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lunes, 9 de julio de 2012
Cada vez más, las universidades migran hacia el ciberespacio
En los últimos años, más de 30 universidades públicas y privadas de la Argentina llevaron sus aulas al ciberespacio. Allí, cada vez más alumnos acceden a los materiales que deben preparar para aprobar las materias de la carrera que cursan desde la pantalla de su computadora. Y lo hacen, según coinciden docentes y estudiantes de estos campus virtuales, con las mismas exigencias que lo harían en el aula tradicional.
"Siento que tengo que estudiar igual que en mi primera carrera, cuando iba todos los días a cursar. Quizás estoy más grande...", dice, un poco en broma, la traductora Gabriela Olavarrieta, que a los 31 años quiso hacer un giro profesional y este año empezó a estudiar a distancia la licenciatura en recursos humanos.
"No iba a poder cursar todos los días con los horarios de trabajo alocados que tengo y con mayores responsabilidades que cuando vivía con mis padres", agrega, mientras por otro teléfono trata de que su proveedor de Internet le resuelva la falta de conexión. "Es que tengo un parcial el viernes y tengo que estudiar", explica.
Aunque el Ministerio de Educación asegura que no cuenta con estadísticas disponibles sobre la cantidad de instituciones educativas que ofrecen esta posibilidad ni de alumnos que la aprovechan, los especialistas consultados coinciden en que la educación a distancia está creciendo de manera sostenida desde los noventa. Además, no sólo la utilizan quienes viven lejos de las principales ciudades.
Como Gabriela, Lucas Salomon, que cursa el segundo año de la licenciatura en comercialización en la Universidad Siglo 21, vive en Buenos Aires. "Empecé una tecnicatura y me pasé a la carrera -cuenta-. En el trabajo puedo estar seis o catorce horas por día. Así, los horarios de estudio los manejo yo. Sé que un día por semana tengo que ir dos horas a una clase presencial. Hasta mis amigos se pasaron a carreras como martillero o recursos humanos. Hay que ser muy organizado para estudiar."
Según un informe del Banco Mundial publicado en 2005, la cantidad de universidades públicas que ofrecían educación a distancia creció un 62% entre 2000 y 2002. Y hoy, el 85% de las universidades argentinas ofrecen alguna forma de educación a distancia.
El único relevamiento local sobre el tema es de hace cuatro años, cuando se presentó en el VI Congreso Internacional de Educación Superior. El magíster José Francisco Martin y la licenciada Maida Diyarian recopilaron la información disponible hasta 2007 y estimaron que la oferta se había triplicado en 2002 y se había cuadruplicado en 2007, cuando el 46,6% de 103 instituciones del sistema universitario argentino ofrecían carreras de pregrado, grado y posgrado de manera virtual.
Mientras la demanda de las carreras presenciales crecía un 6% a partir de 2002, los alumnos de las aulas virtuales lo hicieron un 250% en las carreras de pregrado y grado: de 18.864 estudiantes a distancia en 2002, los campus virtuales se instalaron en las computadoras de 54.880 estudiantes en cuatro años.
"Y sigue creciendo. Hay instituciones muy serias, como también universidades a las que el sistema no les resulta por falta de recursos u otros motivos. Así como hay adversarios, hay defensores. Sé que cuando está muy bien diseñada llena vacíos", explica Martin, ex rector de la Universidad Nacional de Cuyo, ex director nacional de Gestión Universitaria y ex integrante de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau).
MÁS RESPETADO
Para la doctora Sara Pérez, secretaria académica de la Universidad de Quilmes, la "matrícula ha ido ganando reconocimiento del sistema universitario. Hoy, los alumnos se enorgullecen de que es hasta más difícil que la carrera presencial".
Y Roxana, que estudió licenciatura en hotelería y turismo en la Universidad Virtual de Quilmes (UVQ), lo confirma: "Se perfeccionaron las plataformas y es mucho más exigente porque hay que leer una gran cantidad de materiales y depende exclusivamente del alumno. Si uno no toma el ritmo, no puede cursar. De hecho, muchos abandonan".
La de Quilmes fue la primera universidad pública virtual del país. Cuenta con 8000 estudiantes argentinos y de otros 17 países en las ocho carreras que ofrece vía Internet. Unos 1700 profesionales están cursando algún posgrado. En la Universidad Nacional del Litoral Virtual, por ejemplo, cada año se incorporan unos 3000 alumnos a los más de 10.000 de todas las provincias argentinas, según publica online.
En las instituciones públicas y privadas hay que abonar una matrícula y una cuota mensual. Para las carreras de pregrado y grado, por ejemplo, eso oscila entre 200 y 500 pesos en las primeras y 700 pesos o más en los centros privados. Sólo basta utilizar un buscador online para encontrar la opción más conveniente.
"Los cursos son más económicos que los presenciales porque se reducen muchos costos", precisó el magíster Oscar De Majo, coordinador del Programa a Distancia (PAD) de la Universidad del Salvador y miembro del Panel de Expertos del Centro Virtual para el Desarrollo de Estándares de Calidad para la Educación Superior a Distancia para América Latina y el Caribe.
"Es una opción muy valorada por los adultos que dejaron una carrera y quieren retomarla, los que trabajan y quieren seguir estudiando y los que quieren empezar a hacerlo porque antes no pudieron -detalla Pérez, ex directora del programa de educación virtual de la Universidad de Quilmes-. Es una forma de acercarse a la formación universitaria cuando se vive lejos o por falta de tiempo."
Mientras el campus virtual de Quilmes atrae estudiantes de unos 37 años en promedio, el de la Universidad Siglo 21 concentra una población algo más joven. "El estudio a distancia es elegido mayoritariamente por los que tienen más de 25 años -explica su rector, licenciado Juan Carlos Rabatt-. Curiosamente, el nativo digital va a la universidad presencial a menos que no tenga alternativas. ¿Por qué el adolescente de 18 años querría estudiar a distancia si lo que le interesa es la conexión con sus pares? En las localidades lejanas, ésta es una opción inclusiva."
De hecho, los 160 centros de aprendizaje a los que, como Gabriela y Lucas, los alumnos deben concurrir dos horas por semana están diseminados desde Tierra del Fuego hasta Abra Pampa, en Jujuy, donde también cursan 25 collas. Si no, se puede optar por la modalidad a distancia exclusivamente. En Siglo 21, actualmente cursan 32.538 alumnos, con un crecimiento anual de la matrícula del 35,9 por ciento.
EL SISTEMA SE COMBINA CON CLASES PRESENCIALES
El alumno más austral que aprovecha esta nueva modalidad de educación a distancia reside en la Base Esperanza, de la Antártida, y su vecina más cercana es Mariel Zanini, para la que en Ushuaia ir una vez por semana a clase presencial le permite "interactuar con los compañeros, con los tutores, tener una contención [...] No estar sola".
En los centros de aprendizaje los alumnos trabajan en equipos con un tutor y presencian teleclases. Los parciales y los finales siempre son presenciales.
"Los sistemas de vanguardia deben asegurar que no haya fraude para que no se desprestigie el sistema", explica Rabatt. A pesar de la distancia, Mariel, como el resto de los alumnos consultados, dice que el contacto online con los profesores "da una cercanía impresionante".
Además, según agrega Mariel, de 36 años, que cursa el tercer año de abogacía, "me permite combinar el estudio con mis obligaciones personales y laborales, uno de los principales atributos que en este momento priorizo".
- Si tuvieras que recomendarle algo a un alumno, ¿qué sería?
-Que tenga conducta, que no pierda de vista la autodisciplina. Este sistema requiere por lo menos sentarse a estudiar 2 horas diarias.
Según explica Mariel, lo más importante a su modo de ver es que quien se decida por estos sistemas se abra a las nuevas tecnologías, donde puede descubrir un mundo totalmente distinto, lleno de posibilidades interactivas que lo van a sorprender.
Gabriela lo resume así: "Es atractivo y llevadero, además de que facilita un montón la organización de los horarios. ¡Podés estar en pijama en casa en una clase de álgebra o filosofía! Es una experiencia diferente y, por ahora, la estoy aprovechando mucho"
martes, 26 de junio de 2012
Vía libre para las bodegas más grandes
La decisión del Gobierno de flexibilizar los plazos para exportar fue recibida con moderado entusiasmo por las bodegas. En la industria vitivinícola destacaron que la ampliación de los plazos es una condición indispensable para asegurar la continuidad de las operaciones de comercio exterior del rubro, aunque a la vez denuncian que la presencia del vino argentino en los mercados internacionales está cada vez más amenazada por la inflación en dólares.
En la lista de empresas autorizadas ayer para liquidar sus exportaciones en un plazo de 180 días figuran una docena y media de bodegas, incluyendo varias de las compañías líderes del rubro, como Norton, Dante Robino, Peñaflor, Escorihuela y La Rural (grupo Catena), Nieto Senetiner (Molinos) y Trivento (la filial argentina del grupo chileno Concha y Toro). Estos nombres se suman a los de Bodegas Esmeralda, Luigi Bosca y Viña Doña Paula, de la chilena Santa Rita, que recibieron la misma autorización la semana pasada. "La buena noticia es que los pedidos para flexibilizar los plazos están saliendo, y si bien hubo algunos inconvenientes técnicos en las presentaciones realizadas por algunas empresas, en la mayoría de los casos los trámites están avanzando sin grandes problemas", señaló Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina.
En la industria vitivinícola destacan que en la actualidad existen 364 bodegas argentinas que exportan parte o la totalidad de su producción. Pero dentro de ese número sólo las 60 más grandes realizan exportaciones por un valor superior a los US$ 2 millones anuales, con lo cual sus operaciones habían quedado sujetas a la resolución 142, que inicialmente establecía un plazo de quince días para liquidar todas las exportaciones. "Todavía hay un grupo de 30 o 40 bodegas a las que no les ampliaron los plazos, pero estamos confiados en que estos temas van a salir. Lo que nos preocupa es que las exportaciones de los vinos argentinos están cada vez más complicadas, no por estas normas sino por el aumento de los costos de producción, que crecen a una tasa del 25% anual, mientras que el dólar se revalúa al 5%", advirtió Pina.
La pérdida de competitividad ya se refleja en las estadísticas nacionales de exportación. De acuerdo con los datos aportados por la consultora especializada Caucasia, las ventas al exterior de vino embotellado argentino en los primeros cuatro meses de 2012 retrocedieron en volumen un 5 por ciento.
viernes, 22 de junio de 2012
Tras el desconcierto cambiario, asoma una política antiindustrial
Por Carlos Balter | Para LA NACION
En abril la exportación de vinos envasados cayo 17% con respecto al mismo mes de 2011: es y no es una sorpresa.
Lo es si se tiene en cuenta que la exportación de vinos ha sido una de las estrellas ganadoras en el proceso de crecimiento de la industria exportadora local a partir de 2003, con incrementos acumulativos superiores al 20% anual. Pero hoy todo indica que este proceso se detuvo e iniciamos un proceso de pérdida de mercados internacionales.
Pero no es una sorpresa si se analizan los costos en dólares de producir vino y la evolución del precio del producto en puerto (FOB) en la misma moneda. Aceptando que los salarios en dólares son un buen indicador de la evolución de los costos en esa divisa, el alza en el período 2002-2009 fue de 8% y entre abril de 2010 y 2012, de 71%, mientras los precios FOB se mantuvieron por motivos competitivos.
Obviamente una inflación de costos en dólares de esta magnitud causará una pérdida de competitividad, que transferirá los mercados ganados por la Argentina a otros países.
Para colmo de males, una resolución reciente establece que los exportadores argentinos no podrán utilizar en el futuro el crédito al cliente importador como instrumento de marketing. ¡Gran fiesta para los bodegueros cuyos países no tienen control de cambio, ingresan las divisas cuando quieren y además reciben incentivos para exportar!
Lo trágico de esta pérdida de competitividad es que no se debe a ineficiencias productivas, malas cosechas o una menor apreciación de la calidad del vino argentino, sino que obedece a una decisión de política económica de tener un menor tipo real de cambio.
La política de restringir la demanda de dólares, vía prohibir o dificultar las importaciones e impedir remesas de utilidades, es la culpable de un ritmo de devaluación inferior a la inflación de costos, o sea que la estrategia de frenar importaciones causa el actual deterioro competitivo.
Un concepto básico: toda restricción a la importación es un daño directo a la exportación. Menos importaciones, menor demanda de dólares, menor devaluación, caída en el tipo real de cambio, menor posibilidad de competir en los mercados del mundo para nuestros industriales. Receta infalible para que la industria exportadora no pueda vender porque sus mayores costos se lo impiden.
¿Cuáles son los motivos que fundamentan la política de frenar importaciones? Nunca han sido bien explicados. Una primera interpretación es que se basan en teorías popularizadas en los años 50 según las cuales prohibir importaciones permitiría construir una industria sustituta de importaciones creadora de una mayor demanda de empleo y en consecuencia generadora de un mejor nivel del salario real.
Pero estas teorías han sido refutadas cuando se da el caso de que el país ya ha creado una industria exportadora. Este es hoy nuestro caso. Las teorías del 50 no son válidas en 2012, y si lo dudan debieran estudiar con detenimiento el nivel de inversión, de aumento del empleo y de mayor riqueza de Mendoza a partir de 2003 gracias al espectacular desarrollo de su industria vitivinícola exportadora.
Otra interpretación es que la motivación es simple: mejorar el saldo de la cuenta corriente del balance de pagos para conseguir más dólares y poder pagar la deuda externa.
El problema es que con este mecanismo no lo lograrán. Es un principio elemental de contabilidad nacional que la diferencia entre el total gastado en el año en consumo e inversión de bienes y servicios nacionales o importados menos el total producido debe ser igual a lo exportado menos lo importado, o sea al ahorro neto anual.
Por consiguiente, si impedimos importar, este gasto prohibido en bienes externos se orientará a demandar bienes producidos domésticamente causando la inflación necesaria para que la caída en el tipo real de cambio disminuya las exportaciones hasta que su diferencia con las importaciones restringidas iguale el ahorro neto. Esta política no podrá incrementar la cuenta corriente del balance de pagos, la importación prohibida será compensada por una menor exportación, porque finalmente el ahorro neto depende de otras variables macroeconómicas (ver Szewach, Ambito Financiero, 16-11-2011).
Si acompañaran el tipo de cambio en porcentaje similar al aumento de salarios evitarían destruir las industrias exportadoras nacientes, frenarían la fuga de capitales, beneficiarían a la industria sustituta de importaciones y, la generación de expectativas inflacionarias sería mucho menor a las creadas con las múltiples trabas a la compra de dólares.
A nadie le conviene este juego. Ni al Gobierno, que se está encerrando en la trampa de la gran devaluación anunciada. Mientras, mes a mes, se desmorona la laboriosa tarea de estas nuevas eficientes industrias argentinas que han sorprendido al mundo en estos últimos años con su excepcional calidad de producto y su riguroso cumplimiento de los compromisos asumidos.
sábado, 7 de abril de 2012
Vino argentino, con ventaja en Brasil
En los próximos días, las bodegas argentinas podrían recibir desde Brasil la mejor noticia del año: el gobierno de Dilma Rousseff tiene bajo análisis la imposición de salvaguardias para frenar el ingreso de vino proveniente de mercados extra Mercosur y, de esta manera, proteger a los productores del estado de Rio Grande do Sul.
De concretarse la medida, que está siendo estudiada por el departamento de Defensa Comercial de Brasil, el gran perjudicado sería el vino chileno, que hoy lidera las ventas de productos importados en el socio mayor del Mercosur, mientras que la lista de beneficiados es encabezada por las bodegas argentinas que el año pasado concretaron exportaciones a Brasil por más de US$ 63 millones.
Los productores chilenos se declararon en estado de alerta ante la eventual aplicación de las salvaguardias, que implicarían la imposición de un arancel del 27% para el ingreso de sus vinos en Brasil. Vinos de Chile, la entidad que agrupa a las bodegas exportadoras chilenas, señaló que la medida supondría pérdidas en ventas por US$ 18 millones anuales.
El presidente de la cámara, Mario Silva, precisó que los acuerdos comerciales vigentes entre Chile y Brasil no permiten la aplicación de sobretasas arancelarias, por lo que la salvaguardia se concretaría a través de la asignación de cuotas.
En la actualidad, el consumo de vinos en Brasil se ubica apenas por encima de los 4 litros anuales por persona y las marcas extranjeras representan un poco menos del 80% del mercado de vinos finos. Chile lidera el negocio de los importados con una participación que llega al 36% en volumen, aunque en dólares baja al 32 por ciento.
Los vinos argentinos, por su parte, controlan el 26% del negocio en volumen, aunque con un precio sensiblemente mayor que el de la competencia chilena.
De hecho, en 2011 el valor promedio de las exportaciones argentinas del rubro se ubicó en casi 33 dólares (en la caja de nueve litros o doce botellas) contra los 29 dólares de Chile y en los primeros meses de este año los vinos provenientes de nuestro país ya ganaron en promedio un par de dólares.
"Detrás de esta medida se encuentran los productores brasileños de vino, basados principalmente en el estado de Río Grande do Sul, que compiten con la importación chilena en el segmento bajo de precios", explicó Exequiel Barrios, director de Caucasia Wine Thinking, una empresa mendocina dedicada al análisis del sector vitivinícola.
Las bodegas chilenas nucleadas en la organización Vinos de Chile presentarán el 24 de este mes su descargo ante las autoridades brasileñas con el argumento de que sus productos no generan ningún daño a la industria local y que tampoco existe dumping.
Por su parte, los productores brasileños nucleados en el Instituto Brasileño del Vino (Ibravin) defendieron la medida como una alternativa de la industria para ganar competitividad. "Nuestro objetivo no es que el Gobierno aumente el impuesto de importación sobre los vinos ni imponer restricciones. Lo que queremos es un plazo para tener condiciones de garantizar una participación en el crecimiento futuro del consumo de vinos en Brasil", dijo Carlos Raimundo Paviani, presidente del Ibravin. Entre las bodegas argentinas la posible aplicación de las salvaguardias a la competencia chilena es vista como una oportunidad inmejorable para el país, no sólo por la situación actual, sino también por las oportunidades que ofrece el mercado brasileño. Hoy el socio mayor del Mercosur es el tercer comprador de vinos argentinos y representa uno de los pocos mercados en los que la pérdida de la competitividad argentina como producto de la inflación en dólares no representa una barrera insalvable para las bodegas locales.
"Brasil es un mercado clave para las bodegas argentinas y con un gran potencial a futuro, de la mano del desarrollo de su economía y el crecimiento del consumo de vino", explicó Walter Pavón, coordinador de Bodegas de Argentina, la entidad que nuclea a los productores locales.
En voz baja, algunos argentinos alertan que el mayor obstáculo para la aplicación de las salvaguardias no es el lobby de los bodegueros chilenos, sino el resquemor que representa para las autoridades brasileñas la imposición de una barrera comercial que indirectamente favorecerá a la Argentina, justo cuando las relaciones comerciales entre los dos socios del Mercosur no atraviesan el mejor momento.
Chile es miembro asociado, no pleno, del Mercosur, por lo que no goza de todos los beneficios del bloque
De concretarse la medida, que está siendo estudiada por el departamento de Defensa Comercial de Brasil, el gran perjudicado sería el vino chileno, que hoy lidera las ventas de productos importados en el socio mayor del Mercosur, mientras que la lista de beneficiados es encabezada por las bodegas argentinas que el año pasado concretaron exportaciones a Brasil por más de US$ 63 millones.
Los productores chilenos se declararon en estado de alerta ante la eventual aplicación de las salvaguardias, que implicarían la imposición de un arancel del 27% para el ingreso de sus vinos en Brasil. Vinos de Chile, la entidad que agrupa a las bodegas exportadoras chilenas, señaló que la medida supondría pérdidas en ventas por US$ 18 millones anuales.
El presidente de la cámara, Mario Silva, precisó que los acuerdos comerciales vigentes entre Chile y Brasil no permiten la aplicación de sobretasas arancelarias, por lo que la salvaguardia se concretaría a través de la asignación de cuotas.
En la actualidad, el consumo de vinos en Brasil se ubica apenas por encima de los 4 litros anuales por persona y las marcas extranjeras representan un poco menos del 80% del mercado de vinos finos. Chile lidera el negocio de los importados con una participación que llega al 36% en volumen, aunque en dólares baja al 32 por ciento.
Los vinos argentinos, por su parte, controlan el 26% del negocio en volumen, aunque con un precio sensiblemente mayor que el de la competencia chilena.
De hecho, en 2011 el valor promedio de las exportaciones argentinas del rubro se ubicó en casi 33 dólares (en la caja de nueve litros o doce botellas) contra los 29 dólares de Chile y en los primeros meses de este año los vinos provenientes de nuestro país ya ganaron en promedio un par de dólares.
"Detrás de esta medida se encuentran los productores brasileños de vino, basados principalmente en el estado de Río Grande do Sul, que compiten con la importación chilena en el segmento bajo de precios", explicó Exequiel Barrios, director de Caucasia Wine Thinking, una empresa mendocina dedicada al análisis del sector vitivinícola.
Las bodegas chilenas nucleadas en la organización Vinos de Chile presentarán el 24 de este mes su descargo ante las autoridades brasileñas con el argumento de que sus productos no generan ningún daño a la industria local y que tampoco existe dumping.
Por su parte, los productores brasileños nucleados en el Instituto Brasileño del Vino (Ibravin) defendieron la medida como una alternativa de la industria para ganar competitividad. "Nuestro objetivo no es que el Gobierno aumente el impuesto de importación sobre los vinos ni imponer restricciones. Lo que queremos es un plazo para tener condiciones de garantizar una participación en el crecimiento futuro del consumo de vinos en Brasil", dijo Carlos Raimundo Paviani, presidente del Ibravin. Entre las bodegas argentinas la posible aplicación de las salvaguardias a la competencia chilena es vista como una oportunidad inmejorable para el país, no sólo por la situación actual, sino también por las oportunidades que ofrece el mercado brasileño. Hoy el socio mayor del Mercosur es el tercer comprador de vinos argentinos y representa uno de los pocos mercados en los que la pérdida de la competitividad argentina como producto de la inflación en dólares no representa una barrera insalvable para las bodegas locales.
"Brasil es un mercado clave para las bodegas argentinas y con un gran potencial a futuro, de la mano del desarrollo de su economía y el crecimiento del consumo de vino", explicó Walter Pavón, coordinador de Bodegas de Argentina, la entidad que nuclea a los productores locales.
En voz baja, algunos argentinos alertan que el mayor obstáculo para la aplicación de las salvaguardias no es el lobby de los bodegueros chilenos, sino el resquemor que representa para las autoridades brasileñas la imposición de una barrera comercial que indirectamente favorecerá a la Argentina, justo cuando las relaciones comerciales entre los dos socios del Mercosur no atraviesan el mejor momento.
Chile es miembro asociado, no pleno, del Mercosur, por lo que no goza de todos los beneficios del bloque
domingo, 25 de marzo de 2012
Las bodegas criollas van hacia el Oriente
Por Alfredo Sainz | LA NACION
Los empresarios argentinos están descubriendo el negocio del vino en Uruguay. Seducidos por el tannat oriental y el clima de inversiones más amable, los hombres de negocios locales empezaron a incursionar con proyectos bodeguero del otro lado del Río de la Plata.
El mercado uruguayo de los vinos es relativamente pequeño, en especial, si se compara con el de la Argentina. En 2011, las exportaciones de las bodegas uruguayas rondaron los US$ 9 millones contra los US$ 716 millones que sumaron las ventas argentinas de vino embotellado, aunque los dos países comparten los mismos compradores y, de hecho, Brasil y Estados Unidos son los principales destinos para las dos naciones, aunque con distinto orden (Estados Unidos lidera las compras de vinos argentinos y es segundo en Uruguay, mientras que, a la inversa, Brasil es el segundo mercado para la Argentina y el primero para los orientales).
Más allá del tamaño, el atractivo que ofrece Uruguay en materia vitivinícola pasa por la combinación de cercanía y confianza. "Hay muchos grupos bodegueros argentinos mirando el mercado uruguayo, a los que les atrae no sólo el potencial del tannat, sino también el conocimiento que tienen del país y de las zonas productoras más importantes, como Punta del Este o Carmelo", explicó Gustavo Magariños, gerente de Wines of Uruguay, la entidad que reúne a las bodegas exportadoras del país.
VINOS EN PUNTA
De todos los proyectos bodegueros de argentinos en Uruguay, la apuesta más importante corre por cuenta del empresario petrolero Alejandro Bulgheroni y su mujer y socia, Bettina Bulgheroni, que ya empezaron a producir aceite de oliva y vinos en la localidad de Garzón, en las afueras de Punta del Este. En el grupo destacan que el mayor atractivo que ofrece el mercado vitivinícola uruguayo pasa por la posibilidad de ingresar en el mercado brasileño y la estabilidad en materia de inversiones. "Nuestra prioridad como mercado no es la Argentina, sino Brasil, porque queremos aprovechar la afinidad que tienen los brasileños de alto poder adquisitivo con Punta del Este. Uruguay además ofrece una proyección a largo plazo, con proyectos económicos y reglas de juego que no varían con los cambios de gobierno", explicó Nicolás Kovalenko, gerente general de Bodega Garzón, la empresa que pusieron en marcha los Bulgheroni en territorio uruguayo.
AVANZADA BOUTIQUE
A una escala bastante más reducida que la de Bulgheroni, el empresario Eduardo Pacha Cantón también avanza con otro proyecto llamado Finca Narbona, que incluye la plantación de diez hectáreas distribuidas en Punta del Este y Carmelo. Cantón, que proviene del mundo de las finanzas, también logró sumar a su proyecto uruguayo a Valeria Mazza y su esposo, Alejandro Gravier, que cuentan con viñedos propios en la zona de La Barra. En Garzón, muy cerca de los viñedos que tiene Bulgheroni, también hay que sumar un tercer emprendimiento de capitales argentinos. Se trata del proyecto de bodega boutique que impulsa el empresario local Rodrigo Diz.
APUESTA AL TANNAT
Así como el malbec se convirtió en el emblema del vino argentino en el exterior, en el caso de las bodegas uruguayas este papel lo ocupa el tannat. Se trata de una cepa nacida en el sur de Francia, que se adaptó excepcionalmente al terruño uruguayo. Hoy hay más de 300 bodegas orientales que apuntan a posicionar este varietal como carta de presentación. De hecho, Uruguay ya se convirtió en el principal productor a nivel mundial del tannat, trabajando en muchos casos con enólogos de renombre internacional, como el italiano Alberto Antonini, que asesora a los Bulgheroni, o el francés Michel Rolland, que fue contratado por Finca Narbona.
Los empresarios argentinos están descubriendo el negocio del vino en Uruguay. Seducidos por el tannat oriental y el clima de inversiones más amable, los hombres de negocios locales empezaron a incursionar con proyectos bodeguero del otro lado del Río de la Plata.
El mercado uruguayo de los vinos es relativamente pequeño, en especial, si se compara con el de la Argentina. En 2011, las exportaciones de las bodegas uruguayas rondaron los US$ 9 millones contra los US$ 716 millones que sumaron las ventas argentinas de vino embotellado, aunque los dos países comparten los mismos compradores y, de hecho, Brasil y Estados Unidos son los principales destinos para las dos naciones, aunque con distinto orden (Estados Unidos lidera las compras de vinos argentinos y es segundo en Uruguay, mientras que, a la inversa, Brasil es el segundo mercado para la Argentina y el primero para los orientales).
Más allá del tamaño, el atractivo que ofrece Uruguay en materia vitivinícola pasa por la combinación de cercanía y confianza. "Hay muchos grupos bodegueros argentinos mirando el mercado uruguayo, a los que les atrae no sólo el potencial del tannat, sino también el conocimiento que tienen del país y de las zonas productoras más importantes, como Punta del Este o Carmelo", explicó Gustavo Magariños, gerente de Wines of Uruguay, la entidad que reúne a las bodegas exportadoras del país.
VINOS EN PUNTA
De todos los proyectos bodegueros de argentinos en Uruguay, la apuesta más importante corre por cuenta del empresario petrolero Alejandro Bulgheroni y su mujer y socia, Bettina Bulgheroni, que ya empezaron a producir aceite de oliva y vinos en la localidad de Garzón, en las afueras de Punta del Este. En el grupo destacan que el mayor atractivo que ofrece el mercado vitivinícola uruguayo pasa por la posibilidad de ingresar en el mercado brasileño y la estabilidad en materia de inversiones. "Nuestra prioridad como mercado no es la Argentina, sino Brasil, porque queremos aprovechar la afinidad que tienen los brasileños de alto poder adquisitivo con Punta del Este. Uruguay además ofrece una proyección a largo plazo, con proyectos económicos y reglas de juego que no varían con los cambios de gobierno", explicó Nicolás Kovalenko, gerente general de Bodega Garzón, la empresa que pusieron en marcha los Bulgheroni en territorio uruguayo.
AVANZADA BOUTIQUE
A una escala bastante más reducida que la de Bulgheroni, el empresario Eduardo Pacha Cantón también avanza con otro proyecto llamado Finca Narbona, que incluye la plantación de diez hectáreas distribuidas en Punta del Este y Carmelo. Cantón, que proviene del mundo de las finanzas, también logró sumar a su proyecto uruguayo a Valeria Mazza y su esposo, Alejandro Gravier, que cuentan con viñedos propios en la zona de La Barra. En Garzón, muy cerca de los viñedos que tiene Bulgheroni, también hay que sumar un tercer emprendimiento de capitales argentinos. Se trata del proyecto de bodega boutique que impulsa el empresario local Rodrigo Diz.
APUESTA AL TANNAT
Así como el malbec se convirtió en el emblema del vino argentino en el exterior, en el caso de las bodegas uruguayas este papel lo ocupa el tannat. Se trata de una cepa nacida en el sur de Francia, que se adaptó excepcionalmente al terruño uruguayo. Hoy hay más de 300 bodegas orientales que apuntan a posicionar este varietal como carta de presentación. De hecho, Uruguay ya se convirtió en el principal productor a nivel mundial del tannat, trabajando en muchos casos con enólogos de renombre internacional, como el italiano Alberto Antonini, que asesora a los Bulgheroni, o el francés Michel Rolland, que fue contratado por Finca Narbona.
domingo, 13 de noviembre de 2011
Una huella que alerta
Por Silvina Beccar Varela | Para LA NACION
Sabemos que el planeta está en peligro. La tierra se desangra por las heridas causadas por la actividad humana. En general, no hacemos mucho al respecto. Hasta que alguien reacciona y actúa. Entonces claro, algo puede cambiar. Podemos transformarnos y hacernos cargo de cuidar a la madre que nos da vida y alimento. Es justo, necesario y urgente, porque los datos resultan escalofriantes. Según el Informe Planeta Vivo 2010 de la WWF (la Organización Mundial de la Conservación), difundido el año pasado por la Fundación Vida Silvestre, la huella ecológica -el indicador que mide la demanda de la humanidad sobre los recursos naturales- excedió en un 50 por ciento la capacidad de la tierra de reponer los recursos consumidos y absorber desechos, como el CO2, producidos por la actividad humana. Esto se debe, principalmente, a la huella de carbono que aumentó 11 veces desde 1961 y más de la tercera parte desde 1998. Así, las personas utilizaron el equivalente a 1,5 planetas en 2007 (últimos datos disponibles) para sostener sus actividades. Se estima que para 2030 la humanidad necesitará la capacidad de 2 planetas para absorber los desechos de CO2 y mantener el consumo de recursos naturales.
Por todas estas razones, algunas industrias de alimentos, conservas, bebidas (gaseosa, vinos y agua mineral), golosinas, cartón, cajas y separadores, soja sustentable y combustible, comenzaron a medir la huella que trazaban en el medio ambiente para conocerla y luego mitigarla. En esta nota, presentamos el caso de las bodegas.
Marcas indelebles
La huella de carbono es un indicador que mide la cantidad de CO2 (dióxido de carbono) producida por una organización, una persona o un producto, y su consecuente contribución al cambio climático. Para su determinación se utilizan herramientas de gestión ambiental que traducen los impactos de las actividades que producen un bien o un servicio en cantidades de CO2, permitiendo a la empresa la posibilidad de minimizar, quitar o neutralizar el efecto que esta cantidad de CO2 aporte al cambio climático global.
"Se trata de una herramienta de gestión ambiental que traduce impactos y emisiones provocados por los diferentes procesos de una organización, en cantidad de CO2, para conocer, por un lado, el aporte de la empresa al cambio climático, y por otro, diseñar un programa de mejoras sobre la base de buenas prácticas ambientales para reducir o neutralizar las emisiones de gases de efecto invernadero, calculadas como cantidad de CO2 equivalente", explica el ingeniero Andrés Arena, director de Operaciones de Bodegas Salentein.
Los gases del efecto invernadero (GEI) son aquellos que, al aumentar su concentración en la atmósfera, logran mayor grado de absorción de radiación infrarroja, provocando una tendencia a aumentar la temperatura global, fenómeno conocido comúnmente como cambio climático.
En América del sur, el proceso fue liderado por Chile, con bodegas como De Martino. En la Argentina, Salentein trabaja en el llamado ciclo de vida del producto, desde su nacimiento hasta su consumo, para lograr así la certificación completa de la huella de carbono en todo el proceso de producción del vino por un organismo de reconocimiento internacional (Carbon Trust). Norton está en camino de certificación y Bodega Renacer certificó el proceso de entrega del vino con Carbon Neutral.
Sí, en cambio, son muchas más las que se ocupan de la sustentabilidad en general (Zuccardi, Trapiche, Navarro Correas, Luigi Bosca, Catena, López, entre otras grandes empresas). En otro escalón entrarían los casos de biodinamia y agricultura orgánica como Colomé y Familia Cecchin, entre otros.
En cualquier caso, la industria del vino, sostienen los expertos, es una de las menos contaminantes del planeta.
La mayor sensibilidad con estos temas comenzó en los lugares más poblados como Europa, vaya paradoja, ya que mientras los países desarrollados toman conciencia e invierten en la conservación de sus recursos naturales, las naciones en desarrollo se ven en la necesidad de aprovecharlos al límite de su capacidad para alimentar, mayormente, a las grandes potencias.
Estas son, especialmente, las que deberían tener la voz cantante y dejar de presionar a la tierra, en especial, con la utilización de combustibles fósiles.
Ahora bien, ¿cómo se mide la huella de carbono?
Hay consultores de orden internacional que brindan el servicio de medición, como Alex Steward y Green Solutions. Existen también compañías de distintos rubros que, movilizadas por las tendencias mundiales -conciencia ambiental, responsabilidad social empresaria sumado a los requerimientos internacionales-, implementaron modelos de gestión para mejorar eficiencias operativas y ahorrar dinero y energía, generar nuevos negocios, satisfacer los pedidos de los clientes y profundizar una política empresaria sustentable.
"Un camino metodológico para establecer la huella de carbono plantea las siguientes etapas -dice Luis Steindl, gerente de operaciones de Bodegas Norton-: desarrollar los ecobalances (medición de los gases de efecto invernadero) de lo que desea medir, producto o procesos; definir el ciclo de vida o alcance de la medición; realizar análisis y validación de datos; calcular las cantidades de CO2."
Las bodegas
La política de sustentabilidad de Bodegas Salentein incluye la mencionada certificación de la huella de carbono en todo el proceso de producción del vino, la ISO 14001:2004, el manejo de la vegetación con técnicas sustentables, la reducción del uso de energías renovables y de residuos, la utilización de herbicidas sólo cuando es estrictamente necesario en los viñedos, sin pesticidas, la reducción del consumo de agua a través del riego por goteo del 100 por ciento de las vides, las plantas de tratamiento de efluentes de líquidos que reciclan todo el agua utilizada en los procesos de producción, la preservación de más de 120 hectáreas del hábitat desértico nativo y el ahorro de energía eléctrica.
Por su parte, Bodegas Norton implementó y certificó también la ISO 14.001 de gestión ambiental. Optimizó los recursos naturales (como el agua) construyendo represas impermeabilizadas e implementando el riego por goteo en casi todos sus viñedos, con planta de tratamientos de efluentes industriales y cloacales y reutilización de aguas tratadas para los riegos habituales. "De esta manera redujimos el consumo de 8 a 2 litros de agua por litro de vino producido. En 2010 obtuvimos el certificado de Calidad Hídrica del Departamento General de Irrigación del gobierno de Mendoza", informa Steindl. Está en proceso de certificación de la huella de carbono.
En 2009, de la mano de su proveedor Saint Gobain Rayen Curá, confeccionaron las primeras botellas ecológicas (eco friendly) del mercado.
En cuanto a la Bodega Renacer, ésta trabajó en la etapa de la entrega de los vinos en orden de reducir las emisiones de carbono junto con la compañía Carbón Neutral. Durante dos meses fue sometida a una auditoría. El resultado obtenido por Carbón Neutral dio como conclusión que 350 toneladas de CO2 son liberadas a la atmósfera cada año debido a la entrega de los productos a los distintos mercados. Con ese dato comenzó su reducción.
Determinar la huella de carbono constituye una herramienta de gestión ambiental y de ahorro ligada a la sustentabilidad. El objetivo final es mitigar el impacto que las operaciones para la realización de productos puedan tener en el medio ambiente para así lograr el grado cero, la neutralización del daño. La cuestión central sería cómo adaptar nuestras formas de vida y producción -a través de la política y la educación ambiental-, para no agotar nuestros recursos naturales.
EL NOBLE ELEMENTO
Dadas las cifras brindadas, casi todas las actividades deberían tender, de una u otra manera, hacia formas de producción más sustentables. En este contexto se inscribe, como cliente principal de las bodegas, el mayor fabricante mundial de envases de vidrio, Owens-Illinois, y su campaña recientemente lanzada Vidrio es Vida, con voceros como Céline Cousteau -nieta del explorador océanico Jacques Costeau-, con una vida dedicada enteramente a aumentar la conciencia sobre el cuidado del planeta.
La campaña de marketing, que fue lanzada en medios gráficos, online y redes sociales en 12 países y 7 idiomas, fue diseñada para mostrar los beneficios del vidrio por sobre otros materiales.
En el video realizado, Céline Cousteau dice: "Cuando comparo los envases de vidrio y los de plástico, el vidrio es más limpio, más sano y más bonito. Porque está hecho a partir de elementos naturales, no traspasa ningún tipo de químicos al medio ambiente y es infinitamente reciclable. Si de verdad querés cuidar tu salud y te preocupa el medioambiente, el vidrio es la mejor opción".
Owens-Illinois y su campaña Glass is Life tuvieron su stand en la Feria Vinos y Bodegas 2011, en septiembre último, en La Rural.
Sabemos que el planeta está en peligro. La tierra se desangra por las heridas causadas por la actividad humana. En general, no hacemos mucho al respecto. Hasta que alguien reacciona y actúa. Entonces claro, algo puede cambiar. Podemos transformarnos y hacernos cargo de cuidar a la madre que nos da vida y alimento. Es justo, necesario y urgente, porque los datos resultan escalofriantes. Según el Informe Planeta Vivo 2010 de la WWF (la Organización Mundial de la Conservación), difundido el año pasado por la Fundación Vida Silvestre, la huella ecológica -el indicador que mide la demanda de la humanidad sobre los recursos naturales- excedió en un 50 por ciento la capacidad de la tierra de reponer los recursos consumidos y absorber desechos, como el CO2, producidos por la actividad humana. Esto se debe, principalmente, a la huella de carbono que aumentó 11 veces desde 1961 y más de la tercera parte desde 1998. Así, las personas utilizaron el equivalente a 1,5 planetas en 2007 (últimos datos disponibles) para sostener sus actividades. Se estima que para 2030 la humanidad necesitará la capacidad de 2 planetas para absorber los desechos de CO2 y mantener el consumo de recursos naturales.
Por todas estas razones, algunas industrias de alimentos, conservas, bebidas (gaseosa, vinos y agua mineral), golosinas, cartón, cajas y separadores, soja sustentable y combustible, comenzaron a medir la huella que trazaban en el medio ambiente para conocerla y luego mitigarla. En esta nota, presentamos el caso de las bodegas.
Marcas indelebles
La huella de carbono es un indicador que mide la cantidad de CO2 (dióxido de carbono) producida por una organización, una persona o un producto, y su consecuente contribución al cambio climático. Para su determinación se utilizan herramientas de gestión ambiental que traducen los impactos de las actividades que producen un bien o un servicio en cantidades de CO2, permitiendo a la empresa la posibilidad de minimizar, quitar o neutralizar el efecto que esta cantidad de CO2 aporte al cambio climático global.
"Se trata de una herramienta de gestión ambiental que traduce impactos y emisiones provocados por los diferentes procesos de una organización, en cantidad de CO2, para conocer, por un lado, el aporte de la empresa al cambio climático, y por otro, diseñar un programa de mejoras sobre la base de buenas prácticas ambientales para reducir o neutralizar las emisiones de gases de efecto invernadero, calculadas como cantidad de CO2 equivalente", explica el ingeniero Andrés Arena, director de Operaciones de Bodegas Salentein.
Los gases del efecto invernadero (GEI) son aquellos que, al aumentar su concentración en la atmósfera, logran mayor grado de absorción de radiación infrarroja, provocando una tendencia a aumentar la temperatura global, fenómeno conocido comúnmente como cambio climático.
En América del sur, el proceso fue liderado por Chile, con bodegas como De Martino. En la Argentina, Salentein trabaja en el llamado ciclo de vida del producto, desde su nacimiento hasta su consumo, para lograr así la certificación completa de la huella de carbono en todo el proceso de producción del vino por un organismo de reconocimiento internacional (Carbon Trust). Norton está en camino de certificación y Bodega Renacer certificó el proceso de entrega del vino con Carbon Neutral.
Sí, en cambio, son muchas más las que se ocupan de la sustentabilidad en general (Zuccardi, Trapiche, Navarro Correas, Luigi Bosca, Catena, López, entre otras grandes empresas). En otro escalón entrarían los casos de biodinamia y agricultura orgánica como Colomé y Familia Cecchin, entre otros.
En cualquier caso, la industria del vino, sostienen los expertos, es una de las menos contaminantes del planeta.
La mayor sensibilidad con estos temas comenzó en los lugares más poblados como Europa, vaya paradoja, ya que mientras los países desarrollados toman conciencia e invierten en la conservación de sus recursos naturales, las naciones en desarrollo se ven en la necesidad de aprovecharlos al límite de su capacidad para alimentar, mayormente, a las grandes potencias.
Estas son, especialmente, las que deberían tener la voz cantante y dejar de presionar a la tierra, en especial, con la utilización de combustibles fósiles.
Ahora bien, ¿cómo se mide la huella de carbono?
Hay consultores de orden internacional que brindan el servicio de medición, como Alex Steward y Green Solutions. Existen también compañías de distintos rubros que, movilizadas por las tendencias mundiales -conciencia ambiental, responsabilidad social empresaria sumado a los requerimientos internacionales-, implementaron modelos de gestión para mejorar eficiencias operativas y ahorrar dinero y energía, generar nuevos negocios, satisfacer los pedidos de los clientes y profundizar una política empresaria sustentable.
"Un camino metodológico para establecer la huella de carbono plantea las siguientes etapas -dice Luis Steindl, gerente de operaciones de Bodegas Norton-: desarrollar los ecobalances (medición de los gases de efecto invernadero) de lo que desea medir, producto o procesos; definir el ciclo de vida o alcance de la medición; realizar análisis y validación de datos; calcular las cantidades de CO2."
Las bodegas
La política de sustentabilidad de Bodegas Salentein incluye la mencionada certificación de la huella de carbono en todo el proceso de producción del vino, la ISO 14001:2004, el manejo de la vegetación con técnicas sustentables, la reducción del uso de energías renovables y de residuos, la utilización de herbicidas sólo cuando es estrictamente necesario en los viñedos, sin pesticidas, la reducción del consumo de agua a través del riego por goteo del 100 por ciento de las vides, las plantas de tratamiento de efluentes de líquidos que reciclan todo el agua utilizada en los procesos de producción, la preservación de más de 120 hectáreas del hábitat desértico nativo y el ahorro de energía eléctrica.
Por su parte, Bodegas Norton implementó y certificó también la ISO 14.001 de gestión ambiental. Optimizó los recursos naturales (como el agua) construyendo represas impermeabilizadas e implementando el riego por goteo en casi todos sus viñedos, con planta de tratamientos de efluentes industriales y cloacales y reutilización de aguas tratadas para los riegos habituales. "De esta manera redujimos el consumo de 8 a 2 litros de agua por litro de vino producido. En 2010 obtuvimos el certificado de Calidad Hídrica del Departamento General de Irrigación del gobierno de Mendoza", informa Steindl. Está en proceso de certificación de la huella de carbono.
En 2009, de la mano de su proveedor Saint Gobain Rayen Curá, confeccionaron las primeras botellas ecológicas (eco friendly) del mercado.
En cuanto a la Bodega Renacer, ésta trabajó en la etapa de la entrega de los vinos en orden de reducir las emisiones de carbono junto con la compañía Carbón Neutral. Durante dos meses fue sometida a una auditoría. El resultado obtenido por Carbón Neutral dio como conclusión que 350 toneladas de CO2 son liberadas a la atmósfera cada año debido a la entrega de los productos a los distintos mercados. Con ese dato comenzó su reducción.
Determinar la huella de carbono constituye una herramienta de gestión ambiental y de ahorro ligada a la sustentabilidad. El objetivo final es mitigar el impacto que las operaciones para la realización de productos puedan tener en el medio ambiente para así lograr el grado cero, la neutralización del daño. La cuestión central sería cómo adaptar nuestras formas de vida y producción -a través de la política y la educación ambiental-, para no agotar nuestros recursos naturales.
EL NOBLE ELEMENTO
Dadas las cifras brindadas, casi todas las actividades deberían tender, de una u otra manera, hacia formas de producción más sustentables. En este contexto se inscribe, como cliente principal de las bodegas, el mayor fabricante mundial de envases de vidrio, Owens-Illinois, y su campaña recientemente lanzada Vidrio es Vida, con voceros como Céline Cousteau -nieta del explorador océanico Jacques Costeau-, con una vida dedicada enteramente a aumentar la conciencia sobre el cuidado del planeta.
La campaña de marketing, que fue lanzada en medios gráficos, online y redes sociales en 12 países y 7 idiomas, fue diseñada para mostrar los beneficios del vidrio por sobre otros materiales.
En el video realizado, Céline Cousteau dice: "Cuando comparo los envases de vidrio y los de plástico, el vidrio es más limpio, más sano y más bonito. Porque está hecho a partir de elementos naturales, no traspasa ningún tipo de químicos al medio ambiente y es infinitamente reciclable. Si de verdad querés cuidar tu salud y te preocupa el medioambiente, el vidrio es la mejor opción".
Owens-Illinois y su campaña Glass is Life tuvieron su stand en la Feria Vinos y Bodegas 2011, en septiembre último, en La Rural.
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lunes, 12 de septiembre de 2011
Cae el volumen exportado de vinos
Por Alfredo Sainz | LA NACION
MENDOZA.- La señal de alarma ya se encendió para la industria del vino. Después de casi una década de crecimiento ininterrumpido, el volumen de las exportaciones de vino argentino sufrirá este año la primera caída desde 2002. Medida en dólares, la industria seguirá exhibiendo números positivos, aunque la suba interanual se ubicará en el 11 o 12%, muy lejos de las tasas superiores al 20% que se registraron en los últimos años.
En el sector explican este cambio de tendencia como un efecto directo de la inflación en dólares que vive la economía local y que ya provocó que las marcas de bajo precio de Mendoza, San Juan o Salta empezaran a desaparecer de varios mercados internacionales, según señalaron las propias bodegas en el VII Foro Vitivinícola Internacional, realizado en esta ciudad.
Concretamente, los bodegueros se quejan de que no pueden trasladar las subas de sus costos a los precios internacionales, a diferencia de lo que ocurre en el mercado interno, donde los consumidores locales ya están acostumbrados a los aumentos casi constantes de precios.
"Trasladar los aumentos de costos a nuestros precios de exportación es prácticamente imposible en mercados que están amenazados por la deflación, como Holanda e Inglaterra, con lo cual a las bodegas les quedan dos posibilidades: dejar de vender o trabajar prácticamente al costo", explicó Luis Steindl, gerente de Operaciones de Bodegas Norton.
En los primeros siete meses del año, las exportaciones de vino argentino sumaron US$ 404,2 millones, lo que implica una suba del 11,6% en dólares en relación con el período enero-julio de 2010, mientras que el volumen acumulado registró una caída interanual del 3,2 por ciento, de acuerdo con los datos de la consultora Caucasia Wine Thinking. Y la proyección para lo que resta del año que manejan en la consultora está en línea con lo sucedido en los primeros siete meses.
"La suba de costos es un problema para las economías regionales que no exportan commodities, sino valor agregado, y el dato más preocupante es que se siente una baja en el volumen", señaló Angel Vespa, presidente de Bodegas de Argentina y director del grupo Chandon.
Márgenes en baja
Las más afectadas por la pérdida de competitividad son las exportaciones de precio bajo. De hecho, en la industria alertan que los vinos cuyo precio FOB es de menos de 25 dólares por caja de 9 litros -y llegan al consumidor final a 8 o 9 dólares la botella- están quedando prácticamente fuera del mercado.
"Vender vinos de menos de 30 dólares la caja es casi imposible. En nuestro caso, el precio promedio de nuestras exportaciones es de 98 dólares la caja, y lo que nos pasa es que estamos perdiendo margen de ganancia", explicó Ariel Núñez Porolli, director de Operaciones de la bodega Viña Cobos.
El futuro de las exportaciones también se ve amenazado por la falta de vinos malbec, que continúan siendo los más buscados por los consumidores extranjeros. La demanda de malbec está creciendo a una tasa del 15%, contra el 7% de la producción, lo que se tradujo en una presión adicional en materia de precios. "Gracias al éxito que está teniendo en el exterior, el malbec se transformó en un bien escaso y los precios de la uva se dispararon", explica José Antonio Galante, gerente de Enología de Salentein.
A la hora de buscar soluciones, en las bodegas son conscientes de que las alternativas no son muchas. "Acá no hay demasiadas opciones. O moderamos el nivel de inflación o mejoramos el tipo de cambio, y estoy convencido de que la primera opción es la más indicada", advierte Gabriel Fidel, director de la bodega Piattelli Vineyards.
En la misma línea, en Luigi Bosca sostienen que desde la industria el único camino a recorrer pasa por trabajar sobre sus costos internos. "Hay que trabajar en la productividad y en la baja de costos, como los logísticos. Hoy el transporte es una de las principales cargas que enfrenta la industria, básicamente porque tenemos muy alejadas las zonas de producción de los grandes centros de consumo. La devaluación es un paliativo de corto plazo, pero en el largo sus efectos serían lapidarios", advierte Alberto Arizu, socio de Luigi Bosca
MENDOZA.- La señal de alarma ya se encendió para la industria del vino. Después de casi una década de crecimiento ininterrumpido, el volumen de las exportaciones de vino argentino sufrirá este año la primera caída desde 2002. Medida en dólares, la industria seguirá exhibiendo números positivos, aunque la suba interanual se ubicará en el 11 o 12%, muy lejos de las tasas superiores al 20% que se registraron en los últimos años.
En el sector explican este cambio de tendencia como un efecto directo de la inflación en dólares que vive la economía local y que ya provocó que las marcas de bajo precio de Mendoza, San Juan o Salta empezaran a desaparecer de varios mercados internacionales, según señalaron las propias bodegas en el VII Foro Vitivinícola Internacional, realizado en esta ciudad.
Concretamente, los bodegueros se quejan de que no pueden trasladar las subas de sus costos a los precios internacionales, a diferencia de lo que ocurre en el mercado interno, donde los consumidores locales ya están acostumbrados a los aumentos casi constantes de precios.
"Trasladar los aumentos de costos a nuestros precios de exportación es prácticamente imposible en mercados que están amenazados por la deflación, como Holanda e Inglaterra, con lo cual a las bodegas les quedan dos posibilidades: dejar de vender o trabajar prácticamente al costo", explicó Luis Steindl, gerente de Operaciones de Bodegas Norton.
En los primeros siete meses del año, las exportaciones de vino argentino sumaron US$ 404,2 millones, lo que implica una suba del 11,6% en dólares en relación con el período enero-julio de 2010, mientras que el volumen acumulado registró una caída interanual del 3,2 por ciento, de acuerdo con los datos de la consultora Caucasia Wine Thinking. Y la proyección para lo que resta del año que manejan en la consultora está en línea con lo sucedido en los primeros siete meses.
"La suba de costos es un problema para las economías regionales que no exportan commodities, sino valor agregado, y el dato más preocupante es que se siente una baja en el volumen", señaló Angel Vespa, presidente de Bodegas de Argentina y director del grupo Chandon.
Márgenes en baja
Las más afectadas por la pérdida de competitividad son las exportaciones de precio bajo. De hecho, en la industria alertan que los vinos cuyo precio FOB es de menos de 25 dólares por caja de 9 litros -y llegan al consumidor final a 8 o 9 dólares la botella- están quedando prácticamente fuera del mercado.
"Vender vinos de menos de 30 dólares la caja es casi imposible. En nuestro caso, el precio promedio de nuestras exportaciones es de 98 dólares la caja, y lo que nos pasa es que estamos perdiendo margen de ganancia", explicó Ariel Núñez Porolli, director de Operaciones de la bodega Viña Cobos.
El futuro de las exportaciones también se ve amenazado por la falta de vinos malbec, que continúan siendo los más buscados por los consumidores extranjeros. La demanda de malbec está creciendo a una tasa del 15%, contra el 7% de la producción, lo que se tradujo en una presión adicional en materia de precios. "Gracias al éxito que está teniendo en el exterior, el malbec se transformó en un bien escaso y los precios de la uva se dispararon", explica José Antonio Galante, gerente de Enología de Salentein.
A la hora de buscar soluciones, en las bodegas son conscientes de que las alternativas no son muchas. "Acá no hay demasiadas opciones. O moderamos el nivel de inflación o mejoramos el tipo de cambio, y estoy convencido de que la primera opción es la más indicada", advierte Gabriel Fidel, director de la bodega Piattelli Vineyards.
En la misma línea, en Luigi Bosca sostienen que desde la industria el único camino a recorrer pasa por trabajar sobre sus costos internos. "Hay que trabajar en la productividad y en la baja de costos, como los logísticos. Hoy el transporte es una de las principales cargas que enfrenta la industria, básicamente porque tenemos muy alejadas las zonas de producción de los grandes centros de consumo. La devaluación es un paliativo de corto plazo, pero en el largo sus efectos serían lapidarios", advierte Alberto Arizu, socio de Luigi Bosca
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viernes, 9 de septiembre de 2011
Bodegas argentinas quieren conquistar Asia
Por Alfredo Sainz | LA NACION
MENDOZA.- En medio de la crisis económica que golpea al Primer Mundo, las bodegas argentinas pusieron la mira en China y el resto de los mercados asiáticos. En los primeros siete meses del año, las exportaciones de vino embotellado al Lejano Oriente crecieron un 32,8%, lo que significa casi tres veces más que las ventas al resto del mundo, y lo que resulta más atractivo para las empresas locales es que los chinos parecen dispuestos a pagar un poco más por un vino mendocino o salteño.
De hecho, los valores de las exportaciones de las bodegas argentinas a Asia son más altos que los de los envíos a Europa, y en lo que va de 2011 registraron un alza del 15,7 por ciento frente al mismo período de 2010.
De acuerdo con las estadísticas de la consultora Caucasia Wine Thinking, entre enero y julio de este año las exportaciones argentinas al continente asiático superaron los 23,4 millones de dólares, frente a los US$ 9,7 millones que se vendían cinco años atrás.
En el caso puntual de China, Hong Kong y Taiwán -tres mercados que comparten muchas características- las ventas del vino local vienen creciendo a tasas superiores al 40 por ciento en términos interanuales.
En términos relativos, el consumo de vino en China es bajo y no llega a un litro anual por persona. Pero en volumen, ya representa el 86 por ciento de las ventas de vino de todo el continente asiático y el 10 por ciento del consumo mundial.
"Perfectamente el mercado se puede multiplicar por cinco, porque existe una generación más joven que está siendo educada en el consumo de vino", precisó Tommy Lam Chi Fan, presidente del Instituto del Vino de Asia-Hong Kong, que ayer se presentó a través de una teleconferencia en el VII Foro Internacional, organizado en Mendoza por la asociación Bodegas de Argentina.
Tarea difícil
Más allá del potencial que ofrece la región, la tarea que tienen por delante las bodegas argentinas que quieren conquistar China no parece fácil.
"China hoy está pensando más en exportar vinos que en importarlos y no existe una cultura de consumo generalizada. A lo que hay apuntar es a los segmentos más occidentalizados", señaló Milton Kuret, gerente de Operaciones de la bodega Nieto Senetiner, controlada por el grupo Perez Companc.
Hasta el momento, una de las bodegas que se mostraron más activas en los mercados del Lejano Oriente es Norton, cuyo accionista controlante, la familia Swarovski, ya incursiona en el negocio del vino en China, a través de una bodega propia instalada a 250 kilómetros de Pekín.
"Hoy, el mercado chino representa el 6 por ciento de nuestras exportaciones y estamos convencidos de que tenemos que estar presentes, aunque tampoco resulta tan sencillo. Hoy el principal consumidor de vinos en China es el extranjero expatriado, que tiene un nivel de ingresos muy alto, pero en cambio cuesta un poco más captar a la población china", sostuvo Luis Steindl, gerente de operaciones de Norton.
El segundo mercado para los vinos argentinos en el continente asiático es el japonés. En los primeros siete meses de 2011 las ventas locales superaron los US$ 6 millones, con un crecimiento del 21,1%. Y de a poco las marcas argentinas se empiezan a ganar un lugar frente a la competencia francesa o española.
"Hace diez años el consumo de vino en restaurantes y hoteles en Japón superaba ampliamente al hogareño, pero la tendencia se revirtió en el último tiempo. Este cambio se explica por la irrupción de las mujeres en el mercado", explicó Yumi Tanabe, presidenta de la escuela de vinos Tanabe Yumi Wine School, que funciona en las principales ciudades japonesas como Tokyo, Yokohama, Osaka y Kyoto.
Valores más altos
En todos los casos, uno de los atractivos que ofrece el mercado asiático es el precio. El valor FOB promedio de las exportaciones argentinas es de 34 dólares por caja de nueve litros -la medida que se toma como referencia en el comercio exterior del rubro-, pero en algunas plazas como Taiwán, Hong Kong y Singapur la cifra trepa por encima de los 40 dólares.
Tomando en cuenta este dato, el mercado asiático se torna más atractivo para las bodegas argentinas, cuyo mayor desvelo en la actualidad es la imposibilidad de trasladar a sus precios de exportación los mayores costos internos.
"Abrirse a un nuevo mercado es una de las pocas oportunidades que tienen las bodegas para ajustar los valores de exportación, porque una vez que entraste en una franja de precios cuesta muchísimo introducir una suba", señaló Ariel Núñez Porolli, director general de la bodega mendocina Viña Cobos
MENDOZA.- En medio de la crisis económica que golpea al Primer Mundo, las bodegas argentinas pusieron la mira en China y el resto de los mercados asiáticos. En los primeros siete meses del año, las exportaciones de vino embotellado al Lejano Oriente crecieron un 32,8%, lo que significa casi tres veces más que las ventas al resto del mundo, y lo que resulta más atractivo para las empresas locales es que los chinos parecen dispuestos a pagar un poco más por un vino mendocino o salteño.
De hecho, los valores de las exportaciones de las bodegas argentinas a Asia son más altos que los de los envíos a Europa, y en lo que va de 2011 registraron un alza del 15,7 por ciento frente al mismo período de 2010.
De acuerdo con las estadísticas de la consultora Caucasia Wine Thinking, entre enero y julio de este año las exportaciones argentinas al continente asiático superaron los 23,4 millones de dólares, frente a los US$ 9,7 millones que se vendían cinco años atrás.
En el caso puntual de China, Hong Kong y Taiwán -tres mercados que comparten muchas características- las ventas del vino local vienen creciendo a tasas superiores al 40 por ciento en términos interanuales.
En términos relativos, el consumo de vino en China es bajo y no llega a un litro anual por persona. Pero en volumen, ya representa el 86 por ciento de las ventas de vino de todo el continente asiático y el 10 por ciento del consumo mundial.
"Perfectamente el mercado se puede multiplicar por cinco, porque existe una generación más joven que está siendo educada en el consumo de vino", precisó Tommy Lam Chi Fan, presidente del Instituto del Vino de Asia-Hong Kong, que ayer se presentó a través de una teleconferencia en el VII Foro Internacional, organizado en Mendoza por la asociación Bodegas de Argentina.
Tarea difícil
Más allá del potencial que ofrece la región, la tarea que tienen por delante las bodegas argentinas que quieren conquistar China no parece fácil.
"China hoy está pensando más en exportar vinos que en importarlos y no existe una cultura de consumo generalizada. A lo que hay apuntar es a los segmentos más occidentalizados", señaló Milton Kuret, gerente de Operaciones de la bodega Nieto Senetiner, controlada por el grupo Perez Companc.
Hasta el momento, una de las bodegas que se mostraron más activas en los mercados del Lejano Oriente es Norton, cuyo accionista controlante, la familia Swarovski, ya incursiona en el negocio del vino en China, a través de una bodega propia instalada a 250 kilómetros de Pekín.
"Hoy, el mercado chino representa el 6 por ciento de nuestras exportaciones y estamos convencidos de que tenemos que estar presentes, aunque tampoco resulta tan sencillo. Hoy el principal consumidor de vinos en China es el extranjero expatriado, que tiene un nivel de ingresos muy alto, pero en cambio cuesta un poco más captar a la población china", sostuvo Luis Steindl, gerente de operaciones de Norton.
El segundo mercado para los vinos argentinos en el continente asiático es el japonés. En los primeros siete meses de 2011 las ventas locales superaron los US$ 6 millones, con un crecimiento del 21,1%. Y de a poco las marcas argentinas se empiezan a ganar un lugar frente a la competencia francesa o española.
"Hace diez años el consumo de vino en restaurantes y hoteles en Japón superaba ampliamente al hogareño, pero la tendencia se revirtió en el último tiempo. Este cambio se explica por la irrupción de las mujeres en el mercado", explicó Yumi Tanabe, presidenta de la escuela de vinos Tanabe Yumi Wine School, que funciona en las principales ciudades japonesas como Tokyo, Yokohama, Osaka y Kyoto.
Valores más altos
En todos los casos, uno de los atractivos que ofrece el mercado asiático es el precio. El valor FOB promedio de las exportaciones argentinas es de 34 dólares por caja de nueve litros -la medida que se toma como referencia en el comercio exterior del rubro-, pero en algunas plazas como Taiwán, Hong Kong y Singapur la cifra trepa por encima de los 40 dólares.
Tomando en cuenta este dato, el mercado asiático se torna más atractivo para las bodegas argentinas, cuyo mayor desvelo en la actualidad es la imposibilidad de trasladar a sus precios de exportación los mayores costos internos.
"Abrirse a un nuevo mercado es una de las pocas oportunidades que tienen las bodegas para ajustar los valores de exportación, porque una vez que entraste en una franja de precios cuesta muchísimo introducir una suba", señaló Ariel Núñez Porolli, director general de la bodega mendocina Viña Cobos
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jueves, 24 de febrero de 2011
Crece el interés en parrillas gourmet
El Instituto Nacional de Carnes (INAC) continúa sondeando la posibilidad de instalar nuevos restaurantes parrilla gourmet en algunas capitales de la Unión Europea, basándose en el éxito logrado en la Expo Zaragoza 2008.
Días atrás, el presidente del INAC, Luis Alfredo Fratti, mantuvo algunos contactos con interesados en España, pero, aún no se concretaron nuevas iniciativas.
Durante la Expo Zaragoza 2008 el INAC y dos empresarios gastronómicos uruguayos impulsaron la carne bovina uruguaya a través de un modelo de restaurante parrilla gourmet, donde además, se mostraba al mundo la cultura y las bondades de las carnes naturales uruguayas, libres de hormonas y producidas a cielo abierto.
Ahora, en los próximos días, un empresario español llegará a Montevideo y se reunirá con las autoridades del INAC, para analizar la posibilidad de vender la franquicia, debido al creciente número de interesados en repetir la experiencia de Zaragoza. Durante la muestra en el viejo continente, el restaurante recibió a 600 comensales diarios y potencializó a la carne bovina uruguaya en el mercado español, en un nicho donde la argentina tenía más fama.
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INAC impulsa una parrilla gourmet en la costa portuguesa
Negocio. Hay un empresario interesado
Pablo Antúnez
Tras el éxito alcanzado el año pasado por las carnes bovinas y ovinas uruguayas en Zaragoza, donde funcionó durante varios meses la Parrilla Gourmet "Uruguay Natural", ahora, un empresario extranjero, tiene interés en repetirlo en Portugal.
El emprendimiento, que podría estar funcionando en unos cuatro o cinco meses, estaría ubicado en la provincia portuguesa de El Algarve, en la ciudad de Vale do Lobo, una de las zonas de élite de la costa portuguesa, donde el turismo tiene una constante presencia a lo largo de todo el año.
El empresario ya está manteniendo conversaciones con el Instituto Nacional de Carnes (INAC), que será quien volverá a certificar los cortes que se venderán. "El emprendimiento no tendrá costo para el INAC, salvo los costos operativos y de diseño, como sucedió en Zaragoza 2008, donde el Uruguay y su carne quedó bien en alto", aseguró Luis Alfredo Fratti, titular del INAC.
Se desarrollará el mismo modelo que en Zaragoza 2008. "Son las mismas condiciones, el INAC volverá a certificar la carne que se exporte y se venda en el restaurante. Los importadores negocian y son los encargados de pagar el producto, pero será el organismo quien certifique y monitoree los cortes que se sirvan", explicó Fratti. La idea del INAC es monitorear la calidad de la carne y sus condiciones higiénico-sanitarias en el negocio, sin meterse ni en las decisiones empresariales, ni en el bolsillo del empresario emprendedor.
En esta nueva experiencia el monitoreo de un técnico del INAC no será permanente, sino temporal; seguirá los pasos para que la carne no sólo tenga un buen tratamiento de frío, sino también una buena cocción. En Zaragoza toda la prensa española y europea alabó la carne uruguaya y la parrilla temática gourmet, pero más allá de la promoción, estos emprendimientos abren la oportunidad de valorar los cortes.
"En el caso de las carnes que se venden a través de los restaurantes, no están regidas por las mismas reglas de mercado, porque tienen un mayor compromiso de calidad, un más alto grado de valor", dijo Fratti.
Mirando a Corea por fast food
El Instituto Nacional de Carnes no abandonó la idea de abrir una cadena de locales de comida rápida o fast food en Corea, donde se coloca carne vacuna cocida y productos termo procesados. En este mercado, avanzan las negociaciones para poder entrar con cortes frescos, pero la gran ventaja, es que ya se conoce la carne uruguaya, porque fue un importante cliente de Uruguay hasta el 2000, cuando debido a la fiebre aftosa, los importadores coreanos cerraron el mercado a los cortes uruguayos. "El modelo está desarrollado, pero no hemos tenido interesados en concreto. Sí los hubo en Estados Unidos pero la crisis económica desatada en octubre de 2008 provocó que la idea se cayera", dijo Fratti a El País. La experiencia se pensaba poner en práctica durante el segundo semestre del 2008, pero fue frenada por la crisis económica, que comenzó en octubre de ese año. En el caso de Corea, se trataría de abrir varios locales formando una cadena y aunque no se pudo concretar la iniciativa, el INAC no pierde la esperanza.
Días atrás, el presidente del INAC, Luis Alfredo Fratti, mantuvo algunos contactos con interesados en España, pero, aún no se concretaron nuevas iniciativas.
Durante la Expo Zaragoza 2008 el INAC y dos empresarios gastronómicos uruguayos impulsaron la carne bovina uruguaya a través de un modelo de restaurante parrilla gourmet, donde además, se mostraba al mundo la cultura y las bondades de las carnes naturales uruguayas, libres de hormonas y producidas a cielo abierto.
Ahora, en los próximos días, un empresario español llegará a Montevideo y se reunirá con las autoridades del INAC, para analizar la posibilidad de vender la franquicia, debido al creciente número de interesados en repetir la experiencia de Zaragoza. Durante la muestra en el viejo continente, el restaurante recibió a 600 comensales diarios y potencializó a la carne bovina uruguaya en el mercado español, en un nicho donde la argentina tenía más fama.
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INAC impulsa una parrilla gourmet en la costa portuguesa
Negocio. Hay un empresario interesado
Pablo Antúnez
Tras el éxito alcanzado el año pasado por las carnes bovinas y ovinas uruguayas en Zaragoza, donde funcionó durante varios meses la Parrilla Gourmet "Uruguay Natural", ahora, un empresario extranjero, tiene interés en repetirlo en Portugal.
El emprendimiento, que podría estar funcionando en unos cuatro o cinco meses, estaría ubicado en la provincia portuguesa de El Algarve, en la ciudad de Vale do Lobo, una de las zonas de élite de la costa portuguesa, donde el turismo tiene una constante presencia a lo largo de todo el año.
El empresario ya está manteniendo conversaciones con el Instituto Nacional de Carnes (INAC), que será quien volverá a certificar los cortes que se venderán. "El emprendimiento no tendrá costo para el INAC, salvo los costos operativos y de diseño, como sucedió en Zaragoza 2008, donde el Uruguay y su carne quedó bien en alto", aseguró Luis Alfredo Fratti, titular del INAC.
Se desarrollará el mismo modelo que en Zaragoza 2008. "Son las mismas condiciones, el INAC volverá a certificar la carne que se exporte y se venda en el restaurante. Los importadores negocian y son los encargados de pagar el producto, pero será el organismo quien certifique y monitoree los cortes que se sirvan", explicó Fratti. La idea del INAC es monitorear la calidad de la carne y sus condiciones higiénico-sanitarias en el negocio, sin meterse ni en las decisiones empresariales, ni en el bolsillo del empresario emprendedor.
En esta nueva experiencia el monitoreo de un técnico del INAC no será permanente, sino temporal; seguirá los pasos para que la carne no sólo tenga un buen tratamiento de frío, sino también una buena cocción. En Zaragoza toda la prensa española y europea alabó la carne uruguaya y la parrilla temática gourmet, pero más allá de la promoción, estos emprendimientos abren la oportunidad de valorar los cortes.
"En el caso de las carnes que se venden a través de los restaurantes, no están regidas por las mismas reglas de mercado, porque tienen un mayor compromiso de calidad, un más alto grado de valor", dijo Fratti.
Mirando a Corea por fast food
El Instituto Nacional de Carnes no abandonó la idea de abrir una cadena de locales de comida rápida o fast food en Corea, donde se coloca carne vacuna cocida y productos termo procesados. En este mercado, avanzan las negociaciones para poder entrar con cortes frescos, pero la gran ventaja, es que ya se conoce la carne uruguaya, porque fue un importante cliente de Uruguay hasta el 2000, cuando debido a la fiebre aftosa, los importadores coreanos cerraron el mercado a los cortes uruguayos. "El modelo está desarrollado, pero no hemos tenido interesados en concreto. Sí los hubo en Estados Unidos pero la crisis económica desatada en octubre de 2008 provocó que la idea se cayera", dijo Fratti a El País. La experiencia se pensaba poner en práctica durante el segundo semestre del 2008, pero fue frenada por la crisis económica, que comenzó en octubre de ese año. En el caso de Corea, se trataría de abrir varios locales formando una cadena y aunque no se pudo concretar la iniciativa, el INAC no pierde la esperanza.
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sábado, 19 de septiembre de 2009
Los pioneros del retail del vino premium.

En el mundo de las empresas familiares una “ley no escrita” sugiere que los hijos “deberían” hacerse cargo de las compañías una vez que sus padres, tíos y abuelos se desentendieron del manejo del día a día de la firma. Ejemplos de traspaso de una generación a otra sobran ya que muchos deciden continuar con el negocio familiar. Sin embargo, también hay casos de jóvenes que prefirieren desarrollar sus ideas de negocios lejos de ese “mandamiento” y salen al ruedo con sus propios emprendimientos.
Tal es el caso de los hermanos Jaime, Moisés y Amelia Chmea, que hace 10 años eligieron su propio camino en el mundo de los negocios y con
u$s 100.000 fundaron una de las vinotecas más reconocidas del mundo gourmet de la actualidad, Winery.
En 1999, los hermanos junto a dos o tres empleados más –y ningún familiar cercano a la vista– se encargaban de todo el manejo del primer local que abrieron en la zona de Belgrano, más precisamente en la esquina de Lacroze y Libertador. “Por ejemplo, Amelia estaba en la caja; Moisés atendía al público, y yo me contactaba con las diferentes bodegas del país para que nos proveyeran”, recuerda Jaime, el mayor de tres y principal impulsor de la idea del negocio. Los jóvenes emprendedores no sólo siguieron su propio camino, sino que también eligieron un rubro totalmente ajeno al que habían conocido cuando eran chicos. Su padre, David, fue el fundador de una de las cadenas de indumentaria más reconocida de las décadas del ‘70 y ‘80, Chemea.
“Cuando pensamos en poner en marcha el proyecto, decidimos encarar el concepto de vinoteca de una manera diferente al que se venía trabajando por aquellos años. No nos interesaba despachar botellas de vino y nada más, pretendíamos dar otro tipo de servicio al cliente. Algo que tuviera que ver con la calidad y la variedad de los productos que comercializábamos”, apunta Moisés Chmea, responsable del área de marketing de la compañía. “En este sentido, hasta la estética fue concebida de manera distinta. La idea era ofrecerles un valor agregado a nuestros clientes, incluido el layout de los comercios”, agrega.
Y parece que la estrategia encarada por los hermanos Chmea dio sus resultados. Hoy, la compañía comandada por Jaime y Moisés –Amelia se retiro del negocio hace algunos años– tiene previsto facturar unos $ 40 millones, cuenta con 10 locales propios y, además, tienen previsto inaugurar antes de fin de año dos negocios más: uno lo instalarán en pleno barrio de San Telmo, en la esquina de Belgrano y Balcarce, mientras que el segundo abrirá sus puertas sobre la avenida Juana Manso, pleno Puerto Madero (muy cerca del que ya tienen en la zona).
aperturas. Respecto a la ubicación de las nuevos locales de Winery, Jaime, responsable del manejo administrativo de la firma, explica que tiene que ver directamente con una estrategia relacionada al turismo. “Son zonas que nos interesa tener presencia, mas allá de que algunos de nuestros negocios estén cerca. Además, y teniendo en cuenta los tiempos que corren, conseguir locales en estas ubicaciones no es fácil. Nos los ofrecieron y aceptamos de inmediato”, puntualiza.
Además de estos locales, la empresa también cuenta con uno más en la ciudad de Mendoza, inaugurado en 2008.
Pero más allá de la buena perfomance que los Chmea consiguieron, Moisés cuenta que “la compañía está en permanente reorganización. El objetivo que tenemos es enfocarnos en el desarrollo de conceptos afines a nuestros clientes”, puntualiza. En este camino, la idea de Moisés apunta a que Winery también se convierta en un punto de venta de delicatessen y servicios al consumidor. “Como por ejemplo, la comercialización de diferentes infusiones y alimentos gourmets, habanos, cervezas artesanales, venta de libros relacionados con nuestro metier y hasta degustaciones de nuevas cosechas Son acciones que tienen que ver directamente con el nivel de clientes que nos visitan”, indica Jaime, durante su charla con FORTUNA en el Wine Bar que la vinoteca tiene en el local de la avenida Alem. “De todas maneras, no le sacamos la mirada a nuestro nicho de negocios, que es la comercialización de vinos”, añade.
Otras de las patas sobre la que también apoyaron el negocio los hermanos es el de los regalos empresariales. Su amplia variedad de productos se complementan directamente con “el arte de tomar un buen vino”, asegura el menor de los Chmea. Entre los diferentes artículos que se pueden adquirir se destacan decantadores, estuches, copas de vinos y hasta cavas. “En este punto, la atención personalizada juega un rol central. Ante cada necesidad puntual –señala por último Moisés– la precisión es un valor agregado muy tenido en cuenta por nuestros clientes”.
Revista Fortuna
miércoles, 29 de octubre de 2008
No más de medio litro diario de vino tinto es bueno para la salud.
Todo es cuestión de dosis. Si bien el consumo moderado de vino tinto demostró tener efectos benéficos sobre el sistema cardiovascular, un reciente estudio reveló que consumirlo en exceso aumenta significativamente la mortalidad por accidente cerebrovascular (ACV) o stroke.
"El alcoholismo no sólo produce cirrosis, sino también ataques cerebrales que pueden ser extremadamente graves o que incluso pueden llevar a la muerte", dijo a LA NACION el doctor Luciano Sposato, director del Grupo de Trabajo en Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Neurológica Argentina.
Esa sociedad científica celebra hoy el Día Mundial del Ataque Cerebral, en el que se recuerda que éste -también conocido como ACV o stroke- representa la tercera causa de muerte y la primera causa de discapacidad en adultos de la Argentina. En el ACV se interrumpe abruptamente el flujo sanguíneo al cerebro, por la obstrucción o la ruptura de una arteria. En el primer caso, se habla de un ACV isquémico; en el segundo, de uno hemorrágico. Se estima que se produce un accidente cerebrovascular cada cuatro minutos.
"Estudios previos habían demostrado que el alcoholismo predispone a sufrir hemorragias cerebrales. Ahora, un reciente análisis del Registro Nacional de Accidentes Cerebrovasculares (Renacer) demostró que el alcoholismo también duplica el riesgo de morir tras un ACV isquémico", dijo Sposato, director del Centro de Stroke del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro.
Los resultados del análisis del registro Renacer coinciden con los de un recientes estudio japonés publicado en la revista Stroke . Tras evaluar a 83.700 personas observaron que los que tenían un consumo elevado de bebidas alcohólicas (equivalente a más de medio litro de vino al día) tenían mayor mortalidad por accidente cerebrovascular.
El estudio también halló que los que bebían alcohol moderadamente (una cantidad equivalente a una copa de vino) presentaron menor mortalidad por enfermedades cardiovasculares. "En bajas dosis, el consumo de alcohol disminuye la presión arterial, aumenta el colesterol bueno y disminuye la agregación plaquetaria, lo que protege el corazón, pero su consumo crónico en altas dosis aumenta la presión arterial, produce alteraciones de la coagulación, y de la estructura y función del corazón, e incluso disminuye la agregación plaquetaria, lo que aumenta el riesgo de hemorragias cerebrales", resumió Sposato.
"El alcoholismo no sólo produce cirrosis, sino también ataques cerebrales que pueden ser extremadamente graves o que incluso pueden llevar a la muerte", dijo a LA NACION el doctor Luciano Sposato, director del Grupo de Trabajo en Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Neurológica Argentina.
Esa sociedad científica celebra hoy el Día Mundial del Ataque Cerebral, en el que se recuerda que éste -también conocido como ACV o stroke- representa la tercera causa de muerte y la primera causa de discapacidad en adultos de la Argentina. En el ACV se interrumpe abruptamente el flujo sanguíneo al cerebro, por la obstrucción o la ruptura de una arteria. En el primer caso, se habla de un ACV isquémico; en el segundo, de uno hemorrágico. Se estima que se produce un accidente cerebrovascular cada cuatro minutos.
"Estudios previos habían demostrado que el alcoholismo predispone a sufrir hemorragias cerebrales. Ahora, un reciente análisis del Registro Nacional de Accidentes Cerebrovasculares (Renacer) demostró que el alcoholismo también duplica el riesgo de morir tras un ACV isquémico", dijo Sposato, director del Centro de Stroke del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro.
Los resultados del análisis del registro Renacer coinciden con los de un recientes estudio japonés publicado en la revista Stroke . Tras evaluar a 83.700 personas observaron que los que tenían un consumo elevado de bebidas alcohólicas (equivalente a más de medio litro de vino al día) tenían mayor mortalidad por accidente cerebrovascular.
El estudio también halló que los que bebían alcohol moderadamente (una cantidad equivalente a una copa de vino) presentaron menor mortalidad por enfermedades cardiovasculares. "En bajas dosis, el consumo de alcohol disminuye la presión arterial, aumenta el colesterol bueno y disminuye la agregación plaquetaria, lo que protege el corazón, pero su consumo crónico en altas dosis aumenta la presión arterial, produce alteraciones de la coagulación, y de la estructura y función del corazón, e incluso disminuye la agregación plaquetaria, lo que aumenta el riesgo de hemorragias cerebrales", resumió Sposato.
Día del ataque cerebralDuplica la mortalidad por
Por Sebastián A. Ríos
lanacion.com | Ciencia/Salud | Mi?oles 29 de octubre de 2008
lunes, 2 de junio de 2008
Habanos originales de Cuba, a sólo un clic de distancia.

José Lobos dejó de fumar hace doce años, pero su nuevo emprendimiento le genera tentaciones de vez en cuando. Junto con su socio Víctor Gagliardi encontraron una veta hedonista y fundaron www.habanosdelivery.com , una empresa de envío de habanos a domicilio. Montaron el emprendimiento hace dos años, con una inversión de 14.000 dólares, y ya facturan 190.000 pesos anuales, con una base de 350 clientes que renuevan sus pedidos en forma mensual.
Habanosdelivery.com hace envíos a todo el país, y entre su portafolio de productos hay cajas desde 50 pesos hasta las más caras, que rondan los 2600 pesos. La compra promedio es de 190 pesos. "Tenemos dos tipos de clientes: el fumador habitual, que sabe lo que quiere y siempre fuma lo mismo, y aquel ocasional, que compra para probar o para regalar", explica Lobos.
Personalización
Lobos desarrolló toda una carrera en agencias de publicidad, mientras que Gagliardi proviene del sector tecnológico. "Buscábamos un producto que nos permitiera hacer un servicio personalizado, con buena rotación y destinado al sector ABC1", describe Lobos.
El mercado local de habanos genera ventas por alrededor de 9 millones de pesos al año; el 80 por ciento son de origen cubano. Para los emprendedores, estas cifras muestran que hay mucho mercado para crecer.
"Acá se vende bastante poco, si tenemos en cuenta que en Barcelona y Madrid se consumen entre 2 y 3 millones de euros por mes en habanos", explica Gagliardi.
"Nuestros habanos son ciento por ciento originales y están respaldados por Habanos SA, compañía cubana exportadora", explica Gagliardi. "El stockeo es mínimo, para garantizar la frescura del producto."
La inversión inicial fue para comprar mercadería, desarrollar la página web y el sitio de comercio electrónico, comprar los humidores donde mantener el producto en perfectas condiciones y montar la pequeña empresa, que hoy ya emplea a cuatro personas. "Las primeras entregas las hacíamos personalmente, porque queríamos conocer a nuestros clientes", cuenta Gagliardi. El primer pedido fue por 500 pesos. Ahora tienen clientes que hacen pedidos de mercadería por 1500 pesos semanales, ya que compran para regalar. "Los jueves y viernes son los días de más pedidos. Nadie quiere quedarse sin habanos para el fin de semana", dijo Lobos. ¿La principal zona de pedidos? El microcentro.
El mayor problema que debieron resolver cuando empezaron fue la variedad y la cantidad de stock. "Habíamos comprado mucho de una variedad de habanos y poco de otra, que finalmente fue lo que más se vendió", admite Lobos. "Hicimos varias entregas a pérdida, porque a medida que entraban los pedidos salíamos a última hora a comprar en comercios, pero no podíamos fallarles a nuestros clientes", agrega.
"Llegamos a todo el país por correo. Tenemos clientes en Chubut y Tierra del Fuego que reciben el pedido entre 24 y 48 horas después de confirmado", precisó Gagliardi.
El próximo paso es el desarrollo de franquicias para el interior del país, lo que agilizaría los tiempos y la logística de entrega, y la apertura de una filial en Brasil.
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domingo, 1 de junio de 2008
La gente nunca dejará de beber: es una de las cosas a las que nunca renunciará, y los vinos argentinos continúan siendo accesibles.
–Resulta positivo su viaje, ya que existe la leyenda de que sólo se llega a Robert Parker siendo su amigo.
–No sé si eso es cierto… (se ríe). Lo que pasa es que la gente quizá no sepa que hace trece años Parker cubría todo el mundo del vino él solo y luego comenzó a contratar gente para comentar distintas regiones; en la última década hubo una gran expansión, comenzó a utilizarse Internet, y Parker contrató todavía a más gente: lo que él hacía solo doce años atrás, hoy resultaría imposible sin ayuda.
–¿Desde cuándo tiene noticias de los vinos argentinos?
–He alcanzado un nivel de conocimiento real hace unos seis u ocho años aproximadamente; fue en 2001, cuando abrí mi vinoteca en Baltimore, Maryland.
–Se dice que usted es el paladar de Parker en esta zona. ¿Alguna vez lo consulta si tiene dudas?
–Estamos juntos desde 1985 y desde ese año hacemos las degustaciones en forma conjunta, por lo que estamos altamente sincronizados y a la vez tenemos autonomía completa.
–Aun cuando usted le da 100 puntos a un vino, ¿Parker lo comparte?
–No lo sé, porque nunca me cuestiona… (risas).
–Porque se dice que cuando uno le pone 100 puntos a un vino es que renuncia a que haya uno mejor...
–O también que hay otros vinos que lo igualan.
–¿En la Argentina encontró algún vino que aspire a los 100 puntos?
–Hay varios que están en el límite.
–¿Qué le sucede a un vino comercialmente cuando obtiene ese puntaje?
–No lo sé concretamente…, pero sé que no le hace daño.
Lo mejor de dos mundos
–Está muy clara la diferencia entre los vinos del Viejo Mundo y los del Nuevo Mundo. ¿Por cuáles se inclina?
–En realidad, no tengo una preferencia. Me gusta el vino, me alegra poder estar acá y poder probar diversidad y distintos estilos. Creo que cualquier cosa que promocione la diversidad es buena.
–Sin embargo, da la sensación de que esos vinos que calificó con 100 puntos son los vinos concentrados, muy Nuevo Mundo, muy new age.
–(Piensa) Creo que los únicos vinos a los que les he dado 100 puntos fueron españoles y algunos australianos.
–Pero no son de los españoles tradicionales.
–Bueno, es que España está cambiando. No quedan muchos productores tradicionales para hacer vinos al estilo de la Rioja española, como Marqués de Riscal; los nuevos ahora se dedican a elaborar vinos concentrados, más parecidos a los grands crus, vinos de larga vida y con mucho cuerpo. Sucede así en Australia y en Ribera del Duero, y también pasa lo mismo en Argentina.
–“Lo mismo en Argentina”, es decir, se ha modernizado el vino. ¿Cree usted que el paladar tiene nacionalidad?
–¿Una nacionalidad? No, para nada.
–Porque uno se va criando de acuerdo con un estilo de vino, lo que va inscribiendo en su memoria. Después se puede hacer internacional, pero…
–Puede ser, sí. Me gusta hacer el chiste de que me inicié tomando borgoña…, pero un borgoña de galón (N. de la R: envase de 5 litros), y desde entonces fui creciendo.
–Con respecto a los vinos que le gustan, resulta algo contradictorio el mensaje que dejaron los técnicos en el seminario sobre los vinos que quiere el mercado norteamericano: decían que buscan vinos muy jóvenes, frutados, livianos, muy “tapa a rosca”, muy de botella liviana...
–Definitivamente, no es la dirección adecuada. Eso quizás es muy bueno para los mercados como el de Estados Unidos en materia de vinos de menos de veinte dólares, pero es la única cosa en la que concuerdo con ellos. La Argentina debería concentrarse en los vinos de calidad para que no le pase lo mismo que a Australia, donde comenzaron a etiquetar vinos baratos con animales en los rótulos, tan chatos y sin carácter que cuando la gente los probaba, pensaba: “Olvídenlo, si esto es Australia, no me interesa tomarlos”. No creo que la Argentina quiera eso.
–Claro, porque esos mercados que quieren vinos caros terminan por volver a la madre Francia.
–No es cierto. Según mi experiencia personal como vendedor durante cinco años, la gente que ha probado el malbec, de entrada a muy buen precio, le ha gustado tanto que está dispuesta a subir de categoría y probar vinos más caros y de mayor calidad. Dicho sea de paso, los americanos están comenzando a descubrir y gustar del torrontés.
–Como degustador, ¿ha alcanzado a meterse en el alma del malbec?
–(Se ríe) No lo sé, no sé qué significa eso, pero ciertamente creo que es un vino soberbio, que podría competir con un vino de cualquier lado. También tienen excelentes vinos cabernet, tempranillo, bonarda, pero pienso que el prestigio del país está basado en el malbec.
–¿Por lo diferente?
–Porque se da aquí mejor que en cualquier otro lugar en el mundo. Nadie lo puede igualar.
–¿Qué futuro inmediato les augura a los vinos argentinos?
–En términos del mercado americano, van a seguir siendo muy fuertes, aunque, como saben, nuestra economía está en dificultades. Pero es algo temporal. La gente nunca dejará de beber: es una de las cosas a las que nunca renunciará, y los vinos argentinos continúan siendo accesibles; por lo tanto, no habrá impacto en este sentido.
Extra / Cocina y Vinos / Entrevista
Los puntos sobre las vides
–No sé si eso es cierto… (se ríe). Lo que pasa es que la gente quizá no sepa que hace trece años Parker cubría todo el mundo del vino él solo y luego comenzó a contratar gente para comentar distintas regiones; en la última década hubo una gran expansión, comenzó a utilizarse Internet, y Parker contrató todavía a más gente: lo que él hacía solo doce años atrás, hoy resultaría imposible sin ayuda.
–¿Desde cuándo tiene noticias de los vinos argentinos?
–He alcanzado un nivel de conocimiento real hace unos seis u ocho años aproximadamente; fue en 2001, cuando abrí mi vinoteca en Baltimore, Maryland.
–Se dice que usted es el paladar de Parker en esta zona. ¿Alguna vez lo consulta si tiene dudas?
–Estamos juntos desde 1985 y desde ese año hacemos las degustaciones en forma conjunta, por lo que estamos altamente sincronizados y a la vez tenemos autonomía completa.
–Aun cuando usted le da 100 puntos a un vino, ¿Parker lo comparte?
–No lo sé, porque nunca me cuestiona… (risas).
–Porque se dice que cuando uno le pone 100 puntos a un vino es que renuncia a que haya uno mejor...
–O también que hay otros vinos que lo igualan.
–¿En la Argentina encontró algún vino que aspire a los 100 puntos?
–Hay varios que están en el límite.
–¿Qué le sucede a un vino comercialmente cuando obtiene ese puntaje?
–No lo sé concretamente…, pero sé que no le hace daño.
Lo mejor de dos mundos
–Está muy clara la diferencia entre los vinos del Viejo Mundo y los del Nuevo Mundo. ¿Por cuáles se inclina?
–En realidad, no tengo una preferencia. Me gusta el vino, me alegra poder estar acá y poder probar diversidad y distintos estilos. Creo que cualquier cosa que promocione la diversidad es buena.
–Sin embargo, da la sensación de que esos vinos que calificó con 100 puntos son los vinos concentrados, muy Nuevo Mundo, muy new age.
–(Piensa) Creo que los únicos vinos a los que les he dado 100 puntos fueron españoles y algunos australianos.
–Pero no son de los españoles tradicionales.
–Bueno, es que España está cambiando. No quedan muchos productores tradicionales para hacer vinos al estilo de la Rioja española, como Marqués de Riscal; los nuevos ahora se dedican a elaborar vinos concentrados, más parecidos a los grands crus, vinos de larga vida y con mucho cuerpo. Sucede así en Australia y en Ribera del Duero, y también pasa lo mismo en Argentina.
–“Lo mismo en Argentina”, es decir, se ha modernizado el vino. ¿Cree usted que el paladar tiene nacionalidad?
–¿Una nacionalidad? No, para nada.
–Porque uno se va criando de acuerdo con un estilo de vino, lo que va inscribiendo en su memoria. Después se puede hacer internacional, pero…
–Puede ser, sí. Me gusta hacer el chiste de que me inicié tomando borgoña…, pero un borgoña de galón (N. de la R: envase de 5 litros), y desde entonces fui creciendo.
–Con respecto a los vinos que le gustan, resulta algo contradictorio el mensaje que dejaron los técnicos en el seminario sobre los vinos que quiere el mercado norteamericano: decían que buscan vinos muy jóvenes, frutados, livianos, muy “tapa a rosca”, muy de botella liviana...
–Definitivamente, no es la dirección adecuada. Eso quizás es muy bueno para los mercados como el de Estados Unidos en materia de vinos de menos de veinte dólares, pero es la única cosa en la que concuerdo con ellos. La Argentina debería concentrarse en los vinos de calidad para que no le pase lo mismo que a Australia, donde comenzaron a etiquetar vinos baratos con animales en los rótulos, tan chatos y sin carácter que cuando la gente los probaba, pensaba: “Olvídenlo, si esto es Australia, no me interesa tomarlos”. No creo que la Argentina quiera eso.
–Claro, porque esos mercados que quieren vinos caros terminan por volver a la madre Francia.
–No es cierto. Según mi experiencia personal como vendedor durante cinco años, la gente que ha probado el malbec, de entrada a muy buen precio, le ha gustado tanto que está dispuesta a subir de categoría y probar vinos más caros y de mayor calidad. Dicho sea de paso, los americanos están comenzando a descubrir y gustar del torrontés.
–Como degustador, ¿ha alcanzado a meterse en el alma del malbec?
–(Se ríe) No lo sé, no sé qué significa eso, pero ciertamente creo que es un vino soberbio, que podría competir con un vino de cualquier lado. También tienen excelentes vinos cabernet, tempranillo, bonarda, pero pienso que el prestigio del país está basado en el malbec.
–¿Por lo diferente?
–Porque se da aquí mejor que en cualquier otro lugar en el mundo. Nadie lo puede igualar.
–¿Qué futuro inmediato les augura a los vinos argentinos?
–En términos del mercado americano, van a seguir siendo muy fuertes, aunque, como saben, nuestra economía está en dificultades. Pero es algo temporal. La gente nunca dejará de beber: es una de las cosas a las que nunca renunciará, y los vinos argentinos continúan siendo accesibles; por lo tanto, no habrá impacto en este sentido.
Extra / Cocina y Vinos / Entrevista
Los puntos sobre las vides
Psicoanalista y crítico, Jay Miller es el vínculo entre los vinos argentinos y el prestigioso periodista Robert Parker, director de la influyente publicación
LANACION.com | Revista | Domingo 1 de junio de 2008
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Claves de un fenómeno que une el placer del buen beber con los viajes, la gastronomía y el arte.
MENDOZA.– La sinergia entre vino, arte y gastronomía está dándole una nueva fisonomía a Mendoza. De la mano del llamado enoturismo, o turismo del vino, crece la inversión en restaurantes, hoteles y posadas de un nivel superlativo y destinados a un público de altísimo nivel adquisitivo. Paralelamente, crece la tendencia de incorporar arte en las bodegas, algunas de las cuales, como es el caso de Killka, de Bodegas Salentein, bien podrían llamarse museos, por la cantidad y calidad de obras que albergan.
En el porqué de este fenómeno convergen varios factores: primero, sin duda, el aumento notable de inversiones extranjeras, en este sofisticado segmento, que significaron un cambio cultural para los mendocinos, y la incorporación de una mirada más cosmopolita, pero manteniendo ciertas características que marcan la diferencia con destinos similares en otros países del mundo.
Además, Mendoza fue incorporada recientemente a la Red Global de Capitales del Vino, junto con Burdeos, en Francia; San Francisco, en California; Ciudad del Cabo, en Sudáfrica; Porto, en Portugal; Florencia, en Italia; Rioja y Bilbao, en España, y Melbourne, en Australia. Esto la convierte en un destino fundamental para quienes se sienten atraídos por las rutas del vino.
Es cierto que el factor cambiario es, actualmente, un fuerte argumento para elegir este destino. Pero hay características propias que hacen de Mendoza un destino especialmente atractivo para el enoturismo. Más allá de la belleza de los viñedos enmarcados por la Cordillera, atrapa el hecho de que las bodegas estén cada vez más preparadas para recibir a los visitantes, mostrarles todo el proceso de elaboración del vino, degustar, comer y hasta alojarse con un confort hasta hace poco tiempo inimaginable.
Son cada vez más las que ofrecen habitaciones cálidamente acondicionadas, con cuidados detalles y exclusivísimos servicios. Muchas tienen restaurantes de nivel internacional, lo que ha estimulado la creación de escuelas de chefs y de sommeliers que les están dando una nueva salida laboral a los jóvenes mendocinos.
La movida del vino impacta favorablemente en las cuentas provinciales, no sólo por las exportaciones vitivinícolas, que el año último fueron de 500 millones de dólares, sino por los ingresos en concepto de turismo y de generación de empleo.
También influye en el llamado turismo rural, al propiciar el flujo de turistas hacia fincas mendocinas abiertas al visitante, como algunas emblemáticas de Chacras de Coria, o las estancias típicamente cordilleranas; entre otras, El Puesto, en Los Arboles, Alto Valle de Uco, a 1500 metros de altura, un lugar de calidad y belleza excepcionales, muy frecuentado por norteamericanos y europeos.
Una ruta de alta categoría
Como dice Cecilia Díaz Chuit, “el vino atrae sofisticación”. Al frente de Cavas Wine Lodge, el primer hotel temático de vinos que se convirtió, en muy poco tiempo, en el paraíso de los amantes del relax y la buena vida, Cecilia sabe que los viajeros buscan, cada vez más, experiencias únicas, diferentes. “El nuestro es un emprendimiento tan innovador que no existe otro de estas características en toda América del Sur”, dice esta porteña con gran experiencia internacional en hotelería, que un día se enamoró de Mendoza y de este proyecto, y lo hizo suyo para siempre.
Inspirado en los mejores lodges de Sudáfrica, el hotel cuenta con 14 habitaciones de 70 m² ubicadas en medio de la viña y totalmente independientes unas de otras. Todas tienen, además, su propio plunge pool –piscina al aire libre– y una terraza desde donde se puede disfrutar de una vista impactante de los Andes. Todos y cada uno de los espacios están ligados a una experiencia única en una zona vinícola: la de ser protagonistas de la poda, el envero, el raleo, la selección de racimos y la cosecha.
Cavas Wine Lodge figura en las revistas más sofisticadas en materia de turismo 5 estrellas. Conde Nast Traveler la incluyó entre los 60 mejores lugares del mundo y Travel & Leisure, entre los 50 lugares más románticos del mundo.
En Vista Flores, Tunuyán, entre viñedos apadrinados por el destacado enólogo francés Michel Rolland, se inauguró hace pocos meses Casa Antucura nombre que significa piedra del sol en mapudungu, la lengua de los pehuenches, los primeros pobladores de la región. También apunta a un público superexclusivo, capaz de pagar los 500 dólares diarios que cuesta cada una de sus siete habitaciones con miradores vidriados sobre el valle de Uco, los viñedos y los picos nevados, con exquisitos detalles de decoración y la más moderna tecnología al servicio de los huéspedes.
La posada, creada por la francesa Anne-Caroline Biancheri y su marido, Gerardo Cartellone, tiene la impronta arquitectónica del estudio Bórmida-Yanzón, sello de calidad en arquitectura del vino.
La biblioteca, de más de 8000 volúmenes, es uno de los grandes atractivos de este hotel con balcones vidriados, alfombras turcas sobre pisos de madera, orden impecable, un spa que ofrece una amplia variedad de tratamientos relajantes y terapéuticos, y una cocina que utiliza ingredientes de la propia huerta y de pequeños productores de la zona, y que acompaña con elegante sencillez los vinos de alta gama de Mendoza, ya que –como dice Alejandra Miguens, hotel planner & manager de Casa Antucura–, “los Cartellone son embajadores de la producción vitivinícola en su propia tierra”.
Con el auge del turismo enológico, la bodega Terrazas de los Andes abrió su Casa Terrazas para aquellos visitantes deseosos de disfrutar del vino y del relax en el corazón mismo de sus viñedos, a pasos de la bodega, ubicada en Perdriel, Luján de Cuyo. Tiene seis habitaciones dobles en la vieja casa de huéspedes de la finca, que fue remodelada y ampliada con un gusto exquisito. Y para ser consecuentes con la esencia del lugar, cada cuarto lleva el nombre de una uva: Syrah, Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Merlot, Petit Manseng y Malbec.
De todo el mundo
La fiebre de las inversiones extranjeras en materia vitivinícola atrajo hacia La Consulta, también en el afamado valle de Uco, a otro inversor dispuesto a competir en el segmento de vinos de alta gama, el español José Manuel Ortega Gil-Fournier, quien adquirió 400 hectáreas de viñedos.
“Desde sus comienzos, el Grupo O. Fournier le ha dado una gran importancia al arte en el mundo del vino, sin olvidar que la elaboración de vino es ya un arte en sí mismo”, dice José Manuel Ortega.
Esa pasión se vio reflejada en la originalidad del proyecto arquitectónico, que combina funcionalidad para la elaboración de los vinos, espectacularidad estética y magnificencia en la cava de barricas, que tiene 14 metros de profundidad y 4000 m2 de superficie. El lugar se ha convertido en un espacio excepcional para la exposición pictórica, y fue inaugurado con una muestra del artista mendocino Eduardo Hoffman, seguida de otras exitosas exposiciones, que se renuevan cada tres meses.
Coincidiendo con esta pasión por el arte, el restaurante, con una lindísima vista a la Cordillera, abre todos los días, mañana y noche, con reservas, y tiene un menú que recupera platos casi perdidos de España y de la Argentina (salmorejo, humita, sopa de zapallo, torrijas) que se acompañan con vinos galardonados de la bodega, como el Acrux, elegido entre los 86 mejores vinos del mundo por la prestigiosa revista americana Wine Spectator.
Las propuestas florecen por todos los caminos y es difícil decidir qué itinerario seguir. Allí donde uno vaya habrá una atrapante oferta, no sólo en materia de arquitectura de bodegas, sino también de jardines y paisajes, y todo perfectamente armonizado con el core bussines de las bodegas: la producción de vinos.
Muy cerca de la ciudad, en la prodigiosa zona vitivinícola de Maipú, la Casa del Visitante, de Bodega Zuccardi, ofrece almuerzo en la finca, sin reserva previa, y visita a la sala de arte, junto a la bodega, que renueva permanentemente sus exposiciones temporarias.
En la misma región, Club Tapiz tiene siete habitaciones lujosamente equipadas en una casona de 1890 que ha sido restaurada conservando sus características de época. El restaurante El Terruño prepara una exquisita comida regional.
Pero hay otro eje estratégico para hacer turismo del vino: el de Chacras de Coria, Drummond y Vistalba, donde se ubican bodegas emblemáticas, como Altavista, Cavas de Weinert, Lagarde, Nieto Senetiner, Pulenta, Fabre Montmayou, y museos de arte tradicionales, como el Fader o el más reciente Mucha (Museo de Chacras de Coria).
En este itinerario excepcional, y si de restaurantes se trata, imposible no detenerse en La Bourgogne, donde brilla el renombrado chef Jean-Paul Bondoux, premio al mejor restaurante-bodega del mundo en el concurso Best of The Great Wine Capitals.
Ubicado dentro de la bodega Vistalba, creación de Carlos Pulenta, La Bourgogne balconea sobre 53 prolijas hectáreas de malbec y ofrece una carta de cocina francesa fusionada con platos de impronta regional.
Vistalba tiene una posada con dos habitaciones de 70 m2 cada una, donde reina el espacio destinado al relax absoluto, ambientadas con gran refinamiento.
La combinación entre bodega, gastronomía y arte –Navarro Coreas, en Godoy Cruz, con su sala de exposiciones y sus exclusivas etiquetas con el sello de grandes artistas argentinos es un buen ejemplo– está llevando a Mendoza por una senda de creatividad y crecimiento.
Síntesis perfecta
El eje de estas actividades turístico-culturales y enológicas es la zona de Chacras de Coria. En materia hotelera, conviene detenerse en Lares de Chacras, una casona rural de ocho habitaciones, síntesis perfecta de tradición y confort moderno. La calidez del hogar a leña y de los ambientes con vista a la galería y a los jardines, transmiten la impronta de la familia Day, mendocina y cultora del buen gusto. La cava subterránea, revestida con piedra y durmientes, guarda los secretos de los buenos vinos producidos en la provincia.
Finca Adalgisa propone una experiencia única y placentera. La idea al hacer el hotel fue mantener la viña para que no fuera a loteo. La finca ocupa dos hectáreas y está a 15 km de la capital mendocina. “La decisión fue mantener la viña y la tradición a través del turismo”, dice Gabriela Furlotti, su propietaria.
Los huéspedes, en un 90 por ciento extranjeros, disfrutan del entorno de viñedo, los árboles frutales, el riego por acequias y una deliciosa bodega donde se puede probar vinos de elaboración propia.
Claro que el nuevo furor del vino no convoca sólo a turistas 5 estrellas, sino también a bodegueros en potencia. Cerca de 300 pequeños inversores extranjeros hacen vino actualmente en Mendoza. El suizo Peter Meuli lleva adelante, con Mendoza Vineyard Village, uno de los proyectos más atractivos: un country de viñedos en Las Barrancas, Luján de Cuyo.
Dueño de la Finca Los Amigos, 274 hectáreas de viñedos de gran calidad, Meuli vende fracciones de lotes de viña de 4 hectáreas. De un proyecto inicial de 12 lotes ya vendió 6, todos a norteamericanos.
“Cuatro hectáreas pueden dar 20 mil botellas por año de alta calidad”, se entusiasma Meuli, que también se da el lujo de producir su propio vino premium de exportación. Su idea fue pionera de una modalidad que comienza a extenderse entre todos aquellos que alientan el sueño de la bodega propia.
Extra / Cocina y Vinos / Estilo
Mendoza cinco estrellas
En el porqué de este fenómeno convergen varios factores: primero, sin duda, el aumento notable de inversiones extranjeras, en este sofisticado segmento, que significaron un cambio cultural para los mendocinos, y la incorporación de una mirada más cosmopolita, pero manteniendo ciertas características que marcan la diferencia con destinos similares en otros países del mundo.
Además, Mendoza fue incorporada recientemente a la Red Global de Capitales del Vino, junto con Burdeos, en Francia; San Francisco, en California; Ciudad del Cabo, en Sudáfrica; Porto, en Portugal; Florencia, en Italia; Rioja y Bilbao, en España, y Melbourne, en Australia. Esto la convierte en un destino fundamental para quienes se sienten atraídos por las rutas del vino.
Es cierto que el factor cambiario es, actualmente, un fuerte argumento para elegir este destino. Pero hay características propias que hacen de Mendoza un destino especialmente atractivo para el enoturismo. Más allá de la belleza de los viñedos enmarcados por la Cordillera, atrapa el hecho de que las bodegas estén cada vez más preparadas para recibir a los visitantes, mostrarles todo el proceso de elaboración del vino, degustar, comer y hasta alojarse con un confort hasta hace poco tiempo inimaginable.
Son cada vez más las que ofrecen habitaciones cálidamente acondicionadas, con cuidados detalles y exclusivísimos servicios. Muchas tienen restaurantes de nivel internacional, lo que ha estimulado la creación de escuelas de chefs y de sommeliers que les están dando una nueva salida laboral a los jóvenes mendocinos.
La movida del vino impacta favorablemente en las cuentas provinciales, no sólo por las exportaciones vitivinícolas, que el año último fueron de 500 millones de dólares, sino por los ingresos en concepto de turismo y de generación de empleo.
También influye en el llamado turismo rural, al propiciar el flujo de turistas hacia fincas mendocinas abiertas al visitante, como algunas emblemáticas de Chacras de Coria, o las estancias típicamente cordilleranas; entre otras, El Puesto, en Los Arboles, Alto Valle de Uco, a 1500 metros de altura, un lugar de calidad y belleza excepcionales, muy frecuentado por norteamericanos y europeos.
Una ruta de alta categoría
Como dice Cecilia Díaz Chuit, “el vino atrae sofisticación”. Al frente de Cavas Wine Lodge, el primer hotel temático de vinos que se convirtió, en muy poco tiempo, en el paraíso de los amantes del relax y la buena vida, Cecilia sabe que los viajeros buscan, cada vez más, experiencias únicas, diferentes. “El nuestro es un emprendimiento tan innovador que no existe otro de estas características en toda América del Sur”, dice esta porteña con gran experiencia internacional en hotelería, que un día se enamoró de Mendoza y de este proyecto, y lo hizo suyo para siempre.
Inspirado en los mejores lodges de Sudáfrica, el hotel cuenta con 14 habitaciones de 70 m² ubicadas en medio de la viña y totalmente independientes unas de otras. Todas tienen, además, su propio plunge pool –piscina al aire libre– y una terraza desde donde se puede disfrutar de una vista impactante de los Andes. Todos y cada uno de los espacios están ligados a una experiencia única en una zona vinícola: la de ser protagonistas de la poda, el envero, el raleo, la selección de racimos y la cosecha.
Cavas Wine Lodge figura en las revistas más sofisticadas en materia de turismo 5 estrellas. Conde Nast Traveler la incluyó entre los 60 mejores lugares del mundo y Travel & Leisure, entre los 50 lugares más románticos del mundo.
En Vista Flores, Tunuyán, entre viñedos apadrinados por el destacado enólogo francés Michel Rolland, se inauguró hace pocos meses Casa Antucura nombre que significa piedra del sol en mapudungu, la lengua de los pehuenches, los primeros pobladores de la región. También apunta a un público superexclusivo, capaz de pagar los 500 dólares diarios que cuesta cada una de sus siete habitaciones con miradores vidriados sobre el valle de Uco, los viñedos y los picos nevados, con exquisitos detalles de decoración y la más moderna tecnología al servicio de los huéspedes.
La posada, creada por la francesa Anne-Caroline Biancheri y su marido, Gerardo Cartellone, tiene la impronta arquitectónica del estudio Bórmida-Yanzón, sello de calidad en arquitectura del vino.
La biblioteca, de más de 8000 volúmenes, es uno de los grandes atractivos de este hotel con balcones vidriados, alfombras turcas sobre pisos de madera, orden impecable, un spa que ofrece una amplia variedad de tratamientos relajantes y terapéuticos, y una cocina que utiliza ingredientes de la propia huerta y de pequeños productores de la zona, y que acompaña con elegante sencillez los vinos de alta gama de Mendoza, ya que –como dice Alejandra Miguens, hotel planner & manager de Casa Antucura–, “los Cartellone son embajadores de la producción vitivinícola en su propia tierra”.
Con el auge del turismo enológico, la bodega Terrazas de los Andes abrió su Casa Terrazas para aquellos visitantes deseosos de disfrutar del vino y del relax en el corazón mismo de sus viñedos, a pasos de la bodega, ubicada en Perdriel, Luján de Cuyo. Tiene seis habitaciones dobles en la vieja casa de huéspedes de la finca, que fue remodelada y ampliada con un gusto exquisito. Y para ser consecuentes con la esencia del lugar, cada cuarto lleva el nombre de una uva: Syrah, Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Merlot, Petit Manseng y Malbec.
De todo el mundo
La fiebre de las inversiones extranjeras en materia vitivinícola atrajo hacia La Consulta, también en el afamado valle de Uco, a otro inversor dispuesto a competir en el segmento de vinos de alta gama, el español José Manuel Ortega Gil-Fournier, quien adquirió 400 hectáreas de viñedos.
“Desde sus comienzos, el Grupo O. Fournier le ha dado una gran importancia al arte en el mundo del vino, sin olvidar que la elaboración de vino es ya un arte en sí mismo”, dice José Manuel Ortega.
Esa pasión se vio reflejada en la originalidad del proyecto arquitectónico, que combina funcionalidad para la elaboración de los vinos, espectacularidad estética y magnificencia en la cava de barricas, que tiene 14 metros de profundidad y 4000 m2 de superficie. El lugar se ha convertido en un espacio excepcional para la exposición pictórica, y fue inaugurado con una muestra del artista mendocino Eduardo Hoffman, seguida de otras exitosas exposiciones, que se renuevan cada tres meses.
Coincidiendo con esta pasión por el arte, el restaurante, con una lindísima vista a la Cordillera, abre todos los días, mañana y noche, con reservas, y tiene un menú que recupera platos casi perdidos de España y de la Argentina (salmorejo, humita, sopa de zapallo, torrijas) que se acompañan con vinos galardonados de la bodega, como el Acrux, elegido entre los 86 mejores vinos del mundo por la prestigiosa revista americana Wine Spectator.
Las propuestas florecen por todos los caminos y es difícil decidir qué itinerario seguir. Allí donde uno vaya habrá una atrapante oferta, no sólo en materia de arquitectura de bodegas, sino también de jardines y paisajes, y todo perfectamente armonizado con el core bussines de las bodegas: la producción de vinos.
Muy cerca de la ciudad, en la prodigiosa zona vitivinícola de Maipú, la Casa del Visitante, de Bodega Zuccardi, ofrece almuerzo en la finca, sin reserva previa, y visita a la sala de arte, junto a la bodega, que renueva permanentemente sus exposiciones temporarias.
En la misma región, Club Tapiz tiene siete habitaciones lujosamente equipadas en una casona de 1890 que ha sido restaurada conservando sus características de época. El restaurante El Terruño prepara una exquisita comida regional.
Pero hay otro eje estratégico para hacer turismo del vino: el de Chacras de Coria, Drummond y Vistalba, donde se ubican bodegas emblemáticas, como Altavista, Cavas de Weinert, Lagarde, Nieto Senetiner, Pulenta, Fabre Montmayou, y museos de arte tradicionales, como el Fader o el más reciente Mucha (Museo de Chacras de Coria).
En este itinerario excepcional, y si de restaurantes se trata, imposible no detenerse en La Bourgogne, donde brilla el renombrado chef Jean-Paul Bondoux, premio al mejor restaurante-bodega del mundo en el concurso Best of The Great Wine Capitals.
Ubicado dentro de la bodega Vistalba, creación de Carlos Pulenta, La Bourgogne balconea sobre 53 prolijas hectáreas de malbec y ofrece una carta de cocina francesa fusionada con platos de impronta regional.
Vistalba tiene una posada con dos habitaciones de 70 m2 cada una, donde reina el espacio destinado al relax absoluto, ambientadas con gran refinamiento.
La combinación entre bodega, gastronomía y arte –Navarro Coreas, en Godoy Cruz, con su sala de exposiciones y sus exclusivas etiquetas con el sello de grandes artistas argentinos es un buen ejemplo– está llevando a Mendoza por una senda de creatividad y crecimiento.
Síntesis perfecta
El eje de estas actividades turístico-culturales y enológicas es la zona de Chacras de Coria. En materia hotelera, conviene detenerse en Lares de Chacras, una casona rural de ocho habitaciones, síntesis perfecta de tradición y confort moderno. La calidez del hogar a leña y de los ambientes con vista a la galería y a los jardines, transmiten la impronta de la familia Day, mendocina y cultora del buen gusto. La cava subterránea, revestida con piedra y durmientes, guarda los secretos de los buenos vinos producidos en la provincia.
Finca Adalgisa propone una experiencia única y placentera. La idea al hacer el hotel fue mantener la viña para que no fuera a loteo. La finca ocupa dos hectáreas y está a 15 km de la capital mendocina. “La decisión fue mantener la viña y la tradición a través del turismo”, dice Gabriela Furlotti, su propietaria.
Los huéspedes, en un 90 por ciento extranjeros, disfrutan del entorno de viñedo, los árboles frutales, el riego por acequias y una deliciosa bodega donde se puede probar vinos de elaboración propia.
Claro que el nuevo furor del vino no convoca sólo a turistas 5 estrellas, sino también a bodegueros en potencia. Cerca de 300 pequeños inversores extranjeros hacen vino actualmente en Mendoza. El suizo Peter Meuli lleva adelante, con Mendoza Vineyard Village, uno de los proyectos más atractivos: un country de viñedos en Las Barrancas, Luján de Cuyo.
Dueño de la Finca Los Amigos, 274 hectáreas de viñedos de gran calidad, Meuli vende fracciones de lotes de viña de 4 hectáreas. De un proyecto inicial de 12 lotes ya vendió 6, todos a norteamericanos.
“Cuatro hectáreas pueden dar 20 mil botellas por año de alta calidad”, se entusiasma Meuli, que también se da el lujo de producir su propio vino premium de exportación. Su idea fue pionera de una modalidad que comienza a extenderse entre todos aquellos que alientan el sueño de la bodega propia.
Extra / Cocina y Vinos / Estilo
Mendoza cinco estrellas
LNR recorrió los mejores hoteles, posadas y restaurantes, que crecen a la par de las bodegas y son la expresión del auge del enoturismo. Claves de un fenómeno que une el placer del buen beber con los viajes, la gastronomía y el arte
LANACION.com | Revista | Domingo 1 de junio de 2008
Etiquetas:
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