jueves, 2 de octubre de 2008

En la actualidad la Argentina es vista como el segundo país más riesgoso de la región, sólo superado por Ecuador .

La tasa de riesgo país, la medición sobre la capacidad de pago que alcanzó popularidad en la segunda mitad de la década del 90 y -en los hechos- funcionó como una alerta de la crisis que sobrevendría en 2001, superó la simbólica barrera de los 1000 puntos al cabo de una jornada en la que se agravó la tendencia bajista de los bonos de la deuda argentina.

Ayer finalizó en 1005 puntos (52 arriba), en lo que significó un nuevo máximo desde que la Argentina comenzó a regularizar su situación deudora al cerrar, en 2005, la reestructuración del grueso de los pasivos que había dejado de honrar cuatro años antes. La escalada de este indicador se ve facilitada por la crisis financiera internacional, ya que el índice EMBI+ de la Argentina (más conocido como riesgo país) refleja el nivel de sobretasa que debería validar el Gobierno si acudiera al mercado internacional de capitales para tomar fondos.

El número surge de comparar el precio que le pedirían a la Argentina respecto del que paga un título emitido por el Tesoro de Estados Unidos (considerado a estos fines el pagador más fiable del mundo) con vencimiento a un plazo similar.

Por esa razón, ahora que los bonos norteamericanos no dejan de subir (porque son elegidos como inversión refugio frente al temor que genera la crisis) hasta ofrecer rendimientos irrisorios (un título a dos años rinde 1,82% y uno por vencer en 10 años, 3,74% anual), y los de la Argentina no dejan de caer, ese diferencial se agranda.

Pero ayer algunos bonos argentinos, que ya cotizan como "papeles basura", llegaron a caer hasta 6,3%, como el Par en dólares emitido bajo la ley de Nueva York, ayudando a agravar esta situación. Y también fue generalizado el derrape entre los bonos en pesos (promediaron bajas del 3%), luego de que el jefe de Gabinete, Sergio Massa, defendió ante el Congreso las cuestionadas mediciones de precios.

Sin embargo, aun si se dejara de lado la medición del banco JP Morgan (se la considera poco representativa porque sólo contempla los títulos en dólares y emitidos bajo legislación internacional, condiciones que hoy sólo cumplen el Par y Discount en divisas surgidos del último canje), la conclusión no cambiaría: la capacidad de pago de la Argentina vuelve a estar en tela de juicio pese a los ingentes esfuerzos que el Gobierno realizó últimamente para modificar la opinión de los mercados.

En este sentido, el índice IRFE, que elabora la consultora Ecolatina (y computa también el desempeño de los bonos en pesos, que hoy representan más del 42% de la deuda pública argentina), se encuentra por encima de los 1000 puntos desde comienzos de agosto. De hecho, ayer quedó en los 1409 puntos tras subir 76 unidades, lo que denuncia que la desconfianza no es sólo producto del sacudón financiero internacional, sino que viene de arrastre. En todo caso, la actual crisis sólo ayudó a realzarla.

Una breve referencia histórica permite ver que el EMBI argentino había alcanzado un mínimo de 180 puntos a comienzos de 2007, momento en que no por casualidad el IRFE también halló su piso en 247. La percepción del mercado empezó a cambiar unos meses más tarde, cuando quedó en evidencia la manipulación de las cifras de inflación (que restó valor de facto a los bonos emitidos en pesos indexados y contaminó el resto de las estadísticas oficiales) y la aceleración del gasto público.

En la actualidad la Argentina es vista como el segundo país más riesgoso de la región, sólo superado por Ecuador (1048 puntos). Pero conviene tener presente que el presidente de ese país, Rafael Correa, reiteró recientemente que no descarta dejar de pagar la deuda que considere "ilegítima", tras imponerse en un referéndum.

La situación no deja de ser paradojal en momentos en que el Gobierno anunció dos acciones que se había negado a evaluar por años: la normalización de la deuda con el Club de París y la reapertura del canje, al aceptar una propuesta de bancos internacionales para tratar de regularizar el pasivo remanente del default de 2001 y reducir el riesgo de sufrir embargos.

Además mantiene en marcha un plan de recompra de deuda (lo reactiva hoy, tras dos semanas de inactividad, al destinar hasta 100 millones de pesos al rescate de cupones) para combatir esa desconfianza.
Sigue la desconfianza: pasó los 1000 puntos el riesgo país

Los bonos cayeron hasta 6% ayer pese a las señales amistosas del Gobierno a los mercados

lanacion.com | Economía | Jueves 2 de octubre de 2008

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