La industria nacional del calzado busca un lugar
Produce más de 50 millones de pares al año y domina el 30% del mercado; crecería a partir del acuerdo firmado con Brasil
En la Cámara Argentina de Industriales Proveedores de la Industria del Calzado reina el optimismo. No sólo por el reciente acuerdo alcanzado con los fabricantes brasileños de calzado: "Somos optimistas con el cambio que se dio en el área de Industria, porque el actual secretario (Miguel Peirano) proviene del sector industrial y que, directa o indirectamente, siempre ha estado vinculado a la industria nacional."
La afirmación pertenece a Francisco Pugliese, presidente de la cámara que agrupa a los industriales proveedores de la industria del calzado, para quien el acuerdo al que se llegó con el vecino país será positivo en la medida en que los brasileños lo respeten.
Hugo Alvarez, gerente de la misma cámara, explica que "tradicionalmente hemos tenido dos problemas con nuestros socios del Mercosur. Por un lado, la subvención a las exportaciones de calzado, y por el otro, que ellos no respetan los acuerdos pactados en cuanto a la cantidad de pares que deben exportar a la Argentina. Brasil es el tercer exportador de calzados del mundo y la Argentina su segundo cliente en importancia, después de Estados Unidos."
Como consecuencia de estos desacuerdos el sector ha sufrido pérdidas importantes en el transcurso de los últimos años.
Los números son por demás elocuentes: hoy el mercado ronda los 70 millones de pares por año. Pero hubo épocas mejores cuando el negocio era de 100 millones de pares. Expresado de otra forma, el consumo anual per cápita cayó de 3,3 pares a escasos 1,8 pares.
El año último la producción local fue del orden de los 50 millones de pares, a lo que se le deben sumar 18 millones que ingresaron de Brasil, a pesar de que se había acordado que las ventas a nuestro país no debían superar los 13 millones, más 3,5 millones de pares deportivos que llegaron de países asiáticos.
Como consecuencia de la caída del consumo en los últimos años (alrededor del 25% en relación con los años 90) y el aumento de las importaciones, la participación de la industria nacional del calzado en el mercado local se redujo cerca del 30 por ciento.
"La política implementada en la década del 90 nos causó uno de los más grandes desastres que recuerde el sector. Se cerraron alrededor de 1500 fábricas de calzado y de componentes y se perdieron más de 25.000 puestos de trabajo", comenta Alvarez.
Si bien el acuerdo al que acaban de arribar los representantes de ambos países -que fijaron un cupo de importación de calzado desde Brasil en 12,9 millones de pares- marca un nuevo punto de partida, la situación no deja de ser delicada para la industria. Sobre todo si se tiene en cuenta que el volumen acordado significa algo así como el 20% del consumo nacional.
El reciente acuerdo resulta más alentador que la posición fijada el año anterior por Abicalzados, la cámara empresaria brasileña, cuando declaró su firme intención de ingresar 25 millones de pares de zapatos en el mercado argentino, la mitad de la producción local.
Problema de escala
"Todavía hay asignaturas pendientes. Por ejemplo, mientras nosotros tenemos un arancel del 5% para exportar, recibimos de Brasil calzado subvencionado a un precio difícil de competir. Y hay que sumar también el lento reembolso del IVA", dice Pugliese.
Más allá de estos aspectos puntuales, con Brasil existe un problema de escala que no se puede desconocer.
El socio mayor del Mercosur es el tercer productor mundial de calzado, después de India y China.
Este último país produce más de 5500 millones de pares por año, India 1500 millones, Brasil cerca de 700 millones de pares y la Argentina, apenas 50 millones.
Según comentan en la Cámara de Industriales Proveedores de la Industria del Calzado, un fabricante grande de calzado en la Argentina puede llegar a fabricar 2000 pares diarios.
Las grandes empresas brasileñas producen entre 50.000 y 150.000 pares por día.
En opinión de Hugo Alvarez, "hay que tener en claro que no se puede competir con Brasil en el mismo tipo de calzado que producen ellos. Tenemos que reposicionarnos como lo han hecho otros países. Nosotros tenemos un segmento distinto para atacar. Podemos ser muy competitivos en una gama media y media alta de calzado."
Finalmente, los industriales sostienen que hay que darle tiempo a la industria nacional a que se rehabilite y pueda posicionarse en el mercado.
Pugliese comenta: "Estamos de acuerdo en establecer una paridad cambiaria y sostenerla en el tiempo, porque eso juega en favor de las exportaciones y nos ayuda a planificar en el tiempo, cosa que en la Argentina fue siempre particularmente difícil".
domingo, 5 de agosto de 2007
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