domingo, 8 de marzo de 2009

El estado de inseguridad ha creado en la población temor y angustia, y ha reducido notoriamente la calidad de vida de los ciudadanos.

Las razones del crecimiento de la delincuencia conforman un fenómeno complejo y multicausal, tanto en su origen cuanto en su dinámica, y es en este sentido como deben ser formuladas las respuestas.

A esta complejidad se suman otros elementos que dificultan aún más la elaboración de políticas adecuadas, como la escasez de estudios sobre seguridad pública y la inexistencia de sistemas estadísticos oficiales plenamente confiables. Por ello debe recurrirse a mediciones efectuadas desde otros ámbitos. Así, por ejemplo, cabe mencionar la que realiza anualmente el Centro de Estudios para la Convergencia Democrática, denominada índice de temor ciudadano (ITC).

De acuerdo con él, nueve de cada diez habitantes del área metropolitana creen que es altamente probable que vayan a convertirse en víctimas de un delito. Y son también una inmensa mayoría los que entienden que las autoridades no están en condiciones de resolver la situación de inseguridad. En comparación con la última medición del ITC, realizada en 2007, las cifras son desalentadoras. En esta oportunidad, el 94% de los encuestados afirmó que él o alguien de su familia había sido víctima de un delito durante el año; en el informe anterior, había respondido lo mismo el 86% de los sondeados.

Los datos recogidos en este nuevo estudio revelan "un altísimo nivel de victimización, que demuestra una preocupación creciente de la sociedad por el riesgo que corren su integridad física y la de sus bienes". El 65% de los encuestados respondieron que la Argentina es más insegura que otros países de América latina. En tanto, el 35% de ellos creen que su situación personal y la de su familia en general serán este año peores que las del que acaba de concluir. Además, ocho de cada diez consultados manifestaron mucha o regular inseguridad en relación con el futuro. El 86 por ciento de ellos cree que corre serio riesgo de ser víctima de un delito. El mayor salto interanual se dio ante la pregunta de si las autoridades están en condiciones de resolver la situación: el 83 por ciento respondió que no; en el sondeo de 2007, había contestado lo mismo el 62 por ciento.

A la hora de enumerar las principales causas de la inseguridad, el 78 por ciento mencionó las drogas; el 69, la corrupción, y el 50, la desocupación. En cuanto a las fuerzas policiales, los resultados fueron desalentadores: a sólo el 9 por ciento de los consultados le produce confianza la Policía Federal, y apenas al 3 le da confianza la bonaerense.

El estado de inseguridad ha creado en la población temor y angustia, y ha reducido notoriamente la calidad de vida de los ciudadanos, que se han visto obligados a tomar medidas desacostumbradas, como vivir entre rejas, evitar salidas nocturnas, contratar servicios de seguridad privada, blindar automóviles, y caminar y desplazarse en estado de alerta permanente, entre muchas otras.

La inseguridad como problema complejo tiene que abordarse desde una perspectiva integral. Por consiguiente, la política de seguridad que se implemente tiene que contemplar todos los factores que hacen a su problemática. Y ello deberá realizarse rápidamente, dado que la percepción actual es que el Estado resulta inadecuado para resolver el problema.
Editorial IInseguridad: de eso no se habla

Duele que la presidenta de la Nación haya esperado tanto para pronunciarse sobre un flagelo que acosa a los argentinos

lanacion.com | Opinión | Domingo 8 de marzo de 2009

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