sábado, 18 de abril de 2009

Todos fueron obligados por el gobierno.

Días atrás, terminó sin pena ni gloria la I Feria de Infraestructura y Servicios (Ferinse). Una feria extraña, tal como reveló LA NACION, porque el evento prácticamente concluyó sin público, pero repleto de stands alquilados a altos precios por 173 empresas privadas de primer nivel que, en varios casos, habrían sido presionadas por ex funcionarios y allegados al Gobierno para pagar y participar de la muestra.

A pocos meses de las elecciones legislativas, esta curiosa iniciativa se presta a que se sospeche que pudo tratarse de una burda fachada para recaudar fondos para la campaña proselitista del oficialismo.

Según deslizaron algunos empresarios, existieron presiones por parte de figuras cercanas al Gobierno para forzarlos a alquilar stands cuyos precios variaban entre 15.000 y 80.000 pesos, en una feria que, por lo menos en lo formal, no era estatal.

Más de uno se sorprendió al conocer la identidad de un lobista del extraño encuentro: Claudio Uberti, el ex titular del Organo de Control de Concesiones Viales (Occovi), forzado a renunciar a raíz del escándalo de la valija repleta de dólares del venezolano Guido Antonini Wilson (dinero que, según Antonini Wilson, habría estado destinado a la campaña presidencial de Cristina Kirchner). El año pasado, cuando fue indagado en aquella investigación judicial, Uberti dijo que, tras haber tenido que alejarse del Gobierno, trabajaba en una empresa constructora que le pagaba 25.000 pesos por mes. Y es precisamente el rubro de la construcción quizás el más fuerte de los que estuvieron representados en la feria.

Entre las firmas participantes, se encontraban las que suelen ganar licitaciones de obras públicas y, entre ellas, algunas que resultaron involucradas en el sonado caso Skanska, que consistió en el presunto pago de coimas y sobreprecios por parte de esas firmas.

Para aumentar las suspicacias, el principal apoyo para la realización de la feria partió de la Subsecretaría de Control y Gestión del Ministerio de Planificación, la cartera a cargo de Julio De Vido que también se vio involucrada en el caso Skanska. José María Olazagasti, secretario privado del ministro, fue otro de los convocantes, al igual que un operador del secretario de Transporte, Ricardo Jaime, el funcionario kirchnerista que acumula mayor cantidad de denuncias por posibles hechos de corrupción.

Otro de los lobistas de la muestra que tuvo lugar en Costa Salguero fue Rudy Ulloa Igor, quien fue cadete en el estudio de abogado de Néstor Kirchner en Río Gallegos. Durante la gobernación de Kirchner, pero especialmente a partir de su llegada a la presidencia, Ulloa se ha convertido en un empresario de llamativo éxito, especialmente en el área de los medios de comunicación.

"No hay una sola empresa que esté acá porque tenga ganas. Todos estamos obligados", afirmó a este diario el directivo de una firma energética que pagó 40.000 pesos por un stand.

Una primera reflexión indica que, por su trayectoria y magnitud, ninguna de las principales empresas que participaron de la feria necesitaba hacerlo para darse a conocer. Como decíamos, la única explicación que cabe ante tan extraña y prepotente convocatoria, es la de la recaudación.
Editorial IUna feria sospechosa

Recaudar para la campaña política pudo ser la razón de presiones a importantes empresas para participar de una muestra

lanacion.com | Opinión | S?do 18 de abril de 2009

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