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domingo, 22 de marzo de 2009

Tendencias en el arte de curar.

El auge de las terapias alternativas -de la medicina ayurvédica a la china, de la homeopatía a la medicina antroposófica, de la aromaterapia o las flores de bach o al reiki, pasando por cientos de otras variantes, entre ellas el chamanismo- es un fenómeno que no sólo no para de crecer, sino que además logró en los últimos años cruzar el cerco de la desconfianza y los prejuicios para sentar sus reales incluso en ámbitos antes exclusivos de la medicina científica, como hospitales y universidades.

No es para menos. Convertidas en un boom en todo el mundo, las terapias alternativas mueven hoy 16 mil millones de dólares por año. Las estadísticas ponen en cifras lo que la observación cotidiana ya hacía sospechar: la mayoría de la gente no agota sus necesidades de salud con los "médicos de guardapolvo".

En nuestro país, casi el 90 por ciento de la población de sectores medios y altos combina la medicina científica (a la que también se llama biomedicina, medicina hegemónica, hospitalaria u occidental) con algún otro tipo de terapia, según revelan los estudios realizados por el Centro Argentino de Etnografía Americana (CAEA) que dirige la antropóloga Anatilde Idoyaga Molina.

También la OMS puso un ojo en el crecimiento de estas modalidades: en los países en vías de desarrollo, la complementariedad entre lo científico y lo alternativo está en un promedio del 80 por ciento. En Europa, oscila entre el 20 y el 70 por ciento, según los países (en total ,unos cien millones de personas), y en EE.UU. alcanza el 70 por ciento. Pero mientras que el gobierno norteamericano respondió a esta tendencia con la creación del Centro Nacional de Medicinas Alternativas y Complementarias, al que le otorgó un presupuesto de 117 millones de dólares anuales para financiar investigación básica y clínica en esta materia; mientras que en países como Francia y Alemania muchas de las prácticas alternativas están cubiertas por los planes de salud, en la Argentina, el universo de la medicina complementaria se mueve en una nebulosa de la que se sabe poco y que se controla menos, a causa de la falta de regulación.

Esa misma falta de parámetros hace que el universo local esté integrado por un espectro de disciplinas de variado rigor científico: desde la medicina china, la ayurvédica o la homeopática -de larga tradición- hasta propuestas de bienestar muy new age como la aromaterapia o la hidroterapia.

Pero, en cualquier caso, la única ley que continúa regulando el ejercicio de la medicina sigue relegando a la ilegalidad a toda aquella actividad que no se aprenda en la Facultad de Medicina, como bien recuerda Manuel Martí, miembro de la Academia Nacional de Medicina y profesor emérito de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la UBA.

TendenciaMedicina a la carta

Convertidas en un boom en todo el mundo, las terapias alternativas mueven hoy 16 mil millones de dólares por año. En la Argentina, casi el 90% de la población combina la visita al doctor con reiki, yoga, flores de bach, medicina china o ayurvédica, entre otras opciones. Los riesgos de la falta de control. Qué dice la Academia y por qué hospitales y universidades empiezan a permitir el ingreso de estas prácticas a sus claustros

lanacion.com | Enfoques | Domingo 22 de marzo de 2009

domingo, 8 de febrero de 2009

"Si no hay baja en las retenciones o suba en los precios internacionales, va a haber un destrozo importante en el sistema productivo agrícola."

Fue una semana de particular crispación en el nuevo round abierto entre el campo y el Gobierno, potenciada por el escrache que le hicieron los productores santafesinos al kirchnerista Agustín Rossi y el debate abierto en las entidades agrarias sobre el grado de dureza con el que expondrán sus demandas: baja en las retenciones, apertura a las exportaciones y ayuda efectiva para los chacareros.

Parece un diálogo de sordos. La sequía y la baja en los precios internacionales de los granos tensan aún más la situación.

Sin embargo, en medio de semejante tirantez, Gustavo Grobocopatel, el primer productor de soja del país y uno de los principales referentes nacionales de la agricultura, se atrevió a imaginar otras formas de resolver el conflicto durante el diálogo con Enfoques. Casi una propuesta de amor y paz dirigida a la Presidenta.

"Sería fantástico que Cristina pudiera venir al campo para tener un diálogo abierto con los productores. Se me viene a la mente esta imagen: todos sentados, frente al yuyo maldito, reflexionando, sin prejuicios, sobre lo que está pasando. La veo bajando, en algún lugar de la pampa, rodeada de ruralistas dispuestos a tener una charla sin agresiones, ni prejuicios. Alejados de las rutas y los medios, donde las frases pueden malinterpretarse. La verdad es que, frente a una crisis global y local de tamaña envergadura, ningún gobierno tiene el derecho de hacer las cosas solo", lanzó en la entrevista con Enfoques.

Está convencido de que la triple convergencia de sequía, crisis internacional y retenciones altas puede llevar a la destrucción del sistema de producción agrícola, si no se toman medidas urgentes. La llama triple convergencia mortal. "Si no hay baja en las retenciones o suba en los precios internacionales, va a haber un destrozo importante en el sistema productivo agrícola. Y, por primera vez desde que yo tengo memoria, habrá campos sin sembrar... Porque siempre, aunque hubiera sequías, siempre alguien sembraba. La sequía, por otra parte, ya provocó daños irreversibles que no podrá reparar ninguna lluvia"

Elogiado y criticado por igual, este innovador líder del Grupo Los Grobo es un pionero de los pools de siembra: un modelo de negocios siglo XXI, que consiste en alquilar tierras en lugar de comprarlas, tercerizar trabajo y maquinarias y aportar productos y servicios, por ejemplo de financiación y consultoría. Captó anticipadamente una clave de la nueva agricultura: en la era de globalización, la propiedad de la tierra es lo de menos. Por eso, Grobocopatel está lejos de ser un "estanciero", como diría la Presidenta.

A tono con el concepto de virtualidad que impone la globalización, su capital está y no está. Es decir, no está aferrado a nada fijo. Grobocopatel es propietario de unas 12 mil hectáreas, pero siembra 120 mil, que trepan a 250 mil contando la totalidad de la región, donde ya se expandieron Los Grobo: Uruguay, Paraguay y Brasil.

Su apellido, de raíces ucranianas que se hunden en la historia de los gauchos judíos de principios del siglo XX, hoy es casi un sinónimo del demoníaco "yuyo que crece solo", otra de las frases que les dedicó la Presidenta a los ruralistas en el último año.

"Si el año pasado la pelea con el Gobierno fue conceptual, hoy los productores van por la vida: pelean para sobrevivir", dice este hombre a quien la prensa especializada bautizó como "el rey de la soja". Contemporizador, dirá que el yuyo es lo de menos porque la situación, a esta altura, ya se volvió dramática.

En la entrevista con Enfoques, si bien se mostró conciliador con el kirchnerismo, negó pertenecer al riñón K. Por ejemplo, jura que nunca se reunió a solas con el matrimonio presidencial, al que le reconoce aciertos y errores casi en partes iguales. Admite, sin embargo, que el Gobierno le habilitó negocios. Por ejemplo, uno con Venezuela, en una línea directa con Hugo Chávez, a quien le vendió servicios de consultoría. "No está mal eso; es el rol que debe tener un gobierno con sus empresarios. Pero lo de Venezuela fue un error de imagen que me dañó. Porque en el imaginario popular quedé expuesto, y ahora todos suponen lo que no es: que soy amigo de los Kirchner."

"No culpen a la soja -dirá-: el problema no es ese. El punto no es que haya más soja sino que no haya más de otras cosas: industria, trigo, maíz, girasol. La pregunta es por qué no hay políticas activas para que otras áreas o cultivos se desarrollen. Y si las hay, no son adecuadas. No estoy culpando a nadie, sino invitando a que revisemos caminos juntos".

Y en ese contexto, dirá: "La política en relación con la carne, el trigo, la leche y el maíz es un desastre. Y el año que viene, es muy probable que tengamos que importar carne en la Argentina. La verdad es que llevar las cosas hasta este punto es suicida".

No participa en ninguna de las entidades rurales, aunque apoya sus reclamos, sobre todo la necesidad de "bajar o eliminar parcial, temporal o totalmente las retenciones".

Cree, sin embargo, que ahora es tiempo de reconstruir la confianza mutua. "Aquí hay un diálogo de sordos, entre un interior que tiene el 80 por ciento de sus productores quebrados y una Presidenta que parece no estar enterada del asunto y promete, supuestamente para aliviarlos, postergar el pago del impuesto a las ganancias. Y por supuesto que no van a pagar ganancias, ¡si están quebrados!... Yo tomo este tipo de anuncios como un chiste, pero la mayoría lo toma como una agresión".
Entrevista con Gustavo Grobocopatel"Hoy los productores pelean para sobrevivir"

Principal productor sojero de la Argentina y pionero en el desarrollo de los pools de siembra, el llamado "rey de la soja" cree que la situación del campo se está volviendo trágica y reclama la intervención estatal urgente. "Este sistema le hizo perder mil millones de dólares al país, alguien tiene que decírselo al Gobierno"

lanacion.com | Enfoques | Domingo 8 de febrero de 2009

domingo, 24 de agosto de 2008

Tenemos que regular mejor el capitalismo, de una vez por todas. Si no lo hacemos, él mismo se acabará destruyendo, nos destruiremos todos.

Señor Soros, ¿cómo se siente un especulador en días como los que estamos viviendo?

-(Vacila, finalmente sonríe.) No es algo fácil, pero cuando la gente me pregunta a qué me dedico, sigo contestando: "Sí, soy especulador". Especulo en el terreno de las finanzas, pero también en el de las actividades benéficas y en el de la filosofía. Y en este último sentido es en el que más orgulloso me siento de ser un especulador.

-Los mercados financieros internacionales, en los que usted ha ganado miles de millones en estos últimos años, fueron calificados por Horst Köhler, presidente de la República Federal de Alemania, como "un monstruo". ¿Se siente concernido por esa crítica?

-(Vuelve a dudar.) Probablemente haya algo de verdad en esa afirmación. Para ser claro, soy un especulador, pero no defiendo la especulación actual...

-¿Cómo hay que interpretar estas palabras?

-Yo me atengo a las reglas. Y llevo tiempo pidiendo que se mejore el control de los mercados financieros, los criterios para la concesión de créditos, por ejemplo. En ese sentido, el presidente alemán tiene razón. Tenemos que regular mejor el capitalismo, de una vez por todas. Si no lo hacemos, él mismo se acabará destruyendo, nos destruiremos todos.

-Parece que ya está pasando: los precios del petróleo y de los alimentos básicos están por las nubes. El Estado de bienestar se encuentra amenazado en los países desarrollados, y en los países pobres ya se han producido huelgas y protestas. ¿Los especuladores están conduciendo al mundo a la próxima gran crisis?

-Es cierto en parte. Cualquier forma de especulación se basa también en la realidad. Tomemos el ejemplo del petróleo: hay gran cantidad de motivos objetivos para que su precio siga subiendo.

-¿Por ejemplo?

-Oferta y demanda. Muchos campos petrolíferos son viejos, su producción se está reduciendo parcialmente, por ejemplo en México y Arabia Saudita, los principales suministradores de Occidente. Esto hace que la oferta sea menor. Además, muchos productores prefieren conservar sus reservas bajo tierra pues confían en que los precios seguirán subiendo. A esto hay que sumarle la demanda de países como China y la India. Y los precios elevados ayudan a estabilizar regímenes autoritarios y corruptos como los de Venezuela, Irán o Rusia. Es como la maldición de las materias primas. Es algo realmente perverso.

-Así que, en realidad, los especuladores son inocentes

-No, por supuesto que no. Los especuladores han creado la burbuja sobre la que descansa todo. Han tirado de los precios hacia arriba con sus expectativas, con sus especulaciones sobre el futuro, y sus actividades han alterado los precios, los han deformado, sobre todo en el campo de las materias primas. Es como acaparar alimentos en época de hambruna para beneficiarse con la previsible subida de los precios. Esto no debería permitirse. Por eso yo pido que se les prohíba a los grandes fondos de pensiones estadounidenses invertir en materias primas. Los fondos de inversión también deberían atenerse a unos requisitos mínimos si quieren invertir en materias primas. La carrera actual por hacerse con ellas me recuerda una idea recurrente hace 20 años. En aquella época, todos estaban locos por las llamadas "carteras de seguros". Al final, los inversores acabaron desequilibrando el mercado. Se cometieron excesos que terminaron en la crisis bursátil de 1987.

-¿No nos encontramos ahora ante la amenaza de una crisis semejante?

-Nos estamos adentrando en la crisis financiera más profunda desde los años 30. En los últimos tiempos hemos visto cómo estallaban varias burbujas, como la de las acciones tecnológicas y, más recientemente, la del mercado inmobiliario. En este último sector, la crisis aún no se ha manifestado en toda su magnitud. Creo que todavía no hemos visto ni la mitad de la caída de precios. En el próximo año habrá más de dos millones de propietarios incapaces de pagar sus hipotecas. Ya se está produciendo una enorme destrucción de patrimonio.

-Usted ha llegado a hablar de una "superburbuja"...

-Sí. Empezó a formarse en 1980, cuando se asentó la ideología del fundamentalismo del mercado.

-De acuerdo con la cual los mercados debían autorregularse, había que rechazar el intervencionismo estatal y eliminar las limitaciones.

-Había que confiarlo todo a la libre interacción de las fuerzas económicas. En realidad no fue un descubrimiento estadounidense. Comenzó en Gran Bretaña con Margaret Thatcher y fue llevado a Estados Unidos por el republicano Ronald Reagan. El presidente Reagan llegó a hablar de "la magia del mercado". Ni qué decir tiene que muchos lo consideran una especie de santo. Pero los tan alabados mercados empezaron a cometer toda clase de excesos que ya no podían ser controlados. Los tipos de interés eran tan bajos en Estados Unidos que los bancos animaban a los ciudadanos a que cada vez pidieran más dinero prestado. Es algo sorprendente, casi irresponsable. Al mismo tiempo existía la confianza de que el Estado intervendría cuando las cosas se pusiesen feas.

-Como en el caso del derrumbe del banco de inversiones norteamericano Bear Sterns, hace sólo unos meses. El banco central estadounidense inyectó miles de millones en el sistema bancario para impedir nuevos desastres.

-Sí, así se les salvó el pellejo; prácticamente se compró su libertad. Sin embargo, el supuesto boom acabó convirtiéndose en una crisis. Y eso es lo que estamos viviendo ahora: el final de un súper boom, el fracaso de una ideología equivocada. Estamos asistiendo al final de la sociedad de bienestar, al final de una era.

-¿Hasta qué punto está enferma la economía estadounidense?

-Creo que la recesión es inevitable. Estados Unidos prácticamente ha absorbido el dinero de la economía mundial durante años porque el dólar era la divisa base y también una divisa de reserva. Nos hemos dedicado sobre todo a pedir prestado dinero, hemos consumido más de lo que hemos producido y estamos endeudados. Pero el dólar es cada vez menos una divisa de reserva. Los precios suben, las crisis inmobiliaria y crediticia penden sobre nosotros como una espada de Damocles. Apenas tenemos margen de maniobra. Y Europa también ha cometido errores: ha subido los tipos de interés por miedo a la inflación. No es una medida inteligente. Es cierto que la recesión parte de Estados Unidos, pero los europeos están a punto de importarla.

-¿Es este el legado de la Administración Bush? Fue él quien definió la crisis económica como "un momento interesante"...

-Critico a Bush por muchos aspectos de su política, pero en este campo ha sido sólo un alumno aplicado. Su peor legado es la llamada "guerra contra el terrorismo", fue el pretexto ideal para la guerra contra Irak. Bush socavó nuestros derechos civiles y los fundamentos de nuestra Constitución.

-Usted afirma que Estados Unidos es el mayor obstáculo para conseguir un orden mundial estable y justo.

-Sí, y lo peor es el abuso del concepto de democracia por parte de Bush. A lo largo de mi ya larga vida he dedicado la mitad de mi fortuna a fomentar la democracia en el mundo...

-Ha invertido miles de millones de dólares en su Instituto de la Sociedad Abierta...

- Y he aprendido que la gente debe buscar su propio camino hacia la democracia. En el mejor de los casos, sólo se les puede ayudar a encontrarlo. Pero la democracia no se puede imponer. Bush ha abusado de los principios de la democracia. Ese es su legado.

-Sólo le quedan unos meses en el cargo. ¿Con qué sucesor especula George Soros?

-Si dependiera de ustedes, los europeos, la elección sería clara: Barack Obama.

-¿Sería una buena elección?

-Sí. Barack Obama es una personalidad extraordinaria. Tiene el potencial para transformar Estados Unidos. Lo demuestra su propia carrera, su vida de ciudadano negro en una sociedad blanca, sus esfuerzos por buscar la reconciliación. Tiene la capacidad para afrontar los grandes problemas del país. El día de las elecciones, a la gente sólo le interesa una cosa: su puesto de trabajo, la crisis inmobiliaria. Todo girará en torno a la economía.

-Muchos dudan de que Estados Unidos acabe eligiendo a un negro como presidente.

-Creo que está preparado. Y sería algo positivo para el mundo. Obama posee una buena comprensión del mundo, de lo que otras personas sienten, de cómo viven. Y Estados Unidos necesita urgentemente esta comprensión del resto del mundo. Además, los republicanos han perdido todo su prestigio.

-Sin embargo, John McCain, el antiguo héroe de guerra, parece tener posibilidades.

-Lo respeto, respeto su historia. Pero es prácticamente un fósil. No, está demasiado anclado en el pasado. Es como elegir a Herbert Hoover...

- Aquello ocurrió en 1929 y terminó en la Gran Depresión.

-No tengo ninguna duda de que John McCain es un buen hombre. Simplemente no es la persona adecuada para esta época.

La entrevistaGeorge Soros: "Sin reglas, el capitalismo se destruirá"

Multimillonario, activista político y filántropo, George Soros advierte sobre la necesidad de controlar mejor los mercados financieros y de poner límites a los abusos de la especulación. Afirma que el mundo se dirige hacia la peor crisis desde los años 30 y no duda en pronunciarse a favor de Barack Obama: su elección, dice, "sería algo positivo para el mundo"

lanacion.com | Enfoques | Domingo 24 de agosto de 2008

domingo, 20 de julio de 2008

Hay ponerse a trabajar en serio en un programa integral, que incluya todo lo que le hace falta al sector agropecuario

-¿Cuál es la evaluación política y económica que hace del rechazo del Senado a convertir en ley la resolución 125?

-La evaluación político-institucional es positiva. Con su proceder, Cobos le ha hecho un favor al país, le ha hecho un favor al Congreso y, aunque alguno no lo pueda creer, les ha hecho un favor a los Kirchner, si son capaces de entender qué es lo que ha ocurrido.

-¿Qué rol le asigna a Cobos en el futuro mediato?

-El ha cumplido. Le hizo un favor a Kirchner y se hizo un favor a sí mismo también, porque si no hubiera tenido el triste papel de otros vicepresidentes. Lo razonable ahora es que siga cumpliendo su función, ni más ni menos.

-¿Este voto en contra de su propio gobierno, que en principio tuvo más elogios que críticas, lo posiciona en el futuro político e institucional del país?

-No sé, hoy es vicepresidente. Fue cuidadoso su proceder durante la sesión. Hubo una doble votación y una sugerencia de pasar a un cuarto intermedio para buscar un consenso. No se arrojó sobre una circunstancia para tratar de mostrarse más allá de lo que su cargo indica. Salvadas las diferencias institucionales, esto tiene algún punto de contacto con lo que dije en enero, cuando Kirchner me invitó a conversar. Fui públicamente y le dejé por escrito los errores que creía existían en materia institucional, de relaciones internacionales y en lo económico-social. Esto es lo que había que hacer y esto es lo que, a través de su voto, ha hecho ahora Cobos.

-Aquel acercamiento era para incorporarlo al PJ...

-Acá no hay acercamiento, fue un diálogo en el que le entregué un documento con críticas y con propuestas, que se hizo público. Eso fue lo que hubo y eso era lo que había que hacer. Es más, cuanto antes se hiciera mayor posibilidad de corregir errores. Hoy, seis meses después, el margen de acción que tiene el Gobierno es menor.

-¿Y las consecuencias económicas?

-La evaluación económica es distinta, aunque está ligado a esto. En diciembre de 2005 había 4,5 puntos de superávit fiscal respecto del nivel de producción: récord histórico de la Nación y de las provincias. Al final del 2007 había 2 puntos; en dos años se dilapidaron 2,5 puntos del superávit fiscal y apareció un grave problema de caja que la Presidenta o el ex presidente, quien haya tomado la decisión, intentó resolver a través de este sistema de retenciones móviles. Hoy hay dos problemas: sigue sin caja suficiente y tiene un deterioro político. Hace dos semanas, no descargaban los barcos de gasoil porque Enarsa no había pagado. Esto no ocurría hace seis meses. Aysa tuvo que sacar un crédito bancario para pagar los sueldos este mes, porque la Tesorería no pudo ayudar.

-¿De cuánto dinero estamos hablando y cómo se gastó?

-Cada punto son unos 3000 millones de dólares; es decir que estamos hablando de 7500 millones de dólares. Mire la expansión del gasto público 2006, porque esto no empezó ahora, empezó en mayo de 2006.

- ¿Qué es lo que ocurrió en ese punto que toma como inicio?

-La suba del gasto público. En 2006 y 2007, usando una metodología uniforme, porque también ahí hubo cambio de metodologías para ocultar cosas, el gasto público estuvo entre el 45 y el 50% por año, con una fenomenal suba de subsidios. Los subsidios este año van a ser 35.000 millones de pesos, más de 10.000 millones de dólares, de los cuales el grueso son subsidios a los sectores ricos y relativamente acomodados, en su mayoría en materia energética. Hubo un desmanejo del gasto público, aumento del empleo público, mala asignación de la obra pública, porque por razones electorales se empezaron obras en todos lados y no se terminaron.

-Usted conoce al matrimonio Kirchner y a los ministros, ¿qué cree que va a hacer el Gobierno en esta coyuntura crítica?

-Los ministros no cuentan. Desde hace dos años lo que importa es lo que el ex presidente y la Presidenta hagan. Pero no tengo la bola de cristal. Espero que registren que hay un rechazo no menor en la sociedad sobre una determinada forma de gobernar y encaren los temas institucionales, como los superpoderes, que yo había eliminado en 2005 y se reimplantaron en 2006; el Consejo de la Magistratura; el Indec,; el realineamiento internacional. Y en materia económica y social hay que empezar por atacar lo más importante: la inflación.

-Con el rechazo del Senado, ¿se solucionó el tema del campo?

-No. Yo hubiera votado negativamente, pero la verdad es que ninguno de los dos resultados resolvía nada. Era simplemente una argucia para ratificar la decisión del Poder Ejecutivo. Hay que anular hoy la resolución 125 y ponerse a trabajar en serio en un programa integral, que incluya todo lo que le hace falta al sector agropecuario. Prácticamente hay que empezar de cero.

-En los días previos a esta votación, desde el oficialismo se dijo que si no salía aprobada esta ley se podía caer el Gobierno, ¿cree que se corre ese riesgo?

-Es absurdo. Parte de la movilización de la sociedad, que no tuvo necesariamente que ver con el campo, fue en reacción a los discursos de la Presidenta y el ex presidente, que tenían un contenido de intemperancia, de no aceptar la opinión de los otros. Eso fue generando una irritación adicional que se terminó canalizando a través de la protesta del campo.

-Hay una evidente fractura del peronismo y una oposición que sigue dispersa, sin que aparezcan liderazgos definidos. ¿Cómo ve este mapa?

-Durante la campaña electoral dije que había un Gobierno, bastante obstinado; una oposición rabiosa, que es la coalición conservadora, y una alternativa, que yo creía que éramos nosotros...

-¿Llama oposición rabiosa al sector liderado por Elisa Carrió?

-A la concertación conservadora, ¿cómo se llama? Concertación Cívica, creo; concertación conservadora...

-No creo que le guste la caracterización...

-Es que hay que decir las cosas como son. No fue capaz de presentar un proyecto en la Cámara de Diputados para suspender todo por 150 días, para en ese lapso sembrar el trigo, tomar las decisiones de comprar fertilizantes... Si quiere ser gobierno, la oposición tiene que mostrar ideas concretas frente a un problema de esta magnitud. Yo, el 10 de mayo, cuando aún se podía pensar en un acuerdo tranquilo, publiqué una carta abierta a la Presidenta y a las entidades del agro con algunas sugerencias, que entre otras cosas incluían algún tipo de coparticipación de los ingresos adicionales de las provincias, que hoy en el tema ganadería están técnicamente quebradas, cuando entre 2003 y 2005 tuvieron superávit fiscal consolidado.

-¿Y respecto de la fractura del peronismo?

-Lo bueno es que se abrió. El peronismo no existía, había un movimiento hacia la izquierda o el centroizquierda que es el Frente para la Victoria y el peronismo estaba cerrado. Después de ese diálogo de enero con el ex presidente, donde él tuvo que aceptar que había una primera minoría que disentía con él, que éramos nosotros, se abrió la discusión interna. Hoy hay un peronismo con distintos sectores y con una ebullición positiva que no es ni el de los años 90 ni este otro más tirando para la izquierda que nos había propuesto Kirchner.

-¿No le preocupa que en esta ebullición hayan reaparecido dirigentes que estaban muy desacreditados, como Luis Barrionuevo o Ramón Saadi?

-Sí, pero así dicho pareciera que los personajes objetables están sólo dentro del peronismo, y la verdad es que hay personajes objetables en el mundo empresario, en el sindical, en el periodístico y de los medios, en el mundo intelectual... en la coalición conservadora. En esta Argentina compleja de los últimos años, hay muchos personajes con una historia complicada. Lo único que puede resolver eso es un proceso político abierto dentro de los partidos, porque la sucesión natural viene cuando se puede discutir y disentir sin que por eso a uno lo expulsen.
La entrevistaRoberto Lavagna: "Cobos les hizo un favor a los Kirchner"

Crítico del Gobierno al cual perteneció como ministro de Economía, Roberto Lavagna no disimula su agrado ante la decisión del vicepresidente que puso fin a más de cien días de conflicto. Aunque subraya que "el Gobierno tiene ahora dos problemas serios porque sigue sin caja suficiente y sufre un gran deterioro político", dice que la situación puede mejorar si los Kirchner logran entender qué es lo que ha ocurrido

lanacion.com | Enfoques | Domingo 20 de julio de 2008

domingo, 30 de marzo de 2008

Hay que entender y aceptar que la vida no es un fenómeno para comprender, sino para experimentar.

-¿Qué significa, para vos ser ateo?

-Para empezar, ser ateo no quiere decir no creer en Dios. Un ateo no se define en relación con la religión, sino en función de su propia visión del mundo, que no requiere caer en un poder superior para encontrarle sentido a la vida. Para el ateo el sentido no viene dado por una realidad trascendente, sino que tiene sentido de por sí. La vida es avasallante, compleja, maravillosa e incomprensible. Para un ateo, que la vida no pueda comprenderse no quiere decir que haya que apelar a Dios. Hay que entender y aceptar que la vida no es un fenómeno para comprender, sino para experimentar, que es plena en sí misma y no va a dar a ninguna parte.

-¿Desde cuándo sos ateo?

-Desde siempre. Entiendo que haya gente que crea en Dios y que Dios existe como una idea inventada por el hombre, pero yo no fui educado en esa visión del mundo. No necesito la idea de un creador, una realidad trascendente que encierre los valores de todas las cosas.

-¿Nunca sentiste necesidad de creer?

-Para nada. La estructura de mi pensamiento no está basada en la fe. Las personas religiosas me dicen, "pero creerás en algo, aunque no sea en Dios". Pero yo no creo cosas: quiero cosas, sé que existo, y punto. Me gusta decir que en la frase "yo creo en Dios", la parte clave no es "dios", la parte clave es el "yo creo". Y es que los ateos no tenemos la estructura de la fe para encontrar el sentido de la vida. El sentido está en nuestra sensibilidad misma, en nuestro deseo, en nuestro cuerpo. Y no por eso somos inmorales o poco constructivos socialmente, tal vez justo lo contrario. Respeto a los creyentes, pero quisiera que se respetara de la misma manera a los ateos.

-¿Sin religión, qué postura ética se puede tener ante la vida? ¿En qué se asientan tus valores, si no los consideras trascendentes?

-Creo que el asiento verdadero de los valores es un pacto social: nos ponemos de acuerdo en qué nos parece bueno y qué malo, y hacemos leyes y normas de conducta basándonos en eso. Aun cuando muchas veces se aluda a los valores como si fueran algo trascendente, en realidad fueron fundados por personas que pensaron y sintieron cosas. Es un error pensar que para ser buena persona, o para tener valores, sea necesario creer en Dios. Si no crees en Dios tus valores se fundan en tu pensamiento, en tu deseo, en lo que vos sos, en lo que querés. Y entonces sos una persona mucho más real y verdadera.

-Sin religión, ¿cuál es el sentido de la existencia?

-La clave está en el deseo. La identidad no está dada ni por la historia, ni por el contexto. Está dada por lo que vos querés; eso es lo que te define. Yo soy mi deseo. Por supuesto que en ese deseo está presente mi historia, la historia del hombre, la de mi sociedad. Pero lo más valioso es el nivel de expresión que surge de la estela emotiva personal. La peculiar identidad de cada quien.

-Si alguno de tus hijos te pide tomar la Primera Comunión o hacer el Bar Mitzvá, ¿qué le vas a decir?

-Mi posición no es la de esos que dicen que hay que escuchar todas las campanas para después decidirse por una. Si fuera así, los dejaría probar cosas nocivas para que después decidieran si les hace bien o mal. Como padre, procuraré que no prueben aquello que sé que puede hacerles mal. Y como a mi juicio la religión es un sistema que debilita a las personas, trataré de que mis hijos no vayan por ese camino.

-¿Cuán importante es para vos ser ateo? ¿Podrías haberte enamorado de una mujer que practicara alguna religión?

-No es que yo tenga el dogma de decirme "no te relacionarás con gente religiosa". Tengo amigos católicos, tengo amigos judíos, y hasta tengo amigos peronistas. Para que veas lo abierto que soy. Quiero decir: está todo bien. No valoro a las personas porque sean ateas o no, pero cuando se arma una pareja es otra cosa. Ahí surgen acuerdos de sentido muy básicos que se dan de manera espontánea. Creo que el amor conlleva una visión del mundo similar y para mí era importante compartir esa visión.

- ¿Te parece que es mejor ser ateo que creyente?

-Sí, pero el libro no fue escrito con la idea de evangelizar ateamente a los creyentes. Cada uno tiene que sentir lo que siente, y eso se debe respetar. Lo que queríamos con el libro era abrir el espacio para que la experiencia del ateísmo fuera más libre entre los chicos y que ellos pudieran decir "soy ateo" y que eso fuera perfectamente asumido en la realidad escolar. El punto máximo sería lograr que la Constitución Nacional acepte que el presidente no tiene por qué tener ninguna religión. Me parece mal que el Estado argentino tenga una religión. Creo que es una falta de respeto para las personas. El Estado no tendría que tener religión.

-¿Cómo les explicás a tus hijos la muerte? ¿Adónde les dirías que van los seres queridos que se mueren?

-A ningún lado. Les diría que ese ser querido ya no está en ninguna parte, que si lo sentimos vivo es porque lo recordamos, porque en nuestro cuerpo persiste la emoción de amarlo y es difícil aceptar que ya no esté en ninguna parte. Les diría que las personas que han muerto dejan en nosotros su huella y mientras esa huella persista ellos no desaparecerán del todo.

-¿Qué ventajas tiene la crianza atea?

-Creo que hace a los niños más sensuales, más libres, más capaces de tomar decisiones y pensar por sí mismos. Una crianza atea significa mucho más que decirle no a Dios. Significa basarse en la experiencia de vivir como creadora de sentido, como suficiente en sí misma. Esto revaloriza la idea de crianza, la despoja de fantasmas. Una crianza atea es pura vitalidad.

-¿Te parece mal que otros eduquen a sus hijos en la religión?

-No, pero podríamos decir que criar hijos dentro de determinada religión es una especie de abuso, así como lo es hacerlo muy rápido socio de un club de fútbol. Es imponerles un modo de pensar aún antes de que ellos sean capaces de hacerlo. A los chicos religiosos les tiran encima un montón de planteos que convocan una cierta sumisión. La religión es un marco de comprensión que impide que las personas busquen su propio sentido de la vida.

-Pero cuando les enseñás tus valores a tus hijos, tus valores ateos, ¿no estás también sometiéndolos a tu modo de pensar?

-Por supuesto. Lo que pasa es que yo no creo que los valores se enseñen diciendo "te voy a enseñar cuáles son mis valores". Al vivir expresamos nuestros valores aunque no tengamos conciencia de ello. Cada padre expresa sus valores y educa a sus hijos en esos valores y, en ese sentido, está perfecto que los creyentes eduquen a sus hijos en sus creencias. Sin embargo, cuando veo a padres criando a sus hijos de un modo religioso no puedo evitar sentir una especie de escozor. Pero supongo que a ellos les debe de dar escozor que yo deje a mis hijos a la intemperie, bajo el cielo infinito del universo, sin ningún tipo de constricción religiosa.

-En el libro ustedes dicen que "criar hijos ateos quiere decir enseñarles a creer en sí mismos sobre todas las cosas... transmitirles la sensación de que pueden confiar en sus decisiones sólo por el hecho de ser ellos quienes las toman". ¿No te parece que eso equivale a ponerse a sí mismo por encima de todo lo demás? ¿Hacer del individualismo casi una religión?

-Creo que la palabra "individualismo" es una palabra que describe el fenómeno al cual alude con mala conciencia. Yo celebro el individualismo actual, no me parece censurable. Creo que una de las claves está en la posibilidad de pensar que lo que veníamos llamando "egoísmo" es lo que se empieza a llamar "autoestima". Y en ese sentido no me parece nada mal que una persona esté muy contenta con las decisiones que toma. No está dicho que esas decisiones vayan en contra del interés social, por el contrario, creo que es muy importante que una persona se dé mucho valor; de esa autoestima surge lo mejor para una sociedad.

-¿La vida no pierde sentido al pensar que no hay nada después?

-No, para nada. Cuando te das cuenta de que no hay nada después, tenés que hacerte cargo de un montón de cosas. Es duro, pero nadie dijo que la vida fuera fácil. La vida es tremenda. Es dura y sensacional. Dura, entre otras cosas, porque nos vamos a morir y no tenemos forma de evitarlo. Todo eso le agrega valor a este asunto que es vivir.

Entrevista
Alejandro Rozitchner: Vivir sin Dios

En su último libro,


LANACION.com | Enfoques | Domingo 30 de marzo de 2008

domingo, 9 de diciembre de 2007

Cerca del 30 por ciento de los empleados sufren de síndrome de burnout.

No como el fuego ni el sol, pero el estrés también quema. Ocurre que cuando de ser una respuesta apropiada del organismo se convierte en un padecimiento constante, el estrés puede devenir en un agotamiento físico y emocional tan intenso que deja a la persona como calcinada. Especialmente en esta época del año.

El síndrome de burnout (o del quemado) es una patología que, en 1974, el psiquiatra norteamericano Herbert Freudenberger comenzó a advertir en trabajadores de la salud y que hoy se percibe en más y más ámbitos laborales.

Los entrevistados coinciden en que en efecto rebote también impacta en la productividad de las organizaciones: equivocaciones, ausentismo, riesgos de accidentes y costos legales, entre otras consecuencias.

"El mundo actual con sus características de poca contención social, inseguridad, incertidumbre, de escaso cuidado desde las instituciones y las organizaciones hacia las personas, es una precondición para que aparezca este problema", se lamenta Isabel Pérez Jáuregui, profesora e investigadora universitaria, psicoterapeuta, analista organizacional y autora del libro Estrés laboral y síndrome de burnout .

Sufrimiento y sinsentido en el trabajo. Como la gota que horada la piedra, se trata de un proceso de estrés (trastorno de adaptación) crónico en el que se van perdiendo progresivamente las capacidades laborales y competencias personales -para responder adecuadamente a las exigencias del trabajo- hasta concluir en la sensación de desgaste total.

"La despersonalización (el trabajador pierde el compromiso personal con la tarea y la hace de manera automática -como se ve en la película Tiempos modernos -); la desensibilización emocional (la persona no reacciona emocionalmente en forma adecuada, pierde capacidad de empatía emocional para con los otros), y la disminución de la capacidad de iniciativa, junto a la sensación de bajo logro personal, son las tres características principales", detalla Daniel López Rosetti, cardiólogo, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés y autor de varios libros sobre el tema.

"Las personas tienen muchas formas de manifestar el agotamiento profesional. Como la angustia y sus equivalentes físicos: palpitaciones, sensación de falta de aire o de tener una pelota en el estómago, sudoración en las manos, trastornos del sueño, fatiga aumentada -ya poco trabajo agota-, cefaleas, etcétera", explica Gustavo Kasparas, médico especialista en psiquiatría y psicología médica.

Y suma otros signos habituales: "Irritabilidad, cinismo, desinterés, intolerancia en el trato interpersonal; tendencia a los olvidos, a los accidentes, a las equivocaciones, falta de concentración. Además de un descuido personal y social y una gran sensación de desesperanza".
Trabajo y salud
Cerca del 30 por ciento de los empleados sufre el síndrome de burnout, que se manifiesta a través del cansancio extremo
LANACION.com | Empleos | Domingo 9 de diciembre de 2007

domingo, 18 de noviembre de 2007

La madurez de un gigante

Varios factores contribuyen a la reciente proyección del Brasil en el escenario global. Entre otros se destaca el de la solidez institucional. Ha logrado desarrollar instituciones políticas y económicas, tanto públicas como privadas, que generan contrapesos en el ejercicio del poder social, limitando tentaciones a caprichos individuales. No son perfectas, pero tienen capacidad para autodepurarse y renovarse. Permiten canalizar y articular intereses divergentes. La síntesis predomina sobre la ruptura. Los comportamientos sociales se vuelven previsibles.

Otro factor es el optimismo de una sociedad movilizada por líderes con visiones de largo plazo. Quizás fue el Plan Real el punto de inflexión que marca la entrada del Brasil a su proclamado –y demorado– futuro. Desde entonces, dos presidentes que supieron lograr prestigio internacional han contribuido a la percepción externa de un gigante que finalmente madura.

La tendencia parece clara. Es al reconocimiento de que Brasil presenta signos evidentes de poder aspirar al protagonismo global. Esto es, un país al que gobiernos e inversores de distintas regiones perciben con capacidad para incidir en cuestiones significativas de la política y la economía internacional. Y que tiene mucho que decir e influenciar en el espacio geográfico sudamericano al cual pertenece.

Agroindustrias, biocombustibles, aviones –a ellos se sumaría ahora el petróleo– son sólo algunos de los campos en los cuales el Brasil se proyecta al mundo. Un indicador de tal proyección es el número de sus empresas que se están internacionalizando.

Que se consolide el salto que está dando el Brasil sería excelente noticia para la Argentina. Somos vecinos y socios. Compartimos una responsabilidad en la estabilidad democrática del barrio en el que vivimos. Tenemos suficientes vasos comunicantes como para que potenciemos recíprocamente nuestros logros políticos y económicos. Nuestra sociedad puede ser de ganancias mutuas.

Fuente: La Nación

La ventaja de hacer las cosas bien.

Es el país de América latina que recibió más inversión extranjera directa el año pasado. Sus reservas crecen, bate récords en exportaciones, baja el riesgo país. La estabilidad de las políticas públicas aparece en la lista de virtudes casi tanto como la famosa alegría brasilera. Será la sede del mundial de fútbol en 2014 y, por si les faltaba algo, acaban de descubrir una megareserva de oro negro que podría posicionarlo como potencia petrolera.

No es el paraíso. Tiene aún hondas desigualdades y signos de pregunta sin respuestas. Sin embargo, todo indica que Brasil no hace más que avanzar en la carrera por lograr el reconocimiento como jugador mundial.

La sigla creada por un economista de Goldman Sachs que identifica a los países emergentes atractivos para recibir inversiones arranca con la "B" de Brasil. Los integrantes del selecto BRIC (Brasil, Rusia, India y China) tienen ciertas características en común: una enorme población (los dos primeros superan los cien millones, China e India, los mil millones), un gran territorio, recursos naturales, y cifras de crecimiento de su economía y de participación en el comercio mundial elevadas.

Bastan unas pocas constataciones:

Es la décima economía mundial.

Tienen más de 200 millones de cabezas de ganado, mientras nosotros seguimos anclados en los 60 millones de los años 70.

Hoy, el 40% del mercado de las carnes en el mundo es manejado por empresas brasileras.

Es la octava bolsa mundial por volumen, que en los últimos 5 años creció el 1600 % y que en el primer semestre de 2007 alcanzó el 10% de las emisiones de acciones a nivel global.

Sus exportaciones ascienden a 137.000 millones de dólares, más del doble que hace cuatro años.

En la década del 40, todo el PBI de América latina sumado, incluido el de Brasil, era igual al de la Argentina; hoy el de Brasil es cuatro veces más grande que el nuestro.

Podría lograr en 2008 el "investment grade", la calificación de las principales evaluadoras de riesgo del mundo y que establece que no hay obstáculo alguno para las inversiones.

Podría también sumarse como socio en la Organización de Cooperación y Desarrollo Económioco (OCDE), que reúne a los 30 países más avanzados.

¿Cómo lograron "escaparse" del modo en el que lo hicieron? ¿Cuándo fue que quedamos tan atrás, nosotros, que en la inevitable rivalidad de vecinos nos soñamos muchas veces tomando la delantera? Todo indica que, en esta suerte de milagro brasilero (opacado, es cierto, por indicadores sociales que le quitan brillo a la notable performance económica), la puerta al éxito tendría tres P: Políticas de Estado, Perseverancia y Paciencia.
América latina
No sólo se ha convertido en la décima economía del planeta, sino que ahora podría convertirse también en potencia petrolera. ¿Cuáles fueron las claves de su éxito? ¿Por qué Brasil sí y nosotros no?
LANACION.com | Enfoques | Domingo 18 de noviembre de 2007