En rubros como los de indumentaria, alimentos, calzados, electrodomésticos y juguetes, entre otros, las empresas están desesperadas, porque no pueden cubrir la demanda de sus clientes o pierden colecciones enteras de artículos que llegarán fuera de temporada. Algunas, unas 200, ya presentaron exitosos amparos ante la Justicia. Otras, la mayor parte, están expectantes o intentan negociar la obtención de los certificados de importación en el menor tiempo posible.
Desde la Subsecretaría de Política y Gestión Comercial, por otra parte, se aduce que la medida está justificada porque la crisis internacional hace que en ciertos mercados haya excedente de mercadería que intenta colocarse en otras plazas a un valor inferior al costo de producción, lo que se convierte en una práctica desleal que afecta a la industria de los países receptores, como la Argentina.
Sin embargo, a nadie escapa que, pese a que desde el Gobierno se hable de un simple monitoreo estadístico preventivo, las licencias apuntan a disminuir el drenaje de divisas para mantener el equilibrio de una cada vez más golpeada balanza comercial. Según un estudio de Centro de Economía Regional y Experimental (CERX), sólo en el primer semestre de 2009 se fugaron US$ 11.195 millones.
La frase disparada a un grupo de empresarios por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el 5 de junio último, refuerza esta teoría: "Por cada dólar que demanden para adquirir bienes en el extranjero, tendrán que generar otro en el país. Si no les conviene, tráiganme las llaves de la empresa que yo me hago cargo de la gente. En la papelera Massuh, me va bárbaro".
Las quejas de los empresarios que ven afectado su negocio se multiplican. Raúl Costa, gerente de la importadora de indumentaria Patagonia, explicó que el gran problema para su firma era la demora en el otorgamiento del permiso. "El riesgo es recibir mercadería con la temporada ya vencida, que después no podríamos vender. Ahora, tratamos de hacer un esfuerzo importante para no irnos del país, lo que no podemos es desarrollarnos, porque la imprevisibilidad hace que uno no pueda abrir otro local", comentó Costa.
El presidente de la Cámara de Producción y Comercio Internacional de Calzado y Afines (Capcica), Juan Dumas, explicó que había complicaciones para quienes importaban partes de calzado para armar en el país. "Puede haber consecuencias en el empleo porque las demoras en las importaciones de las piezas afectan la capacidad de producción de pequeños y grandes fabricantes", señaló.
Los importadores de tornillos están en la lista de los más perjudicados, según afirmó Mariano Casermeiro, gerente de la empresa rosarina Casermeiro SRL. "El problema principal es que no podemos cubrir la demanda de los clientes y los tornillos son para procesos productivos que se utilizan en productos que a su vez se exportan, como la línea blanca, muebles y construcción. Además, las fábricas nacionales no alcanzan a cubrir la demanda y no fabrican todos los tipos de tornillos", dijo el empresario, que añadió que en idéntica situación están todas las firmas del sector.
Por el lado de los juguetes, según fuentes del sector, las más afectadas son las firmas que no producen nada en el país, como el caso de Mattel, el fabricante mundial de Barbie. Norberto Loizeau, uno de los creadores de Barbie Store, que comercializa los productos de Mattel, dijo: "Hay un faltante significativo de juguetes y electrónicos de marca Barbie". Y calculó que disponen de un 70% menos de productos que hace un año.
Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), precisó que la importación de productos alcanzados por licencias, que representan el 12% del total, cayó un 20% en los primeros siete meses del año, respecto de igual período de 2008. Por otra parte, el resto de las importaciones cayó un 50 por ciento. "Los que más caen son máquinas, bienes de capital, herramientas, bienes intermedios, que no se fabrican acá y que van a la industria y al campo. Eso significa que cayó el consumo, la producción y la inversión", según indicó.
Si bien algunas empresas presentaron amparos ante la Justicia y obtuvieron medidas cautelares que les permitieron ingresar la mercadería parada en los contenedores del puerto, la mayoría optó por tramitar las licencias no automáticas, por dos razones: porque muchas son pequeñas firmas que no pueden solventar los honorarios de los abogados o porque temen futuras represalias de Moreno.
Restricciones al comercioTrabas a las importaciones
La imposición de licencias no automáticas para la introducción de ciertos productos en el país se ha convertido en una verdadera pesadilla para las empresas importadoras, muchas de las cuales analizan seriamente retirarse de la Argentina o achicar drásticamente su estructura comercial
lanacion.com | Economía | Domingo 23 de agosto de 2009

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