Los productores de aceite de oliva de Mendoza se lanzan a conquistar el mercado brasileño. El aumento del arancel externo común (AEC) del Mercosur para el aceite de oliva suma otra chance para la Argentina.
"Si bien Mendoza ha sido un proveedor histórico de aceite de oliva en Brasil, nunca tuvimos una coyuntura tan interesante como ahora", dijo a LA NACION Héctor Smud, gerente de ProMendoza, la agencia de promoción de exportaciones que organizó una misión empresaria a San Pablo el mes último.
En mayo de 2007, el arancel de importación para el aceite de oliva pasó del 10% al 31,5% cuando el Mercosur decidió aplicar un derecho compensatorio al aceite de oliva proveniente de la Unión Europea porque se demostró que ese mercado subsidiaba la producción.
Con ese antecedente, y destacando la calidad del aceite de oliva mendocino, ProMendoza coordinó una misión durante la que se hicieron charlas y degustaciones con el fin de posicionar a Mendoza como principal proveedor de aceite de oliva de Brasil.
En la actualidad, sólo el 5% del aceite de oliva extra virgen envasado que compra Brasil proviene de la Argentina. Los principales proveedores del vecino país son Portugal y España. "Vimos que en Brasil hay muchos productos portugueses y españoles de calidad media y baja y que llegan a precios muy competitivos. En esa franja no se ven muchas marcas argentinas", comentó Miguel Zuccardi, de Familia Zuccardi. "En cambio, en las franjas de mejor calidad hay aceites griegos, italianos y portugueses. Ese es el mercado al que la Argentina puede entrar con mucha promoción y difusión", agregó. Su empresa comenzó a producir aceite de oliva en 2004, y lo exporta desde 2006.
"Nuestro aceite está teniendo mucha aceptación en el mercado brasileño, donde se consume cada vez más aceite de alta calidad", señaló Rodolfo Vargas Arizu, de la empresa Vargas Arizu.
La firma viajó con un aceite de oliva extra virgen varietal, en botellas de 500 centímetros cúbicos con pico vertedor, lo que permite llevarla directamente a la mesa. Se trata de un envase que sigue la línea de las botellas de los vinos.
Brasil no tiene producción propia de aceite de oliva y está posicionado entre los diez países de mayor consumo de aceite del mundo.
Según la Asociación Brasileña de Importadores y Comercializadores de Aceite de Oliva, el consumo brasileño tiene un crecimiento del 6% anual en promedio.
Fuente: La Nación
martes, 25 de marzo de 2008
Una prueba de fuego para el aceite de oliva.
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