lunes, 5 de enero de 2009

Si la tendencia que se insinúa para los cereales se mantiene, tal vez Cristina Kirchner pueda evitar el default de los bonos emitidos por su esposo.

Desde la Navidad ha comenzado a registrarse un movimiento decisivo para el resultado de las elecciones de octubre: la soja recuperó el 10% de su precio. La tendencia es vacilante, pero si llegara a mantenerse los Kirchner estarán menos asfixiados por la crisis fiscal. Los productores agropecuarios también mejorarían el pésimo humor de los últimos meses. El precio de la soja es una variable macro en la Argentina: el kirchnerismo sólo puede evitar su derrumbe electoral si es capaz de ensayar un programa agropecuario queincluya una rebaja significativa de las retenciones. También en 2009 el comportamiento del campo será determinante para la vida pública.

En los últimos días los chacareros comenzaron a vender la soja que, a falta de precios razonables, habían guardado. El viernes pasado la tonelada cotizó a 807 pesos, que es lo que queda al productor una vez que el Estado retiene el 35%.

Ochocientos es el número mágico para un producto que se había derrumbado hasta 680, después de tocar el techo de los 920 pesos.

Los expertos observan un detalle: al cabo de mucho tiempo se rompió la correlación entre el precio de las oleaginosas y el del petróleo, que sigue bajando más allá de la ínfima recuperación que derivó de los bombardeos israelíes en Gaza.

Estos fenómenos inspiran algunas hipótesis: por ejemplo, que el consumo asiático de proteínas no será tan afectado por la recesión internacional como se preveía. También se especula con que los precios seguirán subiendo cuando Barack Obama inaugure su presidencia verde, con anuncios a favor de los biocombustibles, sobre todo del etanol y de los derivados de desechos forestales. Son incógnitas cruciales para el rincón del mundo que gobiernan los Kirchner.

El año pasado el Tesoro obtuvo más del 15% de sus ingresos de las exportaciones agropecuarias: 11.000 millones de dólares. Con los números de hace tres semanas, esa recaudación sería de apenas 6150 millones. Si la tendencia que se insinúa para los cereales se mantiene, tal vez Cristina Kirchner pueda evitar el default de los bonos emitidos por su esposo.

En la Casa Rosada disimulan la posibilidad de un colapso fiscal. Repiten como una letanía que la moratoria impositiva colectará 13.000 millones de pesos, lo que equivale al 5% de la recaudación de un año. Ningún antecedente superó el 3%. Pero Ricardo Echegaray cree que producirá el milagro que no alcanzaron los tributaristas profesionales.

El nuevo recaudador también debe organizar el blanqueo en el que prometen desnudarse algunos amigos de Olivos. Vencido el plazo de esas operaciones, deberá lanzar una guerra florida contra los evasores, como exige la avidez de Néstor Kirchner. Echegaray está en la AFIP para sugerir esa secuencia.

La Presidenta y su esposo también festejan que dejarán de gastar 18.000 millones de pesos en subsidios energéticos.

Se debe a la reducción del precio de los combustibles que importa laArgentina. Pero también a que, con la actividad económica, caerá mucho el consumo de hidrocarburos (y la recaudación, claro).

Sin embargo, el factor determinante de este ahorro es el formidable tarifazo que viene disponiendo el Gobierno: el 45% de los clientes domiciliarios de gas y electricidad recibirán facturas con aumentos que van, según sea su nivel de consumo, del 60 al 400%. Y todavía falta ajustar el boleto de colectivos, subtes y trenes.

El fracaso de la política tarifaria del kirchnerismo quedó demostrado en estos días. Los aumentos son descomunales y, además, inoportunos: se disponen cuando el nivel de actividad comienza a desplomarse.

Después del default de TGN, que fue el desenlace de la misma falta de estrategia oficial, Julio De Vido se apresuró a aumentar más del 100% los ingresos de Autopistas del Sol, que seguía los pasos de latransportadora de gas. En la Anses estudian ahora una asistencia a YPF, que en febrero debe rescatar un bono por 240 millones de dólares.

Kirchner está acobardado ante la idea de una cesación de pagos en cadena, que comience en las compañías y termine poniendo en tela de juicio la solvencia del Estado.

Por eso el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, preparó el martes pasado el decreto de la negociación del canje con los tenedores de bonos en default (holdouts).
El escenarioOtro dilema para Kirchner

Carlos Pagni

lanacion.com | Política | Lunes 5 de enero de 2009

No hay comentarios: