domingo, 20 de enero de 2008

Las ciudades concentran pobreza, pero también representan la mejor esperanza de escapar de ella.

Por primera vez en la historia del mundo, el mayor peso demográfico comenzó a concentrarse en las ciudades. Desde este año, punto de inflexión del que no habrá marcha atrás, más de la mitad de la población global es urbana y, si las tendencias migratorias que señalan los especialistas se verifican, a mediados de este siglo esta proporción crecerá a tres cuartas partes del total.

Pero lo que podría ser simplemente una particularidad demográfica -o incluso, una buena noticia- encendió luces de alerta en organismos internacionales como las Naciones Unidas: anclado principalmente en el tercer mundo, este fenómeno de urbanización ocurrirá en forma tan masiva y acelerada que la capacidad de respuesta que requiere excede largamente las posibilidades de muchas de las naciones que lo atravesarán.

La tendencia es irrefrenable: el crecimiento vegetativo de la población urbana actual, sumado a la migración masiva del campo a la ciudad, son las principales causas de este fenómeno que tendrá lugar principalmente en países asiáticos y africanos, aunque América latina no será ajena a esta preocupante realidad.

Porque al ritmo actual de urbanización -las estimaciones indican que las 20 ciudades que más rápido crecen recibirán en conjunto 616 personas por hora hasta 2015- no se tratará ya de ciudades con postales tan atractivas como las que pueden mostrar Nueva York o Tokio sino de urbes desbordadas, cada vez más inhabitables. En este sentido, las conclusiones de la ONU son claras: si los países afectados no comienzan a planificar su futuro, el resultado será desastroso, y los fantasmas de la violencia urbana, la contaminación, la proliferación de asentamientos precarios y la saturación habitacional, sanitaria y de infraestructura formarán parte de la vida cotidiana en sus urbes.

De acuerdo con el informe "Estado de la población mundial 2007", elaborado por la ONU, entre 2000 y 2030 la población urbana de Asia pasará de 1360 millones de personas a 2640 millones; la de Africa, de 294 millones a 742 millones, y la de América latina y el Caribe, de 394 millones a 609 millones. En todos los casos, el número de residentes en las principales ciudades prácticamente se habrá duplicado.

"Este informe forma parte de una estrategia de concientización de Naciones Unidas frente a dos realidades contrapuestas. Mientras comienza a observarse ya un crecimiento urbano acelerado, cada vez más los políticos toman actitudes hostiles hacia los nuevos pobladores, y esto, claramente, no funciona. Sólo facilita el crecimiento de asentamientos precarios, como villas y favelas", explica su autor, George Martine.

Algunas proyecciones para el caso argentino tampoco son muy alentadoras. Aunque la población urbana del país ya supera ampliamente el 75 por ciento del total, gran parte de nuestros pobladores urbanos están concentrados en el área metropolitana y el conurbano bonaerense en forma desordenada y con un acceso deficiente a los servicios básicos. Y, de acuerdo con un estudio de la organización no gubernamental Avina, en las próximas décadas se espera que esta situación se agrave, con casi la mitad de la población argentina concentrada en un cordón urbano ininterrumpido entre La Plata y Rosario.

Jorge Rodríguez Vignoli, referente del área de población de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), explica que el crecimiento urbano basado en la supremacía de unas pocas ciudades por sobre el resto es propio de toda Latinoamérica, la región en vías de desarrollo con mayor crecimiento urbano hasta ahora. Ya en 2005, un 77 por ciento de la población regional se definía como urbana, mientras que el nivel de urbanización en Asia alcanzaba sólo al 40 por ciento y en Africa, al 38 por ciento. Por esta razón, en el caso latinoamericano no serán tanto las migraciones del campo a la ciudad como el crecimiento vegetativo de la población urbana el factor que agravará la situación en los próximos años o décadas. "Digamos que la proporción será de dos tercios contra uno de migración interna", explica el especialista.

Ciudad de México y San Pablo, en Brasil, son las dos ciudades latinoamericanas que integran la lista de las 20 urbes que más rápido crecerán en los próximos años. La tabla, confeccionada por The Urban Age, un programa de la London School of Economics y el Deutsche Bank dedicado al estudio de estos temas, la encabeza la ciudad nigeriana de Lagos, que según los cálculos de aquí a 2015 recibirá 58 nuevos pobladores cada sesenta minutos. Detrás se ubican Dhaka, en Bangladesh; Mumbai, en la India; Karachi, en Paquistán, y Yakarta, en Indonesia. San Pablo se ubica en el 13º puesto (con 24 nuevos pobladores por hora) y Ciudad de México, en el 15º (con 23 migrantes nuevos residentes cada sesenta minutos).

Pero en ningún otro país las cifras de las migraciones internas son tan descomunales como en China, país que de todos modos sigue siendo predominantemente rural (el 60% vive en medios rurales). Siguiendo las tendencias globales, se calcula que unos 200 millones de campesinos chinos cambiaron la quietud rural por la promesa urbana en los últimos veinte años. Y para 2020 -es decir, a lo largo de los próximos 12 años- otros 300 millones se mudarán a las principales ciudades.

"Muchos jóvenes que viven en el sector rural chino se sienten atraídos por la bonanza en las urbes, que ha permitido, por ejemplo, que las familias conciban más de un hijo ya que sus mayores ingresos les permiten no sólo darles mejor atención sino también pagar la multa por violar la ley", explica Jorge Malena, coordinador de la carrera "Estudios sobre China contemporánea", de la Universidad del Salvador.

Pero el especialista señala una penosa ironía con respecto a esta gigantesca población migrante: "Un número considerable de quienes se dirigen del campo a las ciudades, por su nula o escasa calificación se convierten en uno de los motores de la maquinaria productiva china, ya que los bajos salarios que reciben inciden en la conocida competitividad de la producción china".

Volviendo al informe "Estado de la población mundial 2007", el estudio señala que la población urbana de Asia y Africa doblará en 2030 las cifras de 2000: un ritmo de crecimiento vertiginoso, que vendrá acompañado de otros fenómenos, positivos y negativos. "La actual concentración de pobreza con proliferación de tugurios y disturbios sociales en las ciudades crea, en verdad, un panorama amenazador", advierte el informe. "No obstante -añade-, en la era industrial ningún país ha logrado un crecimiento económico en ausencia de urbanización. Las ciudades concentran pobreza, pero también representan la mejor esperanza de escapar de ella."
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LANACION.com | Enfoques | Domingo 20 de enero de 2008

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