Fue peor el remedio que la enfermedad cuando a la preocupación de la CGT por la demora del Gobierno en responder a los reclamos sindicales se sumó la decisión oficial, que irritó a los sindicalistas.
Sin sonrisas, los secretarios general y adjunto de la central obrera, el camionero Hugo Moyano y el metalúrgico Juan Belén, respectivamente, compartieron el acto en el despacho presidencial, a sabiendas de que las cifras que dispuso el Gobierno no complacieron a la CGT.
Luego, en la conferencia de prensa posterior, Moyano expresó a su manera el malestar sindical. Juzgó "insuficiente" la modificación, pero prefirió tomarla como "un primer paso" para la posible eliminación de la tabla de deducciones de Ganancias, a pesar de que los sindicalistas no tienen ninguna certeza de que eso ocurra.
Su actitud fue todo un símbolo. Los principales dirigentes sindicales no postergaron (como hubiera ocurrido en otras ocasiones) sus respectivos compromisos, que incluyeron negociaciones en paritarias, viajes al interior, y hasta alguien aseguró que "no estaba enterado de la reunión con la Presidenta". Nada es casualidad en las actitudes de los gremios y fue una manera de expresar su desagrado con la medida. Entonces el acto se remitió a la presencia de Moyano y Belén, sin el estruendo que hubiera significado un acuerdo alentador para los sindicalistas y para el propio Gobierno.
El malestar cegetista, un dato casi inédito en la era kirchnerista
Los dirigentes consideran "escandalosos" los descuentos salariales por Ganancias
lanacion.com | Política | Viernes 29 de agosto de 2008

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