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jueves, 6 de diciembre de 2012

Científicos pronostican que millones de personas morirán por el "calentamiento global extremo"

DOHA, Qatar (de un enviado especial).- Parte de la gran comunidad científica que analiza los cambios climáticos de la Tierra está reunida aquí en Doha, Qatar, ya se expresó: el planeta va en dirección a un calentamiento global extremo, donde pocos seres vivos podrán adaptarse y millones de personas morirán. La comunidad científica y millones de personas esperan que los ministros delegados de los 195 países participantes de la Cumbre Mundial de Cambio Climático de Naciones Unidas firmen un acuerdo serio y jurídicamente vinculante para reducir los gases de efecto invernadero (GEI), responsables del c alentamiento de la Tierra. Según un informe presentado por la coalición científica Global Carbon Project al que tuvo acceso LA NACION, las emisiones globales de dióxido de carbono (Co2) llegaron este año a un nuevo máximo histórico, al alcanzar niveles nunca antes registrados que ponen en peligro al planeta. De acuerdo al organismo, las emisiones de los GEI más significativos provenientes de combustibles fósiles crecieron un 2,6% en comparación con los niveles de 2011, hasta llegar a las 35.600 millones de toneladas. Las emisiones de Co2 en la atmósfera serán este año 58% mayores que en 1990, el año tomado como parámetro por el Protocolo de Kyoto para reducir en 5,2 por ciento los gases contaminantes que provocan el cambio climático. El estudio presentado se suma a más evidencia sobre el impacto que está teniendo la polución provocada por el hombre en el cambio climático, incluido un aumento en los niveles del mar y el derretimiento del hielo polar. El presidente del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), Rajendra Pachauri, afirmó a LA NACION, al término de su exposición en Doha, que los países deben alcanzar un acuerdo que reduzca las emisiones de GEI para impedir inundaciones, sequías, olas de calor y crecimiento en el nivel de los océanos. "La subida del nivel de los océanos supone una amenaza particular para quienes viven en áreas a nivel del mar, desde Bangladesh a ciudades como Nueva York, Londres y Buenos Aires, ya que se incrementa el riesgo de tormentas, erosión costera y, en el peor de los escenarios, inundaciones de grandes áreas de terreno", explicó el científico. El influyente comité del clima de la ONU analizó que la probabilidad de que la actividad humana sea la causante del cambio climático es de "al menos el 90 por ciento" en su último informe del 2007. Sin embargo, Pachauri dijo que esperaba que el comité elevara aún más esa probabilidad en su próximo informe, previsto para el próximo año. El último informe del IPCC dio un amplio rango para el crecimiento de los niveles del mar, asegurando que podría incrementarse en entre 18 y 59 centímetros para 2100. Esos números no tuvieron en cuenta la posible aceleración del deshielo de Groenlandia y la Antártida. La profesora Corinne Le Quere, directora del Centro Tyndall para la Investigación por el Cambio Climático, en la Universidad de East Anglia (Inglaterra), y a cargo del estudio dado a conocer, afirmó que las cifras se publican "en medio de las negociaciones de Doha" y a pesar de ello "los niveles de polución siguen creciendo". " Me preocupa que los riesgos por el cambio climático sean demasiado altos en nuestra actual trayectoria de emisión de Co2. Necesitamos de un plan radical, y ya. Es como si no se estuviera escuchando a la totalidad de la comunidad científica", destacó la experta. La investigación se suma así a más evidencia acerca del impacto que está teniendo la polución provocada por el hombre en el cambio climático, incluido un aumento más veloz en los niveles del mar y el derretimiento del hielo polar. FUTURO INCIERTO El planeta se encamina a registrar aumentos de la temperatura de 4 a 6 grados centígrados para el final del siglo, de acuerdo al Centro Tyndall. La reciente investigación, que debe ser validada por otros organismos mundiales, reveló que en 2012 los mayores contribuidores de emisiones globales de Co2 fueron China, con el 28% del total del dióxido de carbono emitido a la atmósfera, Estados Unidos (16%), la Unión Europea (11%) e India (7%). Las emisiones procedentes de China crecieron cerca del 10%, en tanto que las de India, aumentaron un 7,5% comparado con 2011. Con respecto a EEUU, estas cayeron un 1,8%, mientras que las de la UE, retrocedieron un 2,8%. El habitante promedio en China generó 6,6 toneladas de Co2 en 2011, poco menos que el habitante promedio europeo, con 7,3 toneladas, aunque muy por debajo del ciudadano de Estados Unidos, que generó 17,2 toneladas. Según la profesora Le Quere, si las economías emergentes como China e India siguen por el camino del desarrollo a base de combustibles fósiles, llevará a un aumento de las temperaturas inevitable. "Las emisiones en Europa están bajando, pero a un ritmo lento. Debemos hacer más, en especial en materia de demanda energética para los hogares, autos y electrodomésticos", señaló. Para la experta, la inversión en tecnologías no dependientes de combustibles fósiles para reducir las emisiones de Co2 "tiene sentido económico, pero precisa de intervención política y apoyo del sector privado a largo plazo" META CASI IMPOSIBLE Con motivo de los doce días de negociaciones que se iniciaron la semana última en Doha, el Banco Mundial consideró que el nivel actual de emisiones de C02 hacen casi imposible lograr el compromiso de la comunidad internacional de contener el calentamiento climático del globo en +2C con relación a la era preindustrial. Según el organismo, el termómetro podría en realidad subir 4C "en el próximo siglo". Asimismo, el Programa de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (Pnue) preve un alza de la temperatura de la Tierra de 3 a 5 grados centígrados teniendo en cuenta las promesas actuales de los Estados. Según el informe "Climate Action Tracker" , las emisiones de gas con efecto invernadero deben "ser reducidas en 15% con relación a los niveles actuales de aquí a 2020 para estar en la trayectoria de contención del calentamiento bajo los 2C". Por lo tanto, las emisiones del gas que causa el calentamiento del planeta superan cada año nuevos récords. En 2011, la concentración de CO2 en la atmósfera alcanzó 390 ppm, o sea 40% más de lo que estaba en la época preindustrial (280 ppm), subrayó la semana pasada la Organización Meteorológica Mundial (OMM). "Lo que me frustra es que estamos muy lejos de lo que la ciencia nos indica que debemos hacer" para contener el calentamiento, reconoció el lunes la jefa de la secretaría de Cambio Climático de la ONU, Christiana Figueres, durante una conferencia de prensa. "Lo que me da esperanzas es que desde hace dos o tres años, ese proceso hizo más progresos que los que se habían obtenido en los diez años anteriores", agregó. Uno de los objetivos de la conferencia de Doha, que terminará mañana, es firmar el segundo acto del protocolo de Kioto, único instrumento legalmente vinculante que compromete a los países industrializados a reducir sus emisiones de gases con efecto de invernadero (GEI), después de la expiración del primer período de compromiso, a fines de diciembre. Un acuerdo global, que en esta oportunidad involucraría a todos los países, incluyendo a los principales contaminantes -Estados Unidos y China, que no ratificaron Kyoto-, debe ser firmado en 2015 para entrar en vigor en 2020..

jueves, 10 de mayo de 2012

Economía verde y sin pobreza

Por Antonio De Aguiar Patriota | Para LA NACION En junio, Brasil será sede de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, conocida como Río+20. El momento es oportuno: son claras las señales de que los modelos de desarrollo vigentes deben ser reformulados. Los países, independientemente del grado de riqueza, enfrentan graves crisis económico-financieras, la desigualdad social, el hambre, el desempleo, la pérdida de la biodiversidad y el cambio climático. Esas múltiples crisis apuntan a la urgencia de la implementación de modelos de desarrollo sostenible, es decir, de proyectos nacionales que contemplen, de manera equilibrada e integrada, el crecimiento económico, la inclusión social y la protección ambiental. Río+20 es la oportunidad para que ese debate ocurra en el más alto nivel. La conferencia será fundamentalmente diferente de su antecesora, la Río-92. La cumbre realizada hace 20 años representó la finalización de largos procesos de negociación y culminó en la firma de importantes documentos y convenciones. Río+20, a su vez, mira hacia el futuro, y construye una nueva agenda para el desarrollo sostenible. Si la Río-92 representó un punto de llegada, la Río+20 puede ser vista como un punto de partida. Una de las prioridades de Brasil en la Río+20 es la discusión sobre la erradicación de la pobreza y el fortalecimiento de flujos financieros y tecnológicos para la implementación de los compromisos de desarrollo sostenible, que exigen significativos recursos públicos, privados y políticos. La agenda de la Río+20 se organiza alrededor de dos grandes temas. El primero es la economía verde en el contexto del desarrollo sostenible y de la erradicación de la pobreza. Acerca de ese tema, se ha estado observando un acuerdo general entre los países sobre algunos aspectos: no existe un modelo único de economía verde, y no se puede considerar la economía verde sin relacionarla con la erradicación de la pobreza y con objetivos de inclusión social. Cada país formulará su propia concepción de economía verde, de acuerdo con su realidad nacional, los recursos de los que dispone y sus desafíos de desarrollo. En Brasil, por ejemplo, estará basada en el amplio uso de energías renovables, en el combate efectivo a la deforestación, en la elevación de los niveles de renta de millones de brasileños. La adopción de pautas únicas de economía verde para todos los países podría generar distorsiones, tales como la creación de barreras comerciales, lo que profundizaría disparidades entre los países y agravaría problemas sociales, sobre todo en las naciones en desarrollo. El segundo tema es la gobernanza para el desarrollo sostenible. En otras palabras, se trata de adecuar las estructuras del sistema ONU a fin de fortalecer el multilateralismo, reducir el déficit democrático y proporcionar una mayor integración entre las dimensiones social, económica y ambiental del desarrollo sostenible. Río+20 podrá proveer una contribución decisiva para enfrentar el calentamiento global, ya que el desarrollo sostenible es la mejor respuesta a los desafíos asociados al cambio climático. Brasil tuvo un rol clave en la reciente Conferencia de Durban y contribuyó, por medio de su liderazgo y propuestas, al logro de resultados positivos. Gracias a Durban, están dadas las condiciones para un intercambio constructivo sobre el calentamiento global en la Río+20, con un impacto potencialmente relevante a favor del fortalecimiento del régimen internacional. Eso, claro, sin pretender duplicar las negociaciones intergubernamentales, cuyo espacio legítimo es la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. El mundo mira a Brasil, anfitrión de la Río+20, con expectativa de liderazgo. Contamos con créditos sólidos para eso, como nación que se encuentra a la vanguardia de las energías limpias y renovables y también de las políticas de crecimiento económico inclusivo. Brasil demuestra que es posible crecer e incluir, proteger y conservar. Como dijo en enero la presidenta Dilma Rousseff, en el Foro Social Mundial en Porto Alegre, queremos que, a partir de la Río+20, la palabra "desarrollo" aparezca siempre asociada al adjetivo "sostenible". © La Nacion

sábado, 24 de marzo de 2012

Alimento, salud y ambiente

l alto consumo de carnes vacunas en nuestro país ha sido motivo de estudios médicos de gran importancia, particularmente en los Estados Unidos, la Unión Europea y también en nuestro país. En general, los médicos han recomendado mesura en el consumo de carnes, proceso que ha venido ocurriendo al punto tal que los 90 kilos de consumo de la especie vacuna por habitante de la década del cuarenta, se han reducido a poco más de 60 kilos y aún menos en la actualidad, con motivo de la disminución de la producción motivada por la nefasta combinación de la política oficial y la sequía de los años 2008 y 2009.

Una reciente publicación de Archivos de Medicina Interna, perteneciente a la Asociación Médica Americana, se refiere a la diferencia existente entre la carne vacuna producida con alimentación de pastos y la correspondiente a la producción en corrales, con alimentación basada principalmente en soja y maíz. En general, los estudios coinciden en que la composición de la dieta humana de origen pastoril compuesta por ácidos grasos omega 6 y omega 3 en una relación inferior a 4, es beneficiosa, en tanto que los animales alimentados con granos muestran una relación al parecer inconveniente del orden de 20. A favor de la alimentación pastoril se añade que su consumo estimula la reducción del colesterol en un proceso virtuoso desde el punto de vista de la salud humana.

Los estudios y sus consecuencias no terminan aquí; por el contrario, la producción vacuna pastoril, por la condición rumiante de la especie, da lugar a una fermentación digestiva con fuerte emisión de metano, uno de los componentes más indeseables para la consecución de un balance ecológico global. Por otra parte, existen estrategias de alimentación pastoril que mitigan estas emisiones. Otras producciones pecuarias, la porcina y aviar, por su condición monogástrica, dan lugar a emisiones de metano muy inferiores.

Nuestro país tiene ambas producciones, ya sea la variante pastoril como la producción en feedlots , con predominio de aquella, que representa los dos tercios del total, con tendencia a decrecer por la vertiginosa expansión de los cultivos granarios. El proceso de crecimiento de los corrales se desarrolló con gran ímpetu en los Estados Unidos a partir de la década del 40, cuando los pastizales no alcanzaron como aquí a abastecer la alimentación del ganado, cada vez más demandado por el consumo doméstico y más tarde, por la exportación. Lo mismo está sucediendo en Brasil, Australia, Canadá y en general en las naciones ganaderas. Entre nosotros, el mencionado crecimiento resultó incentivado por subsidios otorgados a los corrales de engorde, un procedimiento desaconsejable, por su afectación al gasto público y opacidad administrativa, y que, además, ha dejado a los productores un saldo impago hasta hoy de 600 millones de pesos.

Como se advierte, el sistema productivo de carnes vacunas tiene variantes a las que se suman otras consideraciones, como sus costos, el paladar de los consumidores y otros más. Lo aquí sintéticamente expresado respecto tanto de la salud como del ambiente requerirá mayor conocimiento de parte de los consumidores y de continuados estudios de los organismos públicos relacionados con tan importantes materias.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Una huella que alerta

Por Silvina Beccar Varela | Para LA NACION
Sabemos que el planeta está en peligro. La tierra se desangra por las heridas causadas por la actividad humana. En general, no hacemos mucho al respecto. Hasta que alguien reacciona y actúa. Entonces claro, algo puede cambiar. Podemos transformarnos y hacernos cargo de cuidar a la madre que nos da vida y alimento. Es justo, necesario y urgente, porque los datos resultan escalofriantes. Según el Informe Planeta Vivo 2010 de la WWF (la Organización Mundial de la Conservación), difundido el año pasado por la Fundación Vida Silvestre, la huella ecológica -el indicador que mide la demanda de la humanidad sobre los recursos naturales- excedió en un 50 por ciento la capacidad de la tierra de reponer los recursos consumidos y absorber desechos, como el CO2, producidos por la actividad humana. Esto se debe, principalmente, a la huella de carbono que aumentó 11 veces desde 1961 y más de la tercera parte desde 1998. Así, las personas utilizaron el equivalente a 1,5 planetas en 2007 (últimos datos disponibles) para sostener sus actividades. Se estima que para 2030 la humanidad necesitará la capacidad de 2 planetas para absorber los desechos de CO2 y mantener el consumo de recursos naturales.

Por todas estas razones, algunas industrias de alimentos, conservas, bebidas (gaseosa, vinos y agua mineral), golosinas, cartón, cajas y separadores, soja sustentable y combustible, comenzaron a medir la huella que trazaban en el medio ambiente para conocerla y luego mitigarla. En esta nota, presentamos el caso de las bodegas.

Marcas indelebles

La huella de carbono es un indicador que mide la cantidad de CO2 (dióxido de carbono) producida por una organización, una persona o un producto, y su consecuente contribución al cambio climático. Para su determinación se utilizan herramientas de gestión ambiental que traducen los impactos de las actividades que producen un bien o un servicio en cantidades de CO2, permitiendo a la empresa la posibilidad de minimizar, quitar o neutralizar el efecto que esta cantidad de CO2 aporte al cambio climático global.

"Se trata de una herramienta de gestión ambiental que traduce impactos y emisiones provocados por los diferentes procesos de una organización, en cantidad de CO2, para conocer, por un lado, el aporte de la empresa al cambio climático, y por otro, diseñar un programa de mejoras sobre la base de buenas prácticas ambientales para reducir o neutralizar las emisiones de gases de efecto invernadero, calculadas como cantidad de CO2 equivalente", explica el ingeniero Andrés Arena, director de Operaciones de Bodegas Salentein.

Los gases del efecto invernadero (GEI) son aquellos que, al aumentar su concentración en la atmósfera, logran mayor grado de absorción de radiación infrarroja, provocando una tendencia a aumentar la temperatura global, fenómeno conocido comúnmente como cambio climático.

En América del sur, el proceso fue liderado por Chile, con bodegas como De Martino. En la Argentina, Salentein trabaja en el llamado ciclo de vida del producto, desde su nacimiento hasta su consumo, para lograr así la certificación completa de la huella de carbono en todo el proceso de producción del vino por un organismo de reconocimiento internacional (Carbon Trust). Norton está en camino de certificación y Bodega Renacer certificó el proceso de entrega del vino con Carbon Neutral.

Sí, en cambio, son muchas más las que se ocupan de la sustentabilidad en general (Zuccardi, Trapiche, Navarro Correas, Luigi Bosca, Catena, López, entre otras grandes empresas). En otro escalón entrarían los casos de biodinamia y agricultura orgánica como Colomé y Familia Cecchin, entre otros.

En cualquier caso, la industria del vino, sostienen los expertos, es una de las menos contaminantes del planeta.

La mayor sensibilidad con estos temas comenzó en los lugares más poblados como Europa, vaya paradoja, ya que mientras los países desarrollados toman conciencia e invierten en la conservación de sus recursos naturales, las naciones en desarrollo se ven en la necesidad de aprovecharlos al límite de su capacidad para alimentar, mayormente, a las grandes potencias.

Estas son, especialmente, las que deberían tener la voz cantante y dejar de presionar a la tierra, en especial, con la utilización de combustibles fósiles.

Ahora bien, ¿cómo se mide la huella de carbono?

Hay consultores de orden internacional que brindan el servicio de medición, como Alex Steward y Green Solutions. Existen también compañías de distintos rubros que, movilizadas por las tendencias mundiales -conciencia ambiental, responsabilidad social empresaria sumado a los requerimientos internacionales-, implementaron modelos de gestión para mejorar eficiencias operativas y ahorrar dinero y energía, generar nuevos negocios, satisfacer los pedidos de los clientes y profundizar una política empresaria sustentable.

"Un camino metodológico para establecer la huella de carbono plantea las siguientes etapas -dice Luis Steindl, gerente de operaciones de Bodegas Norton-: desarrollar los ecobalances (medición de los gases de efecto invernadero) de lo que desea medir, producto o procesos; definir el ciclo de vida o alcance de la medición; realizar análisis y validación de datos; calcular las cantidades de CO2."

Las bodegas

La política de sustentabilidad de Bodegas Salentein incluye la mencionada certificación de la huella de carbono en todo el proceso de producción del vino, la ISO 14001:2004, el manejo de la vegetación con técnicas sustentables, la reducción del uso de energías renovables y de residuos, la utilización de herbicidas sólo cuando es estrictamente necesario en los viñedos, sin pesticidas, la reducción del consumo de agua a través del riego por goteo del 100 por ciento de las vides, las plantas de tratamiento de efluentes de líquidos que reciclan todo el agua utilizada en los procesos de producción, la preservación de más de 120 hectáreas del hábitat desértico nativo y el ahorro de energía eléctrica.

Por su parte, Bodegas Norton implementó y certificó también la ISO 14.001 de gestión ambiental. Optimizó los recursos naturales (como el agua) construyendo represas impermeabilizadas e implementando el riego por goteo en casi todos sus viñedos, con planta de tratamientos de efluentes industriales y cloacales y reutilización de aguas tratadas para los riegos habituales. "De esta manera redujimos el consumo de 8 a 2 litros de agua por litro de vino producido. En 2010 obtuvimos el certificado de Calidad Hídrica del Departamento General de Irrigación del gobierno de Mendoza", informa Steindl. Está en proceso de certificación de la huella de carbono.

En 2009, de la mano de su proveedor Saint Gobain Rayen Curá, confeccionaron las primeras botellas ecológicas (eco friendly) del mercado.

En cuanto a la Bodega Renacer, ésta trabajó en la etapa de la entrega de los vinos en orden de reducir las emisiones de carbono junto con la compañía Carbón Neutral. Durante dos meses fue sometida a una auditoría. El resultado obtenido por Carbón Neutral dio como conclusión que 350 toneladas de CO2 son liberadas a la atmósfera cada año debido a la entrega de los productos a los distintos mercados. Con ese dato comenzó su reducción.

Determinar la huella de carbono constituye una herramienta de gestión ambiental y de ahorro ligada a la sustentabilidad. El objetivo final es mitigar el impacto que las operaciones para la realización de productos puedan tener en el medio ambiente para así lograr el grado cero, la neutralización del daño. La cuestión central sería cómo adaptar nuestras formas de vida y producción -a través de la política y la educación ambiental-, para no agotar nuestros recursos naturales.

EL NOBLE ELEMENTO

Dadas las cifras brindadas, casi todas las actividades deberían tender, de una u otra manera, hacia formas de producción más sustentables. En este contexto se inscribe, como cliente principal de las bodegas, el mayor fabricante mundial de envases de vidrio, Owens-Illinois, y su campaña recientemente lanzada Vidrio es Vida, con voceros como Céline Cousteau -nieta del explorador océanico Jacques Costeau-, con una vida dedicada enteramente a aumentar la conciencia sobre el cuidado del planeta.

La campaña de marketing, que fue lanzada en medios gráficos, online y redes sociales en 12 países y 7 idiomas, fue diseñada para mostrar los beneficios del vidrio por sobre otros materiales.

En el video realizado, Céline Cousteau dice: "Cuando comparo los envases de vidrio y los de plástico, el vidrio es más limpio, más sano y más bonito. Porque está hecho a partir de elementos naturales, no traspasa ningún tipo de químicos al medio ambiente y es infinitamente reciclable. Si de verdad querés cuidar tu salud y te preocupa el medioambiente, el vidrio es la mejor opción".

Owens-Illinois y su campaña Glass is Life tuvieron su stand en la Feria Vinos y Bodegas 2011, en septiembre último, en La Rural.

domingo, 30 de octubre de 2011

"El país vive en un consumismo a ultranza y eso se va a terminar"

Por Diego Cabot | LA NACION
Desde la oficina de Javier Casas Rúa, CEO de la consultora y auditora PricewaterhouseCoopers (PwC), se ve todo Puerto Madero. Contador al fin, el hombre se aproxima a los números a su manera. "Vamos a ampliar el lugar para comer. Tenemos 50 posiciones y queremos llegar a 150. Es que está muy cara la zona y la gente se trae su vianda", explica.

Así es Casas Rúa. Dice poco de lo que hablan sus colegas del mundo corporativo. Casi no se lo escucha hablar de la inflación, el tipo de cambio o los costos laborales. Pero habla -¡y mucho!- de la gente, el talento, la motivación, la sustentabilidad o la autonomía. Después de 30 años en la compañía, asumió como número uno de la filial local. "Quiero dejar mi huella", dice. Luego relata con detalle que primero está la gente. Cita a filósofos, pensadores o músicos. Jamás en toda la entrevista con LA NACION se refiere a un economista y poco a la coyuntura.

-¿Qué lo motiva para estar en este cargo?

-Hay tres aspectos clave. Primero es la autonomía. Todo el mundo necesita saber que trabaja para sí, trabaja para objetivos, realizamos tareas por libertad. La segunda tiene que ver con poner la vara cada vez más arriba, estar siempre desarrollándote. El tercero es el sentido de propósito. En esta oportunidad, lo que sentí es que ahora siento que es la oportunidad de dejar la huella y de crear un marco sucesorio, que no es menor.

-¿Cuál es esa huella?.

-Hay varias dimensiones estratégicas. Lo primero tiene que ver con las personas y el talento. Es un tema no menor. Hice varias investigaciones de jóvenes y valores como para poner el tema arriba de la mesa. El foco en la gente, happy people [gente feliz], happy clients [clientes felices]. Los clientes no son corporaciones, son personas. Porque dentro de una empresa hay personas y una marca en la que está envuelta. Hay que dejar claro el sentido del propósito y tener un fuerte anclaje en valores. Los activos son los intangibles.

-¿A qué se debe?

-Hay una búsqueda en la sociedad global de desarrollo sustentable. Hay un proceso de transformación social. Hoy existe un poder global, pero la política es local. Entonces, la política local no alcanza a resolver los problemas de la política global. Y los jóvenes lo explican muy bien porque no creen en las instituciones tradicionales.

-¿Cómo cree que decantará este malestar de los jóvenes?

-Yo hago videos caseros para las charlas que doy. Y todos los pibes expresan lo mismo: están encarando una vida posmaterial, están yendo a un posmaterialismo. El hommus felix es lo que está al frente de todo. Y eso no está ligado a una acumulación económica, al contrario.

-¿En qué momento de la Argentina se hace cargo de PwC?

-Soy muy optimista. Las degradaciones institucionales que tiene la Argentina también las tienen otros países.

-¿A cuáles se refiere?

-Por ejemplo, la administración de justicia, la gestión pública, las rendiciones de cuentas o la transparencia. Todo va a un camino virtuoso porque las sociedades no lo van a tolerar.

-La sociedad local lo tolera...

-Acá estamos en el hiperconsumo a ultranza. La sociedad está muy regida por eso y por mantener el statu quo de sus vidas basado en consumir. Eso va a reducirse; los jóvenes tienen otro paradigma. ¿Sabe lo que me dicen los jóvenes? "Compro boludeces porque no tengo en qué ahorrar." Tienen una gran frustración porque no van a poder comprar la casa. No tienen ese aspiracional que tenían sus padres.

-¿Y el entorno de negocios?

-Bien. Hay dinero; fluye el dinero. Nos quejamos de la inflación, de la transparencia, pero hay plata. Puede haber algún impacto recesivo que puede venir de afuera, pero acá hay movimiento. Son tips de calidad institucional y de apertura mental los que hay que cambiar. Tendría que haber una persona con una formación filosófica y sociológica que genere un marco de confianza con quien administra el Gobierno para hacerles entender algunas cosas que van a ser favorables para ellos.

-¿Cree en la generación de políticos jóvenes?

-Sí. Ya tienen otro paradigma. A la vieja política y los partidos políticos tradicionales ya no los quiere nadie.

-¿No ve un peso desproporcionado del Estado frente al resto de los actores políticos?

-Es una deformación, pero la sociedad no quiere tomar el riesgo de cambiar nada.

-¿Cuál es la agenda de los empresarios?

-Y... son siempre las mismas cosas. Inflación, los costos laborales, la presión sindical, la caída de los márgenes, los controles ambiguos que hace el Gobierno, las tarifas. La Argentina tiene que salir del círculo vicioso. Tiene una vida tortuosa; debemos empezar a tener una vida gratificante.

-¿Qué necesita la Argentina?

-Inversiones en infraestructura. Y el camino no es hacerlo sólo nosotros. Hay que alentar la inversión extranjera.

-¿Cambiaron en algo las empresas que tienen directorios del Estado?

-No, nada. Yo puedo no estar de acuerdo en los procedimientos, que fueron desprolijos, pero no hubo mayores cambios.

FALTA LA MIRADA DE LARGO PLAZO

-¿Cómo ve a los empresarios argentinos?

-La verdad es que están demasiado preocupados por el día a día, por el corto plazo. Hay que subir un poco la mirada, y eso ayuda a resolver problemas complejos.

-Pero eso está muy lejos de lo que hace la dirigencia política, empresarial...

-Sí. Totalmente. Hay una apatía muy grande. Nosotros hacemos una encuesta de CEO y medimos cuál es la agenda que debiera ser y cuál es la agenda real. Y la verdad es que los temas están muy bifurcados. No tiene relación una con otra. Hay que hacer un trabajo muy grande desde lo dirigencial. Hay que trabajar para instalar otros temas.

JAVIER CASAS RUA

Profesión : contador
Edad : 52 años
Origen : argentino
Recién salido de la facultad, hace 30 años, Casas Rúa ingresó a PwC. Como especialista en bancos, fue presidente de la Comisión de Entidades Financieras del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Capital Federal. Se define como un amante de la naturaleza y el mar, y sus hobbies son escribir música y andar en moto.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Invertirán US$ 110 millones para producir etanol a base de maíz

La Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) invertirá US$ 110 millones en la construcción de una planta de etanol elaborado a base de maíz. La fábrica, que entraría en actividad a principios de 2013 y sería construida en la provincia de Córdoba, molería 330.000 toneladas de maíz por año, con una producción de 120.000 metros cúbicos de etanol, según adelantó el presidente de la entidad cooperativa, Daniel Biga.

La Argentina es el segundo mayor exportador mundial de maíz y, según el secretario de Agricultura, Lorenzo Basso, en la campaña 2011/12 el país produciría un récord de cerca de 30 millones de toneladas.

No obstante, la planta de ACA sería una de las primeras en producir etanol a base de maíz en el país, donde el biocombustible es elaborado prácticamente en su mayoría con caña de azúcar.

"Ayer llegaron los presupuestos de cuatro compañías para hacer la fábrica. Estimamos que en entre 30 y 40 días empezamos y entre marzo y abril de 2013 estaría funcionando", dijo Biga en declaraciones a la agencia Reuters.

El ejecutivo agregó que la planta también produciría 100.000 toneladas de maíz destilado, que se utiliza como forraje.

Cuestión de cupo
El etanol producido sería destinado al mercado doméstico, donde una ley obliga a una mezcla del 5 por ciento del biocombustible en naftas, a pesar de que el país aún no elabora una cantidad del derivado suficiente para satisfacer la cuota.

"El cupo de mezcla sigue siendo un 5 por ciento porque la Argentina todavía no tiene la producción suficiente para el corte. No obstante, por noticias que tenemos, la intención es elevar ese corte en la medida en que la Argentina produzca etanol", dijo el presidente de ACA.

Por otro lado, Biga apuntó que la producción de biodiésel, del que la Argentina es uno de los principales proveedores mundiales, también se encuentra dentro de la carpeta de proyectos de ACA.

En el país existe una veintena de plantas productoras de biodiésel localizadas principalmente en las provincias sojeras.

En la actualidad, Santa Fe concentra el 80% de la capacidad argentina instalada para producir biocombustibles, lo que representa 2,4 millones de toneladas anuales. La ventaja de la provincia pasa por el puerto ya que el 67% de la producción local se exporta a través del complejo de Rosario.

Entre los proyectos más importantes en la provincia que ya se encuentran en marcha figuran la ampliación de la planta de la firma Rosario Bio Energy y la construcción de tres nuevas fábricas a cargo de las compañías Cargill (con 240.000 toneladas); Unitec Bio (220.000 toneladas), y B.H. Biocombustibles (4000 toneladas).

En el caso de Córdoba, la producción de biocombustible se limita mayoritariamente al autoconsumo. Junto con el proyecto que acaba de anunciar ACA, el otro gran emprendimiento en la provincia es el que impulsa la compañía Bio4 en la ciudad de Río Cuarto. En este caso, también se trata de producción de biocombustible a base de maíz.

Los planes de las empresas locales, igualmente, están amenazados por las restricciones que intentan imponer algunos países europeos como España o Francia al ingreso de biodiésel importado, argumentando prácticas desleales por parte de los productores argentinos.

La Nacion

jueves, 1 de septiembre de 2011

La tierra y los extranjeros

Editorial La Nación
Si bien no hay datos precisos acerca de la cantidad de tierras en manos de extranjeros, se estima que oscilaría entre un 5 y un 8 por ciento. En algunos casos esas tierras están dedicadas a la producción; en otros, sus propietarios las destinan a disfrutar de su belleza escénica, y en muchos casos se hace una combinación de ambos usos. Por lo que se conoce, las actividades se realizan de un modo razonable, es decir respetando el recurso.

Lo que sí resulta esencial es la utilización que cualquier propietario o tenedor le da al suelo: porque esa tierra va a permanecer en nuestro país, siempre bajo el dominio originario de las provincias donde se encuentran e independientemente de quienes sean sus propietarios actuales, los que serán sucedidos por otros. Es elemental pero hay que resaltarlo: es imprescindible evitar que se realice un manejo abusivo, que se lo impacte indebidamente con agroquímicos, que se haga un uso excesivo del riego, que se contaminen los cursos de agua o que se talen sus bosques nativos. En pocas palabras, resulta necesario que se haga un uso sustentable porque, aun cuando se trata de un recurso esencialmente renovable, su mal manejo puede degradarlo o incluso agotarlo.

Todos los recursos naturales que se encuentran dentro de las fronteras de nuestro país están, independientemente de la nacionalidad de su titular, bajo jurisdicción argentina y cualquier persona que quiera hacer uso de algún recurso subterráneo, por ejemplo el agua, debe obtener la autorización del Estado. De modo que el mero hecho de que una propiedad se encuentre sobre un acuífero o junto a un río, en nada cambia los efectos del control que el Estado puede hacer sobre su utilización. Ningún argentino o extranjero, si físicamente fuera posible, estaría autorizado a "llevarse el agua" si no contara con la venia administrativa pertinente. Lo mismo ocurriría, por ejemplo si se tratara de una actividad minera.

La introducción es pertinente teniendo en cuenta la renovada iniciativa oficial que propone limitar al 20 por ciento la tenencia total de tierras rurales en manos foráneas y establece, entre otros puntos, que un mismo extranjero no podrá poseer más de 1000 hectáreas.

La propuesta es claramente inconstitucional y carece de sólidos fundamentos: no hay una razón para limitar la tenencia al 20%. Se desconoce por qué el 10% sería poco o el 30 mucho. Tampoco se comprende por qué son asimilables 1000 hectáreas en la próspera Pampa Húmeda a 1000 hectáreas en plena estepa patagónica. Nuestra Constitución establece un principio: en la Argentina no hay prerrogativas de sangre ni de nacimiento, siendo todos sus habitantes iguales ante la ley. Expresamente, el artículo 20 determina que "los extranjeros gozan en el territorio de la nación de todos los derechos civiles del ciudadano; pueden ejercer su industria, comercio y profesión; poseer bienes raíces, comprarlos y enajenarlos...".

Es cierto que, por razones de seguridad, se aconseja que determinados lugares, estratégicos, permanezcan en manos de argentinos, a modo de garantía, suponiendo que cualquier ataque a nuestro país sobrevendrá como una invasión terrestre, a través de nuestras fronteras, y que todos los nacidos en este territorio serían incorruptibles y que siempre antepondrían el bien común frente a cualquier beneficio personal. Con ese fundamento ya existen limitaciones para la compra de tierras por parte de extranjeros en las llamadas zonas de seguridad.

Pero proyectos como el impulsado desde el oficialismo demuestran el escaso conocimiento que existe sobre la real problemática del uso de nuestros recursos naturales: la erosión del suelo, el uso abusivo de pesticidas, el sobrepastoreo, la tala de bosques, el agotamiento de los acuíferos, la pérdida de tierras de cultivo para usos no agrícolas y las consecuencias que aún traerá el cambio climático.

Sin duda la alimentación será uno de los problemas más acuciantes en los años venideros, y esa es la razón por la que algunos países ricos están comprando y arrendando tierras para el cultivo de granos en países más pobres. Posiblemente nuestro país no se encuentre ajeno a este fenómeno mundial, que está acompañado del uso de todas las tecnologías disponibles para elevar los rendimientos. Quizá sea allí donde tengamos que aguzar la imaginación y prestar atención.

Lo que resulta imprescindible es que se haga una utilización sustentable de los ecosistemas que brindan importantes servicios ambientales a todo el país, una suerte de presupuesto mínimo de utilización de nuestros recursos estratégicos más valiosos.

La nacionalidad del propietario en nada garantiza un uso adecuado del recurso y en nada afecta la jurisdicción que tiene nuestro país sobre ellos. La tierra sigue siendo argentina aun cuando su propietario haya nacido en otra latitud.

Si nos preocupan realmente los recursos naturales, debemos ser serios, luchar para que todos los habitantes del suelo argentino los utilicen de manera sustentable y contribuyan al bienestar económico, social y ambiental de la Argentina de hoy, y permitan que las futuras generaciones puedan seguir haciendo uso de ellos.

martes, 12 de abril de 2011

Alertan por el fin de miles de glaciares

Nora Bär
LA NACION


La semana última, en los salones del edificio rodeado de jardines centenarios que alberga a la Pontificia Academia de Ciencias, en el Vaticano, se reunieron 28 de los máximos especialistas mundiales en cambio climático, química, física, geología y ciencias del océano y la atmósfera; entre ellos, varios premios Nobel.

El motivo que congregó a estas personalidades durante tres intensas jornadas fue "El destino de los glaciares", como se tituló un simposio sobre esos gigantes vulnerables cuya desaparición podría ser un desastre planetario.

"Los glaciares están en acelerado retroceso en todo el mundo -afirma el argentino Jorge Rabassa, investigador superior del Conicet en el Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic), el único latinoamericano presente en el cónclave-. En mi presentación mostré cómo los glaciares del norte de la Patagonia, del Parque Nacional Nahuel Huapi, del Parque Nacional Los Glaciares y de Tierra del Fuego, se comportan todos de la misma manera, aunque están en distintas latitudes y a miles de kilómetros de distancia."

Rabassa presenta un pronóstico no exento de dramatismo: "Los pequeños glaciares de montaña van a desaparecer a lo largo de la primera mitad de este siglo, eso ya es inexorable. Eso tendrá un impacto muy grande en los recursos hídricos disponibles. Además, son atractivos turísticos y forman parte de nuestro patrimonio natural."

Según explica el científico, dos de los ejemplos más elocuentes de este rápido proceso de desaparición son el Upsala (en el Parque Los Glaciares), que retrocedió más de ocho kilómetros en 25 años, y uno de los campos de hielo del cerro Tronador.

"Este último fue motivo de una tesis en 1983 y para los años noventa ya había desaparecido -subraya-. Antes, eso tomaba miles de años, lo que demuestra que el calentamiento global tiene origen antropogénico [humano], porque los cambios se producen en tiempos mucho más veloces que los de los procesos geológicos."

La Pontificia Academia de Ciencias tiene sus raíces en la Academia de Linces (Accademia dei Lincei), creada en Roma en 1603 y que fue la primera organización exclusivamente científica del mundo. Uno de sus integrantes fue nada menos que Galileo Galilei. En 1847 fue recreada por el papa Pio IX y hoy reúne a 80 académicos sin restricciones raciales, políticas ni religiosas.

"Todas las deliberaciones tuvieron lugar en un salón especial, que es un lugar de ensueño -cuenta Rabassa-: se lo conoce como la casona Pio IV y era el palacio papal de verano en el siglo XV. El canciller de la Academia, que fue quien condujo magistralmente todas las actividades sin que existiese la más mínima presión en cuanto a lo que se podía decir u opinar, es el obispo argentino y filósofo Marcelo Sánchez Sorondo."

Entre las señales preocupantes que detectan los glaciólogos, además del evidente retroceso de los ríos helados, está su pérdida de espesor.

"No sólo se «acortan» -ilustra el investigador-, sino que se están «adelgazando». La relación entre la superficie y el volumen incide en su vulnerabilidad. Cuando la superficie que se expone a la atmósfera es máxima, más se pierde..."

Durante la reunión, también se discutieron medidas para impedir que los modelos que se manejan en la actualidad se cumplan. "Sobre todo, atacando diversos factores de modificación atmosférica, como las «nubes negras», que se observan en la India y en China por la combustión de carbón -comenta-. En el Himalaya, estas formaciones estarían afectando la frecuencia de los monzones, esos vientos estacionales de los que depende la comida de mil millones de personas."

También los glaciares tienen ante sí sombríos nubarrones. "Todo hace temer que las predicciones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de 2007, aun las más pesimistas, podrían haberse quedado cortas -advierte Rabassa-. En el país, miles de pequeños glaciares de montaña, de dimensiones reducidas (un kilómetro cuadrado o menos), desaparecerán en las próximas décadas. Un trabajo reciente prevé que, en la segunda mitad del siglo, de todos ellos sólo sobrevivirá un 10%. Es necesario que modifiquemos la matriz energética y reemplazarla por fuentes de energía no contaminantes. Por ahora, nuestro país no ha dado ningún paso en esa dirección."

martes, 5 de abril de 2011

Riesgos del desarrollo "sustentable"

Claudio Campagna
Para LA NACION
Hay dos certezas que marcan el futuro del planeta: la población humana seguirá aumentando y el consumo de recursos se acelerará aún más rápidamente que la población. Así, seguiremos gastando más de lo que los sistemas ecológicos reponen en el mismo tiempo. Estas tendencias son firmes, excepto que una megacatástrofe genere un mundo irreconocible y más problemático aún.

Mientras el planeta gira y se puebla, son muchos los que sobreviven y apenas satisfacen sus necesidades de bienestar. Pero no es la inequidad, el desempleo, la injusticia social, la debilidad institucional, la corrupción o la inseguridad el problema medular que enfrenta la humanidad. El verdadero flagelo del porvenir avanza eludiendo la atención: se trata de la crisis de las especies.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) comunica anualmente la incidencia humana sobre unas 50.000 especies. Este impacto por "selección cultural" (alternativa a la natural y a la artificial) condujo a que el 25% de los mamíferos y el 13% de las aves se encuentren hoy en un cono de sombra que lleva a la extinción. Son datos terribles que sin embargo no alteran el trayecto de las sociedades. Preocupados por las burbujas financieras, el terrorismo, el sida y el despilfarro del gasto público (o por el plato de comida y el techo), dejamos a la naturaleza tambalear y caer. Acostumbrado como está a una naturaleza infinita y pródiga, el hombre no llega a comprender el significado de esta amenaza que podría acarrear desde una crisis alimentaria hasta riesgos en la salud, como enfermedades infecciosas que hoy se sostienen en hospedadores no humanos. ¿Pero qué gran tragedia humana no estuvo antecedida por un error de apreciación?

Mientras haya hombres, habrá marca. Para algunos, es parte del desarrollo. Pero no tiene por qué ser tan grave, dicen algunos, puede haber mucho desarrollo sin colapso. Y entonces esgrimen el mayor de todos los pensamientos mágicos. Lo que las sociedades necesitan, dicen, es que el desarrollo sea "sustentable".

Nirvana de la macro y microeconomías, el desarrollo sustentable es la receta que permite, misteriosamente, que la UICN parezca un club de pesimistas. ¿Es posible creer que la mayor amenaza que se ha conocido, la crisis de la biodiversidad, se detiene con un adjetivo? Sin embargo, así lo afirmaron quienes en 1987 conformaron la comisión de las Naciones Unidas presidida por Gro Harlem Brundtland, tres veces primera ministra Noruega, que propuso el concepto.

Desarrollo sustentable es esa huella que no deja huella, una que no compromete el porvenir ni impide un presente de regocijo y celebración del consumo. En la práctica, es una excusa que justifica la huella eterna. Lo curioso es que muchos ambientalistas la incorporaron inmediatamente a sus valores y misiones, y no se los puede culpar. La perspectiva se instaló por la vía fácil. Se inyectaron fondos a disposición de los conversos que abrazaran la idea. Y la causa ambientalista se lanzó a las aguas turbias donde agonizan sus idealismos. En el desarrollo sustentable coinciden hoy conservacionistas, presidentes y primeros ministros, empresarios multinacionales, sindicalistas, científicos y periodistas aggiornados .

Desarrollo sustentable, en los hechos, sólo significa crecimiento de la economía, mientras los daños colaterales se ignoran. Las sociedades enfrentarán consecuencias inimaginables si no revisan sus valores frente a la amenaza de las extinciones. Porque de la biodiversidad depende también en buena medida el equilibrio emocional y mental del ser humano, que encuentra en la naturaleza un contrapeso necesario de su dimensión cultural.

Mientras no haya desarrollo sustentable habrá amenaza para las especies, nos dirán en 2012, cuando se cumplan 20 años de la Cumbre de Río y no se hayan alcanzado los mínimos objetivos de conservación que se trazaron. Pero el vaticinio debería ser otro: mientras no se redefina el desarrollo habrá crisis de las especies.

La Comisión Brundtland propuso un desarrollo ad infinitum con huella cero, y eso es imposible. También afirmó que quienes ejerciesen las políticas públicas deberían tomar, en nombre del desarrollo sustentable, algunas decisiones atrevidas: "Los esfuerzos explícitos para salvar especies serán sólo posibles para un número pequeño de las más espectaculares e importantes -advirtió-. [?] Nadie tiene el deseo de aceptar la pérdida. Sin embargo, dado que las elecciones ya están siendo tomadas involuntariamente, deberían hacerse con una base selectiva". Y agregó: "Parte de la variabilidad genética se perderá inevitablemente, pero las especies deberían ser protegidas mientras sea técnica, económica y políticamente posible hacerlo?".

Si conviene a la política del desarrollo, se protegerá una especie, y si proteger le cuesta a la economía, se la dejará extinguir. Para sostener poblaciones humanas en crecimiento, consumo en crecimiento y necesidad de espacio en crecimiento, se sugiere que el administrador conceda pasaportes para una nueva Arca. Decidir el destino de las especies por la vía del pulgar hacia arriba o hacia abajo no parece ser un ideal deseable para el futuro del ambientalismo.

© La Nacion

Médico y biólogo, investigador del Conicet, el autor escribió Diario del hombre que piensa el agua

sábado, 19 de marzo de 2011

El riesgo nuclear en Japón

Héctor Pablo Polenta
Para LA NACION
Las centrales nucleares son, entre las tecnologías de generación de energía eléctrica, las únicas capaces de sustituir -en los niveles de consumo actual- a aquellas basadas en el quemado de combustibles fósiles. La alternativa de reducir el consumo eléctrico para dar lugar a tecnologías como la solar o la eólica no parece ser aceptada por la sociedad, que no está dispuesta a prescindir de comodidades como el aire acondicionado, la iluminación artificial y los electrodomésticos.

Lamentablemente, estas tecnologías generan riesgos, más allá de los obvios costos. El quemado de petróleo, carbón y sus derivados genera gases de invernadero que calientan nuestro planeta, efecto que podría estar conectado con los desastres "naturales" cuya frecuencia y magnitud vienen aumentando sin pausa. Y la fisión del uranio genera riesgo radiactivo. Pero, inevitablemente, si deseamos acceder a los beneficios de la tecnología moderna, debemos aceptar sus riesgos. La cuestión es armonizar riesgos y beneficios. Si queremos que nuestro pueblo sea "libre de energía nuclear", deberemos generar nuestra propia energía por otros medios.

Japón genera un porcentaje sustancial de su electricidad sobre la base de la fisión nuclear, evitando así los costos y riesgos de depender del suministro de petróleo por parte de países problemáticos.

El riesgo en general crece con la amenaza y la vulnerabilidad, y disminuye con la prevención y la mitigación. En el caso japonés, la amenaza de generar contaminación radiactiva es inherente a la tecnología nuclear y no se puede reducir; la vulnerabilidad también es inherente al problema, pues se trata de un país de alta sismicidad por naturaleza, y altamente vulnerable a los tsunamis por su condición insular. En consecuencia, tampoco puede hacer mucho sobre la vulnerabilidad.

La mitigación es lo que se está haciendo en estos momentos; es decir, producido el daño, minimizar sus consecuencias. Por lo tanto, la única alternativa que el caso de Japón ofrece para reducir el riesgo es trabajar sobre la prevención. Las unidades afectadas son viejas, pero de tecnología razonablemente segura, dado que, a diferencia de Chernobyl, estas centrales están protegidas por un edificio de contención que en condiciones razonables de operación deberían impedir cualquier venteo de material radiactivo al ambiente, excepto pequeñas liberaciones controladas a través de filtros que evitan el paso de radiactividad al exterior. Eso dice la teoría y así se nos enseña a los ingenieros.

La consideración clave en lo dicho anteriormente es "condiciones razonables". Estas centrales fueron diseñadas para soportar los terremotos de mayor magnitud que registra el historial de la zona, y de hecho toleraron perfectamente el peor terremoto de la historia japonesa, ocurrido el viernes 11, apagándose ordenadamente y energizando sus sistemas de emergencia en forma perfecta hasta donde se tiene conocimiento. Sin conocer los detalles técnicos de estos reactores, puede afirmarse que es muy probable que en su diseño se hayan considerado los peores tsunamis conocidos. Lo que probablemente no se haya tenido en cuenta es el ataque combinado de un terremoto seguido de un tsunami pocos minutos después.

Para ilustrar mejor el problema, un boxeador es preparado por su entrenador para aceptar un duro golpe de su rival y continuar peleando mientras se repone. Lo que suele ser letal es el "uno dos", la típica seguidilla de un duro golpe seguido de inmediato por un segundo golpe de la otra mano del rival. Cuando el boxeador recibe el segundo golpe, no está en condiciones de asimilarlo e inexorablemente termina en knockout . Los reactores de la central Fukushima sufrieron no sólo el impacto del terremoto y el tsunami, sino que además perdieron el acceso a energía eléctrica externa, debido a los devastadores efectos del terremoto y el tsunami. En realidad, todo Japón aún hoy tiene un déficit de aproximadamente un 30% de su consumo eléctrico. Un triple golpe. Por estas razones es difícil prever la evolución de los acontecimientos.

Sólo debería aventurarse, en medio de la incertidumbre actual, que en condiciones razonables de evolución las unidades averiadas deberían liberar muy poca radiactividad a la atmósfera, afectando como mucho a las poblaciones más cercanas y, en una medida que será difícil de detectar, sin efectos visibles para la medicina común. Para las grandes poblaciones distantes centenares de kilómetros no debería haber efectos detectables. Lógicamente, aquí en la Argentina nos preguntamos si podría afectarnos, y la respuesta debería ser un rotundo no. Sin embargo, esto es proyectar una evolución razonable de un accidente que desde ya no es razonable sino extraordinario, por lo que todas estas aventuradas predicciones deberán revisarse cuando se conozcan más datos y se sepa si los operadores japoneses lograron finalmente mantener los núcleos de estos reactores debidamente refrigerados. Esto no parece tan complejo, pues el calor a evacuar no es mucho. Sin embargo, no hay que olvidar que todo esto ocurre en una zona de desastre, sin electricidad, sin caminos y sin apoyo.

Tal vez sea la hora de comenzar a pensar que nuestro modo de vida es excesivamente demandante de energía, más allá de lo sustentable.

© La Nacion

El autor tiene un máster en ingeniería nuclear por el MIT y es docente del ITBA.

miércoles, 16 de marzo de 2011

La tecnología y sus desafíos

Mientras el mundo asiste atónito a los detalles de la catástrofe que vive Japón, y en especial a la crisis nuclear que sus técnicos y científicos luchan por dominar, vuelve a cuestionarse la conveniencia de haber apostado a la energía atómica para impulsar el desarrollo industrial de un país con poco territorio y carente de combustibles fósiles.

El genio parece haber salido de la lámpara y nos sobrevuelan los fantasmas que desde el comienzo de los tiempos inspira en nosotros la tecnología, especialmente si no la entendemos y la sentimos más allá de nuestro control.

En ese sentido, el caso nuclear es el último y más paradigmático de los ejemplos. Los descubrimientos que hicieron posible "extraer" energía del submundo de los átomos se realizaron todos en el último siglo y su conocimiento es patrimonio de apenas un grupo de países, entre los que se encuentra la Argentina.

Pero no es el único ejemplo. ¿Qué sucedería si hoy colapsara una enorme represa, se contaminaran inadvertidamente las vacunas que utilizamos para evitar enfermedades muy difundidas o las cañerías de agua potable, o si se desplomara uno de esos altísimos edificios que, aquí y allá, cada día se elevan más por sobre la superficie de la tierra? ¿Qué ocurrirá si no logramos acordar una estrategia para minimizarlo y las predicciones de los científicos sobre el cambio climático se cumplen al pie de la letra?

Cualquiera de esas situaciones terminaría en una catástrofe de dimensiones que horrorizan de sólo imaginarlas al correr de los párrafos de una novela o desde la butaca de un cine.

En la Tierra viven hoy seis mil millones de seres humanos gracias a que somos capaces de desarrollar tecnologías cada vez más complejas, precisas y efectivas en todos los campos de nuestra vida, desde la salud hasta la comunicación y la agricultura. Cada una de ellas es crítica para nuestra supervivencia. Pero tiene peligros y desafíos que no podemos tomar a la ligera. Y menos, olvidar...

viernes, 11 de marzo de 2011

Hacen falta ocho Atucha para cubrir el déficit de electricidad

Acompañar la explosiva demanda eléctrica que la Argentina tuvo entre 2003 y 2010 debería haber obligado al país a instalar otros 5300 megavatios de capacidad instalada, es decir, el equivalente a lo que generan ocho centrales del tamaño de Atucha. Eso habría costado 8000 millones de dólares, bastante menos que los más de 14.000 millones que el Estado argentino destinó a subsidiar la energía desde 2004 hasta hoy, según la consultora ASAP.

Es una de las conclusiones de un crítico informe que volvió a elaborar el grupo de ocho ex secretarios de Energía que desde hace tiempo viene provocando enojo en la Casa Rosada, con documentos sobre la gestión en el abastecimiento de combustibles, petróleo, gas y electricidad. Son Alieto Guadagni, Daniel Montamat, Enrique Devoto, Jorge Lapeña, Roberto Echarte, Raúl Olocco, Julio César Aráoz y Emilio Apud, los mismos a los que, por pedido del Gobierno, la Universidad de Buenos Aires (UBA) les prohibió una presentación en abril de 2009.

El documento sostiene que la Argentina sufrió un significativo desfase en generación eléctrica entre 2003 y 2010. Es, en realidad, en cifras, lo que lleva al Gobierno todos los inviernos, desde 2007, a llamar a las industrias para que dejen de consumir electricidad en los momentos de alta demanda, tarea que suelen asumir el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y el subsecretario Roberto Baratta. "Puede observarse claramente -dice el informe- que el incremento de la oferta, medido por la ampliación de la capacidad instalada (21%), ha sido menos de la mitad del incremento de la demanda (44% en el caso de la carga máxima y 41% en el caso de energía) en el período. Esta circunstancia provoca aumento de costos de funcionamiento y restricciones de oferta. Si esto no se corrigiera en el futuro -y es un imperativo categórico hacerlo-, conspiraría contra el funcionamiento del sistema productivo y también el social".

También es duro en las palabras elegidas. Afirma, por ejemplo: "La gestión de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner estuvo signada por la improvisación, la visión de corto plazo, el desaliento a la inversión; el manejo de los operadores del sector mediante subsidios; amenazas y concesiones arbitrarias; las licitaciones poco claras para favorecer a empresarios afines; el desaliento a la actividad hidrocarburífera local y la discrecionalidad en la toma de decisiones".

La difusión del trabajo provocó, como era de esperar, una respuesta del secretario de Energía, Daniel Cameron. "Parecen cronistas del diario Clarín -dijo ayer, según un cable de la agencia estatal Télam-. Es sorprendente que quienes condujeron los mayores fracasos energéticos de la Argentina sean ahora los iluminados que nos dicen lo que tenemos que hacer."

Cameron aprovechó para anunciar que Atucha II será inaugurada en septiembre próximo. Precisamente, una de las obras cuestionadas por el informe de los ex secretarios, que recuerdan que lleva dos años de retraso y que ya ha costado cuatro veces más de lo previsto. "Aún no se conoce la fecha de finalización de la central nuclear de Atucha II, anunciada para 2009, con un presupuesto original de US$ 500 millones. La información disponible indica que a la fecha ya se llevan gastados más de US$ 2000 millones".

Otra de las objeciones tiene que ver, según el texto, más con la imagen que con los hechos. "Se abusó como nunca antes de los anuncios sin fundamento técnico o económico de obras que nunca se iban a ejecutar. Fue paradigmático el antecedente que estableció el denominado «Gasoducto bolivariano» [N. de la R.: en realidad, se llamaba Gran Gasoducto del Sur], anunciado el 9/12/2005 por los presidentes Néstor Kirchner y Hugo Chávez. En otra oportunidad, también el año 2005, se anunció la construcción de una nueva refinería en la Patagonia de gran escala que ni siquiera avanzó en las etapas previas. Queda además pendiente el gasoducto GNEA, anunciado en 2004 para transportar el gas de Bolivia, cuyo inicio no se realizó".

Tema sensible: Cóndor Cliff
El texto se adentra en un tema caro a los intereses del kirchnerismo: el relato de lo que ocurre. "La estrategia comunicacional del Gobierno a lo largo de más de 7 años ha sido negar las evidencias y -sobre todo- ocultar las consecuencias de su mala gestión en el área energética. En este contexto consideramos necesario presentar a la sociedad una síntesis de los principales problemas que padece el sector y señalar los acuerdos sobre una política de Estado alternativa para superar dichos problemas."

El punto más crítico se refiere a lo que el propio informe llama "capitalismo de amigos". Cita, por ejemplo, el plan energético anunciado en 2004 por el Gobierno y su relación con una obra muy cuestionada: la usina prevista para ser construida en el río Santa Cruz, sobre la que pesan acusaciones de sobreprecios y escasa transparencia en la licitación.

"En el plan energético PEN 2004-2008 se estableció, a nuestro juicio con buen criterio, una revisión de proyectos hidroeléctricos existentes, mayores de 400 MW de potencia para «seleccionar los 3 o 4 más rentables». Sin embargo, en contra de las conclusiones de la revisión, se decidió priorizar la construcción del proyecto del río Santa Cruz, Cóndor Cliff y Barrancosa, cuando el mismo figuraba en la ponderación del inventario de la propia Secretaría de Energía en el puesto 23, postergando 22 proyectos más factibles localizados en Chubut, Neuquén, Mendoza y Río Negro."

El otro ejemplo son las áreas de explotación de hidrocarburos en Santa Cruz que se adjudicaron, por separado, Cristóbal López y Lázaro Báez. "Se ha dado de hecho un proceso no coordinado y hasta anárquico en los procesos de licitaciones de nuevas áreas provinciales, así como también de las renegociaciones de contratos vigentes antes de su vencimiento. Vaya como simple ejemplo de lo dicho que del total de las nuevas áreas petroleras licitadas en la provincia de Santa Cruz todas se adjudicaron a empresarios amigos del Gobierno luego de ser descalificadas o desalentadas empresas petroleras nacionales e internacionales con probados antecedentes en la actividad."

lunes, 28 de febrero de 2011

Opciones difíciles para el mundo

En los últimos 10 años el precio internacional de los alimentos, expresado en dólares, ha crecido cerca de tres veces. Lo mismo pasó con el precio del petróleo, del oro, del aluminio y de otras materias primas. Cabe recordar que otras variables también se incrementaron nominalmente, por la debilidad del dólar. En Argentina el salario medio formal sujeto a aportes pasó de unos 280 dólares por mes en la crisis de 2002, a alrededor de 1100 dólares por mes en la actualidad, es decir, subió casi 4 veces en esa moneda, aunque había caído muy bajo en aquella crisis.

Ahora nos referiremos sólo a los incrementos de valor de los alimentos. Este incremento es el que más reacciones ha traído, especialmente en aquellos países que importan comida. Se considera que este incremento es el detonante principal de las reacciones sociales que ha afectado inclusive a regímenes férreos que gobernaron sus países de forma muy dura durante varias décadas y que no habían sufrido reacciones sociales significativas, a pesar de que eran iguales que hoy en su estilo de gobierno. La causa pues de estas reacciones es, aunque no la única, el aumento internacional del precio de los alimentos.

¿Cuáles son las causas del aumento del precio de los alimentos? No hay una sola causa, son varias:

Foto: Orlando Ferreres

1. La disminución de la pobreza en países densamente poblados como China e India, por su mayor desarrollo capitalista, es decir, basado en el uso de capital, tecnología y management occidentales y con ocupación de población local a la que se capacitó para operar la producción. La disminución de la pobreza en estas grandes áreas superó a los aumentos de la misma en otros países medianos o pequeños que ensayan modelos económicos heterodoxos sin resultado real sostenible, por lo cual, el total mundial de pobreza disminuyó, según cifras de los organismos internacionales.

La mayor demanda de alimentos tiene una relación directa con la disminución de la pobreza total del mundo. Por ejemplo, China es uno de los principales demandantes de soja, producto con el que alimenta directamente a la población (porotos de soja, aceite de soja, salsa de soja y otros derivados) e indirectamente a más de 900 millones de cerdos y también con la harina de soja se les da de comer a millones de peces en los criaderos al borde del mar.

2. Uso de los alimentos para energía. Debido al alto precio del petróleo y a la oposición de muchos grupos sociales al uso de la energía nuclear, se han buscado fuentes de energía alternativas como la eólica, la solar, y otras como la captación de energía del espacio, pero han resultado caras aun cuando no pagan los mismos impuestos que los hidrocarburos y con ellas sólo se ha cubierto una parte muy pequeña de la oferta de energía. Como alternativa se ha difundido en los últimos 5 años el uso de los alimentos como energía. El maíz, utilizado para producir etanol en Estados Unidos ha pasado de 3/5 % de la cosecha de maíz hace unos 10 años hasta en 34% en 2010 por los subsidios que recibe a partir de 2006. La soja para producir biodiesel se ha desarrollado mucho en varios países, incluso en el nuestro. En Argentina producimos alrededor de 2 millones de toneladas de biodiesel. También la producción de azúcar se ha desviado en gran medida a la de alcohol, como en Brasil y otros países. Haciendo el balance de energía utilizada para la producción y gasto de nutrientes, el neto de energía aportado por los alimentos es ínfimo. El uso de la tierra dedicado a alimentos que se destinan a la producción de energía disminuye la oferta alimenticia global, especialmente si consideramos que los países exportadores clave, Estados Unidos, Brasil y Argentina, son las principales zonas donde se produce energía con alimentos.

3. La compra de commodities como activo financiero. Debido a la gran reducción de las tasas de interés, con tasas de referencias de los Bancos Centrales de Estados Unidos, Europa y Japón cercanas a cero, y a las pocas perspectivas de rendimiento de las acciones y bonos, la compra de commodities en el mercado de futuros también influyó considerablemente en los precios.

4. Problemas de oferta. En el último año se han registrado sequías importantes en Rusia, Brasil y Argentina y en menor medida en otros lugares, lo que disminuyó la oferta de alimentos. Frente a un balance entre demanda y oferta alimenticia muy tenso por las razones estructurales apuntadas anteriormente, las sequías han provocado una disparada de precios que en otras circunstancias no se hubiera registrado. Normalizada la oferta, entendemos que los precios retornarán a los niveles anteriores, que igual serán altos respecto de los últimos 8 o 10 años. Es decir, este incremento de precios que se ha dado en los últimos meses, tiene causas distintas del gran aumento de 2008, ya que aquel se relacionó con la burbuja global que explotó con la crisis de las hipotecas suprime y el actual es, básicamente, por causas climáticas.

Es difícil dar una solución. Algunos líderes mundiales, como Sarkozy, han señalado recientemente que no deberían utilizarse los alimentos para producir energía, aunque fue Fidel Castro el primero que se opuso enfáticamente ya hace bastante tiempo. También fue el Presidente de Francia quien señaló que se deberían regular los precios a nivel internacional a lo que, correctamente, se opuso el gobierno argentino.

En última instancia, el dilema de los próximos años será si volvemos a valorizar a la energía nuclear como una clave realista para aumentar la oferta energética o si seguimos encareciendo la comida al acelerar el uso de alimentos como energía, con las consecuencias peligrosas para las regiones pobres, importadoras de alimentos, que no los podrán comprar.

Por el momento, nosotros podemos aprovechar la gran demanda mundial de alimentos e invertir con esos recursos en la modernización del país y su infraestructura, para ocupar eficientemente a toda nuestra población, pero sabiendo que esa sobredemanda no va a durar todo el tiempo. Lo peor que podríamos hacer es dilapidarla en consumo y gasto público no sustentable en el tiempo.

El mundo esta frente a un dilema, es decir, frente a dos alternativas igualmente no deseables, tendremos que elegir inevitablemente una de ellas o energía nuclear o uso de los alimentos como energía.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Buena idea

"En el país se siembran entre diecinueve a veinte millones de hectáreas de soja por año. Si con algún incentivo se obliga a que por cada hectárea sembrada se planten dos árboles en ese predio o en sus proximidades para así combatir la tan mentada «desertificación» el primer año tendríamos 40 millones de árboles plantados, en diez años 400 millones y en 25 años con 1000 millones podríamos exportar mucha madera seleccionada y mejorar el medio ambiente en forma sustantiva."

miércoles, 25 de noviembre de 2009

No tiene sentido que se dicten leyes para prohibir la exportación de agua porque se trata de un bien abundante y renovable

La Cámara de Senadores de la provincia de Santa Fe sancionó a una ley que prohíbe "la comercialización de agua dulce o potable a granel y sin tratamiento o proceso de ningún tipo, obtenida de fuentes agotables superficiales o subterráneas del dominio originario de la provincia que implique directa o indirectamente su exportación".

La ley tuvo un largo tratamiento en las dos cámaras de la Legislatura provincial. Se originó en la inquietud por la incipiente actividad de alguna empresa naviera en la extracción y exportación de agua desde el río Paraná. El texto sancionado se limita a fuentes superficiales o subterráneas agotables, lo que parecería excluir un río de las características del Paraná. Sin embargo, de los fundamentos surge que la iniciativa respondió originalmente a la intención de evitar toda exportación de agua dulce, con o sin tratamiento. Este propósito queda bien claro en otro proyecto de ley iniciado por la diputada nacional Verónica Benas que tiene trámite parlamentario desde marzo de 2009.

Ese proyecto, en su primer artículo dice: "Prohíbase en todo el territorio de la Nación la exportación de agua dulce a granel", sin mayor especificación. El discurso que lo fundamenta se refiere a la escasez de agua dulce en el planeta. A partir de esta realidad se desarrolla una posición defensiva de corte ecologista que presume el intento de grandes intereses por llevarse la supuestamente escasa agua dulce en su beneficio.

La realidad es que el agua dulce es un recurso mal distribuido en el planeta que habitamos. Es escasa en una gran parte de su superficie, pero extremadamente abundante en determinados lugares. Los grandes ríos como el Amazonas, el Mississippi o el Río de la Plata vuelcan al mar inmensos caudales de agua dulce (éste último vuelca un volumen diario de 2000 millones de metros cúbicos de agua dulce).

La Argentina consume aproximadamente 10 millones de metros cúbicos por día y extrae de los ríos de la cuenca del Río de la Plata alrededor de siete millones. Si alguien quisiera llevarse agua dulce desde la Argentina nunca se le ocurriría extraerla de acuíferos o de lagos interiores. Utilizaría grandes barcos cisterna dejando llenar sus bodegas en el Río de la Plata o el Paraná. Si existiera esta conveniencia económica la Argentina debiera controlarla y tratarla como cualquier otra exportación, obteniendo divisas y cobrando cánones en la medida que no anular aquella conveniencia. La existencia de esta posibilidad sería una excelente noticia. El dictado de estas leyes que prohíben la exportación de agua no tiene ningún sentido.

De lo que realmente debemos ocuparnos es de legislar y controlar estrictamente la contaminación de nuestros ríos. Sólo la enorme magnitud del caudal de los ríos receptores hace posible que esta contaminación no supere los límites para el consumo humano. Pero el peligro ha crecido. Si tuviéramos la fortuna de que nos compraran nuestra agua dulce, el problema en el futuro podría ser, paradójicamente, no cumplir con estándares sanitarios.
Editorial IIEl uso adecuado del agua dulce

No tiene sentido que se dicten leyes para prohibir la exportación de agua porque se trata de un bien abundante y renovable

lanacion.com | Opinión | Mi?oles 25 de noviembre de 2009

martes, 3 de noviembre de 2009

¿Nuestra tarea será rescatar este barco, el mayor barco pirata que existió, o reemplazarlo por una nave más sólida, con espacio para todos?

Estamos en un momento progresista, un momento en el que el piso se mueve bajo nuestros pies y cualquier cosa es posible. Lo que hace un año considerábamos inimaginable es ahora posible. En un momento como éste es fundamental ser claros con respecto a lo que queremos, porque podríamos conseguirlo.

Suelo hablar del rescate financiero porque se trata de un robo en marcha, el mayor atraco de la historia monetaria. Pero hoy quiero enunciarlo con un enfoque diferente: ¿qué pasa si el rescate funciona, si el sector financiero se salva y la economía retoma el curso en el que se encontraba antes del azote de la crisis? ¿Eso es lo que queremos? ¿Y qué aspecto tendría ese mundo?

La respuesta es que tendría el mismo aspecto que Sarah Palin. Y esto no es un chiste. Veamos: Sarah Palin apareció en la escena mundial como candidata a la vicepresidencia el 29 de agosto en un acto de campaña de McCain, con bombos y platillos. Exactamente dos semanas más tarde, el 14 de septiembre, Lehman Brothers colapsó, lo que desencadenó la crisis financiera mundial. En cierto modo, Palin fue la última expresión del capitalismo usual antes de que todo se desmoronara. Con su lenguaje sencillo y hogareño, ella nos mostró la trayectoria que seguía la economía estadounidense antes del derrumbe.

Al ofrecernos un atisbo de este futuro, que evitamos por un pelo, nos da la oportunidad de preguntarnos: ¿queremos llegar allí? ¿Queremos salvar el sistema en el que estábamos? ¿O queremos usar esta crisis y el mandato electoral de un cambio serio para transformar ese sistema? Debemos dar una respuesta clara ahora. O aprovechamos esta oportunidad o la perdemos.

¿Qué nos estaba diciendo Palin sobre el capitalismo antes de ser interrumpida por la crisis? Antes de que ella apareciera, el público estadounidense empezaba a advertir la urgencia de la crisis climática, el que nuestra actividad económica esté en guerra con el planeta y que es necesario instrumentar un cambio radical. Se había empezado a hablar de eso: los osos polares estaban en la tapa de la revista Newsweek . Es cuando hace su entrada Sarah Palin. El núcleo de su mensaje era: esos ambientalistas, esos liberales, están equivocados. No hay que cambiar nada. No hay que repensar nada. Sigan manejando sus autos que engullen nafta, sigan yendo al Wal-Mart a comprar todo lo que se les antoje.

"Estadounidenses -dijo en la Convención Nacional Republicana-, debemos producir más de nuestro propio petróleo y nuestro propio gas. Se lo dice una chica que conoce la región de North Slope, en Alaska, donde tenemos muchísimo de ambos." Y la multitud reunida respondió entonando y coreando: "A perforar, nena, a perforar". Viendo esa escena en la TV, con esa escalofriante mezcla de sexo, petróleo y patrioterismo, recuerdo haber pensado: "Diablos, la convención republicana se ha convertido en una manifestación a favor de fornicar el planeta Tierra". Literalmente.

Pero lo que Palin decía es eso que forma parte del ADN del capitalismo: la idea de que el mundo no tiene límites. Estaba diciendo que no existen las consecuencias ni los déficits del mundo real. Porque siempre habrá otra frontera, otra Alaska, otra burbuja. Sólo hay que seguir adelante y descubrirla, El mañana nunca llegará.

Esa es la mentira más consoladora y peligrosa que existe: la de que es posible un crecimiento perpetuo e infinito en nuestro planeta finito. Y tenemos que recordar que este mensaje fue increíblemente popular en esas primeras dos semanas, antes de la caída de Lehman. A pesar de los antecedentes de Bush, Palin y McCain seguían adelante. Y si no fuera por la crisis financiera, y por el hecho de que Obama empezó a conectarse con los votantes de la clase trabajadora, al cuestionar la desregulación y la economía del goteo de la riqueza, tal vez hubieran ganado las elecciones.

Para enfrentar la mentira del crecimiento perpetuo y la abundancia ilimitada, que es el núcleo de las crisis financiera y ecológica, debemos mirar muy atrás, no sólo los últimos ocho años de Bush, sino hasta el momento de la fundación de este país, hasta la idea del Estado colonizador.

El capitalismo moderno nació con el así llamado descubrimiento de las Américas. Fue el saqueo de los increíbles recursos naturales de las Américas lo que generó el exceso de capital que posibilitó la Revolución Industrial. Los primeros exploradores hablaban de esta tierra como una Nueva Jerusalén, una tierra de tan infinita abundancia, y tan accesible, que el pillaje no acabaría nunca. Esta mitología está en todas nuestras historias bíblicas -diluvios y nuevos comienzos, éxtasis y rescates- y ocupa el centro del "sueño americano", con su constante reinvención. Lo que el mito nos dice es que no tenemos que vivir con las consecuencias de nuestros actos. Siempre podemos escapar y empezar de nuevo.

Estas historias siempre fueron peligrosas para la gente que vivía en las tierras "descubiertas", que las trabajaba con esfuerzo. Pero ahora el planeta entero nos dice que ya no podemos permitirnos la idea de ilimitados nuevos comienzos. Por eso resulta significativo que en el momento en que apareció algún instinto de supervivencia humana y empezamos a entender los límites naturales, apareciera Palin, la nueva encarnación de la mujer de frontera colonial, diciendo: "Vengan a Alaska. Siempre hay más. No piensen, simplemente tomen.

No se trata de Sarah Palin. Se trata del significado de ese mito de constante "descubrimiento" y de lo que nos dice sobre el sistema económico por cuya salvación están gastando billones de dólares. Lo que nos dice es que el capitalismo, librado a sus propios recursos, nos empujará más allá del punto en que es posible la recuperación climática; y que evitará a cualquier precio un balance serio, ya sea de sus deudas financieras o de sus deudas ecológicas. Porque siempre hay más. Una nueva solución rápida. Una nueva frontera.

El mensaje se vendía, como siempre. Sólo cuando se derrumbó el mercado de valores la gente empezó a decir. "Tal vez Sarah Palin no sea una buena idea esta vez".

Siento que nos han dado una última oportunidad, una especie de indulto. Trato de no ser apocalíptica, pero lo que leo sobre el calentamiento global da miedo. Esta crisis económica, espantosa como es, nos alejó de ese precipicio ecológico al que estábamos por saltar con Sarah Palin y nos dio un poco de tiempo para cambiar de curso. De pronto tuvimos permiso para hacer juntos otras cosas además de comprar. Pero no nos hemos liberado del mito. La obstinada ceguera a las consecuencias que tan bien representa Sarah Palin está arraigada en la manera en que Washington está respondiendo a la crisis financiera. Washington preferiría arrojar billones de dólares en un agujero negro antes que descubrir la profundidad de ese agujero. Tanta es la obstinación de no enterarse.

Y vemos otros muchos signos de que la vieja lógica está volviendo. Los salarios en Wall Street ya han vuelto casi al nivel de 2007. Hay una cierta electricidad en las afirmaciones de que el mercado de valores se está recuperando. "¿Ya podemos dejar de sentirnos culpables?", casi podemos escuchar preguntarse a los comentaristas. "¿La burbuja ya ha vuelto a inflarse?"

La crisis no matará al capitalismo, ni siquiera lo cambiará sustancialmente. Sin la enorme presión popular a favor de una reforma estructural, la crisis sólo implicará una dislocación solucionable. El resultado será una desigualdad aún mayor que la anterior a la crisis. Los mercados financieros son rescatados para impedir que el barco del capitalismo se hunda, pero no se desagota agua, sino gente, en nombre de la "estabilización". El resultado será un barco más pequeño y peor. Porque una mayor desigualdad -gente muy rica viviendo junto a desesperados- exige una mayor dureza de corazón. Necesitamos creernos superiores a los excluidos para vivir cada día.
El salvataje financiero de un sistema peligrosoCapitalismo estilo Sarah Palin

Naomi Klein

lanacion.com | Opinión | Martes 3 de noviembre de 2009

lunes, 2 de noviembre de 2009

Debemos defender nuestro ecosistema para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en la argentina.

No caben dudas de que la protección del ambiente debería constituir una de las principales preocupaciones de la humanidad. Tanto el Estado como los habitantes debemos tomar conciencia de que el daño que se provoca al ambiente, al ecosistema, en fin, a nuestro planeta, no es gratuito, y que la naturaleza, más temprano que tarde, habrá de reclamar por los desatinos que en su contra -involuntaria o voluntariamente- ha venido cometiendo el hombre a lo largo de su historia.

El suelo, el agua, el aire y las especies de este planeta han sufrido o sufren permanentes y desmedidos ataques de parte de inescrupulosos intereses que actúan de manera egoísta y sin un sentido de pertenencia como si no habitaran en este mundo. Ante esto, algunos países han tomado nota de los peligros que trae consigo el descuido, cuando no el desprecio, por el lugar en el que vivimos, y por ello, desde hace ya algunos años, se han ocupado en introducir reformas legislativas dirigidas a protegerlo y a prevenir, cuando no a reparar, los daños que sufra, además de la creación de agencias estatales destinadas a vigilar el cumplimento de esa normativa.

La Argentina, tras la reforma de la Constitución nacional de 1994, ha incorporado al antiguo texto de 1853-60, en el nuevo artículo 41, el reconocimiento del derecho de todos los habitantes de gozar de un ambiente sano, equilibrado y apto para el desarrollo humano, con el correlativo deber de las actividades productivas de preservarlo, sin perjuicio de su derecho a desarrollar su objeto productivo siempre y cuando no se comprometa el medio ambiente frustrando el derecho de las generaciones futuras. La reforma constitucional incorpora así el concepto moderno de desarrollo sustentable.

La norma en cuestión es de las denominadas programáticas, cuya operatividad dependerá de la legislación inferior que dicten tanto la Nación como las provincias, e impone al Estado la obligación de proveer a: 1) la protección de los derechos en materia ambiental; 2) la utilización racional de los recursos naturales; 3) la preservación del patrimonio natural y cultural, y de la diversidad biológica; 4) la información y educación ambientales. Finalmente, y antes de establecer la prohibición del ingreso al territorio nacional de residuos peligrosos y radiactivos, dispone la obligación prioritaria de recomponer el daño ambiental, lo que permite afirmar que no se limita sólo a regular su prevención, sino que se ocupa, cuando ésta fracasa, en su reparación.

En relación con esto último, en 2002 entró en vigor la ley 25.675 conocida como ley general del ambiente. La norma, refirmando la obligación de recomponer los daños ambientales provocados, establece en el artículo 22 que toda persona física o jurídica que realice actividades riesgosas para el ambiente, los ecosistemas y sus elementos constitutivos debe "contratar un seguro de cobertura con entidad suficiente para garantizar el financiamiento de la recomposición del daño que en su tipo pudiere producir".

La referida recomposición va más allá del mero resarcimiento monetario, ya que garantiza, además, la realización de acciones de remediación ambiental; las compañías autorizadas a emitir la póliza deben contar con la factibilidad y operatividad técnica suficiente para llevar a cabo tales acciones.

La obligación de asegurar ha sido ampliamente reconocida, tanto legislativa (ley 25.670 de presupuestos mínimos para la gestión y eliminación de los PCB; ley 25.612 de gestión integral de residuos industriales y de actividades de servicios) como judicialmente (CSJN, autos Mendoza, Beatriz Silvia y Ot. c/ Estado Nacional y Ot. s/daños y perjuicios, daños derivados de la contaminación ambiental del río Matanza-Riachuelo; Juzgado en lo Contencioso Administrativo N° 1 de La Plata, autos Asoc. para la Protección Medioamb. c/Fisco de la Provincia de Bs. As. y Ot. s/ Materia a Categorizar).

Pero aun reconociendo la claridad de las normas mencionadas y la vigencia del imperativo legal de asegurar, los obligados se muestran sumamente reticentes. Algo que implica un alto riesgo, ya que, verificado que sea el daño, su reparación deberá ser asumida por quien lo haya ocasionado; pero si éste no ha contratado el seguro de marras, dicha reparación puede llegar a frustrarse en caso de que no cuente con suficiente solvencia.

Sin embargo, y aun conociendo los beneficios perseguidos por la ley, algunas empresas de las obligadas a contratar el seguro ambiental de incidencia colectiva alegan, aun en instancias judiciales, la inexistencia en el mercado asegurador de oferta suficiente, lo que ha sido desacreditado por la propia Superintendencia de Seguros de la Nación, que hasta la fecha ha autorizado a distintas compañías para hacerlo.

A veces cuesta comprender la tozudez del pensamiento de algunos empresarios, y cuesta demasiado. No es sencillo entender las razones de su reticencia a adoptar medidas que persigan la preservación de nuestro hábitat, a menos que nos coloquemos en la vereda del más crudo neoliberalismo. Es decir, del lado del capitalismo más salvaje, en el que lo que importa es la máxima ganancia, aunque esa ganancia se lleve la vida del planeta. El incumplimiento manifiesto determinará la intervención de los jueces, que deberán actuar firmemente. Así lo requiere nuestra propia subsistencia.

En este punto, vale aclarar que no se trata de hacer de la ecología un obstáculo frustrante del progreso del hombre. Sólo se trata de adoptar las medidas necesarias para que la actividad productiva se desarrolle sin generar daños al ambiente o, generado que fuera, adopte las acciones destinadas a su recomposición.
Derecho constitucional a un ambiente sanoEl que daña debe restaurar

Gustavo C. R. Vera

lanacion.com | Opinión | Lunes 2 de noviembre de 2009

viernes, 11 de septiembre de 2009

Buenas noticias para el medio ambiente.


Desde noviembre próximo, el automóvil híbrido más vendido del mundo, el Toyota Prius, estará en los concesionarios argentinos. Así lo aseguró el presidente de Toyota Argentina, Aníbal Borderes, esta semana, al tiempo que informó que el modelo ya está homologado para circular por las calles de nuestro país.

De esta manera, la marca japonesa da el primer paso en un camino que no tiene marcha atrás: el desarrollo de vehículos que utilicen cada vez menos combustibles fósiles y sean amigables con el medio ambiente.

"Toyota es la primera compañía en el mundo que logra la producción en serie de un vehículo híbrido, y por eso estamos orgullosos de poder anunciar su homologación en la Argentina junto con el lanzamiento local del Prius, icono de la movilidad sustentable, en noviembre próximo", afirmó el presidente de Toyota Argentina.

Lanzado en Japón en 1997, la primera generación del Prius tenía un motor naftero 1.5 y otro eléctrico de 45 CV. Después de afianzarse en el mercado del país oriental, el segundo gran paso de Toyota fue lanzarlo en Estados Unidos en 2000, todo un desafío en el país donde los desproporcionados motores V8 de alta cilindrada eran mirados con simpatía por los usuarios.

Con su habitual estilo de dar pasos cortos, estudiados y firmes, Toyota presentó en 2004 la segunda generación, un modelo que aumentó la potencia del motor naftero 1.5 a 78 CV y la del eléctrico, a 68 CV. Un año después, en 2005, el Prius fue elegido Auto del Año en Europa, una distinción a la que aspiran muchos, pero alcanzan pocos.

El éxito del modelo en los distintos mercados lo siguió afianzando, pero los japoneses no se detuvieron y este año se presentó la tercera generación, conocida como Prius 2010, el modelo que se venderá en la Argentina, mejor equipado y con motores más potentes que las generaciones anteriores. Tiene un impulsor naftero 1.8, de 16 válvulas y 99 CV de potencia máxima, y otro eléctrico de 82 CV, que, combinados, le dan una potencia máxima de 134 CV.

Economía

¿Cuáles son las ventajas de este auto? Tiene un consumo de combustible mucho menor que los automóviles convencionales y es menos contaminante, gracias a la utilización del motor eléctrico.

En promedio, gasta menos de la mitad de nafta que un auto similar convencional. Por ejemplo, el Toyota Avensis con motor 1.8 (el auto pesa 1330 kg) en la ciudad consume 9,4 litros cada 100 kilómetros, mientras que el Prius (pesa 1370 kg) en la ciudad utiliza apenas 3,9 litros cada 100 kilómetros. ¿Cómo lo logra?

El Prius obtiene energía de su motor naftero, de alguno de los dos motores eléctricos (el principal y el generador) y de la batería.

Cuando el auto arranca, lo hace con el motor eléctrico de 82 CV, y sólo después comienza a funcionar el naftero. A velocidad de circulación normal, es el naftero el que empuja el auto. Pero en este modelo todo se aprovecha, ya que al frenar la energía cinética no se disipa como calor, sino que se aprovecha para recargar las baterías.

Además, al detener el auto, por ejemplo en un semáforo, ambos motores se detienen, y vuelven a funcionar de manera automática, repitiendo el ciclo, apenas apretamos el acelerador.

Ese es el motivo por el que gasta poco combustible en la ciudad y son tan bajas las emisiones de CO2.

Otras ventajas del Hybrid Synergy Drive, nombre de la tecnología del Prius, son las bajas emisiones contaminantes, de hasta un 40% menos de CO2 si se compara con un naftero, y hasta un 90% menos de óxido de nitrógeno comparado con una motorización diésel.

El Prius tiene una velocidad máxima de 180 km/h y acelera de 0 a 100 en 10,4 segundos.

En muchos países, el auto no está gravado con los impuestos que generalmente se aplican a los automóviles porque se considera que su uso contribuye al cuidado del medio ambiente, especialmente por su bajo nivel de emisiones.

Otro aspecto importante en lo que se refiere a mejorar el medio ambiente es el funcionamiento mucho más silencioso y con menores vibraciones. Si bien no se informó nada al respecto, el Gobierno estaría analizando la posibilidad de que la carga impositiva para el Prius fuera menor, tal como sucede en otros países con políticas muy activas en medio ambiente. Fabricado en Japón y comercializado en 49 países, desde su lanzamiento ya se vendieron más de 2.000.000 de Prius en el mundo.

Además, según explicaron en Toyota, en un recorrido de 20.000 kilómetros anuales emite una tonelada menos de CO2 que un modelo convencional.

De ahí su valor a la hora de pensar en cómo disminuir el calentamiento global.

Respecto del auto en sí, está equipado como un sedan de alta gama.

Tiene de serie siete airbags (frontales, laterales, de cortina y de rodilla para el conductor), control de estabilidad, control de tracción, cinturones inerciales, faros antiniebla, climatizador automático, apoyacabezas activos, ABS, espejos exteriores calefaccionados y llantas de aleación, por ejemplo.

Cuenta con capacidad para cinco pasajeros, tracción delantera y una caja automática de transmisión continuamente variable, que hace aún más suave su marcha.

Si el conductor lo dispone, puede circular utilizando solamente el motor eléctrico principal, con una velocidad de hasta 50 km/h.

Comparado con otros modelos eléctricos, la ventaja del Prius es que sus baterías se recargan utilizando tanto el motor naftero (un divisor deriva fuerza alas ruedas por un lado y al generador por otro) como la fuerza de frenado. Es decir que no necesita conectarse a una red eléctrica como otros modelos.

También ayuda a su bajo consumo un Cx de 0,25, bajísimo para un modelo de sus características.

En la conferencia de prensa realizada en Buenos Aires Borderes afirmó: "Entendemos que el desarrollo sustentable se logra sobre la base de tres pilares fundamentales: los aspectos ambientales, la contribución social y la innovación tecnológica, con el fin de alcanzar el equilibrio entre el hombre y el medio ambiente. Por eso aplicamos la mejora continua e innovación en el desarrollo de vehículos, su ciclo de vida y formas de energías renovables en los procesos de producción".

Toyota PriusEl auto verde

A partir de noviembre, el modelo estará disponible en nuestro país. Al tener un motor naftero y otro eléctrico consume poco y cuida mucho más el medio ambiente

lanacion.com | Al volante | Viernes 11 de setiembre de 2009

viernes, 21 de agosto de 2009

"El primer automóvil cero emisiones accesible del mundo".

Este auto, que fue develado en Japón, es un hatchback mediano con capacidad para cinco personas adultas.

"Nissan Leaf es un logro sobresaliente. Hemos trabajado incansablemente para hacer de este día una realidad: la develación de un auto para el mundo real que tiene cero, y no simplemente reducidas, emisiones. Es el primer paso en lo que seguramente será una viaje emocionante para toda la gente", indicó Carlos Ghosn.

El Nissan Leaf está impulsado por baterías compactas laminadas de iones de litio, que generan una potencia de salida de más de 90 kW (121 CV), mientras que el motor eléctrico presenta 80 kW, es decir 107 caballos, y un par de 280 Nm, lo que, según el comunicado, permite una experiencia de manejo divertida y de gran respuesta, que es lo que los clientes esperan de los vehículos tradicionales.

A diferencia de los vehículos equipados con motores de combustión interna, el tren de potencia del Nissan Leaf no presenta tubo de escape, por lo que no emite CO2 u otros gases de invernadero. La combinación del sistema de freno regenerativo (acumula la energía) del Nissan Leaf con la batería de iones de litio permite que el vehículo tenga un rango de autonomía de más de 160 km con una carga completa.

"Las investigaciones de mercado indican que este rango satisface los requerimientos diarios de manejo de más del 70% de los consumidores en el nivel mundial."

Según la compañía japonesa, este vehículo puede cargarse al 80% de su capacidad en menos de 30 minutos con un cargador rápido, pero se calcula que la carga en una casa, lo que se hace mediante un tomacorriente de 220 V, tomará aproximadamente ocho horas.

"Estamos comprometidos con la continua innovación de tecnologías amigables con el medio ambiente que incrementen la eficiencia y reduzcan las emisiones."

Nissan asegura que el Leaf es el primero en la próxima gama de vehículos eléctricos y es un hito mayor en la realización de la visión de la Alianza Renault Nissan para la movilidad cero emisiones. "Los primeros vehículos eléctricos serán producidos en Oppama, Japón, con capacidad adicional planeada para Smyrna, Tennessee, Estados Unidos. Mientras tanto, las baterías de iones de litio se producen en Zama, Japón, con capacidad adicional planeada para Estados Unidos, Reino Unido y Portugal. Otras posibles sedes de manufactura en el mundo se encuentran en estudio", afirmó un vocero de la empresa.

El Nissan Leaf será lanzado a fines del año próximo en Japón, Estados Unidos y Europa. Los detalles del precio se anunciarán cuando se acerque el inicio de ventas. La compañía espera que el auto sea competitivo con otros bien equipados del segmento denominado C.

Adicionalmente se espera que este vehículo califique para una serie de incentivos y descuentos fiscales locales, regionales y nacionales alrededor del mundo.
Nissan apuesta a la tecnología eléctrica en favor del ambiente

Presentó en Japón

lanacion.com | Al volante | Viernes 21 de agosto de 2009

martes, 14 de julio de 2009

Alentadoras noticias.

Como la mayoría de las vías rápidas de las caóticas ciudades del mundo en desarrollo, la Séptima Avenida de Bogotá parece un ruidoso estacionamiento lleno de hollín, una pegajosa mezcla de autos y humeantes minibuses privados que desde hace mucho ofrecen transporte a las masas.

Pero a sólo unas cuadras de distancia, modernos vehículos rojos llenos de viajantes se desplazan rápidamente por las cuatro manos centrales de Avenida de las Américas. Estos buses largos, segmentados, de baja emisión de gases, son parte de un novedoso sistema de transporte público llamado buses de tránsito rápido o BRT. Son más como un subterráneo que se desliza por la superficie que una colección de rutas de buses, con siete líneas que se intersectan, estaciones techadas en las que se ingresa por molinetes tras deslizar una tarjeta de viaje y coches que parecen tranvías.

Versiones de estos sistemas están siendo planeadas o construidas en decenas de ciudades en desarrollo en todo el mundo -Ciudad de México, Ciudad del Cabo, Jakarta, Indonesia y Ahmenabad, India, para nombrar sólo unas pocas-, ofreciendo transporte público que mejora el flujo del tránsito y reduce el smog a una fracción de lo que cuesta construir un subterráneo.

Pero el sistema de tránsito rápido tiene otro beneficio: puede ser una clave para combatir el cambio climático. Las emisiones de autos, camiones, buses y otros vehículos en las ciudades de Asia, Africa y América latina son responsables de un componente en rápido crecimiento de los gases de invernadero vinculado con el calentamiento global. Mientras las emisiones de la industria están decreciendo, se espera que las relacionadas con el transporte se eleven más del 50% en 2030 en las naciones industrializadas y en las más pobres. Y el 80% de este crecimiento será en el mundo en desarrollo, de acuerdo con datos presentados en una conferencia internacional realizada en Bellagio, Italia, auspiciada por el Instituto del Aire Limpio y el Banco Asiático de Desarrollo.

Para que sea efectivo, el nuevo tratado climático internacional, que será negociado en Copenhage en diciembre, deberá incluir "una respuesta a las emisiones de dióxido de carbono en el mundo en desarrollo", concluyó un comunicado de la reunión de Bellagio.

Los sistemas de tránsito rápido como el de Bogotá, llamado TransMilenio, podrían ser la respuesta. Utilizado ahora para un promedio de 1,6 millones de viajes diarios, TransMilenio ha permitido eliminar 7000 pequeños colectivos privados de sus rutas y reducir el uso de combustible -y sus emisiones asociadas- más de un 59% desde que comenzó a circular la primera línea, en 2001, de acuerdo con funcionarios de la ciudad.

En reconocimiento a este logro, TransMilenio se convirtió el año último en el único gran proyecto de transporte aprobado por las Naciones Unidas para generar y vender bonos de carbono. Países desarrollados que exceden sus límites de emisión de gases de invernadero establecidos por el Protocolo de Kyoto, o que simplemente desean cultivar una imagen "verde", pueden comprar bonos de TransMilenio para equilibrar sus presupuestos de emisiones, lo que ha aportado a Bogotá entre 100 millones y 300 millones de dólares hasta ahora, según los analistas.

Sin duda, la ciudad ofrece un modelo de cómo los programas internacionales para luchar contra el cambio climático pueden ayudar a ciudades en crecimiento a pagar para desarrollar sistemas de tránsito que de otro modo serían inalcanzables.

En 2008, Ciudad de México abrió una segunda y exitosa línea de tránsito rápido que ya redujo allí las emisiones de dióxido de carbono, de acuerdo con Lee Schipper, un especialista en transporte de la Universidad de Stanford. La ciudad también se presentó ya para vender bonos de carbono.

Pero los sistemas de tránsito rápido no son la respuesta para todas las ciudades. En Nueva Delhi, por ejemplo, el experimento falló en parte porque resultó difícil proteger las vías rápidas del resto del tráfico. Y un sistema que no tiene éxito en hacer que los pasajeros dejen de lado sus autos simplemente agrega vehículos a las rutas y empeora las emisiones.
Tecnología / Bogotá tiene un ejemplo exitosoUn sistema de tránsito podría ser la clave contra el cambio climático

Acelera el flujo de vehículos, pero disminuye las emisiones de gases de invernadero

lanacion.com | Ciencia/Salud | Martes 14 de julio de 2009