Décadas atrás, cuando se le consultó al Premio Nóbel de
Economía Milton Friedman sobre qué debían hacer los
países para mejorar sus prospectos de desarrollo
económico, dijo que tres cosas:“privatizar, privatizar,
privatizar”. Años más adelante, muchos países
latinoamericanos hicieron precisamente eso, siguiendo
con renuencia las recomendaciones dadas por el
Consenso de Washington. Sin embargo los resultados
fueron desalentadores. Los procesos de privatización
estuvieron caracterizados por la corrupción, el
clientelismo, la poca transparencia y la permanencia de
mercados cautivos.
Enfrentado con esta realidad, tiempo
después Friedman diría que lo más importante para los
países en desarrollo son “las instituciones, las
instituciones, las instituciones”.
Llamamos “instituciones” a las normas que nos
permiten coordinar las acciones de los individuos en la
sociedad, las que nos dan previsibilidad respecto a las
acciones de los demás. Un país que brinde reglas claras y
predecibles contará con una ventaja enorme a la hora de
establecer un clima favorable para el funcionamiento de
una economía de mercado y mejorar la calidad de vida
de sus habitantes. Además, el proceso de globalización
que vivimos somete a los países a la competencia, y éstos
compiten ofreciendo“ marcos institucionales” para
atraer los recursos cuyamovilidad ha acelerado la
globalización.
¿Cuáles son esos marcos institucionales y cómo se
desempeña América Latina?
En este interesante estudio,el economista argentino Martín Krause analiza diversas variables y compila varios indicadores con el fin de producir un “Índice de Calidad Institucional”.
El mismo nos da luz sobre cuáles son los países de la región que
cuentan con los marcos institucionales más fuertes y que
están en mejores condiciones de aprovechar las
oportunidades que brinda la globalización.
Finalmente, Krause analiza la raíz “institucional” de la
actual crisis económica, en la que se mezclaron en forma
explosiva la manipulación de la tasa de interés, la
expansión del crédito por parte de la autoridad
monetaria y el impulso gubernamental para extender
hipotecas por doquier generando la burbuja que
finalmente estalló. Debido a la crisis el flujo de inversión
extranjera directa va a reducirse, pero Krause sostiene
que los países con mejor calidad institucional serán
capaces de atraer un mayor volumen de inversiones. La
vinculación entre calidad institucional e inversiones es
muy clara. Respetar el derecho de propiedad y los
contratos, un gobierno limitado y con poca corrupción,
una moneda estable y mercados abiertos, un sistema
judicial que funcione y un sistema de controles y
contrapesos, todo ello resulta en una garantía para las
inversiones y atrae al capital que, en forma creciente,
tiene todo el mundo para elegir donde ubicarse.
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