domingo, 10 de agosto de 2008

Cerca del 42 por ciento de la deuda pública argentina se indexa a partir del índice de precios.

Por lo tanto, cuando aumenta la inflación crecen los intereses. Un punto más de inflación, según las últimas estimaciones, implica unos 572 millones de dólares más de deuda externa. Al empujar hacia abajo el índice de inflación, la Argentina lleva ahorrados unos 20 mil millones de pesos desde el inicio de la intervención del Indec. Pero la picardía no es gratuita. "A la Argentina se le cerraron los mercados de financiamiento voluntario, que afecta no sólo la posibilidad de conseguir recursos para el sector público sino también para el privado. Además, a través de las AFJP, muchos de los tenedores de deuda somos los propios argentinos, a quienes cada tres años nos quitan dos de capital", calcula Rodrigo Alvarez, gerente de economía y finanzas de la consultora Ecolatina.

El vínculo entre deuda e inflación plantea el principal problema de cara a un posible sinceramiento del índice de precios. Muchos economistas consideran inviable reconocer la inflación pasada en términos financieros. "Para atrás no se puede hacer nada, daría lugar a una especulación financiera extraordinaria, los bonos subirían 30 por ciento en un día", estima el economista Javier González Fraga, ex titular del Banco Central. En definitiva, la imposibilidad de pagar los intereses acumulados por la inflación escondida en los meses de intervención dejará a la Argentina frente a una suerte de segundo e inevitable default.

PolíticaCredibilidad intervenida: las claves para entender la crisis del Indec

Cuestionado por amplios sectores, incluidos ahora también los industriales, todo el sistema estadístico del país entró en zona de riesgo como resultado de un complejo entramado de intereses y disputas por espacios políticos

lanacion.com | Enfoques | Domingo 10 de agosto de 2008

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