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domingo, 18 de noviembre de 2012

Radios que no existen, gran negocio a futuro

Por Pablo Sirvén | LA NACION La escena es surrealista, y al mismo tiempo inquietante: a un piloto de una línea europea, en las maniobras de aproximación al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, se le coló en la frecuencia de la banda aérea que estaba utilizando una reconocible melodía tropical. De las 152 emisoras AM de Capital Federal y Gran Buenos Aires, inventariadas por la Asociación de Radiodifusoras Privadas Argentinas (ARPA), sólo 21 tienen licencia formal. En La Salada no hay menos de seis FM. Hay bailantas que reciben en cadena la música emitida desde otra estación radial. Mientras todo el mundo mira expectante hacia el cada vez más inminente 7-D -el anunciado choque de trenes que sus respectivos maquinistas parecen empeñados en protagonizar-, con perfil mucho más bajo se cocina a fuego lento otro estofado espeso que arruinará, si cabe, un poco más el indigesto y fragmentado sistema de medios que el kirchnerismo ha resuelto legarnos. Como sucedió con los piquetes, un fenómeno de protesta callejera que comenzó a fines de los años 90 y que ya en este siglo se multiplicó exponencialmente sin que el Estado haya, al menos, intentado regularlos para atemperar que el tránsito en grandes ciudades y rutas clave no sea un desquicio permanente, con las radios pasa algo parecido. Frente a la ilegalidad y a la ocupación informal del espectro radial vienen haciendo la vista gorda varios gobiernos, desde el de Raúl Alfonsín hasta el presente. Cada tanto, con absoluta discrecionalidad, se extienden permisos precarios o definitivos que les otorgan luz verde a nuevos micrófonos, pero en forma caótica, sin un plan maestro que regule el éter de una manera un poco más orgánica. ¿Cuál es la consecuencia? Que las radios en blanco y con todos los papeles en regla son las menos, pero son las que, además, deben ajustarse a la ley y pagar todos los impuestos, a cambio de un aire sucio, con sonidos superpuestos, y la competencia desleal de los que se ubican de prepo en una misma frecuencia, negocian sus espacios y publicidades sin ajustarse a norma alguna y con su personal en negro. Algo así como manteros versus comercios habilitados. Toda esa situación vidriosa termina siendo funcional al Gobierno por doble vía: relativiza el impacto de las radios importantes al tener un espectro radial superpoblado y les resta a aquellas posibilidades económicas al exigirles más obligaciones y ponerles alrededor cada vez más jugadores que se manejan sin ataduras ni reglas. Hay algo aún peor y hasta ahora muy poco conocido: la Afsca llevó adelante hace dos años un censo nacional de emisoras de radio, del que no trascendieron mayormente sus resultados. El estudio arrojó una curiosa peculiaridad: se dan como activas muchas emisoras que no existen o que dejaron de funcionar hace años. Nada menos que un 40 por ciento de los 373 inscriptos como prestadores del servicio de AM tendrían esta característica. Otro tanto ocurre con las ondas de FM, particularmente en ciudades densamente pobladas. Así, por ejemplo, de la muestra de la Asfca, surge que en la frecuencia 94.3 funciona en Ciudadela una desconocida FM Sideral, que nadie escuchó, ya que, además, en esa franja, en un área de cien kilómetros a la redonda, opera Radio Disney. Todo este estado tan confuso de cosas fomenta la multiplicación de asesores, como el sitio www.habrayasociados.com.ar que ofrece "servicios de comunicación audiovisual" y que tiene censadas varias decenas de estaciones en AM y FM, de las cuales sólo un 10 por ciento estaría en actividad. Otro estudio (Martinelli abogados) brinda asesoramiento en "obtención de licencias" y en "instalación y puesta en marcha de estaciones de radio y televisión". Y hay varios más. ¿Cuál sería el sentido oculto de este tipo de acciones? Reservar a futuro frecuencias que están buscando blanquearse.¡antes de existir! para ser negociadas más adelante por mucho dinero u ocupadas discrecionalmente por elementos políticos afines. La colonización del espectro radial por parte del kirchnerismo no es ninguna novedad (ver mi nota "Un abrazo oficial a la radio", del 25/9/11 http://tinyurl.com/dyofnq7 ). Sólo en Capital Federal y Gran Buenos Aires, donde viven 17 millones de los 40 millones de los argentinos, se calcula que sobre 550 emisoras en AM y FM, alrededor de un 80% manifiestan distintos grados de dependencia y compromiso con el oficialismo. En su presentación hace unos días, el titular de la Afsca, Martín Sabbatella, apuntó a varias empresas radiales que a su entender no se ajustan a la adecuación demandada por la mentada ley de servicios de comunicación audiovisual: además de dirigir sus cañones obviamente contra el Grupo Clarín, también señaló a Prisa (licenciataria de Radio Continental), Uno Medios (Vila-Manzano), Cadena 3, Radiocadena Eco, Jorge Ricardo Nemesio, y Radiodifusora Cero. En cambio, cuando un radiodifusor peticiona ante el Afsca sobre alguna señal no formal que lo interfiere, el organismo revisa sus inventarios y muy suelto de cuerpo da como toda respuesta: "Esa radio no existe"

domingo, 17 de junio de 2012

Lanata es malo-malo, y es el jefe de la oposición

Por Jorge Fernández Díaz | LA NACION En la previa a una multitudinaria entrevista pública que ofrecimos durante los últimos días de marzo en la Feria del Libro, mientras tomábamos algo en el mismo camarín donde hacía un año exacto yo conversaba de literatura con Mario Vargas Llosa, le pregunté a Jorge Lanata qué habría pasado si el kirchnerismo nos hubiera sorprendido a los veinte años. Jorge se quedó un segundo en silencio, con una sonrisa suspendida. Y entonces yo me anticipé con otra pregunta: "¿No nos hubiera llevado puestos?" Tuvimos que vivir, leer, viajar, madurar, envejecer, y sobre todo tuvimos que "ver demasiado" como para ser inmunes a cualquier poder y como para no comprar una ilusión. O tal vez hay una explicación más simple: el rol de periodistas, la decisión de observar crítica y escépticamente al poder, se transformó después de tanto tiempo en la única forma que tenemos de ver y estar en el mundo. No digo esto con orgullo, sino con melancolía. Como sea, tuve que pronunciar una tercera frase aquella noche. "Creo que a los veinte años yo me hubiera enamorado perdidamente del kirchnerismo. Vos, ¿no?". Jorge, que siempre ha sido el periodista más creativo de mi generación, y que es además un tipo lleno de ternura, empezó a negar con la cabeza. Y al final de tanta negación me dijo: "No creo, no creo, son demasiado truchos". Recuerdo esa respuesta de Lanata cada domingo, cuando lo veo en acción. Su programa es extraordinario, funda un nuevo género, y es seguido con devoción por millones de personas. Para mí es evidente que la ideología de su programa conecta con aquella definición íntima. Tal vez Lanata no esté de acuerdo , pero pienso que esa ideología podría traducirse de esta manera: "El kichnerismo es trucho y yo voy a probarlo". Jorge no aspira a construir una alternativa partidaria ni a inducir un cambio de modelo. Tampoco a plantear un debate cultural, ideológico o económico. Ni siquiera a pensar la política. Sólo pretende mostrar las mentiras y contradicciones del relato que se construye desde el Estado. Le importa muy poco quiénes puedan reemplazar al kirchnerismo. No es su problema. Hace su trabajo y se va a su casa. Tampoco aspira a la ecuanimidad: descuenta que hay cientos de medios sostenidos por la Jefatura de Gabinete, miles de periodistas e intelectuales que se encargan de darle horas de micrófono y litros de tinta a la defensa de la política oficial. La tarea que ha elegido es el desenmascaramiento. Algo que pone, naturalmente, los pelos de punta de quienes escriben el relato y también de quienes adhieren a ese discurso blindado y tranquilizador. Lanata entra en esta columna no porque se haya convertido, una vez más, en un fenómeno. Sino porque he descubierto durante los últimos días la enorme preocupación que causa en la Casa Rosada y la estrategia que han elegido para combatirlo. Que consiste en instalar que es "el nuevo jefe de la oposición". Imagino la tristeza o el alivio que deben sentir Macri, Scioli o Binner al descubrir que han sido desplazados del odiado sitial por ese simple periodista dominguero. La jugada tiene varios pasos. Crear un nuevo cuco e investirlo como tal para limitar así los daños que pueda producir en la fe de los simpatizantes del oficialismo. Sospecharlo de un oculto propósito partidario para que su programa pueda ser visto simplemente como una operación política. En paralelo, construirlo como un opositor, a quien por lo demás nunca se verán obligados a derrotar en las urnas. Es decir, un opositor fácil. Y de paso, como siempre, invisibilizar aún más a la traslúcida e insípida oposición verdadera. Todo esto no pasaría de una banalidad si no fuera porque gente inteligente ha comprado la papilla que la Máquina de Triturar Periodistas y de Maquillar la Realidad ha elaborado en estas semanas, y anda reproduciendo la idea sin pensarla con detenimiento. Olvida el kirchnerismo lúcido que Lanata haría lo mismo con cualquier político que gobernara: trataría de mostrarle al pueblo cómo y por qué le mienten. Lo hizo con Menem, con De la Rúa, con Duhalde y ahora lo hace con Cristina Kirchner. Ese sano ejercicio le resulta intolerable al Gobierno, que como nuevo rico vive para el qué dirán. El asunto esconde, sin embargo, una dimensión más honda y dramática, y el "movimiento nacional y popular" es completamente inocente de ella. Hablo de drama porque entiendo que la democracia es por lo menos bipartidista o no es democracia. Es otra cosa. Todo este asunto esconde, entonces, ya no la inexistencia de una oposición, sino la constancia de que tampoco existe una idea. Y me temo que el kirchnerismo es, por más que les duela a muchos lectores, la mejor idea del momento. Por default, porque no compite con ninguna otra. Por una idea nueva debe entenderse un artefacto modernizador que no regrese a las recetas muertas y que no proponga un prekirchnerismo. Me refiero a una convicción flamante y poskirchnerista, una nueva lectura completa de la historia nacional, una articulación superadora. Mientras esto no aparezca, la sociedad se verá sometida a votar por el partido único, o a resignarse a elegir "al menos malo": un peronista con buenos modales, un neoliberal que atrasa o un socialdemócrata sin proyecto. Y el kirchnerismo, en su soliloquio, seguirá entonces cómodamente nombrando como jefes de la oposición a Magnetto, a Lanata o a la vaca Rosita, que dará leche maternizada

Arianna Huffington: "Esta es una era dorada del periodismo"

MADRID.- Arianna Stassinopoulos-Huffington encontró fácilmente la receta para transformar miles de blogs dispersos en Internet en un medio masivo, atractivo y exitoso: le bastó con ordenarlos, clasificarlos y darle a todo ese contenido la novedosa forma de un diario digital de "periodismo ciudadano". El procedimiento, análogo al utilizado en YouTube con los videos, o Facebook con los datos e inquietudes de los internautas, hizo de The Huffington Post un suceso de los nuevos medios, y a ella, multimillonaria y famosa en todo el territorio de los Estados Unidos, donde hasta aquel iniciático 2005 sólo era conocida por haber sido la esposa del congresista republicano Michael Huffington. Hoy, 15 años después de divorciarse, apenas conserva de su ex marido el apellido, del que jamás podrá -ni querría- desprenderse. El destino ya no parece capaz de separar lo que los buenos negocios unieron: The Huffington Post, que ya tiene un premio Pulitzer en su vitrina, alcanzó el tercer puesto entre los medios digitales más seguidos del mundo, cuenta con cerca de 26 millones de usuarios mensuales y dejó una huella indeleble tras siete años de crecimiento sostenido. Nada de esto fue ignorado por el mercado, y mucho menos por Arianna, que el año pasado vendió el diario digital más popular de la historia en 315 millones de dólares a AOL, el gigante norteamericano de la Web. Pero la venta del periódico lejos estuvo de marcar el final de la influencia y ambición de esta ateniense de 61 años. En su paso por Madrid, donde conversó con La Nacion, Huffington reveló que el periódico bloguero, donde continúa como editora en jefe, tiene aún una importante misión que cumplir. "Estamos en pleno proceso de expansión internacional, esta es ahora nuestra manera de seguir haciendo de este diario una empresa exitosa", afirmó. Y su visita a la capital española no es para nada anecdótica. Nombrada miembro del consejo de administración del diario El País hace poco más de un año, Arianna abrió la semana pasada en este periódico, el primero en ventas en España, la sucursal local de su publicación. Con el nombre de El Huffington Post, Arianna dio un paso más en su estrategia de hacer pie en diferentes mercados del mundo, tal como hizo recientemente en Francia, al abrir Le Huffington Post con el apoyo del prestigioso diario Le Monde, o en el Reino Unido, donde también tiene su versión local. Aunque España, para ella, tiene un incentivo especial en términos periodísticos: es el lugar indicado para una filial y, también, el momento justo. "Este país tiene hoy miles de historias que necesitan ser contadas, y cuyo interés trasciende las fronteras. Por eso nuestro objetivo es contar desde muchas perspectivas diferentes el carácter humano de esta crisis, que va mucho más allá de la agotada dicotomía ideológica de derecha-izquierda. Porque no hay nada de izquierda o de derecha acerca de interesarse y contar que el 24% de los españoles, y la mitad de sus jóvenes, sufren hoy el desempleo", señaló. Huffington también pone acento en la juventud cuando trata de explicar el "ingrediente x" de su medio, que pese a ser innovador por definición, acude a las raíces del periodismo moderno, al reclutar blogueros que no necesariamente son periodistas profesionales, sino especialistas -abogados, médicos, científicos y técnicos- o simples y noveles opinadores. "Si hay algo que caracteriza al Huffington Post, es que une el periodismo tradicional con una plataforma que permite dar a conocer las historias de las personas cuyas voces necesitan ser amplificadas", dijo, en relación a los autores de blogs (o "agregadores" de contenidos) que nutren de vida al portal y no cobran por subir allí sus trabajos. Este último y polémico rasgo de su medio es, para ella, una bisagra en la evolución del periodismo en el acceso a las herramientas de difusión de información. "Todo lo que está pasando [con el diario] sólo puede ser bueno, porque esas voces que antes no se oían ahora sí pueden hacerse oír. Ya no hay que ser empleado de un medio para tener voz. Con tener un mensaje importante, una historia buena e interesante para contar, en nuestro medio ya podrás ser escuchado", afirmó. Su fe en el tipo particular de periódico que conduce y la ascendente popularidad de las redes sociales la lleva a ver este nuevo medio y este nuevo tiempo como una etapa superadora en la historia de la profesión. "En la actualidad hay que tener muy en claro lo que realmente te apasiona, las historias que uno quiere contar. Ese es el criterio. Y, además, existen muchas maneras para contarlas, ya sea a través de textos, videos, redes sociales. En ese sentido, podemos decir que estamos frente a una era dorada del periodismo", señaló. Sin embargo, Huffington descree en quienes profetizan el final de los medios de comunicación tradicionales, aunque, desde su punto de vista, las grandes empresas periodísticas deberán hacer cambios para sobrevivir. "Aún hay mucha gente que lee los diarios y revistas tal como los conocemos, pero, al mismo tiempo, tanto la producción como el consumo de contenidos online ha crecido sustancialmente. Y esto, sumado a que la gente está participando más que nunca antes en el debate público de todas las cuestiones de interés, va a obligar, tarde o temprano, a que los antiguos modelos de medios se adapten al nuevo escenario", concluyó.

lunes, 30 de abril de 2012

C5N y Radio 10

Por Jorge Fontevecchia Una predicción de Einstein fue que, si las abejas desaparecieran del planeta, a la humanidad sólo le quedarían cuatro años de vida. Sin las abejas no se polinizarían muchos frutos, y así plantas, animales y hombres irían desapareciendo progresivamente en cadena. ¿Pasaría lo mismo con la democracia si ya no quedaran más periodistas al frente de los medios de comunicación? No se trata de que los periodistas sean buenas personas –como en cualquier actividad, hay periodistas que merecen todo tipo de condenas– sino de que, por su naturaleza y su lógica profesional, aun defectuosamente hacen las cosas de una manera diferente a un empresario tradicional o un funcionario del Estado, pudiendo cumplir una función especial dentro del ecosistema político. La acumulación de Moneta, Garfunkel, Szpolski, los dueños de Electroingeniería, Olmos y ahora Cristóbal López al frente de medios de comunicación produce una transformación sugestiva. Pero si alguien compra es porque alguien vende, y –al igual que en el tema de la Ley de Medios o la nacionalización de la mayoría de YPF– no se trata de una confrontación entre buenos y malos. Por qué vendió Hadad. Habría que comenzar por el principio de parsimonia del filósofo medieval Guillermo de Ockham: “Cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja”. En este caso, comenzar por lo más simple es tener en cuenta lo que siempre pasa cuando alguien vende: no gana plata y/o prevé que no va a ganar. A pesar de haber logrado en poco tiempo convertirse en el segundo canal de noticias más visto del país y con una audiencia mucho más calificada que las del tercero, el cuarto y el quinto canal de noticias, C5N no logra ser rentable contando incluso con la enorme “capacidad comercial” de Hadad, que haciendo malabarismos consigue publicidad oficial simultáneamente del Gobierno nacional, de Macri y de Scioli. Es que competir con TN es muy difícil. Primero, porque lleva años de liderazgo y audiencia fidelizada. Segundo, porque está en la preferencial ubicación entre Telefe y El Trece. Y tercero, porque cuenta con recursos económicos imposibles para cualquier otro, ya que divide sus costos de producción con los de los noticieros de El Trece. Crónica TV, Canal 26 y América 24 se conforman con cautivar a públicos menos exigentes que los de TN y C5N, y por eso requieren menos inversión. América 24 también divide sus costos con los noticieros de América, pero además tanto los dueños de América como los de Canal 26 cuentan con ganancias que les dejan sus empresas de televisión por cable, las mayores del país después de Cablevisión/Multicanal de Clarín. De Crónica TV se puede decir que todavía le quedan algunas de las ventajas de haber sido el primero de todos los canales de noticias (especialmente en el interior) y de ofrecer una temática más popular, pero aun así es probable que esté contando con ayuda de terceros para sobrevivir. ¿Por qué los canales de noticias pierden dinero en la Argentina? Porque hay muchos más de los que el mercado puede sostener con publicidad genuina. En Estados Unidos hay sólo tres canales de noticias, en Brasil sólo dos, en Chile sólo uno, y en España hasta tuvo que cerrar la CNN/Canal Plus, una sociedad entre CNN y el diario El País, nada menos. Y la respuesta a por qué hay tantos canales de noticias en la Argentina es porque no se sustentan con publicidad genuina. La aparición de la publicidad no genuina tiene una doble incidencia negativa en el ecosistema periodístico clásico. No sólo fabrica medios artificialmente, sino que les hace la vida más difícil a los medios normales canibalizándoles parte de sus audiencias y sus anunciantes comerciales tradicionales, a los que no pocas veces el Gobierno aprieta para que contribuyan con una forma de impuesto revolucionario publicitando en los medios afines. Hadad gana dinero con las radios, pero éstas son un negocio más pequeño que la televisión y no dejan lo suficiente como para sostener las pérdidas de C5N. Además, tampoco a Hadad le gusta perder su propio dinero, por lo que en los últimos años fue sumando socios minoritarios a los que les vendía una parte de su empresa para con ese aporte solventar las pérdidas. Los dueños de la minoría a los que ya les había vendido son varios (se habla de Werthein, Brito, Eurnekian, Montoto, Eskenazi, el propio Cristóbal López y Colella, el ex CEO de Yabrán), de modo que sus influencias estarían atomizadas y muy diluidas. Una cosa es la causa y otra la oportunidad; o sea: ¿por qué ahora? Por varias razones. Primero, porque para seguir invirtiendo en C5N ya había vendido el 45% del total de las acciones y si seguía con ese método, perdería la mayoría del 55% que le vendió a Cristóbal López y que asegura el control de la empresa. También porque el escenario político y económico le anticipa múltiples problemas: 1) La inflación hace que los costos sigan aumentando más que las ventas, y las empresas perderán rentabilidad en los próximos años. Si era difícil mantener C5N en los años del boom de consumo, más difícil será cuando se frene. 2) La baja en sólo tres semanas del 11% del valor de todas las acciones de las empresas que cotizan en bolsa es una señal de que hay quienes suponen que habrá en el mediano plazo algún cimbronazo en la economía argentina, y que es mejor vender ahora y guardar los dólares para recomprar más barato dentro de algunos años, cuando haya otro clima político y económico. 3) Antes de fin de año se haría plenamente aplicable la Ley de Medios, obligando a desinvertir a aquellos que tienen más licencias de lo permitido; Hadad debía desprenderse de dos. 4) En el Congreso se presentó un proyecto de ley que grava con el impuesto a las ganancias la compra y la venta de acciones, que actualmente están desgravadas. Al no poderse corregir los balances por inflación, los patrimonios netos de las empresas quedaron totalmente desactualizados, y lo que se cobre por la venta de las acciones de una empresa puede llegar a ser considerado todo ganancia para el fisco. Si Hadad vendiera después de aprobarse esa ley, el 35% de lo cobrado se lo llevaría la AFIP. 5) La profundización del modelo kirchnerista que rompe alianzas del pasado y eyecta a un tibio por semana le impediría a Hadad mantener la cuota de mínima neutralidad con la que ha venido haciendo equilibrio. El levantamiento del programa de Longobardi mientras hablaba Alberto Fernández fue una señal. Hadad ya no podría apoyar al Gobierno nacional y simultáneamente al de la Ciudad y al de la Provincia, y además seguir sin atacar a los opositores y críticos, si quiere continuar recibiendo publicidad oficial. Cuando pidió disculpas por el levantamiento del programa de Longobardi, lo que dijo fue premonitorio: “Lo valioso de este antecedente que tuvimos anoche es que estamos todos atentos y alertas, y ninguno de nosotros quiere ningún tipo de censura; y con mayúscula lo digo: el día que Alberto Fernández esté censurado en algunos de los medios que tengo el gusto de dirigir, ese día preferiría no trabajar más en esta profesión”. Por qué compró López. Comentan que Cristóbal López dice abiertamente que compró para tener defensa cuando vayan por él, como fueron por los Eskenazi. Otros sostienen que es para obtener del Gobierno más negocios. En cualquiera de los casos, no habría comprado para ganar dinero con los medios y reinvertir en ellos. Pobres medios si son medios para otros fines. Perfil

viernes, 27 de abril de 2012

La SIP y el autoritarismo argentino

La Junta de Directores de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), realizada días atrás en Cádiz, España, reconvino con severidad la política del gobierno argentino en relación con la prensa "no alineada". Con llamativa dureza, ese prestigioso organismo internacional sostuvo como parte de sus conclusiones generales que Venezuela, Ecuador, la Argentina, Bolivia y Nicaragua enfrentan hoy un patrón de adversidades comunes a manos de presidentes autoritarios, arbitrarios e intolerantes que buscan acallar a los medios que les son críticos. Es posible que el foco de la atención mundial hacia nuestro país se dirija ahora con mayor atención en ese aspecto a partir de que la inversión española en YPF fue arrebatada por el Gobierno en medio de procedimientos inexplicables para una democracia que se precie de respetar las leyes y su Constitución. Esa actitud, que está siendo convalidada por el Congreso de la Nación, ha enajenado la opinión pública en Europa, en los Estados Unidos y en no pocos de los Estados latinoamericanos apegados con más seriedad a normas de responsabilidad institucional. Por esa razón no debe descartarse que, de aquí en adelante, toda iniciativa del kirchnerismo sea observada en el mundo con creciente recelo, o sea, con el prejuicio de que quien ha vulnerado, hasta con intemperancia, reglas de comportamiento universal que sólo fracturan los Estados autoritarios. Ya no es necesario explicar hacia afuera lo que desde hace tanto era notorio aquí adentro. Ahora se pregunta en el extranjero, como un tema de conversación espontánea, a periodistas y empresarios periodísticos argentinos cómo se arreglan para subsistir diariamente frente a la diversidad de arbitrariedades y amenazas que afrontan. Todas las organizaciones mundiales de prensa se han solidarizado con sus colegas argentinos y reprendido la conducta del Gobierno. Este ha contestado a veces con acritud los señalamientos que se le han formulado. Otras, ha guardado silencio. Hasta el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ha manifestado insatisfacción por la situación de la libertad de prensa en varios lugares de la región. Lo hizo cuando se disponía a viajar para la reunión reciente de presidentes en Cartagena. En el caso de la SIP, el actual llamado de atención a la Argentina ha sido pronunciado en términos duros, pues se la reconvino "a fin de evitar que el temor, la autocensura y la ausencia de debate se sigan instalando peligrosamente en el país", al tiempo que la instó a que cesen las hostilidades contra los medios independientes. Al respecto, puso como ejemplo ciclos instaurados en medios del Estado con el único propósito de estigmatizar a la prensa y a los periodistas "desobedientes" a sus dictados. Otro punto esencial de la declaración ha sido el peligro de que se aplique arbitrariamente una legislación, ya de por sí grave, y aprobada por el actual Congreso de la Nación, por la cual se deja en confusos términos en manos del Estado la fabricación, importación y abastecimiento de papel para diarios. Esa ley es la puerta, interpretó la SIP, para la censura indirecta. Ha sido necesario, pues, en las circunstancias descriptas, que la SIP volviera a recordar lo que significa como compromiso irrenunciable el artículo primero del Acta de Chapultepec, ratificada desde 1994 por jefes de Estado, dirigentes e intelectuales de muy diversas afinidades políticas en América: "No hay personas ni sociedades libres sin libertad de expresión ni de prensa. El ejercicio de ésta no es una concesión de las autoridades, es un derecho inalienable del pueblo". A poco de cumplir setenta años de intachable trayectoria, y siempre ajena a los afanes de lucro, la SIP se concentra, como misión esencial, en la defensa de la libertad de prensa en América. Así lo demostró en Cádiz, adonde se trasladó en representación de mil trescientas publicaciones y como un modo de asociarse a la celebración de los doscientos años de la Constitución española de 1812, más conocida como "la Pepa". Ha sido ella fuente de inspiración normativa para algunas de las grandes causas que aún promueven, abierta o implícitamente, debates como el de estos días en aquella ciudad andaluza: defensa de la división de poderes, derecho de representación, libertad de expresión, libertad de prensa e imprenta; derecho a la integridad física, a la libertad personal y a la inviolabilidad del domicilio. Es menester que el gobierno argentino retome la senda de la racionalidad en su trato con los medios independientes, permitiéndoles ejercer la libertad que la Constitución les garantiza no sólo a ellos, sino a todo el pueblo argentino.

Otro grupo de medios en manos oficialistas

"¿Vos tenés seguro?", le preguntó hace menos de un año Daniel Hadad a Cristóbal López. "Sí, claro. Yo, mi familia y todas mis empresas", habría respondido este último. "No, digo si tenés medios", siguió el ex periodista. Así empezó la larga negociación que, tras varias desmentidas, terminó ayer con el anuncio formal de la venta de la señal de noticias C5N, Radio 10 y cuatro FM del grupo Hadad al empresario kirchnerista que, hasta hace poco, se resistía a comprar medios de comunicación con el argumento de que no era lo suyo. "Daniel Hadad ha aceptado la oferta irrevocable de compra de acciones por el control de C5N, Radio 10 y las FM Vale, Mega, Pop y TKM", informó en un escueto comunicado el Grupo Indalo, el holding que agrupa a las empresas que López tiene en energía, alimentos, servicios y construcción, entre otros sectores. En la otra mitad de ese texto se afirma que "en los próximos días se llevarán a cabo los actos legales, incluidos los requeridos por la ley de medios y los organismos de contralor que correspondan". Con esta compra, López hace gala de una liquidez poco vista estos años en el mercado argentino: en 2010 había adquirido en unos US$ 110 millones la red de estaciones de servicio y una refinería a la empresa Petrobras, y el año pasado compró la firma alimentaria La Salamandra, en US$ 7 millones, entre otras numerosas adquisiciones. Ayer mismo se dio dos gustos en un día, porque en el Boletín Oficial de la provincia de Buenos Aires se publicó su ingreso -mediante la empresa CPC- en el consorcio que opera el corredor vial del Atlántico. Cualquiera que busque en Google la expresión "Cristóbal López compró" se encontrará con no menos de 7000 resultados. El desembarco de López en los medios se dio de manera tímida y empezó pocos meses después de la muerte de Néstor Kirchner. Primero tomó el control del sitio MinutoUno.com -que había sido dirigido por Samuel "Chiche" Gelblung- a cambio de unos 700.000 pesos. Por la misma época compró en Comodoro Rivadavia la FM Radio del Mar, el diario Patagónico, y había intentado quedarse también con Crónica, el otro periódico de esa ciudad petrolera, donde controla de manera indirecta Canal 9, que cubre buena parte del norte de la provincia de Santa Cruz. López controla prácticamente todos los medios de comunicación de su ciudad. En los términos en los que Hadad le había planteado la inversión en medios, podría decirse que en el Sur el empresario kirchnerista contrató un seguro contra todo riesgo. EL JUEGO, LA BASE DE LA FORTUNA López, que creció vertiginosamente sobre todo a partir del negocio del juego (su empresa Casino Club tiene casinos y salas de máquinas tragamonedas en casi todo el país), alquila un departamento en Rada Tilly, una localidad de 12.000 habitantes que está a 10 km de Comodoro Rivadavia. Allí está refaccionando una casa imponente sobre la costanera. En ese pueblo es frecuente verlo paseando el perro bóxer que fue de Néstor Kirchner y que la Presidenta le regaló poco después de la muerte del ex mandatario. Según algunas fuentes, las empresas de López ya tienen tantos empleados como YPF o Telecom, en el orden de los 15.000 trabajadores. C5N y las emisoras aportarán una plantilla de 700 personas y una facturación global del orden de los 240 millones de pesos. En principio, no habría cambios en los contenidos que emiten los medios, que reciben una fuerte inyección de pauta oficial (sólo el canal de noticias habría cobrado unos 30 millones de pesos el año pasado). De hecho, uno de los compromisos que habría asumido Indalo es la estabilidad de los principales periodistas y conductores, como Marcelo Longobardi, Oscar González Oro, Beto Casella, Rolando Hanglin y Viviana Canosa, entre otros. Fabián De Souza, principal ejecutivo de Indalo y en algunos negocios socio de López (al que conoce desde los 18 años), será la nueva cabeza del grupo de medios y se instalará la semana próxima en Buenos Aires. Según pudo saberse, la toma de control de todo el multimedios demandaría un plazo máximo de un mes y medio. Anteayer, en Comodoro Rivadavia, De Souza había desmentido completamente la operación. Aunque no fue informado, la transacción superó los 40 millones de dólares. Además, el acuerdo prevé que Hadad no podrá tener relación con la televisión y la radio en el país al menos hasta diciembre de 2015. Ese año, que coincide con el comienzo de un nuevo mandato presidencial, Hadad podría volver a la televisión abierta porque no habría transferido la frecuencia del canal 27 de la Capital que la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) le otorgó en forma directa en noviembre de 2010. Hasta ahora, ese canal transmitía experimentalmente la señal C5N y el canal de música Vesvi HD. "Es un cambio de vida. Ya tengo más de 50 años. Esto no tiene nada que ver con el Gobierno", dicen que explicó entre sus íntimos Hadad. Sin embargo, según pudo saber LA NACION, el ex periodista tiene previsto desembarcar en la televisión latinoamericana de la mano de algunos de sus contactos en el International Press Institute (IPI), una cámara de empresarios de medios de la que Hadad es consejero. Hadad mantendrá su propiedad sobre Infobae.com y los demás portales digitales que hasta hace pocas semanas compartían el mismo piso con C5N y ya se mudaron a otro edificio. En ese sector, buscará expandir la operación de Infobae América, un sitio con el que el empresario busca hacer pie en el mercado hispano, especialmente en Estados Unidos. Aunque en su entorno no lo confirmaron, es posible que el ex periodista, que fue en su momento también dueño de Cana 9 de Buenos Aires y que estos años confesó a sus íntimos que estaba recibiendo presiones para vender sus medios audiovisuales, se instale por algún tiempo en Miami. Comprador. Adquirió C5N, Radio 10 y cuatro FM a través de Indalo, un holding de empresas. Precio. Habría pagado más de 40 millones de dólares. Vendedor. Daniel Hadad retuvo sus negocios en Internet y prevé incursionar en América latina.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Por las tablets, los diarios serán TV

Por José Crettaz | LA NACION
Jeffrey Cole es un optimista de los medios algo incomprendido. En 2000, ante la asamblea de la Asociación Estadounidense de Editores de Diarios, pronosticó una crisis terminal para la industria. "Tienen 25 o 30 años para ver cómo solucionan el problema", les dijo entonces. Ahora dice que en cinco años, Estados Unidos podría dejar de tener diarios impresos. Asesor de grandes corporaciones de medios y de los gobiernos de Bill Clinton y George W. Bush, Cole visitó Buenos Aires recientemente para disertar en un seminario organizado por el Consejo Latinoamericano de Publicidad en Multicanales (Lamac, en inglés).

Para el experto, que dirige el Center for the Digital Future de la Universidad de Carolina del Sur, "en el mejor de los casos, en 11 o 12 años" la Argentina se quedará también sin diarios impresos. Pero lejos de ser una hecatombe, podría ser una gran oportunidad para las editoriales, que podrán invertir en mejores contenidos lo que ahorren en impresión y distribución. Además, las tablets llevarán a los diarios a otros negocios, como el de la televisión, el único con buen pronóstico. "Los diarios esencialmente se están convirtiendo en televisión al moverse a las tablets ", sentenció el experto en una entrevista con La Nacion.

-¿Puede decirse que estas tendencias se dan más lentas en los mercados emergentes que en los desarrollados?

-No creo porque los dispositivos y los medios son los mismos. Todos miramos TV, leemos diarios y revistas, y lo seguiremos haciendo. Tal vez pueda ocurrir más rápido en lugares donde hay un número más grande de nuevos dispositivos, pero creo que los pasos son exactamente los mismos. Las tablets están cambiando el mercado. Amazon acaba de lanzar una [Kindle Fire] a 200 dólares, y lo que es más importante todavía: hace pocas semanas, la India anunció otra a 35 dólares. La tecnología es igualadora. Tarde o temprano todos van a llegar, no hay una gran brecha entre los distintos mercados.

-¿Qué está pasando en el mercado de los diarios?

-Cuando la penetración de Internet llega al 30% de la población, la prensa escrita empieza indefectiblemente a declinar. En la India, donde la penetración de Internet llega al 9%, sigue creciendo, pero cuando llegue al 30% va a empezar a caer. La triste verdad para los periódicos está en que a cada lector que muere no es reemplazado por otro.

Lo que muere es el papel con noticias impresas, pero de ninguna manera mueren las noticias. Los adolescentes de esta época tienen más interés en las noticias que los de ningún otro momento en los últimos 70 años. Ellos quieren saber qué pasa alrededor del mundo y pueda cambiar sus vidas, pero ya no van a buscar eso en un diario de papel.

-¿Qué tienen que hacer los diarios para aprovechar las ventajas de las tablets ?

-Lo mismo que los diarios hacen hasta ahora, pero llevado a las tablets las 24 horas los siete días de la semana, con audio y video. Además, pasarán a ser periódicos globales al alcanzar a su audiencia allí donde esté, en cualquier lugar y a bajo precio.

Claramente van a poder tener una mejor conexión con los lectores, que accederán a un contenido más rico y contribuirán al medio ambiente al no demandar papel. Al final, los anunciantes van a poder tener avisos más interactivos y, por lo tanto, pagarán más por esos anuncios. Conclusión, todos ganan.

Los costos de la industria editorial bajarán sustancialmente, en un 60 o 70 por ciento, porque desaparecerán la impresión y la distribución. En los grandes diarios sólo un tercio de los presupuestos se destinan a producción periodística. Ese ahorro podrá destinarse a producir mejores contenidos periodísticos.

- ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de los diarios para dar este paso hacia la era de las tablets ?

-Hace algunos años estuve con un editor de diario en Canadá y él sentía que el paso de las noticias del papel a la tablet iba a traducirse en un producto de menor calidad. Yo no comparto eso. Creo que las tablets son una plataforma más, como el papel. Y no creo que la calidad deba sufrir, al contrario. Creo que esta transformación permitirá gastar más dinero en buen periodismo.

Lo que está frenando a los diarios para ir a este mundo digital es el hecho de que la mayoría de los lectores son mayores y, por lo tanto, son menos digitales. Las tablets pueden cambiar esto. No creo que mi abuela pueda empezar ahora a usar una computadora, pero sí creo que podría aprender a usar una tablet . Un dispositivo de éstos se le puede dar a una abuela o a un niño de tres años, y ambos aprenderán a usarla en pocas horas.

Por eso espero poder ver en pocos años a The New York Times regalando tablets a sus lectores a cambio de una suscripción de tres años. Mis amigos de Los Angeles Times, que perdieron 400.000 lectores en los últimos tres años, dicen que podrían dejar de imprimir el diario en pocos años y están trabajando fuertemente en aplicaciones para tablets .

En Los Angeles Times van a mantener sus portales web, pero especialmente apuntan a estos dispositivos. Nadie lee el diario en una computadora, en una PC puede leerse un artículo o una nota, pero no el diario. Mediante una tablet se puede leer el diario en la cama, el subte, en la parada del colectivo confortablemente. Por eso, en el Times ya no se preocupan por la Web. Ellos dicen que sólo tienen un sitio web por marketing y que el futuro de los diarios está en las apps para tablets .

martes, 18 de octubre de 2011

La SIP criticó a los gobernantes que limitan la libertad de prensa

El presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Gonzalo Marroquín, incluyó ayer a Cristina Kirchner entre "los gobernantes autoritarios que quieren restringir, limitar o terminar por completo" con la libertad de expresión.

La SIP, una organización que agrupa a 1300 editores de diarios de todo el continente, celebró ayer la última jornada de la 67a Asamblea General en Lima, y su presidente, titular del diario Siglo 21 de Guatemala, hizo una preocupante evaluación de la situación de la libertad de prensa en varios países de la región.

Afirmó que "el crimen organizado y los gobiernos intolerantes y autoritarios son los dos grandes enemigos de la libertad de expresión, porque buscan controlar la información". El guatemalteco explicó que 2011 fue declarado Año por la Libertad de Expresión, porque tenían "suficientes argumentos" para comprender que se está "en medio de una guerra entre el autoritarismo y la libertad".

"Hay gobernantes, como Hugo Chávez, Cristina Fernández de Kirchner, Daniel Ortega y Rafael Correa, que traicionan reiteradamente los principios de toda democracia auténtica, entre ellos la libertad, la justicia y el respeto", afirmó Marroquín.

En la misma jornada, el presidente de Perú, Ollanta Humala, reafirmó su compromiso con la libertad de expresión: "Nadie está por encima del pueblo, todos merecemos escuchar la verdad, y no la verdad de un grupo", opinó Humala, lo cual arrancó fuertes aplausos entre los asistentes. Durante la jornada también se concedió al escritor peruano Mario Vargas Llosa el Gran Premio Chapultepec, que fue recibido por su hijo Alvaro.

ALERTAR A LA SOCIEDAD

"Los casos de RCTV, Globovisión y Sexto Poder, en Venezuela; El Universo, en Ecuador, y La Nacion y Clarín, en la Argentina, no son casos aislados. Estamos ante gobernantes que no quieren que el poder de la información esté en manos de los pueblos", sostuvo el presidente de la SIP.

Ante los propietarios y editores de periódicos de muy distinta línea editorial, Marroquín recordó que "cuando un pueblo no tiene libertad para expresarse, no es un pueblo que viva en democracia".

Por eso, el director del periódico guatemalteco hizo un enfático llamamiento a las sociedades de todo el continente para "que no se dejen engañar".

En contraste con los valores que inspiraron la recuperación de las democracias del continente, sostuvo que apareció una nueva clase política que "comenzó a mostrar, en algunos casos, su peor faceta: la del autoritarismo y la intolerancia".

"Mientras el crimen organizado amenaza y asesina, como sucede en México con los carteles de la droga -desde comienzos de año fueron asesinados, en América latina, 21 periodistas-, los gobernantes autoritarios recurren a métodos más sofisticados, que en Ecuador, la Argentina, Bolivia y Venezuela ya los sufren en carne propia."

Entre estos mecanismos, Marroquín reseñó "la aprobación de leyes restrictivas en materia de libertad de prensa, la persecución judicial a periodistas y medios, la manipulación de la publicidad oficial como premio o castigo, los ataques y las campañas de desprestigio para minar el valor más importante que tiene la prensa, su credibilidad".

También expresó que "hay un común denominador de los discursos de los gobernantes autoritarios cuando atacan a la prensa independiente: para explicar sus reacciones, dicen todos, sin excepción, que quienes los critican están en contra de la democracia, pero, por supuesto, no explican que se refieren a su democracia, que en realidad es un sistema político que se acerca, cada vez más, al totalitarismo a ultranza".

"Cuando un periodista es silenciado o asesinado o acallado, el daño no es solamente para la prensa, sino para todas las personas que ven reducido así su derecho a la información, por lo cual "esta guerra requiere la participación de todos los ciudadanos que requieren para ellos y sus hijos sociedades libres", advirtió el presidente de la SIP.

lunes, 17 de octubre de 2011

Medios: la Argentina, en la lista negra

Por Fernán Saguier | LA NACION
LIMA, Perú.- Unos 450 editores americanos asistieron ayer a la inclusión de la Argentina en la lista negra de países para la prensa independiente.

No se trata de un ranking formal ideado por autor o entidad alguna, sino más bien de un mapa que se configura con sólo escuchar los relatos de periodistas de naciones como Ecuador, Bolivia, Cuba, Venezuela y Nicaragua, en las que los poderes centrales hostigan sin tregua ni descaro el trabajo de quienes cumplen con la tarea de informar.

La voz del joven Daniel Dessein, presidente saliente de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y representante de La Gaceta, de Tucumán, sonó con claridad y contundencia en los salones del Hotel Swissotel, donde se realiza la 67ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que agrupa a 1300 publicaciones con una circulación de más de 43 millones de ejemplares en papel y un número creciente de lectores en la Red. "Ha sido un año turbulento para la libertad de prensa en la Argentina -dijo-. Reflejar y analizar la gestión del Gobierno de manera independiente y crítica ha resultado una tarea poblada de obstáculos y riesgos. Las agresiones emitidas por funcionarios públicos nutren un clima opresivo para el ejercicio del periodismo."

Dessein estaba acompañado por una de las comitivas de editores y representantes argentinos más nutridas que se recuerde en este foro continental. Se encontraban Carlos Jornet, de La Voz del Interior, de Córdoba -y nuevo presidente de ADEPA-; Leonor, Juan Diego y Sebastián Etchevehere, de El Diario, de Paraná; Jorge, Martín, Virginia, Isabel y Francisco Fascetto, del Diario Popular; Arturo Guardiola, de Los Andes, de Mendoza; Gustavo y Néstor Ick, de El Liberal, de Santiago del Estero; Saturnino Herrero Mitjans y Martín Etchevers, de Clarín; Ernesto Kraiselburd, de El Día, de La Plata; Gonzalo Peltzer, de El Territorio, de Posadas; Francisco Montes, de Diario de Cuyo, San Juan; Nélida Rajneri, del diario Río Negro, además de Norberto Frigerio y este cronista, por LA NACION.

El representante argentino denunció que el Gobierno sigue empleando recursos y organismos públicos para premiar u hostigar a los medios de acuerdo con su línea editorial. "Se ha montado un desmesurado aparato mediático paraoficial dedicado a desacreditar al periodismo independiente y se han multiplicado los ataques y las restricciones contra aquellos que buscan interpelar a un poder que pretende instalar su propia versión de los hechos, dejando de lado enfoques alternativos. Paralelamente, el Gobierno avanza con leyes e intromisiones abusivas en el control de contenidos, insumos y licencias de medios", agregó.

No fue el único que habló de la Argentina. Lo precedió el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, el uruguayo Claudio Paolillo, quien dijo que existe "un sistema de propaganda política que abarca desde el uso del fútbol estatizado hasta restricciones en la información de los índices de inflación". Paolillo introdujo uno por uno a los países con "gobiernos con legitimidad de origen pero ilegitimidad de ejercicio" que continúan avasallando la libertad de prensa: la Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Venezuela y Cuba (con menciones a Honduras y México).

PUBLICIDAD PARA AMIGOS

Dessein explicó que la publicidad oficial tuvo un crecimiento exponencial desde 2003 y en lugar de utilizarse para comunicar la gestión del Estado se ha transformado en combustible de medios complacientes con el Gobierno u hostiles con la prensa no adicta.

En los primeros seis meses de este año -dijo-, el 48% de la publicidad oficial destinada a diarios de la Capital Federal se duplicó respecto del mismo período del año anterior y se concentró en dos grupos editoriales cercanos al Gobierno (Tiempo Argentino y Página 12). Los dos diarios de mayor circulación, que en conjunto representan más del 60% de la circulación total de la Capital, recibieron un 2,5% frente al 38% que fue a parar a dos diarios con una tirada combinada diez veces menor que la de éstos. Entre los diarios del interior, un grupo de medios afín al oficialismo recibió el 44% de la pauta destinada a ese sector.

En el segmento de las revistas, agregó, el 59% fue absorbido por tres publicaciones de baja tirada, mientras que la más vendida no recibió un solo peso. La pauta oficial en televisión abierta creció 282% en el primer semestre respecto del mismo semestre de 2010; el 48% fue acaparado por el tercer canal en nivel de audiencia, frente al 0,5% que recibió el número uno. Entre las radios, una AM cercana al Gobierno fue beneficiada con el 41% de los fondos repartidos en ese segmento, contra el 2% recibido por la segunda en audiencia.

Dessein dijo que el Gobierno desconoce un fallo de la Corte Suprema de la Nación a favor de Editorial Perfil que estableció que la publicidad oficial no puede ser adjudicada en forma discriminatoria ni ser aplicada como un modo indirecto para afectar la libertad de expresión. "Pero el Gobierno -relató Dessein-, en una patente burla a la Justicia y al equilibrio republicano, se limitó a publicar un aviso injurioso en un periódico de la demandante y mantuvo sus niveles de discrecionalidad en la distribución de la pauta."

Además de la asignación distorsiva de la publicidad oficial, el Gobierno emplea abusivamente distintos canales para instalar su discurso. Desde la gestión de medios públicos como órganos proselitistas hasta el uso propagandístico de las transmisiones de fútbol, que fueron estatizadas, regadas con avisos oficiales y sostenidas con fondos que superan los 2000 millones de pesos. A esto cabe agregar la distribución por parte de la agencia oficial de noticias -cuyo titular declaró que adscribe a una variante militante o partidaria del periodismo- de contenidos gratuitos a más de 7000 medios.

Distintos organismos que actúan dentro de la órbita del Poder Ejecutivo nacional llevaron adelante políticas persecutorias contra quienes intentaron reflejar datos diferentes de los oficiales, y ahí mencionó Dessein las multas y querellas que lleva adelante la Secretaría de Comercio Interior a consultoras privadas que difundían índices de inflación.

No faltó en el informe argentino la reciente orden del juez Alejandro Catania contra varios medios para que identificaran a los periodistas que en los últimos cinco años escribieron notas sobre mediciones de inflación distintas de las del organismo oficial de estadísticas. Ni tampoco los numerosos agravios o provocaciones dirigidos a publicaciones y periodistas, como los del ministro del Interior, Florencio Randazzo, que acusó a los diarios Clarín y LA NACION de atentar contra la democracia por el solo hecho de difundir las denuncias opositoras y de dos jueces acerca de irregularidades en el escrutinio de las recientes elecciones primarias, o la declaración de Gabriel Mariotto, candidato a vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, quien afirmó que los derrotados en las primarias fueron los editorialistas de los grandes diarios. "Este clima de hostilidad, extendido a lo largo del país, ofreció un terreno fértil para la proliferación de campañas de difamación montadas desde medios afines al oficialismo o a través de carteles injuriosos en la vía pública", sostuvo.

Un proyecto del Ejecutivo que propone declarar de interés público la producción, comercialización y distribución de papel para diarios puede convertirse en ley a fines de este año, cuando el oficialismo y bloques legislativos aliados tengan mayoría en el Congreso. La iniciativa, que prohíbe a los diarios participar de la producción de su principal insumo, obligaría a los actuales accionistas mayoritarios de la única fábrica que lo produce actualmente en el país a abandonar la empresa. La posibilidad de que el Gobierno controle el insumo vital de los medios gráficos, a través de la producción local y de las regulaciones al comercio exterior, pondría en jaque a toda posible autonomía de la prensa, denunció el joven periodista.

Su alegato fue seguido con sepulcral silencio entre los asistentes, acaso porque usó un lenguaje llano y directo, dio ejemplos claros y no anduvo con vueltas para describir la situación imperante: "En la Argentina podemos expresar lo que pensamos. En nuestro país hay medios que pueden juzgar críticamente la gestión de los gobernantes. Pero nuestras libertades de expresión y de prensa están afectadas por un rosario de ataques sistemáticos a los medios a través de los cuales esas libertades pueden concretarse. La combinación del temor a las represalias, la seducción de los fondos públicos y el crecimiento de la discrecionalidad estatal en las regulaciones ya ha teñido la mayor parte del mapa mediático con un tinte oficialista", sentenció.

Entre los argentinos presentes, hubo más que conformidad: el informe fue impecable, y se destacó especialmente el párrafo final, en el que se refirió al futuro: "Con elecciones presidenciales en el horizonte próximo que, de acuerdo con las encuestas, engendrarán un gobierno fuerte con mayorías legislativas y una oposición diluida, los argentinos tendremos débiles contrapesos institucionales para contener los desbordes del poder".

DANILO ARBILLA : "NO AFLOJAREMOS"

El duro reporte argentino precedió a un reconocimiento de la SIP a Danilo Arbilla, ex director del semanario uruguayo Búsqueda, por sus 33 años de trabajo en la entidad. Con un discurso encendido, Arbilla recordó palabras suyas de 11 años atrás en la organización continental: "Que nos odien los autoritarios porque iremos a todos lados, no aflojaremos; nuestro negocio no es otro que luchar por la libertad", gritó a los cuatro vientos ante la ovación de los asistentes

jueves, 1 de septiembre de 2011

Abuso de poder

Por Luis Majul | LA NACION
Abuso de poder. Uso del micrófono en situación de ostensible ventaja frente al interlocutor. Palabras altisonantes y ofensivas que la mayoría de los medios, incluidos los injuriados, tienen la obligación de publicar. Utilización del atril sin riesgo y con protección garantizada, porque los programas y periodistas adictos transformaron su ataque pendenciero en una apología a favor y lo disfrazaron de crítica a la prensa "destituyente". En fin: un acto de ostensible abuso político. Eso es lo que hizo el martes el ministro del Interior, Florencio Randazzo, con la bendición expresa de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, al divulgar las cifras definitivas del escrutinio de las elecciones primarias del pasado 14 de agosto y acusar a Clarín y La Nacion de atentar contra la democracia sólo por informar irregularidades en el proceso electoral.

El ataque de Randazzo prenuncia una agresión todavía mayor, porque se trata de uno de los ministros más moderados y uno de los que suelen mantener un contacto relativamente fluido con periodistas de todos los medios. El método fue vergonzoso, pero archiconocido. Lo inauguró Néstor Kirchner contra Joaquín Morales Solá durante los primeros años de su gobierno. Lo repitió el mismo ex presidente contra periodistas, movileros y cronistas a quienes no les dio la oportunidad de defenderse, mientras él los atacaba sólo por el hecho de ser empleados de empresas a las que aborrecía, en medio de los aplausos de los chupamedias de turno. Recuerdo un episodio de aquéllos cuando, en plena pelea del Gobierno contra el campo, un relator ahora converso consideró a Kirchner un cobarde por haber atacado en condiciones desiguales a un trabajador de prensa de la emisora donde todavía trabaja.

¿Por qué lo hizo Randazzo? ¿Fue un pedido explícito de la Presidenta o un gesto de obediencia del ministro, una suerte de prueba de lealtad para obtener el premio mayor que representaría la Jefatura de Gabinete? ¿Por qué lo hizo precisamente él, un dirigente que construyó su imagen sobre la base de las buenas relaciones que mantuvo con los periodistas que nos ocupamos de los asuntos políticos? El problema con este gobierno envalentonado por el ostensible respaldo que recibió en las urnas hace tres semanas es que la mayoría de sus operadores cree, en efecto, que Cristina Fernández también les ganó a los medios críticos y a los periodistas, y que eso les da derecho a decir y hacer casi cualquier cosa. El otro problema grave, por cierto, es que la "carrera política" dentro del Frente para la Victoria y La Cámpora se alimenta sobre la base del ataque espurio contra Clarín, La Nacion y los medios y los periodistas que no son adictos. Es decir: los militantes ya no tienen que mostrar capacidad de trabajo ni formación política para conseguir un buen lugar en la lista de diputados o en una secretaría de Estado. Les basta con insultar a un periodista que hace su trabajo o incluir en su discurso los maniqueos y falsos conceptos de "monopolio", "medios hegemónicos" o "corporación mediática".

Pero quizá lo más preocupante sea el nivel de autismo político y radicalización que se puede observar en las segundas líneas de la administración. Tan embriagados están con la apabullante victoria que se sienten con derecho de proclamar qué deben hacer y qué no deben hacer los profesionales de la comunicación. Qué debería ser incluido y qué debería ser soslayado de la tapa de los diarios. Cómo deberían ser escritos los títulos de las notas que a ellos les interesan. Qué informaciones deberían ser tomadas en cuenta y cuáles no. Con qué dirigentes opositores sería legítimo hablar y con cuáles no vale la pena hacerlo. Eso es algo que también inauguró Kirchner y perfeccionó la jefa del Estado. Para que se entienda bien: no sólo se sienten con autoridad para criticar a los medios; los quieren colonizar hasta transformarlos en un instrumento más de su inmenso poder.

La persecución por parte de la AFIP, el uso de la millonaria pauta de publicidad oficial para premiar a los amigos y castigar a los enemigos, la distribución de información privilegiada para unos y el rechazo personal hacia los profesionales que no "son del palo" completan el peor contexto para el ejercicio libre del periodismo desde 1983 hasta ahora, a pesar de que esa conducta no haya sido castigada en las urnas.

De cualquier manera, creo que el que viene será un momento inmejorable para hacer buen periodismo de verdad. Porque la embriaguez que produce la falsa sensación de que el poder será eterno constituye, ahora mismo, la mayor debilidad de quienes gobiernan. Y al mismo tiempo, la amenaza constante a los medios se transformará en un incentivo extra para cualquier periodista serio que ame esta profesión.

La clave es no caer en la trampa de transformarse en un adversario político, porque eso es lo que le conviene a un gobierno con muchos votos y una evidente vocación autoritaria.

El instrumento más efectivo para limitar el abuso de poder es hacer más periodismo. Empezar por el principio. Responder a las preguntas clásicas: ¿Qué? ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Cómo? Investigar. Escribir. Denunciar. Publicar donde se pueda. En cualquier medio que no haya sido colonizado por el bolsillo de payaso de la pauta oficial. Resistir. Contestar a los insultos con información pura. Seguir haciendo lo que muchos empezamos a hacer durante los años 90 cuando el presidente Carlos Menem se creía el rey del mundo y gritaba a los cuatro vientos que les había ganado también a los medios y que ya no tenía adversarios de su estatura.

Por lo pronto, ya parece cada vez más claro dónde está el verdadero poder y quiénes hacen uso y abuso de él. Y cada día les resultará más difícil colocarse en el lugar de víctimas y convencer a sus seguidores de la idea de que están defendiendo una causa justa, o de que corrupción hubo siempre en todos los gobiernos. O que los periodistas no militantes son gente mala y perversa, cuyo único propósito es impedir el bienestar general que les proporciona el gobierno nacional y popular.

martes, 5 de abril de 2011

Moyano & Clarín

Por Jorge Fontevecchia


Jorge Fontevecchia

Vino acompañado por el dueño de una de las principales empresas de transportes del país, quien ofició de introductor porque yo no lo conocía. Y vino cuando todavía el diario PERFIL no había sido relanzado en el año 2005.

Para comprender el contexto de la visita hay que mencionar que Editorial Perfil tiene la única máquina de impresión de diarios de doble ancho de cilindros y bobinas de papel que hay en Argentina además de las de Clarín y La Nación. Si se quisieran imprimir 50 mil ejemplares y de no muchas páginas, varias imprentas podrían hacerlo, pero si se tuvieran que imprimir 200 mil ejemplares, sólo las máquinas de Clarín, La Nación y Editorial Perfil podrían hacerlo.

Por esa máquina, y más aun mientras el diario PERFIL dejó de aparecer –entre 1998 y 2005–, recibí propuestas de personas de todo tipo que querían lanzar un diario. Pero nunca antes había recibido una con un interés tan puntual. Moyano me dijo: “Juntemos fuerza para hacer mierda a Clarín”.

Para él, el sistema de camiones que llevan todas las publicaciones a los kioscos en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, aglutinado en la Sociedad de Distribuidores de Diarios y Revistas de Argentina (Sddra), no es una organización autónoma de los editores sino apenas una máscara que oculta a su verdadero dueño, que para Moyano es Clarín.

Paralelamente, Moyano sabía que cuando en 1998 PERFIL tuvo que dejar de publicarse, Clarín había contribuido a nuestro fracaso con los contratos de publicidad que impedían a los anunciantes publicar avisos en diarios como PERFIL, lo que fue cierto. Sumado a una mitología periodística –que a pesar de haberlo desmentido siempre nadie me cree: se lo presume como una cortesía corporativa de mi parte– que le asigna a la distribución de Sddra (a los ojos de Moyano, Clarín) la capacidad de hacer que un diario no llegue a los kioscos y no se venda.

Y Moyano debe haber supuesto que mi odio hacia Clarín era insuperable. Rápidamente comprobó que mi espanto hacia él era aun superior.

Esa visión de la vida –“por el solo hecho de que alguien sea enemigo de mi enemigo pasa a ser mi amigo”– no es sólo de Moyano. Muchos políticos piensan de esa manera. El Gobierno, cuando lanzó la Ley de Medios, buscó de todas formas seducir a PERFIL suponiendo que su enfrentamiento con Clarín alcanzaba para todo. Lo mismo pasa con los políticos opositores que, al ver que el Gobierno tiene una pésima relación con PERFIL, creen que en este diario serán tratados con alguna benevolencia, hasta que son tratados con la misma actitud crítica que los oficialistas.

Piensan que todo el mundo piensa como ellos. No pueden comprender que existan otras lógicas, otras formas de construir, más de largo plazo, con atributos más sustentables. Muchos empresarios también razonan como Moyano, y no es infrecuente que alguien que fue maltratado por algún medio competidor nos traiga informaciones negativas sobre ese competidor, pensando que de esa manera completará su venganza, y se sorprende al ver nuestro rechazo, salvo que se trate de un delito de acción pública debidamente confirmado.

El odio de Moyano a Clarín es anterior a Kirchner y mayor que él. Hasta se podría decir que entre los varios servicios que Néstor Kirchner prestó a Clarín durante los cinco años que fueron aliados, uno fue el de mantener controlado a Moyano para que no se desbordara.

En la reunión, Moyano me mencionó su profunda bronca por la forma en que Clarín los echó con la Gendarmería de la puerta de su edificio cuando en 2000 despidió a la comisión interna, que fue a manifestar pidiendo su reincorporación con el apoyo del propio Moyano.

La represión que el mismo Moyano sufrió en su cuerpo ese día parece haberle dejado la marca de una afrenta, junto a un resentimiento profundo. Para el kirchnerismo, Clarín es un enemigo coyuntural: le viene bien atacarlo para sumar adhesiones, pero pasadas las elecciones o cuando sea conveniente podría hasta pactar con el grupo a cambio de concesiones que resulten compensatorias. Pero para Moyano, Clarín es un enemigo perpetuo, alguien que lo ofendió personalmente.

Si Moyano puede declarar un paro nacional por un pedido de informes o reclamar decidir él solo el vicepresidente, ¿cómo no le va a seguir una guerra personal a muerte a Clarín?

Moyano termina preso o siendo el mayor poder argentino.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Otra cruel burla al periodismo

El galardón destinado a premiar la excelencia periodística que la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata entregó ayer al presidente venezolano, Hugo Chávez, constituye otra pesada burla al periodismo y a la ciudadanía, que conciben esa tarea como el incansable ejercicio de informar con independencia y veracidad.

Para que no quedaran dudas de la burla, ayer se impidió la cobertura del acto a los canales de televisión argentinos, con la excepción del canal estatal, único autorizado a transmitir el increíble acto y el inconcebible discurso en el que Chávez destacó su concepto de un periodismo "libre de la dictadura mediática de las burguesías y del capitalismo" y también festejó los cánticos de algunos asistentes en contra del diario Clarín.

Es sabido que Chávez no sólo no es un defensor del periodismo independiente, sino su acérrimo enemigo. El año último, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) cuestionó severamente que pretendiera "controlar las ideas e imponer el silencio. Hace más de tres años cerró Radio Caracas Televisión y tomó ilegalmente con la fuerza militar sus transmisores, que ahora utiliza el gobierno".

Posteriormente, el mandatario cerró 32 emisoras radiales y ahora amenaza y hostiga a otras. El presidente de Globovisión ha enfrentado un sistemático hostigamiento policial y judicial ordenado por Chávez, que le ha hecho comparecer en juicios, atender citaciones, imputaciones, soportar arrestos y allanamientos ilegales a su residencia, hasta que vio agotarse su derecho a la justicia y, ante la última orden de aprehensión que lo enviaría a la cárcel, emprendió el exilio para proteger su integridad física.

El 29 de agosto pasado, el Colegio Nacional de Periodistas y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa venezolanos, entre otras organizaciones, denunciaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA 113 agresiones a periodistas sólo durante 2010.

Parece haber una absoluta coherencia en la elección de los últimos premiados por la casa de estudios platense, pues el año pasado distinguió a Gabriel Mariotto, titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), y al programa 6,7,8, que emite el canal estatal y consiste en una burda propaganda oficialista matizada con ataques al periodismo independiente.

El régimen venezolano y el argentino desprecian, temen y combaten el genuino periodismo y han dado muestras de sobra de esta actitud propia de los totalitarismos. La madrugada del domingo último se bloqueó la salida de camiones de las plantas impresoras de La Nacion y Clarín, un verdadero atentado cometido con la complicidad del Gobierno, que no permitió que la policía diera cumplimiento a la orden judicial de levantar un bloqueo que impidió la distribución de Clarín.

Detrás de la burla que constituye el premio a Chávez, se esconde la peor de las concepciones del periodismo, una que lo niega y lo reduce a mero órgano de propaganda.

Es sintomático y altamente preocupante que, días atrás, un sector de la intelectualidad procuró censurar al escritor Mario Vargas Llosa, y ahora, un sector afín premió a un presidente que ha hecho de la censura su herramienta de gobierno.

martes, 29 de marzo de 2011

El miedo a la libertad

Jorge Elías
LA NACION
En varios países de América latina, la ausencia de partidos políticos de oposición ha creado un vacío que los gobiernos insisten en llenar con periodistas y medios de comunicación. Esa confusión de roles avivó la añeja obsesión de encasillarlos en la izquierda o la derecha, según el viento, sin reparar en que un gobierno sin periódicos, metáfora del afán totalitario, terminaría siendo pernicioso para cualquier sociedad.

Es un principio universal desde los tiempos de Thomas Jefferson: prefería periódicos sin un gobierno antes que un gobierno sin periódicos. No defendía los mentados "intereses mediáticos", sino un pilar de la democracia. Durante la dura campaña tras la cual ganó las elecciones, a comienzos del siglo XIX, los periódicos ventilaron sus enredos con una esclava mulata. Tuvo con ella un hijo que no reconoció. "Deploro el estado putrefacto al que han llegado nuestros periódicos", se despachó, irritado, pero no cambió de idea sobre la importancia de una prensa independiente.

Simón Bolívar, contemporáneo de Jefferson, definía a la opinión pública como "el objeto más sagrado" y a la imprenta como "la artillería del pensamiento". Renunció a los poderes ilimitados, reclamados ahora por Hugo Chávez. Exaltaba el "derecho de expresar" opiniones por ser "el primero y más estimable del hombre en sociedad; la misma ley jamás podrá prohibirlo". De eso parece discrepar el presidente de Venezuela, encandilado con un proyecto de ley especial contra "delitos mediáticos", en coincidencia con la clausura de 34 emisoras de radio, las amenazas contra otras 250 y los ataques contra la cadena de televisión Globovisión tras el cierre de Radio Caracas Televisión (RCTV).

No hay periodismo sin culpa ni gobierno sin tachas, pero nunca ha habido tanta rispidez entre ambos. La mayoría de los mandatarios latinoamericanos ha tenido algún entrevero con la prensa desde que Néstor Kirchner confiesa que se siente más cómodo con los fotógrafos "porque no preguntan", que con los periodistas, y su par de Uruguay, Tabaré Vázquez, más moderado, arremete contra "la escalada orquestada por la derecha y sus medios contra el gobierno".

Chávez es el pionero en la confrontación entre los gobiernos y la prensa. En Bolivia, un año después de su asunción, Evo Morales hizo una poco fina distinción entre los periodistas leales a su partido, el Movimiento al Socialismo, y los propietarios de los medios, "enemigos" que se prestan a "manipulaciones, provocaciones e intimidaciones".

Sin distinciones ideológicas, casi todos los presidentes viven obsesionados con la imagen de ellos que como espejos, a veces distorsionados, reflejan los medios. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, señaló "una gran dosis de mediocridad, corrupción e intereses creados'' en la prensa de su país; el de Nicaragua, Daniel Ortega, admitió que está "envuelto en una guerra mediática, de ideas", y siguen las firmas.

Algunos desentonan. Quizá porque, a diferencia de los otros, le perdieron el miedo a la libertad. "Defiendo la total e irrestricta libertad de prensa", dijo la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. No se quedó atrás su par de Uruguay, José Mujica: "La mejor ley de prensa es la que no existe", martilló. Ambos estuvieron en prisión y sufrieron tortura en los setenta por ser activistas de izquierda. No abrazaron ahora la "derecha reaccionaria" ni se vendieron al "imperialismo yanqui" y a los "intereses mediáticos" para convenir con total espontaneidad que "más cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tiranía". Lo dejó dicho Bolívar.

lunes, 28 de marzo de 2011

Cuando el Estado deja de ser garante

Adrián Ventura
LA NACION
En el mundo civilizado, el Estado, a través del Poder Judicial, asume el rol de garante: asegura que los conflictos serán resueltos de modo imparcial.

Pero en la Argentina, las cosas no son siempre así: en los últimos años, el Poder Ejecutivo se volvió parte interesada de muchos conflictos y, frente al peso político del Gobierno, el Poder Judicial perdió autonomía para hacer viable sus soluciones.

Cuando una persona o una empresa vive esa situación, queda colocada en una posición de indefensión. ¿Será acaso que el Gobierno considera a quienes no comulgan con las visiones oficiales como el enemigo? ¿Dejó de haber ley y justicia para el independiente, el disidente o el enemigo?

Actualmente sobran elementos de prueba para suponer que se está produciendo una situación de esta naturaleza alrededor del bloqueo de las plantas de Clarín y La Nacion.

Primero . El juez civil Gastón Polo Olivera había dictado dos medidas cautelares que le ordenaban a la ministra de Seguridad, Nilda Garré, que tomara todos los recaudos necesarios para evitar nuevos bloqueos. Sin embargo, el Gobierno aceptó, con su pasividad, que se ejecutara la más virulenta de todas las medidas de fuerza de este tipo tomadas contra un medio desde 1983.

Segundo . El bloqueo a la planta impresora de un diario -sea Clarín, La Nacion, Página 12, Tiempo Argentino o cualquier otro-, según dos artículos del Código Penal (161 y 194), constituyen dos delitos distintos. Pero al Gobierno eso no le pareció suficiente motivo para tomar intervención e impedir que esos delitos se consumaran.

Tercero . Cuando el espacio público se ocupa de tal forma que impide el ingreso a un establecimiento, también se está violando el Código Contravencional (artículos 57 y 58).

Una fiscal le pidió a la Policía Federal que hiciera cesar ese delito contravencional y que identificara mediante fotografías y filmaciones a los autores del hecho. Pero la Policía Federal no la obedeció.

Cuarto . Aun cuando el motivo del bloqueo fuese un reclamo laboral, como pretenden los delegados que dicen haber sido injustamente desplazados por Clarín, hay que tener en cuenta que ningún reclamo puede hacerse a través de la comisión de delitos. Si alguien quiere trabajar o ejercer una actividad sindical, eso no lo autoriza a delinquir.

Quinto. Desde noviembre hasta la fecha, se hicieron muchas denuncias, entre ellas varias correccionales y, hace veinte días, otra por extorsión, que será ratificada esta mañana. Nada parece haber cambiado. Pero algo agravó el panorama: hace una semana, Hugo Moyano, acorralado por varias investigaciones judiciales, anunció que atacaría a los medios.

Se xto. El Gobierno no sólo no intervino para frenar los delitos, sino que tampoco salió a expresar una condena. Tal vez no fue el autor material del bloqueo, pero queda la duda de si fue su autor intelectual.

Aun cuando el Poder Ejecutivo no hubiera ideado el bloqueo, por lo menos aprovecha la maniobra de sus autores, que coincide con la estrategia que desarrolla el Gobierno para confrontar con los medios independientes o críticos.

En los últimos dos años, el Gobierno vino impulsando una política de ataques sistemáticos contra la prensa independiente o crítica.

Desde 2003 manejó la pauta oficial en forma arbitraria, privando de publicidad a los medios que no son adictos. También desde un principio el ex presidente Néstor Kirchner criticó a los periodistas de Clarín y La Nacion y a ambas empresas.

Asimismo, el Gobierno convirtió a la AFIP en un instrumento para presionar a muchos medios porteños y del interior, que incluyó invitaciones explícitas a algunos editores para que cambien su línea editorial.

En 2009, se aprobó la ley de medios audiovisuales, que busca fracturar a los principales grupos y, también, lanzó una embestida contra Papel Prensa, la papelera que vende el insumo que compran 170 periódicos de todo el país.

En este contexto, el hecho de que exista un reclamo laboral o de que Hugo Moyano esté reaccionado frente a investigaciones judiciales parece, cuando mucho, una excusa para lanzar otro ataque a la prensa.

jueves, 10 de marzo de 2011

Valioso fallo en favor de la prensa

En su larga lucha contra la prensa independiente, el gobierno kirchnerista ha empleado todo tipo de recursos, siempre arteros, siempre sucios, y uno de ellos ha sido el de retacear o directamente negar publicidad oficial a aquellos medios que no se han convertido en sus voceros.

Esta aberrante política, que emplea como premio o castigo el manejo discrecional de fondos que no le pertenecen al Gobierno sino al Estado, ha llevado, en algunos casos, al cierre de publicaciones, como ocurrió el año pasado con el diario Crítica de la Argentina .

En este sentido, una de las empresas más castigadas por el kirchnerismo ha sido la Editorial Perfil, especialmente sus revistas Noticias y Fortuna y el bisemanario Perfil , publicaciones que se han visto excluidas durante años de la pauta publicitaria oficial.

Esa discriminación se remonta a los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner y forzó a la empresa a plantear una demanda judicial que, luego de cinco años, ha merecido un trascendente fallo de la Corte Suprema de Justicia, que, reconociendo la arbitrariedad cometida, ha ordenado al Gobierno incluir a las publicaciones de Editorial Perfil en la pauta publicitaria oficial.

En una decisión unánime, la Corte ha intimado al Estado a que "en un plazo de 15 días disponga la distribución de publicidad respetando un equilibro razonable con otras de análogas características".

No cabe duda de que la sentencia es histórica. Pero también es triste, y revelador de los abusos del kirchnerismo, que sea preciso recurrir al máximo tribunal de la Nación para obligar a un gobierno a cumplir, simplemente, con su deber.

La misma Corte produjo un precedente en 2007, cuando condenó al gobierno de Neuquén, entonces a cargo de Jorge Sobisch, por haberle retirado la pauta publicitaria al diario Río Negro.

El caso de Perfil muestra, una vez más, el perverso manejo que se lleva a cabo con la publicidad oficial, porque así como hay castigados, hay también premiados que, no por casualidad, son los medios adictos al Gobierno. Se trata, por ejemplo, de aquellos que integran el Grupo Szpolski, que incluye los diarios Tiempo Argentino, El Argentino y Miradas al Sur, el canal CN23 y las revistas Veintitrés y Newsweek , entre otras publicaciones, o del caso del diario Página 12.

Esos medios se caracterizan por tener escasa cantidad de lectores y audiencias, pese a lo cual perciben cifras sensiblemente superiores en materia de publicidad oficial que las de medios independientes con ventas significativamente mayores. En el segundo semestre del año pasado, los medios del Grupo Szpolski percibieron 49 millones de pesos y Página 12 casi 21 millones, mientras que La Nacion recibió 5,8 millones y Clarín 15 millones.

No menos sorpresa causa el hecho de que el Canal 9 facturara 23,7 millones durante el segundo semestre del año pasado, mientras que Canal 13, que triplica en rating al 9, recibiera 5,5 millones en el mismo período.

El criterio del kirchnerismo para distribuir la publicidad oficial no es otro que el grado de afinidad de cada medio o programa de televisión con el Gobierno.

El poder de llegada al público prácticamente no cuenta, lo que permite advertir que estamos ante una posible malversación de fondos públicos, que se dirigen a recompensar a quienes sean más susceptibles de favorecer a quienes ocupan funciones gubernamentales.

Se trata de una clara confusión entre los recursos del Estado nacional, que pertenecen a todos los argentinos, y el patrimonio personal de algunos funcionarios del Poder Ejecutivo.

Queda por ver si el Gobierno acatará, como tiene que hacerlo, el fallo de la Corte. No deberíamos ser demasiado optimistas al respecto si recordamos que desde el oficialismo ya se ha desobedecido al máximo tribunal cuando éste ordenó reponer en su cargo al ex procurador de Santa Cruz, Eduardo Sosa, al tiempo que se ha hecho caso omiso a numerosas sentencias judiciales favorables a una recomposición de los haberes jubilatorios.

martes, 31 de agosto de 2010

Hiperactividad improductiva.

OpiniónPor qué estamos tan distraídos

Mori Ponsowy

lanacion.com | Opinión | Martes 31 de agosto de 2010

viernes, 7 de mayo de 2010

La capacidad del efecto contagio de los posts .

Parece ingenuo que ahora, y aprovechando las nuevas tecnologías, los alumnos avisen por Facebook que se van a "ratear" de la escuela en un día y hora determinados. Tan ingenuo como justificar esa acción pidiendo a los que participen de ella que lleven algún elemento no perecedero para hacer un acto solidario de entrega a comedores populares.

Además de aggiornar lingüísticamente a la sociedad sobre el uso de distintos sinónimos para la "rateada" (según la provincia de origen, también puede decirse "yuteada", "cuqueada" o "chupina"), la noticia apareció en diarios y portales de todo el mundo, muy de acuerdo con el medio elegido para anunciarla, y mostró también que tanto padres como docentes y directivos educativos se encontraban bastante al margen de lo que estaban haciendo muchos de los estudiantes de la escuela secundaria en la Argentina.

Quizá no importe tanto contabilizar el poder de la convocatoria lograda en Mendoza, la primera provincia donde se produjo el fenómeno, que rápidamente fue seguido en otras ciudades del resto del país, porque es un hecho por demás conocido la capacidad del efecto contagio de estos posts . La prueba es que el 4 de febrero de 2008 hubo una gran movilización mundial en contra de las FARC colombianas en la cual participaron más de 13 millones de personas alrededor del mundo, y la convocatoria había sido hecha por medio de las redes sociales Facebook y MySpace. Claro que, en ese caso, el motivo no era una travesura de chicos, sino pedir la libertad de los rehenes de la organización terrorista.

Lo que llama la atención es la repercusión que esta actitud adolescente ha tenido hasta ahora en la comunidad argentina. Hay padres que, utilizando los mismos métodos que sus hijos, forman grupos de "contraataque" prometiendo que quien asista a la "rateada" se queda sin PC por un año, o bien felicitan a los autores de la idea porque significa "empezar a pensar y a hacer cosas que valgan la pena". También están, por supuesto, los medios de comunicación, que, como no siempre hacen un uso responsable de su función, antes que reflexionar sobre la noticia se lanzan a multiplicarla efectistamente.

Mientras los chicos se sumaban alegremente de a miles a las páginas que convocan a las "rateadas" en todo el país -habría una nacional, para el 28 de este mes-, el ministro de Educación, Alberto Sileoni, tuvo que pronunciarse sobre la oportunidad de evaluar "la travesura" como hecho pedagógico: "Al tema hay que darle un tratamiento pedagógico y con las familias". Lo dijo anteayer en Tucumán, donde había ido a entregar 3500 netbooks del programa Conectar Igualdad.com.ar, lo que pasó bastante más inadvertido que las ya mencionadas "rateadas".

Estas "rateadas" en cadena han venido a desnudar en realidad las carencias pedagógicas y de contención que la escuela argentina tiene hoy para con sus alumnos y la crisis de autoridad que afecta a no pocos docentes y autoridades escolares.

A la lucha por alcanzar los 180 días de clase en todo el país, sin interrupciones de paros docentes, habrá que sumarle prontamente una discusión profunda sobre qué tipo de escuela necesita la Argentina de hoy. Autoridades escolares, maestros y padres deben preguntarse cómo hacer de la escuela un lugar más convocante y atractivo para los adolescentes, sin caer en el extremo del facilismo y la complacencia con el alumno alejado de la necesaria disciplina.
Editorial I"Rateadas" por Facebook

Ante hechos como éstos, los adultos debemos preguntarnos cómo hacer de la escuela un lugar más convocante y atractivo

lanacion.com | Opinión | Viernes 7 de mayo de 2010

jueves, 29 de abril de 2010

Para un gobierno autoritario, no hay libertad de prensa: hay medios opositores, que lideran una embestida de la oposición contra el Gobierno.

En esa visión, el gobernante tiene derecho de defenderse contra los ataques agresores y considera a los periodistas como sus enemigos. Por eso, cuando la Comisión Interamericana intentó visitar Venezuela, el presidente Hugo Chávez no le permitió ingresar. Ahora, la diputada Silvana Giúdici, presidente de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados, pidió a la titular de la Relatoría de Libertad de Expresión de la OEA, Catalina Botero, que frente al "clima persecutorio" y de creciente hostigamiento en contra de la prensa, visite el país para constatar la situación. ¿Verá el Gobierno con buenos ojos ese examen?

Para el gobernante autócrata, no hay mayorías y minorías que deban ser igualmente respetadas: sólo hay un gobierno, frente a disidentes que deben ser acallados, un eufemismo de su supresión.

Enseñaba el politólogo Norberto Bobbio que la verdadera prueba de fuego de una democracia es qué hace con el disidente, si lo tolera o lo reprime. Probablemente, en el oficialismo no hayan leído demasiado a Bobbio, porque han demostrado poco interés por la lectura: tal vez por eso, la Feria del Libro se convirtió en la arena de un coliseo donde el debate intelectual es reemplazado por un griterío para censurar a quien piensa distinto.

Para el gobierno de una persona tampoco no hay contradicciones posibles. Por eso, el titular del ex Comfer Gustavo Mariotto puede defender afiches anónimos y su jefe, Néstor Kirchner, puede sostener que no se escuda en el anonimato, poniendo nombre y apellido a sus supuestos enemigos. El Gobierno es todo; la contradicción, inexistente.

Para el gobierno unipersonal, no puede haber justicia independiente. Por eso, prefiere juzgar a sus ciudadanos, especialmente a los periodistas, en tribunales populares en la plaza pública, en una parodia de juicio por jurados donde no hay jueces independientes y donde no está garantizado que el supuesto reproche ético contenga dosis de justicia.

Sólo semejante cariz autocrático del poder puede explicar los ataques que está sufriendo la libertad de expresión en estos días.

Temas de JusticiaAutoritarismo y libertad de expresión

Por Adrián Ventura

lanacion.com | Política | Jueves 29 de abril de 2010

viernes, 23 de abril de 2010

Un periodismo acrítico, esterilizado y descolorido no tiene ninguna razón para existir.

Es habitual en los últimos tiempos encontrarse con intelectuales y artistas (y también con periodistas)que se dicen cansados de un periodismo crítico de los Kirchner. "Todos se han puesto de acuerdo para hablar mal del Gobierno", se escuchó decir hace poco a un reconocido escritor argentino. ¿Por qué no se cansaron cuando los periodistas criticábamos a Carlos Menem, a Fernando de la Rúa, a Eduardo Duhalde y hasta a Raúl Alfonsín mismo, aunque en este último caso prevaleció siempre, es cierto, el natural cuidado de una democracia recién nacida? En realidad, aquellos fatigados confunden cansancio con coincidencia. Ellos están -y es su derecho- muy cerca del discurso del kirchnerismo, aun cuando les sea difícil unir discurso y realidad, a veces tan divorciados.

El problema no pasaría de ser un duelo inconcluso entre extenuados y resistentes si la solución que se ofrece no fuera extremadamente peligrosa. Lo que agota, dicen, es la opinión.

El periodismo debería limitarse a ser un transportador de informaciones asépticas y un comunicador de posiciones antagónicas con preponderancia de las oficiales, porque el Gobierno tiene la responsabilidad de conducir la nación política. Eso es lo que proponen. En castellano simple y directo: lo que buscan es un periodismo pasteurizado, integrado por mecanógrafos o relatores que deberían limitarse a contar una realidad compleja, impetuosa y cambiante. Imposible de digerir fácilmente, por lo tanto, para el ciudadano preocupado por las cosas rutinarias de su vida.

La primera contradicción surge cuando ninguno de aquellos fatigados alude a las opiniones que florecen en los huertos del kirchnerismo. Ministros, legisladores, periodistas amigos y hasta la Presidenta suelen opinar (¡y cómo!) sobre todo lo que les es adverso. Es, entonces, la opinión del periodismo independiente (sí, independiente) lo que cansa y estaría de más.

Resulta, sin embargo, que no hay una fórmula verdadera para el periodismo que no incluya su función crítica del poder. Un periodismo acrítico, esterilizado y descolorido no tiene ninguna razón para existir. Su posición crítica debe incluir, desde ya, a la oposición, en tanto ésta forma parte del poder actual o del poder futuro. Pero su función crítica (desde la opinión o desde la investigación) debe abarcar sobre todo al poder que gobierna la contingencia. La publicidad de los actos de gobierno corre por cuenta de los funcionarios y de los enormes recursos estatales para promocionarlos, distribuidos arbitrariamente en el caso que nos ocupa.

Un medio periodístico debe incluir también en sus páginas o en sus espacios la opinión (con la condición de que sea seria y responsable) de los que no coinciden con el punto de vista de ese medio de comunicación. La Nacion lo ha hecho hasta cuando se dio el debate por la nueva ley de medios: convocó a sus páginas a políticos e intelectuales que no coincidían con la posición editorial del diario. Es la obligación del periodismo. Pero el medio periodístico y los periodistas cuentan con el derecho ?y el deber? de tener una opinión determinada sobre los sucesos de la vida pública del país. ¿Acaso no dejaría de merecer el necesario respeto (y hasta carecería de la conveniente previsibilidad) un medio al que le diera lo mismo el derecho o el revés de las cosas, las políticas de un color o de otro y las buenas o las malas formas?

La opinión es libre, como dijo hace poco Cristina Kirchner, en una de sus pocas oraciones de aceptación de la libertad del otro. Con todo, el periodismo tiene algunos deberes junto con aquellos derechos. La información que sustenta su opinión debe ser veraz. El chequeo de las versiones es una práctica que jamás debe olvidarse y nunca debe prestarse a las detestables operaciones de prensa que el kirchnerismo frecuenta con más constancia que ningún otro grupo político. Honestidad personal y honestidad intelectual son los atributos que deben marcar el límite moral del periodismo. Es necesario también el cultivo de la coherencia: no hay nada más desconcertante para un lector desprevenido que un medio o un periodista que cambian sus opiniones en todas las esquinas de la vida.

En medio de ese debate, es perceptible la existencia de periodistas jóvenes que se preguntan si es conveniente coincidir con las opiniones de "la empresa" periodística en la que trabajan. Esto es nuevo y es viejo, al mismo tiempo. El kirchnerismo tiene una habilidad enorme para resucitar viejos fantasmas del pasado. Ese enredo muy antiguo entre la libertad de prensa y la "libertad de empresa" había dejado de existir hace más de treinta años.

Hagamos un ejercicio. ¿Por qué no cambiamos las preguntas? ¿Qué tiene de raro, por ejemplo, que un periodista concuerde con el medio en el que trabaja? ¿Acaso las empresas periodísticas no existen también gracias a la composición del buen periodismo? ¿Por qué esas empresas deberían tener, en los casos más notables al menos, intereses contradictorios con las mejores prácticas de la profesión? ¿No es preferible para este oficio de libertarios estar de acuerdo con un diario, donde pasamos parte de nuestras vidas, antes que con un gobierno de políticos pasteleros y fugaces?

La Argentina, en efecto, habita en el pasado. Ningún debate de los últimos meses ha llegado siquiera a la década del 80. ¿Qué hacía tal o cual periodista en 1976, 1977 o 1978? No hacíamos nada. Vivíamos bajo una dictadura y cada uno vivía de lo que podía y como podía. Sólo los que vivieron bajo el peso aplastante y gris de una dictadura saben que no había muchas más cosas para defender que pequeñas cuotas de dignidad. Hagamos de nuevo preguntas desde otro lugar: ¿acaso los únicos periodistas dignos fueron los exiliados o los que se comprometieron firmemente con organizaciones insurgentes de la década del 70? Esa sería, si fuera así, una conclusión injusta, discriminatoria e inaceptable. Otra cosa tan inaceptable como aquélla es la decisión política del Gobierno de cambiar la historia de cada uno de los que considera adversarios.
El escenarioApunten contra los periodistas

Joaquín Morales Solá

lanacion.com | Opinión | Viernes 23 de abril de 2010

miércoles, 24 de marzo de 2010

Hay buenos y malos periodistas, y buenos y malos medios.

La escritora mexicana Angeles Mastretta ha dicho que le importa el rumor que produce el agravio más que el agravio. Suele explicar esa idea con una metáfora irónica, chispeante y sabia, ciertamente imposible de reproducir en un diario.

La prensa argentina padece desde hace bastante tiempo los estragos del rumor con mucha más fuerza que la bala perdida del agravio. ¿Los periodistas somos meros mercenarios a sueldo, dispuestos a describir el improbable sol de la noche sólo por un salario? ¿Las empresas periodísticas son demonios sueltos entre gente incauta, que defienden nada más que intereses corrompidos? El kirchnerismo ha tenido la astucia (sumada a los recursos y a las complicidades) de amplificar ese debate más de lo que se cree.

El tema es recurrente en tertulias de bares, en mesas familiares y en reuniones de amigos. Tal vez el éxito más importante del kirchnerismo haya sido esa capacidad inédita en los últimos 26 años de democracia de descalificar a sus adversarios reales o imaginarios. Esa situación cumple con el protocolo de un gobierno que llevó las naturales disputas por el poder a las entrañas de la sociedad, hasta fragmentarla entre amigos y enemigos.

La reciente reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa se refirió a la Argentina en términos muy críticos, pero aludió sólo a los asuntos comprobados. Es lo que le corresponde hacer. Sin embargo, aquel debate instalado sobre los periodistas y los medios es tan erosionante para la profesión como los despectivos discursos en los atriles del matrimonio Kirchner, que cuestionó la SIP.

Entremos al conflicto de la dependencia. Es oportuno responder aquellas dos preguntas iniciales que se han incrustado en la discusión social. Cualquiera con experiencia en este oficio sabe que hay muy pocos periodistas que trabajan en un medio contra la opinión del mismo medio. Por lo general, cada periodista llega, tarde o temprano, al medio que más le gusta y en donde se siente más cómodo. Cada diario tiene su línea editorial, su historia y su manera de ver la política, las cosas y la propia vida. Los periodistas también. Esto es así desde que existe el periodismo. Lo que se produce, en última instancia, es una convergencia natural entre la línea editorial del diario y las posiciones personales del periodista. Hay veces que módicas diferencias en ese camino común son fácilmente perceptibles para el lector atento.

Las empresas periodísticas, a su vez, sólo necesitan independencia económica. No hay peor dependencia que la dependencia económica. Dependencia que puede venir del gobierno, viejo proveedor de publicidad, o de un avisador privado único. Cuanto más rentable sea una empresa periodística (y más diversificados sean sus anunciantes), más independientes serán sus medios. Y también sus periodistas. No hay, en general, otros intereses que no sean los que buscan la independencia ahora cuestionada. El Gobierno aspiró siempre, y felizmente no lo logró, a que los medios terminaran agolpados a sus puertas, reclamando una cuota de publicidad y de vida.

¿Eso es lo único que ha hecho la gestión kirchnerista contra la prensa independiente? Ha hecho mucho más. Existen varios programas de TV extremadamente oficialistas. ¿Está mal? No. Pero hay una condición: que se dediquen a ejercer el legítimo derecho de defender a un gobierno, aun cuando el verdadero periodismo pierde su razón de existir si no es crítico. Esa defensa sería legítima, aunque discutible desde la deontología del periodismo. El problema es que tales programas no se ofrecen para esas imposibles defensas, sino para calumniar, ofender y descalificar al periodismo independiente o crítico. En una sospechosa cadena de similitudes, tales insultos se reproducen también en medios escritos que germinaron, sin historia ni explicación, en los años del kirchnerismo.

Redadas televisivas
Un periodista lúcido calificó esas tareas como redadas televisivas y gráficas, igual que en otros tiempos y en otras geografías se perseguía a las personas por lo que eran o por lo que pensaban. Sabemos que esos programas, diarios y revistas no podrían existir sin la subvención del Estado. Cumplen con su misión: actúan como fusileros mediáticos contra los adversarios y periodistas señalados por Kirchner.

Uno de los conflictos que destacó la última y dura crítica de la SIP fue también la persistente ofensiva oficial sobre Papel Prensa. Muchos periodistas buenos están desorientados frente a ese caso. ¿No será un problema particular de sus dueños?, parecen dudar. El Gobierno divulgó que se trata de una perversa empresa y que ella nada tiene que ver con la libertad del periodismo. Es falso.

Papel Prensa no fue una dádiva de la dictadura a los diarios; fue una operación privada que los ex dueños de la empresa (la perseguida familia Graiver) nunca denunciaron ni desconocieron cuando recuperaron sus derechos. Como suele hacerlo con frecuencia, el kirchnerismo metió a Papel Prensa en tal embrollo judicial que ya es indescifrable hasta para los que están en el directorio de la fábrica. Conviene detenerse sólo en los trazos gruesos del problema. Saquemos del medio el folklorismo gansteril de Guillermo Moreno y observemos sus líneas maestras.

En septiembre pasado, Moreno instruyó a los directores estatales de Papel Prensa para que hicieran lo posible y lo imposible para devaluar la empresa hasta que el Estado pudiera comprarla a precio de oferta o para crear las condiciones de una intervención. Es eso lo que ha hecho durante seis meses. Papel Prensa sería inviable si LA NACION y Clarín decidieran no comprarle papel para diarios. Podrían consumir papel importado. Pero ¿qué sucedería si Moreno, dueño y señor de la Aduana, decidiera cerrar la importación de papel? Esa es la pregunta que los periodistas debemos hacernos. En tal caso, los diarios deberían caer de rodillas ante Moreno para acceder a míseras cuotas de papel. ¿Nos gustaría escribir en diarios tan dependientes de la arbitrariedad del mejor soldado de Kirchner? ¿Es una empresa o es la libertad lo que está en juego? Es la libertad. No lo dudemos.
El escenarioLa prensa, a merced del rumor y el agravio

Joaquín Morales Solá

lanacion.com | Política | Mi?oles 24 de marzo de 2010