martes, 25 de marzo de 2008

Hay algo que no está bien en la economía mundial.

WASHINGTON.– Ni París, ni Praga, ni ninguna otra ciudad europea. El bilbaíno Carlos Ranedo tenía claro, según cuenta, que quería viajar a Estados Unidos. “Obviamente, el buen momento del euro respecto del dólar fue un factor que favoreció para decidirme”, explica. Se subió a un avión en Madrid y aterrizó en Nueva York con su novia, Eva. Al igual que otros cientos de miles de europeos, ellos ven al mercado norteamericano bajo un inmenso cartel que dice “Oferta”.

“La diferencia porcentual es importante. Y a nivel psicológico, uno se siente mucho más a gusto, je, je”, celebra Ranedo, al repasar sus cinco días en la Gran Manzana y cuatro más en Boston, donde quienes ganan en euros hacen una diferencia evidente.

“Sobre todo, CD. Eso sí que me pareció realmente tentador”, dice a LA NACION. Compró el último de Bruce Springteen por US$ 12 (7,80 euros al cambio actual), cuando en España vale 16 euros. Y también un iPod, por US$ 150 (unos 97 euros), con lo que se ahorró 42 euros respecto de Madrid.

Para los europeos, el declive del dólar frente al euro convirtió a Estados Unidos en una opción turística mucho más tentadora. Desde 2001, el euro trepó más del 70% frente a la moneda norteamericana. O, dicho de otro modo, si un europeo piensa gastar 1000 euros, en Estados Unidos dispondrá de 1540 dólares. Así, puede casi duplicar su poder adquisitivo frente a Europa.

Ante esta oportunidad, casi 11 millones de europeos viajaron a Estados Unidos en 2007, incluidos medio millón de españoles, un 22% más que en 2006, según la Organización Mundial del Turismo (OMT). Y la tendencia continúa en ascenso en lo que va de este año.

Claro que no todo es barato. Los hoteles resultan tan ridículamente caros en Nueva York como siempre, por citar apenas un ejemplo.

La estadía en Manhattan "cuesta prácticamente el doble que en una ciudad europea con características similares, por lo que al final la sensación de ahorro no está tan clara", explica Ranedo, que se tomó unos días de su trabajo en Madrid y viajó a principios de octubre del año pasado. A diferencia de él, la mayoría suele confluir en ciertas fechas, como esta Semana Santa.

Pero la mayor diferencia la hicieron quienes viajaron a Estados Unidos durante la tercera semana de noviembre, cuando los norteamericanos celebraron el Día de Acción de Gracias, el jueves 22. Al día siguiente se abrió la temporada de compras navideñas conocida como el "Viernes Negro". Es decir, con ofertas que fueron del 25 al 75 por ciento.

Los ejemplos sobran. Van desde los 1000 europeos detectados en un "tour de compras" en los outlets de Wrentham Village, en las afueras de Boston, a las campañas publicitarias que lanzó la ciudad balneario de Fort Lauderdale, en Florida, para atraer a los europeos que buscan algo de sol y huir del invierno.

También están los ejemplos más extremos -pero no por eso inusuales- como el de la irlandesa Alice Kinsella, que no se quedó atrás: US$ 2000 gastados en las tiendas de Boston, incluyendo una campera negra de cuero a US$ 79 que en su Dublín le saldría 250 dólares.

Kinsella, al igual que muchos otros que cuentan sus historias a The New York Times , The New York Post , The Miami Herald , The Christian Science Monitor, El País o El Mundo , calcularon que con lo que "ahorraron" (si así puede llamarse el desgaste de sus billeteras) cubrieron sus pasajes -unos 590 euros- y el hotel. Y, claro está, pasaron unos días del otro lado del Atlántico.

Las estadísticas del último verano norteamericano reflejan el fenómeno, según reveló el Departamento de Comercio la semana pasada. Tanto la cantidad de turistas como de dólares superó los registros de años anteriores. En billetes, los extranjeros gastaron US$ 30.700 millones, es decir, un 14% más que durante el verano de 2006.

La fiebre del euro
EE.UU., un shopping para los europeos

El declive del dólar atrae a millones


LANACION.com | Exterior | Martes 25 de marzo de 2008

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