martes, 14 de abril de 2009

La bomba crece en silencio.

"El más grave problema social del país está en el conurbano. Somos conscientes de que se vive mal en Corrientes, Chaco o Formosa, pero en el Gran Buenos Aires no tomamos conciencia de que afrontamos una verdadera bomba de tiempo social para aproximadamente cinco millones de personas", plantea Antonio Cicioni, director del área de Fortalecimiento de las Instituciones del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec). "Es un tema ausente en nuestro debate público, en el que sí se discute sobre la «inseguridad», pero no se ofrece un debate técnico o sobre políticas públicas".

Los ejemplos de semejante afirmación, dice Cicioni, abundan. Por los serios problemas de desinversión pública, la población de Esteban Echeverría se triplicó durante las últimas tres décadas por efecto de migraciones internas, pero entre 1987 y 2007 sólo se construyeron 300 viviendas sociales. "En San Luis, con una población similar a la de Esteban Echeverría, se construyeron 50.000 viviendas", compara.

La disparidad en el flujo de fondos, con provincias beneficiadas en desmedro de Buenos Aires, generó con el paso de los años efectos muy diversos que potenciaron los contrastes que dominan en la región metropolitana. Allí donde torres de departamentos, countries y barrios cerrados conviven con asentamientos muy precarios. A veces, tan sólo con un paredón de por medio.

"El conurbano crece en silencio", dice la directora del Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), Andrea Catenazzi. "Crece en los barrios, que se densifican porque los hijos construyen en los lotes, hacia arriba, o detrás de la casita de sus padres, o con otro cuarto. El típico barrio siempre está «inacabado»."

Esa "densificación" se combinó, explica, con el fenómeno de la extensión de los barrios cerrados. "Cada municipio debió lidiar con estas formas de crecimiento, asociándolas o separándolas", cuenta. Así, destaca algunas experiencias "interesantes" para articular los barrios cerrados en Morón, Moreno o San Fernando.

Para los argentinos que cada año emprenden un largo viaje desde sus provincias hasta las orillas de la ciudad de Buenos Aires hay otro factor en danza a la hora de armar las valijas. No importa cuán mal se viva en los cinturones del conurbano, será mejor que en sus terruños. Así, el 14,9% de los habitantes del Gran Buenos Aires vive por debajo de la línea de la pobreza, según las estadísticas oficiales del Indec de fines de 2008, una cifra tres veces superior a la porteña. Pero mejor que las registradas en los grandes centros urbanos de diez provincias -Corrientes, Formosa, Chaco, Posadas (Misiones), Catamarca, Tucumán, Jujuy, La Rioja, Santiago del Estero y Concordia (Entre Ríos)- y similar a los de otras tres: Santa Fe, La Rioja y San Juan.
"Estamos frente a una verdadera bomba de tiempo"

Dos especialistas advierten sobre los riesgos de abandonar el conurbano a su suerte

lanacion.com | Política | Martes 14 de abril de 2009

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