Con una importante demanda laboral en determinados sectores de la actividad -hecho que convive de todas formas con una tasa de desempleo que no es la ideal-, la disponibilidad de personas con conocimientos específicos es a veces escasa. Pero más allá de eso se plantea un interrogante: cómo saber quiénes están realmente preparados para desarrollar las tareas en forma correcta, utilizando procedimientos actualizados y seguros.
Entre 2005 y el año pasado, 9600 trabajadores obtuvieron su certificación de competencias laborales, otorgada por una entidad sectorial con el aval de cámaras empresariales y sindicatos, y bajo los lineamientos de un programa que impulsa el Ministerio de Trabajo a través de la Secretaría de Empleo. ¿Qué significa eso? Que, al margen de los títulos del sistema educativo formal que estos trabajadores puedan tener, también cuentan con un documento que da fe de su experiencia y sus conocimientos para un determinado trabajo. Y su aptitud está probada no sólo en lo referido a la tarea propiamente dicha, sino también en cuanto a la adopción de medidas de higiene y seguridad, a la disposición para el trabajo en equipo y a todos los aspectos que se consideren necesarios para cada oficio en particular.
En el período citado se elaboraron las normas que permiten evaluar a los trabajadores en 180 oficios de casi treinta sectores. Participan, por ejemplo, las actividades gráfica, repostera; las industrias alimentaria, metalúrgica, automotriz, del calzado y petrolera; el turismo, la construcción y la energía.
Programa de la Secretaría de Empleo
Son, por ejemplo, albañiles y reposteros

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