Por otro lado, los terapeutas tiene necesidades emocionales insatisfechas, como cualquier otro, que algunos pacientes satisfacen. Los terapeutas pueden encontrar que algunos pacientes son tan interesantes, excitantes o divertidos que puede resultarles difícil dejarlos ir.
Así que la mejor manera de responder a la pregunta "¿ya estoy listo para dejar la terapia?" es enfrentarla. Periódicamente, analice su progreso y pídale a su analista que le hable al respecto.
¿Cuán cerca está de sus objetivos? ¿Cuánto mejor se siente? ¿Sus relaciones y su trabajo son más satisfactorios?, son algunas preguntas posibles.
Hasta puede preguntarles a amigos cercanos o a su pareja si ven algún cambio. Si piensa que está mejor y considera finalizar el tratamiento pero el terapeuta no está de acuerdo, es el momento para una consulta independiente. En efecto, luego de una consulta, mi amiga escritora terminó su terapia y no lo lamenta.
El abogado finalmente reunió el coraje para decirle a su terapeuta que a pesar de que disfrutaba de hablar con ella, realmente sentía que había llegado el momento de terminar. Para su sorpresa, ella estuvo de acuerdo.
Si contrariamente a ellos dos, usted todavía no puede decidir si quedarse o partir, considere la posibilidad de un experimento. Tómese varios meses y vea cómo es la vida sin la terapia. De esa manera tendrá la posibilidad de juzgar los efectos sin estar realmente en tratamiento y sin pagar por él. Recuerde que siempre puede volver.
Consejos de un experto
Claves para darse cuenta de si las metas ya se han cumplido

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