domingo, 5 de agosto de 2007

Comida rápida y sana

Una nueva apuesta por la comida rápida y sana
Nicolás Minuchin invirtió US$ 130.000 en su primer local
Quienes trabajan en una oficina cuentan cada vez con menos tiempo para almorzar, y quieren comer algo rico, pero saludable y económico a la vez. Además, muchas personas desean darse un gusto a la hora de hacer una pausa en sus obligaciones.
Para hacer frente a todas estas demandas, Nicolás Minuchin, ingeniero industrial de 31 años, decidió incursionar en el sector gastronómico: se propuso montar una cadena de locales de comidas rápidas, sanas y exóticas. Con el nombre de Squizz, la firma intenta imponer un nuevo concepto en alimentos nutritivos. "En Estados Unidos, Europa y Australia tienen gran éxito los bares donde se venden smooties, una especie de licuados que combinan frutas, leche de soja, helado y hielo", explica Minuchin. "En nuestro país, existe una idea de cuidar la silueta. Mi propósito es captar esa tendencia y explotarla adecuadamente", agrega. Con una inversión inicial de 130.000 dólares y cerca de 20 inversores, Nicolás montó su primer local en Reconquista y Tucumán (Capital).
El emprendedor prevé llamar en octubre a una nueva ronda de accionistas para inaugurar el segundo Squizz, y en 2006 planea franquiciar sucursales dentro del país, México y Brasil. Sus principales competidores son las cadenas de cafeterías como Aroma, Coffee Store o Havanna, entre otras. Por otro lado, los restaurantes de comidas rápidas o naturistas.
Cuando en 2002 el panorama político y económico local era realmente desalentador, Minuchin armaba sus valijas para partir a Estados Unidos. Lejos de huir de la crisis en su país, se embarcaba en un proyecto ambicioso: hacer un MBA (master en administración de negocios) en la Universidad de Stanford, para luego invertir en la Argentina. Durante su estadía en el extranjero, se unió a tres argentinos, dos mexicanos y un español e idearon este proyecto para América latina.
"Viendo las noticias de lo que estaba pasando, me dije: esto tiene que cambiar", recuerda Minuchin. "Tuve la oportunidad de ver mi país desde otro punto de vista, me saqué el miedo a emprender algo propio y descubrí que tenía que zambullirme de cabeza y confiar", afirma con entusiasmo.
La combinación de banana, ciruela, tomillo y leche se soja suena algo extraña para un licuado, pero es posible en Squizz. Otros ingredientes que llaman la atención de los clientes son jengibre, café y canela, entre otros. Estas excentricidades pueden acompañarse con sandwiches en panes artesanales.

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