sábado, 30 de agosto de 2008

El cansancio crónico, los dolores físicos y los pedidos de licencias por estrés son un foco importantísimo de riesgo

La sensación de que en el trabajo el tiempo no alcanza para resolver todo, de que las responsabilidades asignadas superan ampliamente el sueldo a fin de mes, de que hay cada vez más tareas para repartir entre menos personas o de que los días de descanso son más cortos que el resto de la semana pueden deteriorar, poco a poco, cómo percibimos nuestro rendimiento laboral y provocarnos un colapso.

Cuando contamos con un arsenal de defensa lo suficientemente resistente, por extraño que pueda parecer, esa misma percepción de que somos eficientes en el trabajo se transforma en un mecanismo natural de protección contra el síndrome de desgaste profesional o burnout. De lo contrario, el "estresazo" gana a expensas de nuestra salud mental, emocional y física.

"La percepción que las personas tienen de la autoeficacia o el rendimiento personal en sus actividades diarias, cualesquiera que sean, está asociada con un efecto amortiguador ante ciertas experiencias que activan el mecanismo del autocuidado. La autoeficacia es una de las variables que actúan como mediadoras de la sensación de malestar o de bienestar", explicó a LA NACION la psicóloga Edith Vega, coordinadora de actividades docentes de la Fundación Aiglé.

La clave está en lograr un adecuado "ajuste" entre la autopercepción del rendimiento laboral y qué perciben los demás. Para eso, comentó la especialista, se necesita lograr un equilibrio entre los recursos individuales para realizar una tarea y su nivel real de dificultad.

"Cuanto mayor sea el ajuste entre esas dos variables, más ajustado a la realidad estará la sensación de autoeficacia", dijo Vega, antes de su presentación en el VII Congreso Nacional de Mujeres Médicas, en la sede de la Asociación Médica Argentina.

Los principales estudios sobre el tema se realizaron en profesionales de la salud, en general, en grupos de enfermeras especializadas en neonatología. Una revisión de la literatura publicada en la revista Ciencia y Enfermería, asegura incluso que nuestra reacción ante el estrés estarían más determinada por el sentimiento de cuán eficientes somos para enfrentar los problemas que por las demandas y amenazas objetivas en el entorno.

"Un bajo nivel de eficacia percibida en el control de estresores psicológicos está acompañada por elevados niveles de estrés subjetivo -escribieron investigadoras de las universidades Católica del Maule y de La Serena, en Chile, coautoras de la revisión-. Se ha demostrado que las reacciones al estrés son bajas cuando la gente sabe manejar los estresores a través de un adecuado nivel de autoeficacia."
Mecanismos de autocuidadoSentirse eficiente en el trabajo, un antídoto contra el estrés laboral

La estrategia para protegerse del

lanacion.com | Ciencia/Salud | S?do 30 de agosto de 2008

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