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lunes, 19 de septiembre de 2011

Más de 12.000 psiquiatras en Buenos Aires

Por Gabriela Navarra | Para LA NACION
A partir de mañana, y hasta el jueves, transcurrirá en Buenos Aires una reunión jamás realizada aquí: el Congreso Mundial de Psiquiatría, que se organiza cada tres años. Asistirán 12.000 psiquiatras de todo el mundo, aunque la cifra final podría trepar a 15.000.

"Es imposible trazar un mapa mundial de la problemática en psiquiatría -dijo el doctor Néstor Marchant, presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP) e integrante del Comité Supervisor del Congreso-. Cada país tiene sus problemas. Pero la situación es siempre delicada, porque los gobiernos no ayudan."

-El programa del congreso es vasto. ¿Cuánto de nuevo hay?

-El tema central de la psiquiatría es siempre el mismo: la locura. Pero vamos dividiéndola en subespecialidades. Aunque los libros de hace 20 años describían las enfermedades mejor que ahora. Hoy la gente vive rápido, se impone todo desde la resolución económica. Antes al ataque de pánico le decíamos crisis aguda de angustia y había mucho menos. También antes existía el estrés, pero hoy mucho más, vivimos a un ritmo intenso, se trabaja todo el día, se descuida la familia, los hijos?

-La locura, como usted la llamó, ¿sigue siendo incurable?

-Las enfermedades mentales graves, como la esquizofrenia, que afecta a cerca del 1% de la población, pueden ser controlada y las familias educadas para convivir con el psicótico. Y eso es un gran adelanto, que tiene que ver con la farmacología moderna. Pero no tienen cura.

-Una discusión eterna es si las personas con enfermedad mental deberían ser recluidas en manicomios?

-Lo ideal serían hospitales más chicos, para que el paciente vuelva con su familia una vez pasadas las crisis. Pero para hacer eso hay que tener una estructura acorde. Y hay familias que no quieren recibir al enfermo en la casa, porque produce mucho descontrol. En la Argentina más de la mitad de los hospitales psiquiátricos son crónicos porque no hay dónde mandar a los pacientes. Los jueces nos obligan a tenerlos internados, y no existen casas de medio camino ni colonias adonde se los pueda mandar.

-Otro tema de gran preocupación son las adicciones. ¿Qué postura tienen desde la psiquiatría?

-Nadie pone un peso para tratar a los drogadictos: existen los mismos recursos que hace diez años. Los jueces los terminan internando en el Moyano y el Borda, y en la mezcla del psicótico con el adicto el que pierde es el psicótico: el adicto utiliza al esquizofrénico, más abúlico por su enfermedad. Hoy se habla mucho del paco, pero nadie hace nada. Y si un psiquiatra quiere internar a un adicto al paco según la nueva ley de salud mental le tiene que preguntar al paciente: ¡tiene que dar su consentimiento alguien a quien le funciona medio cerebro! Los crímenes brutales que vemos en general son cometidos por adictos. He sido médico forense, conozco el problema. Ahora cualquiera agarra un revólver, no tienen cerebro, no tienen freno inhibitorio.

-¿Y se puede recuperar un adicto de esa magnitud?

-Se puede. Muchos salen adelante, vale la pena. Pero no hay lugar donde tratarlos. No hay intención de los gobiernos ni ministros de Salud de ayudar a la gente que tiene problemas de drogadicción. El paco es algo muy grave porque los pacientes terminan muy mal. Se habla mucho, pero ¿a quién se le ocurrió tener una colonia? Hay que poner plata y más vale ponerla para hacer propaganda. Y en las adicciones hay que mencionar también al alcohol, que es la puerta de ingreso a otras.

-Usted es un hombre que ha trabajado mucho con el padecimiento psíquico. ¿Es optimista?

-Veo que estamos cada vez más solos. Tenemos muchas distracciones, pero eso no disminuye nuestra soledad. Las parejas se llevan mal, los hijos se crían como pueden. Podemos llegar a tenerlo todo, pero no tenemos lo básico. Vivimos un mundo ficticio. La gente no conversa, comemos y miramos la televisión, programas ridículos, insoportables. Es un caldo de cultivo para la enfermedad mental.

El factor genético en la esquizofrenia

Por Nora Bär | LA NACION
Caracterizada hace algo más de un siglo, muy pronto se advirtió que la esquizofrenia se da en mayor grado en ciertas familias. Y aunque no siempre la concentración familiar puede atribuirse a causas genéticas, evidencias surgidas de distintos estudios, como los realizados en chicos adoptados y en gemelos, venían sugiriendo con bastante claridad que el factor genético podía tener una importancia nada desdeñable, con una heredabilidad de hasta el 80%.

Esta semana, un trabajo que publica Nature Genetics firmadopormás de 200 investigadores que trabajan en 17 centros de 11 países de Europa y los Estados Unidos,acaba de identificar cinco nuevas regiones del genoma asociadas con la enfermedad que se suman a otras dos descubiertas previamente.

"Analizamos una colección de muestras tomadas a más de 50.000 descendientes de europeos (un grupo con diagnóstico de esquizofrenia realizado por equipos académicos expertos y otro, de control) -cuenta el doctor Pablo Gejman, científico argentino que trabaja en el Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Chicago y vocero del consorcio de investigación-. Es el estudio más grande y el más importante que se hizo para reconocer alteraciones genéticas, o trocitos de cromosoma que desaparecen, y que dan como resultado una predisposición a este trastorno."

La esquizofrenia es una enfermedad crónica que afecta a personas jóvenes (típicamente entre los 21 y los 24 años), que persiste, incapacita y produce un enorme sufrimiento en los pacientes y sus familias.

Sus síntomas cardinales configuran lo que se conoce como psicosis: los pacientes ven, escuchan o piensan cosas desagradables que no están basadas en la realidad y es imposible convencerlos de que no tienen fundamento.

"Es un cuadro que todavía está rodeado de misterios -dice Gejman, que esta semana está en Buenos Aires para presentar los últimos hallazgos en la genética de la esquizofrenia en el Congreso Mundial de Psiquiatría-. Uno de ellos es que afecta mucho más gravemente a los hombres que a las mujeres. Otro, que a pesar de que se vio que estos pacientes tienen menos hijos que la población general, la frecuencia de la enfermedad no desciende (tiene una prevalencia del 5 por mil). Quiere decir que no depende solamente de los genes o que hay mecanismos genéticos que se autoperpetúan, como nuevas mutaciones o diferentes combinaciones de genes."

UN CUADRO COMPLEJO

Ocurre que se trata de un trastorno complejo, que responde también a factores ambientales y no ambientales. Entre los primeros figuran las hambrunas, las complicaciones en el parto que afectan al cerebro (como la falta de oxígeno o ciertas infecciones), tener padres añosos (en particular, que el padre tenga más de 50 años) o nacer en ciudades.

"Todos estos factores producen incrementos pequeños del riesgo -dice Gejman-, lo duplican, triplican o cuadruplican. El factor genético también es relativamente pequeño, pero individualmente es más grande que cualquiera de los otros."

Por ejemplo, si alguien tiene un padre con esquizofrenia, su riesgo de padecerla aumenta unas diez veces. Si son los dos, alcanza el 46%.

Según el científico, la diferencia entre este estudio y los previos es que se realizó con la técnica GWAS ( genome wide association study ), en la que no se parte con una hipótesis precisa, sino que se examina el genoma en su totalidad para encontrar asociaciones de secuencias genéticas.

MILES DE GENES

"Lo que estamos viendo es que la esquizofrenia es una enfermedad poligénica, quiere decir que el modelo que mejor la explica es el que predice que hay muchos factores genéticos involucrados, incluso miles -afirma Gejman-. Hasta ahora pudimos detectar independientemente éstos, pero hay muchos otros. Podemos comparar con la muestra el efecto esperado matemáticamente. Lo que se observa es un exceso que sólo puede atribuirse al efecto poligénico. Quiere decir que hay muchos genes que no se pueden ver individualmente, pero que aumentan el riesgo."

Lo que comienza a entreverse en estos estudios, explica Gejman, es que se dan dos posibilidades: o se presentan grandes alteraciones cromosomales, que son infrecuentes, pero cuyo efecto es más fuerte, o uno tiene pequeños cambios genéticos que son comunes a toda la población, pero que, agregados, conducen a este trastorno.

¿Puede una persona presentar estas alteraciones genéticas sin desarrollar los síntomas?

"Sí -asegura Gejman-. Sabemos que el efecto de cada una de estas localizaciones es pequeño, pero existe."

Y enseguida concluye: "Todavía no hay cura para la esquizofrenia y los tratamientos tienen efecto limitado. Este tipo de estudios está cambiando nuestra comprensión de la biología molecular de la enfermedad y a medida que vayamos acumulando más hallazgos se abrirán caminos inexplorados que podrían conducir a nuevas terapias"

sábado, 7 de mayo de 2011

Grupo de familias con personas que padecen esquizofrenia

MISIÓN
Promover una mejora en la calidad de vida de las personas que padecen esquizofrenia y sus familiares, acercando para ellos recursos e información clave.
Lograr conciencia social y favorecer una legislación adecuada en beneficio de las personas con padecimiento.

VISIÓN
Consideramos fundamental que las familias tengan herramientas que le permitan relacionarse mejor con la persona que padece esquizofrenia y a su vez la existencia de espacios donde las mismas familias se vean contenidas, tanto por profesionales como por otras familias, para poder mejorar la calidad de vida del familiar con el padecimiento y de la familia en su conjunto.

OBJETIVOS
Asistir, orientar e informar a las personas que padecen esquizofrenia y/o a su grupo familiar a efectos de brindar apoyo práctico e información con relación a su situación particular, mediante charlas y encuentros con otros familiares en igual situación (grupos de autoayuda) y todo lo que haga optimizar su calidad de vida.
Ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas que padecen esquizofrenia y a sus familiares
Promover la investigación y la realización de congresos, conferencias y publicaciones.
Incrementar la comprensión y la solidaridad con respecto a la persona que padece esquizofrenia en toda la comunidad y reducir el miedo, la ansiedad y la discriminación que afecta a los que sufren de esquizofrenia.
lograr la concientización social y favorecer una legislación adecuada en beneficio de las personas con padecimiento mental
Gestionar ante las autoridades, entidades públicas o privadas, nacionales y/o extranjeras y ante particulares, apoyo para nuestros proyectos.
Promover la formación de asociaciones similares y su afiliación a la presente sociedad civil en cualquier lugar del país.
Asociarse a entidades similares del país o del exterior.
Que hacemos
Las actividades que realiza la asociación son las siguientes:
Acopio y distribución de la información escrita sobre el tema.
Funcionamiento de grupos de autoayuda para familiares.
Reuniones informativas abiertas con especialistas: médicos, abogados, etc.
Atención de consultas telefónicas.
Asesoramiento legal.
Campaña de concientización a la sociedad sobre lo que es la enfermedad y cómo se puede colaborar con la persona y su familia.
Organización de talleres para los usuarios
Es importante aclarar que todas las actividades que realiza la asociación son sin fines de lucro y con el solo objetivo de propiciar una mejor calidad de vida para la persona que padece esquizofrenia y su familia.

Responsabilidad

La totalidad de la información presentada en la página web de A.P.E.F. radica en la interpretación que un grupo de familiares de pacientes con esquizofrenia han efectuado de sus experiencias y vivencias ante la enfermedad, de los consejos de múltiples profesionales y de la lectura de material de difusión de diversos organismos entendidos en la materia. Sus propuestas no implican la expresión de la entidad al respecto. Los contenidos no han sido necesariamente revisados por un profesional. Por lo tanto, no se puede efectuar diagnósticos, pronósticos, modificar tratamientos o tomar otras actitudes que potencialmente puedan tener injerencia sobre la salud a partir de la información aquí presentada sin el consejo o la indicación del médico tratante. La información proporcionada en este sitio podría complementar, y nunca reemplazar, la relación que existe entre un paciente, la familia y su médico.

A.P.E.F. no puede ofrecer garantías, expresas o tácitas sobre errores u omisiones en los contenidos de información ni responsabilizarse sobre su utilización. Dada la evolución permanente en el conocimiento de los profesionales sobre la enfermedad, los contenidos no pueden ser considerados verdades absolutas y pueden modificarse en función de la difusión de nuevas evidencias en la materia.

Los hipervínculos a sitios web de otros organismos son sugeridos únicamente con el fin de facilitar el acceso a la información conexa. A.P.E.F. no es responsable de sus contenidos

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Terrada 4267, (1419) Ciudad de Buenos Aires

domingo, 6 de marzo de 2011

Personas en situación de calle

Lamentablemente, ya son parte del paisaje porteño y no sorprende ver sus cuerpos recostados en las veredas, plazas, pasillos del subte, puertas de edificios o entradas de negocios. Incomprensiblemente, son personas que viven en la calle -algunos hace demasiados años- expuestos a numerosos peligros y enfermedades, con una alta propensión a las enfermedades psiquiátricas y sin un posible horizonte de mejora. Muchos ya bajaron los brazos, se dieron por vencidos.

Sumidos en un terrible abandono, revuelven la basura en busca de alguna sobra que les llene el estómago, y rescatan colchones sucios, cartones y maderas para levantar alojamientos precarios que les sirvan de reparo. No tienen trabajo, en la mayoría de los casos perdieron contacto con sus familias y no encuentran la manera de salir de esa situación límite.

Hace unas semanas, el gobierno porteño anunció con orgullo que el número de personas sin techo se encontraba en una meseta. El censo que realizaron en diciembre pasado arrojó que hoy 1287 personas adultas con chicos viven en la calle en la ciudad de Buenos Aires, una cifra que prácticamente se mantiene estable respecto de 2009, cuando se contabilizaron 1356 personas en esa situación.

Sin embargo, desde varios sectores tildaron de falsa la cifra por no incluir a los más de 700 chicos solos, menores de 18 años, que también duermen en la calle, principalmente en estaciones de trenes, ni a los cartoneros, que recorren la ciudad hasta altas horas de la madrugada, pero que pernoctan en sus hogares.

Por su parte, la organización no gubernamental Médicos del Mundo reiteró que, según sus estimaciones, son más de 15.000 las personas que se encuentran en esta situación.

Todo este universo de personas en situación de calle, en especial los menores, son las que necesitan una intervención urgente por parte de las autoridades y de la sociedad en general, para poder llevar una vida digna, conseguir una vivienda y tener un futuro más esperanzador.

El informe oficial revela que el 40 por ciento de las personas sin techo viven en la zona del centro (Constitución, Monserrat, Retiro, San Nicolás y San Telmo), mientras que el 11 por ciento habita los barrios de Balvanera y San Cristóbal. El 70 por ciento de las personas que están en situación de calle son varones solos; el 15, mujeres solas, y el nueve por ciento, familias. Un dato alarmante es que el 42 por ciento de los encuestados reconoció que consume alguna sustancia ilegal en forma habitual y el 35 dijo que abusa en la ingesta de alcohol.

La ministra porteña de Desarrollo Social, María Eugenia Vidal, ha anunciado un plan para mitigar esta problemática, que comprende la incorporación de asistentes terapéuticos para el acompañamiento de esta gente, entre otras acciones.

Sólo el día en que todas estas personas hayan podido dejar de vivir en las calles para empezar un camino mejor, los vecinos y las autoridades de la ciudad podremos aplaudir la tarea cumplida.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Electroshock: una terapia con mala fama pero con 82,7% de efectividad

El 82,7% de los pacientes a los que se les practicó electroshock durante un año en el Hospital Vilardebó respondieron favorablemente. En Uruguay se efectúan entre 14.000 y 15.000 sesiones anuales.

Cinco médicos psiquiatras revisaron las historias clínicas de 323 pacientes que recibieron electroconvulsoterapia (ETC) -denominación técnica del electroshock- entre el 1° de enero y el 31 de diciembre de 2006. Los resultados del estudio, efectuado por los psiquiatras Sandra Romano, Soledad Brescia, Verónica Santos, Gabriela López Rega y Margarita Wschebor fueron publicados en la última edición de la Revista de Psiquiatría del Uruguay.

La técnica consiste en aplicar un estímulo eléctrico que produce una descarga neuronal generalizada. Se efectúa bajo anestesia general y relajación muscular. "Entre que el paciente entra a la sala, se lo anestesia, se hace el procedimiento y se recupera pasan unos 20 minutos. La persona entra caminando y se va caminando", explicó el psiquiatra Pedro Zurmendi, ex profesor adjunto de Psiquiatría. La técnica se aplica en Uruguay en todas las mutualistas de Montevideo y en la mayoría de los centros públicos y privados de la capital y del interior del país, sostuvo.

En 2006 ingresaron al Vilardebó 2.219 pacientes y se efectuaron 4.712 sesiones de electroshock. Para el estudio se analizaron las historias de las 323 personas a quienes se les practicó la terapéutica.

Su edad promedio era de 37,6 años, con un claro predominio de jóvenes: casi 70% tenía menos de 45 años y menos del 5% más de 60. Además, seis de cada 10 eran de Montevideo (62,5%).

El electroshock está indicado para patologías psiquiátricas agudas o cuadros crónicos severos reagudizados, explicó Romano, profesora adjunta de la Cátedra de Psiquiatría de la Facultad de Medicina a El País.

Por ejemplo, se aplica en esquizofrenias que están reagudizadas, con episodios serios de descompensación. Mejora síntomas como, por ejemplo, delirios o conductas muy desorganizadas. También se utiliza en cuadros de depresiones severas, en las que los pacientes presenta un nivel importante de afectación de su vida: permanecen en la cama o dejan de bañarse e incluso de alimentarse, explicó Romano.

Entre los pacientes estudiados 55% padecía esquizofrenia, 11,9% depresión (excluyendo la bipolar), 10,8% trastorno bipolar y episodios maníacos y 7,4% trastornos psicóticos agudos y transitorios. En promedio, entre el ingreso del paciente al hospital y el inicio de la terapia con electroshock pasaron 22,5 días.

Se practicaron entre una sesión y 21 (9,9 en promedio) y la frecuencia fue en la gran mayoría (95%) de tres veces por semana.

"Es importante aclarar que a ningún paciente se le realizó la ETC como tratamiento único. Siempre fue acompañada de un tratamiento farmacológico, por lo cual debemos considerar que la respuesta que valoramos es, en realidad, la de un tratamiento combinado", señalan las especialistas en el estudio.

El 82,7% de los pacientes respondió "favorablemente" al tratamiento, 4,2% presentó una "respuesta parcial" y 6,8% no respondió positivamente.

Los que tuvieron una mejoría más notoria tras la aplicación del tratamiento fueron quienes padecían de trastorno bipolar (96,2%), seguidos por pacientes con trastornos psicóticos agudos (95,8%), depresivos (92,7%) y con esquizofrenia (84,4%). En promedio, los signos de recuperación comenzaron a manifestarse entre la cuarta y la quinta sesión.

Además, un 13,3% de los casos presentaron complicaciones: los delirios fueron las más frecuentes (59,6%), seguidas por problemas cardiovasculares y pleropulmonares. En la mitad de las personas que tuvieron esos efectos se debió suspender el tratamiento.

La cifra
90 Cada esa cantidad de minutos en promedio se efectúa en Uruguay una sesión de electroshock, la mayoría en Montevideo.

Del cine a la realidad
COMIENZO En Uruguay el electroshock comenzó a utilizarse en 1939. Por su eficacia real y también por la falta de otros tratamientos tendió a ser aplicada "en número excesivo en los hospitales públicos y también en los centros privados", según el estudio Electroconvulsionoterapia: fundamentos y pautas de utilización, publicado por la Sociedad Uruguaya de Psiquiatría en 2004 de Humberto Casarotti, José Otegui, Gabriel Savi, Pedro Zurmendi, Eduardo Galeano y Ariel Gold.

MALA PRENSA "Cuando la técnica comenzó a utilizarse se efectuaba sin anestesia. Los pacientes convulsionaban. A partir de la década de los 70 y 80 se efectúa con anestesia. A su vez, películas como Atrapado sin salida o Tango feroz contribuyeron a la mala imagen del tratamiento", señaló Zurmendi a El País.

PROCESO "En Uruguay la técnica nunca dejó de aplicarse, aunque al igual que en otros países se notó una disminución del número de pacientes tratados de ese modo entre 1970 y 1990, incrementándose luego nuevamente", señala el estudio.

DÉCADA DEL 90 En 1994 Alexander Lyford-Pike y otros especialistas presentaron un estudio sobre el uso de electroshock. Destacaron la amplia variabilidad en el número y en las condiciones de aplicación, especialmente entre Montevideo e interior. En la capital se hacían entre 12.000 y 12.500 al año, mientras que en el interior se efectuaban entre 1.000 y 2.000 .

2004 "Los datos recabados proporcionan cifras semejantes con un incremento en el interior, lo que permite suponer que en el Uruguay se hacen entre 14.000 y 15.000 sesiones por año", indicaron los especialistas en el estudio, que es el último relevamiento efectuado sobre la aplicación del electroshock, según especialistas consultados.

El Pais

viernes, 26 de junio de 2009

Si los locos,en vez de la internación o el aislamiento, son puestos en condiciones de expresarse y ser oídos, puede esperarse una respuesta favorable.

Todavía hoy, aunque es evidente la mejora en el tratamiento y la consideración de los enfermos mentales, no dejan de perdurar conductas de abandono por parte de las familias y las comunidades. En el fondo, en esos comportamientos prevalecen aún, en pleno siglo XXI, el miedo y los prejuicios tradicionales heredados con respecto a la potencial violencia atribuida a estos pacientes.

Sin embargo, hay un concepto moderno para el cuidado de estos enfermos, que se impone hacer una construcción colectiva de la salud mental, y que está teniendo aplicación en la provincia argentina de Río Negro. Efectivamente, allí se viene desarrollando un valioso programa de tratamiento de las enfermedades mentales, bajo la responsabilidad del Centro Cultural Comunitario Camino Abierto, dependiente del Hospital Zonal de Bariloche. Ese organismo, dedicado a la asistencia, contención y promoción de pacientes que atiende la psiquiatría, busca lograr "la recuperación de la identidad, la dignidad y el respeto de la persona con sufrimiento mental", a fin de posibilitar su reinserción en la vida comunitaria. En el programa de Camino Abierto la internación psiquiátrica cumple el rol de último recurso, sólo empleado en estados muy agudos, ya que se busca evitar el encierro del paciente.

La dinámica del tratamiento está dada por la acción de un equipo multidisciplinario de profesionales con la activa colaboración de las familias de los enfermos y los miembros de la comunidad. Todos los esfuerzos convergen, entonces, hacia esa construcción colectiva de la salud mental, que ya mencionamos.

Para estimar el significado del planteo descripto, es oportuno recordar que los enfermos mentales han debido soportar los sufrimientos de sus males junto al desconocimiento que existía de su patología, desde la Antigüedad. Esa realidad sumió a esos pacientes en una tristísima condición, ya que se los trataba prácticamente como criminales.

Sólo a partir de fines del siglo XVIII se inició su llamada "liberación", movimiento emprendido por Philippe Pinel, médico francés que, con criterio humanitario, rescató a "los locos" de su injusta prisión para llevarlos a hospitales especializados. Esa acción fue un punto de partida que prosiguió con distinto ritmo en las últimas centurias. En nuestro tiempo se avanzó positivamente, tanto en la dimensión científica como en el enfoque social del problema. Una de las tendencias renovadoras ha sido encabezada en Italia por el psiquiatra Franco Basaglia, que supo imponer un reconocimiento de los derechos del enfermo mental en la gestión política de su país. Así se pudo lograr que la asistencia centrada en la internación fuese sustituida por otra manera de tratamiento en la cual se busca la reafirmación de los vínculos domésticos y comunitarios para obrar solidariamente en beneficio del paciente y la colectividad.

Una clara convicción anima este programa recuperador: las conductas humanas son la consecuencia del trato que reciben. Si los enfermos, en vez de la internación o el aislamiento, son puestos en condiciones de expresarse y ser oídos, puede esperarse una respuesta favorable. El planteo brevemente descripto puesto en marcha en Río Negro requiere, como es lógico, la conducción de profesionales competentes con los que cuenta, el apoyo político y financiero necesario para ampliar sus recursos y el soporte institucional y organizativo que le permita crecer con resultados efectivos.
Editorial IIEl ocaso de los manicomios

El valioso programa de tratamiento de enfermedades mentales que se hace en Río Negro se basa en la construcción colectiva

lanacion.com | Opinión | Viernes 26 de junio de 2009

sábado, 22 de noviembre de 2008

Obtuvieron por parte de la Comisión de la Comunidad Europea 750.000 euros destinados al desarrollo del clubhouse.

ROSARIO-. Absorto en su paso lento, que apenas revela su trastorno mental, Mariano B., de 30 años, camina bajo la sombra de la arbolada avenida Belgrano, de Rosario, para llegar a tiempo a las actividades semanales del grupo de la Casa del Paraná.

Inspirada en el consolidado modelo norteamericano del Fountainhouse de Nueva York, fundado en 1948 para prestar ayuda en la recuperación de personas con padecimientos psiquiátricos, como esquizofrenia, bipolaridad o depresión mayor, entre otros, se inauguró días atrás el proyecto piloto de la Casa del Paraná (www.casadelparana.org.ar), el primer clubhouse de América Latina.

El clubhouse es una comunidad donde se crea un vínculo sano entre las personas, donde no hay médicos, ni profesionales, y donde los sujetos que trabajan para promover y realizar la recuperación de su enfermedad, son, antes que todo, "socios" y no enfermos. Prueba del éxito de ese modelo es que en el mundo, cada año, nacen 20 nuevos clubhouses, además de los 400 que ya se replicaron en 29 diferentes países.

En Rosario, en 2007, se juntó un pequeño grupo de voluntarios para estudiar el tema. Hubo una charla en la Universidad de Rosario, donde asistió una socia de Fountainhouse y un trainer del International Center for Clubhouse Development, de Nueva York (ICCD, www.iccd.org), institución reconocida por las Naciones Unidas para certificar y coordinar los clubhouses de todo el mundo conforme a unos precisos estándares.

Cuatro personas del grupo visitaron e hicieron su formación en unos centros de los Estados Unidos, y en junio abrieron informalmente la Casa del Paraná. Al obtener el estado jurídico como ONG, el proyecto piloto de la casa ya funciona con actividad semanal.

Antes de ser un programa de día o un edificio, el clubhouse sirve para ayudar a las personas a reconectarse con el mundo del empleo, de la educación, con la familia, con los amigos. Hay numerosas estructuras de este tipo, pero la diferencia es que en el clubhouse los participantes actúan como si fueran miembros, dueños de un club, no pacientes, dado que no hay ninguna actividad médica, ningún psiquiatra.

"Se trabaja sobre la parte sana de la persona, no sobre la enferma. Si una persona puede sólo mover un pulgar, vamos a trabajar sobre este pulgar, no sobre el resto que está paralizado por la enfermedad", explicó Beatrice Bergamasco, fundadora, en 2004, del clubhouse Itaca en Italia, y miembro del consejo del ICCD. "La parte enferma se cura con profesionales, fuera del clubhouse. Acá, el socio se aleja de su condición de paciente", dijo Bergamasco.

La participación es voluntaria y autogestionada. El socio elige inscribirse solo; trabaja a la par que el staff y viene cuando quiere, cuando puede. No hay obligaciones, pero el socio "debe tener un objetivo que le guste, un trabajo, aun simple, que sea conforme a su personalidad", explicó Kenn Dudek, director de Fountainhouse, durante la charla que dio en Rosario, y agregó: "El trabajo no debe llenar el tiempo, sino dignificar a la persona para que colabore con el mantenimiento del clubhouse".
Rosario / El único de su tipo en America LatinaAbrieron el primer

Allí realizan actividades que promueven su recuperación, pero sin médicos de por medio

lanacion.com | Ciencia/Salud | S?do 22 de noviembre de 2008

sábado, 29 de septiembre de 2007

Involucrar a la familia

"En la mayoría de las clínicas prodrómicas se trabaja con la familia del paciente, e incluso algunas van más lejos y trabajan con los maestros en las escuelas sobre las discapacidades asociadas a la enfermedad -contó el doctor Meltzer-. El paciente junto con su familia discuten sobre qué es lo que puede estar pasándole, y sobre los riesgos y beneficios de las drogas que se emplean para tratar la enfermedad."

Y los resultados son alentadores: "La mejor clínica prodrómica en el mundo está en Melbourne, Australia, y es dirigida por el doctor Pat McGorry y su equipo -señaló Meltzer-. Ellos han reportado que pueden reducir o demorar significativamente la manifestación de la psicosis en alrededor de un 50% de los casos."
¿Qué tan lejos estamos de esas drogas? "Al menos diez años", respondió el investigador.

De todos modos, concluyó Meltzer, "la esquizofrenia no es tan terrible como para que las personas no tengan esperanzas si reciben ese diagnóstico. Hemos aprendido mucho sobre cómo tratarla en los últimos años, y hoy entre el 30 y el 40% de las personas con esquizofrenia pueden tener una muy buena evolución con las nuevas medicaciones".

Se realizaron en Buenos Aires las XXV Jornadas Argentinas de Psiquiatría
Lo afirmael psiquiatra Herbert Meltzer
LANACION.com | Ciencia/Salud | Sábado 29 de setiembre de 2007