El Gobierno cometería otro grave error si valorara la suspensión de la medida de fuerza dispuesta ayer como una victoria propia o si considerara a los productores rurales un ejército vencido.
La precisión de la mirada, la selección de las palabras y la prudencia de los actos serán elementos cruciales en los próximos días para resolver, o no, el conflicto más largo que hayan protagonizado los sectores del campo.
Los productores y sus dirigentes se han encontrado, por primera vez en muchas décadas, con un amplio apoyo social, aun cuando gran parte de la sociedad comenzaba a sentir las consecuencias de la escasez y el de- sabastecimiento.
Precisamente, el temor a perder ese respaldo social si seguían vacías las góndolas y las carnicerías es lo que llevó a los dirigentes rurales a abrir una tregua de un mes. Un eventual cambio en el humor social era, en efecto, una posibilidad cierta si se profundizaban las carencias colectivas.
El presidente de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, anticipó el mismo lunes, pocas horas después del más conciliador de los discursos presidenciales, que se dedicaría exclusivamente en las 48 horas siguientes a calmar los espíritus de los campesinos y a buscar una pausa en el conflicto. Es lo que él y sus pares de las otras organizaciones rurales lograron ayer. Pero antes, el martes, la Presidenta calificó a todos los dirigentes agropecuarios de golpistas.
El Gobierno parece a veces flagelado por sus propias deducciones. El paro agropecuario -y su criticable metodología de cortar las rutas- fue siempre una decisión que rebasó a los dirigentes del sector después de los primeros dos días de protesta. Creer que esa huelga fue una decisión de unos pocos, tomada mientras fumaban habanos en elegantes salones, significa una visión conspirativa sin ningún lazo con la realidad. No se puede explicar de otra manera que se haya vinculado a este paro con un lockout de hace 32 años. Muchos de los productores que pararon o que estaban en las rutas ni siquiera habían nacido entonces.
El análisis
Creer que ganó, un riesgo para el poder
Por Joaquín Morales Solá
LANACION.com | Política | Jueves 3 de abril de 2008

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