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viernes, 14 de octubre de 2011

Cómo detener el tiempo

Por Eduardo Chaktoura |
El tiempo parece ser "el mal de estos tiempos". Nada nos alcanza, ni siquiera las horas para cumplir con todas las exigencias y demandas (propias y de los otros). Así, adictos a la maratón del reloj, cocinamos a fuego lento nuestros deseos, metas, posibilidades e insatisfacciones. Comencemos con una pregunta concreta: ¿en qué empleamos a diario nuestro tiempo?

Para ayudarnos en este dilema de reorganizar los momentos y dosificar la energía, podemos partir de la idea del psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, pionero de la llamada "psicología de la vida cotidiana", quien propone pensarnos en torno a tres ejes temporales: el trabajo, el mantenimiento y el ocio.

El tiempo del "trabajo" entendido como las horas que dedicamos a generar dinero para la supervivencia y la comodidad. El del "mantenimiento" en función del tiempo destinado a conservar el cuerpo (comer, asearse, vestirse, etc.), a movilizarnos (conducir, usar transportes públicos, etc.) y a realizar las tareas domésticas (cocinar, comprar, limpiar, etc.). Y el del "ocio", reservado a lo que los griegos llamaban "dedicar el tiempo al desarrollo de uno mismo: el aprendizaje, las artes y a la actividad política". ¿En qué se derivaron hoy aquellas costumbres griegas?

Antes de seguir respondiendo, tal vez convenga tomar lápiz y papel y dividir la hoja en tres para, a conciencia plena, alistar la siguiente consigna: ¿cuántas horas del día destinamos al trabajo, al mantenimiento y al ocio?

Más allá de la realidad de cada quien, seguramente coincidamos en que la mayor cantidad de horas de nuestro día están reservadas a trabajar o resolver cuestiones relaciones con nuestras labores rentadas. El "trabajo" nos pide cada día más tiempo, ya sea porque hay más trabajo concentrado que antes, porque creemos demostrar más dedicación para ser "reconocidos" o porque precisamos de otros trabajos o "changas" para ganar lo que resulte necesario o creamos conveniente. ¿Cuánto y qué necesitamos? ¿Cuánto tiempo y energía hipotecamos a cambio de qué?...

Todo lo que implica el "mantenimiento", seguramente, ocupe, para la misma gran mayoría, el segundo orden de dedicación e importancia en la rutina diaria. De hecho, tal como sugiere Csikszentmihalyi en su libro Aprender a fluir, se imponen otras reflexiones derivadas: ¿cuán duro trabajamos sólo para conservar el cuerpo y sus posesiones?...

Podríamos sumar otras preguntas que nos ayuden a resignificar el tiempo y redistribuir las horas del día en función de lo que creamos urgente, importante y/o necesario.

¿A qué cuestiones destinamos nuestros ingresos? ¿Cuánto reservamos al consumo que cubre las "faltas"? ¿Cuánto del tiempo del trabajo y del mantenimiento tienen relación con habilitarnos o acceder a espacios de "ocio"? ¿Qué solemos hacer en las horas o minutos libres? ¿Sabemos descansar o disfrutar sin culpas? En muchos casos, persiste, ante todo, el mandato de la "hiperactividad" y la "cultura del sacrificio" que hemos heredado, sobre todo, los que tenemos más de treinta y pico.

Stop. Antes de seguir, sería conveniente identificar la propuesta de estos minutos de lectura. Contactar con un tiempo para la reflexión en post de un objetivo saludable.

Lo que sigue es la posibilidad de palear el esfuerzo y ganar bienestar físico (y emocional); incluso cuando creamos estar sobrecargados de responsabilidades. El mismísimo profesor Csikszentmihalyi es quien ofrece pensar en el flor ("el arte de fluir") como la posibilidad de detener el tiempo.

¿Qué es el flow? Todos tenemos la capacidad de no desdoblar la conciencia, de evitar las rumiaciones, evaluaciones y juicios. El flow es la posibilidad de entregarnos exclusivamente a aquello que nos da verdadero placer, es la llave maestra que nos permitirá sincronizar los relojes.

En ese momento de auténtico placer, es tal el nivel de entrega que, incluso, podemos llegar a perder registro de nuestras necesidades fisiológicas más básicas. ¿Se acuerdan cuando chicos podíamos llegar a hacernos encima con tal de no suspender el juego o el arte mágico de "jugar por jugar"?

Csikszentmihalyi sostiene que es importante planear nuestro tiempo libre con tanto cuidado como nuestras horas de trabajo. Más allá de las urgencias y de la aparente falta de tiempo, hoy podemos hacer foco en aquello que puede abstraernos de tanto agobio o estrés: leer, jugar al fútbol, tocar la guitarra, cantar, pintar, echar manos en la tierra, escribir, cocinar.

¿Qué cosas nos permiten fluir, al punto tal de que todo parezca detener su marcha?

Después de identificar aquellas actividades o experiencias (siempre hay, al menos, una; se trata de contactar con nuestras emociones), habrá que permitirse ponerlo en práctica con cierta periodicidad o rutina (siempre hay tiempo para lo que uno quiere hacer; sólo hay que habilitarse, poco a poco). La cena de los jueves, el picadito de los miércoles a las 19, las clases de yoga de martes y jueves a las 10.

Si podemos ir más allá, el tiempo puede optimizarse aún más si continuamos agregando otros registros del "aquí y ahora" y dejar de pensarlo todo en relación a un futuro inmediato. Quien se anime comience a preguntarse mientras lo lleva a cabo: ¿Cómo nos sentimos cuando comemos, cuando vemos la televisión, cuando tenemos relaciones sexuales, cuando trabajamos, cuando conducimos el coche o charlamos con nuestros amigos?...

Adueñarse del tiempo, habilitar nuestros tiempos, darse tiempo. difícil, pero no imposible.

jueves, 15 de septiembre de 2011

La violencia escolar afecta la salud de los docentes

Tres de cada cinco maestros agrupados en la Unión Docentes Argentinos (UDA) tienen actualmente pedidos de licencia por problemas psicológicos, de estrés o deterioro físico a raíz de la violencia escolar.

La afirmación surge de una encuesta realizada sobre un universo de 2000 docentes de 17 provincias y de la ciudad de Buenos Aires y dice, además, que el 70 por ciento de los docentes está "preocupado" por los hechos de violencia física y verbal cada vez más frecuentes en las aulas.

La compulsa entre los maestrosfue realizada entre mayo y junio de este año y LA NACION dio cuenta de los primeros resultados en forma exclusiva en julio último.

Sin embargo, y a raíz de estas quejas y opiniones, la agrupación gremial docente presentó ayer un proyecto de ley en la Cámara de Diputados, denominado "Creación del equipo coordinador interdisciplinario centralizado para la erradicación de la violencia en el ámbito escolar", por el cual se impulsa la integración de un núcleo integrado por representantes de los sindicatos docentes, psicopedagogos, psicólogos, asistentes sociales, médicos y abogados para abordar la problemática.

Sergio Romero, secretario general del gremio, denunció ante LA NACION: "No se está educando en un ámbito de paz en la escuela. Los problemas de violencia no son sólo agresiones físicas y verbales".

El dirigente docente afirmó que "hay jóvenes que van con navajas o drogados (a la escuela), a lo que hay que sumar la sobrecarga de alumnos en las aulas y la falta de infraestructura".

Y sostuvo: "El docente promedio se jubila a los 60 años, pero llega a los 50 años con un grave deterioro físico, por eso afirmamos que tres de cada cinco docentes están con licencia psicológica, porque han debido enfrentar algunos de estos hechos violentos".

Otra de las preguntas de la encuesta fue cómo se sentía el docente frente a situaciones de violencia física o verbal dentro del establecimiento escolar, y el 48% contestó "desprotegido"; el 42%, "algo protegido", y sólo el 10% dijo "protegido".

Miedo en el aula
Es decir que si juntamos las dos primeras contestaciones, tenemos que el 90% de los maestros tiene miedo frente a lo que pueda suceder mientras está dando clases.

En este sentido, Romero expresó el temor de los maestros frente a los golpes que suelen propinarles los padres en plena escuela.

La siguiente pregunta del relevamiento nacional fue: "Al acudir a realizar su labor al establecimiento escolar usted siente temor por su integridad física". El 36% respondió que sí; el 28%, no, y el 38% dijo que "a veces".

En cuanto a la posible solución a la creciente violencia en las aulas, ocho de cada 10 docentes especificaron que una nueva legislación nacional podría prevenir estos casos, mientras que sólo el 20 por ciento restante opinó que alcanza con la normativa vigente.

En diálogo con LA NACION luego de la presentación del proyecto de ley, Romero brindó varios ejemplos de la violencia escolar cotidiana. "Ayer (por el martes), a las 17.30, en la escuela N° 61, Juan Lavalle, en la calle Juan Manuel de Rosas 4059 de Rosario, un chico de 11 años salió de la escuela y fue baleado en una pierna aparentemente por un compañero. También en Rosario, en la escuela técnica 470 del barrio Flores, una chica del secundario se desmayó durante el acto del Día del Maestro y cuando fue llevada al hospital se vio que había tomado cocaína minutos antes. Y con todo esto tiene que lidiar el docente".

Por Alejandra Rey | LA NACION
Romero dice que el Observatorio de Violencia no funciona y que es un recurso burocrático que no se expide nunca: "Para nosotros la principal responsabilidad la tiene el Estado, que ahora está ausente. Lo que queremos remarcar es que se pretende detectar estos actos de violencia antes de que sea demasiado tarde. Porque cuando el docente se capacita, estudia, no figura en su preparación académica analizar los temas sobre la violencia".

Al respecto, tanto Romero como otras fuentes consultadas dijeron a LA NACION que, ante una situación de violencia, el docente tiene que hacer la denuncia a la autoridad pertinente y a la policía de su distrito.

Es frecuente, dijeron las fuentes consultadas, que los maestros tsufran cuadros de ataques de pánico, pesadillas y ansiedad antes de ingresar en el establecimiento donde trabajan.

domingo, 12 de julio de 2009

¿A quién le sirve este mundo "a mil"?

Tal vez la velocidad y eficacia de nuevas tecnologías nos acostumbraron a conseguir resultados óptimos en apenas segundos. Y con ello nuestro desafío dejó de ser cada modesto problema para concentrarnos en el único gran objetivo de lograrlo todo. No es que antes no se tuviera el anhelo o la ambición de alcanzar la cima, pero sí había más espacio para deleitarse con el ascenso de cada paso. Como si en otros tiempos la lógica del éxito, tanto personal como profesional, se hubiese movido por escaleras y hoy lo hiciera a la velocidad de un ascensor ultrainteligente. Ya no hay escalones, sólo un piso al final.

Y se logran cosas increíbles -como empresarios exitosos a los 18, la casa soñada a los 30, el mundo entero recorrido a los 40-; pero la aceleración en el modo de vivir la vida tiene un costo altísimo que hoy se patentiza en cientos de rostros tristes que deambulan abrumados por un fenómeno al que nombran con el eufemismo de prisa cotidiana .

Tantos logros y ¿nadie está contento? Desde ya, no se trata de la realidad de todos, pero sí de una tendencia notable en la clase profesional urbana. Muchas de esas caras tristes tienen problemas para dormir. Son las mismas que acumulan pilas de diplomas que ya no enmarcan -para qué si total hoy todos los tienen-, que viven en casas con jardines a los que apenas asoman porque no hay tiempo para descansar y tienen hijos que apenas conocen de tanto invertir en pos de un futuro que no da tiempo para hoy.

Sin embargo quien mira no ve más que un brillo envidiable... carrera, auto, casa, familia, juventud, belleza. Lo tienen todo y tan rápido, ¿de qué podrían quejarse?

Pero sus cajones atiborrados de ansiolíticos delatan apenas una parte de la grieta. Carcome la sensación de que nada alcanza, nada llena, siempre falta más. Lo mucho que se tiene no cuenta, es muy poco comparado con todo lo de los demás. Obsesiona conseguir eso que no se tiene y que, increíblemente, ni se sabe qué es pero hay que tenerlo ya. Entonces predomina una frustración constante que convierte la vida en un correr permanente en busca de ese no sé qué; un correr como de un chico desesperado que huye y tiene ganas de llorar. ¡Pero eso nunca! En cambio, se frunce el ceño, se pone distancia, se ahoga en la incomunicación y ya casi ni se levanta la mirada de la pantalla por temor a que otro pueda descubrir la tan vergonzante vulnerabilidad.

Se ha perdido la capacidad de recorrer alegremente caminos y de disfrutar en su tránsito los olores, las vistas, las sorpresas e incluso la satisfacción de remover piedras para poder liberar el paso. Hoy la llegada desvela, oprime y en el medio no hay riqueza alguna capaz de detener la marcha. La mirada se orienta sólo a resultados, el mandato es no dejar de producir. El camino hay que pasarlo rápido y con anestesia para evitar cualquier sufrimiento. Pero cuando se alcanza la meta ni siquiera hay destellos de felicidad, sólo una mueca exterior de autoestima que convive con el eco interior de innumerables risas perdidas en el viaje.

Muchos hoy tienen la suerte -o la desgracia- de obtener lo que quieren en forma casi inmediata. Los chicos ya no esperan a Papá Noel para conseguir el regalo soñado porque basta un suspiro o un puchero para conmover a una generación de padres culposos. Padres que al mismo tiempo que dan ese regalo, les quitan a sus hijos la posibilidad del sueño. Y ya desde chicos la capacidad de espera con todas sus virtudes pierde terreno en un mundo "a mil". Tampoco hay lugar para la oración y el escepticismo ya no alcanza únicamente a Dios sino al propio hombre; la fe moderna parece reducirse a una caja de pastillas mágicas. El talento brota como nunca, pero la ansiedad devora el placer de estar vivos y el único sueño posible es químico. ¡Es hora de levantarse! Y de entregarse a los afectos para celebrar la vida y compartir el sano sufrimiento del mundo real.
ReflexionesVivir a mil

Por Teresa Batallanez

lanacion.com | Revista | Domingo 12 de julio de 2009

miércoles, 11 de marzo de 2009

Se estima que en la Argentina un 33% de la población padece de dolores de cabeza habituales.

El dolor de cabeza se ha convertido, con las nuevas modalidades de trabajo y el estrés creciente de la vida moderna, en un problema cada vez más frecuente y severo. Se estima que en la Argentina un 33% de la población padece de dolores de cabeza habituales. Sin embargo, son pocos los casos en que se consulta al médico. Es muy común, en cambio, que el paciente se automedique, llevando a cabo tratamientos incorrectos que pueden incluso agravar el trastorno o sostenerlo artificialmente en el tiempo.

El doctor Lorenzo Gardella, médico neurólogo, miembro de las Asociaciones Argentina y Latinoamericana de Cefaleas, y Delegado de la Asociación Latinoamericana de Cefaleas ante la Organización Mundial de la Salud (OMS), sostiene al respecto que "existen muchos tipos de dolor de cabeza y cada uno de ellos requiere un tratamiento específico. Por ello, es fundamental evaluar con precisión las manifestaciones clínicas del paciente por medio de un correcto interrogatorio, examen físico y estudios complementarios. Así se diagnosticará el tipo de cefalea que sufre cada paciente".

Las jaquecas, por ejemplo, son dolores de cabeza fuertes, acompañados generalmente de otros síntomas, como trastornos visuales o náuseas, y producen la sensación de un dolor palpitante que tiende a comenzar en un lado de la cabeza, aunque puede propagarse hacia ambos lados. Otro tipo de trastorno es la cefalea sinusal. Ésta se presenta en la parte frontal de la cabeza y en la cara, acompañada de irritación en la garganta y secreción nasal, y está causada por la inflamación en los conductos de los senos paranasales que están detrás de las mejillas, la nariz y los ojos.

Otro de los tipos de dolor de cabeza, y probablemente uno de los más frecuentes en la actualidad, es la cefalea tensional. Esta cefalea consta de un dolor sordo u opresivo, que produce la sensación persistente de tener una banda apretada en la frente. A menudo comienza en la parte posterior de la cabeza, propagándose luego hacia el frente y hacia ambos costados.

Algunas de sus causas pueden ser trabajar durante mucho tiempo sin cambiar de posición, como por ejemplo frente a una computadora, hacer demasiado esfuerzo físico, dormir en una mala postura o apretando excesivamente los dientes. Pero también suele estar relacionada con el estrés, la depresión o la ansiedad, a causa de las dificultades para conciliar el sueño, el bruxismo, la omisión de comidas o el consumo de alcohol, tabaco e incluso de drogas psicoactivas que estos trastornos emocionales pueden traer aparejados.
En la ArgentinaLos dolores de cabeza afectan a una de cada tres personas

El estrés, una de sus principales causas

lanacion.com | Salud | S?do 7 de marzo de 2009

lunes, 16 de junio de 2008

La mayoría de los trastornos digestivos funcionales tienen detrás una alteración de la sensibilidad funcional.


Relevamiento en 142 países
Los trastornos digestivos afectan a seis de cada diez argentinos

Son más frecuentes entre las mujeres; se pueden resolver con cambios alimentarios


LANACION.com | Ciencia/Salud | Lunes 16 de junio de 2008

lunes, 19 de mayo de 2008

Cuando el alma está en paz, los más heterogéneos escenarios se hacen confortables.

Los antiguos griegos atribuían al dios Hermes Trimegisto (Trimegisto significa “tres veces grande”) la paternidad de la cultura y de la escritura. Era también el patrono de los comerciantes y de los caminos. Con distintos nombres en otras civilizaciones (Toth en la egipcia, Mercurio en la romana), se lo consideraba mensajero de los dioses, encargado de transmitir los conocimientos del Cielo a la Tierra. A él se le atribuye el haber señalado en la Tabla Esmeralda (compendio del saber hermético) que “como es arriba es abajo, y como es adentro es afuera”.

Esta consigna se cita a menudo y viene al caso ante el planteo de Silvina. Con frecuencia, los temas que nos atormentan, las inquietudes que alteran nuestra armonía, no tienen su raíz en el escenario que habitamos, sino en nuestro interior. En las tragedias de Shakespeare suele haber una correlación entre el estado de las almas de los protagonistas y el estado de la Naturaleza. Las brumas, las tormentas, los desórdenes del paisaje expresan el malestar del espíritu (recordemos memorables secuencias de Rey Lear o de Macbeth). Los griegos y Shakespeare supieron siempre de qué hablaban. Y su mensaje sigue siendo pertinente hoy; por eso son clásicos.

En esta oportunidad, nos dicen que no es el afuera lo que cambia el adentro. Sin duda, la imponencia de un valle, la belleza de un bosque, la tranquilidad de una villa y su gente pueden serenar nuestras mentes, silenciar el bullicio que nos ensordece, pero si nos instalamos en esos escenarios con cuestiones sin resolver y preguntas íntimas sin respuesta, el desasosiego no tardará en reanudar su ronda. Quizá la mejor manera de gozar de esos lugares en los que a veces creemos ver el paraíso perdido sea llegar a ellos con el alma tranquila, para que no sean simples vertederos de nuestras angustias, de nuestras cuestiones no zanjadas, para que no resulten puntos de fuga, sino fuentes en las cuales refrescarnos sin asignaturas pendientes.

Si las emociones están en equilibrio, se agudiza la capacidad de encontrar las virtudes específicas de cada lugar. También las ciudades tienen aspectos nutricios, nos empapan de diversidad, son factorías culturales, multiplican las experiencias humanas. Y podemos acceder, o no, a estas oportunidades según cómo estemos dispuestos. Lo rural y lo urbano, lo interno y lo externo, son aspectos de una totalidad, partes incluyentes de la vida. Si nuestros propósitos existenciales están confusos, ni la ciudad ni el campo calmarán nuestra desazón.

Cuando el alma está en paz, los más heterogéneos escenarios se hacen confortables. De lo contrario, el infierno puede agazaparse tras la apariencia más bucólica. Si mudarse de ciudad o de país tiene como objetivo dejar atrás conflictos no resueltos, hay muchas posibilidades de que esos conflictos viajen mimetizados en el equipaje y los reencontremos en el nuevo destino. Se trasladarán con nosotros, a menos que los solventemos antes. Arriba y abajo, adentro y afuera: todo lugar es único y está en nosotros.

Diálogos del alma
Los paisajes externos son paisajes internos

Por Sergio Sinay


LANACION.com | Revista | Domingo 18 de mayo de 2008

domingo, 9 de diciembre de 2007

Cerca del 30 por ciento de los empleados sufren de síndrome de burnout.

No como el fuego ni el sol, pero el estrés también quema. Ocurre que cuando de ser una respuesta apropiada del organismo se convierte en un padecimiento constante, el estrés puede devenir en un agotamiento físico y emocional tan intenso que deja a la persona como calcinada. Especialmente en esta época del año.

El síndrome de burnout (o del quemado) es una patología que, en 1974, el psiquiatra norteamericano Herbert Freudenberger comenzó a advertir en trabajadores de la salud y que hoy se percibe en más y más ámbitos laborales.

Los entrevistados coinciden en que en efecto rebote también impacta en la productividad de las organizaciones: equivocaciones, ausentismo, riesgos de accidentes y costos legales, entre otras consecuencias.

"El mundo actual con sus características de poca contención social, inseguridad, incertidumbre, de escaso cuidado desde las instituciones y las organizaciones hacia las personas, es una precondición para que aparezca este problema", se lamenta Isabel Pérez Jáuregui, profesora e investigadora universitaria, psicoterapeuta, analista organizacional y autora del libro Estrés laboral y síndrome de burnout .

Sufrimiento y sinsentido en el trabajo. Como la gota que horada la piedra, se trata de un proceso de estrés (trastorno de adaptación) crónico en el que se van perdiendo progresivamente las capacidades laborales y competencias personales -para responder adecuadamente a las exigencias del trabajo- hasta concluir en la sensación de desgaste total.

"La despersonalización (el trabajador pierde el compromiso personal con la tarea y la hace de manera automática -como se ve en la película Tiempos modernos -); la desensibilización emocional (la persona no reacciona emocionalmente en forma adecuada, pierde capacidad de empatía emocional para con los otros), y la disminución de la capacidad de iniciativa, junto a la sensación de bajo logro personal, son las tres características principales", detalla Daniel López Rosetti, cardiólogo, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés y autor de varios libros sobre el tema.

"Las personas tienen muchas formas de manifestar el agotamiento profesional. Como la angustia y sus equivalentes físicos: palpitaciones, sensación de falta de aire o de tener una pelota en el estómago, sudoración en las manos, trastornos del sueño, fatiga aumentada -ya poco trabajo agota-, cefaleas, etcétera", explica Gustavo Kasparas, médico especialista en psiquiatría y psicología médica.

Y suma otros signos habituales: "Irritabilidad, cinismo, desinterés, intolerancia en el trato interpersonal; tendencia a los olvidos, a los accidentes, a las equivocaciones, falta de concentración. Además de un descuido personal y social y una gran sensación de desesperanza".
Trabajo y salud
Cerca del 30 por ciento de los empleados sufre el síndrome de burnout, que se manifiesta a través del cansancio extremo
LANACION.com | Empleos | Domingo 9 de diciembre de 2007

lunes, 12 de noviembre de 2007

Los españoles con problemas de sueño.

Compaginar la vida laboral, familiar y personal con las largas jornadas de trabajo nos quita el sueño: Más de la mitad de la población activa duerme menos de siete horas y una cuarta parte tiene trastornos para alcanzar el descanso, según datos de la Sociedad Española del Sueño (SES).
Deberíamos dedicar un tercio de la jornada a dormir, pero cada vez es más difícil encontrar tiempo. Los horarios de trabajo, los desplazamientos, las ocupaciones familiares, el cuidado de los hijos, el ocio,... van restando horas al reposo nocturno, con el consiguiente reflejo en el modo de vida y la salud.
En estas circunstancias, los españoles duermen casi una hora menos al día que los europeos. Se da una situación de "insuficiencia de sueño crónica", en opinión de Francisco Javier Puertas, presidente de la SES. Nuestros horarios, según han puesto de manifiesto expertos reunidos esta semana en Madrid por la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles, dificultan la conciliación, no favorecen la igualdad, disminuyen la productividad, aumentan la siniestralidad y perjudican la calidad de vida.
Además, España es uno de los países europeos con jornadas más rígidas y dilatadas, y uno de los menos productivos.
"El trabajo presencial nos lleva al estrés", opina el doctor Puertas. Una amplia parte de la población tiene jornada partida, comemos tarde, salimos de trabajar tarde y culturalmente somos más noctámbulos.
"La audiencia de los programas de televisión después de medianoche no tiene parangón en ningún país", asegura Puertas, coordinador de la Unidad del sueño del Hospital de La Rivera de Alzira (Valencia).
Según los convenios colectivos registrados hasta septiembre de 2007 en el ministerio de Trabajo, un 18,19% de los trabajadores tiene pactada una jornada superior a nueve horas diarias y un 40,31% condiciones especiales de trabajo, como régimen a turnos, nocturnidad, reducciones por empleos peligrosos o con un descanso inferior a doce horas en actividades con jornada fraccionada.
Pero "la carga principal de la conciliación la lleva la mujer", agregan fuentes de UGT, "que soporta las peores condiciones laborales, un elevado porcentaje de temporalidad y una concentración de contratos a tiempo parcial, sin que sea a libre elección. No hay otra opción y eso implica peor salario". Tenemos un "reto y un camino por recorrer, en cuanto a flexibilidad de horarios y aprovechamiento de las nuevas tecnologías, en consonancia con otros países europeos", añade el presidente de la SES.
Una hora menos al día
Este experto considera que los dilatados horarios y el ritmo de vida van quitando tiempo al sueño para dedicarlo al ocio y esto tiene más consecuencias de las deseadas.
Una hora de sueño menos al día -afirma- "disminuye el rendimiento cognitivo, la memorización, el aprendizaje, el control de emociones, causa alteraciones metabólicas, diabetes, obesidad y riesgo cardiovascular".
En los niños, se traduce en un déficit de rendimiento escolar, y más en los adolescentes.
Una universidad americana -explica Puertas- lo define perfectamente: "el adolescente es una persona cuyo cuerpo está a las ocho de la mañana en clase y su cerebro está en la cama", debido a los ritmos circadianos y hormonales.
Además, la somnolencia -indica- causa bajo rendimiento laboral, aumenta la siniestralidad y se asocia a uno de cada cuatro accidentes de tráfico.
Un estudio del RACE señala que la fatiga generada por la falta de descanso, los atascos o las comidas abundantes, causa el 30% de los accidentes, y un 80% de los conductores reconoce haber conducido con algún síntoma de fatiga, especialmente somnolencia.
Una persona al volante tras 18 horas sin dormir (la noche del viernes) tiene la misma pérdida de reflejos que quien presenta 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre, máximo permitido por ley, "sin haber bebido nada", agrega Puertas.
Para conocer la incidencia de los trastornos de sueño en los adultos, la SES ha puesto en marcha el primer estudio epidemiológico, financiado por Sanidad, que incluirá datos de más de 3.000 encuestados en poblaciones urbanas, semiurbanas y rurales.
A falta de datos precisos, Puertas indica que más de la mitad de las personas en edad laboral duerme menos de siete horas, especialmente los jóvenes y las mujeres, en quienes recaen más responsabilidades familiares.
Algunas familias deben compatibilizar las largas jornadas con el cuidado de los hijos, y llevarlos a la guardería antes de trabajar.
En el mejor de los casos, en el primer año de vida de un bebe sano los padres pierden entre 700 y 800 horas de sueño, según otro experto. Además, los pequeños españoles son los que menos duermen de la UE, se acuestan más tarde y se levantan temprano.
Del insomnio a la narcolepsia
Otra cuarta parte de la población tiene trastornos del sueño. El más frecuente, el insomnio -que padece un 10% de forma crónica-, el más grave la apnea -que afecta a un 5-6 por ciento-, el más difícil de diagnosticar el Síndrome de piernas inquietas -un desasosiego que impide conciliar el sueño a otro 6%- y el más raro la narcolepsia, que sufren entre 15.000 a 20.000 españoles.
Para paliar las consecuencias, se proponen cambios en los horarios laborales y de ocio, y la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios entregará esta semana a los partidos políticos un decálogo de peticiones encaminadas a la conciliación.
Entre sus objetivos está la consecución de horarios europeos para 2010, de manera que la jornada laboral no se alargue más allá de las 17.00 o 18.00 horas, con una pausa para el almuerzo de menos de una hora.
"Si hay voluntad, se puede hacer", afirman desde UGT. "Cuando hablamos de reducción de jornadas, hablamos de reorganización, de distribución del tiempo de trabajo, aunque habrá sectores que necesiten una actividad permanente o por turnos, pero se puede planificar".

martes, 23 de octubre de 2007

El estres de los argentinos

En El atroz encanto de ser argentinos, Marcos Aguinis advierte que para conquistar el futuro "hará falta restablecer la mentalidad prometeica que existió apenas hace un siglo: la de hombres y mujeres dispuestos a torcer la voluntad de los dioses, si era necesario, para escamotearles la felicidad". El estado del argentino actual, sin embargo, parece muy lejos de ese ánimo titánico. Según una encuesta de TNS Gallup para LA NACION, cuatro de cada diez sienten que les falta la energía, tres de cada 10 están estresados y dos de cada 10 dicen estar deprimidos. Esos números aumentan entre las mujeres: mientras un 27% de los hombres menciona haber padecido estrés, un 36% de las mujeres declaran lo mismo; en cuanto a la falta de energía, ellas llevan la delantera con un 45% contra un 36% de ellos. La misma situación se da para la depresión: es más frecuente entre el género femenino (22%) que entre el masculino (13%). Pero hay algo tal vez más preocupante que todo lo anterior: la mitad de los jóvenes encuestados admitió haber experimentado alguna de las tres dolencias (estrés, falta de energía o depresión) en los últimos doce meses. En el país, el estudio incluyó mil entrevistas frente a frente. Sin embargo, para la doctora Irene Melamed, coautora del capítulo de adolescencia de las Guías para la Supervisión de la Salud de Niños y Adolescentes de la Sociedad Argentina de Pediatría, cuando se realizan investigaciones relacionadas con el estrés hay que ser muy precisos para definirlo, debido a que en ocasiones el término no se utiliza correctamente. "Cuando hablamos del estrés ¿todos hacemos referencia a lo mismo? -se pregunta Melamed-. En el mundo en general y en América latina en particular nos preguntamos si existen una o más adolescencias. ¿Quiénes padecen estrés? Los adolescentes en situación de pobreza experimentan estrés relacionado esencialmente con sus escasos proyectos de futuro y con tener que enfrentar cotidianamente la violencia y la privación. Los jóvenes con menores niveles de carencias también lo padecen, en ocasiones por estar sometidos a presiones relacionadas con las exigencias de la vida cotidiana que prioriza la cultura del «tener» en vez del «ser». El hostigamiento entre pares es fuente de estrés para quienes lo padecen y asimismo para quienes lo promueven, y genera un intenso sufrimiento." El sondeo revela que tanto el estrés como la falta de energía son trastornos más frecuentes cuanto mayor sea el nivel socioeconómico. La depresión, por su parte, afecta en mayor medida a los niveles extremos -alto y bajo- y "perdona" a la clase media. "Todos los adolescentes y jóvenes en mayor o menor medida experimentan estrés que genera dolencias y se expresa a través de molestias en el cuerpo y emocionales -dice Melamed-. ¿Qué hacemos? ¿Podemos erradicarlo de nuestras vidas? Es poco probable. Por eso, hay que discutir acerca de los mecanismos que nos protegen de él, entre los que se encuentran factores personales, el entorno, los vínculos familiares y sociales. Un acompañamiento adecuado de los adultos, si bien no evitará el estrés, puede producir un cambio significativo en las vidas y proyectos de los jóvenes."
Según un estudio de TNS Gallup
Cuatro de cada diez argentinos sienten falta de energía
LANACION.com Ciencia/Salud Martes 23 de octubre de 2007

sábado, 13 de octubre de 2007

Trastorno afectivo bipolar

Quien padece una enfermedad maníaco-depresiva experimenta cambios del humor o de su estado de ánimo mucho más intensos que los que la mayoría de las personas experimentan a lo largo de su vida. Estos cambios del humor pueden ir desde la tristeza presente en la depresión hasta la euforia que caracteriza a las fases maníacas. La mayoría de los pacientes padece ambas fases de la enfermedad, depresión y manía, aunque algunos experimentan únicamente fases maníacas o fa-ses depresivas.

¿Es muy frecuente?

Esta enfermedad es mucho menos frecuente que la enfermedad depresiva simple. Casi una de cada 100 personas adultas sufrirá una enfermedad maniáco-depresiva en algún momento de su vida. Este trastorno puede comenzar en cualquier momento durante la adolescencia o al finalizar la misma. A diferencia de lo que ocurre en otras formas de depresión, la enfermedad maníaco-depresiva afecta por igual a hombres y mujeres.

¿Qué causa la enfermedad maníaco-depresiva?

Nadie lo sabe con exactitud, pero la investigación ha demos-trado que esta enfermedad se presenta más en unas familias que en otras, y que tiene más que ver con la herencia y los genes que con la educación recibida. Según parece las partes del cerebro que controlan nuestro estado de ánimo no fun-cionan adecuadamente -por esta razón, los síntomas de la enfermedad maníaco-depresiva pueden ser controlados con medicación. Los episodios de la enfermedad pueden, en oca-siones, ser desencadenados por experiencias estresantes, por la falta de apoyo en el entorno o por la presencia de enfermedades físicas.

¿Qué se siente, cuales son los síntomas?

Obviamente, dependerá de si el paciente sufre un episodio depresivo o maníaco de la enfermedad. Estas dos experiencias tan diferentes serán descritas de forma independiente a continuación.

Depresión

La sensación de estar deprimido es algo que todos experi-mentamos de vez en cuando. Esta sensación puede ayudarnos a reconocer nuestros problemas así como a enfrentarnos a ellos. Sin embargo, para un paciente con una enfermedad maníaco-depresiva, su depresión será mucho más intensa y duradera, y le hará realmente difícil el afrontar los problemas de su vida diaria. Quien padece este tipo de depresión tiene una mayor probabilidad de experimentar los síntomas físicos listados a continuación. No todos los pacientes con depresión presentan la totalidad de los síntomas citados, aunque generalmente presentan varios de ellos.

Síntomas mentales

Sentimiento de infelicidad permanente
Pérdida de interés por las cosas
Incapacidad para disfrutar
Dificultad para tomar decisiones, incluso las más simples
Sensación de cansancio intenso
Sentimientos de inutilidad, inadecuidad y desesperanza
Mayor irritabilidad de la habitual
Pensamientos suicidas

Síntomas físicos

Pérdida de apetito y de peso
Dificultad para conciliar el sueño
Despertar temprano
Estreñimiento
Pérdida del deseo sexual

Si usted llega a deprimirse, no se sentirá capaz de realizar adecuadamente su trabajo o sus cometidos habituales. Puede resultarle muy difícil pensar de una forma positiva y tener esperanza en el futuro. Puede que se encuentrre de repente llorando sin razón aparente. Le resultará difícil estar con otras personas. De hecho, es posible que sean los demás quienes le digan que no lo encuentran bien antes de que usted se de cuenta de que algo va mal. Si tiene una depresión leve, generalmente será capaz de llevar a cabo algunas de sus actividades regulares.
El mantenerse activo puede ser de gran ayuda ya que le permitirá romper con el círculo vicioso de pensamientos pesimistas que pueden hacerle sentir peor.
Aunque su depresión sea leve necesitará contarle a alguien como se siente, esto en sí mismo le hará sentirse mejor y además hará posible que los demás puedan ayudarle.


Obteniendo ayuda

Si encuentra que su depresión dura más de un par de semanas, que empeora o que interfiere con sus actividades normales, debe-ría acudir a su médico de cabecera.

La mayoría de los pacientes con depresión recibe la ayuda necesaria de su médico de cabecera. Entre él y usted decidirán que tipo de ayuda será necesaria para su caso. En las depresiones leves, el consejo o la psicoterapia de apoyo pueden ser suficientes. En el caso de las depresiones moderadas, serán necesarias la psicoterapias más específicas y/o los fármacos antidepresivos. En las depresiones graves, los antidepresivos serán imprescindibles antes de que la psicoterapia pueda ser útil, y generalmente se precisará de la colaboración de un médico especialista en este tipo de trastornos, el psiquiatra.
Tan sólo un pequeño número de pacientes depresivos necesita ser ingresado para su tratamiento en un hospital. El ingreso suele ser necesario en aquellos pacientes cuya enfermedad supone una amenaza para sus vidas o bien en aquellos que no mejoran a pesar del tratamiento pautado. Si la depresión no se trata, ésta puede empeorar hasta el punto que al paciente puede parecerle que no merece la penar vivir, llegando a pensar que la única forma de acabar con ese sufrimiento es suicidarse. Si se encuentra a sí mismo pensando este tipo de cosas, debería solicitar ayuda contándoselo, lo antes posible, a un amigo o a un profesional. Esta es una experiencia por la que pasan muchas personas con depresión antes de mejorar -es importante que recuerde que mejorará.

Consejo

Es una forma de hablar sobre sus problemas con alguien, un consejero, que no está involucrado en su vida diaria. Aunque en nuestro sistema sanitario no existe la figura del consejero como tal, su función sin embargo la suelen llevar a cabo otros profesionales como su médico de cabecera, personal de enfermería o el trabajador social. Estos profesionales le podrán ayudar mediante una escucha atenta, permitiéndole hablar francamente de una forma en la que en ocasiones es difícil hacerlo con la familia o con los amigos. Un consejero puede ayudarle a tener una perspectiva más objetiva de sus pro-blemas.
El hablar de sus sentimientos le ayudará a pensar sobre ellos de una forma más clara, y a encontrar formás prácticas y constructivas de superar los problemas.

Psicoterapia

Existen muchos tipos diferentes de psicoterapia. Todas ellas son formas distintas de ayudar a las personas a superar el estrés, los problemas emocionales, los problemas en las relaciones con los demás o los hábitos problemáticos (tabaquismo, alcoholismo, juego patológico,..).
Todas las psicoterapias tienen en común el hecho de ser tratamientos que se basan en dialogar con otra persona, y en ocasiones desarrollar tareas.

Fármacos antidepresivos

Se llaman así los medicamentos empleados para tratar la de-presión mediante la corrección del desequilibrio químico que acompaña al humor depresivo. La depresión presente en la enfermedad maníaco-depresiva, generalmente precisa de este tipo de tratamiento. Los antidepresivos no son simplemente "píldoras euforizantes" o "pastillas para sentirse bien", estos fármacos hacen que la persona deprimida recupere su estado de ánimo normal, pero en absoluto mejoran el estado de ánimo de una persona que no está deprimida.
A diferencia de lo que ocurre con los tranquilizantes, los antidepresivos no son adictivos, no crean dependencia. Estos fármacos, sin embargo, tienen efectos secundarios adversos. La sequedad de boca, la somnolencia y la visión borrosa son frecuentes con los antidepresivos llamados tricíclicos. Otra clase de an-tidepresivos, los inhibidores de la monoamino oxidasa o IMAOs exigen que quien los tome evite ciertos alimentos como el queso y el vino tinto. Un tercer tipo de antidepresivos, los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina o ISRS pueden hacer que quien los tome se sienta inicialmente inquieto, con nauseas y un ligero malestar. Su médico de cabecera le recomendará el antidepresivo más adecuado para su caso.

Todos los antidepresivos tardan de 2 a 6 semanas en empezar a funcionar adecuadamente. El sueño y el apetito de los pacientes suele mejorar antes de que su estado de ánimo se recupere. Durante este período en el que el humor todavía está bajo, el apoyo de la familia y de los amigos es especialmente importante, ya que el paciente puede llegar a desesperarse pensando que no mejorará. En esos momentos, debería acudir con regularidad a su médico de cabecera o a su psiquiatra de forma que pueda resolver cualquier problema que se presente con la medicación. Incluso cuando empiece la mejoría, es realmente importante que continue tomando su medicación de la forma en que se la ha pautado su médico de cabecera o su psiquiatra. Si suspende demasiado pronto su tratamiento aumentará la probabilidad de que reaparezca la depresión. La regla general es el mantener el tratamiento con antidepresivos hasta 6 meses despues de que la depresión haya mejorado.

Manía

La manía es una exageración de sensaciones que todos expe-rimentamos de vez en cuando. Es lo opuesto a la depresión, y se caracteriza por la presencia de sensaciones de gran bienestar, energía y optimismo. La pregunta que surge a continuación es si esto es un problema. Bien, realmente puede ser un problema, ya que dichas sensaciones pueden resultar tan intensas que el que las experimenta puede llegar a perder el contacto con la realidad. Si esto le ocurre puede encontrarse pensando cosas extrañas sobre sí mismo, llevando a cabo juicios inadecuados y comportándose de forma embarazosa, perjudicial e incluso en ocasiones peligrosa. Al igual que la depresión, la manía puede hacer difícil o imposible afrontar de una manera efectiva las tareas de la vida diaria. Un episodio de manía, si no es tratado, puede acabar con las relaciones de un paciente y con su trabajo. Cuando el episodio no es muy intenso los médicos suelen llamarlo "hipomanía". En un episodio de manía usted puede sentirse:

Muy feliz y excitado
Irritado con los demás que no comparten su optimismo
Lleno de energía
Incapaz o sin necesidad de dormir
Lleno de ideas nuevas y excitantes
Más importante de lo habitual
Oyendo voces que otras personas no pueden oir
Los demás notarán que usted está:

Saltando rápidamente de una idea a otra
Haciendo planes que son grandiosos e irrealizables
Muy activo y moviendose rápidamente
Comportándose de una forma muy aparatosa
Hablando muy rápido, tan rápido que en ocasiones puede llegar a ser difícil entender lo que dice
Tomando decisiones extrañas de forma impulsiva que pueden tener consecuencias catastróficas
Gastando dinero de forma temeraria
Desinhibido sexualmente
Cuando un paciente sufre por primera vez un episodio maníaco generalmente no es consciente de que algo va mal. Con frecuencia, son los amigos, la familiia o los compañeros de trabajo quienes primero perciben que existe un problema. Desafortunadamente, el paciente suele rechazar este tipo de sugerencias, ya que al experimentar un episodio de manía se sentirá mucho mejor de lo que nunca ha estado con anterio-ridad. El problema es que esta maravillosa sensación de feli-cidad le conducirá progresivamente a alejarse de la realidad. Cuando los pacientes se recuperan suelen sentirse muy dis-gustados por lo llevado a cabo cuando su estado de ánimo estaba exageradamente elevado.

Autocuidado

Si usted sufre cambios de humor maníacos, lo más importante es que sea capaz de reconocer los signos que advierten del inicio de la enfermedad. Esto significará que podrá obtener ayuda antes de que se sienta tan bien que no sea consciente de que existe un problema. Esta tarea no es fácil al principio de la enfermedad, pero puede llegar a conseguirse con práctica, y suministra al paciente un mayor control sobre su vida, además de hacer menos probable tener que ingresarle.

Los amigos, familiares o algún profesional de confianza también podrán ayudarle si aprenden a reconocer los signos de alarma que advierten del inicio de la enfermedad. Es probable que los perciban antes que usted ya que, de hecho, usted probablemente se sentirá muy bien e incluso puede que llegue a ofenderse o molestarse de que los demás estén preocupados por usted. En este momento le puede ser difícil hacer caso de aquellos que le atienden y que desean que usted esté bien. El ingreso hospitalario puede llegar a ser necesario, generalmente para protegerle de sus trastornos de conducta, pero es mucho menos probable si se trata el episodio tempranamente.

Tratamiento farmacológico


Control de un episodio maníaco

Si usted está experimentando un cambio de humor maníaco, el tratamiento recomendado debe ser el comenzar con fármacos antipsicóticos. Estos fármacos también han sido llamados tranquilizantes mayores ya que los antipsicóticos más antiguos (clorpromazina, haloperidol) tienen este efecto sedativo. Estos fármacos también tienen otros efectos secundarios indeseables como la rigidez, los temblores, el vértigo y la sequedad de boca.

Sin embargo, algunos de los nuevos antipsicóticos (risperidona, sulpiride) pueden estabilizar el estado de ánimo del paciente sin la somnolencia u otros efectos secundarios indeseables de los fármacos más antiguos. Desde luego, que si su estado es ya de una gran excitación e inquietud, lo recomendable serán los fármacos antiguos, que son más sedativos. Este tipo de fármacos suelen ser tomados por via oral, aunque en aquellas situaciones en que el humor del paciente está muy elevado se hace necesario el tratamiento mediante inyecciones.

Una vez iniciado el tratamiento, los síntomas deberían mejorar en el curso de unos pocos días, aunque suele ser necesario tener que esperar unas semanas para que los antipsicóticos ejerzan su efecto al completo. Deberá consultar con su médico si desea conducir mientras necesite tomar este tipo de medica-ción.

Aunque le puede resultar tentador el suspender el tratamiento antes de que su médico se lo indique, bien por la presencia de los efectos secundarios o porque cree que ya no los necesita, lo cierto es que esto sería una gran imprudencia, sobre todo si piensa en las posibles consecuencias catastróficas de un episodio maníaco. Lo que sí puede hacer con respecto al tratamiento es discutir sobre él con su médico y sus familiares una vez que se recupere. De esta forma, usted podrá decidir como desea ser tratado cuando recaiga de su enfermedad.

Cómo detener los cambios del humor - Recomendaciones


Información

Resulta fundamental que usted sepa lo máximo posible sobre su enfermedad y sobre cómo recibir ayuda.

Estrés

Evite las situaciones estresantes. En la actualidad sabemos que dichas situaciones pueden desencadenar un episodio depresivo o maníaco. Ya que no podemos evitar por completo el estrés de nuestras vidas, resulta muy útil aprender cómo afrontarlo para que nos afecte lo menos posible. Puede practicar alguna técnica de relajación, ya sea escuchando alguna cinta de cassette, asistiendo a algún grupo de relajación o acudiendo a un psicólogo clínico. Su médico de cabecera le ayudará a encontrar lo que usted necesita en su localidad o lo más cerca posible de esta.

Relaciones

Todos necesitamos tener alguna persona cercana con la que podamos compartir tanto los buenos como los malos momentos de nuestra vida. Sin ellos sería difícil sentirnos bien o felices. Sin embargo, los episodios de depresión o de manía pueden llegar a causar gran tensión en los amigos o familiares del paciente, y en ocasiones se hace necesario tener que reconstruir algunas relaciones tras un episodio de la enfermedad. Es importante que al menos disponga de una persona en la que confiar. Cuando se encuentre bien, debería hablar con las personas que son importantes para usted explicándoles su enfermedad, de forma que ellos puedan comprenderle y saber que es lo que pueden esperar de usted en esos momentos.

Actividades

Resulta vital el lograr un equilibrio entre el trabajo, el ocio y las relaciones con su familia y amigos. Muchos pacientes con enfermedad maníaco-depresiva tienden a saturarse de activi-dades una vez que se encuentran bien. Es importante que procure no hacer esto. Asegúrese de que dispone del tiempo suficiente para relajarse y descansar. Si está desempleado, procure acudir a algún curso o hacer algún trabajo voluntario que no tenga nada que ver con las enfermedades mentales.

Cómo controlar los cambios de humor - tratamiento farmacológico


Litio

El litio es una sustancia presente en la naturaleza que constituye una forma efectiva de prevenir los cambios de humor en muchos pacientes con enfermedad maníaco-depresiva. Así mismo, las sales de litio también potencian el efecto de los fármacos antidepresivos. El tratamiento con litio suele ser instaurado por un psiquiatra, aunque una vez estabilizados sus niveles plasmáticos puede ser controlado por su médico de cabecera. Si las sales de litio no funcionan en su caso, existen otras posibilidades terapéuticas de las que podrá informarle su psiquiatra.

Comienzo del tratamiento

Para que el litio funcione adecuadamente suele ser necesario que pasen 3 meses o más desde su instauración. Por esta ra-zón, es preciso que tenga paciencia y persista en la toma ade-cuada de la medicación a pesar de que tenga la impresión de que todavía no le está haciendo efecto.

Efectos secundarios

Los efectos secundarios pueden aparecer en las primeras se-manas de tratamiento, y aunque pueden ser molestos y desa-gradables, con frecuencia desaparecen o mejoran con el tiempo. Estos efectos secundarios indeseables pueden incluir:

Sensación de sed
Orinar más de lo habitual
Visión borrosa
Ligera debilidad muscular
Diarreas
Temblor fino en las manos
Ligero malestar general
Aumento de peso
Si el nivel de litio en su sangre es demasiado alto, usted sufrirá:

Vómitos
Inestabilidad en la marcha
Disartria, dificultad para articular palabras
Si esto ocurre, debe contactar urgentemente con su médico.

Análisis sanguíneos

En los primeros momentos, será necesario hacerle análisis de sangre cada dos semanas para asegurar que tiene suficiente litio en su sangre, pero no demasiado. Necesitará hacerse análisis mientras siga tomando el tratamiento con litio, aunque tras los primeros meses de tratamiento dichos análisis serán menos frecuentes. También necesitará análisis de sangre cada pocos meses para asegurarse que su tiroides funciona de forma adecuada.

Dieta

Necesita alimentarse con una dieta bien equilibrada y, espe-cialmente, beber cantidades de líquidos no azucarrados. Ha-ciendo esto, se asegurará de tener un balance adecuado de sales en su organismo. Intente comer regularmente y evite beber demasiado té, café o bebidas con cola, todos ellos con-tienen cafeina, la cual le hará orinar más de lo habitual y esto podrá alterar sus niveles de litio.

Sugerencias para la familia y los amigos

Los episodios de manía y de depresión pueden ser muy estre-santes tanto para la familia del paciente como para sus amigos. Un episodio de manía puede llegar a agotar a cualquiera cercano al paciente. La depresión también puede dejar a la familia y a los amigos con sensación de impotencia absoluta para ayudar.

Ayudando a un familiar o amigo deprimido

Con frecuencia resulta difícil saber que decir a alguien que está muy deprimido. Puede tener la sensación de que no dice nada correcto a causa de que los pacientes interpretan todo de una forma muy pesimista. Puede resultar muy difícil saber qué es lo que desean -no es sorprendente ya que con frecuencia ni los propios pacientes deprimidos saben realmente qué quieren. Los pacientes pueden estar muy aislados e irritables, pero a la vez son incapaces de estar sin su ayuda y apoyo. Pueden estar muy preocupados pero ser incapaces de aceptar una sugerencia o consejo. Intente por tanto ser lo más paciente y comprensivo posible.

La ayuda práctica puede ser más fácil de ofrecer, y es muy importante. Asegúrese de que su familiar es capaz de cuidar de sí mismo de una forma adecuada. Si cree que su familiar está siendo negligente en su cuidado, ya que no se alimenta ni hidrata adecuadamente, busque ayuda médica de forma inmediata. Si le habla de hacerse daño o de suicidarse, debe tomar en serio tales comentarios y obtener ayuda profesional lo antes posible.

Es importante que usted disponga de espacio y tiempo para recargar sus baterias. Asegúrese de que dispone de algún tiempo para dedicar a sus amigos de confianza, quienes podrán apoyarle en estos momentos. Si su familiar o amigo ha sido ingresado, comparta las visitas con alguien más, usted podrá apoyarlo más y mejor si dispone de tiempo para poder descansar.

Ayudando a un familiar o amigo maníaco

Al comienzo del episodio maníaco, el paciente parecerá feliz, lleno de energía, con muchas ganas de salir y de ser el alma de las fiestas. Disfrutará de ser el centro de atención de los demás, y le encantará acudir a cualquier acto social o participar en discusiones acaloradas. Progresivamente, su humor se irá elevando más y más y la excitación inicial se tornará en inquietud e hiperactividad improductiva. Lo conveniente en estos momentos sería el mantener al paciente lo más apartado posible de dichas situaciones sociales mientras se le trata de persuadir de que busque ayuda. Los pacientes sin duda se beneficiarán de información sobre la enfermedad y de ayuda práctica.

Cuando un episodio maníaco es grave, el paciente puede llegar a estar agresivo, suspicaz y desinhibido física y verbalmente. Llegado este momento, no entre en discusiones con el paciente y consiga ayuda profesional inmediatamente. Debería guardar al alcance de su mano el número de teléfono de contacto y el nombre de un profesional de confianza para estas emergencias. En ocasiones, será imprescindible ingresar al paciente para protegerlo y asegurarse de que no se meta en más problemas.

Fuente:gobiernodecanarias.org

domingo, 9 de septiembre de 2007

Trabajo en exceso

Según los especialistas, las causas médicas de la muerte por exceso de trabajo (paro cardíaco y derrame cerebral, las dos más comunes) se deben a las largas jornadas laborales a las que son sometidos los trabajadores japoneses. En varios casos, se comprobó que las víctimas trabajaban alrededor de 3000 horas anuales. En un cálculo informal, si se descuentan los francos y los feriados, los trabajadores completaban jornadas de trabajo de entre 11 y 12 horas.
El karoshi se cobra 100 muertes por año en el país asiático
LANACION.com Exterior Domingo 9 de setiembre de 2007

sábado, 8 de septiembre de 2007

El hombre y la depresíon

"Sí -responde Hornstein-, entre nosotros es poco frecuente que los varones expresen su tristeza, labilidad emocional o ideas depresivas; en general evitan mostrarse vulnerables, tienen dificultades para identificar sus emociones y expresarlas con palabras, y sólo mencionan los síntomas físicos de su malestar. En ellos, la depresión no se expresa tanto a través de síntomas explícitamente psíquicos sino por medio de alteraciones fisiológicas. Cerca del 50% de los episodios depresivos mayores no se detectan porque el estado de ánimo depresivo es menos evidente que otros síntomas. Las mujeres tienen cierto entrenamiento en consultar cuando van apareciendo sus dificultades, en cambio los hombres consultan cuando ya no pueden más, y las estadísticas demuestran que mueren alrededor de 7 años antes que las mujeres con multiplicidad de cuadros, como la enfermedad coronaria, que están asociados con la depresión."
Diferencias de género en un trastorno devastador
Lo afirma Luis Hornstein, que preside una fundación que estudia esta afección
LANACION.com Ciencia/Salud Sábado 8 de setiembre de 2007

martes, 4 de septiembre de 2007

El poder de los pensamientos

1. Los pensamientos promotores de una salud radiante.
El cuerpo está asociado a la mente íntimamente o, por mejor decir, es su contraparte. Es una forma tosca y visible de la mente sutil e invisible. Si se produce dolor en un diente, o en el estómago, o en un oído, la mente se ve inmediatamente afectada. Deja de pensar adecuadamente. Se agita y se perturba.Si hay depresión en la mente, el cuerpo no puede funcionar adecuadamente. Los dolores que afecta al cuerpo son llamados enfermedades secundarias, Viadhi, mientras que los Vasanas, o deseos que afectan a la mente se denominan enfermedades primarias o mentales, Adhi.
La salud mental es más importante que la salud física. Si la mente está sana, el cuerpo estará necesariamente sano. Si la mente es pura, si tus pensamientos son puros, te verás libre de todo tipo de enfermedades primarias y secundarias. "Mens sana in corpore sano", Mente sana en cuerpo sano.

2. Los pensamientos desarrollan la personalidad.
Un pensamiento sublime eleva la mente y expande el corazón. Un pensamiento bajo excita la mente y da lugar a sentimientos mórbidos y oscuros.Los que tengan control sobre sus pensamientos y palabras, aún cuando sea solamente un tanto limitado tendrán un rostro hermoso, calmado y sereno, una voz dulce y unos ojos brillantes y lustrosos.

3. Los pensamientos afectan al cuerpo.
Todo pensamiento, emoción o palabra produce una fuerte vibración en las células del cuerpo, dejando una profunda impresión en ellas.Si conoces la manera de promover pensamientos opuestos, entonces puedes llevar una vida feliz y armónica de paz y de poder. Un pensamiento de amor neutraliza inmediatamente un pensamiento de odio. Un pensamiento de coraje servirá inmediatamente de poderoso antídoto contra un pensamiento de temor.

4. El poder del pensamiento cambia el destino.
El hombre siembra un pensamiento y recoge una acción. Siembra una acción y recoge un hábito. Siembra un hábito y recoge un carácter. Siembra un carácter y obtienen un destino.
El hombre ha construido su propio destino con sus pensamientos y acciones, pero puede cambiarlo, ya que es dueño de él. No hay ninguna duda sobre esto. Con un pensamiento y un proceder recto y fuerte, el hombre puede convertirse en el dueño de su destino.Algunas personas ignorantes dicen: "El Karma es la causa de todo. Todo está predestinado. Si estoy predestinado por mi Karma a ser de esta manera o de la otra ¿por qué debo esforzarme? Es mi destino."
Esto es fatalismo. Tal actitud producirá inercia, estancamiento y miseria. Eso significa no entender en absoluto la ley de Karma. Es un argumento falaz. Un hombre inteligente no manifestará jamás semejante argumento. Tu has construido tu propio destino, desde tu interior, con tus pensamientos y acciones.Ahora tienes una voluntad libre para elegir. Tienes Svatantrata en acción. Un bribón no es un bribón eternamente, por los siglos de los siglos. Ponle en compañía de un santo y cambiará instantáneamente. Pensará y actuará ahora de modo distinto y cambiará su destino desarrollando el carácter de un santo.
El Dacoito Ratrakar se transformó en el Sabio Valmiki. Yagai y Nadai también se trasformaron. Eran bribones de primera clase. Tú también puedes convertirte en un Yogui o en un Ñani. Puedes construir tu propio destino. Puedes hacer que Karma sea del modo que prefieras. Usa el Poder del Pensamiento. Piensa rectamente, piensa noblemente, sólo tienes que pensar y actuar. Pensando rectamente, puedes convertirte en un sabio. Por medio de pensamientos y acciones buenas, por medio de un buen Karma, puedes alcanzar la posición de Indra o Brahma. El hombre no es un ser sin esperanzas, sino que tiene una voluntad libre.

5. Los pensamientos causan desórdenes fisiológicos.
Cada cambio en el pensamiento produce una vibración en el cuerpo mental, la cual, cuando se transmite al cuerpo físico, genera actividad en la materia nerviosa del cerebro. Esta actividad en las células nerviosas produce muchos cambios eléctricos y químicos en ellas. La causa de estos cambios no es otra que la actividad del pensamiento.La pasión intensa, el odio, los celos amargos, la ansiedad corrosiva y los raptos de cólera destruyen literalmente las células del cuerpo e inducen enfermedades del corazón, hígado, riñones, bazo y estómago.
Es digno de resaltar muy cuidadosamente que toda célula del cuerpo sufre o crece, recibe un impulso vital o mortal de cada pensamiento que entra en la mente, porque uno tiende a transformarse en la imagen de aquello en lo que más piensa.Cuando la mente se centra en un pensamiento particular y permanece en él, se concreta una vibración definitiva de materia y, a menudo, cuanto más se produce esta vibración, más tiende a repetirse hasta hacerse un hábito y producirse de modo automático. El cuerpo sigue a la mente e imita sus cambios. Sí se concentra el pensamiento, los ojos permanecen inmóviles.

6. La fuerza del pensamiento crea el entorno.
Se ha dicho a menudo que el hombre es el resultado de las fuerzas de su entorno. Esto no es verdad. No podemos creerlo porque los hechos siempre demuestran lo contrario. Muchos de los más grandes hombres de la historia han nacido en la pobreza y en circunstancias adversas.
Muchos que han nacido en suburbios y en lugares inmundos, se han elevado hasta posiciones de máxima relevancia en el mundo Han ganado los laureles de la fama y se han distinguido en la política, literatura y poesía. Se han convertido en genios brillantes y luminarias del mundo. ¿Cómo se explica esto?Sir T. Mutusnami Aiyar, el primer Juez indio del Tribunal Supremo en Madras, nació en la pobreza más absoluta. Tenía que estudiar por las noches bajo las farolas municipales. No tenía suficiente comida y se vestía de harapos. Tuvo que esforzarse y vivir duramente, pero alcanzó la grandeza. Se elevó sobre las fuerzas de su entorno gracias a su gran fuerza de voluntad y a su férrea determinación.
En Occidente, hijos de zapateros y pescadores se han elevado hasta puestos más altos. Chicos que limpiaban zapatos en la calle, que vendían en los bares y cocinaban en los hoteles se convirtieron en famosos poetas y excelentes periodistas.
Sir Walter Scott fue muy pobre. No tenía ni donde vivir. Merece la pena mencionar también la vida de James Ramsay McDonald. Fue un hombre de gran Purushartha. Se elevó de la pobreza al poder, del campo de labor a la situación de Primer Ministro de Gran Bretaña. Su primer trabajo fue repartir sobres por diez chelines a la semana. Era demasiado pobre para comprar té, por lo que bebía agua en su lugar. Durante meses su principal comida fue un pudding de carne de 3 peniques. Fue un autodidacto, se interesó vivamente por las Ciencias y la Política. Se hizo periodista y, gradualmente, a través del recto obrar (Purusharta) se elevó a la posición de Primer Ministro.
Sri Sankaracharia, el máximo exponente de la filosofía Aduaita, un gigante espiritual y un genio brillante, nació también en un entorno y unas circunstancias pobres y desfavorables. Podrían citarse miles de ejemplos como estos. Resulta obvio, por tanto, que un entorno desfavorable no puede aniquilar la grandeza y excelencia potenciales del futuro genio y que uno puede cambiar su entorno con aplicación diligente, paciencia, perseverancia, honestidad, integridad, sinceridad de propósito, voluntad férrea y firme determinación.
Todo hombre nace con sus Samskaras. La mente no es una tabularasa o cuartilla en blanco. Contiene las impresiones de los pensamientos y acciones de nacimientos previos. Los samskaras son las potencialidades latentes. Cuando estos samskaras son buenos constituyen un valioso haber para el hombre, quien, aun cuando se vea emplazado en un entorno adverso, obtiene de ellos protección contra las influencias extrañas, indeseables y hostiles y ayuda en su crecimiento y evolución.No pierdas ninguna oportunidad. Saca provecho de todas las ocasiones.
Toda oportunidad está encaminada a tu desarrollo y perfección. Si encuentras un hombre enfermo, caído en el suelo junto a la carretera, sin ningún tipo de ayuda, cárgale sobre tus hombros o en el primer vehículo que encuentres y llévale rápidamente al hospital. Atiéndele solícitamente. Dale leche caliente, té o café. Lava sus piernas con devoción. Ve en él a Dios todo-penetrante. Ve la divinidad en el brillo de sus ojos, en sus gritos, en su respiración, en su pulso y en el movimiento de sus pulmones.
Dios te ha ofrecido esta oportunidad para que desarrolles tu misericordia y amor, para que purifiques tu corazón y para que erradiques el odio y los celos. En ocasiones, si eres muy tímido, Dios te colocará ante situaciones, en las que te veas forzado a mostrar coraje y presencia de ánimo con riesgo incluso de tu propia vida. Las figuras que han alcanzado la eminencia en este mundo, han tenido que sacar el mayor provecho de todas las oportunidades. Dios conforma las mentes de los seres humanos, dándoles oportunidades.
Recuerda que en tu propia debilidad reside la fortaleza, por que siempre estarás alerta para salvaguardarte. La pobreza tiene sus propias virtudes, mientras que el lujo engendra pereza, orgullo, debilidad, inercia y todo tipo de hábitos nocivos.No te quejes, por lo tanto, de tus circunstancias adversas. Crea tus propias circunstancias y tu mundo mental. Quién intente crecer o evolucionar en un entorno adverso, será, indudablemente, un gran hombre. Nada podrá conmoverle. Tendrá nervios de acero y estará dotado de gran austeridad.
El hombre no es ciertamente producto del entorno o de las circunstancias. Puede modificar éstas por medio de su capacidad, carácter, pensamientos, buenas acciones y recto proceder (Purushartha). Teevra Purushartha puede cambiar el destino. Esta es la razón por la que Vashista y Krishna han colocado a Purushartha por encima del destino. Por lo tanto, queridos hermanos, esforzaros, conquistad la naturaleza y regocijaos en el eterno Satchidananda Atma.

7. Los pensamientos conforman el cuerpo físico
El cuerpo, con sus órganos, no es otra cosa que el Pensamiento. La mente, proyectándose, se convierte en el cuerpo mismo y, atrapada por éste, se ve afligida por él.Este cuerpo físico es, como si dijéramos, el molde hecho por la mente para su propio disfrute, para dar escape a su energía y, por lo tanto, para ganar distintas experiencias de este mundo a través de las cinco avenidas o canales de conocimiento, los cinco Ñana Indriyas (órganos de conocimiento y percepción). El cuerpo no es realmente más que nuestros pensamientos, estados de ánimo, convicciones y emociones objetivadas y hechas visibles al ojo humano.
Todos los cuerpos tienen su asiento en la mente. ¿Puede existir un jardín sin agua?La mente constituye el más elevado de los cuerpos y es la que desempeña todas las funciones. Si el cuerpo físico se disuelve, la mente asume rápidamente otros cuerpos nuevos a su gusto. Si la mente se viera paralizada, el cuerpo no podría evidenciar nuestra inteligencia.
En la mayoría de los seres humanos, el pensamiento está en gran medida bajo el control del cuerpo. Estando sus mentes poco evolucionadas, viven principalmente en Annamaya Kosha. Desarrollad Viñanamaya Kosha (intelecto) y a través de él controlad Manomaya Kosha (mente).
La idea errónea de que somos el cuerpo, es la raíz de todos los males.Pensando equivocadamente uno se identifica con el cuerpo, surge Sehadhiasa y uno se apega a él. De aquí surge Mamata (idea de "lo mío"). Uno se identifica con su mujer, sus hijos, su casa, etc. Es precisamente esta identificación o apego lo que produce esclavitud, miseria y dolor.

SWAMI SIVANANDA
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Buenasiembra julio 2007

martes, 14 de agosto de 2007

¿Que es el estres?

El biólogo canadiense Hans Selye definió al estrés ("stress" en inglés) como una respuesta adaptativa del organismo ante un estimulo real o imaginario.
Otra forma de llamar al estrés es: tensión. El mismo miedo que nos hizo salir huyendo de la cueva perseguidos por un oso hambriento; el mismo que nos permite levantar un auto si nuestro hijo ha quedado prensado abajo, pero también puede ser ese miedo a triunfar y a ser mejores cada día hasta alcanzar el éxito en todos los proyectos que tengamos en mente.

El problema es cuando esta reacción orgánica es provocada por diversos factores como:

• Factores físicos: enfermedades, tratamientos de larga duración.

• Ambientales: como el ruido, campos electromagnéticos positivos, la contaminación.

• Emocionales: enojos, frustraciones, depresión, pena.

• Sociales: violencia intra-familiar, violencia y presión laboral.

• Cognitivos: creencias o formas de pensar destructivas y enfermizas.

• De personalidad: actitudes o vicios (alcohol, tabaco, drogas)

• Económicos: deudas, desempleo, sueldo insuficiente.

• De carácter: como excesiva rigidez, nerviosismo e hiperactividad.

Cuando nuestro estilo de vida alberga algunos o la mayoría de estos factores, el organismo responde con lo que se conoce como el Síndrome de Adaptación, en sus tres etapas, según la intensidad del agente de estrés.

Esta científicamente comprobado que el Estrés es un fenómeno fisiológico y psico-biológico así como una respuesta neuro-endocrina y psicológica.

Para construir un Concepto de estrés, recordemos que desde los estudios pioneros de Seyle, entendemos por estrés un conjunto de condiciones que se producen en el organismo, tanto en la esfera física como psicológica, como consecuencia de exigencias originadas en el trabajo y en la vida diaria, que superan las capacidades de respuesta y de adaptación del sujeto.

El NIOSH (National Institute of Occupational Health and Safety) tiene una aproximación que reconoce que los factores del trabajo pueden generar estrés; y que los factores personales y situacionales intervienen para fortalecer o debilitar ese efecto.

Respecto de los efectos tardíos del estrés, aunque no está tan claramente demostrada la asociación, también se sospecha que el estrés puede causar problemas de largo plazo, ayudando en la aparición de enfermedades crónicas.

Algunas investigaciones han planteado las siguientes consecuencias potenciales:

• Enfermedad Cardiovascular: Existen estudios que plantean que trabajos psicológicamente muy demandantes, con escaso control del trabajador sobre el proceso productivo, se asocian a riesgo aumentado de enfermedad cardiovascular; específicamente se menciona hipertensión arterial, infarto al miocardio y accidente vascular cerebral.

• Respecto de las Enfermedades Músculo esqueléticas, existe una opinión ampliamente extendida en especialistas de salud ocupacional acerca de que el estrés laboral aumenta el riesgo de sufrir lumbago y lesión de extremidades superiores (tendinitis), cervicobraquialgia y fibromialgia..

• En las enfermedades Psicológicas, se ha observado que hay diferencias en la frecuencia de diversos cuadros de salud mental, como depresión y el síndrome de desgaste profesional (burn-out) asociado a ocupaciones diferentes en cuanto a su nivel de estrés.

• El cáncer, la accidentabilidad, el suicidio y otros cuadros también han sido relacionados con el estrés, aunque aún es necesario contar con mayores estudios para certificar dicha relación.

• Para mas abundar, se ha asociado estrés y enfermedad coronaria pues se ha demostrado que el estrés actúa elevando el colesterol sanguíneo, induciendo hipertensión arterial, con lo que contribuye al daño coronario; si se añade la agregación plaquetaria y la descarga de adrenalina y noradrenalina tenemos una explosiva combinación.

• En cuanto a enfermedad gastrointestinal, se ha observado que en una tarea de alto estrés, como es la de los controladores de vuelo, estos trabajadores tienen el doble de úlcera duodenal que otros trabajadores aeronáuticos comparables (Cobb et al. JAMA 1973)

• La enfermedad neuropsiquiátrica se ha estudiado en largos seguimientos, por mas de 20 años (Kornhauser), que muestran aumento de problemas de salud mental en estrecha relación con factores primariamente laborales (satisfacción, remuneraciones, control, rol, rutina).

• Alcohol, drogas y suicidio Los estudios muestran una prevalencía creciente de uso de alcohol y drogas en el entorno laboral. Hay múltiples estudios y la evidencia clínica, proveniente de la práctica médica y de psicólogos. Se puede citar el caso del suicidio en EE.UU., que ha sido históricamente mayor en hombres blancos, tendencia que no parece justificado suponerla ligada al sexo o raza, puesto que esta tendencia cambia al incorporarse progresivamente estos grupos a la fuerza de trabajo. En la misma línea está el hecho que las mujeres doctoras y químicos tienen una tasa de suicidio mayor que la que muestran las mujeres en general. Además, la tasa de suicidio en hombres de color aumenta al incorporarse a tareas que antes eran sólo realizadas por hombres blancos.

Algunos de los síntomas que se presentan cuando existe un exceso de estrés son:

depresión, inseguridad, falta de autoestima, conflictos intra familiares o conyugales, insomnio, miedo, ansiedad, mal humor, falta de creatividad, problemas laborales, palpitaciones, transpiración excesiva, presión en el estómago, náuseas, músculos tensos, ritmo cardíaco acelerado, deficiencia respiratoria, rechinar los dientes, incapacidad para concentrarse o mantenerse quieto, poco control sobre las reacciones, escalofrío, sonrojo o rubor, aturdimiento o desmayo, cambios en el ritmo de la respiración, toma de malas decisiones, somnolencia diurna, pesadillas, sueño no reparador, sudoración en las manos, temblor en las manos, boca reseca, manos y/o pies fríos, indecisión, desesperación, bochorno, calambres, debilidad y fatiga.

Muchas enfermedades cardiorrespiratorias, auto inmunes, neuroendocrinas y otros desequilibrios psico-fisiológicos tienen un elemento común en su origen, que predispone, acelera y empeora el desarrollo de estos padecimientos el estrés.

Vivir así demanda más energía de la que el cuerpo puede producir; desgasta y deteriora los tejidos y las células, disminuyendo nuestra capacidad de respuesta, productividad, creatividad y sobre todo, nuestra oportunidad de disfrutar la vida y tomar conciencia de nuestra experiencia humana y expandirla.

Fuente: vida positiva

viernes, 10 de agosto de 2007

El poder del silencio

Su nombre, Dadi Hirdaya Mohini, significa “aquella que atrae tu corazón”. Reconocida como una gran yoguini, esta líder espiritual de la India dirige los destinos de la Brahma Kumaris World Spiritual University, dedicada a la práctica y difusión del raja yoga.

Aquí, sus consejos y reflexiones

–¿A qué atribuye el malestar, el sufrimiento espiritual, que suelen padecer las personas en las grandes ciudades?

–Estamos en un mundo en el que todos parecen vivir una vida demasiado rápida. Pensamos muy rápido y nos movemos muy rápido. Como resultado de esto, uno no utiliza el aspecto racional para pensar en las consecuencias de lo que se dice o se hace. El poder de decisión no es utilizado de manera correcta. El apuro conduce al derroche, la prisa lleva a la preocupación. Falta paz, hay tristeza. Además, las grandes naciones se han vuelto demasiado materialistas. Hay un gran contraste entre una vida llena de espiritualidad y una materialista. Cuando se pierde ese equilibrio, sólo se experimenta frustración, y eso crea tensión, estrés, depresión y sufrimiento. Pienso que la principal causa de este desequilibrio es la ignorancia acerca de quiénes somos realmente. Nuestra identificación con el aspecto físico nos ha llevado a ser influidos por los cinco rasgos de la negatividad: la lujuria, la codicia, la ira, el apego y el ego. Estos vicios son los que nos han robado la paz real y la felicidad. Son los que han provocado que los seres humanos vivan hoy una vida de desesperación, decepción y conflictos.

–¿Qué hábitos sería conveniente modificar para lograr un estado de bienestar interior?

–Se dice que "la cara es el espejo de la mente". Para permanecer contento tengo que cuidar mi mente, que es mi mundo interior. Cuidar mi mente significa hacer que sea mi mejor amiga. Cuando soy amigo de mí mismo puedo ver lo bueno en mí. Cuando logro desarrollar una actitud positiva hacia mí mismo puedo extenderla hacia los demás. Entonces, para mantenerme feliz, ante todo debo aprender a amarme a mí mismo, a aceptarme, a quererme, y entonces podré desempeñar mi papel en el mundo con alegría. Quienes permanecen contentos y felices siempre tienen una cara alegre. Así, como el cisne que sólo toma las perlas, sólo veré lo bueno en los otros. Es importante comprender que lo que sea que haya pasado en la propia vida fue bueno, que lo que sea que esté pasando es bueno y que lo que sea que vaya a pasar en el futuro será aun mejor. Una actitud positiva hace la vida feliz. Uno debe permanecer siempre sentado en el asiento del autorrespeto. Si uno puede mantener ese asiento, jamás perderá la alegría. Pero para poder mantener este bienestar tengo que dejar de preocuparme: eso nunca ayuda. No hay que alentar dudas. No hay que cultivar pensamientos inútiles acerca de uno mismo y de los demás. Uno es la persona más importante para uno mismo. Entonces, es recomendable buscar espacios de encuentro con uno mismo, sentarse todas las mañanas para mantener un diálogo interno y así llegar a conocerse mejor. Esta atención hacia uno mismo es fundamental para hacerse fuerte. Cuando sé quién soy verdaderamente puedo permanecer estable en todas las situaciones.

–¿Cuál es el valor del silencio en el crecimiento espiritual?

–El crecimiento espiritual está muy vinculado con la autopercepción, la autorrealización y la autotransformación. El proceso de desarrollo espiritual sólo puede iniciarse cuando dirijo mi mente hacia mi interior y permanezco en silencio. Silencio no significa ausencia de pensamientos. El silencio es el estado de la mente que me permite escuchar mi conciencia interna y hacer lo correcto en el momento correcto. En el silencio puedo entender quién soy realmente. Esa conciencia no es posible sin el silencio. El desarrollo espiritual también está conectado con el progreso hacia la perfección que logramos obtener en nuestras vidas. El camino hacia la perfección, la cima del desarrollo espiritual, se hace imposible sin el poder del silencio. En el silencio podemos conectarnos con Dios y recibir los poderes espirituales que permiten nuestro crecimiento.

–¿Qué consejo les daría usted, desde su sabiduría, a los argentinos?

–Me gustaría decirles que no pierdan la esperanza. Hoy, las condiciones del mundo se están moviendo en la dirección del final de la Edad de Hierro [concepto referido a una de las cuatro etapas en que la filosofía hindú divide la historia de la humanidad]. Después del final de este período habrá un nuevo comienzo, un amanecer dorado. Así que prepárense para ser parte de ese amanecer. Utilicen todo el tiempo presente del que disponen de una manera valiosa. Yo estoy muy impresionada con los argentinos. Tienen poderosos sentimientos, quieren volverse buenos y tener amor por Dios y por la humanidad. Yo les pido que sigan alimentando esas particularidades en sus vidas y que las usen para inspirar a otros. Así, sus vidas se volverán buenas, y cuando sus vidas se tornen buenas el mundo será un mejor lugar donde vivir. Piensen bien, hagan el bien, sean buenos.

Más datos: http://www.bkumaris.org.ar/

jueves, 9 de agosto de 2007

Estrés prequirúrgico

Temor a entrar en el quirófano tenemos -seguramente- todos los seres humanos. Sin embargo, los profesionales de la salud prestan cada vez más atención a este factor, ya que cuando alcanza niveles extremos puede provocar inconvenientes durante una operación o en la posterior recuperación del paciente. "El estrés prequirúrgico comienza en el momento mismo en que el paciente es informado del diagnóstico, la intervención y sus alternativas terapéuticas", "Nosotros no apuntamos a que el estrés desaparezca, sino a que tenga un nivel tolerable -dice Muccci-, porque el peligro radica en su capacidad para causar crisis hipertensivas antes del ingreso en el quirófano, taquicardia, cuadros febriles, sudoración o dificultades para dormir. Esto sucede porque el sistema inmune reacciona a los factores externos de estrés, lo deprime y puede provocar dificultades en el posoperatorio: la cicatrización lenta, la aparición de infecciones o percepción muy intensa del dolor."

"Efectivamente, cada vez veo más fobias en los pacientes -cuenta por su parte el doctor Martín Miura, director de la Asociación Argentina de Cirugía-. Tienen terror a entrar en un hospital, y más en un quirófano. Esos pacientes merecen un estudio psicológico. Ante un caso así, yo no opero."

El valor de la información
Si bien en algunos casos se trata de pacientes con características fóbicas o ansiógenas, el contexto juega un papel primordial. Así, por ejemplo, la espera prolongada favorece la ansiedad, lo mismo que el haber escuchado algo inquietante o ver a otros pacientes en estados similares. Por el contrario, "una buena relación médico-paciente, la confianza que pueda transmitir el cirujano y la posibilidad de estar siempre acompañado por un familiar son factores que disminuyen considerablemente la ansiedad", dice Miura. Respecto del valor de recibir información, investigadores de la Universidad de Innsbruck, en Austria, realizaron un video que informaba, con actuaciones, sobre todos los riesgos y las alternativas de una cirugía desde la perspectiva del paciente un día antes de la intervención y redujeron el estrés prequirúrgico en más de un 60 por ciento. En la Argentina, sin embargo, las conclusiones de este estudio no son compartidas por los especialistas. "No sabemos qué va a disparar en el paciente una visión demasiado cruenta -dice Mucci-. La información debe ser acotada. A veces los pacientes preguntan y después se meten en un brete. Por eso siempre es conveniente que esté acompañado por un pariente, porque es un brete, porque es un impacto muy fuerte saber que uno va a ser operado." .

En la cuenta regresiva

Los especialistas consultados aportaron una serie de consejos que pueden resultar de gran utilidad para reducir la ansiedad en los momentos previos a una cirugía:

No pedir acelerar ni postergar demasiado la intervención. Diez días entre la indicación y el acto quirúrgico es un lapso que permite elaborar adecuadamente el proceso.
Evitar pensar todo el tiempo en la operación poniéndose metas temporales discriminadas: qué hacer la semana antes, dos días antes, la noche antes.
Una semana antes dejar arreglado todo lo que tenga que ver con papeles, vencimientos y otras cuestiones que se superpongan con la fecha de la intervención.
Dos o tres días antes preparar el bolso. Según la propia personalidad, optar entre hacerlo uno mismo o dejar que lo haga otro.
Si la estada va a prolongarse, incluir algún elemento que no tenga que ver sólo con lo necesario , sino también con cosas placenteras: un libro, revistas, el celular para mandar mensajes de texto, un walkman o discman con la música favorita, por ejemplo.
Decidir a quién se le va a avisar de la intervención, y si quiere ser visitado o no.
En caso de mucha ansiedad, un amigo o familiar puede acompañar hasta la entrada al quirófano.
Por lo general, no hay mayor problema en consumir pequeñas dosis de ansiolíticos antes de la intervención o la noche anterior. Pero hay dos reglas de oro que deben ser respetadas en todos los casos: avisarle antes al cirujano e ingerir la píldora con la mínima cantidad de agua posible. El ayuno líquido evita los riesgosos vómitos derivados del entubamiento que se realiza en las operaciones de anestesia general.
No ver programas relativos con la temática hospitalaria.
No internarse en Internet buscando información excesiva.
Si la condición física lo permite, darse algún gusto especial en los días previos: comida, cine, paseos. La clave es distraerse, pero sin caer en la negación.

A controlar el stress

LONDRES.- Controlar el estrés puede reducir hasta 24% el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), concluyó un estudio de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, que estudió durante más de siete años a 20.000 personas. El accidente cerebrovascular es la interrupción del flujo sanguíneo cerebral, que resulta de la ruptura o la obstrucción de algún vaso sanguíneo del cerebro. El estudio, cuyas conclusiones publica la revista Stroke , registró 452 accidentes cerebrovasculares y más de 100.000 hechos estresantes en la vida de los participantes, y mostró que aquellos que eran capaz de manejar sus niveles de estrés tuvieron 24% menos de estos episodios vasculares potencialmente fatales. "Nuestros hallazgos sugieren que las personas que son capaces de adaptarse más rápidamente a las circunstancias estresantes de sus vidas tienen un riesgo menor de ACV", declaró a la cadena inglesa BBC el doctor Paul Surtees, de la Universidad de Cambridge. El estudio de Surtees también mostró que las personas que mejor manejan sus niveles de estrés también tienden a llevar estilos de vida más saludables, a practicar más ejercicio y a fumar y beber menos. "Aunque quedan muchas preguntas por ser respondidas en futuros estudios, esta evidencia plantea la posibilidad de que el mejorar nuestra capacidad de responder al estrés tenga beneficios sobre la salud vascular", agregó el investigador. Por su parte, la doctora Isabel Lee, de la Stroke Association, que financió el estudió, declaró: "Es cada vez más claro que la comprensión de la naturaleza compleja del estrés y sus conexiones con el accidente cerebrovascular nos permitirá diseñar mejores intervenciones capaces de prevenirlo y de ayudar a salvar vidas".