miércoles, 11 de junio de 2008
Google en Buenos Aires
Avenida Moreau de Justo 350. Desde afuera, a simple vista, es un piso más en un dock de Puerto Madero. En el interior, el trabajo de alta rigurosidad que requiere Google se desarrolla en un ambiente distendido.
La recepción está en el centro de la planta, de 3000 m2 con posibilidades de anexar otra similar en el piso inferior; allí, la marca con sus colores corporativos azul, rojo, amarillo y verde se distingue y cobra identidad porteña sobre la rústica pared de ladrillos de principios del siglo XX. A izquierda y derecha se desarrollan los puestos de trabajo y relax. Sillas ergonómicas, escritorios amplios en un lado, mesas colocadas de forma irregular en otro, paneles móviles para crear espacios de reunión en unos segundos, locutorios acogedores, salones de juegos, un sillón de relax y la gran vedette: una sala de masajes con música y aromas, digna del mejor spa.
El gris de la alfombra y el blanco de las paredes y techos se equilibran cuidadosamente con los toques de los colores de Google, aberturas vidriadas y en el medio de cada ala mamparas curvas de madera con ventanucos dividen las áreas y rematan, en cada punta, con oficinas elípticas del mismo material, dos por ala. La del directorio tiene una vista imponente de Buenos Aires: el nacimiento de la avenida Corrientes, con el Luna Park y el edificio de Correos a cada lado, y el Obelisco en el centro de la composición como remate.
"Queremos que los empleados se sientan como en su casa y tengan todo lo necesario. Si se dan un masaje pueden luego tomar una ducha; aquí le proveeremos desde jabón y champú hasta mullidas toallas limpias termoselladas", cuenta la arquitecta Priscila Bertiz Lanzilotti, facilitie manager de la empresa. Parece ser verdad, allí es natural jugar con un Rasti, al ajedrez con figuras gauchescas, el metegol, o con una Wii, la videoconsola de séptima generación de Nintendo.
El comedor merece un capítulo aparte. Un ambiente que se convierte en sala de conferencias o reuniones, y un tentador self service con salad bar y cinco platos para todos los gustos.
De fondo se escucha, "¿comemos aquí o afuera?" Afuera es una terraza con deck de madera al aire libre, con mesas a un lado y vista a las amarras del Yacht Club Puerto Madero. A unos metros, reposeras de descanso como para quedarse allí indefinidamente, hasta que caiga el sol.
Vivir Google
Expresar y volcar en el trabajo cotidiano la identidad de la marca fue la premisa de Google al desarrollar sus oficinas en Buenos Aires, recientemente inauguradas por la presidenta de la Nación. Al modo de una página Web, los espacios de trabajo y descanso se transforman y adecuan en forma rápida y versátil a los requerimientos del momento. Sin embargo, este ámbito de permanente cambio necesitó la huella de los googlers (empleados). "En Buenos Aires convergen las operaciones de desarrollo y soporte de Hispanoamérica, España e Italia, con 100 googlers fijos y otros extranjeros, que nos visitan por un tiempo. Las siete salas de reuniones fueron bautizadas por votación de los googlers: Mafalda, Gaturro, Clemente, Hijitus, Condorito, Miguelito y Susanita, igual que las impresoras: Maradona, Los Pumas, Las Leonas, Fangio, Ginóbilli y Batistuta", cuenta la arquitecta Beatriz Lanzilotti, que además ideó un mural colectivo de acrílico con los colores de Google para que cada miembro del equipo pueda expresar su creatividad en todo momento.
Por Gonzalo Graña Velasco
Para LA NACION
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