Aunque su tono crítico pueda confundir, el fragmento citado fue extraído de un informe elaborado por el Ministerio de Planificación Federal, en el marco del programa “Argentina 2016, política y estrategia nacional de desarrollo y ordenamiento territorial”. Y si bien sus 46 páginas no citan ninguna estrategia concreta que avance en tal sentido de cara al bicentenario de la declaración de la independencia, el trabajo parece casi una autocrítica estatal.
Así, por ejemplo, el reporte reconoce que nuestro país cubre las demandas de servicios de agua potable de su población sólo en un 81 por ciento, mientras que menos de la mitad de la población –el 43 por ciento– cuenta con un adecuado sistema de desagües cloacales. También menciona que es bastante heterogénea la disponibilidad de infraestructura para la producción, con provincias que se encuentran en el extremo más alto (Buenos Aires, Santa Fe y el área metropolitana) y otras para nada beneficiadas (Chaco, Formosa, Santiago del Estero y Misiones).
Esta supremacía de la región metropolitana por sobre el resto del país genera preocupación en el mundo del urbanismo. En estos momentos, la organización no gubernamental Avina desarrolla un proyecto llamado “Megaciudad. Un futuro sin presente”, que pronostica un panorama alarmante para nuestro país, con casi la mitad de la población argentina viviendo en una porción del territorio que no alcanza al uno por ciento del total.
De acuerdo con Ignacio Zervino, uno de los expertos que trabaja en este proyecto, en sólo treinta años, un cordón urbano que se extenderá desde La Plata hasta Rosario concentrará a casi media Argentina. ¿Las causas? Un campo cada vez más tecnificado que requiere menos mano de obra, así como la falta de oportunidades en el interior. ¿Las consecuencias? Un centro urbano cada vez más saturado en el que, ante la incapacidad estatal de dar buena cabida a sus pobladores, se multplicarán las villas y asentamientos precarios.
“En la actualidad, el aumento de asentamientos precarios, ubicados en forma desordenada y sin acceso a los servicios básicos, nos habla claramente de la falta de políticas a largo plazo que padece nuestro país”, opina Zervino.
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