El organismo debe solventar los emprendimientos de infraestructura prometidos por los Kirchner y por el ministro de Infraestructura Julio De Vido a lo largo de estos años. Al mismo tiempo recibe la presión del Tesoro nacional para evitar una nueva caída en default. Por ejemplo, hace tres semanas, el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pessoa, le pidió al titular del organismo, Amado Boudou, 3700 millones de pesos.
Cuando una empresa amenaza con la quiebra y con el consiguiente episodio de desempleo, como el caso de la Papelera Massuh, también la Anses corre en su ayuda: la última versión es que el Gobierno la rescatará alquilándola. Si se trata de reactivar la economía el recurso es el mismo. Por eso cada proyecto puesto a consideración del organismo debe indicar qué nivel de empleo y qué beneficios sociales agregaría en caso de ser financiado.
Cuando se pretende estimular el mercado de créditos hipotecarios, como sucederá esta semana, el fondeo tiene el mismo origen. Y si se sueña con disciplinar a las grandes empresas privadas, allí están los directores representantes de la Anses en sus directorios.
No debería extrañar que en el segundo semestre de este año la entidad deba socorrer también a las provincias deficitarias. Tendría su lógica: en un trabajo reciente, el ex ministro de Economía Martín Lousteau recuerda que gran parte del superávit de esa agencia (este año, alrededor de $ 15.000 millones) se alcanzó por los desvíos de coparticipación que se la beneficiaron durante más de una década. ¿Por qué no imaginar que ahora los gobernadores querrán corregir ese altruismo?
Objetivo final
Además de todos estos cometidos, la Anses debe contemplar un objetivo final, el que establece la ley de estatización de los fondos previsionales en su artículo 2: garantizar el máximo rendimiento de los ahorros de los trabajadores, lo que no siempre coincide con los criterios anteriores y con las urgencias del oficialismo.
Estas peculiaridades no deben sorprender. Esta Anses todoterreno ideada por el matrimonio presidencial es otra aplicación de un método que obedece al ADN del kirchnerismo y al que este grupo político debe casi todas sus crisis: la propensión a satisfacer una infinidad de objetivos con un solo instrumento (o con un solo funcionario, como ha sido el caso del secretario de Comercio Guillermo Moreno).
Hay también un designio ideológico o -si se prefiere una palabra más modesta- el imperativo de una mentalidad, en la utilización oficial de los fondos previsionales: la fantasía de contar con un nuevo Banco Nacional de Desarrollo (Banade).
Un organismo oficial que opera como salvavidas
La Anses cubre desde la caja del Gobierno hasta la quiebra de empresas
lanacion.com | Política | Lunes 18 de mayo de 2009

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