En 2001, el sector agropecuario tuvo un gesto muy importante al destinar un porcentaje de la cosecha para atender "el hambre más urgente". Luego llegarían las fundaciones, las ONG y la acción relacionada con la filantropía agropecuaria. Pero la realidad superó la ficción de un gobierno transfigurado.
Siete de cada diez niños carenciados en extremo consumen una sola comida al día. El único sustento en su gran mayoría proviene de cadenas casi interminables de articulaciones originadas en el vínculo agropecuario.
Cuando Biolcati, en la inauguración de la muestra de Palermo, metió el dedo en la llaga de las cuentas impagas de la gobernabilidad, no hizo ni más ni menos que responder a la tribulación de la tan mentada distribución de la riqueza. La Argentina es un país rico con una geografía poblada cada vez con más pobres.
Cuando la Presidenta alude a la división de clases sociales lo hace por la carencia económica o por el poder de tributo ¿Los pobres no aportan al fisco salvo cuando más comen y consumen como una forma de tributo encubierto?
Muchos opinan sobre la ideología del Gobierno y los componentes de la dirigencia ruralista. Si son de izquierda o de derecha no cuenta. El hambre es ambidiestro. La escolaridad perdida entre copas de leche como único sustento es a contramano. Los pibes van a las escuelas del conurbano a comer. El Gobierno sabe, y hasta casi lo explota como política comercial del voto por los beneficios de pertenecer a algún plan de asistencia social.
Pero volvamos al kit de la cuestión. ¿La Argentina es rica o es pobre? La Argentina es un país rico que piensa como un país pobre y el campo lo sabe. Por eso mismo insiste con un cambio de estrategia en el rumbo económico y social pero sin poder legitimar las acciones ejecutivas por carecer de los mecanismos necesarios.
El Parlamento es la herramienta que está a tiro del "movimiento ruralista". Este logró incentivar desde la rebeldía del campo a muchos actores sociales, ahora integrados a las filas del agro. Falta un sólo ingrediente para asegurar el éxito. Llegar a conquistar el estomago, el corazón y las mentes de los que hasta ahora suplican la atención del desamparo en manos del oficialismo déspota.
OpiniónPaís rico... país pobre
Por Gustavo Manfredi
lanacion.com | Campo | S?do 22 de agosto de 2009

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