sábado, 3 de noviembre de 2007

Una forma cara de conversar

Los terapeutas son gente entusiasta y siempre pueden identificar nuevos temas en los que uno puede trabajar. Luego, por supuesto, hay un motivo del que no se habla. Los terapeutas tienen inevitables intereses económicos para mantener a sus pacientes en tratamiento.

Por otro lado, los terapeutas tiene necesidades emocionales insatisfechas, como cualquier otro, que algunos pacientes satisfacen. Los terapeutas pueden encontrar que algunos pacientes son tan interesantes, excitantes o divertidos que puede resultarles difícil dejarlos ir.

Así que la mejor manera de responder a la pregunta "¿ya estoy listo para dejar la terapia?" es enfrentarla. Periódicamente, analice su progreso y pídale a su analista que le hable al respecto.

¿Cuán cerca está de sus objetivos? ¿Cuánto mejor se siente? ¿Sus relaciones y su trabajo son más satisfactorios?, son algunas preguntas posibles.

Hasta puede preguntarles a amigos cercanos o a su pareja si ven algún cambio. Si piensa que está mejor y considera finalizar el tratamiento pero el terapeuta no está de acuerdo, es el momento para una consulta independiente. En efecto, luego de una consulta, mi amiga escritora terminó su terapia y no lo lamenta.

El abogado finalmente reunió el coraje para decirle a su terapeuta que a pesar de que disfrutaba de hablar con ella, realmente sentía que había llegado el momento de terminar. Para su sorpresa, ella estuvo de acuerdo.

Si contrariamente a ellos dos, usted todavía no puede decidir si quedarse o partir, considere la posibilidad de un experimento. Tómese varios meses y vea cómo es la vida sin la terapia. De esa manera tendrá la posibilidad de juzgar los efectos sin estar realmente en tratamiento y sin pagar por él. Recuerde que siempre puede volver.
Consejos de un experto
Claves para darse cuenta de si las metas ya se han cumplido
LANACION.com Ciencia/Salud Sábado 3 de noviembre de 2007

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