Un segundo costo como consecuencia de esta ofensiva es electoral , puesto que Kirchner ya debe asumir que el 28 de este mes perderá en grandes distritos agropecuarios como Córdoba, Santa Fe y el interior de la provincia de Buenos Aires. ¿Cuán "racional" es su comportamiento? Podría pensarse en este sentido que el ex presidente espera compensar estos graves contratiempos mediante la concentración de sus esfuerzos en el Gran Buenos Aires para aventajar en él a Francisco de Narváez, en un "mano a mano" entre ambos. Este "reduccionismo" de la pretensión kirchnerista al único gran espacio que todavía controla parece dejar de lado, sin embargo, el hecho de que la verdadera batalla del día 28 no será la pulseada con De Narváez sino la lucha por las bancas del Congreso, donde la oposición podría aventajarlo.
Si ser "racional" consiste en elegir los medios adecuados para alcanzar un fin, hasta podría comprenderse esta estrategia de buscar una victoria que se espera espectacular en un solo distrito a costa de una derrota menos espectacular, pero más efectiva en varios otros; pero lo que es más difícil de explicar es por qué, precisamente ahora, el ex presidente ha comenzado a hostigar no sólo al campo sino también a la industria, que había sido extremadamente cauta frente a él, mediante medidas como la complacencia con Hugo Chávez en su ofensiva contra el grupo Techint, la prohibición de distribuir sus dividendos a la empresa Edesur y el proyectado desembarco de síndicos estatales en las compañías privadas en las cuales el Gobierno ya nombró nuevos directores como consecuencia de su apoderamiento de los fondos jubilatorios de las AFJP.
Esta ofensiva contra el sector industrial corre el riesgo de estimular aún más la importante fuga de capitales que ya padece nuestro país, un proceso que contrasta abruptamente con la fuerte atracción de los capitales privados que están desplegando otros países latinoamericanos como Chile, Uruguay y, sobre todo, Brasil. La nueva agresión al sector industrial podría precipitar al fin un escenario peligroso para el Gobierno: la convergencia entre la industria y el campo. La pregunta que habría que contestar ahora es, por consiguiente, ésta: ¿es "racional" sumar adversarios de uno y otro lado, justo en vísperas de un crucial pronunciamiento electoral?
Quien mucho aprieta poco abarca, o la obsesión del control
Por Mariano Grondona
lanacion.com | Opinión | Domingo 7 de junio de 2009

No hay comentarios:
Publicar un comentario