Es difícil atribuirles este ideal a los Kirchner. Ellos se inscriben, más bien, en la fórmula chavista del personalismo. Pero su intención monopolizadora del poder, después de las derrotas ante el campo y en el Congreso, se halla hoy en franco retroceso. La trama central de la política argentina no deja de ser por eso menos acuciante. ¿Cómo haremos para intentar otra vez, más allá de los Kirchner, esa república bipartidaria y estable que hasta ahora no hemos conseguido?
Por lo pronto el peronismo, sin abandonar necesariamente su pretensión mayoritaria, tendría que dejar de ser un movimiento de límites imprecisos para volver a ser un partido institucionalmente organizado como lo fue en 1988, cuando celebró una elección interna ejemplar entre Menem y Cafiero. En 2003, al no poder organizar su vida interna, el peronismo dio lugar a tres candidatos presidenciales simultáneos, desordenando de cuajo nuestra vida partidaria. Hacia 2011, tendría que volver sobre sus pasos. En cuanto al radicalismo, con Cobos le ha surgido una nueva oportunidad. Ahora tiene un líder con potencial electoral. ¿Sabrá albergarlo en un fecundo clima de reconciliación interna?
Si el peronismo y el radicalismo se reordenaran como partidos institucionales de intensa vida interna, cabría preguntarse todavía por el lugar que deberían ocupar en el nuevo esquema democrático esas fuerzas vigorosas que han llegado a ser la Coalición Cívica, el Pro que predomina en la Capital y el socialismo que prevalece en Santa Fe. La suma de cinco partidos establecidos y competitivos sería finalmente excesiva en dirección del bipartidismo, pero el camino hacia la simplificación que anhelamos no será instantáneo. Habrá todavía un proceso incierto, engorroso, de luchas internas y de alianzas externas en busca de la nueva conformación política de la cual deberían surgir los liderazgos nacionales de los próximos años. Pero el premio, si lo conseguimos, valdrá la pena. Una Argentina democrática reconstituida en su ordenamiento político podría proveernos en 2011 con esas columnas del templo democrático que aún no nos amparan.
El caso insólito del templo sin columnas
lanacion.com | Opinión | Domingo 24 de agosto de 2008

No hay comentarios:
Publicar un comentario