lunes, 28 de abril de 2008

Los efectos de la inflación.

Cuando a principios de 2007 Silvia Salas (38 años, divorciada) consiguió un contrato del gobierno porteño con un sueldo de $ 1128 por trabajar en un centro comunitario de Villa Lugano pensó que sus problemas económicos comenzaban a solucionarse. Si hasta pudo llevar a sus cuatro hijos, todos juntos, a Mc Donalds. "A ellos les encantaría volver a ir, pero ahora no podemos", cuenta Silvia. Y resume una realidad de la que el Indec todavía no se anotició: "La canasta familiar está por las nubes".

La inflación, especialmente en alimentos, está carcomiendo las bases de uno de los principales logros del gobierno kirchnerista: la disminución de la pobreza y la indigencia. Cada vez más economistas estiman que la población por debajo de la línea de la pobreza volvió a superar el 30%, pese a que el último dato oficial (primera mitad de 2007) se estancó en 23,4 por ciento.

La característica de esta "nueva pobreza" es que está afectando a personas que no están excluidas del mercado laboral. Trabajadores, formales e informales, ven que ya no les alcanza con tener un ingreso estable para escapar de ese fantasma. Muchas veces ni siquiera alcanza con dos o más ingresos para completar la canasta básica total (requisito para no ser pobre).

Esa canasta, para una familia tipo (dos adultos, dos menores) cuesta $ 982,38, según el Indec. Estimaciones privadas la ubican cerca de los $ 1300. En la brecha entre esos valores es que caen los pobres que el Gobierno ignora: 1,3 millones de personas, según los cálculos del economista Ernesto Kritz, de SEL Consultores, para quien la pobreza real (basada en una canasta sin manipular) llega al 30,4 por ciento.

"La nueva trampa laboral en la Argentina es que podés tener un trabajo y que no te alcance para vivir, porque la inflación empieza a ganarles la carrera a los ingresos -explica la directora del Centro de Economía Regional y Experimental (CERX), Victoria Giarrizzo, que ubica la tasa de pobreza real en el 31,5%-. Son los llamados trabajadores pobres; antes, si una persona tenía un trabajo eso más o menos le garantizaba poder salir de la pobreza. Ahora, la línea está alcanzando a la clase media baja e incluso a parte de la clase media".

Según Jorge Colina, investigador jefe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), "hay una franja bastante amplia de hogares que, sin ser pobres, tienen ingresos muy cercanos al costo de la canasta básica, por lo que pequeños aumentos en el costo de los alimentos provocan que esos hogares caigan debajo de la línea de la pobreza. Es muy posible que la pobreza haya vuelto a superar el 30 por ciento".

El economista indicó que la situación es más frágil entre los trabajadores en negro. Y lo pone en números: según el Indec, desde 2002, los salarios informales tuvieron un incremento del 90%, mientras que la inflación oficial fue del 107% (la real está varios puntos arriba) y la suba del salario formal rondó el 150 por ciento.

La nueva exclusión social
La pobreza vuelve a superar el 30%

El alza de la inflación hace que tener trabajo ya no le asegure a una persona ingresos para no ser considerada pobre


LANACION.com | Economía | Lunes 28 de abril de 2008

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