La incertidumbre respecto de la evolución de la situación argentina ha llegado entre los empresarios a niveles altísimos. "Es algo curioso, nadie en el máximo nivel de gobierno parece saber qué pasará en las próximas 12 horas", dice un ejecutivo que solía tener buena llegada con la administración del matrimonio Kirchner.
La tensión generada por el conflicto por la suba de las retenciones, al que se sumó el paro de los transportistas que bloquean las rutas, parece ser el centro de la preocupación ciudadana. "La pérdida de la confianza ha sido enorme, la baja de depósitos bancarios y las fuertes compras de dólares muestran un límite al accionar de las autoridades, que de todas formas redoblan la apuesta vendiendo reservas y haciendo bajar el dólar porque no pueden hacer otra cosa", señaló otro empresario.
Todos esperan una solución. La Unión Industrial Argentina, que hasta ahora ha dado un fortísimo respaldo a las medidas que afectan al agro, pidió la liberación de las rutas. La conducción de la entidad fabril apoyó, muy probablemente como nunca antes lo hizo con ninguna otra administración, los controvertidos incrementos de las retenciones. Pero ahora el sector que representa vive en el peor de los mundos, con problemas de abastecimiento de insumos por los bloqueos de rutas, que también dificultan la comercialización de sus productos. Además, padece por la baja del dólar, que hace más competitiva la producción importada, sufre por la crisis energética y debe otorgar aumentos salariales.
El modelo acumula enormes problemas. Para mantener el dólar alto comprando todas las divisas excedentes de la balanza comercial con emisión de pesos se requiere un demanda sostenida de moneda local por parte del público. Esa demanda se mantuvo en alza desde 2002, pero por primera vez desde entonces, flaquea.
La suba permanente del gasto público por encima del alza del producto bruto y de la recaudación impositiva requiere de un incremento constante de la presión tributaria que, hasta marzo era posible. El conflicto que no cesa por el alza de las retenciones también muestra que allí apareció otro límite.
El Gobierno tiene problemas para sostener dos de los pilares del modelo, que son el superávit comercial por el dólar que cae, y el superávit fiscal, por la imposibilidad política de subir la presión tributaria. Los Kirchner tienen dificultades aún más serias que el paro del campo.
Fuente: La Nación
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