lunes, 4 de febrero de 2008

El ex ministro de Economía defendió ante LA NACION su acuerdo con el oficialismo.

-¿Cómo explica este acuerdo con Kirchner?

-Soy un convencido de que hay que fortalecer y modernizar los partidos políticos existentes, por eso insistimos en el rescate del justicialismo. Lo que ocurrió ahora es que el ex presidente me transmitió que quería efectivamente entrar en esa etapa de renovación y modernización. A raíz de eso, se acordaron dos cosas: el reconocimiento de que existe una mayoría, que es la de Kirchner, y una primera minoría dentro del justicialismo, que es nuestro espacio, y que hacia el futuro la diversidad está garantizada.

-¿Está garantizada?

-Bueno, eso es lo que expresa con mucho énfasis el ex presidente.

-¿No cree que la gente lo va a ver como a un nuevo Borocotó?

-No, claramente no, por razones muy sencillas: cualquier argentino, y particularmente los más de tres millones que me votaron, tienen hoy la posibilidad de ver en mi página Web que todas nuestras posiciones, y en particular la de los partidos políticos, la vamos a mantener sin ninguna modificación durante todo este proceso. Alguien me dijo que ésta era una jugada del primer mundo. No sé si es así, pero en cualquier caso es cierto que éstas son las cosas habituales allí. Piense usted: Tony Blair y Gordon Brown [ex premier y premier británicos, respectivamente] durante diez años disintieron sobre el ingreso o no a la moneda común europea. Chirac [Jaques] y Sarkozy [Nicolas] disintieron sobre el proceso inmigratorio de Francia; y para venir a algo más cerca Hillary Clinton y Obama [Barak, precandidatos presidenciales norteamericanos] difieren nada más y nada menos que en la guerra de Irak. Sin embargo, todos están dentro del mismo partido. De manera tal que esto es todo lo contrario de la obediencia debida, del borocotismo y demás.

-Pero usted compartió fórmula con un partido opositor.

-No, no, no. Yo fui candidato de una concertación con el programa que yo presenté en octubre de 2006, más de un año antes de las elecciones. Nada de eso cambió. Después, si le quisieron dar un tono más opositor, problema de ellos. El acuerdo fue previo al posicionamiento del radicalismo.

-Pero tampoco les dijo que era un dirigente del justicialismo con intenciones de participar en la interna partidaria.

-A ver. Durante la campaña electoral debo haber dicho un millón de veces que el término opositor no me gustaba, que la oposición en la Argentina habitualmente es una oposición rabiosa. Que lo que yo quería construir era una alternativa.

-¿Y cree que los votantes hicieron esa diferenciación?

-Pienso que sí. Ustedes saben que quién quería votar una oposición total votaba por otra opción, no votaba por la Coalición, por Una Nación Avanzada.

-Sin embargo, los dirigentes de la UCR no parecen coincidir con usted.

-Ahora mi desafío es el de intentar hacer en la Argentina algo que es natural en el mundo desarrollado, donde la política funciona de otra manera. Hay opositores rabiosos que siempre serán opositores rabiosos y otros que no entienden mucho las cuestiones estratégicas y que viven en torno a la táctica, a la cosa inmediata, a la partidocracia. Dejémoslos ahí.

-¿Cómo se implementa el acuerdo? ¿Será vicepresidente del PJ?

-No, todavía eso está en elaboración. Las dos reuniones que tuvimos fueron para estar seguros de que estábamos hablando de un mismo objetivo, que es recuperar al principal partido político de la Argentina.

-¿Cómo congenia este acercamiento a Kirchner con sus críticas al Gobierno?

-Todo lo que dije en la campaña sigue siendo, en líneas generales, válido, porque bueno..., el Gobierno acaba de empezar y no ha habido grandes modificaciones. Si usted tiene que imaginarse una reunión del partido justicialista en el marco de este acuerdo se puede imaginar una mesa en la que el ex presidente kirchner dirá lo que venía diciendo y yo le diré exactamente lo que les dije a mis votantes.

-¿Si subsisten esas diferencias por qué no ir a una interna?

-Porque éste es un problema de realismo político. Me parece que el poder que tiene acumulado el ex presidente es lo suficientemente fuerte como para, si quisiera, tomar la totalidad del poder dentro del peronismo. Y si uno se encuentra con un presidente que dice que no quiere usar ese sistema, sino que dice que quiere abrirse y aceptar la diversidad, bueno vale la pena hacer el intento.
El ex ministro de Economía defendió ante LA NACION su acuerdo con el oficialismo
LANACION.com | Política | Lunes 4 de febrero de 2008

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