viernes, 7 de agosto de 2009

Necesitamos recuperar el valor del diálogo en la búsqueda del bien común como camino para alcanzar consensos válidos y duraderos.

Desde hace tiempo planteamos con preocupación y dolor la creciente pobreza y exclusión que se advierten en nuestro país. La falta de trabajo es una de las principales causas que deja a miles de familias y a comunidades enteras relegadas al costado del camino, imposibilitadas de acceder a una vida digna.

Cuántas veces, en la escucha atenta y cercana que vamos haciendo desde la misión que llevamos adelante en Cáritas junto a los hermanos más pobres, constatamos que no tener oportunidades de trabajo desgarra la vida de las personas, de las familias y de la sociedad toda. Quienes no cuentan con un ingreso estable, conviven con la incertidumbre de manera permanente y están imposibilitados de encarar con serenidad la vida cotidiana y desarrollar sus propias potencialidades y capacidades, en orden a sentirse protagonistas, de su crecimiento personal y familiar, y aportar en la construcción de una sociedad que los reconozca como tal, los valore, los proteja y los contenga.

Reconociendo los esfuerzos realizados para paliar el escándalo de la pobreza y la exclusión, pero frente a una realidad que persiste y aumenta, cabe preguntarnos qué necesitamos para volver a proponernos como país, para encontrar soluciones que favorezcan la inclusión de todos.

Es indispensable acercarnos más a la realidad de quienes padecen la exclusión, sentir como propio el dolor y la impotencia del hermano que, por sus medios, difícilmente podrá revertir su situación. Acortar distancias y aprender a escucharnos nos permitirá superar prejuicios y desconfianzas mutuas que sólo sirven para dilatar y profundizar más la dolorosa realidad de los pobres.
OpinionesIncluir a todos

Fernando María Bargallo

lanacion.com | Política | Viernes 7 de agosto de 2009

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