Los propios, es decir, los que trabajan cerca del nuevo administrador, dicen que se verá una AFIP operativa, que trabaje en línea con el Poder Ejecutivo.
Dicen que el funcionario, que asumió en privado, nunca mencionó la palabra control en ese exclusivo acto. "Sí habló de un organismo mucho más operativo, pero no mencionó la palabra control y tampoco habló de perseguir a ningún sector", dijo un hombre que por ahora está cerca de la cúpula de la AFIP. "No tenga ninguna duda de que habrá cambios ?dijo a La Nacion otro estrecho colaborador de Echegaray?. Pero que le que quede claro: se recaudará dentro de la ley. Dentro de la ley todo, fuera de la ley, nada." Los propios se apuraban el viernes a salir al cruce sobre la percepción que ya se ha instalado entre empresarios, economistas, tributaristas y, también, por qué no, entre algunos funcionarios de carrera de la AFIP.
¿Cuál es esa percepción? Pues la que tienen los ajenos, aquellos que están fuera del riñón de Echegaray: desde ahora habrá una AFIP mucho más política; habrá una intención manifiesta de cobrarle más impuestos al campo. Ese sector, se especuló, es el eje de esta nueva conducción. Dicen que dejará de lado ese carácter aséptico que caracterizó al organismo durante los últimos años y que se la verá más cerca de los objetivos políticos del matrimonio Kirchner. Creen que se apuntará a diversos sectores en particular, siempre en función de lo que dicten las decisiones que surgen desde la residencia presidencial de Olivos. Y piensan que será una letal arma con la que el kirchnerismo podrá encolumnar a los díscolos que ya les encontraron la vuelta a los zamarreos del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Por ahora, propios y ajenos hablan en voz baja. Dicen los propios. "El Presidente, perdón, la Presidenta, le ha pedido a Echegaray que trabaje y que por ahora no tenga contacto con la prensa. Tiene una tarea pesada por delante. Ya hablará", se excusó, yerro de por medio, uno de sus colaboradores más cercanos. Engranaje kirchnerista al fin, el ahora administrador ya empezó a recibir advertencias sobre las consecuencias de hablar con la prensa, según el pensamiento que impera en el actual gobierno.
Los ajenos son tajantes. "Yo le cuento cuál es mi sensación, pero, por favor, olvídese de poner mi nombre porque tengo que seguir trabajando", se excusaron, palabras más palabras menos, varios tributaristas, economistas y empresarios al ser consultados por La Nacion horas después de la designación.
Cambios de funcionariosEl riesgo de una AFIP más politizada
Con la llegada de Ricardo Echegaray al organismo recaudador, un hombre de confianza del matrimonio presidencial, empieza una nueva etapa en la vida fiscal del país, en la que se espera una mayor injerencia del Gobierno en el ente
lanacion.com | Economía | Domingo 4 de enero de 2009

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