Archiconocidos son los inconvenientes que generan los controles de precios. El libro Cuatro mil años de controles de precios y salarios , de Schuettinger y Butler, ha expuesto buena parte de todos los intentos, fracasados, que se dieron en la historia. No hay nada para inventar, sobre todo no hay ningún éxito que se pueda inventar. Pero manipular los índices en lugar de controlar los precios es algo novedoso en el arsenal de las políticas intervencionistas. ¿Tienen los mismos efectos? Pues no. Cuando se implementa el control de precios es porque el gobernante quiere recibir los beneficios políticos de garantizarle al votante precios más bajos de los que normalmente existirían. Este es el problema, porque como el precio máximo se fija por debajo del precio de mercado, la cantidad demandada a ese precio aumenta, mientras que la cantidad ofrecida se reduce. Resultado: desabastecimiento. Luego, menos inversión en la producción de estos bienes que, a su vez, profundiza el desabastecimiento. Surgen mercados negros para poder conseguir los productos faltantes con precios incluso superiores a los que había en el mercado antes del control. El beneficio político se agota porque a la gente le gustan los precios bajos, pero de nada sirven si luego no se consiguen los productos.
Opinión
La falsificación de los datos de la evolución del costo de vida sólo es efectiva si logra engañar a los actores económicos
LANACION.com Economía Domingo 14 de octubre de 2007
No hay comentarios:
Publicar un comentario