jueves, 3 de abril de 2008

El peligro de eludir al Congreso

Para salir de un problema, el primer paso imprescindible es reconocer que existe. El Gobierno está enfrentando un inesperado conflicto que no es, exclusivamente, la rentabilidad de "ese yuyito", la soja. Y, mientras su actitud siga circunscripta a esa mirada cortita, difícilmente pueda encontrarse una solución.

Aun cuando todo el interior decidió ayer suspender las protestas del campo, igual el Gobierno sigue teniendo el problema de fondo: falta de credibilidad, escaso nivel de inversiones, escasez creciente de productos de primera necesidad; todos agudizados por la sumatoria de errores políticos de las últimas tres semanas.

Decir que el Poder Ejecutivo generó un conflicto innecesario, por una voracidad fiscal que terminó confiscando los fondos de los productores agropecuarios, es una obviedad. También es conocido que lo hizo unilateralmente, echando mano de facultades conferidas en un gobierno de facto que le posibilita al Ejecutivo determinar impuestos sin pasar por el Congreso.

Por eso, el primer paso para descomprimir inmediatamente la situación debe ser dejar sin efecto la última medida sobre las retenciones, que, entre otras cosas, atenta contra la adopción de tecnología en el campo, contra los mercados y, especialmente, contra todo el interior. Pero ahí recién comienza el verdadero trabajo, que es recuperar la credibilidad en los gobernantes y en la ley. En primer lugar hay que transparentar las cuentas públicas para saber realmente cuánto hay, en qué se aplica y qué se debe.

Se deben derogar los regímenes extraordinarios, sobre todo aquellos que permiten que el Ejecutivo eluda al Congreso. Y tercero, elaborar un moderno sistema fiscal que no penalice la producción. Pero sobre todo hay que pensar en una Argentina en grande y no sólo en recaudar para alimentar una "piñata" que sirve para sojuzgar a gobernadores, legisladores y, en definitiva, al país.

Por Ricardo López Murphy
Para LA NACION

No hay comentarios: