeld, a quien conoció cuando ésta tenía 16 años y que también estuvo con Sartre, a Nathalie Sorokin, hija de una señora divorciada que armó un escándalo con la policía, y a Silvie Le Bon, a la que declaró su heredera.
En 1939, Sartre es movilizado a causa de la Segunda Guerra Mundial, siendo hecho prisionero a mediados de 1940 y liberado en 1941. En 1941, Beauvoir comienza una relación con Jacques – Henri Bost, quien más tarde se casaría con Olga Kozakiewicz. Wanda tuvo un breve romance con Camus, pero todo parece indicar que todos estaban con todos.
Durante toda su existencia, Sartre mantuvo romances con mujeres cada vez más jóvenes. Beauvoir lo admitía como una incapacidad para aceptar la edad adulta. Mientras, ella mantenía esporádicas relaciones con otros hombres y otras mujeres, algunas de las cuales eran a la vez amantes de Sartre.
En 1945 Sartre conoce a Dolores Vanetti, norteamericana y le pagó su divorcio. Luego vino Michelle Vian, que también se estaba separando de Boris Vian. Según algunas fuentes, Michelle pudo haber abortado al quedarse embarazada de Sartre, y se cuenta éste se fue de viaje en vez de acompañarla. Aparentemente ella ya había tenido dos hijos con Vian y no quería tener otro con Sartre, luego para rematar el nudo amoroso, Michelle compaginó con otra relación con un ruso, a escondidas de Sartre, durante años.
Beauvoir inició, en su viaje a Estados Unidos en 1947, un romance con Nelson Algren, un escritor norteamericano. Luego Algren fue a París y viajaron juntos por Europa y Marruecos. Pero ella siempre regresaba con Sartre. Algren no quería una relación compartida ni vivida en episodios. Ella lo amaba, pero le explicó que no iba a dejar a Sartre porque éste “la necesitaba”. Entonces Nelson Algen le propuso matrimonio y Beauvoir rechazó la propuesta, contestando en una carta que “no podría vivir únicamente de amor y felicidad”.
Los buenos lectores recordarán que la vida con Algren quedó reflejada en la novela “Los mandarines” (1954), que Beauvoir tardó siete años en escribir pero que le consiguó el premio Goncourt. Algren se enfadó porque ella había utilizado su vida personal. Ella respondió con un nuevo tomo e indiferencia. Entonces dejaron de verse.
Después Beauvoir vivió siete años con Claude Lanzmann, ella tenía 44 años y él 27, pero además Sartre mantuvo una relación secreta con la hermana del mismo Lanzmann, Evelyn Rey, una actriz muy atractiva, rubia. Y duró tres años en secreto porque Sartre estaba al mismo tiempo con Michelle y con Wanda.
En 1949 Beauvoir publica el ensayo “El Segundo Sexo”, considerado fundador del movimiento feminista contemporáneo. Simone, al ser una mujer que ha rechazado el matrimonio y la maternidad, es duramente criticada por los sectores más conservadores. Ella arremete preguntando porqué no se le reprocha lo mismo a Sartre.
Sartre adoptó como hija a Arlette Elkaïm, una argelino-judía que al principio fue su alumna y luego le nombró heredera de sus derechos de autor.
En 1973, Sartre comienza a sufrir una ceguera casi total, aparentemente por el consumo de anfetamina, lo que lo obliga a depender de sus amigos, especialmente Beauvoir que escribe:
“Ha habido en mi vida un triunfo seguro: mi relación con Sartre. En más de treinta años, sólo una noche nos hemos dormido desunidos. Este largo gemelazo no ha atenuado el interés que prestamos a nuestras conversaciones… la desgracia es la única cosa nueva e importante que puede sucederme. O veré a Sartre muerto, o moriré antes que él. Es atroz no estar cerca de alguien para consolarlo de la pena que le causamos abandonándolo; es atroz que alguien nos abandone y calle”.
En 1980 Sartre muere a causa de un edema pulmonar. “Su muerte nos separa. Mi muerte nos volverá a reunir. Mejor así: ya es hermoso que nuestras vidas hayan encajado durante tanto tiempo”.
El presidente Giscard d’Estaing fue al hospital y ofreció asumir los gastos del entierro. Los amigos del filósofo no aceptaron. A las cincuenta mil personas que asistieron al entierro de forma totalmente espontánea se les llamó “la última manifestación de mayo de 1968”.
A la muerte de Sartre, Arlette y Levy se llevaron sus escritos, cartas, muebles, cuadros. Ella los papeles, él los muebles. Sartre no había hecho un testamento, lo cual hubiera sido necesario para dejar a Simone objetos que habían compartido toda la vida. Pero Arlette era la heredera oficial. Cuando Simone pidió a Arlette a través de amigos algunas cosas que consideraba suyas, como un dibujo de Picasso o el sillón de la familia Schweitzer, Arlette dijo que se las pidiera personalmente, lo cual Beauvoir no hizo.
Al poco tiempo, Beauvoir enfermó seriamente de neumonía.
Beauvoir murió en 1986. Ambos están enterrados en una tumba común en el cementerio de Montparnasse.
Según la revista Le Point, Sartre era "frío en el plano sexual, machista, autoritario y celoso", mientras Beauvoir mostraba "autoritarismo, complejo de Pigmalión y libertinaje calculado".
Danièle Sallenave, autora de una biografía de la escritora titulada "Castor de guerre", dice que es hora de ver más allá de sus costumbres sexuales: "Sartre era autoritario, machista y tradicional, mientras De Beauvoir quería ser revolucionaria en todo lo relativo a su vida pública y privada".
De toda esta complicada historia, nos quedamos con la costumbre que adoptaron durante la década de los cincuenta de pasar septiembre y octubre en Roma.
El padre de Sartre murió de fiebre cuando él tenía 15 meses, y su madre lo crió con ayuda de su abuelo, Charles Schweitzer, quien enseñaría matemáticas a Jean-Paul y le introduciría desde muy joven a la literatura clásica.
Estudió en París en la École Normale Supérieure, donde conoció en 1929 a Simone de Beauvoir mientras estudiaban un postgradurado de filosofía. Había mucha competencia pero el quedó el primero y ella la segunda. Sartre siempre admiró su capacidad de trabajo y le llamaba “castor” porque una de las primeras frases que dijo a Beauvoir due “usted trabaja tanto como un castor”.
Juntos combatieron las suposiciones y expectativas de la formación burguesa y se solidarizaron con los más importantes acontecimientos de su época como el Mayo Francés, la Revolución Cultural China y con la Revolución Cubana. Simone de Beauvoir fue profesora de filosofía hasta 1943 en escuelas de diferentes lugares de Francia, como Ruán y Marsella, hasta que la ocupación alemana en París, a causa de la Segunda Guerra Mundial, la alejó para siempre de la enseñanza. Durante ese periodo vivió en la ciudad tomada, e integró el movimiento de la Resistencia Francesa.
Sartre medía 1,55 y tenía estrabismo, pero sus ideas y su personalidad lo hacían muy atractivo para las mujeres. Se reconocía feo, pero argumentaba como arma suprema de sus ligues "mis bellos discursos y que soy escritor". Hasta que conoció a Simone de Beauvoir sentía frente a las mujeres una "superioridad acompañada de un sentimiento". Con Beauvoir fue distinto.
Beauvoir era más alta, 1.60 y desde muy joven decidió ignorar casi absolutamente la opinión de los demás.
Entonces empezó una relación no-monógama que no se sometería ni a la fórmula del matrimonio ni a la convivencia. Incluso acordaron que su amor sería "absoluto", de modo que su mayor valor fuese la libertad, incluso la sexual. Aunque Beauvoir declaró que Sartre fue el mayor logro de su vida, pasó a la historia como una defensora de la libertad sexual y, de paso, escandalizó a la Francia de su época con tríos y duos bisexuales.
Mientras que para unos se trataba de una amistad ampliada, para otros, eran recíprocamente el consuelo de sus decepciones amorosas con otras personas.
Sartre decía de si mismo que era un mal amante, no quería entregarse, ni tener hijos, menos aún casarse, pero a pesar eso, a veces dejó creer que se casaría. Sartre tuvo numerosísimas amantes, y cuando terminaba una relación amorosa las mujeres pasaban a formar parte de lo que llamó su “familia”.
Cada vez que ella lo trataba de machista, Sartre matizaba: "Soy machista liberal".
Beauvoir y Sartre habían acordado la plena libertad en su vida sexual y sentimental, pero convinieron en no ocultarse nada, incluso los detalles.
Como ejemplo de esta relación una carta de Beauvoir:
Querido pequeño ser:
Quiero contarle algo extremadamente placentero e inesperado que me pasó: hace tres días me acosté con el pequeño Bost. Naturalmente fui yo quien lo propuso, el deseo era de ambos y durante el día manteníamos serias conversaciones mientras que las noches se hacían intolerablemente pesadas. Una noche lluviosa, en una granja de Tignes, estábamos tumbados de espaldas a diez centímetros uno del otro y nos estuvimos observando más de una hora, alargando con diversos pretextos el momento de ir a dormir. Al final me puse a reír tontamente mirándolo y él me dijo: “¿De que se ríe?”. Y le contesté: “Me estaba preguntando qué cara pondría si le propusiera acostarse conmigo”. Y replicó: “Yo estaba pensando que usted pensaba que tenía ganas de besarla y no me atrevía”. Remoloneamos aún un cuarto de hora más antes de que se atreviera a besarme. Le sorprendió muchísimo que le dijera que siempre había sentido muchísima ternura por él y anoche acabó por confesarme que hacía tiempo que me amaba. Le he tomado mucho cariño. Estamos pasando unos días idílicos y unas noches apasionadas. Me parece una cosa preciosa e intensa, pero es leve y tiene un lugar muy determinado en mi vida: la feliz consecuencia de una relación que siempre me había sido grata. Hasta la vista querido pequeño ser; el sábado estaré en el andén y si no estoy en el andén estaré en la cantina. Tengo ganas de pasar unas interminables semanas a solas contigo.
Te beso tiernamente,
tu Castor.
Cuesta trabajo comprender como deriva una relación que empieza con las siguientes cartas de Sartre a los 10 años de conocer a Bauvoir:
"Si usted se acostara en este estrecho jergón, a mi lado, me encontraría muy a gusto y se me derretiría el corazón. Pero no será así y tendré que oír los ronquidos sonoros de alguien. Ay, amor mío, cómo la amo a usted y cómo la necesito. La amo con todas mis fuerzas” "Estoy algo nervioso, porque empiezo a esperar sus cartas con esfuerzo. Piense usted, por favor, que desde el sábado no he recibido ninguna. Hace diez años que la conozco y es la primera vez que ocurre esto. Amor mío, cómo me gustaría recibir noticias suyas. Mi encantador Castor, que ya me ha ofrecido diez años de felicidad, la amo a usted y la beso con todas mis fuerzas".
O lo escrito por la propia Beauvoir:
“Una gran suerte acaba de dárseme. Bruscamente, ya no estaba sola. Hasta entonces, los hombres que me habían interesado eran de una especie diferente a la mía. Me era imposible comunicarme con ellos sin reserva. Sartre respondía exactamente a mi voto de los quince años: era el doble en quien reencontraba, llevadas a la incandescencia, todas mis manías. Con él, podría simplemente compartirlo todo. Cuando lo conocí, supe que nunca más saldría de mi vida”.
Incluso Beauvoir reconoce que la monogamia no era propia de Sartre:
“Él no tenía vocación de la monogamia; se complacía en compañía de las mujeres, que le parecían menos absurdas que los hombres; no pensaba, a los veintitrés años, renunciar para siempre a su seductora diversidad”.
Su amor con Beauvoir era el amor necesario. Y todos los demás eran los amores contingentes. Henriette Nizan, la mujer del que fue amigo íntimo de Sartre y filósofo, Paul Nizan, cuenta: "Se quiere hacer de ellos (Sartre y Castor) una pareja mitológica. Es cierto que existió el amor, pero también hubo cadáveres". "Sartre era menos fiel por naturaleza. Seducía mucho, sobre todo desde que llegó a ser verdaderamente Sartre".
Incluso llegaron a firmar un contrato por dos años, en el que acuerdan que vivirían juntos durante ese período lo más íntimamente que ambos pudieran soportar. Después se separarían para reemprender, durante un tiempo “más o menos” largo, una vida “más o menos” en común. Además se comprometían a contarse absolutamente todo.
El contrato se enterró posteriormente de común acuerdo. En palabras del Beauvoir:
“Revisamos nuestro pacto y abandonamos la idea de un contrato entre nosotros. Nuestra unión se había estrechado y hecho más exigente que en un principio; podía admitir breves separaciones, pero no largos viajes en solitario. No nos juramos fidelidad, pero nos sabíamos el ser más importante para el otro”.
“Éramos de la misma especie, y nuestra unión duraría tanto como nosotros”. “Lo que nos ligaba nos desligaba; y por ese desligamiento nos reencontrábamos ligados en lo más profundo de nosotros”.
Sartre era proclive a los de excitantes y somníferos, fumaba y bebía en exceso café y alcohol, y no dormía más de cinco horas diarias. Nunca desayunan juntos. Sartre prefería despertarse solo, pues detestaba que le dirigiesen la palabra por la mañana. Ambos vivían en un Hotel de París, escribían en una cafetería, leían y discutían de cine, filosofía y jazz. Sus alumnos escuchaban fascinados y la lucidez de ambos se hizo mitológica en Paris. Con una de las alumnas, Olga Kozakiewicz se formó un triángulo amoroso.
Llama la atención la larga relación de Sartre con las dos hermanas Kosakiewicz, de origen ruso, primero con Olga y luego con Wanda. Se cuenta que siempre las mantuvo, lo cierto es que Sartre les conseguía papeles en sus obras de teatro.
Beauvoir, por su parte, incluyó en sus relaciones amorosas a algunas de sus alumnas, como Bianca Bienenfeld, a quien conoció cuando ésta tenía 16 años y que también estuvo con Sartre, a Nathalie Sorokin, hija de una señora divorciada que armó un escándalo con la policía, y a Silvie Le Bon, a la que declaró su heredera.
En 1939, Sartre es movilizado a causa de la Segunda Guerra Mundial, siendo hecho prisionero a mediados de 1940 y liberado en 1941. En 1941, Beauvoir comienza una relación con Jacques – Henri Bost, quien más tarde se casaría con Olga Kozakiewicz. Wanda tuvo un breve romance con Camus, pero todo parece indicar que todos estaban con todos.
Durante toda su existencia, Sartre mantuvo romances con mujeres cada vez más jóvenes. Beauvoir lo admitía como una incapacidad para aceptar la edad adulta. Mientras, ella mantenía esporádicas relaciones con otros hombres y otras mujeres, algunas de las cuales eran a la vez amantes de Sartre.
En 1945 Sartre conoce a Dolores Vanetti, norteamericana y le pagó su divorcio. Luego vino Michelle Vian, que también se estaba separando de Boris Vian. Según algunas fuentes, Michelle pudo haber abortado al quedarse embarazada de Sartre, y se cuenta éste se fue de viaje en vez de acompañarla. Aparentemente ella ya había tenido dos hijos con Vian y no quería tener otro con Sartre, luego para rematar el nudo amoroso, Michelle compaginó con otra relación con un ruso, a escondidas de Sartre, durante años.
Beauvoir inició, en su viaje a Estados Unidos en 1947, un romance con Nelson Algren, un escritor norteamericano. Luego Algren fue a París y viajaron juntos por Europa y Marruecos. Pero ella siempre regresaba con Sartre. Algren no quería una relación compartida ni vivida en episodios. Ella lo amaba, pero le explicó que no iba a dejar a Sartre porque éste “la necesitaba”. Entonces Nelson Algen le propuso matrimonio y Beauvoir rechazó la propuesta, contestando en una carta que “no podría vivir únicamente de amor y felicidad”.
Los buenos lectores recordarán que la vida con Algren quedó reflejada en la novela “Los mandarines” (1954), que Beauvoir tardó siete años en escribir pero que le consiguó el premio Goncourt. Algren se enfadó porque ella había utilizado su vida personal. Ella respondió con un nuevo tomo e indiferencia. Entonces dejaron de verse.
Después Beauvoir vivió siete años con Claude Lanzmann, ella tenía 44 años y él 27, pero además Sartre mantuvo una relación secreta con la hermana del mismo Lanzmann, Evelyn Rey, una actriz muy atractiva, rubia. Y duró tres años en secreto porque Sartre estaba al mismo tiempo con Michelle y con Wanda.
En 1949 Beauvoir publica el ensayo “El Segundo Sexo”, considerado fundador del movimiento feminista contemporáneo. Simone, al ser una mujer que ha rechazado el matrimonio y la maternidad, es duramente criticada por los sectores más conservadores. Ella arremete preguntando porqué no se le reprocha lo mismo a Sartre.
Sartre adoptó como hija a Arlette Elkaïm, una argelino-judía que al principio fue su alumna y luego le nombró heredera de sus derechos de autor.
En 1973, Sartre comienza a sufrir una ceguera casi total, aparentemente por el consumo de anfetamina, lo que lo obliga a depender de sus amigos, especialmente Beauvoir que escribe:
“Ha habido en mi vida un triunfo seguro: mi relación con Sartre. En más de treinta años, sólo una noche nos hemos dormido desunidos. Este largo gemelazo no ha atenuado el interés que prestamos a nuestras conversaciones… la desgracia es la única cosa nueva e importante que puede sucederme. O veré a Sartre muerto, o moriré antes que él. Es atroz no estar cerca de alguien para consolarlo de la pena que le causamos abandonándolo; es atroz que alguien nos abandone y calle”.
En 1980 Sartre muere a causa de un edema pulmonar. “Su muerte nos separa. Mi muerte nos volverá a reunir. Mejor así: ya es hermoso que nuestras vidas hayan encajado durante tanto tiempo”.
El presidente Giscard d’Estaing fue al hospital y ofreció asumir los gastos del entierro. Los amigos del filósofo no aceptaron. A las cincuenta mil personas que asistieron al entierro de forma totalmente espontánea se les llamó “la última manifestación de mayo de 1968”.
A la muerte de Sartre, Arlette y Levy se llevaron sus escritos, cartas, muebles, cuadros. Ella los papeles, él los muebles. Sartre no había hecho un testamento, lo cual hubiera sido necesario para dejar a Simone objetos que habían compartido toda la vida. Pero Arlette era la heredera oficial. Cuando Simone pidió a Arlette a través de amigos algunas cosas que consideraba suyas, como un dibujo de Picasso o el sillón de la familia Schweitzer, Arlette dijo que se las pidiera personalmente, lo cual Beauvoir no hizo.
Al poco tiempo, Beauvoir enfermó seriamente de neumonía.
Beauvoir murió en 1986. Ambos están enterrados en una tumba común en el cementerio de Montparnasse.
Según la revista Le Point, Sartre era "frío en el plano sexual, machista, autoritario y celoso", mientras Beauvoir mostraba "autoritarismo, complejo de Pigmalión y libertinaje calculado".
Danièle Sallenave, autora de una biografía de la escritora titulada "Castor de guerre", dice que es hora de ver más allá de sus costumbres sexuales: "Sartre era autoritario, machista y tradicional, mientras De Beauvoir quería ser revolucionaria en todo lo relativo a su vida pública y privada".
De toda esta complicada historia, nos quedamos con la costumbre que adoptaron durante la década de los cincuenta de pasar septiembre y octubre en Roma.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
La práctica de sexo es beneficiosa para la salud y mejora el aspecto físico.

El sexo es bueno, y sus beneficios se extienden más allá del dormitorio. Cada vez existen más pruebas científicas que confirman los efectos positivos de las relaciones exuales sobre nuestro organismo.
La producción de la hormona oxitocina refuerza los lazos de pareja y potencia la fidelidadAdemás una vida sexual activa tiene también grandes beneficios para la salud psicológica de la persona que lo realiza con regularidad: aumenta la autoestima, el autoconocimiento, la creatividad, disminuye la depresión, etc.
Un amplio estudio británico ha comprobado que las personas que tienen varios orgasmos a la semana tienen un menor riesgo de morir en los años siguientes que aquéllas que lo experimentan menos.
Algunas ventajas del sexo:
Previene ataques cardiacos al estimular el sistema cardiovascular.
Favorece las defensas del organismo, se ha relacionado con el aumento de los anticuerpos, en especial la llamada inmunoglobulina A, que le protege contra gripes y otras infecciones.
Alivia los dolores, se libera la hormona oxitocina y se elevan también los niveles de las endorfinas. Este cóctel hormonal teine efecto analgésico.
Fortalece los músculos del suelo pélvico y ayuda a evitar la incontinencia urinaria en las mujeres.
Reduce el riesgo de cáncer de próstata. En hombres de entre 20 y los 30 años, tener cinco eyaculaciones o más por semana reduce el riesgo en edad más tardía.
Mejora la calidad del sueño. La sensación de placer posterior al acto sexual induce un estado de relax y adormecimiento y el ejercicio realizado facilita el descanso.
Verdadera terapia de rejuvenecimiento. "El orgasmo estimula en las mujeres la producción de una hormona del crecimiento que favorece el aspecto juveni" según afirma el investigador David Weeks. Además se bombea oxígeno a los tejidos que aumenta el flujo de nutrientes a la piel.
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lunes, 18 de agosto de 2008
Red social para lindos.
Primero fue la fiebre por los celulares, luego la conexión casi ininterrumpida a Internet con los chats, blogs y fotologs y ahora se transita un nuevo paradigma tecnológico: las redes sociales.
Se trata de un modelo de Internet donde los usuarios crean el contenido, lo comparten y forman una red donde priman los encuentros y los reencuentros. Cada una impone su estilo y de este modo se fragmentan según gustos, intereses, estatus social y hasta rasgos de belleza.
“Buscá una foto en la que salgas bien, tu apariencia influirá en la aprobación”, sentencia desde www.beautifulpeople.net, un club de elite de socios online que establece contactos entre personas lindas. “Reservado para gente que por su atractivo físico y sus cualidades personales sobresale de lo común”, avisan.
En este particular sitio, luego de colgar la foto, un comité evalúa durante tres días si el postulante es lo suficientemente bello como para “concederle acceso a la comunidad”. El portal español cuenta con más de 120 mil miembros de todo el mundo que, sin temor a las críticas por su evidente frivolidad, exhiben sus impecables cuerpos.
Pero no sólo ser lindo otorga estatus. Otra red selecciona a sus usuarios según su posición económica. En www.asmallworld.net el ingreso se restringe a “un criterio de admisión para mantener la condición de exclusividad de la cadena. Para integrarte, un miembro de confianza debe invitarte. Si aún no tienes amigos miembros, ten paciencia”.
En esta comunidad privada, sus miembros se jactan de poder intercambiar experiencias sobre viajes, oportunidades de inversión en negocios y lujosos eventos alrededor del mundo.
Casi 3 mil argentinos, de un promedio de 32 años, lograron ser parte y aseguran que pertenecer tiene sus privilegios. Por ejemplo, una de las propuestas para quienes se declaran fanáticos de Cartier, avisa que se organizan fiestas para grupos privados y selectos que adoran la marca.
En el último año, estos guetos virtuales crecieron en el país de manera vertiginosa. A modo de ejemplo, según un estudio de la consultora comScore, entre 2007 y 2008, Facebook pasó de 42 mil a casi un millón de usuarios en el país.
También aumentaron los que optan por MySpace y por la nativa Sónico. Juan Pablo Sueiro, su communications manager, explica: “La idea no es suplantar las relaciones interpersonales ‘cara a cara’, sino que apuntan a plasmar las relaciones off line en un ámbito digital”.
MySpace agrupa amantes de la música, la vanguardia y el arte. Tienen entre 19 y 40 años y el sitio también ofrece el servicio de dating, citas que se organizan entre usuarios. En Sónico los adolescentes son mayoría y, cansados de los fotologs, buscan más, como ser juegos y chat.
Facebook agrupa profesionales, famosos y políticos. Es una red que nació en la Universidad de Harvard y debido a su repentina masificación, muchos se quejan de la pérdida de exclusividad de la comunidad y piden que se forme una nueva red.
Para el doctor en comunicación Diego Levis, el apogeo de las redes es la consecuencia de “una enorme sensación de soledad, de insatisfacción y la fantasía de cambiar el círculo de amistades. Estos espacios juegan con que pueden romper con su cotidianidad y eso seduce”. Existe también la moda de querer ser una “microcelebridad” y eso explica en gran parte el narcisismo que se ve on line.
El potencial económico de estas redes es, sin duda, el marketing directo. Para formar parte de cualquier portal, el usuario da sus datos, que son guardados y analizados por las agencias de publicidad que tienen a la distancia un click de targets definidos.
“Por ejemplo, una agencia de turismo podría promocionar sus paquetes de luna de miel entre sus usuarios de ambos sexos, que hayan declarado estar comprometidos”, dice Lucas Mentasti, director de Havas digital. Y clink caja.
Se trata de un modelo de Internet donde los usuarios crean el contenido, lo comparten y forman una red donde priman los encuentros y los reencuentros. Cada una impone su estilo y de este modo se fragmentan según gustos, intereses, estatus social y hasta rasgos de belleza.
“Buscá una foto en la que salgas bien, tu apariencia influirá en la aprobación”, sentencia desde www.beautifulpeople.net, un club de elite de socios online que establece contactos entre personas lindas. “Reservado para gente que por su atractivo físico y sus cualidades personales sobresale de lo común”, avisan.
En este particular sitio, luego de colgar la foto, un comité evalúa durante tres días si el postulante es lo suficientemente bello como para “concederle acceso a la comunidad”. El portal español cuenta con más de 120 mil miembros de todo el mundo que, sin temor a las críticas por su evidente frivolidad, exhiben sus impecables cuerpos.
Pero no sólo ser lindo otorga estatus. Otra red selecciona a sus usuarios según su posición económica. En www.asmallworld.net el ingreso se restringe a “un criterio de admisión para mantener la condición de exclusividad de la cadena. Para integrarte, un miembro de confianza debe invitarte. Si aún no tienes amigos miembros, ten paciencia”.
En esta comunidad privada, sus miembros se jactan de poder intercambiar experiencias sobre viajes, oportunidades de inversión en negocios y lujosos eventos alrededor del mundo.
Casi 3 mil argentinos, de un promedio de 32 años, lograron ser parte y aseguran que pertenecer tiene sus privilegios. Por ejemplo, una de las propuestas para quienes se declaran fanáticos de Cartier, avisa que se organizan fiestas para grupos privados y selectos que adoran la marca.
En el último año, estos guetos virtuales crecieron en el país de manera vertiginosa. A modo de ejemplo, según un estudio de la consultora comScore, entre 2007 y 2008, Facebook pasó de 42 mil a casi un millón de usuarios en el país.
También aumentaron los que optan por MySpace y por la nativa Sónico. Juan Pablo Sueiro, su communications manager, explica: “La idea no es suplantar las relaciones interpersonales ‘cara a cara’, sino que apuntan a plasmar las relaciones off line en un ámbito digital”.
MySpace agrupa amantes de la música, la vanguardia y el arte. Tienen entre 19 y 40 años y el sitio también ofrece el servicio de dating, citas que se organizan entre usuarios. En Sónico los adolescentes son mayoría y, cansados de los fotologs, buscan más, como ser juegos y chat.
Facebook agrupa profesionales, famosos y políticos. Es una red que nació en la Universidad de Harvard y debido a su repentina masificación, muchos se quejan de la pérdida de exclusividad de la comunidad y piden que se forme una nueva red.
Para el doctor en comunicación Diego Levis, el apogeo de las redes es la consecuencia de “una enorme sensación de soledad, de insatisfacción y la fantasía de cambiar el círculo de amistades. Estos espacios juegan con que pueden romper con su cotidianidad y eso seduce”. Existe también la moda de querer ser una “microcelebridad” y eso explica en gran parte el narcisismo que se ve on line.
El potencial económico de estas redes es, sin duda, el marketing directo. Para formar parte de cualquier portal, el usuario da sus datos, que son guardados y analizados por las agencias de publicidad que tienen a la distancia un click de targets definidos.
“Por ejemplo, una agencia de turismo podría promocionar sus paquetes de luna de miel entre sus usuarios de ambos sexos, que hayan declarado estar comprometidos”, dice Lucas Mentasti, director de Havas digital. Y clink caja.
jueves, 7 de agosto de 2008
martes, 5 de agosto de 2008
Haste la fama y echate a dormir.

El álbum de fotos más caro del mundo. Después de varias semanas de espera y especulación, finalmente se conocieron anteayer las primeras imágenes de Vivienne Marcheline y Knox Leon Jolie-Pitt. Las fotos de los mellizos, nacidos el 12 de julio en Niza, les costaron la impresionante suma de 14 millones de dólares a las revistas People, de los Estados Unidos, y Hello!, de Gran Bretaña. Aunque no hay confirmación oficial sobre la cifra abonada a la pareja de actores, lo cierto es que todas las publicaciones dan por cierto el número récord de dólares que irán directamente a la fundación que Jolie y Pitt armaron para ayudar a los niños en peligro alrededor del mundo.
Primeras imágenes de los mellizos Jolie-PittLa familia más fotogénica del mundo
Por obtener la exclusiva de los bebes, las revistas
lanacion.com | Espectáculos | Martes 5 de agosto de 2008
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lunes, 14 de julio de 2008
Personas con poco o nulo deseo sexual son más comunes de lo que parece
Los hiposexuales se masturban cada seis meses y, si acaso, tienen relaciones una vez al año. Las hormonas, los genes y el exceso de trabajo son los mayores culpables.
El término no es muy conocido, pero la situación que lo describe sí: una mujer que con toda clase de excusas le huye por meses (o años) a una relación sexual con su pareja, un esposo que después de aceptar a regañadientes un encuentro sexual con su mujer se duerme en el momento más importante, o una persona joven que rara vez fantasea o se masturba.
Todas estas características sirven para describir a los hiposexuales, personas que tienen un bajísimo, casi nulo, deseo sexual, debido especialmente a deficiencias en las hormonas que producen el deseo o la excitación sexual o a un desinterés absoluto por el tema.
Se diferencian de quienes padecen de un episodio de falta de deseo -por enfermedad, líos financieros, infidelidad o duelos- en que en su caso la falta de entusiasmo por el tema no es pasajera, sino permanente y claramente distintiva de su forma de ser. Ellos, simplemente, no piensan en sexo.
En Estados Unidos son conocidos como asexuales y son un grupo en crecimiento que tiene sus propios blogs y sitios de Internet. El más importante es el Asexual Visibiliy and Education Network (Red y Visibilidad y Educación de la Asexualidad), la comunidad más grande del mundo.
El término asexual, sin embargo, no se puede traducir literalmente al español porque -como explica el sexólogo Alonso Acuña- querría decir personas sin sexo, y eso en los seres humanos es imposible.
"Se les debe llamar hiposexuales y son aquellos individuos de muy bajo deseo sexual, que tienen una necesidad o un deseo minúsculo de masturbación por allá cada seis meses y que si acaso se le miden a una relación sexual cada año", explica.
De que los hay, los hay
La mitología popular encasilla bajo esa condición a personajes ficticios como Sherlock Holmes, Dick Tracy o Mandrake, pero también se dice que pertenecen al grupo otros de carne y hueso, como Salvador Dalí, Adolfo Hitler e Isabel I de Inglaterra.
Según cifras no oficiales, citadas por la Agencia de Noticias sobre Diversidad Sexual, tres de cada 10 personas en el planeta encajan en esta descripción.
Pueden ser hombres o mujeres de todas las edades, de cualquier estrato económico o nivel educativo. No son fáciles de identificar, porque no van por ahí pregonando su condición. "Por el contrario, se casan y de hecho son deliciosos como compañeros de vida, porque no exigen nada y dan mucho. Hacen muy buenos matrimonios sociales, pero no matrimonios sexuales", agrega el especialista.
Las causas del desinterés en el sexo pueden ser físicas o mentales o, en muchos casos, una combinación de las dos. Puede darse por poca o nula producción de las llamadas hormonas del deseo o por una condición genética que hace disminuir los receptores cerebrales de dichas hormonas.
Así mismo, existe una cierta predisposición en ese grupo de individuos, jóvenes o maduros, que no tienen tiempo para nada sino para su trabajo y su obsesión laboral.
"Son personas que trabajan 12 horas y además se llevan el computador a la casa para seguir trabajando. Ellos también van dejando atrás sus funciones sexuales", dice Acuña.
Otros, sencillamente, nunca se familiarizaron con el contacto físico en sus familias y eso, combinado con una baja producción de hormonas o causas genéticas, suele ser terreno fértil para esa condición.
La situación se manifesta desde la adolescencia con la llegada del desarrollo y la aparición de los primeros sueños y deseos sexuales. Muchos de quienes la padecen tratan de manejar la situación y se fuerzan a tener contactos sexuales, mientras que otros asumen desde jovencitos que les gusta estar solos y no requieren ese tipo de compañía.
Hay tres tipos
Hiposexuales son aquellos de muy bajo deseo sexual, pero que son excelentes personas, buenos conversadores y muy sociables. Suelen establecer relaciones sentimentales y, ocasionalmente, sexuales, aunque su agrado por el tema sea nulo. Lo común es que se casen.
Los apragmáticos son aquellos que nunca aprenden a tener contacto físico o sentimental con los demás seres humanos y a quienes por ello se les dificultan los encuentros sexuales. Provienen de hogares en que las manifestaciones físicas de amor o cariño eran nulas. Otra de las razones de su comportamiento puede ser por la costumbre de poner una especie de velo a toda expresión erótica.
Los anhedónicos son muy similares a los anteriores, pero pueden venir de un hogar cálido y amoroso. Son personas que no tienen novio ni novia ni ningún tipo de relación. Generalmente son seres solitarios.
Saque cuentas para ver en qué categoría está
La frecuencia sexual depende de la edad de las personas, así:
De los 20 a los 30 años, de dos a cuatro relaciones semanales.
De los 30 a los 40, entre una y tres.
De los 40 a los 60, una cada 8 a 15 días.
De los 60 en adelante, una cada 15 días o al mes.
Según la curva de Gauss, para parejas casadas o en unión libre. Quienes estén por encima o por debajo de esos promedios se consideran hiper o hiposexuales.
EL deseo sexual se da por los estímulos externos que elevan el nivel de ciertas sustancias en el cuerpo que son las hormonas del deseo (testosterona, dopamina y endorfinas, entre otras). Estas impactan en unos núcleos cerebrales que, a su vez, generan una serie de reacciones en todo el cuerpo que lo condicionan a satisfacer el deseo. Eso hace que se cambie la irrigacion del cuerpo y que se sea mas perceptivo.
El término no es muy conocido, pero la situación que lo describe sí: una mujer que con toda clase de excusas le huye por meses (o años) a una relación sexual con su pareja, un esposo que después de aceptar a regañadientes un encuentro sexual con su mujer se duerme en el momento más importante, o una persona joven que rara vez fantasea o se masturba.
Todas estas características sirven para describir a los hiposexuales, personas que tienen un bajísimo, casi nulo, deseo sexual, debido especialmente a deficiencias en las hormonas que producen el deseo o la excitación sexual o a un desinterés absoluto por el tema.
Se diferencian de quienes padecen de un episodio de falta de deseo -por enfermedad, líos financieros, infidelidad o duelos- en que en su caso la falta de entusiasmo por el tema no es pasajera, sino permanente y claramente distintiva de su forma de ser. Ellos, simplemente, no piensan en sexo.
En Estados Unidos son conocidos como asexuales y son un grupo en crecimiento que tiene sus propios blogs y sitios de Internet. El más importante es el Asexual Visibiliy and Education Network (Red y Visibilidad y Educación de la Asexualidad), la comunidad más grande del mundo.
El término asexual, sin embargo, no se puede traducir literalmente al español porque -como explica el sexólogo Alonso Acuña- querría decir personas sin sexo, y eso en los seres humanos es imposible.
"Se les debe llamar hiposexuales y son aquellos individuos de muy bajo deseo sexual, que tienen una necesidad o un deseo minúsculo de masturbación por allá cada seis meses y que si acaso se le miden a una relación sexual cada año", explica.
De que los hay, los hay
La mitología popular encasilla bajo esa condición a personajes ficticios como Sherlock Holmes, Dick Tracy o Mandrake, pero también se dice que pertenecen al grupo otros de carne y hueso, como Salvador Dalí, Adolfo Hitler e Isabel I de Inglaterra.
Según cifras no oficiales, citadas por la Agencia de Noticias sobre Diversidad Sexual, tres de cada 10 personas en el planeta encajan en esta descripción.
Pueden ser hombres o mujeres de todas las edades, de cualquier estrato económico o nivel educativo. No son fáciles de identificar, porque no van por ahí pregonando su condición. "Por el contrario, se casan y de hecho son deliciosos como compañeros de vida, porque no exigen nada y dan mucho. Hacen muy buenos matrimonios sociales, pero no matrimonios sexuales", agrega el especialista.
Las causas del desinterés en el sexo pueden ser físicas o mentales o, en muchos casos, una combinación de las dos. Puede darse por poca o nula producción de las llamadas hormonas del deseo o por una condición genética que hace disminuir los receptores cerebrales de dichas hormonas.
Así mismo, existe una cierta predisposición en ese grupo de individuos, jóvenes o maduros, que no tienen tiempo para nada sino para su trabajo y su obsesión laboral.
"Son personas que trabajan 12 horas y además se llevan el computador a la casa para seguir trabajando. Ellos también van dejando atrás sus funciones sexuales", dice Acuña.
Otros, sencillamente, nunca se familiarizaron con el contacto físico en sus familias y eso, combinado con una baja producción de hormonas o causas genéticas, suele ser terreno fértil para esa condición.
La situación se manifesta desde la adolescencia con la llegada del desarrollo y la aparición de los primeros sueños y deseos sexuales. Muchos de quienes la padecen tratan de manejar la situación y se fuerzan a tener contactos sexuales, mientras que otros asumen desde jovencitos que les gusta estar solos y no requieren ese tipo de compañía.
Hay tres tipos
Hiposexuales son aquellos de muy bajo deseo sexual, pero que son excelentes personas, buenos conversadores y muy sociables. Suelen establecer relaciones sentimentales y, ocasionalmente, sexuales, aunque su agrado por el tema sea nulo. Lo común es que se casen.
Los apragmáticos son aquellos que nunca aprenden a tener contacto físico o sentimental con los demás seres humanos y a quienes por ello se les dificultan los encuentros sexuales. Provienen de hogares en que las manifestaciones físicas de amor o cariño eran nulas. Otra de las razones de su comportamiento puede ser por la costumbre de poner una especie de velo a toda expresión erótica.
Los anhedónicos son muy similares a los anteriores, pero pueden venir de un hogar cálido y amoroso. Son personas que no tienen novio ni novia ni ningún tipo de relación. Generalmente son seres solitarios.
Saque cuentas para ver en qué categoría está
La frecuencia sexual depende de la edad de las personas, así:
De los 20 a los 30 años, de dos a cuatro relaciones semanales.
De los 30 a los 40, entre una y tres.
De los 40 a los 60, una cada 8 a 15 días.
De los 60 en adelante, una cada 15 días o al mes.
Según la curva de Gauss, para parejas casadas o en unión libre. Quienes estén por encima o por debajo de esos promedios se consideran hiper o hiposexuales.
EL deseo sexual se da por los estímulos externos que elevan el nivel de ciertas sustancias en el cuerpo que son las hormonas del deseo (testosterona, dopamina y endorfinas, entre otras). Estas impactan en unos núcleos cerebrales que, a su vez, generan una serie de reacciones en todo el cuerpo que lo condicionan a satisfacer el deseo. Eso hace que se cambie la irrigacion del cuerpo y que se sea mas perceptivo.
miércoles, 9 de julio de 2008
Beneficios bilógicos de la poligamia.
La poligamia es una estrategia reproductiva que ha dado grandes beneficios a la Humanidad. Una estrategia reproductiva es evolutivamente estable cuando ha sido seleccionada por la evolución de forma positiva. Y si lo ha hecho es porque da premio en el contaje reproductivo. Por contra la poliandría no ha prosperado y por eso no es una estrategia evolutivamente estable, la evolución la desechó y hasta nosotros sólo ha llegado en forma de leyendas. En los Sapiens - es decir en nosotros- existen tres estrategias reproductivas evolutivamente estables: La monogamia, la poligamia y la promiscuidad (Maynard Smith).
Al parecer cada especie animal ha optado por una de ellas en el contexto del entorno en que viven, los alimentos que consumen o el hábitat en que se hallan. Por hablar sólo de nuestros parientes más cercanos, los simios, señalaré que los gorilas son polígamos y los chimpancés promiscuos y gregarios mientras los orangutanes son promiscuos pero solitarios, los Sapiens hemos adoptado las tres, asi hay entornos culturales que han optado por la monogamia -los opulentos-, otros por la promiscuidad y otros por la poligamia. En Occidente están presentes las tres de forma heterogénea contando con una nueva invención: la monogamia sucesiva, una forma de poligamia encubierta, en la que los hombres no tienen un harén de hembras sino que van cambiando periódicamente de pareja eligiendo siempre otra más jóven, igual que sucede en los harénes polígamos que tanto repugnan a nuestra vicepresidenta.
La poligamia es la estrategia de elección en ambientes depauperados, en lugares desérticos, donde sobrevivir se convierte en el principal objetivo: sobrevivir y reproducirse. La poligamia tiene ventajas y desventajas, por ejemplo deja a algunos hombres sin pareja que tienen que dedicarse a otra actividad usualmente consagrada, la ventaja es que no hay ninguna mujer desatendida o desprotegida. Naturalmente hay que entender que en esos ambientes no hay seguridad social, ni beneficios sociales ni pensiones de viudedad.
La poligamia además no tiene nada que ver con el Islam, quiero decir que no es un invento de ninguna religión sino una forma de organizar los linajes alrededor de un individuo que es el que corre con la trasmisión de su patrimonio a través de la linea patrilineal en este caso. El Islam no inventó la poligamia sino que la reguló, mediante articulos juridícos que abordaran la compleja trama de conflictos de la convivencia entre hombres y mujeres y qué hacer en cada caso.
La poligamia hoy se encuentra circunscrita al Islam y a otras confesiones menores pero en sus orígenes este tipo de organización debió ser la regla en ese tipo de entornos donde sobrevivir era una cuestión tan simple como disponer de agua, comida o pastos para el ganado.
Dicho de otra manera: mi preocupación más arriba expresada procede de la evidencia de que los hechos colisionan con los ideales de algunas personas (ver el post titulado, arte, ideales y cerebro, para entender como nuestro cerebro construye continuamente ideales, es decir representaciones del mundo y como estos mismos ideales son a veces benéficos y otras letales para la comunidad) y que una vez dicho lo dicho, es decir que “se sintió horrorizada” nos quedamos frente a frente con el problema enunciado ¿Cómo haremos para cambiar la naturaleza humana?
Al parecer cada especie animal ha optado por una de ellas en el contexto del entorno en que viven, los alimentos que consumen o el hábitat en que se hallan. Por hablar sólo de nuestros parientes más cercanos, los simios, señalaré que los gorilas son polígamos y los chimpancés promiscuos y gregarios mientras los orangutanes son promiscuos pero solitarios, los Sapiens hemos adoptado las tres, asi hay entornos culturales que han optado por la monogamia -los opulentos-, otros por la promiscuidad y otros por la poligamia. En Occidente están presentes las tres de forma heterogénea contando con una nueva invención: la monogamia sucesiva, una forma de poligamia encubierta, en la que los hombres no tienen un harén de hembras sino que van cambiando periódicamente de pareja eligiendo siempre otra más jóven, igual que sucede en los harénes polígamos que tanto repugnan a nuestra vicepresidenta.
La poligamia es la estrategia de elección en ambientes depauperados, en lugares desérticos, donde sobrevivir se convierte en el principal objetivo: sobrevivir y reproducirse. La poligamia tiene ventajas y desventajas, por ejemplo deja a algunos hombres sin pareja que tienen que dedicarse a otra actividad usualmente consagrada, la ventaja es que no hay ninguna mujer desatendida o desprotegida. Naturalmente hay que entender que en esos ambientes no hay seguridad social, ni beneficios sociales ni pensiones de viudedad.
La poligamia además no tiene nada que ver con el Islam, quiero decir que no es un invento de ninguna religión sino una forma de organizar los linajes alrededor de un individuo que es el que corre con la trasmisión de su patrimonio a través de la linea patrilineal en este caso. El Islam no inventó la poligamia sino que la reguló, mediante articulos juridícos que abordaran la compleja trama de conflictos de la convivencia entre hombres y mujeres y qué hacer en cada caso.
La poligamia hoy se encuentra circunscrita al Islam y a otras confesiones menores pero en sus orígenes este tipo de organización debió ser la regla en ese tipo de entornos donde sobrevivir era una cuestión tan simple como disponer de agua, comida o pastos para el ganado.
Dicho de otra manera: mi preocupación más arriba expresada procede de la evidencia de que los hechos colisionan con los ideales de algunas personas (ver el post titulado, arte, ideales y cerebro, para entender como nuestro cerebro construye continuamente ideales, es decir representaciones del mundo y como estos mismos ideales son a veces benéficos y otras letales para la comunidad) y que una vez dicho lo dicho, es decir que “se sintió horrorizada” nos quedamos frente a frente con el problema enunciado ¿Cómo haremos para cambiar la naturaleza humana?
Los beneficios de la poligamia
Tengo para mí que la poligamia es una cosa maravillosa. Eso de que un hombre cuente con dos, tres o más mujeres debe ser genial. Claro, ya saldrá algún lector pícaro y avivado que me dirá que él tiene efectivamente tes o cuatro novias, una más cornuda que la otra , a las que frecuenta alternativamente. Bueno, le contesto yo, pero eso no es un harén. Eso es, simplemente, tener tres o cuatro novias paralelas. Yo estoy hablando de tener cierto número de mujeres al mismo tiempo y sin riesgos de ser castrado por una de ellas -o todas a la vez- en un ataque de celos.
Quizás algun otro lector moderno y liberado me cuente que él es swinger y que suele tener sexo simultáneamente con su esposa y otras dos mujeres que conoció en un bar, y nadie se pone celoso. Genial, bastante envidiable, pero eso tampoco es un harén. Eso es otra cosa. El compromiso afectivo que los une a ese lector y a su esposa no es el mismo que el que ese lector mantiene con esas dos chicas, que hoy pueden ser dos chicas, mañana otras dos, pasado otras diferentes y otro día puede tratarse de un caballero.
¿Y qué mierda es un harén?, preguntará el lector ansioso. El harén que yo postulo es, precisamente, un matrimonio completo compuesto por un señor y un número indeterminado de mujeres. Y con algunos requisitos indispensables.
Todos deben vivir bajo un mismo techo, como una familia. Deben compartir las cenas, la cama y el baño. Nada de encuentros esporádicos o escapadas subrepticias. En un harén como la gente, sus miembros conviven plenamente.
Obviamente la relación debe ser totalmente aceptada. En cuanto algunas de las minas siente celos por las demás, todo se va al carajo, sin solución posible. En un harén, las esposas comparten entre ellas al marido, sin importarles que durante dos noches seguidas el caballero tenga sexo con la misma mujer. Precisamente aquí, pues, es donde radica el mayor inconveniente para la realización de esta saludable fantasía.
Es imprescindible que entre las mujeres se cultive la amistad, la camaradería, la hermandad, con lo que nos encontramos con otro insalvable obstáculo para llevar a cabo nuestro sueño. Dos mujeres cualesquiera nunca pueden cultivar estos sentimientos, y muchísimo menos si comparten a un hombre.
Resulta sumamente conveniente, además, que entre ellas exista cierta atracción homosexual, y que esta atracción no sea reprimida jamás. Con esto el grupo se consolidaría notablemente y, por qué negarlo, el tipo la pasaría fenómeno.
Bien, hasta aquí hemos visto algunos requisitos para empezar a pensar en la idea seriamente. Veamos ahora algunas ventajas y desventajas de esto de vivir de a muchos.
Factores a favor
Por si algún despistado aún no le encontró ventajas suficientes a la poligamia, enumeremos algunas cuantas.
La más importante, a los efectos de este artículo, es que el hombre, sexualmente, la pasa de película. Nunca puede aburrirse. ¿Quién podría hacerlo con dos, tres o más mujeres en la misma cama?
El sexo está garantizado todas las noches. Es altamente improbable que las tres o cuatro mujeres se pongan de acuerdo para que al mismo tiempo les duela la cabeza o les venga la menstruación o se hayan olvidado de tomar la pastilla. Siempre, aún en el peor de los casos, habrá al menos una de ellas dispuesta a una sesión de revuelque.
Por otra parte los múltiples miembros de esta pareja viven una vida cómoda. La convivencia de cuatro personas -por poner una cifra- garantiza que la casa siempre esté limpia, ordenada y en perfecto funcionamiento. Una mujer puede encargarse de la limpieza, mientras otra ordena, la tercera prepara las comidas y el varón se encarga de arreglar los desperfectos técnicos de la vivienda. Y al dividirse las tareas, se notará enseguida que sobra tiempo libre. Y si este tiempo se dedica al trabajo, la casa contará con cuatro ingresos diferentes de dinero, lo que garantizará un impecable pasar económico para todo el grupo.
Quizás algun otro lector moderno y liberado me cuente que él es swinger y que suele tener sexo simultáneamente con su esposa y otras dos mujeres que conoció en un bar, y nadie se pone celoso. Genial, bastante envidiable, pero eso tampoco es un harén. Eso es otra cosa. El compromiso afectivo que los une a ese lector y a su esposa no es el mismo que el que ese lector mantiene con esas dos chicas, que hoy pueden ser dos chicas, mañana otras dos, pasado otras diferentes y otro día puede tratarse de un caballero.
¿Y qué mierda es un harén?, preguntará el lector ansioso. El harén que yo postulo es, precisamente, un matrimonio completo compuesto por un señor y un número indeterminado de mujeres. Y con algunos requisitos indispensables.
Todos deben vivir bajo un mismo techo, como una familia. Deben compartir las cenas, la cama y el baño. Nada de encuentros esporádicos o escapadas subrepticias. En un harén como la gente, sus miembros conviven plenamente.
Obviamente la relación debe ser totalmente aceptada. En cuanto algunas de las minas siente celos por las demás, todo se va al carajo, sin solución posible. En un harén, las esposas comparten entre ellas al marido, sin importarles que durante dos noches seguidas el caballero tenga sexo con la misma mujer. Precisamente aquí, pues, es donde radica el mayor inconveniente para la realización de esta saludable fantasía.
Es imprescindible que entre las mujeres se cultive la amistad, la camaradería, la hermandad, con lo que nos encontramos con otro insalvable obstáculo para llevar a cabo nuestro sueño. Dos mujeres cualesquiera nunca pueden cultivar estos sentimientos, y muchísimo menos si comparten a un hombre.
Resulta sumamente conveniente, además, que entre ellas exista cierta atracción homosexual, y que esta atracción no sea reprimida jamás. Con esto el grupo se consolidaría notablemente y, por qué negarlo, el tipo la pasaría fenómeno.
Bien, hasta aquí hemos visto algunos requisitos para empezar a pensar en la idea seriamente. Veamos ahora algunas ventajas y desventajas de esto de vivir de a muchos.
Factores a favor
Por si algún despistado aún no le encontró ventajas suficientes a la poligamia, enumeremos algunas cuantas.
La más importante, a los efectos de este artículo, es que el hombre, sexualmente, la pasa de película. Nunca puede aburrirse. ¿Quién podría hacerlo con dos, tres o más mujeres en la misma cama?
El sexo está garantizado todas las noches. Es altamente improbable que las tres o cuatro mujeres se pongan de acuerdo para que al mismo tiempo les duela la cabeza o les venga la menstruación o se hayan olvidado de tomar la pastilla. Siempre, aún en el peor de los casos, habrá al menos una de ellas dispuesta a una sesión de revuelque.
Por otra parte los múltiples miembros de esta pareja viven una vida cómoda. La convivencia de cuatro personas -por poner una cifra- garantiza que la casa siempre esté limpia, ordenada y en perfecto funcionamiento. Una mujer puede encargarse de la limpieza, mientras otra ordena, la tercera prepara las comidas y el varón se encarga de arreglar los desperfectos técnicos de la vivienda. Y al dividirse las tareas, se notará enseguida que sobra tiempo libre. Y si este tiempo se dedica al trabajo, la casa contará con cuatro ingresos diferentes de dinero, lo que garantizará un impecable pasar económico para todo el grupo.
lunes, 30 de junio de 2008
Los secretos de los dandys
Descripción:
"El error más común que cometen los principiantes es concentrarse en seducir primero a una mujer en lugar de atraerla. Esto es como colocar el carro delante del caballo. A menudo, para las mujeres hermosas, la seducción primero es poco más que el equivalente a decir: "No me conoces pero, ¿te acostarías conmigo?" Hay un tiempo (y un lugar) para iniciar la etapa de la seducción, pero no es hasta que primero tengas atracción y confort -así como privacidad- Los principiantes comienzan erróneamente por el final".
10 Claves para triunfar sobre las Mujeres
1) ¿Que están Buscando?
Quieren tener al Jefe de la tribu. Alguien con buenos genes, posición privilegiada y que les ofrezca seguridad.
2) Convertirse en Hombre ALFA.
Debemos ser seguros de nosotros mismos, con iniciativa, espíritu de aventura, un líder con una cierta dosis de misterio. No necesitan saber todo de nosotros, y ese porcentaje que dejamos libre de imaginación, (quizás) podría ser la parte mas interesante nuestra.
3) Verse bien, es esencial
Si no hay pilas para el gym, al menos no comas asado todos los días y después de los 35 es bueno mantener la piel hidratada, utilizar algunas cremitas, etc. Hasta George Cloney lo hace.
4) Actitud.
Debe ser la tarjeta de presentación. La comunicación no verbal es la que nos define. No las persigas, no te pelan (dan bola) hace que ellas vengan, pregunten, se acerquen.
5) Tener en cuenta.
La vida no es un película, las señoritas no siempre eligen al bueno. No te traiciones por una mujer.
6) Vivir como lo que uno es.
Ser congruente con la imagen que queremos proyectar, realzar las cosas positivas o habilidades que tenemos.
7) Salir a Buscar.
Nadie te toca el timbre de tu casa para besarte, o al menos a mi nunca me paso. Buscar los espacios favorables ayuda a encontrar alguien.
8) Rodearse de Mujeres.
Es lo mejor, lo mas divertido, lo mas inteligente. Es cuestión de escucharlas para saber que es lo que les gusta.
9) Hacer lento el romance.
Para conquistarlas, es fundamental que se sientan especiales. Escuchar, comprender, sorprender y actuar en consecuencia son cosas que les encanta que hagamos.
10) El Juego de la seducción.
Practicar el arte de seducir. Llévala hasta el limite, retrocede, volve a comenzar, limite, retroceso, ataque, retirada y nuevamente ataque.
Opiniones:
“Mystery ha inventado, él solo, gran parte de la jerga y de las tácticas que los hombres usan en todo el mundo para conocer mujeres.”
Neil Strauss, autor de "El Método".
“¡Mystery ha descifrado el código para lograr que una mujer diga SÍ!”
Revista Elle.
“El mayor artista del ligue del mundo”
Revista Marie Claire.
Sobre el Autor
Mystery (Erik Von Markovik) está considerado uno de los mayores gurús de la comunidad de seducción. Aparte de ser el creador del que posiblemente sea el método de seducción más conocido, también ha contribuido a la creación de muchos de los términos que se manejan frecuentemente en la Jerga de la Seducción como "La Regla de los 3 Segundos", el "Pavoneo" o los "Negs" (Cumplidos Ambiguos).
"El error más común que cometen los principiantes es concentrarse en seducir primero a una mujer en lugar de atraerla. Esto es como colocar el carro delante del caballo. A menudo, para las mujeres hermosas, la seducción primero es poco más que el equivalente a decir: "No me conoces pero, ¿te acostarías conmigo?" Hay un tiempo (y un lugar) para iniciar la etapa de la seducción, pero no es hasta que primero tengas atracción y confort -así como privacidad- Los principiantes comienzan erróneamente por el final".
10 Claves para triunfar sobre las Mujeres
1) ¿Que están Buscando?
Quieren tener al Jefe de la tribu. Alguien con buenos genes, posición privilegiada y que les ofrezca seguridad.
2) Convertirse en Hombre ALFA.
Debemos ser seguros de nosotros mismos, con iniciativa, espíritu de aventura, un líder con una cierta dosis de misterio. No necesitan saber todo de nosotros, y ese porcentaje que dejamos libre de imaginación, (quizás) podría ser la parte mas interesante nuestra.
3) Verse bien, es esencial
Si no hay pilas para el gym, al menos no comas asado todos los días y después de los 35 es bueno mantener la piel hidratada, utilizar algunas cremitas, etc. Hasta George Cloney lo hace.
4) Actitud.
Debe ser la tarjeta de presentación. La comunicación no verbal es la que nos define. No las persigas, no te pelan (dan bola) hace que ellas vengan, pregunten, se acerquen.
5) Tener en cuenta.
La vida no es un película, las señoritas no siempre eligen al bueno. No te traiciones por una mujer.
6) Vivir como lo que uno es.
Ser congruente con la imagen que queremos proyectar, realzar las cosas positivas o habilidades que tenemos.
7) Salir a Buscar.
Nadie te toca el timbre de tu casa para besarte, o al menos a mi nunca me paso. Buscar los espacios favorables ayuda a encontrar alguien.
8) Rodearse de Mujeres.
Es lo mejor, lo mas divertido, lo mas inteligente. Es cuestión de escucharlas para saber que es lo que les gusta.
9) Hacer lento el romance.
Para conquistarlas, es fundamental que se sientan especiales. Escuchar, comprender, sorprender y actuar en consecuencia son cosas que les encanta que hagamos.
10) El Juego de la seducción.
Practicar el arte de seducir. Llévala hasta el limite, retrocede, volve a comenzar, limite, retroceso, ataque, retirada y nuevamente ataque.
Opiniones:
“Mystery ha inventado, él solo, gran parte de la jerga y de las tácticas que los hombres usan en todo el mundo para conocer mujeres.”
Neil Strauss, autor de "El Método".
“¡Mystery ha descifrado el código para lograr que una mujer diga SÍ!”
Revista Elle.
“El mayor artista del ligue del mundo”
Revista Marie Claire.
Sobre el Autor
Mystery (Erik Von Markovik) está considerado uno de los mayores gurús de la comunidad de seducción. Aparte de ser el creador del que posiblemente sea el método de seducción más conocido, también ha contribuido a la creación de muchos de los términos que se manejan frecuentemente en la Jerga de la Seducción como "La Regla de los 3 Segundos", el "Pavoneo" o los "Negs" (Cumplidos Ambiguos).
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También se aprende a ser dandy.
Eran las tres en punto de la madrugada del sábado, cuando dentro de un boliche céntrico de la Capital, un grupo de cinco jóvenes, apoyados sobre la barra del lugar, charlaban intercalando sorbos de cerveza y bebidas energizantes mezcladas con vodka. La imagen no aportaba ningún dato distintivo con respecto al comportamiento del resto de las personas que se encontraban en el lugar. Todos aparentaban hacer lo mismo: conversar, bailar y tomar. Pero en realidad, "el grupito de los cinco" estaba por razones que iban más allá de la recreación. En este caso, el objetivo era aprender. Pero, ¿qué cosa? Aprender a conquistar mujeres, transformando la discoteca en un escenario ideal para una clase práctica de seducción.
De esta forma, Argentina agrega así a su largo listado de cursos poco convencionales, la primera academia de seducción para hombres con el deseo o la necesidad de instruirse en técnicas de seducción, con el objetivo de poder tener una interacción normal y fluida con el sexo opuesto. La escuela lleva el nombre de Seducción Secreta y emerge con el lema: "Ser exitoso con las mujeres es una habilidad que se puede aprender como cualquier otra".
Martín Albamonte, de 26 años, e Iván Rodríguez Duch, de 22, ambos profesores y fundadores del centro, son los encargados de instruir a los trece alumnos que una vez por semana concurren a clase. "Una de las partes fundamentales para poder tener éxito con las mujeres es trabajar e incidir paulatinamente en el estado mental, en la autoestima, en la paz interior y en el proceso de averiguación de qué es lo que realmente uno busca y necesita", cuenta Albamonte, quien al igual que su compañero, confiesa haber sido una persona sumamente retraída, tímida e impedida a la hora de acercarse a una chica que le interesara. Pero que logró superarlo gracias a foros y bibliografía dedicada al tema.
De todas formas, estas fases son sólo componentes parciales en el antídoto contra el impedimento para seducir. Tanto Iván como Martín coinciden en identificar como denominador común del alumnado a la extrema timidez, y en algunos casos, a la baja autoestima. Por lo que no todas las indicaciones son de carácter espiritual. Hay también consejos y premisas bien puntuales que apuntan a conectar mejor con la psicología femenina: estar atentos a la moda (usar prendas llamativas para ser destacado), al lenguaje corporal (hablar siempre con una postura erguida), a los signos que nunca deben faltar (la sonrisa), ser persistentes, manejar la distancia (no ser invasivo).
Tampoco se recomienda ser pegajoso y mucho menos caer en lugares comunes, como las frases quasi prohibidas: "¿Hace mucho que venís a este boliche?" o "¡Qué lindos ojos que tenés!", que según el dúo de docentes, entran en la lista de los out. Además, a los alumnos se les recomienda siempre ser ellos mismos pero tratando de maximizar al límite cada virtud que posean. ¡Ah!, ser indiferente también dicen que contribuye a la causa.
David tiene 28 años, ya lleva cursadas cinco clases y cuenta: "Todos los que estamos acá somos medio lentos con las minas. Me decidí a venir porque quería romper de una vez con la falta de aptitudes para relacionarme con mujeres. Había momentos que estaba con chicas, pero la timidez llegaba a tal punto que se terminaba todo ahí, porque no lograba comunicarme. El curso me ayudó bastante. En los prácticos (clases en boliches) me fue bien, conseguí un par de teléfonos y charlé con un grupo de chicas. Y todo, por más absurdo que parezca, lo generé yo. Igual esto no es algo de un día para el otro, lleva su tiempo".
El curso de seducción consiste en diez clases y cada una de ellas ocupa una temática distinta e individual: una de introducción, otra de mentalidad y conocimiento, seguida por una de decisión. Luego es el turno de la de preacercamiento, para luego llegar al acercamiento. Mientras que, las tres últimas son las de selección, conexión emocional y citas y relación. En tiempos de relaciones frívolas y virtuales, uno pensaría que los cursos de erotismo, sexo, y hasta de besar quedaron un poco relegados. Pero, la timidez y la falta de autoestima nunca pasan de moda, es más, hoy en día se sitúan a la cabeza de cualquier lista.
seducción secreta
De esta forma, Argentina agrega así a su largo listado de cursos poco convencionales, la primera academia de seducción para hombres con el deseo o la necesidad de instruirse en técnicas de seducción, con el objetivo de poder tener una interacción normal y fluida con el sexo opuesto. La escuela lleva el nombre de Seducción Secreta y emerge con el lema: "Ser exitoso con las mujeres es una habilidad que se puede aprender como cualquier otra".
Martín Albamonte, de 26 años, e Iván Rodríguez Duch, de 22, ambos profesores y fundadores del centro, son los encargados de instruir a los trece alumnos que una vez por semana concurren a clase. "Una de las partes fundamentales para poder tener éxito con las mujeres es trabajar e incidir paulatinamente en el estado mental, en la autoestima, en la paz interior y en el proceso de averiguación de qué es lo que realmente uno busca y necesita", cuenta Albamonte, quien al igual que su compañero, confiesa haber sido una persona sumamente retraída, tímida e impedida a la hora de acercarse a una chica que le interesara. Pero que logró superarlo gracias a foros y bibliografía dedicada al tema.
De todas formas, estas fases son sólo componentes parciales en el antídoto contra el impedimento para seducir. Tanto Iván como Martín coinciden en identificar como denominador común del alumnado a la extrema timidez, y en algunos casos, a la baja autoestima. Por lo que no todas las indicaciones son de carácter espiritual. Hay también consejos y premisas bien puntuales que apuntan a conectar mejor con la psicología femenina: estar atentos a la moda (usar prendas llamativas para ser destacado), al lenguaje corporal (hablar siempre con una postura erguida), a los signos que nunca deben faltar (la sonrisa), ser persistentes, manejar la distancia (no ser invasivo).
Tampoco se recomienda ser pegajoso y mucho menos caer en lugares comunes, como las frases quasi prohibidas: "¿Hace mucho que venís a este boliche?" o "¡Qué lindos ojos que tenés!", que según el dúo de docentes, entran en la lista de los out. Además, a los alumnos se les recomienda siempre ser ellos mismos pero tratando de maximizar al límite cada virtud que posean. ¡Ah!, ser indiferente también dicen que contribuye a la causa.
David tiene 28 años, ya lleva cursadas cinco clases y cuenta: "Todos los que estamos acá somos medio lentos con las minas. Me decidí a venir porque quería romper de una vez con la falta de aptitudes para relacionarme con mujeres. Había momentos que estaba con chicas, pero la timidez llegaba a tal punto que se terminaba todo ahí, porque no lograba comunicarme. El curso me ayudó bastante. En los prácticos (clases en boliches) me fue bien, conseguí un par de teléfonos y charlé con un grupo de chicas. Y todo, por más absurdo que parezca, lo generé yo. Igual esto no es algo de un día para el otro, lleva su tiempo".
El curso de seducción consiste en diez clases y cada una de ellas ocupa una temática distinta e individual: una de introducción, otra de mentalidad y conocimiento, seguida por una de decisión. Luego es el turno de la de preacercamiento, para luego llegar al acercamiento. Mientras que, las tres últimas son las de selección, conexión emocional y citas y relación. En tiempos de relaciones frívolas y virtuales, uno pensaría que los cursos de erotismo, sexo, y hasta de besar quedaron un poco relegados. Pero, la timidez y la falta de autoestima nunca pasan de moda, es más, hoy en día se sitúan a la cabeza de cualquier lista.
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jueves, 19 de junio de 2008
Los 15 hombres más sensuales del mundo.





Según la revista estadounidense People, que cada año elige a los hombres vivos más sexies del mundo, éstos son los de 2007.
En primer lugar se encuentra Matt Damon, a quien le siguen:
2. Patrick Dempsey
3. Ryan Reynolds
4. Brad Pitt
5. James Mcavoy
6. Johnny Depp
7. Dave Annable
8. Will Smith
9. Javier Bardem
10. Shemar Moore
11. Ben Affleck
12. Adrian Grenier
13. Will Yun Lee
14. Justin Timberlake
15. George Clooney





jueves, 12 de junio de 2008
Deben tomar conciencia de que el sexo oral es tan peligroso como el vaginal o el anal.
En los últimos cuatro años, la infección con el virus del sida (VIH) en la Argentina cambió de género entre los adolescentes, que además lo contraen por contagio sexual a edad cada vez más temprana.
A partir de 2004, la epidemia avanzó más entre las mujeres que entre los varones de 13 a 19 años: por cada 80 chicos infectados hay 100 chicas, señala el último informe del Ministerio de Salud de la Nación.
En la actualidad, según las estimaciones oficiales, tres de cada 2000 adolescentes argentinos contraen el virus.
“No se trata sólo de tener disponibilidad de preservativos, sino también de brindarles a las mujeres jóvenes un servicio de salud sexual y reproductiva adecuado, y mejorar el nivel de educación general de las más chiquitas. Una niña que no completa la primaria seguramente estará desvalida ante la epidemia”, dijo ayer a La Nacion por vía telefónica desde Nueva York la doctora Mabel Bianco, epidemióloga y presidenta de la Fundación para el Estudio y la Investigación de la Mujer (FEIM).
Junto con otras organizaciones no gubernamentales, FEIM integra la delegación argentina que hasta hoy participa en las sesiones extraordinarias de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida en esa ciudad estadounidense, donde se presentaron varios informes elaborados a partir del Boletín 2007 sobre la epidemia en la Argentina. "Las mujeres jóvenes están en riesgo de contraer el VIH, pero evidentemente éste es un tema del que casi no se habla", agregó la doctora Bianco.
Aunque los varones son los que más desarrollan el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), el crecimiento de la infección entre las mujeres confirma la tendencia a la transmisión heterosexual de la epidemia y a su feminización.
En ese momento, de cada cien personas viviendo con VIH/sida diez eran mujeres. Hoy, de cada cien personas, 40 son mujeres. En la franja que va de los 13 a los 19 años es donde más se invierte el peso de la infección.
Aunque ya en el grupo de 15 a 24 años por cada cien varones hay 90 mujeres con el virus del sida, en el grupo anterior por cada cien mujeres infectadas hay 80 varones. En total, en la Argentina hay 8074 casos de adolescentes y jóvenes de 13 a 24 años viviendo con VIH/sida. Esto, según Unicef, representa el 12,8% de todos los casos notificados en el país.
"El sistema público de salud no tiene estrategias específicas para reducir la prevalencia del virus en los/las jóvenes", señala el informe elaborado por 15 organizaciones civiles de todo el país, incluida FEIM, y presentado en la ronda de sesiones especiales de las Naciones Unidas conocida como Ungass.
Por su parte, Gerardo Mitre, presidente de la Fundación Asistencial Materno-Infantil de Ayuda a Niños Carenciados y Discapacitados (Fundamind), reclamó ayer ante los 1700 asistentes de todo el mundo en la Ungass que "los grupos con vulnerabilidad aumentada, entre los que están los niños y los jóvenes, y las personas viviendo con VIH/sida, sean claramente visibles para poder ofrecerles la atención que ellos necesitan".
Nuestro país cuenta con dos normas nacionales clave para frenar este avance de la infección, que son la ley de creación del Programa Nacional de Educación Sexual Integral y la ley de salud sexual y procreación responsable. Sin embargo, las organizaciones no gubernamentales cuestionan en general que las campañas de prevención y educación para la salud no son suficientes, periódicas y de largo alcance.
"La ley de salud sexual y reproductiva está perfecta; el problema es de interpretación de los servicios de salud, ya sea en el nivel de jefes de los programas provinciales [de lucha contra el sida] o los profesionales de la salud en los hospitales. También hace falta que los ministerios de Salud de todo el país sean más proactivos y que ellos mismos cumplan y hagan cumplir la ley", sostuvo Bianco.
Se infectan más con sida las chicas que los varones
A partir de 2004, la epidemia avanzó más entre las mujeres que entre los varones de 13 a 19 años: por cada 80 chicos infectados hay 100 chicas, señala el último informe del Ministerio de Salud de la Nación.
En la actualidad, según las estimaciones oficiales, tres de cada 2000 adolescentes argentinos contraen el virus.
“No se trata sólo de tener disponibilidad de preservativos, sino también de brindarles a las mujeres jóvenes un servicio de salud sexual y reproductiva adecuado, y mejorar el nivel de educación general de las más chiquitas. Una niña que no completa la primaria seguramente estará desvalida ante la epidemia”, dijo ayer a La Nacion por vía telefónica desde Nueva York la doctora Mabel Bianco, epidemióloga y presidenta de la Fundación para el Estudio y la Investigación de la Mujer (FEIM).
Junto con otras organizaciones no gubernamentales, FEIM integra la delegación argentina que hasta hoy participa en las sesiones extraordinarias de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida en esa ciudad estadounidense, donde se presentaron varios informes elaborados a partir del Boletín 2007 sobre la epidemia en la Argentina. "Las mujeres jóvenes están en riesgo de contraer el VIH, pero evidentemente éste es un tema del que casi no se habla", agregó la doctora Bianco.
Aunque los varones son los que más desarrollan el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), el crecimiento de la infección entre las mujeres confirma la tendencia a la transmisión heterosexual de la epidemia y a su feminización.
En ese momento, de cada cien personas viviendo con VIH/sida diez eran mujeres. Hoy, de cada cien personas, 40 son mujeres. En la franja que va de los 13 a los 19 años es donde más se invierte el peso de la infección.
Aunque ya en el grupo de 15 a 24 años por cada cien varones hay 90 mujeres con el virus del sida, en el grupo anterior por cada cien mujeres infectadas hay 80 varones. En total, en la Argentina hay 8074 casos de adolescentes y jóvenes de 13 a 24 años viviendo con VIH/sida. Esto, según Unicef, representa el 12,8% de todos los casos notificados en el país.
"El sistema público de salud no tiene estrategias específicas para reducir la prevalencia del virus en los/las jóvenes", señala el informe elaborado por 15 organizaciones civiles de todo el país, incluida FEIM, y presentado en la ronda de sesiones especiales de las Naciones Unidas conocida como Ungass.
Por su parte, Gerardo Mitre, presidente de la Fundación Asistencial Materno-Infantil de Ayuda a Niños Carenciados y Discapacitados (Fundamind), reclamó ayer ante los 1700 asistentes de todo el mundo en la Ungass que "los grupos con vulnerabilidad aumentada, entre los que están los niños y los jóvenes, y las personas viviendo con VIH/sida, sean claramente visibles para poder ofrecerles la atención que ellos necesitan".
Nuestro país cuenta con dos normas nacionales clave para frenar este avance de la infección, que son la ley de creación del Programa Nacional de Educación Sexual Integral y la ley de salud sexual y procreación responsable. Sin embargo, las organizaciones no gubernamentales cuestionan en general que las campañas de prevención y educación para la salud no son suficientes, periódicas y de largo alcance.
"La ley de salud sexual y reproductiva está perfecta; el problema es de interpretación de los servicios de salud, ya sea en el nivel de jefes de los programas provinciales [de lucha contra el sida] o los profesionales de la salud en los hospitales. También hace falta que los ministerios de Salud de todo el país sean más proactivos y que ellos mismos cumplan y hagan cumplir la ley", sostuvo Bianco.
Se infectan más con sida las chicas que los varones
Crecen los contagios entre las adolescentes de 13 a 19 años
LANACION.com | Ciencia/Salud | Jueves 12 de junio de 2008
domingo, 1 de junio de 2008
El hombre ideal

Estudio realizado por Match.com entre más de 1000 mujeres españolas durante el mes de agosto:
¿Qué buscan las solteras españolas? ¿Un adonis que las encandile con su belleza o un hombre de carne y hueso con personalidad propia que sepa estar a la altura de las circunstancias y satisfacer sus anhelos? Según los datos de un estudio realizado por Match.com entre más de mil mujeres solteras españolas, ellas hacen prevalecer claramente la personalidad y estilo propio sobre el aspecto físico. Sometiendo a examen ambas facetas, la personalidad obtendría una triunfal matrícula de honor mientras que el aspecto físico se quedaría con un modesto notable.
RADIOGRAFÍA DEL HOMBRE PERFECTO
Ellas los prefieren morenos
Lejos del tópico de rubitos angelicales con cuerpos atléticos y estaturas de vértigo las españolas los prefieren morenos (67%) o castaños (23.2%) antes que rubios (9.4%). Con ojos azules (31.8%) o miel (24.5%) y con una estatura comprendida entre los 176 y 180 centímetros, de complexión normal (88%) y un poco musculados (86%).
Jovial, ingenioso y amante del hogar
Buscan a un hombre alegre, divertido y extrovertido que consiga hacerlas esbozar sonrisas con su ingenio y antes que a alguien tímido, curioso o serio. Las españolas se muestran tradicionales a la hora de definir la edad de su hombre ideal, puesto que sólo una de cada diez querría mantener una relación con un hombre menor que ella. Lo ideal - para seis de cada diez- sería que fuese mayor o, a lo sumo, que tuviese su misma edad -tres de cada diez-.
Las españolas solteras siguen buscando una pareja para fundar una familia, ya que el 47.8% afirma buscar a un compañero que desee tener hijos. Aunque el margen es estrecho, ya que un 41.7% dice no tener en cuenta este aspecto a la hora de calibrar las diferentes facetas que debe tener el hombre ideal. En caso de tener familia, el 98% de las españolas querrían que el hombre se involucrase en la educación de la prole de la misma forma que lo hacen ellas. La media naranja ideal debe ser igualmente amante del cuidado del hogar y la cocina.
Un gran confidente
En estudios anteriores llevados a cabo por Match.com, la comunicación se postulaba como uno de los elementos clave para que una relación funcione. En la medida en que el diálogo y la comprensión son la base de toda comunicación que se precie, nueve de cada diez solteras ven en su hombre ideal al gran confidente con el que poder hablar de todo tipo de cuestiones sin tapujos ni coacciones de tipo moral o religioso. Una persona que les preste la atención requerida y con la que poder compartir problemas e inquietudes.
Con espíritu viajero
El prototipo del hombre ideal debe ser viajero y aventurero. Sólo dos de cada cien mujeres optarían por un hombre que prefiriese la tranquilidad del hogar para pasar sus vacaciones, antes que un varón imbuido por un espíritu viajero al que le guste disfrutar de la emoción y la aventura en su tiempo libre. De este modo, entre las cualidades de este hombre ideal, estaría en primer lugar que le guste viajar (46.8%), seguido por otras como sea amante del deporte (17.1%) o que le guste salir de marcha (13.3%) o leer (12.3%).
La pasión de las mujeres por los viajes y los hombres amantes de ellos queda patente en este estudio. No sólo porque constituye una cualidad fundamental del hombre ideal, sino porque casi la mitad de las solteras reconoce que la mejor forma de conquistarlas sería sorprendiéndolas con un viaje. Otros modos de ganarse el amor de una mujer serían una cena romántica (15.4%), un desayuno en la cama (9,3%) o una canción compuesta por el propio aspirante a la conquista (8.8%).
Que trabaje para vivir
¿Vivir para trabajar o trabajar para vivir? Sólo el 4.5% de las españolas querría tener a su lado a alguien que viviese para trabajar. Prefieren a un hombre que no esté alienado por el trabajo y que sepa valorar otros aspectos de la vida además del éxito profesional.
Ellas quieren ser económicamente independientes y solo a dos de cada diez le gustaría que fuese su pareja la que corriese con los gastos. Lo ideal para la mayoría - casi ocho de cada diez- prefieren un hombre con el que compartirlos a medias y sólo una de cada veinte querría que el bienestar económico de la pareja dependiese de ella.
Sexo: ¿Importa el tamaño?
Cuatro de cada seis mujeres reconocen que el tamaño es importante para disfrutar de relaciones sexuales satisfactorias. En el sexo las mujeres muestran una doble moral: nueve de cada diez se muestran tímidas al afirmar que prefieren que sean ellos los que toman la iniciativa; y, sin embargo, sólo una de cada diez desea tener a un hombre tradicional y conservador en su cama. La mayoría prefiere a una persona con espíritu innovador a la que le guste experimentar.

Moreno sí, aunque de ojos marrones... Clooney vence con creces en este ranking (28%). Muy por encima de otros contrincantes como Brad Pitt (13%) en segundo lugar, o Antonio Banderas (12%), que ocupa la tercera posición.
El hombre ideal en cifras
* Moreno 67.0%
* Ojos azules 31.8%
* Entre 1.76 y 1.80 m 32.9%
* Complexión normal 87.8%
* Un poco musculado 85.8%
* Que quiera hijos 47.8%
* Mayor que su pareja 62.2%
* Que cocine para su pareja 96.3%
* Amante del cuidado del hogar 86.3%
* Que se ivolucrase en la educación y el cuidado de los hijos
98.0%
* Que tome la iniciativa en el sexo 91.0%
* Innovador y que le guste experimentar en la cama 89.9%
* El tamaño no es importante 64.1%
* Que sorprendiese a su pareja con un viaje sorpresa 45.5%
* Que trabaje para vivir y no a la inversa 95.5%
* Que comparta los gastos al 50% 77.5%
* Que quiera viajar en vacaciones 78.6%
* Que salga con su pareja 44.7%
* Que hable de todo tipo de cuestiones con su pareja en confianza 93.1%
* Divertido 25.8%
* Que comparta aficiones con su pareja 28.0%
* Que le guste viajar 46.8%
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