En el caso de la provincia de Buenos Aires, el gobernador Daniel Scioli decidió postergar el tratamiento del proyecto de una ley marco que, con la excusa de regular el juego en el territorio bonaerense, preveía aumentar en un 50 por ciento la cantidad de máquinas tragamonedas instaladas en los bingos. Además, se agregarían diez salas de juego a las ya existentes.
El vicegobernador de la Provincia y titular del Partido Justicialista bonaerense, Alberto Balestrini, declaró hace pocos días que para el peronismo el juego no es una prioridad, como lo son la salud y la educación. La afirmación se interpretó como un mensaje enviado al propio gobernador y a los intendentes que vienen presionando para que se abran nuevas salas de juego en sus distritos y así sacar rédito de sus jugosos dividendos.
Scioli, por su parte, no prorrogó la licencia de la empresa española Codere, que explota las máquinas tragamonedas del bingo de La Plata. Esta sala de juego, con 500 tragamonedas, es una de las 15 que esa compañía administra en la provincia de Buenos Aires. Codere, igual que el resto de los concesionarios a cargo de los 46 bingos existentes en la provincia, paga el 34 por ciento de canon al estado bonaerense. La licencia de explotación del bingo platense, otorgada hace 15 años, había vencido en 2007, pero fue renovada hasta el 28 de diciembre último. Ahora, la empresa Codere cuenta con otros seis meses de permiso de funcionamiento, hasta el 26 de junio, pero en esa fecha deberá dejar la sala de juego, que en 2007 facturó más de 20 millones de euros, un 11 por ciento del total que logró la firma española en sus salas bonaerenses.
En una primera lectura, estos gestos del gobernador parecen obedecer a la fuerte presión ejercida por la Iglesia y por algunos integrantes de la oposición. Sin embargo, hay quienes sospechan intenciones diferentes en esos movimientos.
En el mercado de juegos de azar y también en la Legislatura bonaerense existe un consenso muy amplio acerca de que la decisión del gobierno bonaerense de no renovar la licencia de Codere en el bingo de La Plata apuntaría a facilitar el desembarco del grupo empresarial integrado por Ricardo Glazman y Alejandro Gravier, que ya maneja el bingo de Pilar. El plan consistiría en que las máquinas tragamonedas se mudaran al Hipódromo de La Plata, emplazado a pocos metros de la sala cuya habilitación se denegó. De esa forma se evitaría la colocación de más tragamonedas. Pero, al mismo tiempo, se abriría la puerta para que las máquinas puedan instalarse en el Hipódromo de San Isidro, un viejo deseo del kirchnerista Cristóbal López.
Editorial I¿Cambios en el juego bonaerense?
Debe debatirse la necesidad de limitar los juegos de azar para evitar que el país sea un paraíso de quienes los explotan
lanacion.com | Opinión | Martes 27 de enero de 2009


