domingo, 28 de diciembre de 2008

Nada es lo que parece.

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No! Es un super-CEO. Así se podría haber visto y, de hecho, casi así se vio a las más prominentes figuras de la economía privada global hasta hace poco. Brillantes, dinámicos, con visión de rayos X para descubrir las mejores negocios, superpoderes para lograr colosales ganancias. Eso sí: nada de la fortaleza de la soledad en el Polo Norte. Enormes bonus anuales y vida lujosa para compensarlos.

La crisis terminó con todo ello. Mientras la economía crecía como nunca en la historia, los superhéroes fueron inmunes a las balas de las críticas por sus lujosas vidas y millonarias remuneraciones. La crisis ha sido la criptonita para ellos. Humillados, han visto algunos desaparecer las empresas que tenían a cargo y que poco antes parecían las más valiosas del planeta. Otros acuden a los pobres mortales pagadores de impuestos a pedir millonarios rescates. Al menos uno de ellos terminará en la cárcel, pues contra lo que creían muchos, era un falso superhéroe. Era un villano.

No están solos los CEO en desgracia. Prestigios nacionales y soberanos han rodado, y también los de funcionarios como el secretario del Tesoro, "Hank" Paulson; el ex titular de la Reserva Federal, Alan Greenspan, y la ex candidata a vicepresidenta de los Estados Unidos y gobernadora de Alaska, Sarah Palin.

Cuando la economía va hacia arriba, en un frenesí de crecimiento como el que el mundo vivió en los últimos años, nadie se pregunta de dónde sale el dinero. La política monetaria y fiscal norteamericana, uno de los innumerables errores catastróficos de la administración de George W. Bush, hizo que la plata fuera muy dulce en los Estados Unidos. La propia, mucha de la cual era generada por la "máquina de imprimir", y el ahorro ajeno, que provenía en forma de préstamos al sector público y privado. Una rueda de la fortuna que depreció el dólar, hizo crecer el endeudamiento del sector público y privado a niveles estratosféricos y que creó una sensación de prosperidad que resultó irreal. Para colmo, esa situación fue circunstancialmente muy beneficiosa para el resto de los países, en particular de los emergentes. La capacidad de China de asociarse a la economía norteamericana reciclando lo que ganaba en su superávit comercial para comprar bonos del Tesoro y ofreciendo mano de obra barata que contuvo la inflación, entre otros factores, crearon una situación inédita. El mundo crece casi todo junto, mucho y durante un período prolongado.

Todo comenzó a terminar con la crisis norteamericana de las hipotecas. La cumbre del peor escenario llegó este año con la caída de Lehman Brothers. "Sólo cuando baja la marea, se descubre quién está nadando desnudo", es la famosa frase con la que graficó situaciones así el magnate Warren Buffet quien probablemente jamás pensó que él mismo se encontraba prácticamente en una playa nudista.

El prestigioso semanario inglés The Economist decidió tomarse por un momento las cosas con algo de humor y en su última edición entregó los simbólicos premios "nadar desnudo". El gran ganador, claro, es Bernard Madoff.

Es lógico que cuando ocurren pérdidas gigantescas y caídas fortísimas en el valor de los activos haya entre el público en general y los políticos en particular algún deseo de castigos ejemplificadores que lleven a un par de financistas tras las rejas, como acción ejemplificadora. Pero no siempre las pérdidas pueden atribuirse a delitos.

Claro que todo cambió cuando saltó a la luz el caso de Bernie Madoff, quien parece ser un delincuente con todas las letras y uno exitoso además. Si puede decirse que el tamaño de su estafa es cinematográfico, habrá que ver quién puede filmar su historia. Por lo pronto, Steven Spielberg y Pedro Almodóvar tendrían motivos, aunque menos dinero para acometer el proyecto: son dos de los miles de estafados.

The Economist le dio el premio en la categoría "sinvergüenza del año" y lo explicó así: "Demasiados participantes para mencionar, pero el ingresante de último minuto ganó por lejos: Bernie Madoff, que aporta una demostración de la diferencia entre un colapso financiero debido a incompetencia administrativa (la mayoría de las quiebras bancarias del año) y un fraude genuino ciento por ciento".

El socio director ejecutivo de KPMG Argentina, Alberto Schuster, ve el caso Madoff como preocupante. "La crisis en general y este caso en particular ponen en cuestionamiento todos los roles, incluidos los de los controles públicos y la auditoría privada; esta crisis derrumbó todos los paradigmas", explica.

El problema con Madoff es que utilizó un mecanismo lo suficientemente simple, viejo y primitivo como para que resulte escandaloso que haya podido llevar una estafa hasta los niveles que ahora parece tener. La mayoría de los críticos han centrado su ataque en la Comisión de Valores de los Estados Unidos (SEC es la sigla en inglés) por supuestas faltas de controles en el fondo de cobertura especulativa ( hedge fund ) que el ahora supuesto estafador manejaba. Otros alegan que la libertad y menor cantidad de supervisión con que se permitió trabajar a esa clase de fondos terminaron por ser la causa de todos los males y que la solución es volver a una banca clásica, más regulada y prohibir los hedge funds .
Escenario / Mercados en baja y desprestigios en alzaSuperhéroes en desgracia

La crisis financiera que estalló en los Estados Unidos hizo desaparecer bancos de inversión, licuó fortunas y pulverizó reputaciones de CEO que parecían todopoderosos, y de funcionarios y ex funcionarios listos para el bronce

lanacion.com | Economía | Domingo 28 de diciembre de 2008

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