El quehacer filosófico está conociendo un alentador resurgimiento entre los más jóvenes, acompañados y estimulados por sus profesores. Con la concurrencia de 70 alumnos de colegios secundarios y 40 profesores, se realizó, en noviembre pasado, en Villa La Angostura (Neuquén), la final de la XV Olimpíada Argentina de Filosofía
UBA. La máxima de este tradicional encuentro es el dictado kantiano sapere aude, que proclama "Atrévete a pensar por ti mismo". Dentro del programa de articulación entre la escuela media y la Universidad, el tema trabajado por más de 4225 alumnos de distintas jurisdicciones a lo largo del ciclo lectivo fue "La ciudadanía y la democracia: su apropiación en el mundo actual desde la filosofía".
Los objetivos pedagógicos que persigue la tradicional competencia son promover la investigación sobre problemas éticos, desarrollar el pensamiento reflexivo, lógico y crítico, así como la formulación de una argumentación correcta, con tolerancia y respeto por las posturas alternativas, base de todo sistema democrático.
Seleccionados por un jurado internacional, los ganadores participarán de las Olimpíadas Internacionales de Filosofía, auspiciadas por la Unesco, que tendrán lugar próximamente en Noruega.
No se trató simplemente de una competencia. Estudiantes de diversos rincones del país, con tonadas distintas y realidades muy diferentes, asistieron para nutrirse de conocimientos y discutieron con convicción y apasionamiento temas polémicos para nuestro país y el mundo. Con la determinación y la capacidad innovadora propia de la juventud, demostraron ser capaces de contraponer y fundamentar sus ideas y discutir interesantes proyectos.
La filosofía tiene el poder de modificar la praxis, de cambiar la sociedad. Cuando la capacidad de diálogo entre facciones encontradas está seriamente disminuida en nuestra sociedad, es esperanzador observar cómo las jóvenes generaciones pueden hacer del sano y enriquecedor intercambio de opiniones un ejercicio que enaltece los valores democráticos.
Resulta altamente estimulante constatar, una vez más, que hay miles de ellos preocupados por el futuro de nuestro querido país, sumando conocimientos, comprometidos y dispuestos a trabajar desde su lugar para concretar el sueño de una Argentina mejor.
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martes, 10 de enero de 2012
miércoles, 9 de septiembre de 2009
"La frustración, la violencia y el delito son los frutos de la desigualdad"
-Usted dice que es la desigualdad, y no la pobreza, lo que genera el delito. Entonces, ¿en un país en el que fuéramos todos pobres se acabaría el problema de la inseguridad?
-Bueno, a grandes rasgos, es así. En contextos tradicionalmente pobres, la miseria no genera delitos, ya que no hay una gran distancia entre lo que una persona desea y lo que posee. No podrían aspirar a otra forma de vida sencillamente porque no la conocerían, además de que no habría a quien robarle. Desde ya que la inequidad no es la única variable que produce violencia social, pero sí es la más influyente. Pero cuidado: se trata de la inequidad dentro del contexto de una democracia occidental, que, en teoría, propone un mismo ideal de vida para todos, pero que, en la práctica, permite sólo a unos pocos aspirar a esas oportunidades.
-¿Por qué ha crecido tanto la violencia de los delincuentes?
-Tenemos que recordar que los jóvenes que hoy delinquen crecieron en la década del 90. Vivieron privaciones en la infancia mientras observaban el ascenso de otros grupos sociales. En el acto delictivo, están presentes el resentimiento contra la cultura convencional y el deseo de alcanzar estándares de consumo y de reconocimiento. El clientelismo también hizo lo suyo, porque el hecho de darles planes sociales a algunos y a otros no en la villa contribuyó a aumentar el resentimiento. Por eso, no cualquier plan social sirve para contener la criminalidad.
-¿Y cómo sabe que es la inequidad, y no otra variable, la que más influye sobre la producción de violencia social?
-En mi estudio, tomo, en 2004, países con bajos índices de desigualdad, y allí vemos que Finlandia o Suiza, los más equitativos, son también los más seguros. Y al revés: en El Salvador o en Venezuela, en donde hay mayor inequidad, también hay mayor violencia social.
-¿Y en la Argentina cómo estamos?
-Con la recuperación económica, entre 2001 y 2005, la brecha de desigualdad se acotó un poco y la tasa de criminalidad descendió. Ahora, después de 2007, la inequidad volvió a aumentar y, con ella, presumimos que lo hizo la inseguridad. Pero la falta de estadísticas confiables complica, efectivamente, el diagnóstico y la elaboración de políticas públicas
-¿Qué soluciones les propuso a los senadores?
-Entre las propuestas, incluí un Instituto de Asignación de Empleos dirigido a los sectores más vulnerables. Y, también, un ingreso básico ciudadano, promulgado mediante una ley nacional, que garantice mínimamente la vida. Eso acabaría con el clientelismo.
-Le aviso que va a cosechar críticas y le anticipo su contenido: si hay un ingreso universal, la gente no va a querer trabajar.
-Ese es un prejuicio. La gente no sólo trabaja por dinero, sino porque hace a su identidad, para socializar, para sentirse útil. Es una medida que se está aplicando con éxito en países tan disímiles como Alaska, Brasil, Canadá, Holanda o Sudáfrica. También me parece muy importante que la escuela incluya una educación para la vida. Que enseñe el valor de la no violencia en la resolución de conflictos y el de la templanza: esa cualidad que nos convence de no comprar placeres al precio de dolores, como es el caso del consumo de drogas.
-Bueno, a grandes rasgos, es así. En contextos tradicionalmente pobres, la miseria no genera delitos, ya que no hay una gran distancia entre lo que una persona desea y lo que posee. No podrían aspirar a otra forma de vida sencillamente porque no la conocerían, además de que no habría a quien robarle. Desde ya que la inequidad no es la única variable que produce violencia social, pero sí es la más influyente. Pero cuidado: se trata de la inequidad dentro del contexto de una democracia occidental, que, en teoría, propone un mismo ideal de vida para todos, pero que, en la práctica, permite sólo a unos pocos aspirar a esas oportunidades.
-¿Por qué ha crecido tanto la violencia de los delincuentes?
-Tenemos que recordar que los jóvenes que hoy delinquen crecieron en la década del 90. Vivieron privaciones en la infancia mientras observaban el ascenso de otros grupos sociales. En el acto delictivo, están presentes el resentimiento contra la cultura convencional y el deseo de alcanzar estándares de consumo y de reconocimiento. El clientelismo también hizo lo suyo, porque el hecho de darles planes sociales a algunos y a otros no en la villa contribuyó a aumentar el resentimiento. Por eso, no cualquier plan social sirve para contener la criminalidad.
-¿Y cómo sabe que es la inequidad, y no otra variable, la que más influye sobre la producción de violencia social?
-En mi estudio, tomo, en 2004, países con bajos índices de desigualdad, y allí vemos que Finlandia o Suiza, los más equitativos, son también los más seguros. Y al revés: en El Salvador o en Venezuela, en donde hay mayor inequidad, también hay mayor violencia social.
-¿Y en la Argentina cómo estamos?
-Con la recuperación económica, entre 2001 y 2005, la brecha de desigualdad se acotó un poco y la tasa de criminalidad descendió. Ahora, después de 2007, la inequidad volvió a aumentar y, con ella, presumimos que lo hizo la inseguridad. Pero la falta de estadísticas confiables complica, efectivamente, el diagnóstico y la elaboración de políticas públicas
-¿Qué soluciones les propuso a los senadores?
-Entre las propuestas, incluí un Instituto de Asignación de Empleos dirigido a los sectores más vulnerables. Y, también, un ingreso básico ciudadano, promulgado mediante una ley nacional, que garantice mínimamente la vida. Eso acabaría con el clientelismo.
-Le aviso que va a cosechar críticas y le anticipo su contenido: si hay un ingreso universal, la gente no va a querer trabajar.
-Ese es un prejuicio. La gente no sólo trabaja por dinero, sino porque hace a su identidad, para socializar, para sentirse útil. Es una medida que se está aplicando con éxito en países tan disímiles como Alaska, Brasil, Canadá, Holanda o Sudáfrica. También me parece muy importante que la escuela incluya una educación para la vida. Que enseñe el valor de la no violencia en la resolución de conflictos y el de la templanza: esa cualidad que nos convence de no comprar placeres al precio de dolores, como es el caso del consumo de drogas.
Los intelectuales / Roxana Kreimer"La violencia social y el delito son frutos de la desigualdad"
La inequidad provoca frustración, dice la experta
lanacion.com | Cultura | Mi?oles 9 de setiembre de 2009
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domingo, 19 de octubre de 2008
Nada en exceso para ser libres y felices.
No está de más recordar la frase que cita nuestro amigo Alberto en tiempos de excesos como los que vivimos. Son los tiempos de los "megarrecitales", las "megapromociones", las construcciones faraónicas. Los tiempos en que los atletas intentan romper marcas a cualquier precio (físico o ético), en que la cultura se mide por kilo o por cabezas, como el ganado (cuanta más gente abarrota un evento llamado cultural se supone que más cultura se produjo). Los tiempos en que importa cuántos telespectadores tuvo un episodio cualquiera y no qué le dejó ese hecho a la humanidad, o en qué la mejoró. Tiempos en que los científicos no tienen empacho ni rubor en llamarle "máquina de Dios" a un artefacto faraónico que tarda una semana en descomponerse. Tiempos de multimillonarios salvatajes financieros para anestesiar hecatombes económicas generadas por la codicia. Tiempos en que se fabrican autos que marchan a 280 kilómetros por hora para andar por autopistas cuyo límite legal son los 130 kilómetros. Tiempos en los que pareciera que más se es cuanto más se tiene o más se exhibe. Tiempos en que quienes tienen la responsabilidad de conducir despliegan relatos excesivos, hablan con jactancia, desprecian la moderación en la acción, en la palabra, en el aspecto. Tiempos en los que la palabra más se ha divorciado de su opuesto complementario: menos (se pide más, se ofrece más, se quiere más, se exige más, no importa qué, no importa para qué, no importa cómo, no importa a qué costos económicos, físicos, éticos, emocionales, psíquicos). Tiempos en los que pocas personas parecen temer el ver pasar a un camello por el ojo de una aguja. Tiempos guiados por un lema que dice: "Todo en exceso".
Marco Aurelio (121-180 d.C.), emperador romano y filósofo, demandado por sus responsabilidades, exigido por cuestiones bélicas, por urgencias del imperio y por sus propias necesidades, se remitía a las enseñanzas de su maestro, el filósofo griego Epicteto (55-135 d.C.), un esclavo que se convirtió en padre de la doctrina estoica. Epicteto, que como Sócrates no dejó escritos, sostenía la idea de que era necesario vivir de acuerdo con la naturaleza, sustentarse en el libre albedrío (hoy diríamos "hacerse responsable de la propia vida") y ser consciente de que "el deseo y la felicidad no pueden vivir juntos". Con esto, apartaba el deseo de la necesidad, ya que no son sinónimos. No es lo mismo la gula (deseo) que la necesidad de alimentarse para cumplir las funciones básicas de la vida.
En sus Enseñanzas espirituales, Marco Aurelio recordaba cuánto sobra y cuánto hay de redundante en lo que decimos, en lo que hacemos, en lo que acumulamos, en lo que poseemos. Y concluía: "Descarta los actos irrelevantes, los pensamientos excesivos, los actos superfluos. Así que, en cada ocasión, pregúntate: ¿es esto realmente necesario?"
El exceso nunca es gratuito. "¿Puede ser libre una sociedad mientras la codicia, la desmedida ambición y la mentira sean libres?", se preguntaba el filósofo español Rafael Argullol, en un artículo del diario El País, de Madrid, el 24 de abril de este año. Un interrogante que recuerda la existencia de Hybris, una de las Erinias, divinidades violentas que perseguían a los humanos. Hybris encarna el exceso, la soberbia y la insolencia. Lo hace, aún hoy, de diferentes maneras, a veces obvias, a veces sutiles. Los mitos perduran a través de los tiempos porque se nutren del acontecer humano, se configuran en los arquetipos, esas energías constitutivas de nuestra condición. Y ante Hybris se alzó siempre otra divinidad, Némesis.
Pierre Grimal, en su Diccionario de Mitología Griega y Romana, la describe como encargada de suprimir toda desmesura, puesto que la desmesura "tiende a trastornar el equilibrio del universo". Aunque abundan quienes olvidan la consigna "Nada en exceso", Némesis no deja de encontrar modos de recordárselo. Ayer, hoy y siempre.
Marco Aurelio (121-180 d.C.), emperador romano y filósofo, demandado por sus responsabilidades, exigido por cuestiones bélicas, por urgencias del imperio y por sus propias necesidades, se remitía a las enseñanzas de su maestro, el filósofo griego Epicteto (55-135 d.C.), un esclavo que se convirtió en padre de la doctrina estoica. Epicteto, que como Sócrates no dejó escritos, sostenía la idea de que era necesario vivir de acuerdo con la naturaleza, sustentarse en el libre albedrío (hoy diríamos "hacerse responsable de la propia vida") y ser consciente de que "el deseo y la felicidad no pueden vivir juntos". Con esto, apartaba el deseo de la necesidad, ya que no son sinónimos. No es lo mismo la gula (deseo) que la necesidad de alimentarse para cumplir las funciones básicas de la vida.
En sus Enseñanzas espirituales, Marco Aurelio recordaba cuánto sobra y cuánto hay de redundante en lo que decimos, en lo que hacemos, en lo que acumulamos, en lo que poseemos. Y concluía: "Descarta los actos irrelevantes, los pensamientos excesivos, los actos superfluos. Así que, en cada ocasión, pregúntate: ¿es esto realmente necesario?"
El exceso nunca es gratuito. "¿Puede ser libre una sociedad mientras la codicia, la desmedida ambición y la mentira sean libres?", se preguntaba el filósofo español Rafael Argullol, en un artículo del diario El País, de Madrid, el 24 de abril de este año. Un interrogante que recuerda la existencia de Hybris, una de las Erinias, divinidades violentas que perseguían a los humanos. Hybris encarna el exceso, la soberbia y la insolencia. Lo hace, aún hoy, de diferentes maneras, a veces obvias, a veces sutiles. Los mitos perduran a través de los tiempos porque se nutren del acontecer humano, se configuran en los arquetipos, esas energías constitutivas de nuestra condición. Y ante Hybris se alzó siempre otra divinidad, Némesis.
Pierre Grimal, en su Diccionario de Mitología Griega y Romana, la describe como encargada de suprimir toda desmesura, puesto que la desmesura "tiende a trastornar el equilibrio del universo". Aunque abundan quienes olvidan la consigna "Nada en exceso", Némesis no deja de encontrar modos de recordárselo. Ayer, hoy y siempre.
Diálogos del alma¿Cuánto es suficiente?
Por Sergio Sinay
lanacion.com | Revista | Domingo 19 de octubre de 2008
miércoles, 15 de octubre de 2008
El egoísmo es la principal fuerza motriz de todo ser humano.
Como buen filósofo, en momentos en que sólo se habla de las virtudes del comercio ético, usted afirma públicamente que la moral no tiene nada que ver con la ley de la oferta y la demanda.
-Hay dos actitudes equivocadas sobre esta cuestión. A la izquierda están los que dicen: "El capitalismo es esencialmente inmoral y no tiende a la justicia". A la derecha, los que dicen: "El capitalismo es perfectamente moral, porque recompensa los esfuerzos realizados o la creatividad". Ambos están equivocados. El capitalismo es amoral, porque no funciona guiado por la virtud, el desinterés o la generosidad. Funciona basado en el interés, en el egoísmo. Y por eso funciona tan bien. Como Marx, creo que el egoísmo es la principal fuerza motriz de todo ser humano. Justamente, la gran debilidad del viejo marxismo es esa inmensa contradicción que llevaba en su seno: Marx no acompañaba su política con una antropología acorde. Por un lado, su antropología dice que todos los hombres actúan siempre por interés. Por el otro, sin embargo, propone una sociedad que, en el fondo, sólo es realizable si los hombres dejan de actuar por interés. Una sociedad utópica. Por eso hubo que aplicar por la fuerza, por la presión, lo que la moral fue incapaz de obtener. Y fue así que pasamos de la bella utopía marxista del siglo XIX a los horrores del totalitarismo que todos conocimos en el siglo XX.
-Para usted es, entonces, inconcebible una sociedad donde la gente pueda trabajar por amor al prójimo o a la humanidad.
-Si uno quiere que la gente trabaje más para mejorar la situación de su vecino, tiene que haber un incentivo particular. Por esa razón, comparada con los países capitalistas, la productividad siempre se derrumbó en los países comunistas. Pero tampoco creo en el discurso ultraliberal que presenta al capitalismo como una recompensa a la libertad y al esfuerzo. El capitalismo no tiene por qué ser moral o inmoral: le basta con ser eficiente. Y si es eficiente es justamente porque toma a los hombres tal como son. Como seres egoístas. ¿Qué le dice el comerciante? "Sea egoísta, venga a comprar mis productos..." No le dice: "Por favor, sea generoso, tengo dificultad para pagar mis deudas y necesito que me dé una mano". En realidad, le dice: "Los mejores productos y los más baratos están en mi negocio". Y funciona. Porque, para vender, los comerciantes tienen que hacer el esfuerzo de tener los mejores productos y los más baratos. ¿Qué le dice el patrón a un asalariado brillante y prometedor? "Sea egoísta, venga a trabajar conmigo. Le conviene." ¿Qué dice el joven trabajador que quiere hacerse emplear? "Sea egoísta, empléeme. Le conviene." La gran ventaja del capitalismo es la de ser antropológicamente legítimo. Su base de funcionamiento es el egoísmo. Y está muy bien, pues el fundamento de la humanidad es el egoísmo. Obviamente, el egoísmo basta para hacer marchar la economía, pero no basta para construir una sociedad. Y menos aún para construir una civilización.
-Es decir que, así como el mercado es eficiente para crear riqueza, jamás bastó para construir una sociedad o una civilización moralmente aceptables...
-Con toda razón, el ex primer ministro socialista francés Lionel Jospin decía: "Sí a la economía de mercado; no a la sociedad de mercado". Sí a la economía de mercado porque la economía sirve para crear riqueza y es la más eficaz para hacerlo, pero no a la sociedad de mercado, porque, por definición, el mercado significa sólo lo que se compra y lo que se vende. Y en una sociedad no todo está en venta.
-¿En quién recae la responsabilidad moral de una sociedad?
-En el individuo. La moral sólo existe en primera persona. ¿Por qué siempre acusar al sistema capitalista? El sistema capitalista no es nadie. ¿Cuánta gente conoce usted que es egoísta -como usted y yo- y echa pestes contra el egoísmo del sistema? El sistema no tiene por qué ser generoso; son ellos los que deberían serlo. Como no lo son, se excusan condenando el sistema.
-Pero el individuo, a título personal, no puede moralizar una sociedad.
-Naturalmente. Entre la dimensión amoral de la economía y la moral de los individuos hay una fuerza colectiva que llamamos Estado, política o derecho, que debe encargarse de moralizar el funcionamiento económico en beneficio de los individuos. Es justamente porque la economía es amoral y porque la moral no es rentable que se necesita una articulación entre las dos, algo que no esté en venta. Creo que mientras más lúcidos seamos sobre la naturaleza de la economía y la moral, sobre la fuerza de la economía y la debilidad de la moral, más exigentes seremos en cuanto al derecho y a la política.
-Para usted, es necesario distinguir cuatro órdenes o niveles distintos en la organización de una sociedad.
-Así es. El primero de ellos es el orden técnico-científico. A él pertenecen la economía y la biología, y se estructura mediante la oposición de lo posible y lo imposible. La cuestión de lo que está permitido o prohibido -por ejemplo, la clonación o la manipulación de células germinales- no le concierne. Ese orden debe ser limitado por algo desde el exterior: el orden jurídico-político, estructurado por la oposición entre lo legal y lo ilegal. Pero en esa etapa las cosas aún no están resueltas, porque no hay ninguna ley que prohíba, por ejemplo, la mentira, el egoísmo, el desprecio, el odio
- En otras palabras, la maldad.
-Si queremos escapar individualmente del espectro del malvado legalista, debemos inventar un tercer orden para que todo lo que es técnicamente posible y legalmente autorizado no sea realizado. De modo que ese orden jurídico-político deberá estar limitado por un tercer orden: el de la moral, estructurado por la oposición entre el deber y lo prohibido. Ese tercer orden no debería ser limitado, sino completado, porque un individuo que cumpla siempre con su deber sería un fariseo si respetara sólo la letra de la ley moral.
-¿Qué le faltaría a ese fariseo?
-Tres mil años de civilización judeocristiana responden a lo que le faltaría: el amor. Y así llegamos al cuarto orden, que completa el tercero: el orden ético.
-Para volver a las llamadas empresas de comercio ético...
-Como afirmaba Kant, una acción puede ser conforme a la moral, pero no tener ningún valor moral. Lo propio del valor moral de una acción es la ausencia de interés. El comercio ético sigue siendo comercio.
-¿Cuál es su sociedad ideal?
-Mi sociedad ideal no existe. Sería una sociedad que funcionara a base de amor y de generosidad, y esto -por todo lo que acabamos de decir- es antropológicamente imposible. En todo caso, debería ser una sociedad que respetara las libertades individuales y supiera aprovechar la eficiencia de la economía de mercado, protegiendo, al mismo tiempo, a los más frágiles. Naturalmente, sin contar con el mercado para que generara justicia social. En Francia llamamos a eso una sociedad socialdemócrata. Es necesario confiar al Estado todo aquello que no está en venta en una sociedad: la libertad, la justicia, la dignidad, la salud pública, la cultura y la educación. Hay que entender que el Estado no es eficaz para crear riqueza: el mercado y la empresa lo hacen mejor. Es imprescindible dejar de soñar con una sociedad colectivista cuyas experiencias sucesivas terminaron trágicamente.
-Usted suele afirmar que la gente confunde con frecuencia ciudadanía y moral
-Sí. En el mundo moderno, la gente suele pensar que lo propio de la ciudadanía es respetar al otro. Sin embargo, sea uno ciudadano o no, el otro merece respeto. Etimológicamente, el ciudadano es miembro de una ciudad, es decir, de un Estado democrático. Así es en una democracia directa o indirecta, como las nuestras, donde el pueblo soberano delega sus poderes en sus representantes. Al mismo tiempo, el ciudadano no es totalmente soberano. De lo contrario sería rey. Todo ciudadano tiene, en consecuencia, dos obligaciones: obedecer a la ley, porque no es rey, y participar en la elaboración de esa ley, porque no es súbdito. De aquí surge que la definición de ciudadano es esencialmente política. Pero respetar al prójimo no depende de la política, sino de la moral. Ya se trate de un súbdito o de un ciudadano, se le debe el mismo respeto. Es, pues, un contrasentido ligar el respeto, que es un valor moral, con la ciudadanía, que es un valor político.
-Pero, con frecuencia, respetar al otro está establecido por la ley.
-Aun cuando la ley nos prohibiera respetar al otro, nuestro deber seguiría siendo respetarlo. Si no se es capaz de comprender la diferencia entre derechos humanos y derechos del ciudadano, se corre el riesgo de no comprender lo que es realmente la ciudadanía. Un inmigrante que entró clandestinamente en Francia no tiene los mismos derechos que un ciudadano francés, pero tiene exactamente los mismos derechos humanos. Con frecuencia se habla de ciudadanía en vez de hablar de moral. Esto es grave porque, por ejemplo, ninguna ley nos prohíbe ser egoístas y, sin embargo, moralmente todos sabemos que el egoísmo es un defecto y que la generosidad es un valor. La gente confunde moral con derecho, conciencia con democracia. Si contamos con la generosidad de los ricos para que los pobres puedan comer, no hemos comprendido nada. A la inversa, sería absurdo esperar que las leyes nos obligaran a amarnos los unos a los otros. Esto -para usar una expresión pascaliana- se llama necesidad de hacer una distinción entre desórdenes.
- Los politicólogos hablan cada vez con más frecuencia de un "civismo individualista" (un comportamiento ecológicamente responsable, por ejemplo) que estaría reemplazando al viejo "civismo colectivo", cuyos referentes eran el patriotismo y la conciencia de clase.
-Es normal, en la medida en que vivimos en sociedades cada vez más individualistas, donde el respeto a las libertades del individuo se coloca por encima de todo. Pero ¿se puede ser un buen ciudadano individualista? No estoy tan seguro. Bajar el sonido de la televisión después de las 22 horas o cerrar la canilla mientras uno se cepilla los dientes es loable, pero depende más de la moral que de la ciudadanía. El primer deber del ciudadano es obedecer la ley. Sin embargo, ninguna ley obliga a bañarse en vez de ducharse, aun cuando esto sea un desperdicio de agua. Por el contrario, la ley nos obliga a pagar los impuestos y a declarar que tenemos una mucama. En otras palabras, ¡dése un baño de inmersión si tiene ganas, pero deje de hacer fraude con el fisco y de hacer trabajar a alguien en forma ilegal!
-Para usted, la globalización no parece ser responsable de las situaciones de extrema pobreza en el mundo. Sorprendente actitud para un hombre de izquierda.
-No, la globalización no es responsable de la pobreza del Tercer Mundo; más bien es lo contrario. Si los países ricos aceptaran abrir un poco más sus mercados a los productos africanos o sudamericanos, las economías de esas regiones irían infinitamente mejor. Europa y Estados Unidos protegen a precio de oro a sus agricultores y, con frecuencia, a sus industriales, en detrimento de productores más pobres. Más globalización en ese sentido tendría un efecto saludable en países como la Argentina. Deberíamos luchar por esa globalización. Una globalización equitativa, no sólo mercantil, regulada por políticos responsables y no por intereses económicos particulares.
Nota:El filósofo francés André Comte Sponville publicó, en 2004, probablemente el libro que hoy todos deberían leer o releer: El Capitalismo ¿es moral?.
-Hay dos actitudes equivocadas sobre esta cuestión. A la izquierda están los que dicen: "El capitalismo es esencialmente inmoral y no tiende a la justicia". A la derecha, los que dicen: "El capitalismo es perfectamente moral, porque recompensa los esfuerzos realizados o la creatividad". Ambos están equivocados. El capitalismo es amoral, porque no funciona guiado por la virtud, el desinterés o la generosidad. Funciona basado en el interés, en el egoísmo. Y por eso funciona tan bien. Como Marx, creo que el egoísmo es la principal fuerza motriz de todo ser humano. Justamente, la gran debilidad del viejo marxismo es esa inmensa contradicción que llevaba en su seno: Marx no acompañaba su política con una antropología acorde. Por un lado, su antropología dice que todos los hombres actúan siempre por interés. Por el otro, sin embargo, propone una sociedad que, en el fondo, sólo es realizable si los hombres dejan de actuar por interés. Una sociedad utópica. Por eso hubo que aplicar por la fuerza, por la presión, lo que la moral fue incapaz de obtener. Y fue así que pasamos de la bella utopía marxista del siglo XIX a los horrores del totalitarismo que todos conocimos en el siglo XX.
-Para usted es, entonces, inconcebible una sociedad donde la gente pueda trabajar por amor al prójimo o a la humanidad.
-Si uno quiere que la gente trabaje más para mejorar la situación de su vecino, tiene que haber un incentivo particular. Por esa razón, comparada con los países capitalistas, la productividad siempre se derrumbó en los países comunistas. Pero tampoco creo en el discurso ultraliberal que presenta al capitalismo como una recompensa a la libertad y al esfuerzo. El capitalismo no tiene por qué ser moral o inmoral: le basta con ser eficiente. Y si es eficiente es justamente porque toma a los hombres tal como son. Como seres egoístas. ¿Qué le dice el comerciante? "Sea egoísta, venga a comprar mis productos..." No le dice: "Por favor, sea generoso, tengo dificultad para pagar mis deudas y necesito que me dé una mano". En realidad, le dice: "Los mejores productos y los más baratos están en mi negocio". Y funciona. Porque, para vender, los comerciantes tienen que hacer el esfuerzo de tener los mejores productos y los más baratos. ¿Qué le dice el patrón a un asalariado brillante y prometedor? "Sea egoísta, venga a trabajar conmigo. Le conviene." ¿Qué dice el joven trabajador que quiere hacerse emplear? "Sea egoísta, empléeme. Le conviene." La gran ventaja del capitalismo es la de ser antropológicamente legítimo. Su base de funcionamiento es el egoísmo. Y está muy bien, pues el fundamento de la humanidad es el egoísmo. Obviamente, el egoísmo basta para hacer marchar la economía, pero no basta para construir una sociedad. Y menos aún para construir una civilización.
-Es decir que, así como el mercado es eficiente para crear riqueza, jamás bastó para construir una sociedad o una civilización moralmente aceptables...
-Con toda razón, el ex primer ministro socialista francés Lionel Jospin decía: "Sí a la economía de mercado; no a la sociedad de mercado". Sí a la economía de mercado porque la economía sirve para crear riqueza y es la más eficaz para hacerlo, pero no a la sociedad de mercado, porque, por definición, el mercado significa sólo lo que se compra y lo que se vende. Y en una sociedad no todo está en venta.
-¿En quién recae la responsabilidad moral de una sociedad?
-En el individuo. La moral sólo existe en primera persona. ¿Por qué siempre acusar al sistema capitalista? El sistema capitalista no es nadie. ¿Cuánta gente conoce usted que es egoísta -como usted y yo- y echa pestes contra el egoísmo del sistema? El sistema no tiene por qué ser generoso; son ellos los que deberían serlo. Como no lo son, se excusan condenando el sistema.
-Pero el individuo, a título personal, no puede moralizar una sociedad.
-Naturalmente. Entre la dimensión amoral de la economía y la moral de los individuos hay una fuerza colectiva que llamamos Estado, política o derecho, que debe encargarse de moralizar el funcionamiento económico en beneficio de los individuos. Es justamente porque la economía es amoral y porque la moral no es rentable que se necesita una articulación entre las dos, algo que no esté en venta. Creo que mientras más lúcidos seamos sobre la naturaleza de la economía y la moral, sobre la fuerza de la economía y la debilidad de la moral, más exigentes seremos en cuanto al derecho y a la política.
-Para usted, es necesario distinguir cuatro órdenes o niveles distintos en la organización de una sociedad.
-Así es. El primero de ellos es el orden técnico-científico. A él pertenecen la economía y la biología, y se estructura mediante la oposición de lo posible y lo imposible. La cuestión de lo que está permitido o prohibido -por ejemplo, la clonación o la manipulación de células germinales- no le concierne. Ese orden debe ser limitado por algo desde el exterior: el orden jurídico-político, estructurado por la oposición entre lo legal y lo ilegal. Pero en esa etapa las cosas aún no están resueltas, porque no hay ninguna ley que prohíba, por ejemplo, la mentira, el egoísmo, el desprecio, el odio
- En otras palabras, la maldad.
-Si queremos escapar individualmente del espectro del malvado legalista, debemos inventar un tercer orden para que todo lo que es técnicamente posible y legalmente autorizado no sea realizado. De modo que ese orden jurídico-político deberá estar limitado por un tercer orden: el de la moral, estructurado por la oposición entre el deber y lo prohibido. Ese tercer orden no debería ser limitado, sino completado, porque un individuo que cumpla siempre con su deber sería un fariseo si respetara sólo la letra de la ley moral.
-¿Qué le faltaría a ese fariseo?
-Tres mil años de civilización judeocristiana responden a lo que le faltaría: el amor. Y así llegamos al cuarto orden, que completa el tercero: el orden ético.
-Para volver a las llamadas empresas de comercio ético...
-Como afirmaba Kant, una acción puede ser conforme a la moral, pero no tener ningún valor moral. Lo propio del valor moral de una acción es la ausencia de interés. El comercio ético sigue siendo comercio.
-¿Cuál es su sociedad ideal?
-Mi sociedad ideal no existe. Sería una sociedad que funcionara a base de amor y de generosidad, y esto -por todo lo que acabamos de decir- es antropológicamente imposible. En todo caso, debería ser una sociedad que respetara las libertades individuales y supiera aprovechar la eficiencia de la economía de mercado, protegiendo, al mismo tiempo, a los más frágiles. Naturalmente, sin contar con el mercado para que generara justicia social. En Francia llamamos a eso una sociedad socialdemócrata. Es necesario confiar al Estado todo aquello que no está en venta en una sociedad: la libertad, la justicia, la dignidad, la salud pública, la cultura y la educación. Hay que entender que el Estado no es eficaz para crear riqueza: el mercado y la empresa lo hacen mejor. Es imprescindible dejar de soñar con una sociedad colectivista cuyas experiencias sucesivas terminaron trágicamente.
-Usted suele afirmar que la gente confunde con frecuencia ciudadanía y moral
-Sí. En el mundo moderno, la gente suele pensar que lo propio de la ciudadanía es respetar al otro. Sin embargo, sea uno ciudadano o no, el otro merece respeto. Etimológicamente, el ciudadano es miembro de una ciudad, es decir, de un Estado democrático. Así es en una democracia directa o indirecta, como las nuestras, donde el pueblo soberano delega sus poderes en sus representantes. Al mismo tiempo, el ciudadano no es totalmente soberano. De lo contrario sería rey. Todo ciudadano tiene, en consecuencia, dos obligaciones: obedecer a la ley, porque no es rey, y participar en la elaboración de esa ley, porque no es súbdito. De aquí surge que la definición de ciudadano es esencialmente política. Pero respetar al prójimo no depende de la política, sino de la moral. Ya se trate de un súbdito o de un ciudadano, se le debe el mismo respeto. Es, pues, un contrasentido ligar el respeto, que es un valor moral, con la ciudadanía, que es un valor político.
-Pero, con frecuencia, respetar al otro está establecido por la ley.
-Aun cuando la ley nos prohibiera respetar al otro, nuestro deber seguiría siendo respetarlo. Si no se es capaz de comprender la diferencia entre derechos humanos y derechos del ciudadano, se corre el riesgo de no comprender lo que es realmente la ciudadanía. Un inmigrante que entró clandestinamente en Francia no tiene los mismos derechos que un ciudadano francés, pero tiene exactamente los mismos derechos humanos. Con frecuencia se habla de ciudadanía en vez de hablar de moral. Esto es grave porque, por ejemplo, ninguna ley nos prohíbe ser egoístas y, sin embargo, moralmente todos sabemos que el egoísmo es un defecto y que la generosidad es un valor. La gente confunde moral con derecho, conciencia con democracia. Si contamos con la generosidad de los ricos para que los pobres puedan comer, no hemos comprendido nada. A la inversa, sería absurdo esperar que las leyes nos obligaran a amarnos los unos a los otros. Esto -para usar una expresión pascaliana- se llama necesidad de hacer una distinción entre desórdenes.
- Los politicólogos hablan cada vez con más frecuencia de un "civismo individualista" (un comportamiento ecológicamente responsable, por ejemplo) que estaría reemplazando al viejo "civismo colectivo", cuyos referentes eran el patriotismo y la conciencia de clase.
-Es normal, en la medida en que vivimos en sociedades cada vez más individualistas, donde el respeto a las libertades del individuo se coloca por encima de todo. Pero ¿se puede ser un buen ciudadano individualista? No estoy tan seguro. Bajar el sonido de la televisión después de las 22 horas o cerrar la canilla mientras uno se cepilla los dientes es loable, pero depende más de la moral que de la ciudadanía. El primer deber del ciudadano es obedecer la ley. Sin embargo, ninguna ley obliga a bañarse en vez de ducharse, aun cuando esto sea un desperdicio de agua. Por el contrario, la ley nos obliga a pagar los impuestos y a declarar que tenemos una mucama. En otras palabras, ¡dése un baño de inmersión si tiene ganas, pero deje de hacer fraude con el fisco y de hacer trabajar a alguien en forma ilegal!
-Para usted, la globalización no parece ser responsable de las situaciones de extrema pobreza en el mundo. Sorprendente actitud para un hombre de izquierda.
-No, la globalización no es responsable de la pobreza del Tercer Mundo; más bien es lo contrario. Si los países ricos aceptaran abrir un poco más sus mercados a los productos africanos o sudamericanos, las economías de esas regiones irían infinitamente mejor. Europa y Estados Unidos protegen a precio de oro a sus agricultores y, con frecuencia, a sus industriales, en detrimento de productores más pobres. Más globalización en ese sentido tendría un efecto saludable en países como la Argentina. Deberíamos luchar por esa globalización. Una globalización equitativa, no sólo mercantil, regulada por políticos responsables y no por intereses económicos particulares.
Nota:El filósofo francés André Comte Sponville publicó, en 2004, probablemente el libro que hoy todos deberían leer o releer: El Capitalismo ¿es moral?.
Los intelectuales del mundo y LA NACION"El capitalismo no es moral o inmoral: es, simplemente, amoral"
Para el filósofo André Comte-Sponville, el egoísmo es lo que mueve al hombre
lanacion.com | Cultura | Mi?oles 20 de diciembre de 2006
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martes, 14 de octubre de 2008
Hay que volver a leer los clásicos como John Maynard Keynes, Karl Marx, Max Weber, David Ricardo o Adam Smith
-¿Cuál es su visión de la crisis que por estos días vive el capitalismo?
-Creo que, por un lado, hay que ver la crisis en una perspectiva histórica. Es necesario salir de la pura autorreferencialidad de época y dar cuenta de otros momentos significativos, otros caminos recorridos por el capitalismo, que también supusieron crisis, bancarrotas y cracs.
Podemos ver ciertas marcas, ciertas huellas de esos acontecimientos en la experiencia contemporánea. Eso no quiere decir que la historia se repita y que tengamos que esperar que hoy se reproduzca exactamente lo que aconteció con el crac del 29.
Es importante ver de qué manera en aquellos contextos se buscaron alternativas, salidas para la crisis. Para aprender, para ver qué nos está sucediendo y tratar de descifrar las claves de lo que hoy esta pasando, pero con una mirada retrospectiva, con la vista puesta en otros momentos de la historia.
-¿Cuál su opinión respecto del capitalismo en estos últimos treinta años y cómo piensa que va a ser de ahora en más?
-El capitalismo de las últimas décadas produjo un giro vertiginoso y prácticamente destruyó lo que fue el welfare state , el Estado de bienestar, la idea de una economía no sólo manejada por la especulación financiera y los flujos de capital, y absolutamente dominada por la lógica del dinero.
Durante bastante tiempo y, a partir de la salida de la crisis del 30, lo que dominó la economía de los países centrales y en parte de algunos emergentes fue esta idea de un Estado capaz de intervenir, de regular, de ocupar un lugar clave en los procesos económicos, vinculándolos con lo social y lo político.
En los últimos treinta años lo que se vio fue que en el mundo la riqueza fue concentrándose más, no sólo en los países pobres sino también en los ricos.
El proyecto abierto por Reagan en los Estados Unidos transformó en parte el modelo de acumulación norteamericano y de concentración de la riqueza. Se fijó una lógica puramente especulativa que les prohibió a las economías emergentes hacer lo que hoy están haciendo las economías ricas del mundo: usar el gasto público para reactivar la economía y la producción.
Volvieron a boca de todos palabras que estaban fuera de todo diccionario que contenía lo correcto, como nacionalización, estatización, intervención, regulación.
Estamos frente a un giro, pero no sabemos hacia dónde estamos yendo. Hoy hay una euforia en las bolsas del mundo, pero la euforia de un día no es el final de la crisis.
Hay que estar atentos a qué va sucediendo, qué pasa con nuestras economías, con el crédito. Qué políticas fijan los países centrales para los emergentes, si van a ser consecuentes con esta lógica del salvataje.
Me parece que estamos frente a una gran polémica política, ideológica, filosófica, económica del modelo global. Hablo de ese modelo global que dominó la escena en los últimos años y que había quedado absolutamente fuera de de debate.
Las premoniciones de Francis Fukuyama hablaban del "fin de la historia" y de una época sin conflictos dominada por la democracia liberal, como final absoluto de la historia. Pero la historia es una vieja dama que siempre tiene algo nuevo para decirnos y para sorprendernos. Y ahora estamos sorprendidos tratando de preguntarnos qué está pasando.
-El recientemente nombrado Nobel de Economía Paul Krugman dijo hoy que esta crisis no nos va a hacer redescubrir a Karl Marx sino a Franklin Delano Roosevelt...
-Krugman es un hombre formado en la tradición keynesiana. Roosevelt fue el político del siglo XX que con mayor audacia y sagacidad descubrió que John Maynard Keynes le ofrecía una cantidad de instrumentos en ese momento una cantidad de herramientas significativas e imprescindibles para superar la crisis del 30.
Creo que Krugman lee a partir de una cierta identidad filosófico-económica y me parece razonable. Pero, probablemente Marx también tenga cosas para decirnos, porque siempre tiene algo para decirnos y se las ha dicho a Keynes.
Keynes nunca dejó de leer atentamente a Marx para pensar él la economía capitalista y sus alternativas frente al laissez faire y el dominio del ultraliberalismo.
Por lo tanto, creo, más allá de Krugman, que siempre es bueno recuperar a aquellos grandes maestros del pasado que dijeron cosas significativas para analizar el movimiento de la historia y de la economía. Marx es un clásico, Keynes también tiende a ser un clásico. Yo no diría: "Menos Marx y más Keynes", sino que está bien que regrese Keynes.
Pero también es importante Marx, porque nos permite ver por detrás, ver las zonas oscuras, leer también estas crisis del capitalismo. Hay volver a leer a los clásicos sin prejuicios. Y también incluyo a Weber, a David Ricardo y Adam Smith.
Del mismo modo que hay que tener en cuenta y con mucho cuidado que una de las salidas de la crisis del 30 no fue sólo el welfare state , el New Deal rooseveltiano, sino que también fueron los fascismos europeos y la Segunda Guerra Mundial.
Hay que estar atentos a los signos de la época y tener mucho cuidado frente a los modos de resolución de este conflicto grave de la sociedad capitalista y de lo que se puede construir como alternativa a este conflicto.
-¿Cómo cree que la crisis afectará al ciudadano común, que no tiene inversiones en Wall Street?
-Durante mucho tiempo al ciudadano común se lo bombardeó con una serie de ideas y de valores que quedaron materializados. Creyó que el mercado, el dinero, el éxito y la especulación eran el centro único de la vida. Y eso marcó su vida, sus valores y su sensibilidad. Entonces, más que pensarse como un ciudadano, se pensó como un consumidor.
A paritr de esta crisis, seguramente, asistiremos a replanteos de estos imaginarios sociales y culturales. También nos repensaremos a nosotros como sociedad.
Habrá que ver de qué manera podremos reconstruir un tejido que fue desestructurado, de qué manera podemos dar un combate en el territorio de lo cultural. Porque no estamos frente a una crisis económica, sino a una crisis cultural, una crisis estructurada en términos de valores.
Estamos frente a la necesidad de repensar estos rasgos de la cotidianeidad en la Argentina, en América latina.
Voy a decir algo que no es menor: en América latina en los últimos años hubo un adelante crítico frente lo que era esta burbuja especulativa. Hay que prestarle atención a cómo se leyó América latina en los últimos años, acusándola de intervencionista, estatista. A Lula, a Chávez, a Correa, Evo Morales o los Kirchner, con sus diferencias, pero da lo mismo. La lectura que se hacía era que América latina era la oveja negra, una anomalía insoportable.
Ahora descubrimos que, con nuestros errores, nuestros equívocos, nuestras contradicciones, experimentamos en los últimos años algo de aquello que estaba por acontecer en el mundo. Pero, claro, tenía que suceder en la principal economía para que una luz distinta nos permitiera leer de otra manera nuestro pasado reciente.
-¿Cree que el salvataje financiero de George Bush implica el fin del paradigma neoliberal?
-Los paradigmas son como la vida. Nacen, se despliegan, tienen su momento de éxito fulgurante y después les toca la decadencia, la decrepitud y probablemente la muerte. No hay paradigmas eternos. La eternidad no le cabe a nadie, salvo a los dioses.
El paradigma que se creía eterno, que era el de una economía de mercado absolutamente liberal, de desregulación fianciera, ha entrado en un punto de colapso. Esto no quiere decir que no intente volver con un discurso matizado, camuflado, travestido para ir defendiendo alguna de sus posiciones.
Pero parece evidente que la intervención del gobierno de Bush, en el momento en que se está yendo tras haber protagonizado una de las peores presidencias de este siglo y del siglo pasado, es la respuesta a un colapso del que sólo se podía salir revisando los radicalmente supuestos que llevaron al colapso. Y Europa también fue responsable de esto.
-Creo que, por un lado, hay que ver la crisis en una perspectiva histórica. Es necesario salir de la pura autorreferencialidad de época y dar cuenta de otros momentos significativos, otros caminos recorridos por el capitalismo, que también supusieron crisis, bancarrotas y cracs.
Podemos ver ciertas marcas, ciertas huellas de esos acontecimientos en la experiencia contemporánea. Eso no quiere decir que la historia se repita y que tengamos que esperar que hoy se reproduzca exactamente lo que aconteció con el crac del 29.
Es importante ver de qué manera en aquellos contextos se buscaron alternativas, salidas para la crisis. Para aprender, para ver qué nos está sucediendo y tratar de descifrar las claves de lo que hoy esta pasando, pero con una mirada retrospectiva, con la vista puesta en otros momentos de la historia.
-¿Cuál su opinión respecto del capitalismo en estos últimos treinta años y cómo piensa que va a ser de ahora en más?
-El capitalismo de las últimas décadas produjo un giro vertiginoso y prácticamente destruyó lo que fue el welfare state , el Estado de bienestar, la idea de una economía no sólo manejada por la especulación financiera y los flujos de capital, y absolutamente dominada por la lógica del dinero.
Durante bastante tiempo y, a partir de la salida de la crisis del 30, lo que dominó la economía de los países centrales y en parte de algunos emergentes fue esta idea de un Estado capaz de intervenir, de regular, de ocupar un lugar clave en los procesos económicos, vinculándolos con lo social y lo político.
En los últimos treinta años lo que se vio fue que en el mundo la riqueza fue concentrándose más, no sólo en los países pobres sino también en los ricos.
El proyecto abierto por Reagan en los Estados Unidos transformó en parte el modelo de acumulación norteamericano y de concentración de la riqueza. Se fijó una lógica puramente especulativa que les prohibió a las economías emergentes hacer lo que hoy están haciendo las economías ricas del mundo: usar el gasto público para reactivar la economía y la producción.
Volvieron a boca de todos palabras que estaban fuera de todo diccionario que contenía lo correcto, como nacionalización, estatización, intervención, regulación.
Estamos frente a un giro, pero no sabemos hacia dónde estamos yendo. Hoy hay una euforia en las bolsas del mundo, pero la euforia de un día no es el final de la crisis.
Hay que estar atentos a qué va sucediendo, qué pasa con nuestras economías, con el crédito. Qué políticas fijan los países centrales para los emergentes, si van a ser consecuentes con esta lógica del salvataje.
Me parece que estamos frente a una gran polémica política, ideológica, filosófica, económica del modelo global. Hablo de ese modelo global que dominó la escena en los últimos años y que había quedado absolutamente fuera de de debate.
Las premoniciones de Francis Fukuyama hablaban del "fin de la historia" y de una época sin conflictos dominada por la democracia liberal, como final absoluto de la historia. Pero la historia es una vieja dama que siempre tiene algo nuevo para decirnos y para sorprendernos. Y ahora estamos sorprendidos tratando de preguntarnos qué está pasando.
-El recientemente nombrado Nobel de Economía Paul Krugman dijo hoy que esta crisis no nos va a hacer redescubrir a Karl Marx sino a Franklin Delano Roosevelt...
-Krugman es un hombre formado en la tradición keynesiana. Roosevelt fue el político del siglo XX que con mayor audacia y sagacidad descubrió que John Maynard Keynes le ofrecía una cantidad de instrumentos en ese momento una cantidad de herramientas significativas e imprescindibles para superar la crisis del 30.
Creo que Krugman lee a partir de una cierta identidad filosófico-económica y me parece razonable. Pero, probablemente Marx también tenga cosas para decirnos, porque siempre tiene algo para decirnos y se las ha dicho a Keynes.
Keynes nunca dejó de leer atentamente a Marx para pensar él la economía capitalista y sus alternativas frente al laissez faire y el dominio del ultraliberalismo.
Por lo tanto, creo, más allá de Krugman, que siempre es bueno recuperar a aquellos grandes maestros del pasado que dijeron cosas significativas para analizar el movimiento de la historia y de la economía. Marx es un clásico, Keynes también tiende a ser un clásico. Yo no diría: "Menos Marx y más Keynes", sino que está bien que regrese Keynes.
Pero también es importante Marx, porque nos permite ver por detrás, ver las zonas oscuras, leer también estas crisis del capitalismo. Hay volver a leer a los clásicos sin prejuicios. Y también incluyo a Weber, a David Ricardo y Adam Smith.
Del mismo modo que hay que tener en cuenta y con mucho cuidado que una de las salidas de la crisis del 30 no fue sólo el welfare state , el New Deal rooseveltiano, sino que también fueron los fascismos europeos y la Segunda Guerra Mundial.
Hay que estar atentos a los signos de la época y tener mucho cuidado frente a los modos de resolución de este conflicto grave de la sociedad capitalista y de lo que se puede construir como alternativa a este conflicto.
-¿Cómo cree que la crisis afectará al ciudadano común, que no tiene inversiones en Wall Street?
-Durante mucho tiempo al ciudadano común se lo bombardeó con una serie de ideas y de valores que quedaron materializados. Creyó que el mercado, el dinero, el éxito y la especulación eran el centro único de la vida. Y eso marcó su vida, sus valores y su sensibilidad. Entonces, más que pensarse como un ciudadano, se pensó como un consumidor.
A paritr de esta crisis, seguramente, asistiremos a replanteos de estos imaginarios sociales y culturales. También nos repensaremos a nosotros como sociedad.
Habrá que ver de qué manera podremos reconstruir un tejido que fue desestructurado, de qué manera podemos dar un combate en el territorio de lo cultural. Porque no estamos frente a una crisis económica, sino a una crisis cultural, una crisis estructurada en términos de valores.
Estamos frente a la necesidad de repensar estos rasgos de la cotidianeidad en la Argentina, en América latina.
Voy a decir algo que no es menor: en América latina en los últimos años hubo un adelante crítico frente lo que era esta burbuja especulativa. Hay que prestarle atención a cómo se leyó América latina en los últimos años, acusándola de intervencionista, estatista. A Lula, a Chávez, a Correa, Evo Morales o los Kirchner, con sus diferencias, pero da lo mismo. La lectura que se hacía era que América latina era la oveja negra, una anomalía insoportable.
Ahora descubrimos que, con nuestros errores, nuestros equívocos, nuestras contradicciones, experimentamos en los últimos años algo de aquello que estaba por acontecer en el mundo. Pero, claro, tenía que suceder en la principal economía para que una luz distinta nos permitiera leer de otra manera nuestro pasado reciente.
-¿Cree que el salvataje financiero de George Bush implica el fin del paradigma neoliberal?
-Los paradigmas son como la vida. Nacen, se despliegan, tienen su momento de éxito fulgurante y después les toca la decadencia, la decrepitud y probablemente la muerte. No hay paradigmas eternos. La eternidad no le cabe a nadie, salvo a los dioses.
El paradigma que se creía eterno, que era el de una economía de mercado absolutamente liberal, de desregulación fianciera, ha entrado en un punto de colapso. Esto no quiere decir que no intente volver con un discurso matizado, camuflado, travestido para ir defendiendo alguna de sus posiciones.
Pero parece evidente que la intervención del gobierno de Bush, en el momento en que se está yendo tras haber protagonizado una de las peores presidencias de este siglo y del siglo pasado, es la respuesta a un colapso del que sólo se podía salir revisando los radicalmente supuestos que llevaron al colapso. Y Europa también fue responsable de esto.
"No estamos frente a una crisis económica, sino a una crisis cultural"
El filósofo Ricardo Forster indicó a
lanacion.com | Economía | Martes 14 de octubre de 2008
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miércoles, 1 de octubre de 2008
El café filosófico sirve para el intercambio de miradas, para la proximidad y contacto con el otro.

El pensamiento filosófico, con sus 2500 años de tradición, vive por estos días adhesiones fervorosas. El ágora de la tradición socrática se ha mudado a las calles y bares de Buenos Aires. Abundan los cursos, talleres, los foros de discusión en la web, pero por sobre todo los cafés filosóficos.
Allí, la filosofía se sacude la solemnidad y el academicismo. Se trenza con la charla y la ceremonia del café, y dispara su fuerza escrutadora al corazón de los temas de la vida cotidiana. Son los neófitos en las lides de la faena filosófica (profesionales, en su mayoría) los huéspedes fugaces de esta disciplina, cuyo uso actualizado ahora intenta escudriñar la propia vida y hurgar en las cuestiones mundanas de la existencia.
Los miedos, el sufrimiento, la relación amorosa, la ética, el dinero, son algunos de los temas que se abordan en el ámbito del café filosófico. No hay escisión entre lo sagrado y lo profano: pareciera que lo que desvela al ser humano es materia de reflexión, sin jerarquizaciones de ese tipo.
El imán es la enjundia del pensamiento, las grandes ideas al alcance del hombre común. Según unos, trivializadas por la simplificación. Según otros, desprovistas de lo inextricable de su discurso y devueltas al lugar de donde nunca deberían haberse ido: el espacio público y la gente.
Lo cierto es que el auge de los cafés philos, como se los conoce en Europa y Estados Unidos, tiene su origen en el boom del mercado de libros que abrevan en la filosofía. El mundo de Sofía, de Jostein Gaarder; El consuelo de la filosofía, de Alain de Botton, y Más Platón y menos Prozac, de Lou Marinoff, han potenciado la invocación de sabios y pensadores para revisar la propia existencia.
Hay otro condimento que se suma o explica el fervor metafísico. El diálogo socrático, la conversación como comunión de las personas, es una aliada fiel contra esa desazón que acecha con la fuerza de una plaga: los años 90 terminaron, pero la gente se sigue sintiendo sola. El café filosófico entonces sirve para el intercambio de miradas, para la proximidad y contacto con el otro, que se anima a desnudar lo más hondo de su pensamiento.
La filosofía práctica
Fundadora de la Asociación Argentina de Filosofía Práctica y becaria del Conicet, la licenciada en Filosofía Roxana Kreimer coordina todos los fines de semana cafés filosóficos en su departamento de Belgrano. Entre tortas de higos y litros de café, 400 personas por mes participan de las disquisiciones filosóficas. Escuchan primero la exposición de Kreimer sobre un tema previamente elegido para luego sumarse al debate.
Es viernes por la noche, y Kreimer aborda un tema más que convocante: la infidelidad. Habla del respeto a los pactos preexistentes en la pareja y explica el concepto de pasión que abrazaba Sócrates ("el deseo surge de aquello de lo que carecemos y si deseamos lo que tenemos es exclusivamente por miedo a perderlo"). Unas 40 personas (mujeres profesionales de más de 40 años en un 70%), escuchan con atención cómo se desgrana una temática que, al parecer, no resulta ajena ni lejana. Un eco de risas festeja tanto un chiste de Maitena como la frase de Bernard Shaw, para quien enamorarse de un tercero es "exagerar demasiado la diferencia entre una mujer y otra".
A las concepciones irracionalistas del amor, como es ese flechazo electrificante con el cual uno cae enamorado o el mito contemporáneo de la media naranja, Kreimer las confronta con los postulados de Ovidio y de Erich Fromm en El arte de amar.
"Epicuro afirmó que los argumentos de la filosofía son vacuos si no mitigan ningún sufrimiento -dirá después Kreimer, en diálogo con LA NACION-. La filosofía tiene mucho que aportar al bienestar de las personas."
Esteban Ierardo, docente de filosofía de la UBA y del Rojas, busca recuperar simbolismos filosóficos mientras trajina con gente las calles de los barrios porteños. En sus caminatas urbanas explora "las distintas formas de percepción que esconden las urbes. Se trata de rescatar la simbología que tiene su fuente en el mito, por ejemplo", dice, para referirse a los "significados no evidentes que confluyen en barrios como San Telmo".
Ierardo se opone a reducir a la filosofía al mero ámbito de la vida cotidiana o de relación. Pero concede que el acercamiento de la gente es auspicioso, ya que permite abrir nuevas vías de pensamiento.
Para el licenciado en Filosofía Ricardo Parodi, que coordina un café filosófico sobre cine en Bar Abierto, en Palermo Viejo, los grandes realizadores son filósofos, entendidos como productores de pensamiento. Allí, todos los martes, a las 19.30, proyecta un clásico y reflexiona en función de las imágenes que construyen los grandes directores.
"Utilizo el cine como un disparador para reencontrarnos con las preguntas básicas de la filosofía", dice Parodi. Y explica que su público no tiene entrenamiento filosófico, aunque "es sumamente incisivo en cuanto a la cultura que transmiten los medios". En sus encuentros sobrevuela la sensación de que se va allí a encontrar aquello que falta en los espacios culturales tradicionales, señala.
El filósofo Alejandro Rozitchner supo captar ese interés de la gente por la filosofía, y todos los martes, a las 19.30, se embarca en discusiones filosóficas en el segundo piso del bar El Taller, también en Palermo Viejo. El mismo público puede los viernes optar por el café filosófico tradicional, que funciona en el mismo lugar, coordinado por Florencio Noceti.
"Pretender que la filosofía viva solamente en ámbitos académicos sería como creer que sólo pueden comprender la vida los estudiantes de ciencias biológicas", sentencia Rozitchner.
En Clásica y Moderna, la filosofía se digiere en forma de desayuno continental los sábados, de 10 a 12. Allí Guido Mizrahi hilvana conceptos sobre el amor, el odio, la soledad o el alma.
TendenciasLa filosofía se instala en el café porteño
En los bares emerge una nueva costumbre: reunirse para debatir temas de la vida cotidiana desde la tradición filosófica
lanacion.com | Cultura | Lunes 2 de febrero de 2004
Leer a Hannah Arendt es adentrarse en los grandes problemas de la humanidad.
Leer a Hannah Arendt es adentrarse en los grandes problemas del siglo XX. En sus páginas, no relucen las soluciones. Más bien al contrario: ella interpela, escarba, sacude y, con una lucidez apesadumbrada, pone en evidencia la condición humana en sus mejores y peores momentos. Cada uno de sus libros permite rastrear los orígenes de la filosofía del siglo que le tocó vivir. Arendt nació en Alemania, en 1906, pero no tardó en adoptar la nacionalidad norteamericana. Para ella, Alemania era poesía y filosofía, y también la cuna de su lengua natal, pero su repudio por el régimen nazi la alejó definitivamente de ella. Recién llegada a la adolescencia, ya había leído Crítica de la razón pura, de Kant, y Psicología de las concepciones del mundo, de Jaspers. Tuvo que abandonar la escuela por diferencias con un profesor. En Berlín, siguió clases de teología cristiana y se deslumbró con la obra de Kierkegaard.
Rápidamente se convirtió en una intelectual participativa. No quería ser filósofa: prefería que la consideraran una teórica de la política. Y esta doble identidad es la que reaparece en un flamante libro, La promesa de la política, editado por Paidós, que reúne algunos de sus mejores escritos y, sobre todo, reordena su pensamiento político. Porque, en definitiva, el gran problema del pensador es, precisamente, la jaula de su pensamiento.
Sus ensayos suponen una intervención sobre los objetos a los que refieren, ya sea para explicar el concepto del amor en San Agustín, revelar las claves del marxismo, dar cuenta del papel de la mujer en la actualidad, denunciar la banalidad del mal y, sobre todo, desmontar el aparato ideológico de los totalitarismos, que vivió muy de cerca, desde el nacionalsocialismo, el franquismo y el fascismo hasta las gélidas políticas de la Guerra Fría.
En La promesa de la política, se juega este doble aspecto genial de la pensadora alemana: su ímpetu de denuncia, ligado al análisis político-sociológico, y su capacidad de calar hondo en la condición humana, al establecer los límites entre el "estar juntos" y la soledad. No en vano sus grandes amigos fueron Karl Jaspers, autor de La filosofía de la existencia, y Martin Heidegger, con su compleja e intensa Ser y tiempo.
De allí que Arendt, en el último ensayo que figura en esta edición, "Introducción a la política" (publicado anteriormente en ¿Qué es la política?, 1997), reflexione acerca de la guerra de la aniquilación troyana y el tratamiento que le dio Homero para comprender cómo acabaron los griegos con el elemento aniquilador de la violencia, que destruye el mundo y lo político. Sin embargo, su mayor disquisición aparece en el primer ensayo del libro, cuando discute acerca del destino y de las ideas de Sócrates. Habla sobre "el abismo entre la filosofía y la política, que se abrió históricamente con el juicio y la condena de Sócrates, que en la historia del pensamiento político representa el mismo punto de inflexión que el juicio y la condena de Jesús en la historia de la religión".
Rápidamente se convirtió en una intelectual participativa. No quería ser filósofa: prefería que la consideraran una teórica de la política. Y esta doble identidad es la que reaparece en un flamante libro, La promesa de la política, editado por Paidós, que reúne algunos de sus mejores escritos y, sobre todo, reordena su pensamiento político. Porque, en definitiva, el gran problema del pensador es, precisamente, la jaula de su pensamiento.
Sus ensayos suponen una intervención sobre los objetos a los que refieren, ya sea para explicar el concepto del amor en San Agustín, revelar las claves del marxismo, dar cuenta del papel de la mujer en la actualidad, denunciar la banalidad del mal y, sobre todo, desmontar el aparato ideológico de los totalitarismos, que vivió muy de cerca, desde el nacionalsocialismo, el franquismo y el fascismo hasta las gélidas políticas de la Guerra Fría.
En La promesa de la política, se juega este doble aspecto genial de la pensadora alemana: su ímpetu de denuncia, ligado al análisis político-sociológico, y su capacidad de calar hondo en la condición humana, al establecer los límites entre el "estar juntos" y la soledad. No en vano sus grandes amigos fueron Karl Jaspers, autor de La filosofía de la existencia, y Martin Heidegger, con su compleja e intensa Ser y tiempo.
De allí que Arendt, en el último ensayo que figura en esta edición, "Introducción a la política" (publicado anteriormente en ¿Qué es la política?, 1997), reflexione acerca de la guerra de la aniquilación troyana y el tratamiento que le dio Homero para comprender cómo acabaron los griegos con el elemento aniquilador de la violencia, que destruye el mundo y lo político. Sin embargo, su mayor disquisición aparece en el primer ensayo del libro, cuando discute acerca del destino y de las ideas de Sócrates. Habla sobre "el abismo entre la filosofía y la política, que se abrió históricamente con el juicio y la condena de Sócrates, que en la historia del pensamiento político representa el mismo punto de inflexión que el juicio y la condena de Jesús en la historia de la religión".
Libros en agendaArendt, la filosofía y la política
Para LA NACION
lanacion.com | Opinión | Mi?oles 1 de octubre de 2008
domingo, 14 de octubre de 2007
Sobre religiones
Cuestionar la existencia de Dios y reflexionar sobre los verdaderos beneficios de las creencias religiosas se ha convertido en un planteo filosófico plagado de confusiones, que por recurrente muchas veces termina aburriendo. Ocurre que la mayoría de las argumentaciones suele olvidar el significativo hecho que la religión moldea gran parte de nuestra vida y futuro, más allá que seamos fervorosos creyentes, ateos, agnósticos, escépticos o refutadores espirituales.
El fenómeno de la religión se expresa hoy de las más variadas formas, desde los nuevos cultos a los fundamentalismos extremos, y sus consecuencias pueden resultar tan beneficiosas como peligrosas. “La religión – explica el filósofo Daniel Dennett - puede sacar a relucir lo mejor de una persona: hacer más humilde y paciente a los poderosos y con talentos, que la gente común y corriente se supere a sí misma y proveer de un firme soporte a los que necesitan desesperadamente de ayuda para mantenerse alejados de las bebida, las drogas o el crimen. Pero también puede descubrir aspectos negativos como la intolerancia, el fanatismo homicida, la opresión y la ignorancia forzosa”.
En su ensayo “Romper el hechizo, la religión como un fenómeno natural”, Dennett parte del análisis de las creencias en Estados Unidos y no duda en calificar a la religión como “ uno de los sueños más dorados de Adam Smith”, respecto a las fuerzas creativas de un mercado libre. Sobre la cuestión, recuerda que existen más de 1.500 denominaciones religiosas sólo en ese país. y donaciones que suman más de 60 mil millones de dólares al año. ¡Milagro!
Para el filósofo norteamericano, las religiones son “sistemas sociales cuyos participantes manifiestan creencias en agentes sobrenaturales o en agentes cuya aprobación ha de buscarse”. A partir de esta definición, aclara que se transmiten culturalmente a través del lenguaje y de la simbología, no por los genes como plantean algunos sectores.
“La religión es natural en contraposición a sobrenatural, es un fenómeno humano compuesto de eventos, organismos, objetos, estructuras, patrones y similares, todos los cuales obedecen a las leyes de la física o de la biología…Cuando sostengo que es un fenómeno natural no estoy prejuzgando su valor para la vida humana. La religión, como el amor y la música, es natural”, señala.
Evolución.
Considerado uno de los filósofos más reconocidos por sus aportes a las ciencias cognitivas y a la significación actual del darwinismo, Dennett asegura que la religión implica “un esfuerzo inmensamente costoso y la biología evolutiva nos muestra que nada tan costoso ocurre simplemente porque sí”. “La evolución – agrega - es notablemente eficiente cuando se trata de sacar de escena los accidentes inútiles, de modo que si encontrásemos un patrón persistente de actividades (como la religión), podemos estar bastante seguros de que, con ello, alguna cosa está obteniendo un beneficio”.
En estos casos, suele plantearse la pregunta ¿cui bono?, es decir, ¿quién obtiene un beneficio de esto? Para Dennett, “se beneficia cada miembro de la sociedad, debido a que la religión hace que la vida en comunidad sea más segura, armoniosa y eficiente; y por otro lado también se beneficia la elite que controla el sistema, a expensas de los demás”.
No debemos olvidar que las raíces psicológicas y culturales sobre las que creció la religión tuvieron como propósito consolarnos en nuestro sufrimiento y aquietar nuestro temor a la muerte, explicar cosas inexplicables y promover la cooperación grupal frente a pruebas y enemigos.
Asimismo, así como surgieron misterios para develar aparecieron soluciones extremadamente ingeniosas. Un buen ejemplo es el surgimiento de la adivinación como respuesta a la pregunta de cómo comunicarse con los supuestos dioses. “No sólo nos dice qué hacer sino que, además nos da una razón. Era importante creer en alguien, en algún lugar, y que sabe qué es lo correcto, me lo está diciendo. Algunas muletas para el alma sólo funcionan si uno cree que funcionan”, explica Dennett.
Ritos y liturgia.
Los rituales son procesos cuyo verdadero objetivo es ayudar a mejorar la memoria, es decir, han sido diseñados por la evolución cultural para incrementar la fidelidad en la copia del proceso mismo de transmisión genética que ellos aseguran.
Para Dennett, “las tradiciones que estén próximas a convertirse en religiones y que carezcan de buenas estrategias para preservar sus diseños, de manera confiable, a lo largo de los siglos, están condenadas a caer en el olvido”.
“Cuando rezan – explica - cuando cantan o cuando bailan, las personas actúan al unísono. No todo el mundo recordará la letra o la melodía, pero la mayor parte sí lo hará, y aquellos que pierdan el paso rápidamente podrán corregirlo volviendo a unirse a la multitud, preservando así las tradiciones de un modo mucho más confiable de lo que podrían hacerlo cada uno por su cuenta”.
Papá Noel y la Mujer Maravilla.
¿Qué hace la gente cuando descubre que ya no cree en Dios? “Sienten la necesidad de tratar de encontrar otro credo religioso que puedan apoyar seriamente. Tienen la firme creencia de que la creencia en Dios es algo que hay que preservar. Buscan un sustituto”, responde el filósofo.
“La creencia en la creencia en Dios – sostiene - hace que la gente sea renuente a reconocer lo obvio: que gran parte de la sabiduría tradicional acerca de Dios no es más digna de ser creída de lo que lo es la sabiduría popular acerca de Papá Noel o de la Mujer Maravilla”.
Para explicarlo el concepto de la creencia en un Dios, Dennett pone como ejemplo su fe personal en la experiencia de físicos como Richard Feynman, que le permite respaldar proposiciones científicas que, en realidad, no entiende. Sostenemos que la tradicional fórmula de la relatividad de Einstein es cierta, pero ¿acaso lo comprobamos o creemos en su palabra? “Hasta ahí, mi fe no es distinta de la religiosa”, concluye.
Finalmente, el filósofo resume que “las religiones han brindado el consuelo de la pertenencia a un grupo y compañía a muchas personas que, de otro modo, habrían pasado a través de esta vida totalmente solos, sin gloria ni aventura”. “Comúnmente se acepta que todas las religiones suministran infraestructuras sociales para crear y mantener el trabajo moral en equipo. Tal vez su valor como organizadoras y potenciadotas de buenas intenciones pese más que cualquier déficit creado por la supuesta incoherencia que generan las contradicciones entre sus doctrinas”.
Fuente: perfil.com
El fenómeno de la religión se expresa hoy de las más variadas formas, desde los nuevos cultos a los fundamentalismos extremos, y sus consecuencias pueden resultar tan beneficiosas como peligrosas. “La religión – explica el filósofo Daniel Dennett - puede sacar a relucir lo mejor de una persona: hacer más humilde y paciente a los poderosos y con talentos, que la gente común y corriente se supere a sí misma y proveer de un firme soporte a los que necesitan desesperadamente de ayuda para mantenerse alejados de las bebida, las drogas o el crimen. Pero también puede descubrir aspectos negativos como la intolerancia, el fanatismo homicida, la opresión y la ignorancia forzosa”.
En su ensayo “Romper el hechizo, la religión como un fenómeno natural”, Dennett parte del análisis de las creencias en Estados Unidos y no duda en calificar a la religión como “ uno de los sueños más dorados de Adam Smith”, respecto a las fuerzas creativas de un mercado libre. Sobre la cuestión, recuerda que existen más de 1.500 denominaciones religiosas sólo en ese país. y donaciones que suman más de 60 mil millones de dólares al año. ¡Milagro!
Para el filósofo norteamericano, las religiones son “sistemas sociales cuyos participantes manifiestan creencias en agentes sobrenaturales o en agentes cuya aprobación ha de buscarse”. A partir de esta definición, aclara que se transmiten culturalmente a través del lenguaje y de la simbología, no por los genes como plantean algunos sectores.
“La religión es natural en contraposición a sobrenatural, es un fenómeno humano compuesto de eventos, organismos, objetos, estructuras, patrones y similares, todos los cuales obedecen a las leyes de la física o de la biología…Cuando sostengo que es un fenómeno natural no estoy prejuzgando su valor para la vida humana. La religión, como el amor y la música, es natural”, señala.
Evolución.
Considerado uno de los filósofos más reconocidos por sus aportes a las ciencias cognitivas y a la significación actual del darwinismo, Dennett asegura que la religión implica “un esfuerzo inmensamente costoso y la biología evolutiva nos muestra que nada tan costoso ocurre simplemente porque sí”. “La evolución – agrega - es notablemente eficiente cuando se trata de sacar de escena los accidentes inútiles, de modo que si encontrásemos un patrón persistente de actividades (como la religión), podemos estar bastante seguros de que, con ello, alguna cosa está obteniendo un beneficio”.
En estos casos, suele plantearse la pregunta ¿cui bono?, es decir, ¿quién obtiene un beneficio de esto? Para Dennett, “se beneficia cada miembro de la sociedad, debido a que la religión hace que la vida en comunidad sea más segura, armoniosa y eficiente; y por otro lado también se beneficia la elite que controla el sistema, a expensas de los demás”.
No debemos olvidar que las raíces psicológicas y culturales sobre las que creció la religión tuvieron como propósito consolarnos en nuestro sufrimiento y aquietar nuestro temor a la muerte, explicar cosas inexplicables y promover la cooperación grupal frente a pruebas y enemigos.
Asimismo, así como surgieron misterios para develar aparecieron soluciones extremadamente ingeniosas. Un buen ejemplo es el surgimiento de la adivinación como respuesta a la pregunta de cómo comunicarse con los supuestos dioses. “No sólo nos dice qué hacer sino que, además nos da una razón. Era importante creer en alguien, en algún lugar, y que sabe qué es lo correcto, me lo está diciendo. Algunas muletas para el alma sólo funcionan si uno cree que funcionan”, explica Dennett.
Ritos y liturgia.
Los rituales son procesos cuyo verdadero objetivo es ayudar a mejorar la memoria, es decir, han sido diseñados por la evolución cultural para incrementar la fidelidad en la copia del proceso mismo de transmisión genética que ellos aseguran.
Para Dennett, “las tradiciones que estén próximas a convertirse en religiones y que carezcan de buenas estrategias para preservar sus diseños, de manera confiable, a lo largo de los siglos, están condenadas a caer en el olvido”.
“Cuando rezan – explica - cuando cantan o cuando bailan, las personas actúan al unísono. No todo el mundo recordará la letra o la melodía, pero la mayor parte sí lo hará, y aquellos que pierdan el paso rápidamente podrán corregirlo volviendo a unirse a la multitud, preservando así las tradiciones de un modo mucho más confiable de lo que podrían hacerlo cada uno por su cuenta”.
Papá Noel y la Mujer Maravilla.
¿Qué hace la gente cuando descubre que ya no cree en Dios? “Sienten la necesidad de tratar de encontrar otro credo religioso que puedan apoyar seriamente. Tienen la firme creencia de que la creencia en Dios es algo que hay que preservar. Buscan un sustituto”, responde el filósofo.
“La creencia en la creencia en Dios – sostiene - hace que la gente sea renuente a reconocer lo obvio: que gran parte de la sabiduría tradicional acerca de Dios no es más digna de ser creída de lo que lo es la sabiduría popular acerca de Papá Noel o de la Mujer Maravilla”.
Para explicarlo el concepto de la creencia en un Dios, Dennett pone como ejemplo su fe personal en la experiencia de físicos como Richard Feynman, que le permite respaldar proposiciones científicas que, en realidad, no entiende. Sostenemos que la tradicional fórmula de la relatividad de Einstein es cierta, pero ¿acaso lo comprobamos o creemos en su palabra? “Hasta ahí, mi fe no es distinta de la religiosa”, concluye.
Finalmente, el filósofo resume que “las religiones han brindado el consuelo de la pertenencia a un grupo y compañía a muchas personas que, de otro modo, habrían pasado a través de esta vida totalmente solos, sin gloria ni aventura”. “Comúnmente se acepta que todas las religiones suministran infraestructuras sociales para crear y mantener el trabajo moral en equipo. Tal vez su valor como organizadoras y potenciadotas de buenas intenciones pese más que cualquier déficit creado por la supuesta incoherencia que generan las contradicciones entre sus doctrinas”.
Fuente: perfil.com
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domingo, 7 de octubre de 2007
Ser ateo no significa ser idiota
Antes de llegar a ser filósofo, Michel Onfray tuvo que morir varias muertes. Fue primero el hijo malquerido de una mucama y de un pobre obrero agrícola de Argentan, un pueblo perdido de la Normandía francesa. Nacido en la pobreza, criado en la humillación y abandonado en un orfanato salesiano a los 10 años, Onfray fue después empleado en una fábrica de quesos, candidato fracasado a conductor de tren y profesor en un liceo técnico de Caen. Sufrió un infarto a los 28 años y, más tarde, dos derrames cerebrales. Pero, en vez de llevarlo a la tumba, todas esas desventuras le inocularon una necesidad colosal de vivir, de amar, de hablar, de escribir, de luchar, de provocar, de denunciar, de compartir, de emocionar y -con mucha frecuencia- de exagerar, que no tiene ningún otro pensador de su generación. La experiencia traumática de la infancia marcó para siempre su percepción de la realidad y selló su aversión por las religiones. Ateo sin concesiones y apóstol del materialismo, desde que empezó a escribir, a los 30 años, diseca con empeño de entomólogo la forma en que el idealismo ascético platónico, después cristiano y por fin alemán, sigue influenciando nuestra forma de pensar y relacionándonos con el mundo. Para Onfray, no hay filosofía sin psicoanálisis, sociología y ciencias: "Un filósofo piensa en función de los útiles de los que dispone. De lo contrario, piensa fuera de la realidad", argumenta. El primero y más importante de esos útiles es el propio cuerpo. "Toda teoría es reflejo del cuerpo y no el producto de una influencia venida del más allá -escribe-. La opción, el deseo, la idea, el alma son solo efectos de un proceso fisiológico, neuronal y nervioso, exclusivamente ligados a los músculos y al cerebro. El libre albedrío no existe, la trascendencia tampoco." Tanto en sus treinta y cinco libros como en las cátedras que dicta en la Universidad Popular de Caen, que creó y anima desde 2003, celebra el hedonismo, los sentidos, el libertinaje, el materialismo, el individualismo y el ateísmo. Según él, las religiones son únicamente instrumentos de dominación y de alienación. "Los tres monoteísmos profesan el mismo odio a las mujeres, los deseos, las pulsiones, las pasiones y la sexualidad. También detestan la libertad, todas las libertades: la de disponer de sí mismo, de su vida y de su cuerpo sin pedir permiso a la autoridad eclesiástica", sostiene. Onfray reivindica la herencia intelectual de Nietzche, Freud y Marx, que tienen "la cualidad de invitar al hombre a una superación permanente". "Lo importante no es lo que dijeron, sino el proceso que los llevó a decirlo", asegura. Escritor de excelente estilo, prolífico y buen divulgador, sus libros suelen ser éxitos populares que venden centenares de miles de ejemplares en el mundo entero. Sin embargo, este doctor en filosofía de 49 años, que vive con la misma mujer desde los 19, en una anodina casa de su pueblo natal, rodeado de sus libros y con su gato, se parece más a un anacoreta que al libertino que reivindica. Según Jean-Paul Enthoven, su editor en Grasset desde que publicó su primer libro en 1989, todo el dinero que ganó hasta ahora está bloqueado en una cuenta: "Apenas quiere recibir una suma mensual que nunca debe superar la jubilación que percibía su padre como obrero agrícola", precisa. "Trato de que mi vida sea coherente con mis pensamientos", resume Onfray. La entrevista que sigue no es una conversación clásica con un filósofo, que admite interrupciones, preguntas y derivaciones. Onfray solo aceptó dialogar con LA NACION a condición de que fuera a través de correo electrónico. Ese recurso eliminó la espontaneidad de la discusión, pero le otorgó quizás una mayor precisión conceptual. Este es, en todo caso, el resultado de esa experiencia periodística poco frecuente:
Pensamiento Michel Onfray
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domingo, 23 de septiembre de 2007
Rand es una capitalista atea
“Los CEO argentinos más inteligentes recién están empezando a descubrir ahora a Ayn Rand; varios la leyeron y se entusiasmaron, aunque no sé a cuántos les gustaría hacerlo público”, informa Eduardo Marty, reconocido como el hombre que introdujo la filosofía randiana en Argentina, a mediados de los ochenta. Fue Marty, actual presidente de Junior Achievement –una ONG dedicada a despertar el espíritu emprendedor en los chicos– quien le recomendó y le dio en mano a Mauricio Macri una de las obras emblemáticas de la escritora rusa, La Virtud del Egoísmo.
Para el pionero Marty, una de las razones por las cuales la filosofía randiana no terminó de anclar en estas tierras es que los liberales argentinos clásicos están, por lo general, cerca del catolicismo. “Y Rand es una capitalista atea, no encaja en ningún lado”, explica.
Para el pionero Marty, una de las razones por las cuales la filosofía randiana no terminó de anclar en estas tierras es que los liberales argentinos clásicos están, por lo general, cerca del catolicismo. “Y Rand es una capitalista atea, no encaja en ningún lado”, explica.
Ideas
Ignorada en ámbitos académicos, su obra en nuestro país circula entre políticos y gente de negocios, a veces, como un secreto inconfesable
Ayn Rand sigue vigente

Ayn Rand, llamó a su filosofía, "Objetivismo", describiéndola como la filosofía para vivir en la tierra. El objetivismo es un sistema integrado de pensamientos, que define principios abstractos en los que el hombre debe pensar y actuar si es que quiere vivir la vida propia de un hombre. En primer lugar, Ayn Rand, presentó su filosofía a través de las novelas, ambas best-sellers, "The Fountainhead" (1943), traducida al castellano como "El Manantial", y "Atlas Shrugged" (1957), como "La Rebelión de Atlas". En estas se presenta al hombre como un ser heróico, un individuo racional digno de vivir en la tierra, ya que puede lograr lo mejor de sí mísmo. Posteriormente, presentó su filosofía en forma de no-ficción.
Los principios básicos del objetivismo son los siguientes:
METAFISICA:
La realidad, el mundo exterior, la existencia independiente de la conciencia del hombre; independiente de cualquier conocimiento, creencias, sentimientos, deseos o temores. Esto significa que A es A, los hechos son hechos, las cosas son lo que son; y la tarea de la conciencia del hombre es percibir la realidad, no crearla o inventarla. Así, el objetivismo, rachaza toda creencia en lo supernatural, y cualquier aclamación de individuales o grupos que dicen crear su propia realidad.
EPISTEMOLOGIA:
La razón del hombre es completamente competente de conocer los hechos de la realidad. La razón, facultad conceptual, es la facultad que identifica e integra el material provisto por los sentidos del hombre. La razón es el único medio del hombre para adquirir conocimientos. Así, el objetivismo, rechaza al misticismo (no acepta a la fe y a los sentimientos, como medios de conocimiento); y al escepticismo (que proclama la imposibilidad del conocimiento y/o estar seguro de algo).
LA NATURALEZA HUMANA:
El hombre es un ser racional. La razón, único medio de conocimiento del hombre, es su medio de supervivencia. El hombre es un ser de conciencia volitiva, por eso el ejercicio de la razón depende de la elección de cada individuo. Tu conciencia es lo que solés llamar alma o espíritu; y a lo que llamás 'libre albedrío', es a la libertad que tiene tu mente de pensar o no. Esta es la única elección que tienes, tu única libertad. Es la elección que controla tadas las otras elecciones que hacés; y determina tu vida y tu caracter . Así, el objetivismo, rechaza toda forma de determinismo; la creencia de que el hombre es víctima de fuerzas que escapan a su control (como ser: dios, el destino, los genes, condiciones de nacimiento o económicas).
ETICA:
La razón del hombre es la única fuente que le permite juzgar valores y guiarlo hacia la acción. Un estándar de ética correcto es: la supervivencia del hombre como hombre, es decir, lo requerido por su naturaleza para sobrevivir como un ser racional (y, no una momentánea supervivencia física como un bruto sin mente). La virtud básica del hombre es su racionalidad, y sus tres valores fundamentales son: razón, propósito, auto-estima. El hombre es un fin en sí mísmo, y no un medio para los fines de los demás; debe vivir por su propio propósito, sin sacrificarse para otros o sacrificar a otros para sí; debe trabajar por su propio interés racional y lograr su propia felicidad como el propósito moral más alto de su vida. Así, el objetivismo, rechaza cualquier forma de altruismo (que dice que la moralidad consiste en vivir para otros o para la sociedad).
POLITICA:
El principio social básico de la ética objetivista es que ningún hombre tiene el derecho de buscar valores ajenos por medio de la fuerza física. Ningún hombre o grupo tiene el derecho de usar la fuerza física contra otros; con exepción de cuando actúa en propia defensa y solo contra quienes inicien su uso. Los hombres deben tratar unos con otros como comerciantes, dando valor por valor, por medio de un libre y mutuo consentimiento y mutuo beneficio. El único sistema social que erradica de las relaciones humanas, la fuerza física, es el capitalismo de laissez-faire (libre comercio). El capitalismo es un sistema basado en el reconocimiento de los derechos individuales, y protege a los hombres de aquellos que inician el uso de la fuerza física. Así, el objetivismo, rechaza cualquier forma de colectivismo, como lo son, el fasismo y el socialismo. También rechaza la actual 'economía mixta', noción de que el gobierno debería regular la economía y redistribuir la riqueza.
ESTETICA:
El arte es una re-creación selectiva de la realidad, acorde al juicio metafísico del artista; es concretizar su visión fundamental de la existencia. Ayn Rand, describe su aproximación al arte como: "Realismo Romántico": "Yo soy Romántica en el sentido de que presento a los hombres como deberían ser. Soy Realista en el sentido de que los ubico aquí, ahora y en esta tierra". El propósito de las novelas de Ayn Rand no es didáctico; es artístico: la proyección de un hombre ideal: "Mi propósito, primera causa y desencadenante, es el retrato de Howard Roark o John Galt o Hank Rearden o Francisco d'Anconia como un fin en sí mísmo, y no como un propósito para un fin posterior".
Fuente: http://www.objetivismo.com/
viernes, 10 de agosto de 2007
Exiten los niños Indigos?
A partir de la década del 80, ellos comenzaron a llegar, cada vez más. Son niños espectaculares. Están llegando para ayudar a la transformación social, educativa, familiar y espiritual de todo el planeta, independientemente de las fronteras y de las clases sociales. Son como catalizadores para desencadenar las reacciones necesarias para las transformaciones. Ellos poseen una estructura cerebral diferente en lo que se refiere al uso de los potenciales de los hemisferios izquierdo (menos) y derecho (más). Esto significa que ellos van más allá del plano intelectual, estando el foco de su brillo en el plano de la acción. Ellos exigen del ambiente que los rodea ciertas características que no son comunes ni auténticas en las sociedades actuales. Ellos nos ayudarán a destituir dos paradigmas de la humanidad:
Nos ayudarán a disminuir el distanciamiento entre PENSAR y ACTUAR. Hoy en nuestra sociedad todos saben lo qué está bien o mal. Sin embargo, frecuentemente actuamos diferentemente a cómo pensamos. Estos niños van a inducirnos a disminuir este distanciamiento, generando así una sociedad más auténtica, transparente, verdadera, con mayor confianza en nuestras relaciones.
Ellos también nos ayudarán a mudar el foco del YO hacia el PRÓJIMO, inicialmente a partir del restablecimiento de la autenticidad y la confianza de la humanidad, que son requisitos previos para que podamos respetar y considerar más al PRÓJIMO que a nosotros mismos. Como consecuencia, disminuirán el Egoísmo, la Envidia, las Exclusiones, resultando en una mayor solidaridad y compartición.
Te puedes preguntar: ¿Cómo van a hacer semejante transformación estos niños? A través del cuestionamiento y la transformación de todas las instituciones rígidas que los rodean. Comenzando por la Familia, que hoy se basa en la imposición de reglas, sin tiempo de dedicación, sin autenticidad, sin explicaciones, sin información, sin elección ni negociación. Estos niños simplemente no responden a estas estructuras rígidas, porque para ellos es imprescindible tener opciones, relaciones verdaderas y mucha negociación. Ellos no aceptan ser engañados porque tienen una "intuición" para percibir las verdaderas intenciones, y no tienen miedo. Por lo tanto, intimidarlos no da resultado, porque ellos siempre encontrarán una manera de obtener la verdad. Ellos perciben las verdaderas intenciones y las debilidades de los adultos.
La segunda institución vulnerable a la acción de los Índigos es la Escuela. Hoy el modelo de enseñanza es siempre impuesto, sin mucha interacción, sin escuchar y sin la participación de los estudiantes. Este modelo es simplemente incompatible con los Índigos, siendo por lo tanto el mayor conflicto, muchas veces superior al que hay con la familia, principalmente por la falta de vínculos afectivos y amor. Como los Índigos poseen una estructura mental diferente, resuelven problemas conocidos de una manera diferente, más allá de encontrar formas diferentes de razonamiento que sacuden el modelo educativo actual.
El tema de los Niños Índigo es fascinante y relativamente nuevo en el campo de la investigación. Presentaremos aquí un resumen del libro The Indigo Children (Los Niños Índigo), escrito por Lee Carroll y Jan Tober, que fue publicado por primera vez en Mayo de 1999, y que ya fue traducido al españo
¿Qué es un Niño Índigo?
Un niño índigo es aquél que muestra una nueva y poco usual serie de atributos psicológicos con un patrón de comportamiento no documentado aún. Este patrón tiene factores comunes y únicos que sugieren a quienes interactúan con los niños (los padres en particular) que deben cambiar la forma de tratarlos y de criarlos para poder lograr un equilibrio adecuado. Ignorar estos nuevos patrones de comportamiento es crear desequilibrio y gran frustración potenciales en la mente de estas preciosas nuevas vidas.
Hay varias clases de Niños Índigo, pero en la siguiente lista están dados algunos de los patrones de comportamiento más comunes:
Ellos vienen a este mundo con un sentimiento de realeza (y frecuentemente se comportan de ese modo).
Ellos tienen la sensación de "merecer estar aquí" y se sorprenden cuando otros no comparten eso.
La autoestima no es para los niños índigo un gran tema de preocupación. Con frecuencia les dicen a sus padres "quiénes son ellos".
Ellos tienen dificultad en aceptar una autoridad absoluta sin ninguna explicación y sin alternativa.
Ellos simplemente no harán ciertas cosas; por ejemplo: esperar en una fila es muy difícil para ellos.
Se frustran con sistemas rituales que no requieren pensamiento creativo.
Con frecuencia ellos encuentran mejores formas de hacer las cosas, tanto en casa como en la escuela, lo que los hace parecer rebeldes, inconformes con cualquier sistema.
Parecen antisociales a menos que se encuentren entre niños de su misma clase. Si no hay otros con un nivel de consciencia similar, a menudo se tornan introvertidos, sintiendo que ningún ser humano los entiende. La escuela a menudo es muy difícil para ellos desde el punto de vista social.
Ellos no son tímidos a la hora de expresarle a usted lo que necesitan. No responderán a la disciplina de "culpa" ("espera que tu padre llegue a casa y se entere de lo que has hecho").
La expresión "Niños Índigo" viene del color del aura de estos niños. Existe una amiga de los autores, que ellos conocieron a mediados de los años 70, llamada Nancy Ann Tappe. Nancy fue autora del libro llamado Understanding Your Life Through Color (Entendiendo tu vida a través del color). En este libro aparecen los primeros datos acerca de lo que ella llamó "Niños Índigo".
¿Cómo ve ella los colores? ¿Cuán preciso es eso? Nancy ha sido diagnosticada con una situación en que dos de sus sistemas neurológicos se cruzan, y eso hace que ella pueda ver literalmente el aura humana. Ella ve campos electromagnéticos, los colores y las frecuencias.
Tipos de Niños Índigo
Hay cuatro tipos diferentes de Índigos, cada uno con un propósito:
1. El humanista: el primero es el Índigo humanista que está destinado a trabajar con las masas. Ellos son los médicos, abogados, profesores, comerciantes, ejecutivos y políticos del mañana. Ellos servirán a las masas y son muy hiperactivos y extremadamente sociables. Ellos hablarán con todo el mundo, siempre en forma muy, pero muy amigable. Ellos son torpes y muy hiperactivos. Algunas veces se estrellarán contra una pared porque olvidaron poner los frenos. Ellos no saben cómo jugar con un juguete, pero le sacarán todas las partes que contengan y probablemente después no lo vuelvan a tocar. Son del tipo de persona al que hay que recordarles las cosas permanentemente, porque a menudo se olvidan de las órdenes simples y se distraen. Son lectores feroces.
2. El conceptual: Los Índigos conceptuales están más interesados en proyectos que en personas. Ellos serán los ingenieros, arquitectos, diseñadores, astronautas, pilotos y militares del mañana. Ellos no son torpes, por el contrario, son niños muy atléticos. Son controladores y la persona que más tratan de controlar es a su madre si son niños, y a su padre si son niñas. Este tipo de Índigo tiene tendencia a la adicción, especialmente a drogas durante la adolescencia. Sus padres deben vigilar estrechamente sus patrones de comportamiento.
3. El artista: El Índigo Artista es mucho más sensible y su cuerpo a menudo es más pequeño, aunque eso no es una regla general. Están más inclinados hacia el arte, son muy creativos y serán los profesores y artistas del mañana. Sea lo que sea a lo que se dediquen, siempre estarán orientados hacia el lado creativo. Dentro del campo de la medicina, serán cirujanos o investigadores. En el campo de las artes, serán los actores. Entre los 4 y los 10 años, ellos pueden involucrarse en hasta 15 actividades creativas diferentes, le dedicarán 5 minutos a una y luego la abandonarán.
4. El interdimensional: El Índigo interdimensional es mucho más grande que los demás índigos, desde el punto de vista de la estatura. Entre los 1 y 2 años ya no les podrá decir nada. Ellos dirán: "Yo ya lo sé" o "Yo puedo hacer eso", o "Déjame sólo". Son ellos quienes traerán nuevas filosofías y espiritualidad a este mundo. Pueden llegar a convertirse en bravucones y jactanciosos porque son mucho más grandes y también porque no encajan en ningún patrón de los otros 3 tipos.
Características para identificar a los Niños Índigo:
Los autores enumeran las siguientes características para ayudar a identificar si su niño es un Índigo:
Tiene gran sensibilidad
Tiene energía en exceso
Se distrae fácilmente o tiene bajo poder de concentración.
Necesita adultos emocionalmente estables y seguros a su alrededor
Se resiste a la autoridad si ésta no está democráticamente orientada
Prefiere otras formas de aprendizaje –para la lectura y las matemáticas en particular.
Puede frustrarse fácilmente porque tiene grandes ideas pero pocos recursos o personas dispuestas a ayudarle a realizarlas
Aprende a un nivel exploratorio, y se resiste a memorizar mecánicamente o a ser un mero oyente.
No dura mucho tiempo sentado a menos que esté absorto en un tema de su interés.
Es muy compasivo y tiene muchos miedos, tales como a la muerte y a la pérdida de sus seres queridos.
Si experimenta fracasos o decepción a edad muy temprana, puede desistir y desarrollar un bloqueo permanente.
Algunas frases extraídas del libro
"Muchas personas tienen dificultad en relacionarse con estos emisarios, porque se acercan a ellos con creencias y normas preconcebidas que los niños no comparten."
"Los niños son todo lo que necesitan ser. Son ellos mismos. Dejémoslos solos para que puedan ser exactamente lo que son."
Problemas que los Índigos pueden experimentar
Exigen mucha atención y sienten que la vida es demasiado valiosa para dejarla pasar. Quieren que las cosas sucedan y con frecuencia fuerzan una situación a fin de obtener lo deseado.
Pueden llegar a irritarse emocionalmente por quienes no entienden el fenómeno Índigo. Ellos no pueden entender por qué las personas operan en modalidades no basadas en el amor. Aún así, son extremadamente resistentes y hábiles para ayudar a niños necesitados aunque su ayuda a menudo sea rechazada. En la juventud pueden tener problemas de adaptación con otros niños.
Los Niños Índigo a menudo son diagnosticados con desórdenes de atención (ADD – Attention Deficit Disorder) o alguna forma de hiperactividad.
¿Qué podemos hacer?
Hay algunas reglas básicas que debemos tener en cuenta para no perdernos el brillo de estos niños.
Trate a los Índigo con respeto - Honre su existencia en la familia.
Ayúdelos a crear sus propias soluciones disciplinarias.
Siempre deles a elegir.
Nunca los desprecie ni los haga sentir pequeños
Explíqueles siempre el por qué de las instrucciones que usted da. Escuche esas explicaciones. No use la estúpida frase de: "porque yo lo digo". Si usted usa semejantes expresiones, entonces reconsidere sus instrucciones y corríjalas. Ellos la/lo respetarán por ello y esperarán. Pero si usted les da órdenes autoritarias y dictatoriales, sin bondad ni razones sólidas, estos niños lo derrotarán. Simplemente no obedecerán o, lo que es peor, le darán una lista de razones que descalifican sus intenciones. La honestidad vencerá como nunca antes.
Conviértalos socios en su propia crianza.
Desde la temprana infancia explíqueles todo lo que usted está haciendo. Tal vez ellos no entiendan, pero ellos percibirán su consciencia y su honra por ellos.
Proporciónele seguridad cuando usted le brinde apoyo. Evite críticas negativas. Siempre hágales saber que usted los apoyará en todo momento. Ellos crecerán de acuerdo a sus verbalizaciones y lo sorprenderán en el proceso. No los haga hacer simplemente, sino permita que ellos lo hagan con apoyo.
No les diga quiénes son, ni quiénes serán en el futuro. Déjelos que ellos decidan lo que les interesa. No los fuerce a que entren en el oficio familiar o en algún tipo de negocio porque la familia lo haya estado haciendo durante generaciones. Estos niños no serán seguidores en absoluto.
Consejos para la relación con Índigos
Los Índigo son abiertos y honestos - esto no es una debilidad, sino su mayor fortaleza. Si no son honestos y abiertos con ellos, ellos seguirán siendo los mismos con ustedes: sin embargo, no los respetarán.
El aburrimiento puede traer arrogancia en los Índigos, así que no dejen que se aburran. Si actúan con arrogancia, significa que necesitan un nuevo desafío y nuevos límites. Alimente sus cerebros y manténgalos ocupados de la mejor forma posible.
Los padres, maestros y auxiliares tienen que ser capaces de establecer y mantener límites claros, y sin embargo, lo suficientemente flexibles para cambiar y ajustar esos límites cuando sea necesario, basados en el crecimiento emocional/mental, pues los Índigos crecen rápido. Ser firmes, pero justos, es necesario para el bien de ellos y el nuestro.
El mensaje dado y transmitido por los adultos debe ser más placentero que doloroso, y más basado en el amor que en el miedo.
Mantenga al niño informado e involucrado en los asuntos.
Evite malentendidos simplemente dando explicaciones.
No pierda la paciencia con su niño.
Evite dar órdenes (verbos en imperativo). En vez de usar órdenes verbales, use el tacto para llamar su atención. Ellos son muy sensibles al contacto (toque en el hombro, apretón de manos, abrazo, etc.)
Mantenga su palabra
Negocie en cada situación.
No esconda nada ni use lenguaje ofensivo.
Deje que sus emociones le muestren amor, y no odio.
Discuta la situación generadora de la reprimenda después de ésta.
Después de todo, siempre acérquesele al niño y vea si hubo un aprendizaje y crecimiento tras la reprimenda.
Importante: Recuerde que el castigo no funcionará con estos niños. El castigo es diferente de la reprimenda. El castigo está basado en la culpa, mientras que la reprimenda se basa en un crecimiento o mejoramiento.
Problemas de los métodos educacionales en las escuelas
En la educación y al elegir una escuela, debemos tener en mente que debemos enseñar a los niños CÓMO pensar y no QUÉ pensar. Nuestro papel no es transmitir conocimiento, sino transmitir sabiduría. La sabiduría es el conocimiento aplicado. Cuando le damos a los niños sólo conocimiento, les estamos diciendo qué pensar, lo que supuestamente deben conocer y lo que queremos que ellos crean como verdad.
Cuando les transmitimos sabiduría a los niños, no les estarnos diciendo lo que deben pensar o lo que es verdad. En cambio, les decimos a ellos cómo hacer para encontrar su propia verdad. Por supuesto, no podemos ignorar el conocimiento cuando enseñamos sabiduría, porque sin conocimiento no hay sabiduría. Una cierta cantidad de conocimiento debe pasar de una generación a la siguiente, pero debemos permitir que los niños la descubran por sí mismos. El conocimiento con frecuencia se pierde, pero la sabiduría nunca se olvida.
Los viejos patrones de energía se basan en la creencia fundamental de que los niños son simples vasos vacíos que deben ser llenados de conocimiento por expertos, los profesores. Los profesores utilizan técnicas de avergonzar y comparar a los estudiantes, con la idea de que eso les dará motivación. En esta atmósfera, cualquier niño que no encaja en el modelo es considerado un niño problemático.
El problema con este sistema es que los niños aprenden a suplir su necesidad de atención y reconocimiento de forma negativa.
Cuestiones de salud
Existen duras disfunciones claramente asociadas con los Índigos: Desorden de Déficit de Atención –ADD (Attention Deficit Disorder)–, y Desorden Hiperactivo de Déficit de Atención –ADHD (Attention Deficit Hyperactive Disorder). Los índigos son frecuente y erróneamente diagnosticados con ADHD o ADD porque se niegan a obedecer. Cuando vemos una película de Clint Eastwood, aplaudimos su rebeldía. Sin embargo, cuando este mismo espíritu se evidencia en nuestros hijos, nosotros les damos drogas. Pero es importante resaltar que no todos los Niños Índigo tienen ADD o ADHD, y que no todos los niños con ADD o ADHD son Índigos.
El artículo completo está en http://espiritu.web1000.com/indigo/files/ResumenIndigo.zip.
Nos ayudarán a disminuir el distanciamiento entre PENSAR y ACTUAR. Hoy en nuestra sociedad todos saben lo qué está bien o mal. Sin embargo, frecuentemente actuamos diferentemente a cómo pensamos. Estos niños van a inducirnos a disminuir este distanciamiento, generando así una sociedad más auténtica, transparente, verdadera, con mayor confianza en nuestras relaciones.
Ellos también nos ayudarán a mudar el foco del YO hacia el PRÓJIMO, inicialmente a partir del restablecimiento de la autenticidad y la confianza de la humanidad, que son requisitos previos para que podamos respetar y considerar más al PRÓJIMO que a nosotros mismos. Como consecuencia, disminuirán el Egoísmo, la Envidia, las Exclusiones, resultando en una mayor solidaridad y compartición.
Te puedes preguntar: ¿Cómo van a hacer semejante transformación estos niños? A través del cuestionamiento y la transformación de todas las instituciones rígidas que los rodean. Comenzando por la Familia, que hoy se basa en la imposición de reglas, sin tiempo de dedicación, sin autenticidad, sin explicaciones, sin información, sin elección ni negociación. Estos niños simplemente no responden a estas estructuras rígidas, porque para ellos es imprescindible tener opciones, relaciones verdaderas y mucha negociación. Ellos no aceptan ser engañados porque tienen una "intuición" para percibir las verdaderas intenciones, y no tienen miedo. Por lo tanto, intimidarlos no da resultado, porque ellos siempre encontrarán una manera de obtener la verdad. Ellos perciben las verdaderas intenciones y las debilidades de los adultos.
La segunda institución vulnerable a la acción de los Índigos es la Escuela. Hoy el modelo de enseñanza es siempre impuesto, sin mucha interacción, sin escuchar y sin la participación de los estudiantes. Este modelo es simplemente incompatible con los Índigos, siendo por lo tanto el mayor conflicto, muchas veces superior al que hay con la familia, principalmente por la falta de vínculos afectivos y amor. Como los Índigos poseen una estructura mental diferente, resuelven problemas conocidos de una manera diferente, más allá de encontrar formas diferentes de razonamiento que sacuden el modelo educativo actual.
El tema de los Niños Índigo es fascinante y relativamente nuevo en el campo de la investigación. Presentaremos aquí un resumen del libro The Indigo Children (Los Niños Índigo), escrito por Lee Carroll y Jan Tober, que fue publicado por primera vez en Mayo de 1999, y que ya fue traducido al españo
¿Qué es un Niño Índigo?
Un niño índigo es aquél que muestra una nueva y poco usual serie de atributos psicológicos con un patrón de comportamiento no documentado aún. Este patrón tiene factores comunes y únicos que sugieren a quienes interactúan con los niños (los padres en particular) que deben cambiar la forma de tratarlos y de criarlos para poder lograr un equilibrio adecuado. Ignorar estos nuevos patrones de comportamiento es crear desequilibrio y gran frustración potenciales en la mente de estas preciosas nuevas vidas.
Hay varias clases de Niños Índigo, pero en la siguiente lista están dados algunos de los patrones de comportamiento más comunes:
Ellos vienen a este mundo con un sentimiento de realeza (y frecuentemente se comportan de ese modo).
Ellos tienen la sensación de "merecer estar aquí" y se sorprenden cuando otros no comparten eso.
La autoestima no es para los niños índigo un gran tema de preocupación. Con frecuencia les dicen a sus padres "quiénes son ellos".
Ellos tienen dificultad en aceptar una autoridad absoluta sin ninguna explicación y sin alternativa.
Ellos simplemente no harán ciertas cosas; por ejemplo: esperar en una fila es muy difícil para ellos.
Se frustran con sistemas rituales que no requieren pensamiento creativo.
Con frecuencia ellos encuentran mejores formas de hacer las cosas, tanto en casa como en la escuela, lo que los hace parecer rebeldes, inconformes con cualquier sistema.
Parecen antisociales a menos que se encuentren entre niños de su misma clase. Si no hay otros con un nivel de consciencia similar, a menudo se tornan introvertidos, sintiendo que ningún ser humano los entiende. La escuela a menudo es muy difícil para ellos desde el punto de vista social.
Ellos no son tímidos a la hora de expresarle a usted lo que necesitan. No responderán a la disciplina de "culpa" ("espera que tu padre llegue a casa y se entere de lo que has hecho").
La expresión "Niños Índigo" viene del color del aura de estos niños. Existe una amiga de los autores, que ellos conocieron a mediados de los años 70, llamada Nancy Ann Tappe. Nancy fue autora del libro llamado Understanding Your Life Through Color (Entendiendo tu vida a través del color). En este libro aparecen los primeros datos acerca de lo que ella llamó "Niños Índigo".
¿Cómo ve ella los colores? ¿Cuán preciso es eso? Nancy ha sido diagnosticada con una situación en que dos de sus sistemas neurológicos se cruzan, y eso hace que ella pueda ver literalmente el aura humana. Ella ve campos electromagnéticos, los colores y las frecuencias.
Tipos de Niños Índigo
Hay cuatro tipos diferentes de Índigos, cada uno con un propósito:
1. El humanista: el primero es el Índigo humanista que está destinado a trabajar con las masas. Ellos son los médicos, abogados, profesores, comerciantes, ejecutivos y políticos del mañana. Ellos servirán a las masas y son muy hiperactivos y extremadamente sociables. Ellos hablarán con todo el mundo, siempre en forma muy, pero muy amigable. Ellos son torpes y muy hiperactivos. Algunas veces se estrellarán contra una pared porque olvidaron poner los frenos. Ellos no saben cómo jugar con un juguete, pero le sacarán todas las partes que contengan y probablemente después no lo vuelvan a tocar. Son del tipo de persona al que hay que recordarles las cosas permanentemente, porque a menudo se olvidan de las órdenes simples y se distraen. Son lectores feroces.
2. El conceptual: Los Índigos conceptuales están más interesados en proyectos que en personas. Ellos serán los ingenieros, arquitectos, diseñadores, astronautas, pilotos y militares del mañana. Ellos no son torpes, por el contrario, son niños muy atléticos. Son controladores y la persona que más tratan de controlar es a su madre si son niños, y a su padre si son niñas. Este tipo de Índigo tiene tendencia a la adicción, especialmente a drogas durante la adolescencia. Sus padres deben vigilar estrechamente sus patrones de comportamiento.
3. El artista: El Índigo Artista es mucho más sensible y su cuerpo a menudo es más pequeño, aunque eso no es una regla general. Están más inclinados hacia el arte, son muy creativos y serán los profesores y artistas del mañana. Sea lo que sea a lo que se dediquen, siempre estarán orientados hacia el lado creativo. Dentro del campo de la medicina, serán cirujanos o investigadores. En el campo de las artes, serán los actores. Entre los 4 y los 10 años, ellos pueden involucrarse en hasta 15 actividades creativas diferentes, le dedicarán 5 minutos a una y luego la abandonarán.
4. El interdimensional: El Índigo interdimensional es mucho más grande que los demás índigos, desde el punto de vista de la estatura. Entre los 1 y 2 años ya no les podrá decir nada. Ellos dirán: "Yo ya lo sé" o "Yo puedo hacer eso", o "Déjame sólo". Son ellos quienes traerán nuevas filosofías y espiritualidad a este mundo. Pueden llegar a convertirse en bravucones y jactanciosos porque son mucho más grandes y también porque no encajan en ningún patrón de los otros 3 tipos.
Características para identificar a los Niños Índigo:
Los autores enumeran las siguientes características para ayudar a identificar si su niño es un Índigo:
Tiene gran sensibilidad
Tiene energía en exceso
Se distrae fácilmente o tiene bajo poder de concentración.
Necesita adultos emocionalmente estables y seguros a su alrededor
Se resiste a la autoridad si ésta no está democráticamente orientada
Prefiere otras formas de aprendizaje –para la lectura y las matemáticas en particular.
Puede frustrarse fácilmente porque tiene grandes ideas pero pocos recursos o personas dispuestas a ayudarle a realizarlas
Aprende a un nivel exploratorio, y se resiste a memorizar mecánicamente o a ser un mero oyente.
No dura mucho tiempo sentado a menos que esté absorto en un tema de su interés.
Es muy compasivo y tiene muchos miedos, tales como a la muerte y a la pérdida de sus seres queridos.
Si experimenta fracasos o decepción a edad muy temprana, puede desistir y desarrollar un bloqueo permanente.
Algunas frases extraídas del libro
"Muchas personas tienen dificultad en relacionarse con estos emisarios, porque se acercan a ellos con creencias y normas preconcebidas que los niños no comparten."
"Los niños son todo lo que necesitan ser. Son ellos mismos. Dejémoslos solos para que puedan ser exactamente lo que son."
Problemas que los Índigos pueden experimentar
Exigen mucha atención y sienten que la vida es demasiado valiosa para dejarla pasar. Quieren que las cosas sucedan y con frecuencia fuerzan una situación a fin de obtener lo deseado.
Pueden llegar a irritarse emocionalmente por quienes no entienden el fenómeno Índigo. Ellos no pueden entender por qué las personas operan en modalidades no basadas en el amor. Aún así, son extremadamente resistentes y hábiles para ayudar a niños necesitados aunque su ayuda a menudo sea rechazada. En la juventud pueden tener problemas de adaptación con otros niños.
Los Niños Índigo a menudo son diagnosticados con desórdenes de atención (ADD – Attention Deficit Disorder) o alguna forma de hiperactividad.
¿Qué podemos hacer?
Hay algunas reglas básicas que debemos tener en cuenta para no perdernos el brillo de estos niños.
Trate a los Índigo con respeto - Honre su existencia en la familia.
Ayúdelos a crear sus propias soluciones disciplinarias.
Siempre deles a elegir.
Nunca los desprecie ni los haga sentir pequeños
Explíqueles siempre el por qué de las instrucciones que usted da. Escuche esas explicaciones. No use la estúpida frase de: "porque yo lo digo". Si usted usa semejantes expresiones, entonces reconsidere sus instrucciones y corríjalas. Ellos la/lo respetarán por ello y esperarán. Pero si usted les da órdenes autoritarias y dictatoriales, sin bondad ni razones sólidas, estos niños lo derrotarán. Simplemente no obedecerán o, lo que es peor, le darán una lista de razones que descalifican sus intenciones. La honestidad vencerá como nunca antes.
Conviértalos socios en su propia crianza.
Desde la temprana infancia explíqueles todo lo que usted está haciendo. Tal vez ellos no entiendan, pero ellos percibirán su consciencia y su honra por ellos.
Proporciónele seguridad cuando usted le brinde apoyo. Evite críticas negativas. Siempre hágales saber que usted los apoyará en todo momento. Ellos crecerán de acuerdo a sus verbalizaciones y lo sorprenderán en el proceso. No los haga hacer simplemente, sino permita que ellos lo hagan con apoyo.
No les diga quiénes son, ni quiénes serán en el futuro. Déjelos que ellos decidan lo que les interesa. No los fuerce a que entren en el oficio familiar o en algún tipo de negocio porque la familia lo haya estado haciendo durante generaciones. Estos niños no serán seguidores en absoluto.
Consejos para la relación con Índigos
Los Índigo son abiertos y honestos - esto no es una debilidad, sino su mayor fortaleza. Si no son honestos y abiertos con ellos, ellos seguirán siendo los mismos con ustedes: sin embargo, no los respetarán.
El aburrimiento puede traer arrogancia en los Índigos, así que no dejen que se aburran. Si actúan con arrogancia, significa que necesitan un nuevo desafío y nuevos límites. Alimente sus cerebros y manténgalos ocupados de la mejor forma posible.
Los padres, maestros y auxiliares tienen que ser capaces de establecer y mantener límites claros, y sin embargo, lo suficientemente flexibles para cambiar y ajustar esos límites cuando sea necesario, basados en el crecimiento emocional/mental, pues los Índigos crecen rápido. Ser firmes, pero justos, es necesario para el bien de ellos y el nuestro.
El mensaje dado y transmitido por los adultos debe ser más placentero que doloroso, y más basado en el amor que en el miedo.
Mantenga al niño informado e involucrado en los asuntos.
Evite malentendidos simplemente dando explicaciones.
No pierda la paciencia con su niño.
Evite dar órdenes (verbos en imperativo). En vez de usar órdenes verbales, use el tacto para llamar su atención. Ellos son muy sensibles al contacto (toque en el hombro, apretón de manos, abrazo, etc.)
Mantenga su palabra
Negocie en cada situación.
No esconda nada ni use lenguaje ofensivo.
Deje que sus emociones le muestren amor, y no odio.
Discuta la situación generadora de la reprimenda después de ésta.
Después de todo, siempre acérquesele al niño y vea si hubo un aprendizaje y crecimiento tras la reprimenda.
Importante: Recuerde que el castigo no funcionará con estos niños. El castigo es diferente de la reprimenda. El castigo está basado en la culpa, mientras que la reprimenda se basa en un crecimiento o mejoramiento.
Problemas de los métodos educacionales en las escuelas
En la educación y al elegir una escuela, debemos tener en mente que debemos enseñar a los niños CÓMO pensar y no QUÉ pensar. Nuestro papel no es transmitir conocimiento, sino transmitir sabiduría. La sabiduría es el conocimiento aplicado. Cuando le damos a los niños sólo conocimiento, les estamos diciendo qué pensar, lo que supuestamente deben conocer y lo que queremos que ellos crean como verdad.
Cuando les transmitimos sabiduría a los niños, no les estarnos diciendo lo que deben pensar o lo que es verdad. En cambio, les decimos a ellos cómo hacer para encontrar su propia verdad. Por supuesto, no podemos ignorar el conocimiento cuando enseñamos sabiduría, porque sin conocimiento no hay sabiduría. Una cierta cantidad de conocimiento debe pasar de una generación a la siguiente, pero debemos permitir que los niños la descubran por sí mismos. El conocimiento con frecuencia se pierde, pero la sabiduría nunca se olvida.
Los viejos patrones de energía se basan en la creencia fundamental de que los niños son simples vasos vacíos que deben ser llenados de conocimiento por expertos, los profesores. Los profesores utilizan técnicas de avergonzar y comparar a los estudiantes, con la idea de que eso les dará motivación. En esta atmósfera, cualquier niño que no encaja en el modelo es considerado un niño problemático.
El problema con este sistema es que los niños aprenden a suplir su necesidad de atención y reconocimiento de forma negativa.
Cuestiones de salud
Existen duras disfunciones claramente asociadas con los Índigos: Desorden de Déficit de Atención –ADD (Attention Deficit Disorder)–, y Desorden Hiperactivo de Déficit de Atención –ADHD (Attention Deficit Hyperactive Disorder). Los índigos son frecuente y erróneamente diagnosticados con ADHD o ADD porque se niegan a obedecer. Cuando vemos una película de Clint Eastwood, aplaudimos su rebeldía. Sin embargo, cuando este mismo espíritu se evidencia en nuestros hijos, nosotros les damos drogas. Pero es importante resaltar que no todos los Niños Índigo tienen ADD o ADHD, y que no todos los niños con ADD o ADHD son Índigos.
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miércoles, 8 de agosto de 2007
La conciencia espiritual
Sri Sri Ravi Shankar, el creador de la Fundación El Arte de Vivir, visitó recientemente la Argentina. Estos son algunos de sus preceptos, que se practican en 142 países para hacer de la vida un ejercicio de crecimiento
Es el espíritu el que mantiene y sostiene la vida, es el que te hace fuerte y sólido y el que rompe los estrechos límites entre grupos sociales, creencias, religiones y nacionalidades. Es el que te hace consciente de que la vida está presente en todas partes. Unicamente tomando conciencia, elevando la conciencia, podremos eliminar las guerras y restaurar los valores humanos en el mundo actual. ¿Cómo lograrlo? ¿Cuáles son los principios para una vida espiritual?
Confianza
Tener confianza en uno mismo. Sin confianza no se alcanza la meta. La duda se opone a la confianza. Una vez que elimines lo negativo verás que lo positivo ya sucedió. Cuando la duda se despeja surge la confianza.
Deja de culpar a otros y a ti mismo
El viaje espiritual es un viaje hacia el ser, y cuando te culpes no querrás acercarte al ser. Sin acercarte al ser, al espíritu, te quedas en un viaje hacia la materia. La alegría derivada de la materia cansa y la alegría que te otorga el ser te eleva. Quizás encuentres cualidades negativas dentro de ti, pero no te culpes. Cuando te culpes, inevitablemente culparás a otros, ya que no podrás sostener por mucho tiempo que sólo tú eres culpable; entonces encontrarás una razón para escapar de esta situación y encontrarás a quien culpar. Esto produce odio.
Admira a otros y admírate a ti mismo
Alabarse y alabar a los demás. El halagar a otros es un paso más para no culpar. El alabar aviva el espíritu, y la presencia del espíritu te eleva, eleva al otro, y a todo tu entorno. Al admirarte a ti mismo y a otros se genera un espacio dentro de ti que se llena de alegría. Si puedes alabarte a ti mismo no necesitarás que nadie te alabe. Muchos creen que alabarse es tener ego, pero no es así. De hecho, el ego no puede alabarse a sí mismo. Es más, el ego espera alabanzas de otros. Observa que, de cualquier forma, todos los halagos van a Dios. Si tienes ojos hermosos, ¿quién los hizo? Cada alabanza que te hagan es para el Creador.
Sinceridad
Sé sincero en todos los aspectos. No te engañes a ti mismo y no intentes fingir con los demás. La búsqueda espiritual sin auténtica sinceridad es vacía y no aporta ningún beneficio. La sinceridad trae paz, felicidad y alegría, que no podrás encontrar de ninguna otra forma.
Dejar ir el pasado
Soltar el pasado. Ve todo el pasado como un sueño. Entonces alcanzarás el momento presente. Verás que no tienes que hacer ningún esfuerzo por estar en el presente. En el instante en que sueltes el pasado, la mente retorna al presente por sí sola. En el momento presente se aviva el espíritu; incluso una pequeña chispa se convierte en llama. Cuando te aferras al pasado, la chispa se cubre con cenizas. Quédate en el presente y sopla todas las cenizas del pasado. Aceptación
Tienes que saber crear un entorno armonioso alrededor de ti. Quizá creas que el entorno te crea a ti, pero en realidad eres tú el que crea tu entorno. Date cuenta de que lo que es, es. Aceptar lo que ya es tiene dos aspectos. Lo primero es aceptar que el momento presente es inevitable. Lo que ya ocurrió, ya ocurrió. Si quieres que sea diferente, sólo podrá serlo al momento siguiente. Aceptando lo que ya ocurrió, te tranquilizas y puedes cambiar las cosas. El segundo aspecto es aceptar a las personas como son. Cualquiera que sea su comportamiento, date cuenta de que es lo mejor que pueden ofrecer en ese momento. Sé analítico. Busca una posible explicación a sus acciones. Y simultáneamente asume la responsabilidad por las tuyas.
Confirmación de tu propia muerte
La confirmación de la muerte te trae al momento presente y te aleja de todas las tentaciones que te mantienen lejos del presente. Cuando tomes conciencia de que te vas a morir, el futuro dejará de perseguirte.
La impermanencia de la vida
Saber que todo es impermanente eleva el nivel del espíritu. As, actuarás con más energía, entusiasmo y vigor. Creemos que al reconocer la impermanencia perdemos el entusiasmo y caemos en la apatía. No. La correcta comprensión de la impermanencia aviva el espíritu. Cuando se despierta el espíritu, te sientes elevado y surgen el entusiasmo y el dinamismo.
Confianza
Confía en la inteligencia infinita y suprema que ha formado toda esta creación, desde el despliegue cósmico hasta el juego entre átomos y moléculas. Sólo por la ubicación de los electrones algo se convierte en una flor y otra cosa se convierte en una piedra, una cosa más se hace oro y otra carbón. Observa que hay un sustrato, una base, una inteligencia superior que está sosteniendo todo, una unidad presente en toda la creación. Y ve que ésta tiene vida. No vemos el universo como algo vivo. Sólo vemos materia en todas partes; a la luz de nuestros ojos sólo existen los objetos. Sabemos que hay campos magnéticos en la creación, pero a menudo lo vemos como un campo muerto. La conciencia pura, que es la base de la mente, que es eso de lo que tú eres parte y de lo que todos son parte, eso es ese campo, y ese campo está vivo. Entender, aceptar y confiar en la inteligencia suprema que crea y sostiene todas las cosas.
Más datos: www.elartedevivir.org ; www.artofliving.org
Es el espíritu el que mantiene y sostiene la vida, es el que te hace fuerte y sólido y el que rompe los estrechos límites entre grupos sociales, creencias, religiones y nacionalidades. Es el que te hace consciente de que la vida está presente en todas partes. Unicamente tomando conciencia, elevando la conciencia, podremos eliminar las guerras y restaurar los valores humanos en el mundo actual. ¿Cómo lograrlo? ¿Cuáles son los principios para una vida espiritual?
Confianza
Tener confianza en uno mismo. Sin confianza no se alcanza la meta. La duda se opone a la confianza. Una vez que elimines lo negativo verás que lo positivo ya sucedió. Cuando la duda se despeja surge la confianza.
Deja de culpar a otros y a ti mismo
El viaje espiritual es un viaje hacia el ser, y cuando te culpes no querrás acercarte al ser. Sin acercarte al ser, al espíritu, te quedas en un viaje hacia la materia. La alegría derivada de la materia cansa y la alegría que te otorga el ser te eleva. Quizás encuentres cualidades negativas dentro de ti, pero no te culpes. Cuando te culpes, inevitablemente culparás a otros, ya que no podrás sostener por mucho tiempo que sólo tú eres culpable; entonces encontrarás una razón para escapar de esta situación y encontrarás a quien culpar. Esto produce odio.
Admira a otros y admírate a ti mismo
Alabarse y alabar a los demás. El halagar a otros es un paso más para no culpar. El alabar aviva el espíritu, y la presencia del espíritu te eleva, eleva al otro, y a todo tu entorno. Al admirarte a ti mismo y a otros se genera un espacio dentro de ti que se llena de alegría. Si puedes alabarte a ti mismo no necesitarás que nadie te alabe. Muchos creen que alabarse es tener ego, pero no es así. De hecho, el ego no puede alabarse a sí mismo. Es más, el ego espera alabanzas de otros. Observa que, de cualquier forma, todos los halagos van a Dios. Si tienes ojos hermosos, ¿quién los hizo? Cada alabanza que te hagan es para el Creador.
Sinceridad
Sé sincero en todos los aspectos. No te engañes a ti mismo y no intentes fingir con los demás. La búsqueda espiritual sin auténtica sinceridad es vacía y no aporta ningún beneficio. La sinceridad trae paz, felicidad y alegría, que no podrás encontrar de ninguna otra forma.
Dejar ir el pasado
Soltar el pasado. Ve todo el pasado como un sueño. Entonces alcanzarás el momento presente. Verás que no tienes que hacer ningún esfuerzo por estar en el presente. En el instante en que sueltes el pasado, la mente retorna al presente por sí sola. En el momento presente se aviva el espíritu; incluso una pequeña chispa se convierte en llama. Cuando te aferras al pasado, la chispa se cubre con cenizas. Quédate en el presente y sopla todas las cenizas del pasado. Aceptación
Tienes que saber crear un entorno armonioso alrededor de ti. Quizá creas que el entorno te crea a ti, pero en realidad eres tú el que crea tu entorno. Date cuenta de que lo que es, es. Aceptar lo que ya es tiene dos aspectos. Lo primero es aceptar que el momento presente es inevitable. Lo que ya ocurrió, ya ocurrió. Si quieres que sea diferente, sólo podrá serlo al momento siguiente. Aceptando lo que ya ocurrió, te tranquilizas y puedes cambiar las cosas. El segundo aspecto es aceptar a las personas como son. Cualquiera que sea su comportamiento, date cuenta de que es lo mejor que pueden ofrecer en ese momento. Sé analítico. Busca una posible explicación a sus acciones. Y simultáneamente asume la responsabilidad por las tuyas.
Confirmación de tu propia muerte
La confirmación de la muerte te trae al momento presente y te aleja de todas las tentaciones que te mantienen lejos del presente. Cuando tomes conciencia de que te vas a morir, el futuro dejará de perseguirte.
La impermanencia de la vida
Saber que todo es impermanente eleva el nivel del espíritu. As, actuarás con más energía, entusiasmo y vigor. Creemos que al reconocer la impermanencia perdemos el entusiasmo y caemos en la apatía. No. La correcta comprensión de la impermanencia aviva el espíritu. Cuando se despierta el espíritu, te sientes elevado y surgen el entusiasmo y el dinamismo.
Confianza
Confía en la inteligencia infinita y suprema que ha formado toda esta creación, desde el despliegue cósmico hasta el juego entre átomos y moléculas. Sólo por la ubicación de los electrones algo se convierte en una flor y otra cosa se convierte en una piedra, una cosa más se hace oro y otra carbón. Observa que hay un sustrato, una base, una inteligencia superior que está sosteniendo todo, una unidad presente en toda la creación. Y ve que ésta tiene vida. No vemos el universo como algo vivo. Sólo vemos materia en todas partes; a la luz de nuestros ojos sólo existen los objetos. Sabemos que hay campos magnéticos en la creación, pero a menudo lo vemos como un campo muerto. La conciencia pura, que es la base de la mente, que es eso de lo que tú eres parte y de lo que todos son parte, eso es ese campo, y ese campo está vivo. Entender, aceptar y confiar en la inteligencia suprema que crea y sostiene todas las cosas.
Más datos: www.elartedevivir.org ; www.artofliving.org
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Un autor recomendado

Una vida comprometida con la educación y con la misión de rescatar los valores más profundos de la condición humana fue la característica del educador Jaime Barylko, pedagogo y doctor en Filosofía. De larga actuación en la docencia, Barylko deja una vasta obra publicada, que recoge su pensamiento sobre temas bíblicos, pedagógicos, educativos y filosóficos, entre una variedad de temas que abordó desde la tribuna y la enseñanza. Nacido en Buenos Aires, en 1936, Barylko se recibió de licenciado en Letras y en Filosofía en la Universidad de Buenos Aires y obtuvo el doctorado en Filosofía en la Universidad de La Plata. Se inició en la docencia a los 17 años, aunque a los 15 ya daba clases particulares y enseñaba hebreo. Obtuvo la beca Mirelman y viajó a Jerusalén, en cuya universidad realizó un posgrado en Educación. Tuvo a su cargo cátedras en distintas instituciones educativas de nuestro país y del exterior. Actualmente era decano de Humanidades de la Universidad Maimónides, de cuya creación participó con entusiasmo. Amante de la filosofía y estudioso profundo de los temas relacionados con el judaísmo, Barylko fue director del Consejo Central de Educación Israelita, una red escolar judía que reúne unos 22.000 alumnos. Desde allí profundizó el trabajo de las investigaciones pedagógicas y fortaleció la orientación didáctica, la preparación docente y la educación del hogar. También dirigió la Biblioteca Popular Judía, que se dedicó a la difusión de las fuentes judaicas clásicas y a la interpretación de los textos bíblicos. Investigador del judaísmo Experto en religiones comparadas, entre sus obras se destacan "Filosofía judía", "Introducción al judaísmo", "El significado de la creación" y "La filosofía de Maimónides", donde recrea la figura del ilustre pensador que dominaba la filosofía, la medicina y las culturas española católica, musulmana y hebraica. Su prolífica producción literaria incluye ensayos sobre temas de educación, como"El miedo a los hijos", "Queridos padres", "Cartas a un joven maestro", "Cábala de la luz", "El aprendizaje de la libertad", "Cómo ser persona en tiempos de crisis", "En busca de uno mismo", "El hombre que está solo y no espera" y "Para quererte mejor". Tanto en sus obras como en sus cátedras universitarias, conferencias y artículos reflexionaba sobre distintos aspectos vinculados con la persona y la sociedad, la ética, la formación de los hijos y los valores. En agosto último publicó "La revolución educativa", donde describe las dificultades que encuentran hoy los maestros para motivar a los alumnos, especialmente en la enseñanza de los valores. En abril de 2001, en "Los hijos y la religión", propuso incorporar la enseñanza religiosa en las escuelas, a partir de tercer año del secundario, para que los chicos de 15 años se liberen de prejuicios y conozcan en qué consisten, cómo crecieron y a qué aspiran las distintas confesiones. Su amplitud frente a la enseñanza de valores compartidos por distintas creencias fue reconocida por el Arzobispado de Buenos Aires, que en septiembre último le entregó el premio Educar 2002, entre otras distinciones que recibió a lo largo de su trayectoria
martes, 7 de agosto de 2007
Menos deseos, mas felicidad.
Arthur Schopenhauer decía "Mientras se esté sometido al caos de los deseos, con sus permanentes esperanzas y temores, no será posible alcanzar nunca un estado de felicidad o paz duradero", y tiene razón, nosotros imponemos en el mundo lo que creemos, pensamos y sentimos y, luchamos para conseguirlo.
Todos en algún momento emprendemos la búsqueda del estímulo, argumenta Desmond Morris. Cada uno de nosotros tiene necesidades primarias, que sí no son satisfechas, morimos, y si nuestras necesidades puramente humanas, tales como la Seguridad Personal, la Intimidad, el Placer, el Reconocimiento, la Identificación, la Filiación, el Arraigo y, las pasiones como el ansia de Poder, de Vanidad, de conocer la Verdad, de Amor y Fraternidad, y la pasión por la Creatividad, no estan lo suficientemente satisfechas, entonces "enfermamos" y, la consecuencia es la Neurosis, que el entorno nos impone conductas que pueden estar manifestadas en una forma o defecto socialmente modelado, y que de cierta forma sea subsanado.
Lo que un hombre, dice Erich Fromm, puede haber perdido en riqueza y en sentimiento auténtico de felicidad, por las condiciones sociales en las que está inmerso y que estan impuestas por las reglas sociales, puede estar compensado por la seguridad de hallarse adaptado al resto de la humanidad o al grupo que pertenezca, en realidad este "defecto", puede haber sido convertido en virtud por la cultura y, puede así de esta manera procurarle un sentimiento más intenso de éxito. Nos comportamos de la manera como los demás lo esperan de nosotros, la autenticidad de nuestros actos dependerá de la aprobación social. Y esto parece ser, el destino de cada hombre en sociedad.
En una breve revisión de los inicios de la filosofía, se descubre el interés por la preocupación del conocimiento, interrogándonos sobre los aspectos fundamentales de la existencia y la experiencia. La filosofía intenta ver que tan lejos es capaz de llevarnos la razón, preguntándose sobre la naturaleza de la percepción, la experiencia y el entendimiento humano, es decir, la esencia última de todo aquello que existe, (Ontología) y cómo después de todo, podemos conocer, (Epistemología)
Es la razón lo que permite distinguir la filosofía de la religión y el arte. A su vez la ciencia, el arte y la filosofía, no son mas que distintas formas de abordar una realidad, el misterio del universo y del ser humano. Toda persona con un mínimo de curiosidad intelectual se sentirá atraída por cualquiera de estas tres actividades, de una u otra forma.
Desde hace mas de dos mil años, en los inicios de la filosofía en la antigua Grecia se pretendió comprender el mundo con el uso de la razón, no de la religión, se les enseñaba a otros a valerse de su propia capacidad de razonamiento, de pensar por si mismos y discrepar de las mismas enseñanzas establecidas, lo cual resultó ser un valioso instrumento en el proceso del conocimiento y el entendimiento.
Todos en algún momento emprendemos la búsqueda del estímulo, argumenta Desmond Morris. Cada uno de nosotros tiene necesidades primarias, que sí no son satisfechas, morimos, y si nuestras necesidades puramente humanas, tales como la Seguridad Personal, la Intimidad, el Placer, el Reconocimiento, la Identificación, la Filiación, el Arraigo y, las pasiones como el ansia de Poder, de Vanidad, de conocer la Verdad, de Amor y Fraternidad, y la pasión por la Creatividad, no estan lo suficientemente satisfechas, entonces "enfermamos" y, la consecuencia es la Neurosis, que el entorno nos impone conductas que pueden estar manifestadas en una forma o defecto socialmente modelado, y que de cierta forma sea subsanado.
Lo que un hombre, dice Erich Fromm, puede haber perdido en riqueza y en sentimiento auténtico de felicidad, por las condiciones sociales en las que está inmerso y que estan impuestas por las reglas sociales, puede estar compensado por la seguridad de hallarse adaptado al resto de la humanidad o al grupo que pertenezca, en realidad este "defecto", puede haber sido convertido en virtud por la cultura y, puede así de esta manera procurarle un sentimiento más intenso de éxito. Nos comportamos de la manera como los demás lo esperan de nosotros, la autenticidad de nuestros actos dependerá de la aprobación social. Y esto parece ser, el destino de cada hombre en sociedad.
En una breve revisión de los inicios de la filosofía, se descubre el interés por la preocupación del conocimiento, interrogándonos sobre los aspectos fundamentales de la existencia y la experiencia. La filosofía intenta ver que tan lejos es capaz de llevarnos la razón, preguntándose sobre la naturaleza de la percepción, la experiencia y el entendimiento humano, es decir, la esencia última de todo aquello que existe, (Ontología) y cómo después de todo, podemos conocer, (Epistemología)
Es la razón lo que permite distinguir la filosofía de la religión y el arte. A su vez la ciencia, el arte y la filosofía, no son mas que distintas formas de abordar una realidad, el misterio del universo y del ser humano. Toda persona con un mínimo de curiosidad intelectual se sentirá atraída por cualquiera de estas tres actividades, de una u otra forma.
Desde hace mas de dos mil años, en los inicios de la filosofía en la antigua Grecia se pretendió comprender el mundo con el uso de la razón, no de la religión, se les enseñaba a otros a valerse de su propia capacidad de razonamiento, de pensar por si mismos y discrepar de las mismas enseñanzas establecidas, lo cual resultó ser un valioso instrumento en el proceso del conocimiento y el entendimiento.
Sócrates

Sócrates es quizás el personaje más enigmático de toda la filosofía. No escribió nada en absoluto, y sin embargo es uno de los filósofos que más influencia tuvo en el pensamiento europeo. Esto se debe en parte a su dramática muerte. Sabemos que nació en Atenas y pasó la mayor parte de su vida por calles y plazas conversando con la gente con la que se topaba. A menudo, se quedaba inmóvil, de pie, en profunda meditación durante horas. La vida de Sócrates se conoce sobre todo a través de Platón, que fue su alumno y sería uno de los filósofos más grandes de la historia. Platón escribió muchos diálogos o conversaciones filosóficas en los que utilizaba a Sócrates como portavoz.
El objetivo de Sócrates no era enseñar a la gente, daba más bien la impresión de que aprendía de las personas con las que hablaba, de modo que no enseñaba como cualquier maestro de escuela, sino que conversaba (arte de conversar). Esta claro que no se hubiera convertido en un famoso filósofo si no hubiera escuchado a los demás, y tampoco lo habrían condenado a muerte. Al principio, solía simplemente hacer preguntas, dando a entender que no sabía nada. En el transcurso de la conversación conseguía que su interlocutor viera los fallos de su propio razonamiento. Se dice que la madre de Sócrates era comadrona, y Sócrates comparaba su propia actividad con el arte de parir de la comadrona. No es la comadrona la que pare el niño, simplemente esta para ayudar a las personas en el parto. El método de Sócrates se llamó por esto mayéutica. No es la comadrona la que pare al niño, simplemente esta presente para ayudar durante el parto, así Sócrates consideraba su misión ayudar a las personas a parir la debida comprensión, porque el verdadero conocimiento tiene que salir del interior de cada uno. No puede ser impuesto por otros, sólo el conocimiento que llega desde dentro es el verdadero conocimiento. Todas las personas pueden llegar a entender las verdades filosóficas cuando utilizan su razón, cuando una persona entra en juicio, recoge algo de ella misma. Precisamente haciéndose el ignorante, Sócrates obligaba a la gente con la que se topaba a utilizar su sentido común. De esta manera aparentaba ser más tonto de lo que era. A esto lo llamamos ironía socrática. Un encuentro con Sócrates podía significar quedar en ridículo ante un gran público. Atenas es como un caballo apático y yo soy un moscardón que intenta despertarlo y mantenerlo vivo. Sócrates tuvo mucho en común con Jesús: ambos eran considerados personas enigmáticas por sus contemporáneos, ambos tuvieron una muerte trágica, ninguno de los dos escribió su mensaje, lo que significa que dependemos totalmente de la imagen que de ellos dejaron sus discípulos. Lo que esta por encima de cualquier duda es que los dos eran maestros en el arte de conversar. Además, hablaban con una autosuficiencia que fascinaba e irritaba. Desafiaron a los poderosos de la sociedad criticando toda clase de injusticia y abuso de poder. Finalmente, esta actividad les costaría la vida.
Sócrates vivió en el mismo tiempo que los sofistas, como ellos se interesó más por el ser humano y por su vida que por los problemas de los filósofos de la naturaleza. Un filósofo romano, Cicerón, diría unos siglos más tarde, que Sócrates hizo que la filosofía bajara del cielo a la tierra, obligando a los seres humanos a pensar en la vida, en las costumbres, en el bien y en el mal. Pero Sócrates también se distinguía de los sofistas en un punto importante. Él no se consideraba sofista, es decir, una persona sabia o instruida. Al contrario de los sofistas no cobraba dinero por su enseñanza. Él se llamaba a si mismo filósofo, es decir, uno que busca conseguir sabiduría. Pensaba que un verdadero sabio era aquel que sabía lo que ignoraba. Para Sócrates era muy importante encontrar una base segura para nuestro conocimiento. Él pensaba que esta base se encontraba en la razón del hombre.
Con su fuerte fe en la razón del ser humano, era un típico racionalista. Sócrates pensaba que tenía por dentro una voz divina, y que esa conciencia le decía lo que estaba bien. Quien sepa lo que es bueno, hará el bien. Quería decir que conocimientos correctos conducen a acciones correctas. Sólo el que hace esto se convierte en un ser correcto. El ser humano busca la felicidad, y nadie es feliz haciendo lo que sabe que no esta bien.
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