A modo de síntesis, cuando se les consulta el porqué de su persistente malhumor, los representantes rurales contestan que necesitan urgentes respuestas para tres tipos de producciones: carne, trigo y leche. Dicen que todo comenzó cuando fue nombrado Guillermo Moreno al frente de la Secretaría de Comercio Interior. Citan como ejemplo que en 2007 se produjo un 9% menos de leche que en 2006.
El problema que se debe sumar, añaden, es que durante los meses del conflicto entre el Gobierno y el campo, especialmente entre mayo y junio, creció todo un sistema de controles burocráticos por parte de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) para limitar las exportaciones.
Los ganaderos y los productores lecheros argentinos tienen características muy particulares. La mayoría fue capaz de sufrir y hacer sufrir a sus familias grandes privaciones antes de desarmar su rodeo de vacas. Su vida, la vida de sus padres y probablemente la de sus hijos están entrelazadas íntimamente con la actividad. Hay una apuesta permanente por la producción, en la que no siempre participa el cálculo. Por eso, después de años de "apechugarla" no entienden por qué ahora que tienen todo para ganar su actividad está jaqueada.
Lo que ocurre con la ganadería es un caso notable de cómo las políticas cortoplacistas pueden destruir una actividad. Hoy, casi el 50% de lo que se faena son hembras, y ya se han completado 16 meses consecutivos de liquidación de vientres. En 2007 se faenaron 1,5 millones más de hembras que en 2006, cuando, a su vez, se había faenado 1 millón más que en el promedio 2001-2005.
Las limitaciones para exportar (o, directamente, prohibiciones), las retenciones y los controles de precios en el Mercado de Liniers han terminado de pintar un cuadro dramático para el sector: se estima que dentro de cuatro años habrá que importar carne. En ganadería, 2012 o 2013 no es largo plazo: para los tiempos propios de la cría y el engorde, es necesario que se tomen medidas inmediatas.
La Comisión de Enlace alienta un paquete de medidas que comienza con la liberación de las exportaciones. Acosado por la peor seca en 20 años, un criador de 450 hectáreas de la cuenca del Salado tiene que hacer malabares para no desalentarse con los 28.000 pesos del resultado anual de su empresa y una rentabilidad que apenas supera el 1 por ciento.
Menos leche y trigo
Para entender el reclamo de los productores lecheros, es necesario saber que es una actividad demasiado compleja como para que se la maltrate con la falta de reglas claras y permanentes. Armar un tambo requiere paciencia y muchos conocimientos, además de la inversión. Un viejo refrán en el sector afirma que el tambo es muy fácil de abandonar, pero muy difícil de recuperar. Se tardan años en lograr un rodeo parejo de vacas productivas y armar un verdadero equipo de trabajo que sepa de computación, alimentación, manejo del animal, maquinaria Y ni hablar del tiempo que lleva amortizar las instalaciones que hoy, más que nunca, se requieren para estar a la altura de un modelo competitivo.
Se reclama un mejor precio al productor y también que la actividad tenga proyección. De hecho, los 30 centavos de dólar por litro que cobra en promedio el productor -lejos de los 40 centavos que se cobran en países vecinos y ni hablar de los 50 centavos de los europeos- es el valor más bajo del mundo.
La escalada de precios que han tenido los costos de producción de los tambos en la Argentina le pone aún mayor presión a la rentabilidad. Por otra parte, el mundo demanda cada vez más lácteos.
Pero si el país sigue sin dar respuestas, otros lo harán. Brasil y Estados Unidos, que en el pasado fueron tradicionales importadores, empiezan a asomarse en el mercado. Lo que podía llegar a ser una utopía una década atrás se está tornando realidad. Las exportaciones de queso, manteca y leche en polvo de los Estados Unidos totalizaron 2124 millones de dólares, un alza del 74%. Probablemente alcancen la meta de los 4000 millones de dólares previstos para este año, una cifra que la Argentina hubiera alcanzando a esta altura en otras circunstancias.
A diario se oyen anuncios y reclamos de tamberos que aseguran que pronto en el país no van a quedar vacas lecheras o que, por lo menos, se deberá importar leche desde el Uruguay. La solución que proponen los tamberos es un paquete de medidas que también comienza por la liberación de las exportaciones, sin retenciones y sin precios de corte o máximos. Estiman que, de persistir esta política, el próximo otoño será crítico. Se agudizaría el proceso de desinversión en el sector y la producción seguirá cayendo, con el consiguiente efecto en los precios, entre otras consecuencias.
Dirección opuesta
Por su parte, los productores trigueros piden sin más la apertura de los registros de exportación en forma permanente y urgente, para asegurar la libre competencia entre la exportación y la industria molinera, con el fin de asegurar un precio justo al productor. La reducción de la superficie, influida también por la seca, es el mejor termómetro de la falta de previsibilidad de la actividad por la política de intervención del mercado. Solicitan, además, que se limiten las funciones de la Oncca a las tareas de control, y que se deroguen las resoluciones que dieron origen a la creación de los Registros de Operaciones de Exportación (ROE).
Ya sea por las políticas intervencionistas del Gobierno, por el malestar acumulado, por la seca o por la suba de los insumos en todos los rubros, la cuestión es que se está peor que en mucho tiempo. La producción agropecuaria se encuentra ahora envuelta en una maraña burocrática de compensaciones, subsidios, registros, prohibiciones y precios máximos de la que se quiere salir inmediatamente. Los resultados demuestran que nadie invierte sobre la base de un subsidio y que no hay crecimiento productivo mientras continúen las regulaciones del mercado.
Las razones de la protesta del agroEn la carne, la leche y el trigo está la raíz del malhumor del campo
Los ruralistas se quejan de los controles burocráticos que frenan las exportaciones
lanacion.com | Política | Lunes 1 de setiembre de 2008

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