viernes, 22 de agosto de 2008

Las desconfianzas generadas logran que no haya crédito para ningún nivel del Estado y, mucho menos, para los privados.

Si alguien esperaba cambios en la conducción política y económica del país, ya podría haber sospechado que, como Sísifo, padecía una "pasión estéril". Ayer, el Gobierno confirmó que no piensa cambiar la medición de inflación. Quizá no sea lo más grave. Para muchos empresarios, lo más serio es que no haya plan contra la inflación. "La fiebre del paciente es tan alta, que incluso sin termómetro se sabe que hay que combatirla; después podemos discutir cuál es el nivel exacto, y para ello hará falta una buena medición, pero no hay que perder de vista que el principal problema es que hay inflación."

¿Hará el gobierno del matrimonio Kirchner una verdadera medición del costo de vida antes de lograr que el ritmo al que aumenta disminuya? Nadie lo cree. Es más: muchos que han hablado con Cristina dicen que hasta le han oído decir que cree en los indicadores de fábula que difunde el Indec.

El daño que causa a la economía la parálisis de la administración aumenta todos los días. "Es increíble: la Argentina tiene un plan financiero que debería poder cumplir sin sobresaltos, caminando; las necesidades financieras son ridículas comparadas con las de la década del 90; sin embargo, las desconfianzas generadas logran que no haya crédito para ningún nivel del Estado y, mucho menos, para los privados, así es imposible seguir creciendo sostenidamente". El diagnóstico pertenece a un banquero que se define como optimista y que no ve motivos objetivos para una crisis.

Mientras, muchos sectores productivos se quejan de la apreciación del peso. Los productores de indumentaria están comenzando a pedir que se extienda a otros productos la protección contra las importaciones de suéteres. Se alarman por el aumento de las compras al exterior que realizan las cadenas de venta minorista. Pero empresas que producen localmente parte de su oferta e importan otra, sufren problemas y dilaciones para ingresar los embarques.

Casas de ropa exclusiva, calzados deportivos de alta gama tienen trabas semejantes, con cupos y limitaciones que dicen no entender, puesto que no compiten con producción local. Además, en el área de calzado no deportivo aumentan las importaciones de China, que efectivamente desplaza producción local, pero no parece haber allí voluntad de acrecentar las limitaciones al ingreso.

Por ahora, el Gobierno no quiere combatir la inflación con importaciones, y aunque aún no reaccionó a los reclamos de la UIA en el caso de indumentaria, tampoco parece dispuesto a desoírlos.
En el campo empresarioNo hay plan para el mayor problema

Por Jorge Oviedo

lanacion.com | Economía | Viernes 22 de agosto de 2008

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