Casi la mitad del corazón humano se regenera durante la vida de su portador. Es decir, el 40% de las células del músculo cardiaco de un anciano son distintas de las que él mismo tenía de niño, porque estas células, los cardiomiocitos, se han ido renovando sin prisa pero sin pausa a un ritmo de entre el 1% anual a los 25 años y el 0,45% anual a los 75 años. Los cardiólogos ya recopilaron en la última década pruebas sólidas de que esto ocurre, pero la confirmación ha llegado ahora, apenas el mes pasado, gracias a una idea que Andreas Zeiher, de la Universidad de Francfort (Alemania), calificó de "genial" en el 6º Congreso Internacional sobre Células Madre y Cardiología celebrado recientemente en Madrid.
La historia del hallazgo, publicado en la revista Science, es bonita: los ensayos nucleares de mediados del siglo XX contaminaron la atmósfera tanto que la cantidad del isótopo radiactivo carbono 14, presente en las células de todo ser vivo, aumentó de modo significativo; este isótopo decae a un ritmo constante, con lo que investigadores del Instituto Karolinska en Estocolmo (Suecia) advirtieron que si lo medían en el corazón de personas fallecidas a distintas edades, podrían hallar la tasa de regeneración de las células cardiacas. "Ya no queda ninguna duda", dice Zeiher. "Ahora nos toca a nosotros descubrir qué mecanismo podemos usar para mantener y reforzar este proceso en el corazón. Una de las formas es la terapia celular con células madre".
Aprovechar y estimular la propia capacidad del corazón de regenerarse. Emular la maravillosa hazaña de las salamandras, capaces de volver a fabricarse la cola o una pata de recambio si la suministrada de serie sufre algún percance. ¿Es realmente posible plantear algo así para tratar enfermedades cardiacas en humanos? Bueno, "eso es lo ideal y se ha logrado parcialmente en ratones", explica Francisco Fernández Avilés, jefe de Cardiología en el hospital Gregorio Marañón, en Madrid y organizador del congreso. Pero en humanos es por ahora un objetivo demasiado ambicioso. Ahora bien, hay también metas más modestas: si no es posible aún aspirar a regenerar un órgano, sí se puede intentar repararlo parcialmente, usando las células implicadas en el proceso de regeneración.
Terapias regenerativasCélulas madre para curar corazones rotos
lanacion.com | Salud | S?do 16 de mayo de 2009

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