sábado, 16 de agosto de 2008

Seguir con la idea de desacoplar los precios internacionales de los internos para subsidiar con alimentos baratos a los argentinos, es un disparate.

Después de haberse superado la primera etapa de la crisis del sector agropecuario, parecería oportuno contribuir a diseñar una agenda de trabajo. La propuesta consiste en el desarrollo de tres capítulos: una visión comparada con los países de la región; propuestas para una política macro, y políticas de Estado específicas.

Respecto del primer capítulo, los países del Mercosur más Chile y Perú tienen gobiernos que se adhieren implícita o explícitamente a políticas afines con la socialdemocracia moderna, como en España. Ninguno podría ser calificado como orientado hacia la centroderecha. Sin embargo, todos están cada vez más integrados al mundo globalizado como una forma de distribuir mejor el ingreso y achicar la brecha entre ricos y pobres.

Ninguno de estos países tiene derechos o impuestos a la exportación, ni subieron tributos por aumentos de precios en los mercados internacionales de materias primas. Además de tener un dólar único para todos los sectores de la economía, aplican aranceles a la importación y reembolsos para los productos que exportan con valor agregado. El hecho más significativo es que para distribuir la riqueza aplican el impuesto a las ganancias para las altas rentas, que, siendo coparticipable, se inyecta de inmediato en toda la economía.

Acerca del segundo capítulo, debería determinarse cuántos son los argentinos que necesitan recibir un subsidio del Estado en forma directa. Seguir con la idea de desacoplar los precios internacionales de los internos para subsidiar con alimentos baratos la totalidad de los casi 40 millones de argentinos es un disparate que impide que pueda cumplirse con el objetivo de ayudar a los que efectivamente lo necesitan.

En el marco de esta propuesta, debería disponerse algunas medidas básicas:

Liberación de precios y tarifas a fin de alcanzar el objetivo de que sean fijados por el mercado.

Establecer un cronograma de reducción y eliminación de los derechos de exportación en cuatro años.

Definir una nueva estructura impositiva y de coparticipación federal acorde con el nuevo mapa geopolítico y de producción del país.

Establecer aranceles razonables para la importación como una forma de proteger la industria nacional y con reembolsos que premien la exportación de productos terminados con valor agregado.

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