sábado, 3 de noviembre de 2007

Para algunos, el escape está en la comida.

"Comida, el triple; actividad física, tres veces menor; riesgo y encierro; computadora y delivery; el quiosco las 24 horas rodeándolo a uno... -enumera el doctor Máximo Ravenna, médico y psicoterapeuta experto en obesidad y desórdenes alimentarios-. Realmente es algo increíble: no hay un respiro, un lugar donde uno pueda estar sin oferta alimentaria." Para el autor del libro La medida que adelgaza. Del exceso tóxico a la porción saludable (2007), que a partir de hoy escribirá semanalmente una columna en la versión online del Suplemento Salud & Calidad de Vida ( www.lanacion.com.ar/salud ), "hoy los factores que condicionan que una persona sin predisposición a la obesidad se haga gorda o que se suman a una predisposición de ese tipo son infinitos". "Junto con la globalización aparece la multiplicación del hábito de comer como un factor de gratificación -continúa-. Además, estamos en cifras de quietud nunca vistas, y no por no hacer actividad física reglada, sino por no moverse en las cosas cotidianas."
-¿Cómo se empieza a quebrar esta adicción a la comida?
-Hay que saber que se está comiendo demasiado y que el cuerpo se está moviendo demasiado poco. Saber que después de los 30 años, por más que uno se mueva igual que antes y se coma igual que antes, el cuerpo fabrica más grasa y menos músculo. Hay que hacer una actividad física regular que permita que crear músculo, que antes crecía sólo. Protegernos personalmente. Esto es tener mecanismos de defensa, pero sin aislamiento. Significa saber qué quiero yo, hacer ejercicios de relajación, psicoterapia, buscar contactos afectivos, amistades, música, distensión, en vez de tener una heladera todo el tiempo. Hay muchas cosas que valen tanto para los que no están gordos, pero están viviendo mal o pueden estar tomando de más, o estar usando pastillas, antidepresivos, ansiolíticos. Uno tiene que preguntarse: ¿mi problema es el alcohol, la pastilla o la comida, o mi problema es cómo vivo las horas previas que hacen que cuando llego a mi casa no tenga muchos más recursos que comer, fumar, tomar? De nada sirve que me prohiban fumar en mi trabajo, si llego a mi casa y tengo una caja de habanos. Si yo vivo bien la vida diurna es probable que no tenga tanta necesidad de comer o de fumar cuando llego a mi casa. A la sociedad no se la puede cambiar. Sí se la puede modificar pero desde uno, irradiando a la familia, a los amigos, a un núcleo social.
Desde hoy, el experto en
Cómo vencer la adicción a la comida
LANACION.com Ciencia/Salud Sábado 3 de noviembre de 2007

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