Las cifras son alarmantes y van en aumento, según un estudio realizado por la empresa de seguridad en Internet Symantec, según el cual nada menos que 5000 millones de dólares fueron robados de tarjetas de crédito y cuentas bancarias. La investigación se desarrolló observando la actividad en los servidores clandestinos utilizados en Internet entre julio de 2007 y julio de 2008. Asimismo, y de acuerdo con los investigadores de la empresa, el artículo más popular que se vende ilegalmente por la Red son los números de tarjetas de crédito, seguido de los detalles de cuentas bancarias, muy cotizados en los canales criminales.
También se llegó a la conclusión de que los ladrones de Internet utilizan canales de chat y foros de discusión privados para llevar a cabo sus actividades, contactar a especialistas en ciertas técnicas o encontrar individuos que puedan extraer efectivo de tarjetas de crédito particulares o corporativas. Otras de las asombrosas conclusiones es que la economía clandestina se ha convertido en un mercado mundial, con las mismas presiones de oferta y demanda que cualquier otra economía. De acuerdo con la investigación, como promedio, cada fraude a una tarjeta robada representa unos 350 dólares para el damnificado.
En el Reino Unido, se estima que cada diez segundos se comete un cibercrimen. Esto incluye casos de fraude, lavado de dinero, piratería industrial y comercial, intentos de violación sexual, pedofilia, abusos raciales, robos de identidad, violación de la privacidad, compra y venta de armas y explosivos, organización de asesinatos, narcotráfico, comercialización de medicamentos adulterados, trámites para la inmigración ilegal, pornografía y prostitución. Tan grande es el negocio generado por vía electrónica, que el comisionado de Seguridad, Franco Frattini, señaló ante el Parlamento Europeo que dos bandas europeas recogieron durante 2007 ganancias por 100 millones de dólares gracias a maniobras de fraude online.
La forma más común del cibercrimen es actuar a través del phising, que significa copiar una página web de alguna entidad financiera, para que cuando el usuario agregue sus datos personales éstos sean derivados a un lugar en el que los hackers se apoderen o de dinero o de esos mismos datos. Sin embargo, una empresa descubrió una nueva manera de phising por la cual el hacker utiliza los buscadores para comprobar si un usuario está conectado o no a un determinado sitio web. La vulnerabilidad proviene de una función de JavaScript de los principales navegadores Explorer, Firefox, Safari y Chrome, que, cuando se emplea, deja una huella temporal en la computadora y cualquier otro sitio web puede identificarla. Precisamente, los sitios web de las redes sociales, de juegos de azar, instituciones financieras, entre otras, utilizan esta función.
A medida que se extiende el uso de Internet como medio para realizar transacciones online en las que los usuarios deben indicar datos personales, los ciberdelincuentes buscan la forma de acceder a esa información con el objetivo de utilizarla posteriormente con fines lucrativos. A diferencia de otros delitos, el cibercrimen cuenta con características distintivas comunes, como son la novedad, la potencialidad lesiva, su dimensión transnacional, su constante evolución y, derivado de todo ello, la dificultad de su persecución.
Por lo tanto, resulta tan necesaria la prudencia y el cuidado a la hora de tener que suministrar datos personales a través de la Red, como la colaboración entre todos los agentes sociales, principalmente empresas y Estados, para evitar que el cibercrimen continúe extendiéndose hasta ocupar todos los ámbitos de la actividad en la Red.
Editorial IIEfectos no deseados de Internet
La valiosa información que circula por la Red se convierte por esa razón en un material apetecible para ciberdelincuentes
lanacion.com | Opinión | Lunes 6 de abril de 2009
