El funcionario prometió no exponer a la industria local ante "el comercio desleal y la subfacturación" y anunció que el Gobierno estaba estudiando la aplicación de nuevas licencias no automáticas de importación para determinados productos que están siendo perjudicados por el ingreso masivo de mercadería. Si bien no aclaró el alcance de esas medidas, algunos especulaban ayer con que estarían dirigidas a la importación de tejidos planos.
La cuarta edición del encuentro organizado por la Fundación Pro Tejer había comenzado con una exposición de las cifras del sector: este año se importarán productos textiles por unos US$ 1700 millones. "Es un 50% más alto que durante el pico de la convertibilidad. En 2003, las importaciones textiles eran 612 millones de dólares", explicó el economista Mariano Kestelboim, y resaltó que esas compras representaban una oportunidad perdida de crear 36.000 empleos directos y 55.000 indirectos.
"Yo no tengo pudor ni vergüenza en pedir protección -dijo el presidente de la fundación, Pedro Bergaglio-. Porque estoy pidiendo protección para el trabajo y para nuestras familias."
Aunque el dirigente aclaró que no pretendían "demonizar el fenómeno chino", la sensación que quedó al cabo de la jornada fue de una honda preocupación por la facilidad que tiene el gigante asiático para ganar cuotas de mercado local (en los últimos seis años, China pasó del 2% al 26% del total de las importaciones textiles). "No sólo no quiero competir con China; no debo competir con China porque implica precarizar toda la cadena", agregó Bergaglio.
Marco Meloni, prosecretario de la fundación, fue aún más enfático. "Las importaciones chinas me impactan de una manera letal y mortífera. La regulación del comercio exterior en nuestro sector es una cuestión de vida o muerte", dijo.
Medias baratas
Poco antes, Kestelboim había contado que un par de medias importado de China cuesta en promedio US$ 0,14 y uno proveniente de cualquier otro destino, US$ 1. "No hay una relación directa y coherente con una estructura de costos. Hay una intervención directa del Estado chino", dijo.
Similares reclamos hicieron algunos empresarios que estuvieron invitados en representación de otros "sectores sensibles", como la marroquinería, los juguetes y el calzado.
La definición de Fraguío y su anuncio sobre las licencias no automáticas forman parte de una serie de medidas que se vienen anunciando para proteger a la industria local de las importaciones, como la aceleración de los procesos antidumping.
También la titular de la Aduana, Silvina Tirabassi, destacó los mecanismos que aplica en ese sentido con la fijación de valores criterios para evitar la subfacturación. "De las 3225 posiciones arancelarias que fijó la Aduana [con valores criterio] 1372 impactan en el sector textil", dijo. Además, anunció que en septiembre se reuniría por primera vez con autoridades aduaneras de China para "intercambiar información".
A su turno, el subsecretario de Política y Gestión Comercial, Ariel Schale, ratificó que el Gobierno no va a exponer a las empresas argentinas "a competir con productos que no entran en sus estructuras de costos".
Encuentro de empresarios textilesPara el Gobierno, las importaciones chinas amenazan la producción local
Fraguío prometió defender a la industria del "comercio desleal y la subfacturación"
lanacion.com | Economía | Viernes 29 de agosto de 2008

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