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jueves, 27 de noviembre de 2008

El condor pasa...espíritu andino.


Oh majestuoso Cóndor de los Andes,
llévame, a mi hogar, en los Andes,
Oh Cóndor.
Quiero volver a mi tierra querida y vivir
con mis hermanos Incas, que es lo que más añoro
oh Cóndor.

En el Cusco, en la plaza principal,
espérame
para que a Machu Picchu y Huayna Picchu
vayamos a pasear.

El sonido del silencio.

Hola oscuridad, mi vieja amiga
He venido a hablar contigo otra vez
Porque una visión trepando suavemente
Dejó su semilla mientras estaba durmiendo
Y una visión que fue plantada en mi cerebro
Aún permanece
Con el sonido del silencio

En los sueños sin descanso, camine solo
Calles estrechas de adoquines
Bajo el resplandor de las luces de la calle
Me subí la solapa por el frío y la humedad Cuando mis ojos fueron apuñalados
por el resplandor de la luz Neón
Eso partió la noche
Y toco el sonido del silencio

Y la luz desnuda yo vi,
Diez mil personas, quizá más
Gente conversando sin hablar
Gente oyendo sin escuchar
Gente escribiendo canciones
Que las voces nunca comparten
Y nadie se atrevió
A perturbar el sonido del silencio

Tontos, dije yo, ustedes no saben
El silencio crece como el cáncer,
Escuchen mis palabras que les puedo enseñar
Tomen mis brazos que puedo alcanzarlos
Pero mis palabras
Cayeron como silenciosas gotas de lluvia
Y resonaron en los pozos del silencio

Y la gente se arrodillo y rezó
Al dios Neón que crearon
Y la señal relampagueó su advertencia
En las palabras de esos integrantes protestantes
En las palabras de los profetas
Están escritas en los muros del metro
Y en los pasillos del edificio
Y susurradas en el sonido del silencio

lunes, 29 de septiembre de 2008

La historia del patito feo.


Había una vez un vendedor de teléfonos móviles inglés de aspecto desagradable a la vista pero amable al corazón. Era uno de esos hombres feos. Sí, de esos que son los últimos elegidos en el recreo del colegio por los orgullosos capitanes, maestros en dar puntapiés a la pelota, cuando forman sus equipos para derrotar al rival sin piedad.

De esos excluidos por su forma poco atlética y su dentadura desigual. Obeso, con los Pirineos por dientes y sin saber pronunciar las eses correctamente. Un hombre por el que uno siente verdadera lástima cuando ve su mirada triste pero descubre que su rostro transluce bondad. ¿Por qué alguien con una mirada tan sincera, humilde y bondadosa tiene que tener un aspecto tan desagradable que le cierre tantas puertas? Paul Potts era desagradable según los cánones del mundo de hoy pero un hombre bueno.

Paul tenía una ilusión que en su caso no podía ser más ilusa. Él quería cantar. Pero no música Pop o Rock, no… él quería ser cantante de Ópera. Su empeño le llevó a dar algunas clases pero viendo que no se le presentaba ninguna oportunidad, y viendo su sueño tan lejano, dejó de lado la música para buscar un trabajo, como él decía, “de verdad”. Algo con lo que poder mantenerse y vivir, aunque sea frustrante. Y comenzó su andadura como vendedor de teléfonos móviles. Aquello para lo que había nacido era inalcanzable. Aquello por lo que le ilusionaba vivir era imposible. No quedaba más remedio que dejarlo de lado para siempre. Sólo podía ser un ignorado vendedor de móviles.

Después de una dura jornada de trabajo (aquél hombre le había llamado de todo porque se le había estropeado su teléfono), Paul cayó desplomado en el sillón de su casa agotado y, tomando el mando de la televisión, zapeó buscando algo entretenido con lo que despejar la mente de preocupaciones. Al llegar al canal 6 vio cómo una chica despampanante (sin duda, la presentadora del espacio), anunciaba el próximo comienzo de la nueva edición del Operación Triunfo inglés. Mientras las imágenes de guapos y guapas aspirantes al premio de años anteriores pasaban a gran velocidad cantando temas de gran actualidad, la presentadora animaba a los televidentes a presentarse al cásting para concursar que, casualmente, tenía lugar al día siguiente en su ciudad.

Paul pensó que podría probar pero pronto desechó esa ridícula idea. “Un gordo, feo que canta Ópera no interesa a nadie. ¿Quién querría ver a alguien como yo cantando música olvidada?”. Apagó la televisión y se fue a dormir.

Al levantarse la mañana siguiente se encontraba de buen humor. No sabía por qué pero algo le animaba el día y se sintió más dispuesto a ser feliz, a hacer lo que le gusta, a sentirse realizado con su trabajo. Pensó “¿por qué no? No tengo nada que perder y, por lo menos, compruebo si aún están en forma mis cuerdas vocales”. Pidió el día libre y se acercó al lugar del cásting.

Paul se sintió fuera de lugar cuando acudió al auditorio. Personas mucho más jóvenes que él, con una presencia física atractiva en todos ellos y con un aspecto sin duda mucho más cool que él aguardaban en la fila nerviosos porque llegaran sus turnos. Paul estaba más nervioso aún que ellos pues nunca le había gustado que se fijaran en él porque siempre se sentía juzgado por su aspecto. Y en ese lugar todos los ojos atónitos y burlescos se clavaban en él.

Mientras aguardaba su turno se mordía las uñas y trataba de convencerse a sí mismo de que, al fin y al cabo, iba a hacer algo que le gustaba y, por tanto, no tenía que tener miedo pero… cada vez que pensaba en ello añadía “ya, ¡pero nunca lo he hecho con público escrutando cada movimiento que haga!” y volvía a temblar.

Por fin llegó su momento y subió al escenario. Frente a él, tres jueces y detras de éstos, cientos de personas en la sala de butacas mirándole fijamente con ojos burlones. De fondo se oía algún comentario como “¿qué hace este tío aquí? ¿Se ha pensado que esto es la sección de bollería del supermercado?” a lo que otro respondía: “yo creo que buscaba a su dentista pero es tan tonto que se ha perdido” y risas a continuación. Paul no se sentía cómodo.

Entonces, la Venus del jurado, espectacular en su belleza le dice: “tú eres Paul, ¿verdad” a lo que él responde con un simple “sí”. Continúa ella: “y, ¿a qué has venido, Paul?”. Y él, con toda franqueza y humildad, con una semisonrisa nerviosa que trata de ocultar sus feos dientes sin conseguirlo, responde: “a cantar Ópera”.

La reacción del jurado es previsible. Han pasado por delante de sus ojos multitud de personajes extraños con ideas de lo más peregrinas y sus gestos no disimulados de desesperación muestran que están cansados de ellos para que venga un gordo, feo a cantar Ópera porque se ha cansado de comer ganchitos viendo la tele y no tiene nada mejor que hacer. Su desprecio se entremezcla con su escepticismo mientras las risas del público se hacen notar. No les queda más remedio que escucharle porque para eso les pagan que si no… El resultado puede verse en el vídeo a continuación.

Sobras las palabras. El gordo, feo pero bonachón Potts cautiva a todo su ojiplático público. No hay nada más que decir. La jurada guapetona y los sex symbols de la mesa se rinden ante lo que es talento del bueno. Se emocionan, una lágrima cae. Las bocas abiertas y los aplausos emocionados y enfervorecidos inundan el auditorio mientras un abrumado Paul está a punto de llorar de la emoción. Nadie esperaba que este vendedor de móviles pudiera, como dice la jurada, “poner la piel de gallina” con su actuación. Pero lo hizo. Paul pasa la ronda por la puerta grande y es elegido para participar en el programa.

Lo demás ya es historia. No le bastó participar sino que lo ganó, obteniendo un premio en metálico nunca visto en un concurso de televisión de este tipo. Su disco es el cuarto más vendido en Amazon.com y su fama ha dado la vuelta al mundo entero. Pero él no ha cambiado. Sigue siendo el mismo bonachón feucho que despierta simpatías con su mirada de cordero degollado.

Este gordo y feo pero humilde y bondadoso cantante es, según muchos expertos, mejor que Pavarotti. Y nos ha dado una lección a todos. Qué rápido juzgamos y qué ocupado está el mundo de hoy en despreciar a otros por su aspecto. Paul tenía un sueño, una ilusión. Luchó por alcanzarlo contra lo establecido por el sistema y lo ha conseguido. Él sí que es un héroe.

Bien por el Increíble Paul Potts.

domingo, 20 de enero de 2008

El festival de música electrónica más grande del mundo, que lleva varias ediciones en Buenos Aires, se realizó por primera vez en el balneario uruguay


PUNTA DEL ESTE.- La escena es por lo menos curiosa. Son las once de la mañana de un domingo ventoso en Punta del Este y dos adolescentes hiperproducidas caminan sin rumbo por un bosque de eucaliptos preguntando dónde pueden alquilar caballos. "De chicas veníamos acá a El Jagüel, a cabalgar, ¿podés creer?", jura una de ellas mientras sostiene con orgullo una botellita de agua mineral. Su amiga, con remera amarilla y pantalón chupín azul apretado se ríe todo el tiempo, baila con evidente desfase horario y por fin justifica todo diciendo que vienen de "la Creamfields".

El festival de música electrónica más importante del mundo se realizó por primera vez en el balneario uruguayo el fin de semana último y convocó a una extravagante fauna de 7000 personas, en su mayoría veraneantes argentinos, pero también a brasileños y gente que cruzó el charco especialmente para bailar bajo el influjo del DJ Hernán Cattaneo. Vendría a ser nuestro Diego Maradona de la música electrónica mundial y uno de los más grandes de las bandejas, como Jimmy Van M., Seb Fontaine, Cedric Gervais, 16 Bit Lolitas, entre otros.

Pararse en la entrada y ver pasar a la multitud fue un espectáculo en sí mismo. Muchos grupos de amigos y amigas de no más de 20, treintañeros con sus novias, chicas desfilando por una pasarela imaginaria, algunos hombres solitarios con lentes negros y cigarrillo colgando, y hasta padres preocupados esperando a sus pollitos recién salidos del nido. Y, por supuesto, un pequeño ejército de vendedores de agua mineral, bebidas energizantes y palitos luminosos a 100 pesos uruguayos (unos 16 pesos argentinos), compartiendo mates con guardias y policías de termo bajo el brazo.
Punta del este
El festival de música electrónica más grande del mundo, que lleva varias ediciones en Buenos Aires, se realizó por primera vez en el balneario uruguayo. Fue en los bosques de El Jagüel, con DJ tocando en una pista de aterrizaje abandonada
LANACION.com | Turismo | Domingo 20 de enero de 2008

sábado, 19 de enero de 2008

Alberto Cortez





My Heart Will Go On


Cada noche sueño contigo,contigo
sé que aun existes,amor.
Siempre en la distancia podremos amarnos
sigues en mis sueños, amor

Tu y yo eterna pasión
siempre habrá la esperanza, amor
si,vez en donde tu estes
yo te llevo en el alma,mi alma
te seguira

El amor nos llega
y nunca nos deja
sigues siendo luz en mi ser
no podre olvidarte
dejar de amarte
siempre extrañare tu gemes

Tu y yo eterna pasión
siempre habrá la esperanza,amor
si,vez en donde tu estes
yo te llevo en el alma,mi alma
te seguirá

Amor no siento temor
yo se bien que en mi alma estas

Tu y yo eterna canción
yo te llevo en el alma,mi alma te seguira

Ne me quitte pas


La versión original es en francés “Ne me quitte pas”, fué escrita por en Jacques Brel [1959], se ha dicho que es una de las canciones de amor más bellas, ha sido interpretada por Edith Piaf, quien al escucharla por primera vez exclamó “un hombre no debería cantar cosas así”, también por Maysa Matarazzo, Gino Paoli y Ornella Vanoni en italiano, Sting, Miguel Bosé y muchos otros intérpretes en diferentes idiomas. Me gusta la interpretación de Petra Magoni y Ferrucio Spinetti al vivo, en italiano. La figura del perro, o la sombra del perro, presente en la canción, es a mi parecer una figura que representa fidelidad, y no así una pusilánime subyugación.

El gran Jacques Brel tenía una sensibilidad impresionante para leer la realidad y tranformala en canciones, poeta de primera, sus letras honestas y sus melodías han movido sentimientos de toda clase en miles, millones de personas. “Ne me quitte pas”, clama como un niño. Este señor de origen Belga, era además actor y cineasta.

Ne me quitte pas
Il faut oublier
Tout peut s’oublier
Qui s’enfuit déjà
Oublier le temps
Des malentendus
Et le temps perdu
A savoir comment
Oublier ces heures
Qui tuaient parfois
A coups de pourquoi
Le cœur du bonheur
Ne me quitte pas

Moi je t’offrirai
Des perles de pluie
Venues de pays
Où il ne pleut pas
Je creuserai la terre
Jusqu’après ma mort
Pour couvrir ton corps
D’or et de lumière
Je ferai un domaine
Où l’amour sera roi
Où l’amour sera loi
Où tu seras reine
Ne me quitte pas

Ne me quitte pas
Je t’inventerai
Des mots insensés
Que tu comprendras
Je te parlerai
De ces amants-là
Qui ont vu deux fois
Leurs cœurs s’embraser
Je te raconterai
L’histoire de ce roi
Mort de n’avoir pas
Pu te rencontrer
Ne me quitte pas

On a vu souvent
Rejaillir le feu
D’un ancien volcan
Qu’on croyait trop vieux
Il est paraît-il
Des terres brûlées
Donnant plus de blé
Qu’un meilleur avril
Et quand vient le soir
Pour qu’un ciel flamboie
Le rouge et le noir
Ne s’épousent-ils pas
Ne me quitte pas

Ne me quitte pas
Je ne vais plus pleurer
Je ne vais plus parler
Je me cacherai là
A te regarder
Danser et sourire
Et à t’écouter
Chanter et puis rire
Laisse-moi devenir
L’ombre de ton ombre
L’ombre de ta main
L’ombre de ton chien
Ne me quitte pas

[…] Olvidar el tiempo de los malentendidos y el tiempo perdido, saber cómo olvidar esas horas que matan a veces a causa de tantas preguntas, el corazón de la felicidad […] yo te ofreceré perlas de lluvia, traídas del país donde no llueve, araré la tierra, hasta después de mi muerte, para cubrir tu cuerpo de oro y de luz, haré un reino en donde el amor será el rey, en donde el amor será la ley […] Yo inventaré palabras sin sentido que tú comprenderás […] No me dejes […]